Muchas gracias por vuestros reviews a: Ruby Mabel, Andrea 14 de Cullen, Alejadra Cullen, Darksoul097, maleja twihard, Connie1, Saha Denali, jaqui CullenSwan, Karina Masen, Renesmee Black Cullen1096, jolie love, Danny Cullen 9, bea potter-swan, karollpaola guerrerorodriguez.
Capítulo 11: Buscando respuestas (1ª parte)
Un mes después...
Nessie no dejaba de sorprenderme día tras día. Hasta tal punto que había empezado a considerarla una amiga de verdad. Los Cullen me habían pedido más de una vez que la trajera de visita algún día para presentarla, pero hasta el momento no había habido oportunidad porque ella no era de Forks.
Sin embargo este sábado volvía a tener un recital aquí así que estábamos viendo si tendría luego tiempo de venir a cenar a casa. Esme ya estaba pensando en qué hacer si al final venía, quería sorprenderla.
Pero aún no era seguro. Era una lástima que ese recital fuera privado y no pudiéramos asistir, sólo podían asistir otros miembros del conservatorio y familia cercana, por lo visto era para celebrar el cumpleaños del fundador del conservatorio y había sido por petición de éste que fuera algo discreto. De no ser así mi familia y yo habríamos estado en primera fila apoyándola. En cuanto terminara me tenía que llamar para confirmarme si al final le daba tiempo de venir o no.
Así que mientras esperaba su llamada me entretuve jugando con los chicos a videojuegos.
º º º
Ya cuando pensaba que Nessie no iba a poder venir decidí irme un rato a leer a mi cuarto, no me apetecía seguir jugando. Y cuando apenas llevaba cinco minutos en mi habitación sóno el telefono, contesté sin mirar pensando que era Nessie.
—Hola, ¿qué tal el recital? —dije nada más descolgar.
Pero no obtuve respuesta desde el otro lado.
Fruncí el ceño y me extrañé, así que miré la pantalla y vi que no era Nessie, sino que el nombre que salía en pantalla era el de Gordon.
—¿Gordon? ¿Es usted Gordon M.? —dije inmediatamente impactada de que me estuviera llamando, pero recordé que abajo estaban los Cullen y bajé la voz, no quería que me oyeran. Por suerte los chicos seguía jugando videojuegos con el volumen lo suficientemente alto como para no escucharme si hablaba en voz baja.
—Mmm... sí, soy yo. Llamaba porque he visto que tenía muchas llamadas perdidas desde este número. ¿Quién es usted? —me contestó al fin y a mí se me hizo irreal estar al fin hablando con Gordon.
—Soy... —no supe cómo identificarme, me mordí el labio intentando decidir si decirle la verdad o no—, soy periodista—opté por ocultarle quién era—. Verá, estoy investigando el suicidio del jefe Swan ¿se acuerda de este caso?
Hubo un largo silencio en la otra linea, por un momento pensé que me había colgado. Pero no, aún seguía al otro lado.
—Sí, sí me acuerdo. Pero antes que nada ¿me podría decir para que periódico trabaja?
Esta vez guardé yo silencio. Me había pillado y en ese mismo momento no se me ocurrió ningún nombre de periódico y, por lo tanto, quedó en evidencia que estaba mintiendo.
—Mire, soy un hombre ocupado, no me haga perder el tiempo. Adi... —cuando oí que se despedía reaccioné inmediatamente, temiendo que esta fuera la última vez que pudiera hablar con Gordon.
—Soy su hija, la hija de Charlie Swan. Sólo busco respuestas, por favor, nada más... —solté despesperadamente.
Volvió a guardar silencio y pensé de verdad que iba a colgarme, pero finalmente habló.
—¿De verdad eres Isabella? —me preguntó sorprendido.
—Sí, ¿acaso me conoce? —exclamé extrañada por su tono.
—Sí, bueno no, quiero decir, te conocí tras la muerte de tu padre, mientras investigaba el caso. Pero eras muy pequeña en aquel entonces, no debes acordarte de mí, pero estuve en tu casa hablando con tu madre. Pero en fin, estas no son cosas para hablarlas por teléfono. Te espero mañana a las cuatro de la tarde en el bar que esta enfrente del centro comercial de Seattle ¿podrás acudir?
¿Seattle? Pufff... para mí era imposible ir hasta allí, no tenía carnet y notarían mi ausencia si me ausentaba tanto rato. Pero esta era la única oportunidad que tenia para hacer preguntas respecto a la muerte de mi padre, quería aclarar de una vez todos los misterios que rodeaban su suicidio.
Así que ya me las apañaría.
—Sí, allí estaré.
—Bien, hasta entonces —y colgó.
No pasé por alto el hecho de que me citara para hablar en persona. Ni siquiera había cuestionado que había cosas que contar, sino más bien afirmado al citarme. Mis sospechas eran correctas, este hombre iba a darme respuestas, esas respuestas por las que llevaba esperando tanto tiempo.
Ahora tenía que ingeniármelas para ir a su encuentro. La pregunta era ¿cómo?
º º º
Por desgracia Nessie no pudo venir a cenar, el recital se alargó más de lo previsto y luego se entretenieron aún más con la celebración del cumpleaños. Pero no importaba, de todas formas yo tampoco habría tenido mente para pasar una noche agradable en su compañía. Mi mente sólo estaba centrada en cómo conseguir ir a reunirme con Gordon. Eran las diez de la mañana del sábado.
Esme y Carlisle habían ido a comprar al supermercado. Sólo estábamos en casa Edward, Alice y yo. Emmett, Jasper y Rosalie habían salido a comprar unas piezas para sus coches, por lo visto los estaban modificando para que fueran más rápidos. Querían hacer una carrera entre ellos y cada uno de ellos estaban convencidos de que iban a ganar. Alice apostaba por Jasper, obviamente. Edward por Rosalie y yo por Emmett. Quien ganara la apuesta (tanto como el ganador de la carrera) se libraría de la limpieza de su habitación por un mes entero, los cuatro perdedores tanto de la apuesta como de la carrera se ocuparían de ello.
Emmett ya comentaba en broma que en el próximo mes íbamos a estar él y yo tumbados en el sofá jugando mientras los demás limpiaban nuestros cuartos. A lo que los demás respondían que eso estaba por verse y que iban a divertirse mucho ensuciando sus cuartos para que Emmett los limpiara. Las chicas decían que yo podía librarme y dejarle todo el trabajo a Emmett en el caso de que perdiéramos, pero no pensaba hacerlo. Si participaba en la apuesta era tanto para lo bueno como lo malo.
Pero borré la sonrisa que tenía en el rostro cuando me di cuenta que estaba pensando en cosas que no venían ahora a cuento y cada vez faltaba menos para mi encuentro con Gordon.
Hasta ahora había evitado que Alice se diera cuenta porque aún no había tomado ninguna decisión. Pero llegué a la conclusión de que contárselo a alguien era la única forma de conseguir hablar con Gordon hoy. Así que bajé abajo donde estaban Alice y Edward y les pedí ayuda.
Les expliqué que llevaba un tiempo dándole vueltas al suicido de mi padre y al reportaje que ese periodista escribió. Y que hoy tenía la oportunidad de reunirme con él. Edward se molestó un poco de que no hubiera confiado antes en ellos para contarles todo esto, me disculpé, pero le expliqué que ya era suficiente con que me hubieran acogido, que no quería causarles más problemas ni quebraderos de cabeza. Y que de verdad necesitaba ir hoy a Seattle.
Alice y Edward accedieron a llevarme, incluso a dejarme hablar a solas con Gordon. Aunque bueno... a solas a solas... si tenemos en cuenta su oído vampirico... pero en fin, al menos se sentarían en otra mesa para que Gordon y yo pudiéramos conversar tranquilos.
º º º
4:15 p.m.
Miré mi reloj por décima vez, los minutos pasaban y Gordon no aparecía. Edward y Alice estaban en la mesa más alejada al lado de la puerta.
4:23 p.m.
Mis dedos impacientes golpeaban la mesa del bar.
4:30 p.m.
Miré nuevamente el reloj y suspiré.
4:53 p.m.
Me levanté dispuesta a decirles que nos fuéramos, que Gordon no iba a venir. Pero justo cuando me levantaba alguien entró por la puerta y empezó a buscar con la mirada como si buscara a alguien.
Cuando se dio cuenta que yo le miraba dejó de buscar y se acercó a mí dudoso.
—¿Isabella Swan? —preguntó dudoso extendiéndome su mano.
Yo asentí.
Él suspiró aliviado.
—Menos mal, temía que te hubieras ido. Perdón por el retraso, pero quería traerte esto —dijo señalando la carpeta azul que traía en sus manos— y no lo encontraba. Como lo archivé hace años me ha costado lo mío dar con ella. En fin, sentémonos por favor.
Obedecí y me volví a sentar, pero esta vez con compañía. Me preguntaba qué habría en esa carpeta.
—¿Qué hay en esa carpeta? —exclamé sacando a la luz mis pensamientos.
—Informes, apuntes, de todo un poco. Todo lo que averigüé durante mi investigación está aquí. Pensé que te gustaría leerlo —me explicó.
¿Investigación? Sabía que había escrito ese articulo porque era periodista, también sabía que había entrevistado a amigos de mi padre, pero de ahí a que investigara la muerte de mi padre había un trecho.
—¿Investigó la muerte de mi padre? Pensé que sólo se había limitado a entrevistar a amigos y familiares para su reportaje, nada más.
Gordon sonrió tristemente.
—¿Tu padre nunca te habló de mí, verdad? —me preguntó, pero no era una pregunta, sino más bien una afirmación algo triste. Pero no por el hecho de que no le conociera, sino por el hecho de que nos tuviéramos que conocer en estas circunstancias.
—¿Debería haberme hablado de usted? —cuestioné.
Él rió para intentar quitarle importancia.
—No, supongo que no. Deja que me presente, soy Gordon Meller Heinz, fui un amigo de tu padre y compañero de habitación en el campus de la universidad —eso me sorprendió. ¿Gordon había sido amigo de mi padre?—. Sólo que, por cosas de la vida, cuando terminamos la universidad cada uno siguió con su vida y perdimos el contacto. Hablábamos de vez en cuando y eso, pero nunca volvió a ser lo mismo. No sé si me explico, no es lo mismo un amigo al que ves todos los días que un amigo con el que hablas cada seis o siete meses durante cinco minutos.
Asentí, imaginé que tenía razón. La distancia puede romper las amistades por muy fuertes que sean. Las amistades necesitan alimentarse día tras día para que aguanten. Motivo por el que mis amigas del colegio me dieron de lado, yo puse distancia entre nosotras (obligada por Phil) y al final esas amistades se rompieron. Así que sí, entendía lo que quería decirme.
—Pero no me malentiendas, aunque nos distanciamos yo seguía apreciando a tu padre profundamente. Por eso me entristecí mucho cuando me enteré de su fallecimiento, mi jefe me pidió que escribiera un articulo sobre eso y cuando me dijeron sobre quién tenia que escribir casi me da algo... —se quedó callado, como recordando aquel momento, sus ojos estaban algo apagados—. Es que sonaba tan ridículo, Charlie nunca se habría suicidado. Él era fuerte, incluso más que yo si me apuras. Nada conseguía detenerle y menos los problemas. Él tenía como ley de vida que si uno se caía, había que levantarse y seguir adelante, así me lo transmitió en nuestra época universitaria. Por eso sabía que algo no encajaba, de ahí que empezara a investigar el suceso.
Noté que mis ojos estaban algo húmedos. Me dolía pensar que mi padre ya no estaba.
—¿Y qué descubrió? ¿se suicidó realmente o hay algo detrás? —pregunté sintiendo como los pelos se me ponían de punta.
—¿Sinceramente? —me preguntó, yo asentí. ¡Pues claro que sinceramente!
Gordon suspiró y miró hacia fuera, como si quisiera evitar mi mirada.
—A pesar de todos estos años sigo convencido que tu padre no se suicidó. Y mucho menos dejándote sola con la... con tu madre —no sé por qué me dio la sensación de que iba a decir algún insulto hacia mi madre, pero se contuvo en el último momento. Se dio cuenta de que yo me había dado cuenta y decidió explicarse—. Perdoname, ya sé que es tu madre y todo lo que quieras. Pero dime una cosa ¿sabías que tus padres querían divorciarse? Mejor dicho, ¿que tu padre quería divorciarse de tu madre pero que ésta no le quería dar el divorcio?
—Bueno, recuerdo alguna conversación con mi padre, pero no estoy segura de si son recuerdos falsos o hechos que pasaron de verdad —le dije recordando aquella conversación en la playa con mi padre—. Y no se preocupe, puede hablar libremente, sé perfectamente que mi madre no es ninguna santa.
Él asintió, como si me tomara la palabra de que podía hablar libremente y sin restricciones por miedo a herirme.
—Pues verás, un año antes de que tu padre se suicidara recibí una llamada. Era tu padre, me contó que estaba ingresado en el hospital y que quería hablar conmigo.
Abrí los ojos sorprendida. ¿En el hospital? ¿qué le había sucedido a mi padre?
—¿Cómo que en el hospital? ¿qué le pasó? —pregunté alarmada interrumpiéndole.
—Alguien le había estado envenenando durante meses y su cuerpo no había podido soportar más veneno, estuvo a punto de morir —me explicó seriamente—. Los médicos le salvaron por poco y limpiaron todo su organismo.
Me llevé las manos a la boca sorprendida. ¿Quién podía haber intentado matar a mi padre?
—¿Quién fue? —pregunté otra vez interrumpiéndole, pero es que todo esto era nuevo para mí y no daba crédito.
—No se sabe, la policía nunca detuvo a ningún sospechoso. Pero... tu padre sí sospechaba de alguien —dijo mirándome a los ojos meditando si seguir o no.
Eso me extrañó. Era como si no supiera si era correcto seguir hablando o era mejor callarse.
—Por favor, dígame de quién sospechaba mi padre —le supliqué.
Gordon suspiró.
—Mira, no sé si es correcto o no decirte esto, pero dado que me has buscado para que te diera respuestas eso voy a hacer. Tu padre estaba convencido que la persona que había intentado matarle era tu madre.
