Capitulo 11- Fortaleza

19 de Febrero (atardecer)

-¿Ha considerado en hacer un contrato, señorita Shizune?- pregunto Nakaze mientras el grupo avanzaba rápidamente entre los árboles.

-Contrato…- reflexiono Shizune-. Bueno, soy una ninja medico y por costumbre los ninjas médicos llevan larvas. Lamentablemente no tengo idea de quien sea la actual ermitaña de las babosas.

-¿Estas interesada en ellas?- preguntó Ebisu.

-No lo sé- suspiró ella- ¿Cuáles otras opciones tengo?

-Con exactitud tienes doce contratos mas- explicó el ninja con tranquilidad-. Ocho de los Bijuu y cuatro independientes: reptiles, insectos, aves y mamíferos. Un total de trece ya contando el de las babosas…

-¿Cuatro independientes?

-Animales menores que no recibieron entrenamiento ninja alguno- replicó Ebisu con tranquilidad-. Sus facultades naturales los hacen útiles en batalla. Fueron un intento de copiar a los ninjas, pero quien lo haya ello desconocía el hecho de que tras cada ermitaño había un Bijuu soportándolo. Los independientes no tienen Bijuu así que no tiene exclusividad, pero también son menos poderosos…

-¿Puedes tener un contrato con los cuatro independientes a la vez?

-Si… claro que como dije no tienen ermitaños- replicó Ebisu con tranquilidad-. Por el contrario, sus pergaminos se encuentran sellados en distintos lugares del mundo y si eres lo suficientemente espabilado para recorrerlo, tendrás un variopinto arsenal en manos… Por supuesto que desde mi perspectiva es mejor utilizar ese tiempo entrenando que viajando en busca de depender de criaturas polifacéticas.

-¡Tienes mucha razón, Ebisu!- dijo sonriendo la chica.

Ebisu volteó a verla y se sonrojó; llevaba todo el día tratando alejar esas imágenes de su mente, pero no podía.

"Ebisu…"

Escuchaba su voz susurrando su nombre; olía ese olor tan característico en las mujeres: el deseo. Esa piel tan hermosa, tan suave; puede que no estuviera muy desarrollada físicamente, pero Shizune tenía una piel hermosa y limpia. Y esa sonrisa; cuando la chica no sonreía estúpidamente, sus labios se delineaba de una forma maravillosa. Pero no podía, no debía… Ella era demasiado joven para él.

Demasiado llena de ilusiones, de esperanzas, de amor; él ya no tenía amor en su corazón. Había lastimado a Anko terriblemente por ello, y lo poco de decencia que le quedaba le hacía darse cuenta de que no podía hacerle lo mismo a otra persona ¿Qué si la quería? Apreciaba a Shizune, y por ello mismo no podía atreverse a lastimarla; había trabajado muy poco a su lado, pero si algo estrechamente siendo él el entrenador ninja más importante de Konoha y Shizune la encargada de los reclutamientos ninjas. La respetaba mucho, no por su habilidad puesto que era una inútil; la respectaba por su trabajo arduo y su sinceridad ¿Cuántas heridas habría evitado a tantas chicas si hubiese sido honesto desde el principio? Tal vez fuera un excelente ninja, pero las mismas características que lo convertían en un magnifico ninja lo hacían un asco de persona: frio, calculador, distante, egoísta y despiadado.

-Eres lindo cuando te sonrojas…- comentó Shizune sonrojándose a su vez.

-¿Disculpa?- exclamó Ebisu sonrojándose un poco más.

-No me hagas repetirlo…- susurró Shizune mirando al frente.

Ebisu siguió avanzando, mirándola de reojo; su kimono estaba más suelto de lo normal, o eso le pareció notar… Si, si estaba más suelto de lo normal. Se acomodó sus gafas y discretamente desvió su mirada, adelantando ligeramente en el avance entre las ramas a Shizune. Este acto le permitió alcanzar ver un poco mas de piel; un seno en especifico, pequeño pero bien formado y liso, redondo y suave. Más que de mujer parecía de niña.

El ninja no pudo reprimir una pequeña sonrisa pervertida, pero al instante borró el gesto ¿Era un pedófilo acaso? No, Shizune era demasiado joven; demasiado joven. Si, ya era mayor edad… o eso creía, pero aun así era muy chica para él. Acababa de cumplir los treinta mientras la chica seguramente tendría poco más de veinte. Sin embargo, había pasado mucho tiempo desde la última vez que había estado con una mujer; decir que unos meses era irse corto. Pero solamente era eso, un deseo; podría reprimirlo, podría…

El ninja volvió a voltear a ver a Shizune casi inconscientemente y esta vez notó la mirada de Shizune; su mirada se perdía al frente, pero de una forma demasiado estudiada. Estaba fingiendo, ella estaba fingiendo no darse cuenta de que él la veía, de que observaba su pecho, su cuerpo. La chica estaba ruborizada en unos niveles muy altos, y su boca temblaba tensa, mordiéndose levemente el labio inferior; su respiración era más agitada y… ese olor. Ebisu sacó un pañuelo de su bolsillo y se tapo la nariz mientras se dejaba adelantar ligeramente. Ella lo estaba seduciendo ¿Desde cuándo lo estaba seduciendo ella? ¡Tanto tiempo sin una mujer! Había olvidado por completo el juego del galanteo; no había reconocido una sola señal. No tenía idea cuanto llevaba esto ¿Era desde que le prestó el broche de Akane? En aquella ocasión se había portado un poco coqueta…

-¿Ebisu?- exclamó Shizune confundida.

El hombre había dejado los arboles y había parado por completo, descendiendo en una pequeña formación de arboles jóvenes; Nakaze se detuvo al instante, observando a su amo en silencio. Shizune retrocedió sus pasos y aterrizo frente a Ebisu, confundida.

-¿Pasa algo?- preguntó la chica preocupada.

-No…- respondió Ebisu quitándose el pañuelo del rostro; desvió la mirada y permaneció en silencio sin moverse.

-Debemos…- Shizune se acercó con un poco de inseguridad-. Continuar…

-Si…- asintió Ebisu.

Shizune entonces le dedicó una sonrisa con ojos cerrados; de pronto fue un tirón y se encontraba entre los brazos de Ebisu. Abrió los ojos asustada por el repentino acto, y se encontró de frente con los ojos claros y profundos de Ebisu. Había intensidad en esa mirada, había pasión… había dolor. Un dolor indescriptible.

-Y-yo… yo no soy una buena persona- dijo Ebisu.

-Ebisu…

-No intentes…- Ebisu guardo silencio antes de cambiar sus palabras-. Dejare el equipo cuando esto termine. Nunca debí haber venido…

Ebisu soltó a Shizune y se preparó para continuar, pero esta vez fue la chica quien lo jalo del brazo para devolverlo frente a ella.

-Eres una buena persona, estas aquí por Naruto- dijo sonriendo Shizune.

La mirada de Ebisu se volvió dura y melancólica, pero eso ella no lo podía saber por sus gafas; por eso amaba sus gafas, más que cualquier instrumento ninja que existiera en todo el mundo.

-No…

-¡Doble colmillo!- un gritó lejano interrumpió a Ebisu.

El hombre se giró impresionado, al tiempo que Shizune se le quedaba viendo; Nakaze ya señala a Ebisu la dirección de donde provenía el grito. La chica no lo había escuchado por ser demasiado lejano, pero él si lo había alcanzado a distinguir. Era Kiba. Sin perder más tiempo se apresuro en camino haciendo solo una seña a su compañera para seguirlo; de pronto las cosas se aclararon para él y toda la confusión la dejo atrás. Los había alcanzado, y estaban en medio de una pelea…


-Son muy fuertes, Kiba- dijo Kakashi mirando al chico-. Lo mejor sería que te adelantaras con los chicos, yo podre detenerlos…

-No lo dejare solo, maestro- replicó el chico.

-Tenemos una misión que cumplir.

-Y sin usted todo se va a la mierda- replicó el chico-. Si Fû debe ser llevada a la fuerza al lago de la serpiente, nosotros no tenemos ni puta idea de cómo llegar, lo necesitamos.

-Ninguno escapara- replicó la voz de Hashi-. Ni ustedes, ni ellos… Ni Fû…

Hashi estaba frente a ellos, portando unos guanteletes de metal; Jaoshi se hallaba detrás de él, a varios metros, estudiando la situación. El ninja mayor atacaba cuerpo a cuerpo, con golpes devastadores que se veían obligados a esquivar; había liberado cuatro puertas de chakra. El menor simplemente se dedicaba a cubrir los puntos ciegos del mayor, lanzando kunai y shuriken, atadas con hilos de chakra. No era que fuera una defensa muy efectiva, era que el maldito de Hashi era demasiado rápido como para que los pocos segundos que le brindaba su hermano fueran más que suficiente.

El exiliado, Hashi, los miraba con diversión mientras preparaba su siguiente ataque. La verdad era que Kiba era más rápido que Kakashi, pero no contaba con ningún ataque a distancia. Kiba podría esquivar mejor a Hashi y buscar una oportunidad para cegar a Jaoshi y así él poder contraatacar con su máximo podes, pero Jaoshi guardaba una distancia muy prudente.

-Morirás, maldito- susurró Hashi furioso-. Mataste a mi maestro…

-Kiba…- Kakashi no alcanzo a dar instrucciones cuando Hashi llegó corriendo hasta él.

Su sharingan lo ayudo a evitar por poco el golpe, pero Hashi aun estaba demasiado cerca; el hombre golpeo el suelo destrozándolo, desequilibrando a Kakashi. Soltó un derechazo justo al pecho que hizo retroceder hasta un árbol al ninja; con rapidez se colocó frente a él al tiempo que preparaba su golpe para destrozar la cabeza del ninja de la hoja. Kakashi no pudo reaccionar a tiempo mientras veía el puño acercarse a su rostro a gran velocidad… Y de pronto ya no hubo puño…


-¡Hashi!- gritó Jaoshi desde la retaguardia.

Hashi salió impulsado destrozando con su cuerpo dos árboles y desplomándose al impactar el tercero; desorientado se levanto, al tiempo que notó su vista desenfocada. Frente a Kakashi, Ebisu empezó a realizar los sellos correspondientes para continuar con la batalla. No importaba quienes eran, que querían o cuánto tiempo llevaban ahí, lo que importaba es que aun tenía el elemento sorpresa y debía aprovecharlo.

Ebisu había bloqueado el golpe con su propia mano, la cual notaba adolorida; después había asestado un golpe limpió en las costillas del hombre, pero estas no se habían roto. Ahora Shizune estaba llegando al área, así que podía dedicarse a hacer por lo que realmente había venido en esa misión: pelear.

-Elemento Fuego: Técnica gran aniquilación de fuego- exclamó Ebisu.

Un muro de fuego fue expulsado de la boca de Ebisu; el muro creció con rapidez, avanzando y arrasando todos los arboles en su camino. La distancia era demasiado corta para que Hashi pudiera esquivarla. La explosión creó una cortina de humo, pero no había necesidad de comprobar nada. Con satisfacción, Ebisu se giró hacia el otro enemigo, pero no lo encontró.

-Ha huido- replicó Ebisu- ¿Quiénes eran Kakashi?

-Hashi y Jaoshi, ninjas de la cascada- contestó Kakashi, siendo atendido por Shizune-. El mayor, exiliado, era Hashi. Su hermano menor es Jaoshi.

-Bien, aun queda el menor suelto- exclamó Ebisu ajustándose las gafas.

-¡Maestro!

Ebisu detecto el sonido a unos segundos, apenas los suficientes; se giró y golpeó con todas sus fueras, rompiéndose su dedo índice y anular al impactar con el metálico guante de Hashi, quien con una sonrisa en la cara fue expulsado por el impacto. La sangre en la mano de Ebisu empezó a correr rápidamente al tiempo que el hombre se encorvaba adolorido. Hashi aterrizó sonriendo a unos metros, acomodándose el pelo; no tenía un solo rastro de quemaduras en su cuerpo.

-¡¿Qué demonios?- exclamó Ebisu confundido-. No tuviste suficiente tiempo para esquivar; no tuviste tiempo para abrir las puertas…

-No me subestimes, basura de Konoha…

-Diablos- exclamó Kiba al tiempo que se ponía en posición de batalla junto con Kakashi.

-Esperen- exclamó Shizune- ¿Dónde están Naruto y Hinata?

-La chica que escoltábamos, Fû, ha secuestrado a Naruto- explicó Kakashi rápidamente-. Hinata va tras ella. Kiba, alcánzalos.

-¡Maestro!

-Kiba, lárgate de aquí- agregó Ebisu con mirada firme-. Hinata y Naruto ocupan de tu ayuda; nosotros pronto los alcanzaremos. Shizune, acompáñalo; nosotros nos encargaremos de los enemigos.

-No!- exclamó la chica.

-Shizune, vinimos para ayudar a los chicos- replico Ebisu enojado por la respuesta de ella-. Si ellos mueren, todo será en vano; el maestro Jiraiya nos dio una orden y…

-¡A la mierda ser un ninja!- replicó Shizune enojada-. No voy a cargar en mi consciencia la muerte de nadie más; no voy a dejarte morir, Ebisu!

Kiba los miró unos segundos antes de salir corriendo junto con Akamaru; Hashi sonrió pensando brevemente si seguir al chico o pelear contra las nuevas basuras que habían llegado. No había diferencia en realidad, todos morirían tarde o temprano. No podían vencer su técnica maestra, nadie podía. Ebisu maldijo por lo bajo mientras Kakashi se adelantaba.

-Voy a retrasar un poco a Hashi para que Shizune pueda curarte, Ebisu- dijo Kakashi con seriedad-. Aun no veo donde diablos se metió Jaoshi, pero lo más seguro es que también sepa que su hermano sigue vivo y que tampoco tenga intensiones de abandonar la pelea…

Hashi se lanzó al ataque y Kakashi hizo lo mismo; los ninjas pronto se encontraron de frente, y Kakashi se vio obligado a crear clones de sombra para detener el avance de Hashi y evitar ser golpeado en lo posible. Shizune se acercó corriendo a Ebisu y empezó a tratar la herida con chakra, al tiempo que lo miraba firmemente a los ojos.

-Me desobedeciste- susurró Ebisu enojado-. El siguiente en rango tras Jiraiya soy yo, y si estuviera Anko seria ella; si se diera el caso, Nakaze sería el siguiente y si una roca formara parte del maldito equipo, esa roca mandaría mas antes que tú! No sabes darle prioridad a la misión. No eres una ninja.

-No soy una ninja- replicó enojada Shizune, con lagrimas en los ojos-. Por eso mismo no puedes darme órdenes. Apreció a Naruto pero yo… no quiero ver a nadie morir si puedo evitarlo.

-Naruto podría morir por quedarte aquí…

-Naruto podría morir por dejarte morir a ti- contestó ella-. Entre más rápido terminemos esta pelea, mas rápido alcanzaremos a los chicos.

-Sorpresa!- exclamó Jaoshi saliendo de un árbol.

Una lluvia de Kunai cayó sobre ellos, pero Shizune ya había terminado; con rapidez, Ebisu reaccionó. Tomó a la chica en brazo y… se giró. Estaba dispuesto a recibir los impactos de la armas, después de todo no había suficiente tiempo para escapar. Pero los impactos no llegaron a ellos. Ebisu giró la cabeza y vio cubriéndolos cinco clones de Shizune. La real tenía los brazos cruzados a la espalda de él.

-¿Tu?- preguntó Ebisu sorprendido.

-Tuve entrenamiento medico- respondió sonriendo la chica-. Aprendes a ser rápida…

-Gracias- susurró Ebisu antes de dejar a un lado a Shizune.

Los clones ya atacaban rápidamente a Jaoshi con una lluvia de shuriken, al tiempo que alrededor del chico se formaba un escudo de shuriken. Formó once círculos alrededor de sí mismo, cubriendo de manera tosca su cuerpo a una distancia prudente, pero impenetrable para los ataques cuerpo a cuerpo. Ebisu, que iba a medio camino para atacar a Jaoshi, se detuvo.

-No podrán tocarme- sonrió Jaoshi.

-No ocupo hacerlo- replicó Ebisu formando sellos-. Elemento Fuego: Técnica de gran bola de fuego.

La bola de fuego avanzó con rapidez, pero Jaoshi no se inmuto; cada círculo alrededor del chico empezó a girar en sentido contrario al que le seguía, a gran velocidad. Pronto, la bola de fuego impacto contra el escudo pero en lugar de atravesarla, fue deshecha al impacto. Maldiciendo, Ebisu notó la afinidad aire en las armas del chico.

-Un titiritero y además con afinidad de aire- susurró Ebisu.

-Yo me encargó de él- replicó Shizune tomando su lugar junto a los clones.

-¿Bromeas?- exclamó Ebisu mirándola-. Tu capacidad de pelea es…

-Por favor, Ebisu- dijo la chica mirándolo suplicante-. Confía en mí. Ayuda a Kakashi, Hashi es un enemigo de tu nivel. Yo me encargare de Jaoshi…

-Entiendo…- asintió Ebisu girándose.

-Abandonar a una mujer a su muerte- se burló Jaoshi-. Que poco caballeroso. Bien, señorita, espero que este lista para morir como una perra…

-Aun no puedo morir- replicó Shizune sonriendo-. No cuando he encontrado a alguien por quien vivir…


-Muere!- exclamó Hashi atravesando de un golpe a Kakashi.

Kakashi quedo petrificado del golpe, pero pronto desapareció entre una nube de humo; los otros dos Kakashi restantes voltearon a ver a Hashi con furia y preocupación. El ninja exiliado solo les sonrió de vuelta.

-Ya había visto esta técnica con el chico zorro- exclamó Hashi alegremente-. Solo quedan dos de ustedes, y pareces no tener tanto chakra como el mocoso… Si no hubieras protegido a Fû te dejaría vivir, ahora no tengo más remedió que matarte…

-Nadie toca a mis alumnos- replicó una voz detrás de Hashi.

-De nuevo tu, imbécil- dijo Hashi apenas girando la cabeza-. Acabare contigo y con esta hormiga de cualquier modo; meterte solo cambia el orden de las muertes.

-Su nombre es Kakashi- exclamó Ebisu con seriedad-. El "chico zorro", también es mi alumno, y su nombre es Naruto.

-Conozco al legendario ninja copia de la hoja- sonrió el exiliado-. Solo que no se me apetece darle más importancia que a una hormiga. Y tú debes conocerme, supongo…

-Hashi Kagemusha- exclamó Ebisu acomodando sus gafas-. Ninja exiliado clase A de la cascada; podrías matar a Kakashi. Enfrentaste al Raikage con tu maestro y saliste ganando… Aunque tu maestro no está para ayudarte en esta ocasión.

-Soy ese alumno que supero al maestro- replicó con enojo Hashi dándose la vuelta- ¿Quién diablos eres tú, cretino?

-Seguramente, al pertenecer a la cascada, tu conozcas mi nombre- dijo sonriendo Ebisu-. Me llamo Ebisu… Conocido también como el Chacal rojo, Ebisu…

-¡¿El chacal rojo?- exclamó Hashi sorprendido.

-Técnica animal: imitación de chacal- exclamó Ebisu formando solamente dos sellos.

Ebisu tiro sus gafas al suelo y arremetió contra Hashi, quien aun poco sorprendido solo atinó a retroceder; golpeando el suelo, Ebisu destrozándolo en una lluvia de piedras. Hashi fue ahora el sorprendido, quien retrocedió torpemente intentando no caer. Ebisu con rapidez arremetió contra el pecho de Hashi, dando una patada directa. El impacto fue tremendo y sofocó al ninja exiliado, al tiempo que era expedido contra una piedra cercana. El impacto lastimó su hombro izquierdo y su nuca, y en apenas un parpadeo ya tenía a Ebisu a menos de un metro de distancia para golpear su rostro.

-Maldito- exclamó Hashi furioso.

Hashi colocó ambos antebrazos frente a él, bloqueando el golpe; en realidad no era tan fuerte. Rápidamente bajo sus brazos y contraataco con una patada, pero Ebisu la esquivo y encajo su garra en el pecho del hombre. Los dedos se incrustaron un centímetro en la piel, provocando pequeñas punzadas de dolor. Hashi tomó con su mano el brazo de Ebisu para sacar sus dedos de su pecho, y el otro brazo ya lo preparaba para un golpe directo, cuando vio a Ebisu formar un sello con una sola mano.

-Fulminación- dijo llanamente Ebisu.

Una luz parpadeante recorrió el brazo de Ebisu hasta los dedos, ingresando al cuerpo de Hashi. El exiliado abrió su boca en un gritó mudo y se desplomó sobre Ebisu. El ninja simplemente lo tiro a un lado, volteando a ver a Kakashi.

-¿Estas bien?- inquirió Ebisu. Kakashi asintió impresionado.

-Tu no…- Ebisu estaba girando su cabeza sorprendido, cuando recibió de lleno el golpe en el rostro; con rapidez actuó y se golpeó a sí mismo el hombro con todas sus fuerzas. Cuerpo y cabeza giraron casi al mismo tiempo, mientras Ebisu caía a unos metros por el gran impulso.

Se levantó con rapidez, y desorientado por el golpe solo atinó a retroceder guiándose por el oído hasta escuchar a Nakaze colocarse frente a él. Enfocó la mirada a los pocos segundos viendo a Hashi jadeando cubriéndose la herida. El golpe que Hashi le acababa de propinar había estado a punto de romperle el cuello; de no haber sido por su reacción, un segundo más y estaría muerto. Pero más importante es que era la segunda vez que Hashi no moría con una técnica mortal. La primera vez había esquivado una técnica que era imposible de esquivar; ahora había resistido la técnica que era suficiente para matar a cualquier persona, incluso a un Kage ¿Qué rayos estaba sucediendo con ese exiliado?

-No puedes matarme- jadeó Hashi-. No puedes matarnos… Tenemos… Debemos impedirlo… No más guerras…

-¿Guerras?

-Konoha nunca… se hará con el poder…- replicó Hashi-. La cascada… vivirá…

-¿De qué rayos habla este tipo?- preguntó Ebisu mirando a Kakashi, a unos metros al lado de él.

-No mataran a nuestros hermanos!- gritó Hashi furioso-. Puerta del cierre! Quinta Puerta!

-¡No!- exclamó Ebisu sorprendido.

El chakra de Hashi se liberó, explotando de manera impactante; no hubo cambió notorio en su cuerpo salvo que sus ojos se pusieron en blanco. Sin embargo, una fuerte corriente de poder giraba alrededor del ninja; el chakra liberado se estaba nivelando para ajustarse al portador y ser utilizado para optimizar sus ataques. Ebisu podía liberar así mismo unas cuantas puertas, exactamente las mismas cinco que había liberado ya Hashi… Pero eso lo desgastaría demasiado.

-Maestro, creo que es un buen momento para usar el modo ermitaño- replicó Nakaze retrocediendo unos pasos.

-Cállate, Nakaze- replicó Ebisu entre dientes-. Prometí nunca más volver a usar el modo ermitaño y no lo hare…

-Maestro, es momento de dejar de sentirse culpable…

-¡Cállate!- replicó Ebisu-. Es hora de que dejes de mover la cola y empieces a tronar los dientes…

El chakra dejo de fluir y Hashi bajo la mirada, enfocándose en Ebisu; una leve sonrisa antes de cualquier movimiento. Ebisu supo entonces que realmente estaba jodido.


-Una ninja sin afinidad, sin entrenamiento y sola- se burló Jaoshi- ¿Es esto lo mejor que la Hoja puede ofrecer para el sello?

-No te sientas tan especial, Jaoshi- replicó Shizune-. Si un solo ninja en mi vida seré capaz de vencer, ese serás tú…

-De ninguna forma, perra…

El círculo de en medio de la formación de Jaoshi se desprendió; diez shuriken salieron despedidas hacia las diferentes Shizune, quienes las bloquearon con rapidez y certeza. Jaoshi no pudo más que arrugar el entrecejo enfurecido; la chica era obviamente una inútil como ninja, pero tenia reflejos.

-Bien, no dejare que esto se alargue- exclamó Jaoshi.

Seis círculos más se deshicieron, formando una hilera, mientras que las shuriken anterior volvieron a la formación; ahora las siete hileras atacaron a cada una de las Shizune. Todas sacaron sus Kunai, al principió confiadas, pero cuando la hilera llego hasta cada una de ellas, explotó dividiéndose en diez Kunai que atacaban por diferentes ángulos.

-¡¿Qué demonios?- exclamó la primera de ellas volteando a ver a las demás.

Eso era imposible, todas las hileras habían explotado al mismo tiempo y las Shuriken las atacaban al mismo tiempo; eso daba igual a un total de setenta hilos de chakra dirigidos por una sola persona… Un chico de no más de dieciocho años ¿Qué clase de habilidad tenia? Todas retrocedieron a la vez, pero la primera fue alcanzada, siendo atravesada por varios ángulos por las mortales shuriken. El clon explotó y las shuriken siguieron avanzando, pero Shizune había aprendido algo nuevo: el elemento aire ya no estaba imbuido en las armas.

Si, hubiera sido demasiada habilidad; sin embargo, lo más que ella podía hacer era envenenar a su enemigo, pues no tenía ninguna técnica de larga distancia que pudiera atravesar el escudo a tiempo. No tenía afinidad aun, o más bien dicho no la conocía.

"Piensa, piensa… No puedes morir ahora…"

Entonces una idea la ilumino; las Shizune se separaron, formando un círculo mientras esquivaban con agilidad las arremetidas de las Shuriken. Jaoshi volvió a maldecir entre dientes al tiempo que se veía obligado a girar sobre sí mismo una y otra vez para mantener la visión de todos los clones. Seguramente la original buscaba mantener su atención en un solo punto. Pero su defensa aun era demasiado perfecta para ella.

Todas las Shizune giraron a la vez y se dirigieron contra Jaoshi, con Shuriken en las manos; el ninja no pudo menos que sonreír divertido. Eran seis. La estúpida se había incluido en un ataque suicida inútil, así que la oportunidad era demasiado preciosa para desperdiciarla. Por un lado, podría dejar sus shuriken y reforzar su escudo con aire, pero era mucho más importante matar a todos los clones y a la original, pues su escudo original bastaría contra shuriken. Con rapidez giró sus armas y todas las shuriken atacaron a las Shizune al tiempo que estas arrojaban sus armas.

Cinco de ellas desaparecieron en estallidos mientras una sexta se desplomaba en el suelo, herida en su cuerpo por múltiples ataques de la shuriken; sonriendo, Jaoshi preparo su escudo mientras la vigilaba para arremeter con todas sus armas. Las shuriken de los clones chocaron contra su escudo… y tras ellos, una lluvia de agujas ninjas penetró entre los resquicios de su formación. Jaoshi apenas tuvo tiempo de reaccionar para agrupar las shuriken con rapidez al frente y tras de él, bloqueando el paso, pero varias agujas se incrustaron en sus brazos y piernas.

-Jeje…- se rió Shizune desde el suelo, con la ropa desgarrada.

-Maldición… otra vez…- susurró furioso Jaoshi, dejando caer tanto sus shuriken al suelo como a sí mismo, de rodillas-. Agujas ninjas, el arma más inútil para un ninja de elite.

-No soy un ninja de elite- replicó Shizune sentándose en el suelo-. Solo soy una chica con entrenamiento medico…

-Impresionante- susurró Jaoshi cabizbajo, arrancando una a una las agujas ninjas-. En circunstancias normales… Esto imposibilita a una persona para seguir realizando jutsu…

-No son mortales, pero si muy precisas- dijo sonriendo la chica.

-Lástima que no sean circunstancias normales- exclamó sonriendo Jaoshi, levantando la mirada.

Con rapidez, se puso de pie de un saltó; extendió sus brazos, desplegando una nueva lluvia de shuriken, al tiempo que sonreía confiado. Shizune permaneció en el suelo, impresionada. Alcanzaba a ver como las heridas de Jaoshi se curaban a una velocidad increíble. El chico junto sus brazos y reunió las shuriken en una sola oleada. Serian más de cincuenta shuriken; brevemente se preguntó donde guardaba tanto shuriken, pero pronto decidió que eso no le importaba. La había palmado, había desperdiciado su oportunidad; no era un ninja y nunca lo seria, pero sobretodo… le dolía pensar que tampoco nunca seria madre.

-Soy una inútil- sonrió con amargura mientras la ola de shuriken se elevaba al cielo preparándose para caer sobre ella-. Nunca hubiera sido buena para él…

-Morirás…- gritó furico Jaoshi-. Nosotros solo queríamos… solo queríamos paz…

-¿Paz?

La ola de shuriken estaba a punto de caer y Shizune se planteó la posibilidad de esquivarla, pero eventualmente moriría. Estaba demasiado cerca para poder alejarse a una distancia prudente, y estaba demasiado herida para considerar un último y glorioso ataque final. Sonriendo, volteó a ver a Ebisu; el hombre ya tenía acorralado a Hashi y al parecer estaba por matarlo. Jaoshi no presentaría problemas para él, cualquiera que fuese el secreto que escondía ante esa insólita habilidad de recuperación.

"Recuperación… es ilógico ¿Si puede recuperarse así, porque sus ataques son tácticos y de distancia?"

No. No podía recuperarse así, al menos no cotidianamente. Su impulso había sido salvar su cuerpo, no acabar con ella. Si ya la tenía en el punto correcto para matarla, en el momento exacto ¿Por qué preocuparse por su integridad física si las agujas de cualquier modo realizan un daño mínimo? Cualquier cosa que fuera la causante de su recuperación, no era algo que usara a menudo… Había un secreto tras de ello.

Shizune se levantó con rapidez y saltó, esquivando a tiempo la ola de shuriken que estrello contra el suelo; Jaoshi, quien ya había visto la resignación de la chica, se impresiono un poco, pero elevó sus shuriken de nuevo y volvió a arremeter, pero ya era demasiado tarde. Cuatro Shizune jadeantes se alejaban aprisa en distintas direcciones. Maldiciendo, Jaoshi dividió las shuriken en cuatro grupo y estaba dispuesto a atacar sin piedad, cuando se desplomó sofocado.

-Dios…- susurró adolorido Jaoshi.

-¿Qué fue eso?- exclamó la Shizune original girándose y mirando al chico desplomado- ¿Desgaste?

No, la expresión de dolor era muy clara en su semblante. Las shuriken estaban tiradas en el suelo de nueva cuenta; a unos metros de Jaoshi, muy a la derecha, Shizune alcanzó a ver a Ebisu retirando su mano del pecho de Hashi, dejándolo caer al suelo al parecer inerte. Y levantarse poco después. Pero Jaoshi permanecía jadeando en el suelo.

-No puede ser…- exclamó Shizune sorprendida.

Ahora entendía todo; o al menos eso creía. No podría vencer a Jaoshi sola, y Ebisu no podría tampoco contra Hashi. Debían luchar juntos o la victoria no sería más que un lejano sueño. Shizune deshizo sus clones y con rapidez corrió hacia Ebisu; solo esperaba que él confiara en ella esta vez. Y esperaba no defraudar esa confianza, porque si no era lo que ella creía, podían darse por muertos todos…

Fin Capitulo 11


Corenote:

Sofa King awesome! Jeje, siendo sinceros nunca pensé volver a plantear una pelea tan legendaria como la de Jiraiya que aunque corta fue muy buena; sin embargo, este capítulo me encanto porque tiene de todo. Acción, drama, romance, y mucho misterio por ahí. En un principio me plantee poner la pelea en un solo capitulo. Pues bien, el numero de hojas y lo que se lleva de la misma me dijo "Eso no es posible"

Si bien la pelea ya la tenía "pre construida" en mi mente, me pasa lo mismo de siempre: divago, agregó, rectifico y termino haciendo algo más grande de lo original (por eso apesto haciendo OneShots…). Espero les haya gustado la pelea y sobre todo las habilidades de nuestros cuatro ninjas en turno (Hashi, Jaoshi, Ebisu y Shizune). Sobre todo tengo que recalcar que ambos equipos están lejos de llegar al límite de sus habilidades.

¿Cuál es el secreto tras de Hashi y Jaoshi? ¿Confiara Ebisu su vida en Shizune? ¿Lograran Ebisu y Shizune salvar a Naruto y compañía, o moriran en el intento? ¿Qué paso con Jiraiya y compañía? Y sobre todo ¿Por fin se animaran a poner comentarios todos aquellos que siguen esta historia? Bueno… Solo hay una forma de averiguarlo…


PD- No dejen de comentar. Este capitulo fue realmente intenso y ni saben lo que les espera en los próximos capítulos por venir. El final de Jinchuriki Escape se acerca; y con el muchas historias quedaran detrás. Espero les haya gustado este cap al cual le di mucha importancia porque no quiero continuar JE hasta que JTA lo alcance. Hasta pronto!