A la mañana siguiente, la leve luz del sol entrando por la ventana, les hizo despertar. Shun bajo su mano desde el pecho de Hyoga hasta su miembro, se rió, se incorporó en la cama y le dijo al mayor:
- Me alegro que no haya sido un sueño.
Hyoga atrajo hacía si a Shun y le dio un buen beso de buenos días.
- Deberíamos ducharnos. – Dijo Hyoga
Shun, que siempre era un tanto previsor, se levantó, se dirigió hacia el espejo y abrió el vestidor. Entró en él y cuando salió llevaba algo de ropa en el brazo.
- Quizá te queda un poco grande, pero te quedará mejor que la mía. – Viendo la cara de asombro de Hyoga, le dijo – Es de Ikki.
- Si tu hermano viene y me ve con su ropa la va a liar parda.
- ¿Te dio mi dirección, verdad? – Hyoga asintió con la cabeza – Pues no creo que haga nada. Como mucho extrañarse.
- Voy a prepárate el baño mientras me ducho y prepararé el desayuno, mientras tú te bañas, ¿Te parece? – Preguntó el pequeño.
- ¿Qué te parece si en el tiempo de preparar el baño, saludamos a nuestros miembros y luego nos duchamos juntos? – Dijo Hyoga mientras se levanta y abrazaba a Shun. Este le beso tiernamente, se separó un poco y le dijo:
- Por favor, déjame tomar algo antes. Necesito recuperar fuerzas. Ayer estuve toda la tarde con mi editor repasando el borrador. – Diciendo esto, dijo – ¡Mierda! ¡Le dije que le enviaré las correcciones del borrador! ¡Son para hoy! – Sin más Shun salió corriendo al cuarto de baño, para darse una ducha rápida.
Cuando estaba esperando que saliera caliente, el agua, entró Hyoga y le hizo compañía en la ducha. Shun se disculpó con Hyoga, por como lo había dejado antes. Le dijo que la fecha de entrega del libro era a finales de mes, y tenía que ponerse las pilas para no retrasarse. Hyoga, solo lo besó y tras la ducha, le propuso un trato.
- Shun, no te preocupes. Te pones con el borrador. Voy a comprar algo, voy a la mansión, me cambio de ropa, vuelvo y te hago yo el desayuno, ¿te parece?
- Si tengo que esperar a que vayas a la mansión a cambiarte, me he muerto de hambre… ¿Sabías que además de jardín, gimnasio y piscina, hay un bar en el edificio?
- ¡Sí que te lo has montado bien, señor escritor! – Dijo Hyoga sonriendo al pequeño
- Bajas, compras algo para desayunar, subes, desayunamos, te vas a cambiarte, compras lo que tengas que comprar, vuelves y me haces la comida, ¿sí? – Pregunto el pequeño, con una sonrisa de oreja a oreja.
- Shun, ante esa carita no me puedo negar.
- Perfecto. – Shun dijo cuándo comenzó a vestirse – mmm… Esta casa es muy grande para mí solo. ¿Querrías venirte a vivir conmigo? – Shun dejó de vestirse y observó la reacción de Hyoga.
- ¿No crees que es demasiado pronto? Solo nos conocemos desde hace… 23 años – Y riéndose, se acercó a Shun, le abrazó, le beso apasionadamente y confirmo la pregunta del menor.
Shun le abrazo, lo volvió a besar y le indicó a Hyoga donde se encontraba el bar. Cuando abrieron la puerta para que Hyoga se marchara, encontraron a Ikki en la puerta.
- Hermano – Inmediatamente Shun quitó la mano del trasero de Hyoga, que era donde la tenía.
- ¿Puedo pasar?
Haciéndose ambos a un lado dejaron entrar al apartamento. Cuando Shun cerró la puerta, se dio cuenta que su hermano cargaba una maleta y una bolsa. Shun extrañado miró a Hyoga. Este le devolvió la mirada encogiéndose de hombros.
- Esto… hermano… ¿Y esa maleta? – Pregunto Shun intrigado
- ¿Esto? – Dejo la maleta en el suelo y miro a Hyoga – Creí que necesitarías ropa y no veo que me haya confundido. – Miro como amenazando a Hyoga y prosiguió – Ya te estás quitando esa ropa, que te queda mal.
- ¿Por qué has traído la ropa de Hyoga? – Pregunto aun incrédulo Shun.
Ante la pregunta de su hermano, suspiró y dijo:
- A ver puedo ser bruto y cabezón, pero no soy ciego. Cuando ayer Hyoga me preguntó por tu dirección, entendí a que venía. Si parece que los únicos que no erais conscientes erais vosotros.
- ¿Y la bolsa? - Pregunto ahora Hyoga
- ¡Ah! ¡Sí! ¡Me olvidaba! – La dejó encima de la mesa. – Como sé que aún tienes la nevera vacía. Pensé en traeros el desayuno.
Shun se lanzó a los brazos de su hermano y le dio las gracias, además de un beso en la mejilla.
- Ya. Ya. Pamplinero. – Se separó de su hermano menor. – Me voy a trabajar. – Se giró hacia Hyoga y le dijo bien claro – Más te vale no hacerle daño o te las verás conmigo. No es ninguna broma.
Y diciendo esto, les deseo un buen día y salió de la casa para dirigirse a trabajar.
Shun pudo entregar a tiempo el borrador. Hyoga pudo vestirse con algo cómodo y suyo. Ambos se sentaron en la mesa a desayunar. Esa fue la primera mañana de su nueva etapa. Una nueva etapa en la que solo estaban ellos. Una nueva etapa en la que compartirían besos, caricias, momentos buenos y malos. Una nueva etapa en la que serían un solo corazón con dos latidos similares.
