¡Hola! Aquí está el nuevo capítulo. Espero que les esté gustando, y gracias por sus reviews.

Capítulo Anterior

Sin poder reponerse de la sorpresa, se levantó, aún contemplando la escena. ¿Quién era aquella chica? Sin duda era alguien muy importante para Snape. Nunca antes lo había visto sonreír, pero definitivamente la sonrisa le quitaría unos cuantos años de encima al actual Snape. Su cabellos era tan largo en aquella época como lo era en la actualidad, y ya tenía esa mirada intrigante y misteriosa. Sin embargo, sus ojos eran diferentes. Podía notar cierto brillo que ya se había opacado en el Snape de ahora. ¿Quién lo había hecho perder la esperanza? O más bien, ¿quién había sido la chica que había logrado ese destello de esperanza en Snape?

Estuvo contemplando la fotografía unos cuantos minutos, y entonces sonrió. Tenía la primera pista para descifrar la vida del verdadero Snape…

Capítulo XI

Satisfecha ante su reciente descubrimiento, Hermione salió de la sala común, dispuesta a compartir su hallazgo.

Sin embargo, al salir de su dormitorio, se dio cuenta con decepción que la sala común se encontraba vacía. Ni el mínimo rastro de Harry ni Ron. ¿Por qué tenían que dormir tanto?

Su primer pensamiento fue en ir a despertarlos, pero entonces cambió de opinión. ¿Sería buena idea decirles de la fotografía? Se sentó en un sillón a meditarlo mientras contemplaba absorta el papel, y entonces soltó un pequeño grito de sorpresa al darse cuenta con horror que se había sonrojado al ver que Snape la saludaba y le sonreía.

"¿Qué te está sucediendo Hermione?", se dijo a si misma. Sin embargo, un detalle desvió su atención.

Al mirar detenidamente la fotografía, se dio cuenta de que conocía a la perfección el lugar donde estaban Snape y la chica del cabello rojo. Tomando sus cosas rápidamente, salió de la sala común, dispuesta a cerciorarse por si misma de su nuevo develamiento.

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- Ya casi…- dijo la chica en voz alta y sin aire mientras dejaba de correr.

Desde ahí podía divisar ya el árbol de flores rojizas que aparecía en la foto, y que en estos momentos carecía de hojas por la época del año.

- Debo hacer más ejercicio…- se dijo cuando llegó, doblándose y poniendo las manos sobre sus rodillas.

Miró a su alrededor, y lo comparó con la foto, donde el lago apareció un poco a lo lejos, mientras que el bosque aparecía a la derecha. Caminó alrededor del árbol buscando el ángulo exacto, y de pronto coincidió.

- Aquí sucedió…- dijo mirando la foto. El árbol tenía la misma rama encorvada que se inclinaba unos metros sobre el suelo, como queriendo alcanzar el cielo.

Suspirando, casi pudo imaginar a Snape y a la chica paseando en los jardines de Hogwarts, disfrutando de la primavera y del cálido ambiente. ¿De qué hablarían? ¿Qué sucedía en sus mentes? De pronto se detenían bajo el árbol, y entonces la chica sugería que una foto guardaría un buen recuerdo. Snape accedería solo porque ella se lo pedía, e instantes después ambos sonreían para finalmente dejar plasmada esa fracción de sus memorias.

Hermione se acercó aún más al árbol, que la recibió con la misma calidez que había recibido a los personajes de la foto.

- ¿Qué me contarías si pudieras hablar?- dijo la chica tocando la dura corteza del árbol.

Un viento helado le revolvió los cabellos, y al levantar la mano para quitarlos de su cara, algo en el tronco del árbol llamó su atención.

Poniéndose de puntitas y estirándose todo lo posible, la chica descubrió unos pequeños raspones en la madera. Al mirarlos detenidamente se dio cuenta de que eran nombres.

"Rogers y Jennifer", decía la inscripción dentro de un corazón. Fijándose más arriba, logró descubrir otros tantos nombres.

- Vaya…- exclamó al darse cuenta de que el árbol le había servido a los enamorados para guardar sus recuerdos. Distraída, volvió a fijar su mirada en el horizonte, y justo entonces, sintió la idea impetuosa de seguir leyendo los nombres. Algo le decía que había algo más.

- Mathew y Christie… Charles y Viridian…- los nombres seguían incontables. – Rose y Albert… Angela y Jerome… Lily y Severus…-

Hermione se quedó sin aliento. La impresión hizo que perdiera el equilibrio y terminó sentada en la hierba, intentando asimilar lo que acababa de leer.

Lily y Severus… ¿Había leído bien?

Dudando de sí misma, se puso en pie y se acercó de nuevo al grueso tronco. Lo ubicó de nuevo, y entonces no quedó la menor duda. "Lily y Severus", decía la inscripción, y el corazón a su alrededor no dejaba lugar a dudas.

Volvió a sentarse al pie del árbol, intentando concentrarse. Lily… ¿Potter? ¿Sería posible? Sacó la fotografía y volvió a contemplarla incrédula.

El cabello rojo de la chica sugería que se trataba de Lily Potter. Harry le había contado cómo era su madre, y aunque no la había visto jamás en una fotografía, casi estaba segura de que se trataba de ella. ¿Cuántas Lily's pelirrojas podía haber en Hogwarts y que fueran de la misma edad? Y que Hermione supiera, solo había existido un Severus en Hogwarts, y ahora era su profesor de pociones. Las posibilidades de un error eran casi nulas.

"Lily y Severus…"

La inscripción seguía dando vueltas en su mente.

¿Se lo diría a Harry? ¿Acaso él lo sabría? Lo más probable era que no. ¿Qué diría cuando se enterara?

- Después de todo, si me has contado la historia de lo que sucedió aquí…- dijo la chica despidiéndose del viejo árbol de los recuerdos.

Se alejó con una nueva preocupación en mente, pero contenta de haber avanzado un poco más en su búsqueda.

Snape había tenido algo con Lily. ¿Qué habría sucedido entre ellos? ¿Snape había sufrido una decepción amorosa? Sonriente, pensó en el Snape actual y se dio cuenta de que jamás le habría pasado por la cabeza una idea así, de no ser por la fotografía. ¿Snape con una chica? ¿Snape siendo rechazado? ¿Snape enamorado? Riéndose de sus propios pensamientos, entró en el castillo.

"Bueno, hoy tengo clase privada con él…- pensó contenta a pesar de que aún no sabía lo que iba a hacer con la libreta, y mucho menos con la foto.

Sin embargo, no pudo evitar notar una sensación que le resultaba cada vez más fuerte. Era un sentimiento de confusión. Una sensación extraña que llegaba cuando pensaba en su profesor de pociones. Era como una necesidad de conocerlo. Una necesidad de saber lo que había sucedido en su vida en el pasado. Una necesidad de estar con Severus Snape…