¡Hola!

Bueno pues, aquí vengo con el penúltimo capítulo de este fic, espero que les agrade aunque esté un poco raro (ya verán por qué, sé que me paso de cursi, pero me encanta ^^)

Gracias por todos los reviews que he recibido, mil gracias a todas ^^

Y ahora les dejo leer tranquilamente.

Xxxx

Capítulo 11: Si te perdiera

La mañana llegaba en Sunagakure. Los ninjas que custodiaban la entrada de la aldea estaban atentos observando el panorama, ya todo parecía haberse calmado después de lo sucedido con ese extraño ataque, por lo que un par de ellos ahora jugaban tranquilamente a las cartas.

—¡Yo gané! – Exclamó el más joven de todos, captando la atención de su superior, quien le miró de mala forma.

—Si Gaara-sama se entera de que han estado jugando les dará un castigo, y yo no haré nada por impedirlo – Les advirtió, haciéndoles temblar del susto.

—T-tiene razón, Takashi-san, dejaremos de jugar – Dijo el ninja que había perdido, mirando de reojo al que le había ganado, pues le convenía dejar de jugar o ese otro no le dejaría un peso en el bolsillo.

El superior llamado Takashi, se limitó a observar hacia el frente, el desierto mismo, sosteniendo un par de binoculares en sus manos. Estaba concentrado, pero no veía nada fuera de lo normal, hasta que de pronto captó a un grupo de ninjas que corrían hacia la aldea. Primero les miró con duda, sin embargo se dio cuenta de que se trataba de Kankuro y Temari, junto a ninjas de la hoja.

—Son Kankuro-san y Temari-san, al parecer están de vuelta – Comentó, aún sin dejar de mirar hacia el frente - ¿Uh? ¿Dónde está Matsuri-san?

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Todavía seguía ese estúpido sentimiento alojado en su pecho, como si algo malo fuese a pasar, pero no sabía por que razón no era capaz de abandonarlo, de dejar de pensar en eso.

Estaba instalado ya en su oficina, pensando en como le habría ido a Matsuri, se suponía que debía enviarle información cuando hallara a sus hermanos pero aún no le llegaba nada y se estaba impacientando, al no verla por tantas horas sentía que le faltaba el aire, la necesitaba tener cerca, poder besarla y abrazarla.

Pero decidió no seguir pensando en eso, definitivamente ella estaba bien, ella estaba muy bien.

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—¡Rápido, den una alerta roja en el hospital, llevamos a alguien extremadamente grave! – Exclamó Kankuro apenas llegó frente a los guaridas de la entrada, quienes se sorprendieron un poco al ver a la castaña en su espalda, dormida, quedándose paralizados - ¡¿Qué esperan?

—¡E-enseguida! – Exclamó el más joven, quien fue el primero en reaccionar. Corrió a toda prisa hacia el hospital, mientras que los demás del equipo le daban alcance a Kankuro.

—Kankuro, vete enseguida al hospital con Matsuri, yo iré a avisarle a Gaara… - Temari bajó la mirada, apretando los puños con rabia – Sé que esto no le gustará… Gaara… no podrá soportarlo, se sentirá muy mal si Matsuri…

—No podemos permitir que eso ocurra Temari – Aseguró Kankuro, quien de inmediato corrió hacia el hospital. Tanto Naruto como todo su grupo le siguieron sin decir una palabra, ellos al igual que los hermanos del Kazekage estaban muy preocupados por el estado de la castaña, ella no merecía que le hubiera pasado eso.

Aunque Naruto se quedó con la curiosidad ¿Por qué Gaara no lo podría soportar?

Aunque este no es momento para eso – Pensó, tratando de concentrase en la situación y no en su instinto de querer enterarse de todo.

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Gaara acababa de firmar un último papel de la fila, cuando de pronto su hermana Temari irrumpió en su oficina alteradísima, cosa que le sorprendió y molestó un poco.

—¿Qué? Temari ¿Pasó algo? – Preguntó mientras la observaba tomar aire por la tremenda corrida que se había pegado, ya se imaginaba que algo malo pasaría, pero al ver a Temari así pensó que se trataba de la misión y se puso inmediatamente de pie —. No me digas que les han quitado el pergamino ¿Tú y Kankuro están bien?

—El pergamino está con nosotros y ambos estamos bien – Comenzó a relatar la rubia, apretando los puños y bajando la mirada, porque no sabía cómo iba a explicarle esto a Gaara ¿Cómo le iba a decir que Matsuri estaba grave en el hospital, que podía morir?

—Entonces… ¿Qué pasa? – Gaara sabía que se trataba de algo serio, de otra manera Temari no habría llegado así de alterada, era obvio que algo había pasado y ella se estaba tomando demasiado tiempo en decirlo. Fue entonces que se dio cuenta de algo —. ¿D-donde está Matsuri?

Los ojos de Temari se abrieron levemente con sorpresa, para después volver a bajar la mirada, no esperaba que Gaara lo notara tan rápido, pero mientras más se demoraba en responder más exasperado se sentía su hermano.

—Temari… ¡¿Temari donde está Matsuri? – Exigió subiendo el tono de su voz. Temari le miró a los ojos y ni siquiera necesitó soltar una palabra para que el pelirrojo lo entendiera todo; algo malo le había pasado a Matsuri.

Sintió una punzada horrible en el corazón, un dolor increíblemente fuerte, algo que jamás había sentido aún cuando la gente lo rechazaba y le temía. Eran miedo y tristeza juntos, mezclados como uno solo y provocándole una sensación de vacío terrible; tenía demasiado miedo de perderla.

—¿Ella está… está muerta? – La pregunta salió sola de sus labios, mientras pensaba en que si era afirmativa la respuesta él prefería morir también que vivir sin ella, pero se alivió al ver a su hermana negar con la cabeza, cayendo sentado de nueva cuenta sobre su silla.

—Matsuri fue envenenada, está… muy grave en el hospital, no sabía cómo decirte… perdóname hermano… no la pudimos ayudar… - Una lágrima de impotencia rodó por las mejillas de la rubia, sentía rabia de sí misma por no haber podido ayudar a Matsuri aún cuando sabía la importancia que ella tenía para su hermano, porque era la primera persona que lo había aceptado, ella era quien logró que Gaara abriese su corazón y pudiera amar, Gaara la amaba y sabía que si la perdía sufriría más que nunca.

Y no sólo era por Gaara, Matsuri también era su amiga y no le deseaba un final así.

—Matsuri… - Se oyó el susurró de los labios del Kazekage, parecía un profundo lamento, dicho con tanto dolor que Temari también pudo sentirlo, puedo sentir la tristeza de su hermano al saber que podría perder a la persona que tanto amaba, a alguien que le había hecho más feliz que nadie. Sí, si ella estuviera en esa situación y fuese Shikamaru el que estuviera muriendo, sabía que se sentiría igual, que no podría resistir los deseos de llorar, de demostrar el dolor que podría sentir.

—Gaara, vamos al hospital, te prometo que ella va a estar bien, tienes que ir a verla para darle fuerza – El pelirrojo sólo asintió poniéndose de pie; era verdad en estos momento Matsuri lo necesitaba más que nunca y en lugar de estarse ahí lamentando por la posibilidad de perderla, debía darle todo su apoyo y pensar en que se salvaría, en que su amaba y dulce Matsuri viviría para estar a su lado.

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Kankuro estaba parado afuera de la sala de urgencias del hospital de Suna. Junto a él estaban Naruto, Shikamaru y Hinata, sentados y esperando noticias, hasta que todos vieron como se acercaba corriendo el Kazekage junto con su hermana mayor.

—¡Kankuro! – El pelirrojo respiraba agitadamente, se veía en extremo preocupado y alterado, aunque trataba de mantenerse serio era obvio que esto le afectaba demasiado —. ¿Kankuro como está? ¿Cómo está Matsuri?

—Todavía no sé… - Respondió el castaño bajando la mirada.

En ese preciso instante Gaara se sintió impotente, siempre tuvo ese mal presentimiento en su pecho y aún así no fue capaz de hacerle caso. Era su culpa lo que estaba pasándole a Matsuri, porque jamás la debió haber enviado sola a ese lugar sabiendo el peligro que corría, debería haber enviado a alguien con ella.

Se sentía como un verdadero imbécil, a punto de perder a la única persona que había amado.

—Gaara… - Escuchó una vez muy conocida, así que se volteó y vio ahí sentado a su mejor amigo, ese ninja que le había enseñado que se puede ser aún más fuerte protegiendo a las personas importantes para uno mismo.

—Naruto… - Estaba algo sorprendido de verle y no lo negaba, no esperaba que precisamente él fuese el enviado a esta misión, sin embargo ahora esto no era lo importante, lo que más importaba era el estado de Matsuri y, por supuesto que la situación de la aldea, no podía descuidarla tampoco.

—Oye, lo siento, yo estaba ahí y no pude hacer nada por ella – Se disculpó Naruto, que en cierto modo se sentía culpable, creía que si él hubiese hecho algo nada de esto estaría pasando —. De verdad perdón…

—No fue tu culpa – Fue todo lo que salió de los labios del chico de ojos aguamarina, quien en ese momento vio salir a Sakura Haruno de la sala de emergencias, pero su expresión no era muy alentadora, tal parecía que no todo había salido muy bien, sin embargo él no dudó en preguntar —. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo está?

—Por ahora bien, pero hay un problema… - La joven de cabello rosa bajó la mirada, no sabía como anunciar esta noticia que sabía que dejaría sin aliento a más de alguno —. El veneno es imposible de eliminar de su cuerpo sin un antídoto especial, el problema es que necesito una hierba que no se encuentra en esta aldea y para obtenerla se necesitan al menos dos días… ella no resistirá tanto tiempo…

—N-no puede ser… - Susurró el pelirrojo abriendo sus ojos completamente, mientras bajaba la mirada al suelo. Esto debía ser una horrible pesadilla, no podía ser verdad que perdería a Matsuri, que ella iba a morir, no podía ser cierto.

—¡Pues yo la conseguiré en un solo día! – Se escuchó la voz alegre y confiada de Naruto, por lo que todos los presentes lo voltearon a ver, dándose cuenta de que el rubio no bromeaba en sus palabras pues su mirada determinante lo decía todo. Se dirigió hacia su amigo y le hizo una pose de victoria —. Lo que sea que haya que traer cuenta conmigo Gaara, yo lo encontraré.

Por un momento Gaara sonrió, aunque no dejaba de sentirse afligido confiaba demasiado en Naruto y sabía que si él lo decía, es por que era cierto, porque lo conseguiría.

—Confío en ti, sé que lo harás – El pelirrojo seguía tan serio como siempre, pero de pronto su mirada cambió a una de tristeza, sorprendiendo así al ninja hiperactivo —. No, Naruto, por favor ayúdame a salvarla, sin ella yo…

La mirada de Naruto estaba entrecerrada, era lento para algunas cosas y esta había sido una de ellas, por fin se daba cuenta de todo.

—Ah ya veo… - Dijo con una pequeña sonrisita pícara, alzando su dedo meñique como una vez Konohamaru hizo en la aldea, insinuando que Sakura era su novia —. Con que Matsuri-chan y tú son… pareja… - Decía graciosamente, cosa que hizo sonrojar un poco al joven Kage, que tosió disimuladamente, mirando a otro lado.

—Eso no viene al caso, pero sí ella es mi novia – Bastaron esas simples palabras para que tanto Hinata como Sakura se quedaran sorprendidas, porque ellas todavía no se daban cuenta de nada, cosa que les pareció un poco tonta porque hasta Naruto lo había descubierto primero. Por otro lado Temari y Kankuro ya lo sabían, y para Shikamaru era bastante obvio, lo notó desde un principio además él había estado presente cuando se dieron las cosas.

—Entonces no te preocupes ¡Yo la salvaré! – Volvió a asegurar Naruto, dándose un golpe en el pecho y mostrando seguridad. Gaara asintió y miró a su hermana Temari.

—Temari, por favor ve con él – La rubia asintió y de pronto Hinata se puso de pie, llamando la atención.

—S-si me permite, Kazekage-sama… yo creo que puedo ayudar, usando mi Byakugan será más fácil hallar esa hierba.

—¡Es verdad Hinata, que buena idea! – Exclamó Naruto, tomando felizmente la mano de la sonrojada chica que hacía ahora un esfuerzo sobrehumano para no caer desmayada, no podía hacerles perder el tiempo y de verdad quería ayudar a la pobre Matsuri, así que como fuese no se tenía que desmayar en esta misión ni en ningún momento, por más que Naruto se le acercara.

—Bien, les daré esto… - Sakura comenzó a buscar entre sus cosas, hasta que sacó una especie de libro con varias fotografías en las páginas y arrancó una página para entregarla a Temari —. Esta es la hierba, por favor tráiganla lo más rápido posible – La rubia asintió y se guardó la fotografía en el bolsillo de su ropa, mientras Naruto se ponía en frente de Sakura todo confiado.

—Yo la traeré, confía en mí Sakura-chan.

Eso es precisamente lo que no hago – Pensó la peli rosa con una gotita resbalando por su sien, mas no alcanzó a decir nada porque así de rápido Naruto se esfumó, siendo seguido por Temari y Hinata, ya que no pensaban perder el tiempo. Al final Sakura sonrió, seguro que él la contraría, eso era lo que en verdad pensaba.

—Sakura ¿Puedo verla? – Preguntó Gaara a la médica, quien al verle tan desesperado por poder ver a esa chica no tuvo más opción que acceder. Asintió con la cabeza y se acercó a la sala para dejarle entrar, a lo que Gaara caminó en silencio.

Cuando entró y pudo verla, nuevamente ese dolor terrible se apoderaba de él. Tenía sus ojos abiertos, pero su cuerpo estaba paralizado, lucía tan débil e indefensa que lo único que él quería era estar en su lugar, para que así ella estuviera bien.

—Matsuri… - Su nombre escapó solo de sus labios, acercándose un poco a la castaña que trataba inútilmente de deshacerse del dolor que aún recorría su cuerpo. Era sofocante, era terrible sentirse así.

—G-Gaara-sama… - Alcanzó a articular, soltando una pequeña sonrisa mientras el pelirrojo se sentaba a su lado, acariciando su rostro —. Q-que bueno, pensé que ya… no lo volvería a ver… jamás… pensé… que moriría sin verlo…

—No digas eso tonta… - Gaara acariciaba la mejilla de la chica cálidamente, sonriéndole para demostrarle que todo estaría bien —. Nunca digas algo como eso de nuevo, porque tú no te vas a morir, no vas a dejarme – Volvió a sonreír, pero con tristeza, cosa que no pasó desapercibida para ella —. Tú no puedes dejarme…

—G-Gaara-sensei… gomen ne… - Una pequeña lágrima escapó de sus ojos, pero fue secada por él, sin alejarse ni un centímetro de su amada.

—Tú me lo prometiste, me dijiste que estarías bien y ahora… ahora te estoy perdiendo, y no quiero… no puedo vivir sin ti Matsuri… podrás ser una chica torpe y despistada, pero eres la única que alegra mi oscura vida, con esa forma que tienes de hacer las cosas, eres dulce y berrinchuda, a veces… pareces una niña… - Gaara se acercó aún más a Matsuri, abrazándola con cuidado, escondiendo su rostro en el cuello de la chica sin poder seguir hablando. Matsuri quería moverse, quería abrazarlo ella también, pero no podía hacerlo, el dolor era demasiado —. Tonta… debiste tener más cuidado… - La regañó.

—Y-yo… - Trató de decir la castaña, cuando sintió sobre su piel algo que la dejó totalmente sorprendida, era algo húmedo ¿Acaso era lágrimas? Su sospecha fue confirmada cuando él se separó para verla nuevamente; el frío e inexpresivo Sabaku No Gaara estaba llorando, aunque fuesen lágrimas muy pequeñas —. ¿Gaara-sama está llorando… por mí?

—Matsuri, si te perdiera yo… no sabría que hacer, así que por favor… tienes que resistir, te prometo que todo estará bien… te lo juro… pero no quiero perderte… yo te amo - El pelirrojo volvió a abrazarla, no le importaba nada, no interesaba que hubiera llorado, lo haría mil veces por ella, porque eso significaba que la amaba con todo su ser.

Las lágrimas se asomaron por los ojos negros de la joven, aún más gruesas que antes, rodando por sus mejillas sin poder parar.

—Yo tampoco quiero Gaara-sensei, no quiero dejarte… no quiero morir… - Su voz comenzaba a sonar más débil, por lo que Gaara posó uno de sus dedos sobre sus labios para evitar que siguiera gastando sus fuerzas en hablarle. Se acercó a su rostro y susurró justo en la comisura de sus labios.

—Eso jamás pasará… - Para después de eso besarla dulcemente, mientras la castaña cerraba sus ojos, pensando en que tenía que resistir todo lo que pudiera, hasta encontrar la manera de curarla.

Kankuro se alejó de la puerta cerrando sus ojos, había estado observando todo lo ocurrido, había visto llorar a Gaara y eso jamás había pasado, al menos no desde que era un niño. De verdad Matsuri le importaba demasiado y estaba sufriendo mucho por ella.

—Sakura-san – Llamó a la joven kunoichi que se dirigía de regreso a la sala. Ella sólo le escuchó en silencio —. Por favor, salva a Matsuri, te lo pido.

—Haré todo lo posible – Aseguró la chica sonriendo, aunque sus palabras no era muy convincentes, sin embargo su sonrisa se borró y su expresión se volvió confiada —. Sé que Naruto llegará a tiempo, él jamás falta a su palabra.

Kankuro sonrió.

—Ya veo…

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—Así que estamos de regreso en Suna, sólo que esta vez no nos iremos sin el pergamino – Dijo sonriente aquel sujeto, mientras observaba en frente de sí la gran entrada a la aldea de la arena. Él era el mismo que había visto dentro de los recuerdos de Matsuri y que la había envenenado, así que estaba ansioso por verla de nuevo, o más bien por ver su cadáver —. Pequeña… ¿Habrás muerto ya?

Sus compañeros sólo miraban hacia el frente, comenzando a hacer sellos para atacar directamente a la aldea, porque a fin de cuentas ni siquiera habían sido invitados.

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—¡Nos atacan! – Se escuchaba la voz de un ninja corriendo por el pasillo del hospital en busca del Kazekage, quien apareció desde la sala de emergencia, habiendo dejado a Matsuri descansado.

Podía sentir que vería a ese miserable y estaba seguro de sólo una cosa, lo mataría, acabaría con él por haberse atrevido a tocar las dos cosas más valiosas para él; su aldea y su novia.

Ya verás Matsuri… ese imbécil pagará… lo derrotaré, por ti – Pensó con la mirada decidida, sin mostrar ni un atisbo de que antes había llorado.

Continuara:

Próximo capítulo: Por Ti.

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Espero que les haya gustado.

¿Gaara llorando me dirán? Pues yo digo, los hombres también lloran ^^ y vaya que es bonito, porque eso demuestra que sí tienen sentimientos.

Lo otro, aún estoy decidiendo cual fic reemplazará a este, pero creo que ya sé cual será.

Bueno, me despido por ahora y nos encontraremos de nuevo en el capi final, y creo que habrá un epílogo ^^

¡Bye!