DISCLAIMER: en serio hace falta que siga poniendolo? En fin: Harry Potter, etc, no me pertenecen, etc. Sigue siendo una pena. Sobre todo por Draco. Y por Dobby.

AN: Si alguien vio lo que estuvo colgado hace unos dias en mi perfil... pues no me arrepiento de nada. Bueno, si, de las formas, aunque definitivamente no del contenido. La Esfera de Sonora es un fic de aventuras, misterio y humor, con romance, si, pero eso solo es para acabar de aliñar. So: yes, me molesté, y por eso tardé tanto en subir este chap. Peeero, hay gente que si se interesa en el misterio, y al final, ellos son los que ganan, so, aqui teneis el capitulo. Luego comentare un par de cositas...


Harry Potter

La Esfera de Sonora

by

Fea Galaxia


Quiero dedicar este capitulo a todas las personas que siguen el fic, que me han estado apoyando y animando desde el primer dia, y sin las que nunca hubiera conseguido llegar hasta aqui.


Capitulo 8

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LA BASE SECRETA

o

"Hola Harry!"

"Hola" contestó él, sin molestarse en intentar recordar el nombre de la chiquilla que le miraba con adoración, antes de pasar de largo. Total, lo más probable es que no la conociera de nada...

"Hola Harry!"

"Hola"

"Hola Harry!"

"Hola"

"Hola Harry!"

"Hola"

"No te estresan?" preguntó de pronto Ron, apartando a un chico que se había incrustado entre él y su mejor amigo.

"Mmm" respondió elocuentemente Harry, encogiéndose de hombros.

"Pues deberías!" contestó Ron, abriéndose camino entre un grupo de chicas de tercero que se había abalanzado sobre Harry blandiendo pluma y pergamino para suplicar por un autógrafo. "Estas chicas de tu Club de Fans son cada día más raras! Esta mañana, sin ir más lejos..." (Ron empujó a una chica fornida de Hufflepuff que lloraba histéricamente) "...una tal 'Hermione de Potter Granger' – nombre de guerra, no preguntes – estaba recogiendo firmas para que te cases con Hermione! Te parece normal?"

Harry se encogió de hombros. No que le pareciera bien que intentaran obligarle a casarse con Hermione, pero después de que una petición para verle bailar desnudo sobre la mesa de McGonagall reuniera trece mil quinientos veinticuatro firmas, ya nada le extrañaba.

"Pues a mi no me parece normal!" continuó Ron, empezando a colorarse "Esta gente se cree que puede controlar tu vida, pero de que van!"

De pronto, todas las chicas del pasillo se volvieron hacia Ron, en silencio y luciendo miradas asesinas.

Harry sonrió tensamente, agarró la libreta más próxima y estampó su nombre en la portada.

"HARRY ESTA FIRMANDO AUTOGRAFOS!!!" exclamó una 'chica adolescente común' (homo sapiens histericus) "KYAAAAAAAAAAA!!!!!!"

oOoOoOoOo

Llevaban así más de una semana.

Desde que Harry encontrara y derrotara al león, la escuela parecía haberse vuelto loca. No importaba que lo hubiera hecho con el único hechizo que era capaz de realizar, y aún menos que si la escuela había estado al borde del cierre había sido culpa suya en primer lugar: lo único que les importaba era que Harry Potter, El Niño Que Vivió, había salvado Hogwarts de la ruina, y debía ser venerado por ello.

El Profeta no ayudaba, por supuesto (acaso lo había hecho alguna vez?). Llevaban toda la semana publicando historias sobre el valor de Harry, de cómo se había enfrentado solo y sin más ayuda que su varita a la terrible bestia, liberando el castillo del monstruo que lo ocupaba, etcétera, etcétera.

Hermione les había explicado que todo ello era una maniobra de Scrimgeour para remontar la moral del Mundo Mágico: El Profeta publicaba sus hazañas, entrevistaba a alumnos y profesores para que les explicaran como Harry no destrozaba aulas cada vez que blandía su varita e inventaba cuatro cositas para hacerle quedar bien, y todo el mundo estaba más tranquilo y feliz. Harry Potter les salvaría.

Era como volver a quinto, pero al revés. Si moría en una estampida, sería culpa del Ministro de Magia. Menos mal que tenía sus Galletas de la Suerte para mantenerle cuerdo, si no, se habría vuelto loco...

El sastre de la fama conoce la trama, le habían dicho esta mañana sin ir más lejos, y cuanta razón tenían!

Harry estaba acostumbrado a esto. Bueno, más o menos. Cuando todo iba bien, todo eran aplausos, pero a la que se desviaba un poco del camino que 'la masa' quería que recorriera, llovían piedras. Y como la masa es estúpida...

"Como acabó tu encontronazo con Hermione de Potter Granger?" preguntó Harry, intentando pensar en otra cosa (y sabiendo que Ron le haría reír).

Estaban a salvo ahora: Harry había conseguido meterse por un pasadizo secreto sin que nadie se diera cuenta, y poco después Ron, que cargaba el Mapa del Merodeador últimamente (ya que Harry desapareciendo de pronto se había vuelto una ocurrencia de lo más normal), se había unido a él. Ahora estaban tranquilamente sentados en el suelo, intentando recuperar el aliento y disfrutando de un poco de paz.

"Como sabes que tuve un encontronazo con ella?" preguntó Ron, un poco a la defensiva.

Harry le miró como si la simple idea de que Ron no se enfadara con ella fuera tan surrealista que daba ganas de reír. O al menos lo intentó: son muchos conceptos que transmitir en una sola mirada.

Afortunadamente Ron, que por algo era su mejor amigo, lo entendió de inmediato, y esbozó una sonrisa que significaba: que bien me conoces, caaabrón!

Bueno, no le salió muy bien, pero Harry le conocía bastante como para detectar incluso el deje de entusiasmo por el profesor Dumbledore en su expresión.

"Le dije que ni ella ni nadie tienen derecho de elegir con quien te vas a casar. Y... mmm... bueno, puede que también le dijera que todo el mundo sabe que acabarás con mi hermana..."

Harry soltó una carcajada. Siempre era reconfortante que Ron le diera el visto bueno a su relación con Ginny. Aunque ahora no tuvieran relación, pero bueno: le gustaba saber que Ron creía que volverían.

"Y que dijo ella?" preguntó Harry, intentando imaginar la cara que habría puesto la chica.

"'Muérete, Weasley!'" citó el pelirrojo "En serio, estas chicas están locas! Ni Malfoy en sus mejores tiempos había logrado poner tanto desprecio en mi nombre!"

"Bueno..." hizo Harry con un brillo divertido en los ojos, intentando verle la lógica al asunto "Si quiere que me case con Hermione, supongo que Ginny y tú sois un problema..."

Un silencio incómodo siguió a estas palabras, y Harry se preguntó si tal vez había ido demasiado lejos. Al fin y al cabo nunca habían hablado abiertamente de la atracción que sus mejores amigos sentían el uno por el otro...

"He vuelto con Lavender. Más o menos."

Una mosca se metió en la boca de Harry, devolviéndole a la realidad, y finalmente tosió: "Perdón???"

Ron tuvo la decencia de ponerse colorado.

"Que he vuelto con..."

"Espera." Cortó Harry. "No es justo, tienes que dejarme procesar la información antes de atacar!"

"No estoy atacando..." contestó el pelirrojo, bastante incómodo "Solo... He vuelto con Lavender."

"Más o menos" completó Harry, todavía bastante aturdido. Lavender?

"Mmm... si..." afirmó Ron, mirando a todas partes menos a su amigo. Algo que, en el fondo, tenía su lógica, teniendo en cuenta la reacción de este.

Harry estaba en estado de shock. Se le había quedado plasmada en la cara una expresión de desconcierto profundo bastante bien conjuntada con el vacío que reinaba en su cerebro en aquel momento. De vez en cuando, un gran interrogante cruzaba su pensamiento, como el 'bip!' de un encefalograma, y entonces preguntaba: "Lavender?", a lo que Ron contestaba: "Si...", volviendo la cabeza para otro lado.

Finalmente, al cabo de cinco minutos de esta extraña pantomima, Harry empezó a reaccionar, sustituyendo su ocasional pregunta por un "P... P... Pero...". Cierto, no era una gran mejora, pero parecía que el chico había sufrido un gran shock, y sinceramente, nadie puede culparle por ello. Al fin y al cabo, estamos hablando de Lavender.

Y por ahí iba el pensamiento de Harry en ese momento, porque si: había empezado a pensar, o más bien, a procesar pedazos de información, sin que eso significara que el concepto 'Ron y Lavender' estuviera siquiera empezando a pasar.

No, eran más bien cosas del tipo: Lavender, chica de risita tonta que idolatra a la profesora Trellawney y tiene un póster de Lockhart sobre la cama. Se desplaza en pareja con Parvati Patil, generalmente hacia el baño de las chicas, donde retocan su maquillaje y ríen tontamente un rato más. Pesada. Incapaz de comprender que Ron no está interesado por ella. Corta de luces. Excesivamente alegre, tiende a expresarse con 'uuuh', 'oooh' y 'aaaw!", lo que nos devuelve a que es cortita. Celosa, llorona, obtusa. Pesada.

"P... P... Pero..."

Ron se puso un poco más colorado.

Y finalmente, una simple palabra vino a posarse al frente de los pensamientos de Harry, como si de la conclusión de todo ello se tratara:

Lavlav.

Respondiendo a este estímulo esperpéntico, Harry no pudo más que gritar: "Pero: cómo? Cuándo, dónde, por qué???Y Hermione? Como que más o menos?"

Ron se echó para atrás, entrecerrando los ojos y encogiéndose sobre si mismo, lo que da una idea bastante precisa de la cara que ponía su amigo al soltarle todo eso.

"Ron, te encuentras bien?" continuó gritando Harry, agarrándole por los hombros y zarandeándole un poco "Te han vuelto a dar un Filtro Amoroso??"

"Lo puedo explicar!" exclamó el pelirrojo con un hilillo de voz.

"Pero te han dado un Filtro Amoroso, verdad?" preguntó su amigo, aferrándose a su lucecita de esperanza "Dime que te han dado un Filtro Amoroso!!"

"N...no..." contestó Ron.

Harry se derrumbó contra la pared, desalentado. Era como si estuviera en un episodio de Friends: Ron era Chandler y Lavlav era Janice. Y él era Joey, y tenía que oírlos cuando hacían eso, y Janice gritaba 'Oh.Dios.Mío!!!'

"Puedo explicarlo..." repitió Ron tentativamente.

"Nada de lo que puedas decir podrá consolarme." Contestó Harry, derrotado, y en un ataque de desesperación añadió "Es que no pasamos bastante el año pasado?? Que quieres, que me vuelva loco? No necesitamos más pájaros asesinos en el horizonte!!!"

"Si te consuela, no lo hice aposta" contestó el pelirrojo, empezando a molestarse "Pero es bueno saber que siempre me apoyarás, sean cuales sean mis decisiones."

"Ron" soltó Harry, intentando hacer pasar su punto "Lavlav"

"Se de quien estamos hablando, gracias."

"Pero por qué???" repitió Harry, desolado "Solo dime por que!"

"No lo hice aposta!" se defendió Ron en el mismo tono. "Ella me obligó!"

"Entonces... Te dio un Filtro Amoroso?" insistió Harry, con cautela (tampoco quería hacerse ilusiones).

"Peor." Contestó su amigo, bajando la cabeza.

"Un hechizo? Una maldición? Un cántico? Es genético? Ron, que te pasa?"

Su mejor amigo había ido bajando cada vez más la cabeza, encogiéndose tanto como era posible cuando uno medía un metro noventa largo. Parecía abochornado.

"Fue un malentendido" confesó finalmente el pelirrojo, poniéndose aún más colorado.

"Un malentendido." Repitió Harry, confuso.

"Pues si. Te lo cuento?" ofreció el chico, un tanto angustiado.

Harry asintió, y Ron se paró un momento a reflexionar.

"Supongo que todo esto es porque Lavender esta muy sola desde que Parvati se fue." Dijo finalmente.

"Y se ha apoderado de ti para consolarse?" cortó Harry, haciendo pequeños gestos afirmativos con la cabeza, como si le viera una cierta lógica al asunto.

"Pues no, Harry, y eso ha sonado muy mal" contestó Ron poniéndose muy rojo.

"Uh? He dicho algo?" preguntó el de las gafas, confuso por enésima vez en lo que iba de hora.

"Solo me has recordado cierta ocasión con Lavlav, unas esposas, un hamster y un pastel de chocolate" contestó Ron malévolamente.

"Espero que estés hablando de un picnic en el campo" dijo Harry, poniéndose verde.

Por Dios, NO!!!! Fuera!!! Fuera, imagen mental!!!!

Obviamente, viendo la cara angustiada de su mejor amigo, el pelirrojo echó a reír.

"Parvati estaba muy sola!!!" exclamó Harry, instando a su amigo a continuar con la esperanza de que eso difuminara la horrible visión que se había apoderado de su mente.

"Lavender estaba muy sola" corrigió Ron, un poco molesto.

"Que más da???" replicó Harry, aún bajo los efectos de la imagen "Son iguales!!!"

"Lavender está muy sola." Repitió Ron, esta vez claramente mosqueado "Y yo venía sintiéndome culpable desde hace tiempo, porque siento que en parte es mi culpa si nadie quiere ser amigo suyo. Así que pensé que si nadie más iba a querer serlo, podía hacerlo yo mismo"

"Oh, Ron!" soltó Harry después de un breve silencio, como enternecido por la estupidez de su amigo "No tenías por qué hacerlo! El mundo está lleno de chicas bobas, seguro que tarde o temprano Lavender hubiera encontrado una sustituta para Parvati! Ya sabes, Dios las crea..."

"Oye" cortó Ron, frunciendo el ceño "No es tan tonta, vale?"

"Si tu lo dices..." contestó Harry, dubitativo.

"No" insistió el pelirrojo "En serio. Hay un montón de chicas que creen en la Adivinación. Mira a Luna!"

"Luna lleva rábanos en las orejas."

"Mi madre."

"Y por mucho que la queramos los dos, no podemos pasar por alto que se casó con un hombre que colecciona enchufes"

"Buen punto."

"Lo se"

"El caso es que Lavender no es tan mala. En serio" insistió el pelirrojo, viendo la mirada escéptica que le lanzaba su mejor amigo "En serio!"

"Bueno, vale: si tu lo dices no es tan mala!" desistió Harry "Pero no entiendo como llegasteis a volver. Más o menos"

"Oh, eso..." contestó Ron, incómodo "Pues nada, que me puse a hablar con ella, y acabamos discutiendo de lo nuestro, y bueno... ella dijo que en el fondo yo nunca le había dado una oportunidad. Y tenía razón, sabes? Porque al estar hablando me di cuenta de que a pesar de haber salido juntos, no sabía nada de ella, y eso no esta bien. Y no es normal. Así que le dije que le daría una oportunidad."

"Perdón?"

"Como amiga!" explicó Ron.

"Aaah.!" Suspiró Harry, aliviado.

"Lo que pasa es que ella lo entendió igual que tú." Suspiró a su vez el pelirrojo, derrotado.

"Y no la corregiste?" quiso saber su amigo.

"Es que ni siquiera me di cuenta" explicó Ron "Primero me abrazó, pero como Hermione lo hace a veces, no le di importancia. Y luego seguimos hablando, como si nada, y no me enteré de que se suponía que volvíamos a estar juntos hasta que dijo que se retiraba a su cuarto y me besó."

"Oh." Dijo elocuentemente Harry "Y que vas a hacer ahora?"

"No se. Corregirla, supongo" contestó el chico, desmoralizado.

Harry le dio unas palmaditas de apoyo en el hombro.

"En que líos te metes, compañero."

oOoOoOoOo

'PLIN!'

"DOBBY!"

"Harry Potter, señor!" chillo el Elfo "Dobby está esperando a que Harry Potter esté a solas toda la mañana, Dobby quiere aprovechar la oportunidad!"

"Mmm... vale, Dobby" contestó Harry, sonrojándose un poco "Espérame en el aula vacía que hay aquí delante, enseguida voy..."

"Si, señor!"

El Elfo desapareció con otro sonoro 'PLIN', y Harry dejó escapar un suspiro desolado. En serio, a veces incluso simpatizaba con Lucius Malfoy: no debía haber sido fácil convivir con Dobby tantos años... uno intenta reprimir sus instintos asesinos, pero...

Con otro suspiro de desesperación, Harry se dio por vencido. Cuando había entrado diez minutos antes había estado convencido de que esta vez lo conseguiría, pero no. Dobby le había cortado el rollo, y ahora ya, pues no.

Tirando de la cadena, Harry maldijo a todos los ancestros de Dobby hasta Adán y Eva, y salió del baño, suspirando resignadamente y soñando con el bendito día en el que lograra liberarse.

Maldito Elfo...

"Dobby!" gritó, entrando en el aula vacía "Espero que valga la pena lo que tengas que decirme! Y no te castigues!" añadió, viendo que el Elfo arrancaba a correr hacia una pared con la cabeza por delante. "Bastante tengo con que me hayas cortado mientras estaba en el baño como para que encima me hagas sentir culpable castigándote!"

Dobby parecía al borde del suicidio. Los ojos llorosos, los labios temblorosos, las orejas abatidas... estaba tan desolado que ni siquiera podía farfullar sus habituales excusas.

"ARGH!" gritó Harry "Esta bien, esta bien, lo siento, no llores! Solo, busca un momento un poco menos íntimo para hablar conmigo la próxima vez!"

"H... H... Harry Potter es tan bueeeeeeeeeeenooooooooooooooooo!!!!" exclamó finalmente el Elfo, rompiendo a llorar.

"Dobby!" exclamó Harry a su vez, sintiéndose cada vez más inconfortable (sería ese uno de los poderes de los Elfos Domésticos?) "Dobby, por favor, no llores..."

"Harry Potter ha dicho 'por favoooooooor'!!!!" exclamó el Elfo de nuevo, llorando con más fuerza aún si cabe, acercándose peligrosamente a los que Harry empezaba a sospechar que era el orgasmo del Elfo Doméstico.

Solo por curiosidad (y porque estaba molesto), y pensando que tampoco le haría ningún mal, Harry decidió jugar un poco con el Elfo. Tomando aire, proclamó solemnemente: "Dobby, eres un Elfo Doméstico maravilloso. Limpias como nadie, tu cocina es sabrosa y exquisita, eres discreto y eficiente, y encima, cuidas de los que están a tu cargo con entusiasmo y responsabilidad. No hay otro Elfo como tú, Dobby"

A mitad de su discurso, Dobby se tiró al suelo, gritando 'Ah! Ah! Ah!', y revolcándose de una manera francamente obscena, tocándose. Eso si que no se lo esperaba.

Harry se quedó mirando boquiabierto, sin saber como reaccionar, observando, queriendo salir de ahí corriendo pero sin poder desviar la mirada, como las manos del Elfo recorrían su pecho y rogando a quien fuera pertinente que dichas manos no se perdieran más abajo.

"Dobby, estás bien?" preguntó Harry, un poco preocupado y preguntándose si tal vez no había ido un poco demasiado lejos.

"Aaaaaaaaaaaaay!!!" gritó Dobby, dándose un cabezazo contra el suelo y llorando a lágrima viva "Aaaaaay!!! Harry Potter, señoooooooooooorrrrrrr!!!"

"Dobby?"

De pronto, con un último 'señooooooooooooooooorrrrrrr!!!', un espasmo muy violento sacudió al Elfo, que salió volando por los aires al tiempo que dos chorros de lágrimas colosales salían despedidos de sus ojos, dejando sendos charcos en el suelo donde Dobby cayó segundos más tarde, exhausto.

Viendo la cara de satisfacción del Elfo, Harry no tuvo la menor duda sobre lo que acababa de ocurrir. Debería ofrecerle un cigarrillo?

"Dobby ha encontrado lo que Harry Potter le pidió, señorrrr" entonó el Elfo sensualmente "Harry Potter es un buen Amo. Buen Amo..."

oOoOoOoOo

Harry abandonó la sala cinco minutos más tarde con las direcciones para llegar a la que pronto sería, si todo iba bien, la nueva base secreta del Ejercito de Dumbledore.

Todavía estaba bastante... bueno, vale, muy sulfurado por lo que acababa de suceder con Dobby, pero reconociendo que todo había sido culpa suya. Eso le pasaba por curioso. Aunque, al menos ahora comprendía porque los magos eran malvados, o como mínimo fríos y distantes con sus Elfos Domésticos. Si los cumplidos eran gestos sexuales para ellos...

Un escalofrío recorrió su espalda. Tendría que tener unas palabritas con Hermione.

"Harry!"

Automáticamente, Harry se giró para ver quien le llamaba, y a punto estuvo de salir corriendo.

Normalmente lo hubiera hecho, para que mentir, pero en este caso, teniendo en cuenta lo que acababa de suceder, agradecería cualquier tipo de distracción. Incluso si esta se presentaba bajo la forma de Colin Creevey, armado de su cámara, y una de las chicas del Club de Fans.

"Hola Harry!" exclamaron los dos al unísono, llegando a donde estaba. "Conoces a Bell?" añadió Colin, señalando a su amiga.

"Ahora si" contesto Harry, intentando sonreír "Soy Harry" añadió, extendiéndole la mano.

La chica la tomó, contestando "Bell. Directora de 'Har', la revista del Club de Fans de Harry Potter. Puedo hacerte unas preguntas?"

"Err..."

Harry miró a la chica, planteándose cual sería el movimiento adecuado. Por un lado, la pluma a vuelapluma que estaba sacando de la mochila no le hacía ninguna gracia, pero por el otro, si pertenecía a su Club de Fans intentaría hacerle quedar bien, no?

"Color favorito?" preguntó ella, sin esperar autorización.

"Verde" contestó Harry automáticamente.

"Pizza?"

"Cuatro quesos"

"Playa o montaña?"

"Montaña"

"Rosas o lirios?"

"Lirios"

"Hermione o Ginny?"

"Hermione."

"Hermione?"

"Ginny!"

"Mmm..." contestó la chica, poco convencida "Todos hemos oído hablar de tu castigo con McGonagall, pero nadie sabe de que se trata en realidad. Que estás haciendo?"

"Err... Tengo que sacarle brillo a la colección de cadenas y candados de Filch. Tiene muchos"

"El profesor Dumbledore esta ganando una gran base de admiradores entre los alumnos gracias, en gran parte, a su pésimo vocabulario y empleo indiscriminado de groserías. Que te parece eso?"

"Cada cual es como es..."

"Muy bien. Ya no tengo más preguntas."

Y con un destello cegador del flash de Colin, la chica – Bell – y su compañero se fueron, dejándole solo y confuso en medio de un pasillo.

Por qué había dicho 'Hermione'?

oOoOoOoOo

"Harry!" llamó su amiga al verle llegar "Donde estabas?"

"Manteniendo relaciones sexuales con un Elfo Doméstico" contestó el, sinceramente. Y traumatizado. "Y luego confesé mi amor eterno por ti"

Ron soltó una risita, pero Hermione le miró severamente y dijo: "No hay tiempo para bromas. Tenemos que hablar."

"Dobby encontró un lugar para montar nuestra base secreta" apuntó Harry.

"Menos mal!" exclamó ella "Ya empezaba a ser hora, la verdad. Pero bueno, a lo que iba... Harry, es eso una galleta?" se cortó de pronto, frunciendo el ceño.

"Hermione!" protestó el chico, protegiendo su galleta de la suerte "Acabo de tener una experiencia traumática con un Elfo Doméstico! Déjame al menos esto para consolarme!"

Sus dos amigos le miraron con incredulidad.

"No lo hice aposta!" gimió Harry.

"Puedo empatizar con eso" murmuró el pelirrojo, bajando la cabeza "Pero Harry: con Dobby?"

Por toda respuesta, Harry le pegó un mordisco a su galleta, afligido, intentando no mirar las caras verdosas de sus mejores amigos.

"Podemos cambiar de tema?" suplicó.

"También confesaste tu amor eterno por Hermione?" preguntó Ron después de una pausa, frunciendo el ceño.

"Eso tampoco lo hice aposta" murmuró Harry. Y creyendo que sería mejor explicarlo todo, añadió "La directora de 'Har' me engañó para que lo hiciera"

Un silencio incómodo se abatió sobre el grupo.

"Bueno..." dijo finalmente Hermione, carraspeando "A lo que iba. Mañana es Halloween: como lo hacemos?"

"Nos Aparecemos en Grimmauld Place, buscamos, encontramos, nos vamos" propuso Ron inmediatamente.

"No es tan fácil, Ron!" exclamó ella, como si estuviera recitando un texto preparado de antemano "Nuestra pequeña aventura en septiembre hizo que se dieran cuenta de que queremos salir del castillo. Estarán preparados para pararnos los pies!"

"Capa de invisibilidad?" propuso de nuevo Ron, encogiéndose de hombros.

"Estarán preparados para eso también" refunfuñó la chica "En serio, Ron, necesitamos un plan nuevo. Utilizar el mismo que la última vez que nos pillaron no me parece lo más inteligente"

"Que significa 'A burbuja pequeña, carrera'?" preguntó de pronto Harry.

La verdad es que no había estado prestando atención. Ya habían tenido esa discusión antes, y en el fondo incluso Hermione sabía que acabarían improvisando sobre la marcha.

"Si parece que el caldero va a explotar, corre en otra dirección." Contestó Ron automáticamente, encogiéndose de hombros "Mi madre siempre lo dice. Qué?"

Hermione les estaba lanzando sendas miradas asesinas.

"Esto es serio, chicos!" empezó "No podemos...!"

Pero lo que 'no podían' nunca llegaron a saberlo (aunque se lo imaginaban), porque en ese mismo momento, un grito entusiasta sacudió hasta los cimientos del castillo, reverberando por las paredes del Hall como un gong en la cima de una montaña.

"WON-WON!!!"

Lavender apareció en lo alto de las escaleras, blandiendo lo que indudablemente era una cesta de mimbre cubierta por un mantel rojo a cuadros, y se abalanzó sobre el pelirrojo con la fuerza de un camello desbocado contra los pobres transeúntes de un bazar.

"L... Lavender!" saludó el pobre Ron, aterrorizado.

"Lavlav" dijo Harry fríamente.

"Hola Lavender." Ofreció Hermione, con los ojos como platos.

De pronto, la tensión se podía cortar con un cuchillo. O al menos, se podía intentar, porque a menos que se utilizara un hacha, sería difícil cortarla.

Harry miró a Hermione, Hermione miró a Ron, Ron miró a Lavender, y Lavender miró a Hermione, con lo que nadie estaba mirando a Harry, haciendo que se sintiera un poquito más fuera de lugar que los demás.

Las expresiones de pánico, angustia, horror, incredulidad y desafío se sucedieron las unas a las otras durante unos eternos minutos, hasta que finalmente Lavender se volvió hacia Ron con una sonrisa deslumbrante y anunció: "He preparado un picnic!"

Ron intentó protestar, pero Lavender no le escuchaba. Lo arrastraría hasta el lago si hacía falta, pero su picnic romántico iba a tenerlo. Con un último "No lo hice aposta!" lanzado al viento por el pelirrojo, la feliz pareja desapareció por la puerta, y de pronto, Hermione echó a reír.

Pero a reír, reír, a carcajada limpia, agarrándose la tripa y todo. Harry temió que el shock hubiera sido demasiado para ella.

"Hermione..." intentó, preocupado "Estás bien?"

"Claro que estoy bien!" contestó ella, riendo aún, pero frenando un poco al ver la cara que ponía su amigo. Limpiándose las lágrimas, añadió a modo de explicación: "Por Dios, Lavlav! Esa chica es increíble. Vamos a comer?"

Sin esperar respuesta, Hermione abrió las puertas del Gran Comedor y se dirigió hacia la mesa de Gryffindor. Llegaban bastante tarde, y tuvieron que sentarse entre un grupito de niños asustados de primero.

"Entonces..." preguntó Harry, sirviéndose un poco de puré de manzana "Crees a Ron cuando dice que no lo hizo aposta?"

"Oh, si, claro!" contestó su amiga, soltando una risita y haciendo un gesto con la cabeza que venía a decir 'esto es increíble!'

Harry soltó un suspiro de alivio. Si Hermione lo entendía, todo sería mucho más fácil. Todavía no había superado lo de los pájaros asesinos...

"Entonces..." volvió a preguntar Harry, mucho más tranquilo "Nos ayudarás a convencer a Lavlav de que Ron no quería salir con ella? Suavemente?"

"Nnnop!" contestó su amiga alegremente "Yo estoy con ella! Y tranquilo: Lavender sabe perfectamente que Ron no quería salir con ella."

Con tanta información surrealista lanzada contra él, Harry no pudo ni decir 'que?'. En lugar de eso, se quedó mirando a Hermione como si le estuvieran brotando espárragos en las orejas.

"Oh, vamos!" intentó animarle ella finalmente "Lavender hará mucho mejor pareja con él que yo!"

"Hermione..." consiguió articular Harry, buscando una explicación "Es este uno de aquellos momentos en los que intentas tomártelo bien y poner buena cara, pero en realidad por dentro estas destrozada y te quieres morir?"

Por toda respuesta, su amiga rompió a reír. Desafortunadamente para los niños de primero, pero, tenía la boca llena, y les roció a todos ellos con pedacitos de patata medio comida.

"Lo siento!" exclamó ella, sulfurada, pero sin poder dejar de reír "Lo siento, lo siento! Scourgify!"

Uno de los niños de primero soltó un gritito y se desmayó.

"Hermione?" volvió a llamarla Harry, empezando realmente a preocuparse.

"Oh, Harry!" exclamó ella dulcemente, intentando tranquilizarle "No tienes por que preocuparte. Estoy bien. En serio." Añadió, viendo la incertidumbre en la cara de su amigo. Con una sonrisa, explicó "La verdad es que me di cuenta hace poco de que en realidad, no sentía nada por Ron, y que ya empezaba a ser hora de superarlo..." frunció un poco el ceño entonces, y más para ella que para Harry añadió "... aunque me sorprende un poco lo superadísimo que lo tengo en realidad. Lo lógico sería que me afectara ni que fuera un poco que tenga novia... Así que aquí me tienes!" concluyó, volviendo a la conversación "Soltera, y por primera vez en muchos años, sin compromiso!"

Y dicho esto, se metió un trozo de carne en la boca y lo saboreó alegremente.

"Mis creencias se derrumban..." murmuró Harry, aturdido, sacando una caja de su túnica.

"Hawry!" exclamó Hermione indignada. Como tenía la boca llena perdió parte de su efecto, pero aún así Harry se encogió un poco sobre si mismo "Ehsh eho eh Bosho vin Bonbo?"

"Hermione!" contraatacó él enfurruñándose "Creía que tenías superada mi adicción!"

Su amiga puso los ojos al cielo en señal de desesperación absoluta.

"Además" prosiguió él "Creo que se está acabando. Ya no funciona como antes. Mira." Añadió, rompiendo la galleta y sacando el trozo de pergamino de su interior " 'Más vale comer puerros que tener diez dedos'. Ves?"

"Bo" contestó ella, arqueando una ceja.

"Antes siempre me decía cosas que tenían que ver con lo que hacía en ese momento. 'Más vale prevenir que curar'? Eso no viene a cuento! Creo que se ha atascado en mensajes de cautela."

Hermione no tuvo ocasión de contestar, porque en aquel momento una conmoción sacudió la mesa de Slytherin, y todo el comedor se giró para ver lo que sucedía.

"...UNA VERGÜENZA!!!" estaba gritando Pansy. Delante suyo, una chica con las siglas M.I.R.U.G. escritas en la espalda la miraba desafiante. "Esto no es Gryffindor, niña!!!! En Slytherin los prefectos nunca llegan tarde!!!"

"Ha llegado tarde!!!" susurró uno de los niños de primero a sus amigos, como si aquello fuera el cotilleo más interesante del mundo.

"Vamos" murmuró Hermione, tomando un trozo de pastel de calabaza y dándole otro a Harry. "No me apetece escuchar a Pansy vanagloriándose de prefectura otra vez..."

oOoOoOoOo

La Base Secreta pintaba bien, se dijo Harry observando el mapa discretamente en clase de Pociones. Desde que Dobby le había explicado donde estaba esa mañana (y preferiría no recordar en que circunstancias, muchas gracias) había estado vigilando el área para ver la afluencia de personas en un día normal por ahí, comprobando con satisfacción que nadie había pisado el suelo en un radio de quinientos metros alrededor de la torre.

Además de eso, estudiando un poco el mapa había encontrado una serie de pasadizos secretos poco conocidos que unían el área de Gryffindor con el territorio de Ravenclaw, donde estaba su futura base, lo que les permitiría desplazarse fácilmente de un lado a otro sin ser detectados.

Solo quedaba esperar que la torre fuera algo más de lo que uno tendía a esperar de alguien como Dobby...

"Vamos!" susurró diez minutos más tarde al oír sonar la campana.

Sus dos amigos se apresuraron a recoger sus cosas y salieron del aula disparados, dejando al profesor Slughorn y a Ernie Macmillan, que visiblemente habían estado dirigiéndoles la palabra, confusos y bastante ofendidos.

Harry dio la vuelta hacia un pasillo transversal y entró en una sala abandonada, sin despegar los ojos del Mapa. Una vez ahí fue directo hacia un jarrón situado frente a una ventana y, comprobando otra vez lo que tenía que hacer, le dio tres vueltas completas hacia la izquierda. Sonriendo triunfalmente, volvió sobre sus pasos y abrió la puerta por la que habían entrado, que ahora daba a un pasillo que, definitivamente, no estaba en las mazmorras.

"Donde estamos?" pregunto Hermione, mirando por una de las bien iluminadas ventanas.

"Justo encima del aula de Transformaciones" contestó Harry, echando a andar otra vez "Vamos!"

"Tendríamos que haber estudiado este Mapa mucho antes..." murmuró Ron poniéndose a su altura, probablemente pensando en todas las veces que habían tenido que subir corriendo desde las mazmorras a la clase de McGonagall.

Medio pasillo más tarde, Harry les metió por detrás de un tapiz en uno de los pasadizos más concurridos del castillo, el que unía el área de Transformaciones al Hall de entrada, pero en vez de ir para abajo, como todo el mundo, dio tres golpecitos bien calculados a una de las paredes y esta echó para atrás, revelando otro pasadizo.

En menos de diez minutos y con la ayuda de los pasadizos, Harry consiguió llevarles de las mazmorras a la torre de Ravenclaw, y de paso, dejarlos en un estado abrumado bastante cómico.

"Es aquí" anunció finalmente parando delante de una puerta.

Si las telarañas y el polvo eran un buen indicativo, parecía que nadie había puesto el pie en esa área desde hacía años, ni siquiera los Elfos. Tendría que felicitar a Dobby, se dijo con un escalofrío.

"Es un torreón" explicó Harry a sus amigos, abriendo la puerta y enseñándoles una gran sala circular. Estaba vacía. "Esta es la sala principal, pero hay otros tres pisos, dos por arriba y uno abajo. La única entrada es esta, pero."

"Esta vacío" hizo notar finalmente Ron "A menos que cuentes las telarañas, claro."

"Ya traeremos nosotros cosas" contestó Harry encogiéndose de hombros "Que os parece?"

"Quiero ver las otras salas" dijo Hermione frunciendo el ceño "Esta torre fue abandonada por algún motivo, no?"

Antes de que pudieran responder, pero, se oyeron pasos en las escaleras, y los tres se hundieron de hombros. Parecía que el torreón no estaba tan abandonado como habían pensado. Unos segundos después, una cuarta persona se había unido a ellos en la sala grande. Y quien podía ser si no...

"Hola Harry" saludo Luna con su inigualable mirada perdida "Tu también estás buscando Berencejenos?"

"Buscando qué?" repitieron Harry y Ron al mismo tiempo, lanzándose miradas confusas.

"Berencejenos" repitió ella, como si fuera lo más normal del mundo.

"Los Berencejenos no existen." Puntualizó Hermione, haciendo chascar la lengua.

"Claro que si!" la contradijo la rubia, sin inmutarse "Pero solo los pueden ver las personas nacidas en enero, mientras nevaba, el sol brillaba, los pajaritos cantaban y las brujas se peinaban"

"Tu naciste en mayo" hizo notar Hermione fríamente. Nunca había tenido mucha tolerancia con las excentricidades de Luna.

"Hay pociones para simular esas condiciones" replicó la chica, sin darle importancia. Y, por si acaso, añadió "Te molesta que hable de lo no tangible"

Hermione abrió la boca para contestar, pero antes de que pudiera decir nada Ron le agarró el brazo, en señal de aviso. Harry no pudo menos que estar de acuerdo: tenían cosas que hacer, y no era el momento de ponerse a discutir con Luna sobre Snorkacks y demás.

"Y... Vienes mucho por aquí?" preguntó el pelirrojo casualmente.

Luna asintió lentamente antes de explicar: "Siempre empiezo mis búsquedas por aquí. Si hay algún animal escondido estará en la parte más desértica del castillo. Por qué os interesa el torreón?"

Harry, Ron y Hermione intercambiaron una mirada, y Harry decidió pararse un momento a pensar antes de decir nada, para variar.

En principio, deberían decirle a Luna 'Oh? Por nada, solo preguntábamos' o cualquier cosa de ese tipo, y montar la Base ahí sin avisarla. Pero a la práctica, por muy rara que fuera, Harry confiaba en ella, y aunque no fuera lo mismo, a Neville le había hablado de la Profecía, y Luna también era su amiga, y el profesor Dumbledore le había dicho que confiara en sus amigos.

Pero sin pasarse.

"Habíamos pensado montar la nueva sede del Ejercito de Dumbledore aquí" anunció al fin "Aunque no será lo mismo que hace dos años." Añadió al ver brillar los ojos de la chica "Ya no se trata de aprender a defendernos, sino de... atacar. Si quieres unirte a nosotros, serás más que bienvenida."

Un silencio tenso se había abatido sobre ellos con la palabra 'atacar'. Nunca lo habían puesto así antes, pero, al fin y al cabo, era de lo que se trataba, no?

Ron y Hermione lucían unas expresiones especialmente graves, y supuso que él debía tener una similar. Luna, por su parte, parecía estar reflexionando, hasta que finalmente, anunció sonriendo: "Puedes contar conmigo"

Por algún motivo, eso hizo que se sintiera incómodo.

"Luna, esto es serio" dijo, observándola con cara de circunstancias "Nosotros vamos en serio. Vamos a..."

"Lo sé" le cortó ella antes de que pudiera lanzarse en un discurso "Pero no hay mucho que reflexionar, no? Se trata de lo que creemos y lo que queremos. Y yo siempre lucho por mis convicciones." Explicó solemnemente.

Los Snorkacks se aparecieron de pronto en su mente, y Harry tuvo que sonreír.

"Este sitio está bien" prosiguió Luna con voz soñadora, dando por sentada su admisión en el grupo "Pero no está amueblado. Tendremos que ir a La Catedral"

oOoOoOoOo

"Que ha pasado?" chilló Hermione, llevándose las manos a la boca.

Iban de camino a 'La Catedral', como lo había llamado Luna, que no era otra cosa que la forma de 'Objetos Perdidos' del Salón de los Requerimientos, cuando habían topado con una conmoción en el cuarto piso. Una chica medio carbonizada era llevada en camilla a la enfermería.

"Es culpa vuestra!!!" gritó de pronto una niña llorosa abalanzándose sobre el dúo calabaza.

"Tranquila, chiquilla!" dijo Ron interponiéndose en su camino y sujetándola por los hombros. Agachándose para ponerse a su altura, el pelirrojo añadió en un tono tranquilizador "Que ha ocurrido?"

"Nyissa!!!" gritó la chica, rompiendo a llorar de nuevo pero renunciando a atacarles "Cuando vio la última edición de Har, y vio lo que Harry había dicho de Hermione, se puso tan contenta que encendió todas sus velas a los dioses calabaceros, y se prendieron las cortinaaaaaa---aaaaa-aaas!!!"

"Y por qué no salió de la habitación?" preguntó Hermione, a medio camino entre desconcertada y horrorizada.

"Tenía que salvar su merchandising HHr!" exclamó vehementemente la chica "Sus fotos, sus fanarts, su figurilla 'Harry y Hermione Felices Para Siempre'!!!"

"Están locas, te digo" sentenció Ron diez minutos después, una vez habían podido retomar su camino hacia el Salón de los Requerimientos "Las chicas del Club de Fans están todas locas."

oOoOoOoOo

Por mucho madrugar, ojeras salen.

Si tenían un momento, tendrían que pasar por Dervish & Banges, su Pozo sin Fondo necesitaba reparación urgente. Normalmente, este tipo de mensajes se los daba por la mañana, no cuando se acercaba la hora de ir a cenar...

"Reducto!" estaba gritando Hermione "Reducto! Reducto! Reducto!"

Llevaba toda la tarde así. Cuando habían hecho el reparto de tareas al llegar a 'La Catedral', le había tocado empacar los objetos que querían llevarse, una tarea tan tediosa como se pueda imaginar. El encantamiento reductor funcionaba solo sobre un objeto cada vez, lo que quería decir que si querían llevarse una estantería, primero tenían que reducir todos los libros, uno a uno.

"Reducto!"

La pobre.

A Harry, por su parte, le habían asignado la única tarea que no requería un uso continuado de la magia, es decir, dar instrucciones al Salón de los Requerimientos para que separara las cosas que les interesaban de las que no.

'Necesito una cocina'.

Inmediatamente, una colección de hornos, encimeras, estantes y armarios que en su día estuvieron colgados de una pared aparecieron delante suyo. Ahora solo le quedaba decidir cuales estaban menos avanzados en el proceso de desintegración y separarlos de los demás para que Hermione pudiera reducirlos.

Luna entró, sin decir nada, llenó su mochila de objetos reducidos, y se volvió a marchar. Habían decidido que sería ella la encargada del transporte, porque todo el mundo estaba acostumbrado a verla pasar sin rumbo por los pasillos, y era tan rara que nadie se lo plantearía si pasaba quince veces por el mismo lugar.

Lo había dicho ella, no Harry.

Cuando menos se piensa, salta la liebre.

Tal vez debería dejar las galletas, se dijo frunciendo el ceño. Todos esos mensajes de prudencia, cuidado, peligro, etc. estaban empezando a darle mal rollo.

Intentando sacudirse la sensación de malestar de encima, Harry procedió a marcar los muebles en mejor estado con las cartulinas rojas que Hermione le había dado, y planteándose como se las apañarían para colgar todo eso en una pared de piedra maciza sin clavo alguno.

Aparte de 'con magia', claro.

'Necesito un armario grande para guardar ropa'

Si no aparecieron doscientos armarios, no apareció ninguno.

'Necesito un armario grande con una o dos puertas, con espacio para colgar la ropa y cajones y estantes para guardar la ropa doblada, en buen estado'

Eso redujo el número a cuarenta o cincuenta armarios. Menos mal.

La costumbre hace la ley.

Pues vale, galleta. Harry empezó a abrir armarios, comprobando en que estado se encontraban en realidad (hacia rato que había sacado la conclusión de que el Salón de los Requerimientos y él tenían ideas muy diferentes de lo que significaba 'buen estado'), y comprobando los objetos que había en su interior, por si acaso alguno de ellos le diera una idea de qué más pedir.

En ese tiempo, 'Corazón codicioso no tiene reposo', 'Piensa mal y acertaras' y 'Buey viejo, surco derecho' fueron a unirse al montón de pergaminos que llevaba en sus bolsillos.

Su Pozo Sin Fondo no tendría que hacerle eso. Sus nervios ya eran bastante frágiles sin que productos comestibles vinieran a juguetear con ellos.

Aunque ya casi estaba decidido a quedarse con el armario número treinta y seis, Harry abrió la puerta del antepenúltimo de ellos, con una sensación de incomodidad y desconfianza que sin duda se debía a los ante mencionados productos comestibles.

El aire de déja-vu también debía ser culpa de ellas.

O no, porque una vez abierto el armario, se encontró cara a portada con el libro de pociones de Snape. Probablemente el hombre exhumaba tal maldad que incluso los objetos con los que había tenido contacto quedaban rodeados para siempre en un aura maligna.

Sin plantearse por qué lo estaba haciendo, Harry agarró el libro y lo metió en su mochila.

Abatido, se dejó caer en el sofá más cercano y se llevó otra galleta a la boca.

Por ir mirando a la luna me caí en la laguna.

"AAARGH!!! Vale ya, no???"

oOoOoOoOo

Ron había hecho un buen trabajo con la Base Secreta, se dijo Harry con satisfacción. Definitivamente, todas las horas que había pasado fregando ese verano habían servido para algo... Aunque sería mejor que su amigo no se enterara nunca de que había pensado eso.

Cierto, todo tenía un aspecto destartalado muy poco acogedor, pero al menos estaba limpio.

En la sala principal, Ron había colocado un sofá y dos sillones de aspecto putrefacto, a los que Hermione había prometido que lanzaría un hechizo para rellenarlos de plumas de diricawl (en cuanto recordara como se hacía) alrededor de la única chimenea del torreón, y les había explicado que había enviado una carta a su madre pidiendo fundas de lana para cubrir el aspecto horroroso de los muebles.

Además de eso, había instalado cuatro estanterías y una mesa con seis sillas en esa habitación, y había dejado la repisa de la ventana libre para que Harry pudiera 'sentarse ahí y ponerse melancólico', dijo burlonamente.

En el segundo piso había instalado la cocina, aunque no podrían utilizarla hasta que consiguieran unirla vía hechizo al conducto de la chimenea del piso inferior. No que importara mucho, porque los estantes y armarios seguían sin colgar, y tampoco tendrían donde guardar la comida.

En el piso que había debajo de la entrada principal (Harry no se atrevía a llamarlo 'subsuelo'), Ron había preparado un cuarto provisional para Draco, explicando que más adelante tenía previsto dejar esa habitación vacía y libre para practicar hechizos.

En cuanto al último piso, se habían encontrado con que tenía doce armarios empotrados y no se podía hacer mucho con él aparte de almacenar cosas, pero Ron pensaba que podrían convencer al profesor Flitwick entre Harry y Hermione para que les enseñara el hechizo para ensanchar espacios, y con él instalar doce habitaciones ahí.

Parecía un buen plan. Una vez hubieran realizado todos los 'hechizos de carpintería', como los llamaba Hermione, tendrían a su disposición un espacio más que habitable, y la idea de vivir ahí no parecía tan mala.

Estarían protegidos, estarían todos juntos, Draco tendría compañía, y encima, podrían hablar abiertamente de sus múltiples secretos cuando les diera la gana. Y, como indicó el pelirrojo, dudaba que sus compañeros de habitación se chivaran a McGonagall si ellos se iban a vivir a otra parte.

La verdad, dentro de lo que es el destartalamiento, el torreón tenía un aspecto bastante hogareño. Probablemente porque con sus muebles viejos y medio rotos, se parecía, más que a otra cosa, a La Madriguera.

oOoOoOoOo

"Harry! Harry!!!"

"Harry!"

"Harry!!! Hermione!!! Harryyyyyyyy!!!!"

"Tu agáchate y finge que no las ves" ordenó Ron, empujándole hacia abajo y utilizando su cuerpo como protección "Yo te cubro!"

"Jajajaja!!! Que bueno Ron, me parto!!!"

"Triz!" gritó el pelirrojo "Deja de reír y ayúdame!"

"Estás loco???" gritó Hermione por encima de las voces sobrexcitadas que llenaban el comedor "Es una fan! Nos va a linchar!!!"

"Claro que no!" contestó Ron intentando repeler a la muchedumbre "No ves su badge???"

Harry asomó la cabeza por debajo del brazo de su mejor amigo para poder ver el badge en cuestión, que resultó ser una copia de los badges que había hecho circular Malfoy en su cuarto año, pero con la inscripción 'Ferret Forever' cambiando a 'Draco/Hermione: el amor no entiende de clases'.

"Draco/Hermione?" preguntó Harry extrañado, levantando los ojos para mirar a la chica.

Triz asintió, los ojos brillando de la emoción.

"Claro que si!" afirmó con entusiasmo "Él, Príncipe de Slytherin, cruel y despiadado, pero en el fondo, sensible, dulce, y traumatizado. Y Death Eater. Ella: guapa y muy inteligente, pero de baja clase social, hija de muggles, representando todo aquello contra lo que él ha luchado siempre. A que es romántico?"

La imagen del pequeño Malfoy, sonriendo alegremente con Pinky montada en su cabeza, se impuso en la mente de Harry, y no pudo más que contestar: "Err..."

Desgraciadamente, la discusión no pudo ir más allá, porque en ese momento, una chica subió a la mesa de Hufflepuff y gritó salvajemente:

"A MUERTE EL PELIRROJO!!!"

"Proteged a Ginny!" gritó otra voz.

"Eso! Proteged a mi hermana!" ordenó Ron.

"Con quien habla?" preguntó Harry a Triz.

"Con los RHr-HG- got chocolate, etc." contestó la chica agachándose un poco para que golpearan a Ron en vez de a ella "O Ron/Hermione. Están en guerra"

"La gente está loca..." murmuró Harry.

"HARRYYYYYYYYYYYYYY!!!"

De pronto, una furia morena se materializó delante suyo, blandiendo su varita amenazadoramente. Sus sentidos le informaron de que la chica en misión suicida no era otra que Lavlav.

"Quien quiere hacerle daño a mi Won-Won!?" gruñó.

La multitud dio un paso atrás.

"BASTA!!!"

El Gran Comedor cayó en un silencio tenso. La profesora McGonagall había llegado al fin. Harry dejó escapar un suspiro de alivio.

"Lavender?" dijo finalmente Ron, cuando la multitud se hubo replegado hacia sus mesas.

"Ron!" gritó ella dando media vuelta y lanzándose sobre él, con la varita aún en la mano. "Como quieres que esté tranquila si ni siquiera en Hogwarts estas seguro?"

"De que hablas?" preguntó Hermione frunciendo el ceño, al tiempo que el pelirrojo daba unas cuantas palmaditas incómodas en la espalda de la chica.

Lavender se despegó de Ron, muy seria.

"De qué hablo? Mimi, os castigaron por intentar salir de Hogwarts, no hace falta ser un genio para darse cuenta de que volveréis a intentarlo aprovechando la visita a Hogsmeade. No quiero que vayas!" añadió con un gritito, saltando otra vez sobre el pobre Ron.

El trío intercambió una mirada inquieta. Si Lavender lo había adivinado...

"Vais a ir a Londres?" preguntó una vocecita detrás suyo.

Todos se giraron, para encontrarse cara a cara con una chiquilla de once años, escondida entre las sombras.

"Y tu quien eres?" preguntó Ron con su afabilidad habitual.

"Ireth" contestó ella sin dejarse impresionar. "Vais a ir a Londres? Forma parte de vuestro plan para destruir a Quien-Tu-Sabes? Y si eso falla, le pediréis al profesor Dumbledore que busque lo que sea que estáis buscando en vuestro lugar? Que hay de Snape? Es realmente un Death Eater? Donde está Draco Malfoy? Está escondido en los Invernaderos de Hogwarts?"

De pronto la chica calló, y al no recibir respuesta inmediata, les lanzó una mirada evaluadora y se retiró hacia la mesa de Ravenclaw, dejando detrás suyo a un trío perplejo y una Lavlav al borde de un ataque de nervios.

"Dime que no es verdad." exigió, volviéndose de nuevo hacia Ron "Dime que no es verdad!"

"N.. No es verdad!" tartamudeó el pelirrojo.

Pero ya era demasiado tarde. Los ojos de Lavender se llenaron de lágrimas de angustia, y Harry, Ron y Hermione se pasaron la cena intentando consolarla.

oOoOoOoOo

Harry se dejó caer en la cama, exhausto. No había tenido tamaña sensación de fracaso inminente desde que los señores Weasley, Remus y Tonks, y la profesora McGonagall les habían convocado por separado para hablar con ellos, y ese día no acabó muy bien, que digamos.

Lavender tenía razón. Todo el mundo sabía que McGonagall les había castigado por intentar salir de Hogwarts, en gran parte porque la reacción de la señora Weasley había sido bastante notoria, y, si los alumnos de Hogwarts se habían dado cuenta, mucho más se habría enterado Voldemort.

Tendría una trampa preparada para ellos? Iban a lanzarse otra vez en la boca del lobo?

Por qué era todo tan difícil?

Cuando se había comprometido a destruir los Horcruxes (no que tuviera otra elección), no se había imaginado de que, además de a las fuerzas del mal supremo tendría que enfrentarse a padres, profesores y adultos varios sobre protectores, hordas de fans desbocadas, Elfos Domésticos cachondos y toda una variedad de pequeños accidentes que, sinceramente No. Hacían. Falta.

Que más tendría reservado el futuro para él? Cuantas más experiencias surrealistas tendría que vivir, cuántos fracasos en las tareas más sencillas?

Necesitaba una galleta. Aunque le soltara algún refrán lúgubre.

Harry rompió la galleta y extrajo el pergamino, sin atreverse a mirar. Otra vez, se sentía incómodo. Los pelos de la nuca se le erizaron.

Pensando que de nada serviría postergar el momento, Harry desplegó el pergamino.

Pero no era un refrán lo que había en su interior.

Alguien le estaba mandando un mensaje, y no era una galleta.

NO VAYAIS A LONDRES.


AN: jojojojojo!!! Le prendí fuego a Nyissa!!! So... Ahora puedo ponerlo: gracias a todos los que me han dejado review, y en especial, muchas gracias a las que salen en este capitulo. Falta gente, falta gente, pero no podía poner a todo el mundo, y decidí incluir en el capitulo a aquellos que más reviews me han dejado. Mención especial para Mimis, Tlal y el Hada, que deberían estar por números, pero no están xq ya llevan bastantes apariciones estelares.

A las seis personas incluidas, espero que os haya gustado el regalito, auque a ciertas personas les haya costado un estado medio-carbonizado... Jijiji! Lo siento, Nyissa, pero era demasiado irresistible: como no iba a tener tu alter-ego Sonoriano un altarcito HHr? Bell: tenías que ser la causante de todo el follón. Al fin y al cabo, si tu no me hubieras preguntado por el castigo de McGonagall, la historia se habria desarrollado de otro modo (para que luego digan que las reviews no influencian al autor). MiRuG: llegaste tarde, literalmente. Pero con una serie de reviews como las tuyas, tenía que hacerte un hueco en el chap! Hermione de Potter Granger... siempre te vi muy entusiasta y bastante en contra del pobre Ron, espero que no te moleste haber representado al sector HHr que quiere su cabeza en una bandeja de plata:P Triz (xq ahora te llamas asi, dear Ladys Fantasy): la secuencia más larga y activa de todas, no es por nada... Se agradece muchisimo tener a alguien leyendote por la historia, independientemente del romance. Yo no podría leer de un ship que no me gustara, aunque el fic fuera una autentica obra maestra (no como sonora). Y, finalmente, Ireth. Más de una vez me has dejado nerviosa y perpleja con tus reviews, tal y como tu alter-ego deja al trio. Literalmente. Lo tuyo no es normal, quiero que lo sepas. Robaste mis apuntes, lo se. Si no, esto no se puede explicar...

Sobre este chap: me encanta Lavlav, que quereis que le haga. Y me encanta lo absolutamente cruel que es Harry al pensar en ella... Y sobre su aparición en la penultima escena... Lavender es una de los pocos que se atrevieron a sacar a paseo los escregutos de Hagrid, toda una Gryffindor, en mi opinion.

So... alguien esta enviando mensajes con las galletas: quien? Buena suerte adivinandolo... Aunque estoy segura de que Ireth lo conseguirá ¬¬

Y ya, estamos llegando a una de las partes más emocionantes del fic. No se cuanto tardare en subir el proximo chap, xq es un estilo diferente y tiene un impacto muy fuerte en el resto del fic, lo q implica toneladas de planificacion por adelantado... Que os esperabais? Es Halloween!

Y luego... ah, que ganas tengo de llegar ahi! Ese si es 'el capitulo que no sabiais que estabais esperando', trust me!

Y ya. Os dejo, q estoy preparando el chap de Halloween. Una review para animarme?