Otra viñeta más. Síp, sé que me demoré más, pero mi musa amenaza con irse de vacaciones. Ojalá les guste.

Cari, gracias por el beteo. Y cuando quieras te soborno de nuevo.

Pastelito, muchísimas gracias por la ayuda, la guía y por ser tú. ^_^

Disclaimer: Nada es mío, todo es de la rubia.



Abrí los ojos lentamente. Me dolía todo el cuerpo y estaba completamente desorientado. Recuerdo que estaba discutiendo con Zabini y después nada, todo negro. Me senté de golpe y miré a mí alrededor con miedo. Recordaba las palabras que él dijo sobre ser responsable de mi encierro y el pánico se apoderó de mí. ¿Estaría encerrado nuevamente? Por Merlín, esperaba que no. No podría soportarlo otra vez.

Al parecer no se repetiría la situación, ya que me encontraba en una habitación amplia y cómoda. No sabía el lugar exacto en el que me encontraba, pero podía imaginarlo. Y claro, mis sospechas se confirmaron cuando se abrió la puerta y Zabini apareció con una bandeja de comida en las manos. Bufé e hice el amago de levantarme parar largarme de una vez por todas, pero me mareé y tuve que recostarme nuevamente.

Theo, te golpeaste la cabeza, lo mejor será que no te muevas.

¿Me golpeé? ¿Cómo sé que no fuiste tú el que lo hizo?

Lo vi dejar la bandeja sobre un mueble y acercarse a la cama con el ceño fruncido y una mueca de disgusto en los labios. Conocía esa expresión, estaba dolido y también algo irritado, pero no me importaba –o eso quería creer–, continuaría diciendo lo que pensaba de él.

¿De verdad crees que haría algo así?

Me entregaste, eso me demuestra que eres capaz de hacer cualquier cosa.

Se sentó a mi lado luciendo una mirada abatida. Sabía que deseaba que conversáramos, sobre todo de lo que sucedió desde que salimos del colegio; lamentablemente para él, yo no quería hablar sobre eso ni ahora ni nunca.

No vas a escucharme, ¿verdad?

No, no lo haré. Hace mucho tiempo dejó de interesarme lo que fueses a decir, Zabini, y no cambiaré de la noche a la mañana.

Se alejó y desvió la mirada. No lo podía creer, ¿Zabini desviando la mirada? Nunca pensé ver el día en que eso pasara. Recuerdo que en el colegio él siempre decía que jamás desviaría la mirada por nadie, ni siquiera por Voldemort. Estúpidas charlas de niños que creen que se pueden comer el mundo…

Lucía avergonzado, algo completamente imposible de creer. Él no conocía lo que era la vergüenza y mucho menos el arrepentimiento, era por eso que no quería confiar en lo que decía.

Has lo que quieras, Theodore.

¿Qué significa eso?

Significa que eres libre de irte cuando te sientas bien. No intentaré conversar contigo, es obvio que no creerás una palabra de lo que diga. Si quieres cenar, —señaló la bandeja que había dejado en el mueble— ahí tienes comida; si no quieres comer porque piensas que la envenené, no comas.

Me miró por última vez y salió de la habitación dejándome solo. Me sentía confundido y, todavía, un poco mareado. No sabía qué hacer, en realidad, no sabía qué era lo que deseaba. Durante demasiado tiempo esperé una explicación por parte de Blaise, conversar con él y que me dijera porqué cambió conmigo, porqué me alejó de esa manera. ¿Por sus ideales? ¿Le obligaron? ¿Lo hizo porque quería? ¿Alguna vez fue verdaderamente mi amigo? Eran muchas las preguntas que necesitaban respuesta, pero después las olvidé; enterré a Blaise y todo lo que eso conllevaba en lo más oculto de mi mente, así no dolía tanto.

Ahora tenía la oportunidad de aclarar todas esas dudas, de responder a todas mis preguntas y la rechazaba. Sabía porqué lo hacía, más aun sabiendo que él me entregó, pero quizás debía escuchar sus motivos. Quizás… ¡Mierda! Siempre era lo mismo cuando pensaba en nosotros, toda la vida viviendo a través de los quizás, de frases y acciones que no concretaban absolutamente nada y me dejaban peor que en un comienzo. No más, eso se detendría justo en ese momento, no quería seguir en ascuas y confundido. Obviamente no confiaría en Blaise de inmediato, pero sí le daría la oportunidad para explicarse.

Me levanté, esta vez con cuidado, y fui a buscarlo. No conocía el lugar, pero recordando sus hábitos estaría en el estudio bebiendo algo para calmarse. Caminé por la casa abriendo cuanta puerta se me cruzó, hasta que finalmente di con el dichoso estudio. Estaba sentado en un sillón de espaldas a la puerta con un vaso de algo en la mano, seguramente whisky de fuego. Mi cuerpo temblaba, señal clara de que estaba nervioso. Increíble, con él siempre era lo mismo, podían pasar años y aún me ponía nervioso en su presencia. Entré en silencio y me paré detrás del sillón.

Tienes razón, Blaise, necesitamos conversar.


¿Críticas? ¿Tomatazos? ¿Galletas? Todo será bienvenido.