Capítulo 11: Un día "normal"

Y el día continuó, con burlas (amables) de parte de algunos campeones, miradas de incredulidad y sonrisas conformes, en actitud de "lo sabía" y "lo veía venir". Lulu tuvo que evitar que Veigar carbonizara a Ziggs por sus risas en la última partida del día. Es necesario decirlo: uno terminó con quemaduras de aspecto desagradable en la enfermería, pero seguía llamando al mago "el villano enamorado", el mismo, que muy a su pesar, lo tuvo que llevar allá. Las órdenes de los invocadores eran al fin y al cabo, órdenes de invocadores.

Pese a ello, y caminando con Lulu, el Pequeño Maestro del Mal no perdía oportunidad de quejarse, mientras Lulu suspiraba como diciendo "no se cansa nunca…"

-¡Pero Luuulu! ¿No te causa fastidio? ¿Nada de nada?

-Nada de nada Veigar, por enésima vez-se giró y lo miró a los ojos-yo estoy contentísima de estar contigo, y es bonito que los demás lo noten.

Veigar gruñó y cruzó los brazos-Aaaagh.

Lulu se detuvo-acaso…¿acaso tú no estás feliz de estar conmigo?-hizo un puchero y fingió un sollozo.

Veigar casi se tropezó, y empezó a negar con los brazos y la cabeza-¡No! ¡Nononono! ¡Yo estoy muy feliz también! Yo…yo..

La chica rió al ver el pánico en sus ojos, y le dio un abrazo. Al chico le costaba a veces distinguir entre una broma y la verdad, pero ella no podía evitar molestarlo, ¡era tan tierno a veces!

Llegaron al inicio del pasillo, donde debían ir cada uno a su cuarto. Lulu se paró frente a Veigar, jugueteando con sus dedos, con visible nerviosismo en esa acción. Dudaba, se notaba que quería salir corriendo, pero al final se atrevió: le dio un tímido beso en la mejilla derecha al chico. Fue rapidísimo, dijo "buenas noches" casi en un susurro, con la cabeza gacha, sin atreverse a mirarlo, y salió casi volando por el pasillo. Veigar quedó en shock, los grandes ojos amarillos abiertos como platos, y sin moverse. Levantó su mano libre, y se tocó la mejilla. En un susurro, le contestó a una Lulu que no podía oírlo ya, arrastrando las palabras por la sorpresa: "bue…buenas…buenas noches Lulu"

No se puede decir cuál corazón daba más tumbos esa noche. Por desgracia, sólo la chica pudo disfrutar de un sueño reparador hasta la mañana siguiente. El muchacho despertó en mitad de la noche, seguro de haber tenido una pesadilla, pero sin poder recordarla. Lo único que sentía era nerviosismo, mucho nerviosismo, tanto que estaba temblando entero. Se paró, cogió un vaso de plata que tenía siempre en su baúl, y a la luz de la luna, vio si tenía algo de agua. Satisfecha su duda, se la tragó toda de una vez y se volvió a acostar. Recordaba que Lulu le había dicho algo de que el agua que se bebe por la noche, si está en un vaso de plata, aleja a los espíritus que generan malos sueños. Su problema era que no recordaba su pesadilla, absolutamente nada. Frustrado, se volvió a acostar, Lo último que quería, era atraer pesadillas peores pensando en lo que le esperaba en menos de dos días.

Y cuando despertó en la mañana, se corrigió. Ahora era sólo un día que le quedaba.

Se propuso actuar lo más normal que pudiera, pero se dio cuenta de que no iba a poder en cuanto llegó a las cámaras de invocación y se encontró con un gran grupo de campeones confundidos y las cámaras desactivadas. Tan sorprendido como todos, se acercó y vio un aviso en la pantalla al costado de ellas:

"Se informa a los campeones que las partidas se encuentran inactivas por el día de hoy, debido a motivos de fuerza mayor por parte de algunos invocadores. Por ello, se ha dictaminado que el día de hoy se les otorgará a los campeones una jornada libre, para afinar los últimos detalles de la fiesta de mañana.

Atte: Alto Consejo de Invocadores"

La verdad es que el mago quedó tan sorprendido como el resto, pero en fondo se alegró. Una tarde colocando guirnaldas en el salón parecía ser justo lo que le hacía falta. Dio la vuelta, y se alejó con la multitud.

En el salón principal, el ambiente era totalmente festivo. Todos tenían las manos ocupadas en algo, todos reían y bromeaban. Veigar miraba todo un poco apartado, sintiéndose algo torpe en esa situación, hasta que unos brazos lo asustaron con un pequeño golpe en su espalda. Volteó, con el grito de rabia en la boca, pero vio a Lulu en lugar de Ziggs, a quien esperaba encontrar. Tenía las manos cubiertas de harina, las mangas del vestido arremangadas y un delantal de cocina con un cupcake sonriente bordado.

-¿Qué haces parado así? ¡Eres el único que no trabaja!

-¿Y en qué se supone que podría ayudar? Únicamente sirvo para invocar energía oscura.

-Eso es lo que tú crees-un destello de malicia brilló en los ojos de la yordle. Veigar sintió una pizca…sólo una pizca…de miedo. Que aumentó cuando ella lo cogió del brazo-¡Ven conmigo!

De una carrera, llegaron a la cocina. Nada más entrar, el aroma dulce a tortas y postres varios colmaba la nariz y hacía lanzar un buen suspiro. Siguió (o más bien, se dejó arrastrar) a Lulu entre varias mesas, en las que muchos campeones cocinaban. Y la palabra es campeones, porque Braum y Pantheon no perdieron la oportunidad de mostrar su talento. Y por supuesto, aunque en menor medida, ayudar. Finalmente, se detuvo frente a una mesa llena de tarros con mostacillas de muchos colores, una gran manga pastelera, moldes para cortar galletas, un gran trozo de masa y un uslero. El mismo que la chica puso en sus manos, para su sorpresa.

-Apuesto a que después de esto, tu próxima skin será "Veigar el Cocinero"-dijo riendo.

-Pero…yo jamás en la vida había tomado un uslero…-el chico estaba nervioso, al no saber que hacer.

-Caaalma, es muy fácil. Vamos, yo sé que este es tu talento oculto.

Veigar seguía quieto sin saber qué hacer. Lulu vio que así no progresaría, así que dominando sus nervios, volteó al chico hacia la mesa, frente a la masa. Ubicó correctamente el instrumento en las manos de Veigar, y puso las suyas sobre las del muchacho. Empezaron a amasar.

-¿Ves que es fácil? Mira, contemos, uno-una pasada del uslero-dos-otra pasada-uno, dos, uno, dos….

-Uno…dos….uno…dos…

Ambos estaban nerviosos…pero al rato, se les pasó. Y se quedaron así, amasando juntos, al ritmo de sus voces.

Sin saber que Scinder y Verbius estaban más cerca que nunca. Nada más y nada menos que dentro del edificio destinado al Alto Consejo de Invocadores. Uno sentado en una mesa, girando una daga entre sus dedos, y el otro mirando por la ventana, en dirección al Instituto de la Guerra.

No les había costado nada entrar. Verbius hizo todo el trabajo. Esa mañana….

Continuará…

:-:-:-:

No me mateeeen! Pronto sabrán como entraron! Tómenlo como un intento de mi parte de hacer más capítulos…no quiero que el final sea tan abrupto qwq pero bueno, espero que hayan disfrutado el capítulo de igual forma n.n

Agradezco nuevamente todos sus maravillosos e increíbles reviews, que me alegran cada día no saben cuanto :33 dense una vuelta por este fanfic "Los mil y un fragmentos". Es una historia de Lissandra x Brand, una pareja muuuy poco común, pero eso es lo que le da un toque único *-* denle un vistazo!

Y bueno, prontamente sabrán más de Verbius y Scinder, y estos bellos yordles. Por ahora, me llamo Kori, y sin más, nos vemos! nwn