Arcángel v/s Demonio: parte 2
En el corazón del bosque Woodnehenge estaba esa cueva, una fría cueva de piedra oscura que parecía haber sido tallada a mano, llena de maleza y humedad por el clima. Donde Lady Annabel había pasado su desgraciada infancia y donde había criado a sus hijos, y ahora estaba llena de los niños del pueblo: los niños estaban en un estado en blanco como si les hubieran quitado el alma, todos tenían la mirada fija en la nada, algunos sentados en la fría tierra de la cueva y otros permanecían parados hasta algunos fuera de la cueva ya que eran muchos, mientras Frederick los vigilaba con sus cuervos; los hijos de un pueblo que Lady Annabel odiaba desde la más tierna infancia y cuyo odio transmitió a sus hijos, los cuales no sabían porque su madre les había pedido traer a esos niños a la cueva, su hogar, pero jamás antes la habían cuestionado y no lo iban a hacer ahora. Mientras Lady Annabel miraba a la luna fijamente pero no parecía estar admirándola sino parecía estar esperando que pasara algo con la luna, era tanta su emoción que comenzó a sudar del nerviosismo y el miedo de que algo saliera mal ¿y si algo arruinaba sus planes? ¿Pudo haber pasado algo por alto? Pero era imposible: la mascota de la reina (como ella llamaba ha Ciel) estaba enfermo en cama gracias a la manzana infectada que le dio a Eco para que se la diera a Ciel para que enfermara, y ese par de policías ridículos (no se acordaba de sus nombres pero se refería a Randall y Abberline) nunca serian capases de detenerla, no tenia de nada porque preocuparse; y sus planes marchaba viento en popa: se vengaría de ese maldito pueblo, se quedaría con todo el dinero del alcalde (el hombre más rico del pueblo), vengar a su familia y darle la vida eterna a sus hijos. Con tranquilidad se seco el sudor de la frente y el escote, y se tranquilizo.
—Mamá, que pasa? – le pregunto Emily
—Nada cariño, solo miro la luna
—Ya nos dirás porque quieres a esos niños? – pregunto Frederick alimentando a uno de sus cuervos
—Aun no, paciencia hijo mío
—Cuando no los dirás? – pregunto Kay
—Cuando la luna se ponga roja, será una gran sorpresa y no insistan, quiero que sea una sorpresa
Los muchachos no insistieron ya que eran buenos hijos y no cuestionaban a su madre, además ella no les iba a decir.
Mientras en el bosque. Por la extraña y desigual alianza entre Sebastián y Trece, ambos peleaban codo a codo contra esa criatura sobrenatural sedienta de sangre; ambos mayordomos seguían al pie de la letra su alianza, sin embargo, seguían siendo un demonio y un arcángel por lo que se insultaban y golpeaban casi todo el tiempo, pero era normal ya que esa era su naturaleza. El jinete era un muerto-vivo y no sería fácil detenerlo ya que en su condición no sentía cansancio ni dolor, en un momento las armas de Sebastián (sus cubiertos) ya se habían acabado además eran inútiles ante una criatura no muerta, que no sentía dolor.
—Oye, Arcángel
—Que quieres? Demonio
—Necesito que me prestes una de tus pistolas
—No creo que te sirvan, fueron santificadas por el poder de Dios. Te quemarías al tocarlas
—Eso suena mal
—Puedes usar esas hachas – dijo señalando las hachas que les lanzo el jinete
—Buena idea
—De nada
La hostilidad entre los dos era más grande a pesar que lo ocultaron con una sonrisa, si el jinete tuviera conciencia se extrañaría al ver a dos seres, enemigos por naturaleza intentar ser amables el uno al otro. Siguiendo con la pelea, el jinete intento cortarles las cabezas a los dos pero Trece le disparo en un brazo, casi cercenándoselo y haciendo que tirara su espada; Sebastián tomo la espada del jinete y le la entero en el estomago hasta el mango de la misma. El jinete quedo ensartado en un roble por su propia espada, mientras intentaba liberarse de su propia espada; con el jinete fuera de combate podían seguir con lo que les habían ordenado, ¿pero donde tenían que ir para encontrar a los niños? el jinete no les diría nada ya que no tenia boca (aunque la tuviera no les diría nada), sin embargo, si el jinete no les serviría de nada el caballo sí. El caballo del jinete era un ser muerto-vivo al igual que su amo, esto era una gran ventaja para el mayordomo demonio y el mayordomo arcángel, como el caballo era un animal no muerto y sin que nadie lo maneje volvería de donde vino, por eso lo montaron y lo dejaron cabalgar libremente hasta donde estaba el verdadero responsable de todo esto y la hostilidad entre ambos seres era tan fuerte que los rodeaba un aura violeta aunque lo disimulaban con una sonrisa; el único que estaba tranquilo era el caballo, un animal aterrador: de pelaje negro pero a la vez cancerígeno, pesuñas que parecían de acero, cuerpo algo musculoso, crin gris, dientes podridos y ojos de un color nebuloso y muertos.
En esos momentos Eco y Éponine ya habían vuelto a la cueva, su hogar, con los gemelos Luka y Lara: los últimos niños del pueblo y los más importantes para los planes de Lady Annabel, la mujer les dijo a sus hijas que dejaran a los gemelos dentro del círculo de piedras y así lo hicieron. Entre la alegría de Lady Annabel, su hija Éponine no estaba feliz por ella al igual que sus hermanos, ella estaba muy afligida por lo que le pudiera pasar a sus pequeños amiguitos: ella había sido como su mamá para los gemelos desde que fueron dejados al cuidado de esa horrible gente; por ellos soporto los maltratos de esa gente y que la prostituyeran sin decirle nada a sus hermanos ni a su madre sobre esto, la bella chica se acerco a su madre para hablar con ella para calmar su angustia.
—Mamá, puedo hablar contigo
—Claro hija, sobre qué?
—Que le pasara a los gemelos?
—Eso no te tiene que importar
—Pero me importa y me aflige!
—Hijita – dijo tomándola de los hombros – si tú eres especial, ellos harán este sacrificio por ti
—Pero…
—Es un regalo de tu padre!
Éponine no insistió más, sabía que cuando se trataba de su padre no era nada bueno y esta conversación solo la dejo más angustiada.
Mientras en el pueblo, Ciel intentaba por todas sus fuerzas ir al bosque para detener a Kay y a su desquiciado hermano. El joven conde Phantomhive estaba muy débil por la fiebre y casi no podía mantenerse en pie, y como podía caminaba sosteniéndose de las paredes de las casas o de cualquier cosa con la que se pudiera sostener; él era el perro guardián de la reina y no pensaba volverle a fallar y menos ahora que estaba tan cerca de atrapar a Kay y a su familia, de repente uno de los cuervos de Frederick lo hizo caer y otros 4 cuervos comenzaron a picotearle los pies hasta que le sangraron, el dolor era tan grande que no pudo seguir caminando y comenzó a arrastrarse pero los cuervos intentaron picotearle las manos también pero Ciel no lo iba a permitir y comenzó a intentar espantar a los cuervos con las manos; el esfuerzo fue tanto que se debilito aun más y comenzó a perder las pocas fuerzas que tenía aunque los cuervos comenzaron a insistir con más insistencia en su ataque. Antes que Ciel perdiera sus fuerzas; aparecieron Randall y Abberline: ahuyentaron a los cuervos y Abberline sostuvo a Ciel entre sus brazos.
—Conde Phantomhive! Está bien? – le pregunto Abberline
—Que tienes en la cabeza niño, para salir con 4,5 grados de temperatura?! – agrego Randall
—El…el….el….
—El qué? – pregunto Abberline
—Debe estar alucinando por la fiebre – dijo Randall
—El…bosque!...
—El bosque? Se refiere al bosque embrujado de Woodnehenge? – pregunto Abberline un poco asustado
—No puedo creer que creas en esas tonterías! – le regaño Randall
Pero Ciel no pudo contestar ya que se desmayo por la fiebre y el dolor de los picoteos de los cuervos. Como los policías no habían entendido lo que Ciel intento decirles, lo que los hombres pensaron que era delirios por la fiebre por lo que lo llevaron devuelta a la casa del alcalde y lo acostaron en una de las camas, pero no encontraron el cadáver del alcalde .
Por otra parte, uno de los cuervos mensajeros de Frederick traía un mensaje desagradable: resulta que dos mayordomos habían vencido al jinete y que se acercaban hacia aquí montando el caballo del jinete; al escuchar esta noticia a Lady Annabel casi le da un ataque de nervios ¿Cómo un par de simples mayordomos pudieron vencer a su jinete vengador? ¿Cómo alguien puede vencer a un ser no muerto? Eco, Emily y Éponine como pudieron calmaron a su madre y cuando esta se tranquilizo mando a sus hijos al viejo molino abandonado con los niños, ella después los alcanzaría; cuando sus hijos se fueron al viejo molino, saco de entre unas piedras el cráneo del jinete, con el cual lo controlaba, y hizo que el jinete cambiara de objetivo a través de uno de sus hechizos.
—Levántate de tu tumba mi soldado de la venganza! Decapita una noche más! Tengo una nueva misión para ti, tienes que decapitar a 2 personas más, yo te lo ordeno. ¡ve por esos malditos mayordomos entrometidos!
Acto seguido se quedo a esperar a esos malditos mayordomos entrometidos. A solo unos metros de la cueva, el caballo se volvió loco e intento tirarlos pero estos se bajaron antes que el terrorífico caballo los tirara y el animal se fue galopando a toda velocidad, de seguro de vuelta con su amo, el jinete sin cabeza; los dos mayordomos se encontraron con la bruja causante de todo esto, Lady Annabel quien tenía en sus manos un cráneo humano.
—Es usted – dijo Sebastián
— Así que ustedes son el par de ratas que vencieron a mi jinete? –dijo la mujer acomodándose el cabello
—Tu controlas a ese muerto-vivo? – pregunto Trece
—Si – dijo soltando una risita sínica – acaso pensaban que era un tipo disfrazado?
—Así que todo esto es obra suya, Lady Annabel, la esposa del alcalde – dijo Sebastián
—No me menciones a ese cerdo! Maltrato a mis hijos!... pero a ahora está muerto y con el muerto me quedo con todo, al fin sirvió de algo! Jajajajajajaja!
—Quien eres? – pregunto Trece
—Soy Annabel Rockbell, hija de Thomas Rockbell el mejor cazador que este miserable pueblo jamás tuvo. Mi familia y yo vivíamos en una casita no muy lejos de este pueblo hasta que mi
amado padre murió, el terrateniente a quien mi padre le había servido fielmente nos hecho para meter a otra familia y nadie nos quiso ayudar ya que dijeron que mi madre era una bruja, pero me enseño bien a mí y a mis hermanas. Pasamos días en esa cueva cuando mi madre y mis hermanitas murieron al cavo de un año y me alimente con su carne para sobrevivir. Me quede sola sin ver a un alma hasta que me tope con el sueco cuando recogía leña y vi su muerte. En aquel momento pacte con el demonio del bosque para sí hiciera volver al sueco de la tumba para vengarme de este asqueroso pueblo. Jure que me convertiría en la dueña de todo lo que poseyeran esa familia de terratenientes, por eso me case con el alcalde quien es el heredero de todo.
—Eso es comprensible pero ¿para qué quiere a los niños? – pregunto Sebastián
—La vida y juventud eterna para mis hijos. Según el demonio del bosque, si uso la sangre de todos los niños y el corazón de dos gemelos de corazón bondadoso cuando la luna se pusiera roja ; ni el fuego, ni la muerte, ni el tiempo tocara a mis hijos
—Y le crees a un demonio? – le pregunto Trece
—Porque me mentiría? Es el padre de mis hijos
Sin que Lady Annabel se diera cuenta, Éponine había escuchado todo lo que había dicho y se quito la peluca castaña oscura que traía dejando al descubierto su cabellera morada; la chica de cabellos morados no podía creer lo que decía su madre, ella siempre supo que su padre era un demonio pero ahora entendía porque su madre quería a Luka y a Lara, no podía permitir que le hicieran daño a sus amiguitos y menos su propia familia, ella no quería la inmortalidad si iban a sufrir inocentes. La chica peli-morada corrió con todas sus fuerzas hacia el molino y fue vista por los mayordomos. La chica solo se detuvo cuando escucho los graznidos de los cuervos, volteo y vio como los cuervos atacaban a los mayordomos, y se quedo ahí observándolo todo mientras la luna se ponía roja. Eso era lo que Lady Annabel necesitaba, que la luna se volviera sangre para que el ritual funcionara y sus hijos fueran inmortales; la mujer camino tranquilamente hacia el molino mientras los mayordomos peleaban con los cuervos. El demonio y el arcángel, pelearon con los agresivos cuervos quienes intentaban arrancarles: los ojos, la piel y la carne; pero como ambos mayordomos no eran humanos sino seres sobrenaturales que podían fácilmente matar a esos cuervos, sin embargo, eran demasiados y cada vez eran más y más, lo que les hacía perder tiempo y era algo frustrante. Pero lo que no sabían era que el jinete se había liberado y venia a toda velocidad a cortarles las cabezas a Sebastián y a Trece.
Mientras en el viejo molino, Emily y Eco formaban un nuevo círculo de piedras mientras Kay las observaba mientras balanceaba sus pies, en todo esto Frederick noto que faltaba Éponine, la busco por todo el molino hasta encontrarla afuera observando todo; el cría cuervos se molesto al ver que su hermana menor había desobedecido sus ordenes de no salir por lo que fue a buscarla muy enojado y la tomo violentamente del brazo.
—Éponine! Te dije que te quedaras adentro!
—Pero hermano….!
—Sin peros! Tienes que obedecer a tu hermano mayor! – exclamo apretándole más el brazo
—Me estas lastimando, hermano!
En eso pareció Eco e hiso que Frederick soltara a Éponine.
—Éponine, que bueno que te quitaste esa horrible peluca – dijo Eco a Éponine
—Eco, por favor escúchame….
—Éponine, siempre fuiste la de corazón más blando de todos nosotros
—Por favor escúchame! – suplico con lagrimas en los ojos
—Está bien pero primero entremos
Eco tomo delicadamente a Éponine de la mano y la llevo devuelta al molino, no sin antes lanzarle una mirada de reproche a Frederick quien chasqueo la lengua sin importarle lo que pensara Eco, a su juicio solo reprendió a su hermana menor. Cuando los hermanos entraron, Éponine les conto todo lo que le escucho decir a su madre pero Eco le respondió con una sonrisa que eso no debería preocuparla, sin embargo, si Éponine no tenía la ayuda de sus hermanos entonces ella lo haría sola.
Mientras Sebastián y Trece peleaban con los cuervos estos se disiparon para después desaparecer, en eso momento escucharon a Lady Annabel gritar:"cuidado con la cabeza" y en eso apareció el jinete, armado con su espada y su gran hacha, pero también la luna estaba casi roja por completo; eso significaba que faltaba muy poco para que sacrificaran a esos niños. Ambos mayordomos corrieron hacia el molino siendo seguidos por el demoniaco jinete sin cabeza, al entrar al molino vieron que todo estaba listo para el ritual, al verlos Lady Annabel se enfureció al ver que esos simples mayordomos estuvieran aquí y que su jinete vengador haya fallado nuevamente al matar a esos entrometidos pero también rápidamente escondió el cráneo para que el jinete no lo viera, si eso pasaba perdería el control que tenia sobre el jinete. La bella mujer le ordeno a su demoniaco jinete matar a esos malditos mayordomos; el jinete sin cabeza rápidamente los ataco, el demonio y el arcángel se defendieron y atacaron al jinete usando todo los objetos que había en el molino. Cuando los 3 en su pelea comenzaron a desplazarse por todo el molino, Eco y Lady Annabel alejaron a los niños de esa pelea ya que todavía no debían matarlos; cuando el jinete se acerco a los gemelos Luka y Lara, Éponine se abalanzo a protegerlos y en un movimiento perdido de la espada del jinete, a Éponine le cortaron el cuello frente a su familia y murió a los pocos minutos por la pérdida de sangre. Lady Annabel casi se vuelve loca del dolor por la muerte de su hija pero solo pudo tomar la mano de una moribunda Éponine. Ante todo esto Eco estaba tan indignada por la muerte de su hermana que intento destruir el cráneo del jinete.
—Maldito bastardo! La mataste! La mataste! Mataste a Éponine! Mataste a mi hermana! Mataste a mi hermanita! – lloraba y fue a destrozar el cráneo del jinete
—No! No lo hagas Eco! – le intento detener Frederick
—Suéltame Frederick!
El jinete vio que ellos tenían su cráneo e intento quitárselos por lo que los atravesó a ambos con su espada y con un solo sacudón los tiro con fuerza hacia la pared, donde murieron instantáneamente al romperse el cuello por el impacto, Lady Annabel nuevamente sentía el dolor de perder a dos hijos más; rápidamente la mujer recobro las fuerzas, tomo el cráneo y se lo dio a Kay, ella tomo a los gemelos y salió corriendo con los 2 hijos que le quedaban mientras aun lloraba la muerte de Eco, Frederick y Éponine pero tenía que salvar a los que le quedaban y darles la vida eterna a ellos. Con todas sus fuerzas y otras por el dolor, corrió había lo más profundo del bosque mientras Kay llevaba en una mano el cráneo del jinete sin cabeza y en la otra la mano de Emily, quien apenas podía correr ya que estaba en shock por el trauma de ver morir a sus hermanos.
Cuando el jinete vio su cráneo, Lady Annabel había perdido temporalmente su poder sobre el jinete sin cabeza y este quería su cráneo para volver al infierno, y los mataría ya que a pesar que estaba muerto aun amaba la carnicería y el derramamiento de sangre; antes de irse a recuperar su cráneo, tomo dos grandes azadones y se los enterró en el pecho a cada mayordomo para luego irse tras esa familia. Después de quitarse esos azadones del pecho, fueron a ver que los niños estaban bien pero se habían desmayado al desvanecerse el encantamiento que Lady Annabel tenía sobre ellos, por otra parte Trece debía ir tras ellos ya que no podía dejar a esa mujer matara a sus jóvenes amos.
—A dónde rayos vas arcángel? – le pregunto Sebastián
—A cumplir con mi misión demonio, no puedo dejar que esa mujer mate a mis pequeños amos
—Han crecido mucho desde la última vez que los vi, sabes? Yo fui el mayordomo del padre de esos niños
—Wow! Que interesante – dijo Trece con sarcasmo
—Iré contigo
—No prefieres quedarte como niño bueno? – pregunto Trece con sarcasmo
—No, además nuestra alianza todavía no termina
—Gracias – dijo Trece con una sonrisa
—De nada – respondió Sebastián con una sonrisa
La hostilidad fue aún mayor; ambos mayordomos fueron al bosque para detener a Lady Annabel y al jinete sin cabeza. Mientras una desesperada Lady Annabel intentaba por todo los medios de hacer otro círculo de piedra, mientras Kay cuidaba de Emily quien seguía en Shock y también cuidaba del cráneo del jinete; Sebastián y Trece llegaron antes que el jinete sin cabeza pero cuando la mujer los vio saco de su falda una pistola y los apunto al demonio y al arcángel; ella los odiaba ya que a sus ojos habían causado la muerte de sus hijos y no su obstinación por vengarse del pueblo, ella odiaba a esos malditos mayordomos y no dudaría en dispararles para que no se metan en sus planes y salvar a los dos hijos que le quedaba.
—Que quieren?! – exclamo la mujer sin dejar de apuntarlos
—Esto se acabo, será mejor que se detengan – le dijo Sebastián
—Cállate! Asesino! Tú y tu amigo son unos asesinos que mataron a mis hijos!
—En primer lugar, él y yo no somos amigos y en segundo lugar, nosotros no matamos a sus hijos; fue su obsesiva venganza y su jinete sin cabeza – dijo Trece
—Cállate! Eso no es cierto!
—El tiene razón, no es nuestra culpa la muerte de esos pobres infelices – dijo Sebastián
—Quieres son ustedes?!
—Solo simples mayordomos – contesto Trece
—No es verdad….
En ese instante apareció el jinete sin cabeza, pero Lady Annabel ya no tenía control sobre el jinete ya que nuevamente había visto su cráneo en manos de Kay y lo quería recuperar. El muchacho peli-verde seguía molesto por la muerte de sus hermanos mayores, por lo que le grito que se fuera al infierno pero como el jinete no entendía, solo se abalanzo sobre él para darle la misma muerte que Eco y Frederick; sin embargo, Lady Annabel no estaba dispuesta a perder a otro hijo por lo que se abalanzo a proteger a Kay y a Emily, y la espada del jinete atravesó a la mujer en el pecho. Emily, quien volvió del Shock al ver morir a su madre, le quito el cráneo del jinete a su hermano y lo lanzo contra una roca donde se rompió en 4 partes; con el cráneo roto, unas grandes raíces salieron del piso, y arrastraron al jinete y a su caballo devuelta a su tumba mientras Kay huía con Emily, quien estaba en blanco, al interior del bosque. Ni Sebastián, Ni Trece fueron tras ellos.
Por su parte, Trece levanto a los gemelos del piso y los cargo en sus brazos. Sebastián solo lo miro.
—Ya te vas arcángel? – le pregunto Sebastián
—Si demonio, estoy retrasado
—Ha!
—Además no quiero interrumpirte en tu buena acción del día – dijo Trece con sarcasmo
—Yo tampoco quisiera retrasarte más, arcángel
—Ha! Otra cosa, demonio
—Qué es? Arcángel
— Nunca nos conocimos
— Te iba a proponer lo mismo
No cruzaron más palabras y cada uno se fue por su camino, no sin antes enterrar a la miserable Lady Annabel y a sus desgraciados hijos.
Cuando Sebastián llego al pueblo con los niños, encontró que Ciel ya no tenía fiebre. El mayordomo demonio le conto todo a su joven amo (omitiendo lo de Trece) y le comunico que los niños estaban bien, Ciel se alegro de esto y aun más cuando los niños fueron devueltos a sus familias, esta vez no le había fallado a la reina. Al día siguiente fueron a Manchester a tomar el tren que los llevaría a Londres.
En la estación de trenes de Manchester, Sebastián se encontró con Trece y Sil pero el arcángel lo ignoro; sin embargo, la serafín tropezó con él al intentar seguir el paso de su hermano y se dio cuenta que era un demonio.
—Un demonio! – exclamo entre dientes
—Wow! Es la primera vez que veo un ángel que me gusta
—Intentas alagarme? Te deseo suerte
—Vaya, eres encantadoramente ruda
—Tú no te quedas atrás
Ambos seres sobrenaturales siguieron su camino, sin embargo, Trece había visto y escuchado todo; y no le había gustado nada que su hermana menor hablara de esa forma con ese demonio pero más tarde se lo haría saber a su hermana.
Tres días después, todo el pueblo y el bosque se quemaron por completo, todos los habitantes del pueblo murieron inexplicablemente, solo sobrevivieron 2 hermanos: Kay y Emily Rockbell.
…
SEMANAS DESPUES
…..
Ciel estaba paseando con Elizabeth y su familia para tratar de levantarle el ánimo a Edward, ya que su compromiso con la bella Valentine Darcy estaba al borde de disolverse. Lo que pasaba era que la Duquesa Darcy (Lady Dahlia) no le había gustado para nada que su hija hubiera estado con ese horripilante sepulturero y que Edward la haya descuidado, por lo que quería deshacer el compromiso; pero el Duque Darcy (Lord Edmund) quería continuar el compromiso, a pesar de lo que dijeran su esposa y la familia; y aque su hija Valentine dijera que Edward no quería casarse con él. En otras palabras, el compromiso pendía de un hilo. Lo que tenía muy deprimido a Edward ya que estaba muy interesado en Valentine y el pensar que sería desechado como un trapo viejo por la familia de su prometida era algo insoportable; y todo por culpa del tipo del sombrero de copa (El bailarín) y el sepulturero extraño (Undertaker), por culpa de esos dos iba a perder a su prometida. Y era tanto su nivel de depresión que no se enojo de ver a Ciel cerca de Elizabeth ni le recordó que no lo aceptaba como futuro cuñado, en verdad estaba deprimido.
Durante su paseo se toparon con una muchacha limosnera, un vivo recuerdo que la vida puede ser miserable con algunos: la chica estaba descalza, sus manos estaban vendadas, llevaba puesto un maltratado vestido celeste y llevaba puesta una capa roja que le tapaba la mitad de la cara; dejando al descubierto unos mechones platinados con destellos rosa pálido. Los Middleford y Ciel sintieron lastima por la desgraciada chiquilla por lo que se le acercaron a darle unas monedas cada uno pero cuando Ciel le dio unas monedas, la chica levanto la vista y pudieron ver mejor su cara, era Emily quien tenía la mirada perdida y sus ojos parecían ser color sepia ahora. La chica vio las monedas que le dio Ciel, las apretó en su mano e hizo un gesto como si se las iba a tirar a la cara, pero solo se las devolvió y se marcho sin rumbo fujo. Nadie entendió porque esa muchacha hizo eso.
Siguiendo con su paseo, se encontraron con un hombre con un cochecito de bebé. El hombre se llamaba Glen Wheelwright: un hombre alto, esbelto, educado y elegante aunque no solía arreglarse a menudo y a veces se dejaba crecer el pelo como ahora; estaba con su pequeña hija de 7 meses, Jodie Wheelwright. Elizabeth arrastro a Ciel para que juntos vieran a la bebé y Lord Glen dejo que cargaran, pero la apariencia descuidada de Lord Wheelwright molesto como nunca a Lady Frances, Lord Glen noto la cara de descontento de la mujer y con la amabilidad que lo caracterizaba le pregunto para saber si él podía hacer algo por ella.
—Señora, está bien?
—Si, lo estoy – respondió Lady Frances
—No lo parece, si necesita algo o le molesta algo puede decírmelo – dijo lord Wheelwright con una sonrisa
—"No debió decir eso" – pensó Sebastián
—A decir verdad, si hay algo – dijo Lady Frances
—Qué es? – pregunto Lord Glen Wheelwright
En un impulso Lady Frances tomo a Lord Glen Wheelwright del cabello y comenzó a reprenderlo por su apariencia indecente, provocando que la bebé Jodie comenzara a llorar.
—Qué clase de caballero puede lucir tan indecente! – le grito Lady Frances
—Señora, por favor suélteme! – le suplico Lord Glen
—No le da vergüenza lucir tan indecente frente a su hija!
—Por favor, mi hija esta asustada!
—Entonces piense en ella!
En eso apareció Eugénie Wheelwright, la hermana mayor de Valentine, esposa de Lord Glen Wheelwright y madre de la pequeña Jodie; una mujer muy bella de 20 años: tenía una abundante cabellera negra, ojos azules, cuerpo esbelto, labios carnosos y bonitas manos; era una mujer famosa en la sociedad londinense por su belleza, carisma, obras de caridad, carácter y fuerza masculina. A la mujer no le había gustado para nada ver como Lady Frances trataba a su esposo y le apretó la mano a Lady Frances con esa fuerza masculina que la caracterizaba, para que soltara a su esposo.
—Que cree que está haciendo, señora? – pregunto Eugénie con notorio enfado
—Quien es usted? – pregunto Lady Frances sobándose la mano después del agarre de Eugénie
—Soy Eugénie Wheelwright, esposa de este hombre y no me gusta que me respondan una pregunta con otra
—Pues debería cuidar que su marido no se vea indecente!
—Indecente? Que entiende usted por indecente?
—Eso – dijo señalando a un desencajado Lord Glen Wheelwright
—Ja! Por favor, no me haga reír!
Al parecer no solo Eugénie era una amazona en fuerza sino que también en espiritu, y no tardo en decirle todo lo que pensaba sobre su idea de la indecencia y decencia, le recrimino el hacer expuesto a una bebé en medio de su berrinche, pero lo más que le saco en cara fue el haber maltratado a su esposo . Ya en ese punto Lady Frances parecía una coneja asustada y Lady Eugénie una loba feroz. Después de haber "hablado" con Lady Frances quien quedo intimidada, la mujer peli-negra noto a Edward. Lady Eugénie siempre vio con malos ojos el compromiso entre su hermana y Edward, y nunca lo oculto.
—Edward – dijo Eugénie a modo de saludo
—Ho-hola Eugénie…hoy te vez muy linda
—Entonces los otros días no lo he estado?
—No quise decir eso! …yo
—Edward, será mejor que no vayas a ver a Valentine, planeo que pase una temporada conmigo después de lo que paso
—Pero…
—Y agrádese que el sepulturero no abuso de ella!
—Espera! Eugénie! – dijo tomándola del hombro
—No toques! Esto es tela coreana – le dijo la mujer dándole una palmada en la mano para que la soltara
Edward no pudo hacer nada para hacer cambiar a Eugénie de opinión mientras, Ciel estaba entre impresionado y aterrorizado al ver que esa mujer pudo "vencer" y dejar en ese estado a Lady Frances.
—E-ella…n-no es humana – dijo Ciel entre sorprendido y aterrado
—No es por asustarlo joven amo pero sí lo es – le respondió Sebastián
—Quien es ella? – pregunto Elizabeth
—Es Eugénie, la hermana mayor de Valentine. Me odia y ahora me odia más – le respondió Edward
Edward se deprimió mientras el marqués Middleford y Elizabeth trataban de levantarle el ánimo diciéndole que se casaría con Valentine y no con su arpí - hermana Eugénie, y Lady Frances seguía aun muy intimidada. Mientras esto pasaba. Ciel y Sebastián vieron en la otra esquina al Bailarín, quien le estaba regalando 2 manzanas rojas a 2 jóvenes y hermosas monjas; cuando el demonio bailarín se dio cuenta que ellos los estaban observando: les sonrió y les guiño un ojo con burla, antes de desaparecer entre una multitud. Ciel estaba molesto y confundido de volverlo a ver.
En otra parte de Londres. Bard, Maylene y Finny; se habían encontrado con Trece y Sil cuando hacían algunas compras y los 5 se pusieron a caminar juntos. El cocinero y la sirvienta de la mansión Phantomhive, sentían que estaban en una cita doble con la sirvienta y el mayordomo de Lady Trancy mientras Finnian estaba atrás de ellos escuchando a sus compañeros tartamudear tonterías para impresionar a los sirvientes ángeles, aunque algunas veces no podía evitar sonrojarse cuando alguno de los sirvientes ángeles lo miraba o le sonreía. De repente una chica de capa roja apareció frente a ellos, era Emily. La chica al ver a Trece sno puso evitar abrazarlo y llorar, ya que los ojos de Trece eran verdes esmeralda como los de su hermana Éponine; que Emily abrazara a Trece puso celosa a Maylene ya que ella jamás lo había abrazado y a Finnian, Emily le pareció la niña más linda de todas.
—No quiero estar sola, Emily ya no quiere estar sola – dijo la peli-platina entre lagrimas
—Pobrecita – susurro Finnian – y es tan linda
—Niña estas perdida? – le pregunto Bard
—Emily…ya no tiene familia, ni mamá, ni hermanos….ni una casa
—En otras palabras estas sola, pobrecita – dijo Finnian
—No veo problema que la llevemos a la mansión, no lo crees Trece – le dijo Sil a Trece
—Creo lo mismo, de seguro mi lady tendrá un trabajo para ella – contesto Trece
Al oír esto, Emily se puso tan feliz que comenzó a saltar de manera infantil y fue donde estaba Finny. Cuando este le vio mejor la cara, no pudo evitar sonrojarse y más aun cuando Emily le tomo la mano, como la muchacha era muy infantil, no se dio cuenta de esto.
—Cómo te llamas? Yo soy Emily
—S…s-soy Finnian ….pero puedes llamarme Finny
—Finny! Qué lindo nombre! A Emily le gusta Finny
—A mí también – dijo Finnian entre dientes y muy sonrojado
—Finny será amigo de Emily?
—Si, seremos amigos
—Estoy feliz, ahora Emily y Finny son amigos
—Si – contesto muy sonrojado
Todos miraron la escena muy encantados por la nueva amistad y Bard tenía una mirada que decía: Finny tiene novia; el joven jardinero se ruborizo de la pena mientras Emily no entendía que estaba pasando y solo soltó unas risitas juguetonas, ya que esto le parecía confuso y divertido. En el camino Emily comenzó a cantar una extraña, infantil y macabra canción de cuna, que le erizo la piel a los sirvientes de la mansión Phantomhive.
Un malvado niño de bufanda roja como la sangre
Se perdió en la fría y blanca ventisca que quiere matarlo
Pobre niño de la bufanda roja, está llorando hielo
La moribunda mamá loba, lo encontró y lo salvo
Para salvar a sus bebés, le dará al niño de la bufanda roja
Su carne, su sangre y su piel para que el niño pueda vivir
Pero el niño de la bufanda roja deberá cuidar de sus bebés y el acepta
Lu, Li, La, Lu, Li, La
El niño de la bufanda roja, traiciono a la mamá loba y dejo morir
A sus hijos en la nieve. Pobres bebés lobo morirán en la nieve
Lu, Li, La, Lu, Li, La
El viejo dios del bosque, enojado, pego
La piel de la mamá loba a la piel del niño de la bufanda roja
No puede quitarse la piel de la loba, solo sangra al intentarlo
Cuando lo encuentran, nadie lo reconoce. Oh! El está feliz
El niño de la bufanda roja esta tan feliz que corre hacia ellos
Pero como nadie lo reconoció, su propio padre le dispara
Las lágrimas rojas por la sangre brillan y brillan
La sangre sobre la nieve brilla y brilla, también
La nieve ahora es roja sangre bajo el frío sol.
Los sirvientes quedaron extrañados con esa macabra canción; y Bard, Maylene y Finny se asustaron por esa macabra canción cuya melodía era tan infantil y angelical; según Emily su mamá le cantaba esa canción a ella y a sus hermanos, y para Emily la canción era muy bonita y Finnian también la encontró bonita (aunque le parecía tétrica) pero le recomendaron que no la cantara frente a los gemelos Luka y Lara. Al llegar a la Mansión Trancy, Annelise la contrato como niñera de los gemelos.
…..
EN EL OESTE NORTEAMERICANO
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Kay después de pelearse y de reputar a su hermana Emily, se fue al Oeste Americano para hacer una nueva vida y esperaba que la gente del pueblo lo quisiera, sin embargo, no fue así, la gente de ese pueblo, lo trataba peor que como pudo tratarlo su padrastro y nadie era bueno con él; se había convertido en la mascota de los vaqueros y en el juguete de los chicos que querían ser forajidos, que siempre lo maltrataban por cantar la canción que le cantaba su madre. Hasta que se canso y decidió matarlos a todos; usando los cuervos demoniacos de su difunto hermano Frederick. Con un gesto de su mano hizo que los cuervos atacaran y acabaran con toda la gente del pueblo. Cuando no quedo nadie, un cuervo se poso sobre el hombro del chico peli-verde.
—Vaya! Venir aquí fue mala idea. Creo que probare suerte en Canadá y si me va mal también, creo que volveré y …me reconciliare con Emily
El muchacho peli-verde, se fue del pueblo mientras cantaba la canción de cuna de su madre y consideraba volver y hacer las paces con Emily.
Fin de Arcángel vs. Demonio
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CONTINUARA
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