Jinx decidió dormirse antes de seguir con su búsqueda, estaba muy cansada y un Carapescado con sueño era muy molesto. Se durmió pensando en Ziggs, donde balas se había metido? Al sentirse exhausta, no tardó mucho en dormirse.

Abrió los ojos, el ambiente mucho más pesado de lo normal. Se levanta para ver qué pasa. Usa uno de sus abrigos, hacia frio y no quería resfriarse. Era lo único que le faltaba. Al querer tomar a Carapescado se da cuenta de que no estaba allí.

-Carapescado? Carapescadooo? – grita Jinx esperando a que el arma contestara a sus gritos.

Nop. Evidentemente no estaba. Bueno, habría ido a divertirse tal vez." Ugh, cuando ese Carapestonto aparezca se llevara un buen castigo!" piensa la joven mientras sale de su habitación algo apresurada. Al salir se lleva la mano a la cintura, con atención observa todo. Era el mismo pasillo, pero no a la vez, tenía algo diferente. Una luz violeta sale del pasillo de la derecha, Jinx, al verla, la sigue, notando que la luz avanzaba a medida que ella lo hacía. Cuando comienza a cansarse de seguir a una luz sin sentido esta se detiene en una puerta. –Sala de Transportación- lee el cartel. Entra con sigilo para no llamar la atención de quien estuviese adentro de la Sala.

Una capsula, preparada para enviar a alguien, brillando con una luz de un violeta intenso, que con dificultad permitía ver. Más a lo lejos, veía a Ziggs.

-Ziggs! – dice alegre la Bala Perdida, mientras entra a la Sala, dirigiéndose a su encuentro.

Cuando se acerca se da cuenta de que Ziggs temblaba, mientras se apreciaban cortes en todo su cuerpo, y sus prendas rasgadas por lo que fuera que había hecho esas heridas. La joven se alarma, al ver a una silueta bastante grande reírse mientras que Ziggs caía de rodillas, arañando el suelo por el dolor que las heridas le causaban. Jinx trata desesperadamente de gritar e ir a ver a Ziggs, pero se queda paralizada, y a pesar de que se esfuerce en dar gritos muy fuertes, estos nunca salían de su garganta, lo cual la frustraba mucho.

Esa persona que se encontraba ahí empuja a Ziggs, mientras que este cae al suelo, agotado. Se acerca con una daga, para susurrarle unas palabras y viendo que el Yordle se alarmaba por esas últimas palabras que decía, clava la daga en su espalda, poniendo fuerza para que lo atraviese. Da un gran alarido de dolor, mientras que el otro ríe sin parar. Lo estaba matando! Debía hacer algo! No podía moverse ni gritar! Qué demonios pasaba?! Ziggs!

De repente la luz de la capsula se hace más intensa. La extraña figura toma a Ziggs con sus brazos y lo suelta dentro de la capsula. Toma una caja, que estaba junto al panel de control y la deja con el Yordle. Que tendría esa caja?

-Jinx… a-ayúdame… - la joven escucha en su mente esa frase dicha por Ziggs. Como se comunicaba con ella estando en tal estado? De repente ve hacia Ziggs, una cara de tristeza mesclada con dolor se ve en el Yordle. Sus ojos tristes se fijan en la mirada de ella, transmitiéndole una infinita pena.

Con la pulsación de un botón, Ziggs y la caja desaparecen. Jinx no hace más que derramar lágrimas de sus ojos, habían hecho todo eso a Ziggs? Era por eso que él había desaparecido?! Sus pensamientos son interrumpidos por una sombra que la cubre. Era la misma persona que había hecho tales monstruosidades con Ziggs. Ese maldito! Si tan solo pudiera saber quién es… Ver su cara…

-Te encontré. – la figura dice con un susurro, mientras que con sus manos cubre los ojos de Jinx. –No habrá obstáculo alguno que te impida amarme ahora, seremos felices… - susurra en su oído mientras que Jinx no deja de llorar. Siente un dolor punzante en la espalda.

-ZIGGS! – Jinx grita asustada mientras se sienta de golpe en su cama. Sigh, había sido un sueño… Pero, por que habría de soñar tal cosa? Ya había tenido ese tipo de sueño, le asustaba que fuese cierto y que Ziggs este malherido en un recóndito lugar de Runaterra. Ve su reloj, marcaba las 10am. Comenzaría con su expedición en busca del Ziggs perdido.

Shaco estaba feliz de haber tomado papeles en el asunto. Sin Ziggs en el camino, podría actuar y hacer que Jinx se enamore de el! Ah, serían muy felices juntos! Y tendrían una hermosa familia! Serian bufones expertos en armas, el terror del mundo! No podía evitar sonreír al imaginar todas esas cosas. Al fin seria solamente suya.

Abre los ojos lentamente, desperezándose con lentitud, mirando a su entorno. Un lugar muy cálido para tener paredes de hielo, y una manta de un color blanco lo cubrían. Se sentía tan a gusto… De repente se escuchan unos pasos. Ziggs decide hacerse el dormido mientras que la puerta se abre y alguien entra. Entrecerrando los ojos ve que se trata de una mujer. Ella voltea a verlo, rápidamente el cierra los ojos. Siente como una fría mano se posa en su frente. Sin poder mantener los ojos cerrados por más tiempo, los abre, mirando a quien estaba frente a él. Una mujer con apariencia joven y un cabello del color de la nieve, sus ojos eran del color del cielo. La Reina Ashe! Había participado en muchas batallas junto a ella. Era una muy buena ADC. Pero que hacia allí? Y mucho más importante, que hacia el ahí?! No lograba recordar que había pasado.

-Oh, veo que has despertado, Experto en Hexplosivos… - dice con una voz calmada la mujer.

-Ashe, que hago aquí? – dice con curiosidad Ziggs.

-Estaba regresando de una misión y te encontré malherido en la nieve. Así que te traje aquí, después de haberte sanado dormiste durante tres días. – explica, aun con calma la Arquera.

Tres días?! Y malherido?! Qué demonios había pasado?! Al parecer su cara de sorpresa había sido muy notable porque Ashe decide intervenir.

-Tenías una caja a tu lado, estaba abierta. Tenía esto. – la Reina dice mientras que se levanta para buscar algo en uno de los grandes muebles en la sala. Trae unos tres muñecos, uno similar a él, otro con cabello negro, y el último de ellos llevaba unas trenzas azules. Podía deducir que se trataba de muñecos de Jinx y de él. Pero, y el otro? Quién era? Levanta los muñecos y mira hacia la puerta.

-No quiero ser descortés, pero tengo que irme – Ziggs dice algo apurado.

-Perdona que te lo diga, pero no puedes salir de aquí, una tormenta de nieve se avecina, y si vas solo y sin alguien que te guie morirás congelado. Pero podemos esperar a que pase, y te guiare hacia el punto de Transportación más cercano. – mientras habla, hace señas con las manos.

El no esperaba esa respuesta. Debía volver a la Liga, tenía que ver a Jinx y encontrar al culpable de lo que pasó. Pero no quería volver a congelarse. Volver a sentir ese viento helado. Ziggs suspira y contesta a la Arquera de Hielo.

-Está bien, hare caso a tus recomendaciones, Ashe. – dice algo triste el Yordle.

-No estés deprimido Ziggs, no creo que tarde más de dos días o tres, el tiempo pasara rápido. – Ashe hace un intento en alentar a Ziggs.

Apreciaba que se preocupara por él, pero eso había conseguirlo deprimirlo un poco más. El tiempo pasaba en cámara lenta si se ponía ansioso. Así que trataría de despejarse y pensar en otras cosas. Posiblemente sea esa la solución.

Ashe se dirige silenciosa hacia la puerta, para irse. No sin antes voltear y preguntarle algo al joven.

-Es algo tarde pero luego de tres días sin comer comprendería que tengas hambre, te gustaría cenar algo en especial? – pregunta Ashe mientras dirige una mirada amistosa hacia Ziggs.

-Por qué no me sorprendes? – responde Ziggs con otra pregunta, sonriendo al momento de decirla.

Ashe comprende y le hace una seña de aprobación, se dirige hacia otra habitación, mientras que Ziggs lleva su mirada hacia la ventana que había ahí. Nieve comienza a caer de a montones mientras que el viento la sopla violentamente hacia la derecha. La tormenta se acercaba lentamente. Ziggs se acuesta mientras se acurruca en la cama, para no perder el calor. Pensando en cuando volvería a la Liga, para volver a ver a la chica que amaba. A la más bella Bala Perdida.