Spanglish Girl

Capitulo: "Tramites legales"

No quería ir, no, realmente no le gustaba para nada la idea ¡Deberia haber una ley para que los niños no tuvieran que pasar por eso! Maritza se miro en el espejo de su cuarto que iba desde el suelo hasta el techo, un regalo de su madre que mando a hacer a medida y que habia sido adaptado para aquel cuarto. La pelirroja llevaba un vestido, como casi siempre, de color marron claro, una faja de cuero marron, unas sandalias blancas y su pelo amarrado en una coleta alta aunque algunas hebras de su pelo se escapaban.

Era un dia martes, de vacaciones, y habia logrado no llevarse materias gracias a sus amigas y a los machetes. Bueno, ella no solia hacer trampa pero necesitaba una ayuda por si no podia armar una oracion coherente. Se puso perfume, colgo su tipico bolso hippie y salio de su cuarto rumbo a la sala.

Su padre se había retirado a un hotel pues Jacob le había amenazado con matarlo a golpes si se acercaba a mi casa. Y bueno, Embry aún no sabia nada. Miro sus piernas mientras esperaba en la sala, estaban marcadas y las costras ya se habian hecho. La visita a la jueza se había retrasado tres días, pero allí estaba esperando para la audiencia con la mujer. Subio un poco el vestido, conciente de que nadie la veia, y miro los puntos que tenia sobre su muslo derecho. Hizo una mueca de dolor aunque prácticamente no le dolia nada.

Habia sido muy precabida al cubrir sus piernas con uno de los tres jeans que tenia y que casi nunca usaba cuando vio a Embry un día atrás. Jacob le había dicho que tenía que contarselo cuidadosamente si quería que su padre sobreviviera para firmar ante la jueza de menores y la escribanía que verían ese día.

"Es la primera vez que te veo con jeans largos" Le había dicho, ella se había reido y mintio que había olvidado lavar la ropa y solo le quedaba unos jeans limpios. Pero la realidad era que no queria que la viera tan magullada. Incluso, a pesar del calor, se habia puesto una polera para que solo se vieran la cara y los brazos.

"Embry lo matara" Había dicho Jake cuando le advirtió que seria el quien le contara sobre eso. Ella había pedido que no se lo contara, y luego Jake le conto sobre el mundo sin privacidad.

La argentina lanzo un suspiro y se acomodo el cinturon grueso hasta que oyo a sus hermanos bajar las escaleras corriendo. Se levanto y acomodo la ropa de sus hermanos ¡Señor, eran bastante grandes para saber acomodar las trenzas de sus zapatillas! Maritza sonrio y los despeino. Aun se sentia vacia, y más ahora que le tocaba acatar las consecuencias. Los gemelos la miraron como si fuera la cosa mas rara del mundo, hasta que Jose le hablo:

-¿Qué se supone que vamos a hacer?

-Se supone, lindo, que iremos a ver a una jueza de menores. Mamá quiere… queria que nos quedaramos a vivir con el abuelo Black.

-¿Tenemos abuelo Black?- Cuestiono Marcos, suspicaz, y yo solte una mueca.

-Si, el viejo Black. Es el o papá-Les dijo y luego penso como convencerlos, es decir, ellos eran niños y preferirian a su padre a un extraño, aunque eso fuera malo para ellos- Yo me quedare aquí, no ire con papá. ¿Se quedaran conmigo, aquí? ¡Estados Unidos es tan bonito!

Los niños se miraron entre ellos, y no dijeron nada mas. Ella paso sus manos, ligeramente lastimadas, por los rostros de sus hermanos. Antes muerta que abandonarlos, penso. Marcos tomo su mano cuando sus delgados dedos pasaron por los pomulos del niño, Jose le imito y pronto sus ojos miel estaban contra los castaños de ellos.

-Yo ire a donde tu vayas, mamá mary.

-¡Aunque sea con un viejo cara de bulldog!- Exclamo Jose cuando su hermano termino la oración- Además mamá mary cocina mejor que papa.

Maritza sonrio, la maña de llamarla " Mama Mary" no se les habiha ido. Supuso que seria una forma infantil de llenar el vacio. Y ella, por un momento, penso que era una buena forma. Claro que ellos la extrañaban, y los habiha visto y oido llorar por horas. ´Pero ellos no asimilaban del todo la idea de la muerte, ellos parecian esperar que su madre regresara en la mañana. Y algunas veces, ella tambien lo esperaba. Pero eran niños, si bien sufririan la muerte mas que nadie, lo harian un par de semanas y quiza uno o dos años. Ella, por otro lado, la sentiria por años y años, como una herida mal cicatrizada.

Marcos empezo a bromear con Jose sobre algun programa infantil que habian visto la noche anterior en el cuarto de Maritza. La pelirroja sonrio al recordar que los niños durmieron con ella los ultimos dias, pesadillas, le decian. No es como si necesitaran una excusa para ir a su cuarto.

-Todo ira bien- Prometio ella cuando sintio que tocaban la puerta.

Afuera estaba el viejo Black, como lo apodaba ella, con su vieja camioneta roja. Los gemelos miraron con recelo al enorme hombre, se acercaron cautelosos, pero el viejo era bueno con los niños. Unos minutos luego los niños no querian despegarse de el. Maritza suspiro, los niños eran siempre confianzudos. Ella se acomodo su largo pelo rojizo y se subio a la camioneta procurando que su vestido cubriera los puntos de su muslo. Los vestidos le quedaban todos pequeños, cortos, en realidad. Habia crecido demaciado y no habia tenido tiempo suficiente para ir de compras en todo el tiempo que llevaban en ese pais.

Los infantes pretendian viajar en la caja de la camioneta, como ellos la denominaron mas tarde, su nuevo juguete. El viejo Black intento, por medios pacificos y persuacivos, que los niños bajaran de la parte trasera del vehiculo. Martitza no pudo evitar reir un poco de los vanos intentos del hombre. La muchacha se bajo del auto y las risas de los niños se cortaron cuando la seriedad y el semblante autoritario de su hermana entro en escena.

-Adentro, los dos, ahora- Ordeno y el viejo Black se sorprendio de que los niños acataran la orden.-Asi, Black, es como se ordena algo.

EL viejo rio al ver el semblante burlon de la muchacha. La chica se giro sobre si misma y volvio a meterse dentro del coche, esta vez, con los niños en la parte trasera. No era una dictadora, pero quien la conocia enfadada no la probocaba. EN ese caso, sus inteligentes hermanos con un envidiable sentido de supervivencia.

EL hombre encendio el motor ruidoso y emprendio el camino hasta la ciudad, aparentemente su madre habia pactado con una jueza que de momento atendia en Port Angels, lo que significaba un viajecito algo largo. La chica se acomodo e intento fundirse con el asiento mullido hasta que el hombre mayor la llamo.

-¿Cómo te sientes, niña?- Pregunto, auun recio a llamarla por su nombre.

-Bien, Black. Mejor que antes, si te sirve de algo- Le dijo, usando su apellido como un insulto

-Comportandote asi, demuestras ser una quileute. Con carácter, recia y terca.

-¡No soy terca!

-¡si lo eres!- Dijeron sus hermanitos al unisono desde el asiento trasero, ella les envio una mirada de reproche.

Ella puso música y pronto estaba discutiendo con el viejo sobre la radioestacion elegida. Rock contra jazz, o no, ella ganaria. Maritza se ciño a la estacion de rock, ni su abuelo le cambiaria su cancion favorita. EL viejo Black, por su lado, solo queria fastidiarla un poco, le parecia sumamente divertido las muecas de disgusto de su nieta.

EL viaje se hizo muy corto en realidad, engtre discusiones tontas, preguntas y conversaciones amenas. EL Black descubrio que tenia varias cosas en comun con su nieta ilegitima, el gusto por la comida, loos deportes, los climas templados, el bosuqe e infinidades de otras cosas.

Sonrio, la niña no era una carga como se habia imaginado. EN realidad la primera imagen de ella, cuando aun desconocia su parentezco, fue el de una niña desidida, con un odio fiero refuldiendo en sus ojos. Pasion, para todo, incluso para discutir. Firme y terca, como su madre, penso. Como todas las mujeres que valian la pena, se corrigio a si mismo mientras la miraba cantar en un ingles mediocre.

-Necesitas clases de pronunciación, no puedes andar asi- Le dijo, de modo directo.

-Y tu viejo, modales, no puedes andar asi- Se burlo, con pocas ganas de hablar sobre su ingles.-¿Quién es la jueza?

-Maria Smith, chilena, creo.- Dijo- Los latinos nos invaden, señor.

-¡Amén, viejo!

Maritza estaba feliz, chilena, genial. Eso era sumamente genial, increible y un golpe de suerte indiscutible. SU madre habia hecho bien en buscar una persona que hablara su idioma debido a la poca fluidez con la que ella hablaba. Cuando llegaron a la oficina, los nervios la atacaron de repente. Una hora despues, cuya espera le parecio eterna, la secretaria de pelo rubicundo los hizo pasar. Dentro estaba su padre, Maritza no pudo evitar mirarlo con odio cuando lo vio sentado alli.

La jueza de menores le parecio bastante joven, de unos treita y pocos, de pelo castañu oscuro, ojos almendrados, pomulos altos y piel dorada, bonita. La jueza la miro con ternura, como si quisiera que el mundo fuera de miel y chocolate, como los ojos de Maritza. La mujer pidio que los niños se quedaran fuera, e intento que Maritza tambien lo hiciera, pero ella se nego.

-Soy lo bastante madura para escuchar lo que usted, señora, tenga para decirme. Creame que he pasado por mucho para que desee sacarme del cuarto.

-¿Uruguaya?-Pregunto la mujer sonriente.

-Argentina, señora, y orgullosa de serlo- A Maritza se le inflo el pecho de orgullo, pero luego recordo porque estaba alli y volvio al plan de adulta.

-Asi que… ¿adopción?- Pregunto mirando al padre y al viejo Black.

-Adopcion, exacto, ¿los papeles ya estan hechos, no?- Custiono el padre sin ganas de estar alli.

-Si, señor, ¿recuerda que sigo siendo jueza? ¿Tiene algo de respeto?- Pregutno, avergonzandolo para que el otro hombre la entendiera, la mujer se giro al viejo-¿Pretende usted ser el tutor legal de la muchacha, a su edad?

-Si, señora, la niña no necesita muchos cuidados y soy fuerte como un roble. No padezco enfermedades que me deviliten de aquí a mucho tiempo.

La mujer sonrio, amablemente y acomodo sus gafas sobre su nariz como hacia la gente mayor. La mujer l aexamino y le hizo varias preguntas, entre ellas, su edad, nombre, si se habia cambiado de escuela, problemas escolare sy demas. Pero una pregunta le causo especial interes, si habia violencia familiar.

Maritza dudo un intante y se molesto en examinar a la mujer otra vez antes de asentir. La jueza la miro de reojo y le sonrio, era latina, lo veia en sus razgos. La mujer le sonrio cuando le hablo en español.

-¿Y, me diras porque tus padres te cedieron? Si quieres quedarte con tu padre, di que no y lo obligaremos a llevarte.

-¿Ve mi cara?- La mujer asintio, algo incomoda- No quiero irme con quien me hara esto de por vida.

La mujer fruncio el ceño y fulmino con la mirada al padre que estaba frente a ella y quien sostuvo la mirada como quien tiene las de ganar. La jueza anoto algo y miro al viejo Black para luego preguntar por los gemelos. Los hizo entrar y repitio las preguntas, los niños parecian no tener problemas con la adopción y adoraban al viejo Black. Maritza agradecio que no preguntara desde cuando lo conocian. "Hace unas horas" no era una buena respuesta.

-¿Y ustedes, dulzuras, por que quieren irse con el señor Black?

-¡El abuelo Black es increible! ¡Es amable y nos trata muy bien!- Dijo Jose, insitado por la jueza

-Y tiene una camioneta bonita, nos dijo que cuando seamos mas grandes nos enseñara a manejar… ah, y nos llevara a comer mas tarde- Agrego contento Marcos y Maritza sonrio.

-Oh, y tambien no nos golpea nunca ¿A que no, chicos?-Ambos niños asintieron y siguieron hablandole a la mujer de las bondades del hombre.

Golpe bajo, consedio el padre.

En fin, la mujer hizo llamar a una escribanía quien termino el proceso, les sonrio a las personas, hizo el papeleo restante, y declaro un par de ordenes parsa una psicopedagoga para los hijos del golpeador. Cuatro horas mas tarde, aun en la casa en medio del bosque, Maritza empazaba sus cosas.

Libre, al fin, pensaba.

Ella estaba ahora con unos shorts de jean negros gastados, y una remera por encima del ombligo color azul, le hacia muchisimo calor. O por lo menos eso le parecia a ella a quien el clima no se le apetecia agradable. Descalza, con el pelo en un rodete desprolijo, con los shorts doblados y un escote poco decente desidio mandar a abrir la puerta a sus hermanos.

-¡Esta arriba, primer cuarto a la derecha!- Grito Jose desde abajo. A Maritza le tomo cuatro segundos darse cuenta de que esa era su piesa y a Embry le tomo tres llegar hasta ella.

Cuando el quileute abrio la puerta ella aun estaba de espaldas, cuando se volteo le tomo un instante darse cuenta de cuan poco cubierta estaba. Decidio pasarlo por alto, es decir, habiha visto a mujeres con menos ropa, incluyendo a la bien proporcionada Leah. Maritza, quien estaba acostumbrada a vivir rodeaba de hombres como amigos, vecinos y demas, seguia siendo muy pudorosa. Por ello se puso colorada apenas el entro por la puerta pero no iba a dejarse ver como una niñita vergonzosa.

Embry la examino, sin que ella lo notara, deteniendose en cada curva de su cuerpo. Parecia mayor de lo que era, con la cintura tan marcada, los pechos crecidos, las caderas anchas, el trasero firme y sus largas, largas piernas.

La piel lastimada le hizo soltar un gruñido, en especial unos puntos en el muslo dorado de ella. ¿Quién se creia ese hombre para marcar la piel de ella? Apreto las manos para contener los temblores y solto, de nuevo, otro gruñido esta vez mas fuerte. Maritza se volteo y siguio la mirada del chico que se habia sentado en el suelo con la espalda contra la pared.

Ella se paro y por inercia se acerco a el. Se acuclillo frente al muchacho y le acaricio la cara, los temblores se acabaron al instante. Ella tenia ese efecto tranquilizador en el que la hacia tan especial. Quiza eran sus ojos miel quemada, su piel dorada tan suave, esos labios carnosos y tentadores, o el conjunto en si. Embry la jalo y la estrecho contra sus brazos, sintiendo la suavidad de su calida piel.

-Si vuelve a tocarte lo matare- Dijo Embry tomando con cuidado la cintura de ella.

Y se juro a si mismo, que le importaba una mierda que lo metieran preso, mataria a su suegro si volvia a tocarla. Ya mucho tenia con un vampiro. Suspiro, el jodido vampiro que no se iba y era endemoniadamente difícil de cazar. Cada vez que se acercaba, se mareaban, se perdian, o algo pasaba. Necesitaban, aunque lo molestara admitirlo, a Bella. Corrian con suerte, pues ella habia llegado el adia anterior y vendria esa misma noche, con Jacob, Edward y Nessie. Se olvido por un segundo del vampiro, abrio las pienas y la dejo recostarse contra su pecho. La sintio respirar tranquila, sonriente, y penso que le gustaria tenerla asi toda la vida.

Su piel rojiza se le hacia hermosa, cautivante, y tibia. Siempre tibia, la fiebre parecia ya no percistir en el. Sonrio alegre, le gustaba estar asi aunque fuera unos intantes. Con Embry todo se volvia paz. Apago el teléfono movil, recordando que tenia que verse con sus amigas, olvido la maleta, lo problemas y se hundio contra el pecho del chico, ligeramente feliz.

Se acomodo el pantalon que tanto le habia costado ponerse, las caderas se habian vuelto una tortura los ultimos dias. Nada le entraba. Esos pantalones los usaba antes con un cinturon pues sus caderas no se habian ensanchado mucho y sus piernas no eran tan fuertes. Maldijo haber crecido y tener que rearmar el guarda ropa.

-Odio crecer tan rapido ¡no me queda nada!- Comento, iniciando la conversación.

-Es normal, no tienes idea de lo que es crecer de golpe- Se burlo, recordando el periodo previo a su transformación.

-¡He crecido como loca, hablo en serio!- Protesto, acomodandose la ropa mientras hablaba.-¡como loca! ¿Sabes lo que es crecer doce centimetros en dos semanas? Es una locura.

Embry se burlo, la chica era una exagerada. Las mujeres tendian a exagerar las cosas. Embry se mofo de sus exageraciones pero ella insistia. Aunque a decir verdad, era muy alta, pero dentro de lo normal. Claro, la mayoria de las mujeres con suerte rozaban el metro setenta y cinco, ella lo rebasaba. Embry se lo penso un minuto, pero luego descarto la idea. No, era imposible, lo de Leah se habia dado por su imposibilidad de tener hijos… y si el se habia imprimado era por que ella podia tener hijos… por que podia.

-Uh, en realidad quiero hacerte una pregunta, por tema de hombres lobo…- Empezo, odiaba los temas de mujeres.

Embry no estaba muy familiarizado con los temas femeninos, su madre siempre habia mantenido eso a parte y sus novia tambien, como no tenia hermanas o primas eso nunca habia sido un tema para el. Embry la miro de reojo, ella se habia sentado a su lado para verlo a la cara, que se habia ruborizado bajo la piel oscura. Demonios, queria saber pero no queria preguntar.

-¿Qué pasa con los lobos?

-No es de lo slobos en verdad, es, bueno, sobre ti- Dijo, avergonzado- Mira… no te asustes, no creo que sea el caso, pero… sabes, antes de transformarte creces mucho y rapido… sube tu temperatura corporal y todo eso… uh, y en las mujeres, como en Leah…

Maritza lo vio vacilar y fue directa.

-¿Qué quieres saber, Embry?

-¿Puedes tener… hijos? Quiero decir… ¿tienes… "tus dias"?- De seguro Seth y Jake se burlarian de el.

Claro, ellos crecieron con mujeres, que hablaban de eso en la mesa. Sin asco. EL por otro lado, se horrorisaba de una ecsena asi. Maritza formo una sonrisa sobre su rostro, y asintio. Genial, podia tener hijos, eso era buena señal. Se despreocupo y se hundio contrala pared.

-¿Necesitas información de mi ciclo?- Pregunto, dispuesta a avergonzarlo.

-No, no, para nada- Respondio, sin saber que ella estaba jugando con el.

¡Embry Call no era bueno con temas femeninos! Algo con que avergonzarlo, se dijo Maritza. Bien, el ya la habia avergonzdo paseandose sin camiseta frnete a ella y sinq eu pudiera dejar de verlo pensando en que podia lavar ropa sobre esos abdominales. Bien, su turno de avergonzarlo ¡Y ella no tenia pena de hablar de eso!

-¿En serio? Quiero decir, ¿a ustedes les afecta que nos pongamos en celo o algo asi?- Maritza contuvo una risa y fingio interes..

-Uh, no, en forma humana no y no sabemos en forma lupina… supongo que no.

-Genial- Diijo- Porque sino seria un jaleo, con Leah, me imagino- Comento, recordando a la Clearwater que conocia de lejos pero sabia pertenecia a la manada.

-No, Leah no puede, por lo que es loba.

-Aja… ¿y no les da pena tener a una chica ahí?- Pregunto, tratando de girar las cosas al mismo tema- Ya sabes, las mujeres tenemos… nuestras cosas… y dime, Embry ¿A que se debe tu curiosidad sobre mi periodo?

Embry se puso colorado, demonios, ella lo decia con una naturalidad imprecionante. Maritza se acomodo frente a el, cruzando sus piernas, dejandole ver cuan hermosas eran. Sonriendo, como si hablaran del clima y no de lo procesos de su cuerpo. Como si no hablaran de hombres y mujeres lobo.

La muchacha logro avergonzarlu otro poco antes de dejarlo cambiar el tema.

No era la primera vez que su novio entraba en su cuarto. En realidad, ella vivia instalada en el cuarto de el. Por razones de costumbre, Jazz era quien iba a casa de Seth, tan seguido, que Sue la dejaba pasearse por su casa como si viviese alli, y prácticamente elo hacia. En realidad, Natacha preparaba la cena en casa de los Clearwater de vez en cuando, en especial cuando a Sue sus dolores de cabeza no la dejaban estar. Sue adoraba a la chica, nunca lo aceptaria, pero de las novias de Seth, ella era la mejor.

Pero estaban esas raras ocaciones en las que Seth subia por su ventana y se aparecia en su cuarto medio desnudo. Jazz sonrio y se acerco a el, con el el pelo mojado por la ducha y vestida con su pijama de ositos polares. Seth siempre se burlaba de su pijama de ositos polares, pero ella lo adoraba. Se colgo de su novio y le estampo un beso en los labios para soltar luego una de sus risitas contagiosas.

Seth la apreto con suavidad, no la veia hace dos dias y ya sentia que su mundo se caia. Jazz se veia hermosa con lal piel limpia y radiante, fresca y con el pelo humedo pegandose a su rostro anguloso. Hermosa, la describiria. Seth siempre habiha pensado que la hermanita de Collin era linda, linda de ternura, pero ahora que la veia mas crecida le resultaba muy apetecible. Jazz era tentadora, cada pedazo de su piel tostada, cada hebra de su rebelde cabello, cada pincelada de sus indescriptibles ojos. La beso con ternura, con amor, y luego con una pizca de pasion. La tomo de la cintura y la puso contra el escritorio, sentandola y poniendose en el hueco que formaban sus piernas. Introdujo su lengua y comenzo a jugar con la de ella.

Jazz se estremecio, amaba cuando Seth la besaba de ese modo tan posesivo. Lo dejo llevar sus manos hasta sus caderas y subirle la remera hasta rozar el comienzo de su corpiño rosado. Seth gruño contra su boca y Jazz ahogo una risita. Su novio se apreto contra ella y bajo por su cuello, jugo con el cuello de su camisa y lo aparto para moder los hombros y admirar la poca vision de los pechos de su novia. Volvio a sus labios y los ataco con ansiedad, encaprichandose con el labio inferior de ella.

Estaban tan embotellados en su juego de adultos que no se acordaron de cerrar la puerta, y no les importo. Seth gruñia conteniendo el impulso de arrancarle la remera y se conformo con marcar el cuello de la chica y pasar sus manos por su cintura debajo de la blusa disfrutando la piel prohibida.

-Seth- Le llamo Jazz mientras su novio le mordisqueaba el cuello- Seth.- Insistio ella pero el seguia concentrado en bajar por su piel.

-Clearwater, ¿Podrias dejar de comerte a mi hija para que yo hable con ella?- Pregunto el padre de Jazz conteniendo el enojo, dejando helado al hombre lobo.

Seth se paro en seco sonrojado por ser atrapado en un acto poco divertido a ojos de un padre y se aparto de ella. Puso su mejor sonrisa de "yo no fui" y asintio, enviandole una mirada a la entretenida Jazz quien reia de la situación.

-¡Nos vemos, lobito!- Bromeo mientras su padre cerraba la puerta de la habitacion dejando a Seth afuera, con la temperatura un poco mas arriba de lo normal.

Un par de horas luego, en la casa de los Julié que habia sido dejada como herencia para la muchacha se encontraba la misma y su amiga, Nessie, pues los gemelos habian ido a cenar con su abuelo. Maritza aparto un par de mechones de su pelo mas ondulado de lo normal y miro a su amiga quien le sonreia nerviosa.

-¿Pasa algo, Nessie?- Preguto, ligeramente preocupada.

-No, nada, solo que lo que veras sera raro.

-Nessie, me ataco un vampiro y mis amigos son hombres lobo. ¿Algo mas raro?- Pregunto, Nessie se arrepintió de querer contarle.

-Tienes razon, no hay nada mas raro que eso.

Reneesme decidio a ultimo momento omitir su estado hibrido, y se lo dijo a su padre por medio de pensamientos. Su familia habia llegado hace poco, y la manada aun no podia cazar a Fred, por lo que necesitarian ayuda extra.

Maritza sirvio un poco de comida que previamente habia preparado, con plan de ver un pelicula con Embry, quien le cancelo por el tema de la caceria. La pelirroja decidio que dejaria la comid apara luego y se sento a entablar conversación con sus tres mejores amigas.

-¿No es esa mucha comida?- Pregunto Rose, sorprendida.

-Si, supongo- Nessie entendio que el plan original no eran ellas, y suspiro, a ella tambien la habian dejado plantada.

-¿Algo nuevo para contar?- Pregunto Jazz- Yo si, pero no quiero ser la primera- Agrego.

-Bien… hoy hice ponerse a Embry super rojo- Dijo Maritza- Me pregunto algo de mi ciclo y se puso colorado, entonces lo presiona y dios, envidiaria ese tono de rubor- Bromeaba.

-¡A que yo te gano!- Converso Jazz- Hoy mi papa entro a mi cuarto mientras Seth se pasaba de tono.

-¿Pasarse de tono, hasta que punto?- Pregunto Reneesme, curiosa.

-Mas alto que nunca hasta ahora, por poco me saco la remera- Comento ella, divertida- Y mi papa entro pero Seth no se dio cuenta y me comia el cuello cuando el le dijo "deja de comerte a mi hija, Clarwater"

Jazz relataba la historia con voces divertidas cuando, en medio de la graciosa accion con lujo de detalles, desde mordidas hasta lametones, Rose hizo su comentario.

- La madrastra de Nashua acepto cederla- Y la susodicha paro la historia cuando Seth le apartaba en cuello de la camisa.

-¿Se supone que tener a la amargada es bueno?

Rose le riño por le ultimo comentario y se nego a contar lo que habia pasado si no era la ultima en hacerlo, pues Nessie siempre quedaba para el final. Ademas, hasta que encontrara las palabras para relatar pasaria un buen rato. Nessie les conto a sus amigas sobre un insidente cuando iba de compras con su tia cuando el timbre sono de nuevo.

-¡Adelante!- Indico la dueña de casa mientras se servia otro poco de gaseosa.

A la sala entraron dos hombres y una mujer, entre ellos Jacib. La mujer era despampanante, con una belleza enigmatica. Ojos dorados, pello obscuro y espeso, no muy alta, de piel blanca y dura. Razgos divinos. EL hombre tenia el pelo rubicundo, como el bronce, la piel igualmente blanca, cuerpo delgado y musculoso, alto pero menos que el licantropo y de ojos dorados. Maritza se paro de su sitio en un cato reflejo y se oculto detrás del sofa,erguida sin dejar de mirar a los vampiros.

-¿Quiénes son?- Pregunto ella, desconfiada y Nessie le indico que se tranquilizara.

-Hola linda- La saludo la vampira y Maritza se echo para atrás- Soy Bella Cullen, y no te hare daño, soy inofenciva.

-Ningun vampiro es inofencivo- Dijo Maritza y Bella rió.

-Cierto, pero yo estoy de tu lado.- Respondió y volvio a presentarse- Bella Cullen, vampira vegetariana, escudo anti dones vampiricos y espero, tu amiga.

-Oh, el arma secreta- Dijo ella pero no se relajo.

-Si… deberiamos haber traido a Jasper. - Comento Edward y Bella asintio.

-No van a hacerte nada, yo los mato antes de eso- Bromeo el hombre lobo pasando su mano por sobre los hombros de su amiga.

-Bella, ella es Maritza, la "tua cantante" del vampiro. O sea, vercion tuya peleonera, a la defenciva y mas bonita.

-¿Peleonera?- Cuestiono Maritza-¡Yo no estoy a la defenciva!

-Si que lo estas, bien, Eddy, explicale el plan a la chica.

-No me des ordenes, chucho.

-Congelate, hielito.

-¡Chicos!- Exclamo la vampira girando los ojos- Pasaran los siglos y seguiran peleando.

-Quizá- Conconrdaron ambos.

Maritza no relajo los hombros, se puso mas tensa si eso era posible. Claro, eso hasta que Embry entro por la puerta y el ambiente al instanse te alijero. Jazz giro los ojos y Rose se rio ante eso. Nessie se acomodo automáticamente a un lado de su novio y repaso el plan en murmullos silenciosos.

-Bien, antes que nada, Maritza ¿cuan dispuesta esta a arriesgar tu cuello por salvar a las personas de la reserva? El vampiro ya ha causado dos muertes.

Maritza se lo penso, paso sus ojos por los licantropos, sus amigas, el vampiro y se detuvo en Bella, quien la miraba esperanzada.

-Todo- Concluyo.

Despues de todo, ese seria su nuevo hogar Y ella no dejaria que un vampirito enclenque se acercara mas de lo debido a su familia. No si ella podia hacer algo.

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Proximo capitulo.

"-¿Qué Marie que?- Pregunto Maritza tragandose en seco su café.

-Lo que escuchaste, no la encontramos, y la ultima vez que la vieron, iba al bosque.

Maritza espero que eso no fuera cierto, pero la seriedad de Jacob al decirlo la hacian pensar que estaba pasando. El vampiro tenia sed, y si no era ella, seria otro"

"Rose ya no se sentia tan incomoda con todo eso, ya no mas. Si bien Collin era un hombre lobo a su lado no le parecia agresivo. Le sonrio, acaricio su mejilla y sintio un aullido resonar a lo lejoz.

-Debo irme- Le dijo y ella lo vio irse, odiaba la incertidumbre de no saber si el vampiro le haria algo"

"-¡No me jodas Embry!- Chiyo Christian.

-Cresiste mas que nunca centimetros, tu temperatura corporal roza los sesenta grados, estas irritable, tus manos tiemblan cuando te enfadas… vas a transformarte en cualquier momento- Indico y el fruncio el cejo empezando a temblar furiosamente"

"El viejo Black la palmeo la espalda y le susurro palabras de aliento. Le habria gustado tomar su lugar, pero el vampiro la queria a ella."