Disclaimer: Naruto no me pertenece.

―Dialogo de los personajes―

Pensamientos de los Personajes/Voz de lo lobos

Voz de Kurama

Jutsu

Capítulo 11: Susurro de Calamidad

Asfixia mantener la postura de protección sobre Kai, el aura asesina que despide a borbotones su compañero es tan grande que siente su corazón latir desembocado dentro de su pecho, listo para detenerse ni bien Naruto se mueva en una posición ofensiva. Cómico, se ha visto en situaciones con peores seres humanos y bestias, y jamás llegó a sentirse tan intimidada.

Dio un paso hacia atrás por reflejo. Esas enseñanzas crudas de retroceder ante un enemigo miles de veces más fuerte remecen su cuerpo en memorias de pánico y dolor, puede sentir la mano del pelirrojo sobre su espalda, presionándola hacia adelante para que no retroceda.

Abraza el miedo, diría en voz alta.

Y bajo los brazos, una idea clara en su mente para sobreponer la actual situación. Soltó el estuche de armas de su pierna, sin quitar ni un segundo sus ojos del rubí escarlata de Naruto.

Para Kai, esto es un verdadero banquete de burla. La sensación de poderío, de conocimiento superior, que tontos, es tan ridículo que el Uzumaki haga una rabieta por las consecuencias físicas de otra persona. Eran amigos ¿y qué? Ni que lo hubiera matado, hay quizás… no ni aún muerto aceptaría la "venganza" que el ojiazul planea llevar a cabo.

― ¿Qué estás haciendo? ¡Muévete! ― exclamó confundido Naruto.

Sakura negó con la cabeza y se mantuvo en medio ―. No dejare que pongas un dedo sobre Kai ―reitero con tono firme, recibiendo un gruñido en respuesta.

Y él tampoco dejaría que otro hombre vivo pusiera un dedo sobre ella. Ilusos shinobis de Konoha, ¿qué creyeron que era él? ¿Un simple prisionero? Que burla, él era el todo y la nada en la vida de la Haruno. No era como los imbéciles de las otras naciones, era su propio ser único, al servicio de una mujer que logra tener su precio entre la punta de sus dedos. Lo tiene atado a una cadena de la misma forma que él mantiene a sus lobos, a su fiel mandato, sin protestas, sin quejas; solo ordenes frías.

― ¡Ese es el punto! ― aclamo en alto el jinchuriki, apuntando con el dedo en dirección al prisionero. ― ¡Después de lo que le hizo a Kiba…!

Ni aun estando a un paso de la muerte cambiaría una sentencia impuesta sobre una ofrenda. Le es tan sencillo como pestañear, pero los precios por intercambios por lo general nunca son de su agrado, son cosas importantes de otros que poco afectan su vida.

Que se pudra Uzumaki, ese perro me debe mucho más que mi ofrenda.

―Kiba estará bien ― cortó ella.

Y ahí sintió su mano estrujar el brazo de Sakura, maldición, esa chica sí que lograba sacarle de su zona de diversión.

―No lo haré ― reitero con fuerza, conociendo la locura que está por soltar por la boca su protegida ―. No, es su ofrenda, que pague.

Su olfato capta la confusión entre los miembros restantes que están en el campo. ¡No! Ella no puede robarle esa diversión de ver al rubio retorcerse de ira.

―Explica tus palabras, Sakura ― intervino Sasuke. Encuentra curioso que el pelirrojo deje su sonrisa socarrona y odiosa por un tono demandante hacia ella, casi como si lo que Sakura pueda decir resulte peligroso para él.

Hay un mudo duelo de voluntades entre médico y ayudante hasta que Kai suelta a la chica y se muerde el labio.

―Como quieras ― escupe de mala gana, lanzando una vista enfadada hacia Naruto ―. Removeré la ofrenda del perro, ahora esfúmate de mí vista, zorra rubia.

― ¿Qué dijiste?― siseo el rubio, filosas garras alargándose en sus palmas ante la treta.

― ¡Kai! ― silencia Sakura, deteniendo el avance que tiene el pelirrojo hacia Naruto. ― ¡Basta! ¡No le tientes más! ¡Sasuke, llévate a Naruto!

El pelinegro no se mueve, más porque el también desea que Naruto haga un horrendo numero sobre el prisionero, mientras que Kakashi intenta mantener una posición moderada antes de intervenir en la disputa.

― ¿Qué sucede? Sin tu amigo perro no tienes razón para matarme, zorra ― siseo con diversión ― ¿Debería darte más razones? Si quitarte un amigo no es suficiente puedo quitarte también a tu mujer.

Escarlata contra dorado se encuentran y Naruto jura, a todos los dioses, que ese tipo es el peor ser viviente en la tierra.

―Ya basta, nos vamos de aquí ― afirmó la pelirosa, empujando a Kai hacia atrás ―. Senku cambia la ofrenda ahora.

El lobo asintió en silencio, guardando sus risas para su propia mentalidad, su amo planea bien y siempre da en la parte profunda de la llaga. Lo ve llevar una mano hacia la espalda de la ninja y enseguida sabe cuál es el truco cuando vuelve a cruzar miradas con el rubio.

Una buena pelea se les viene encima, supone.

No puedes quitar lo que ya tomaste, Kaito―sama ― afirma en tono sereno.

Y es cuando ve ese iris escarlata afilarse que de un salto se lanza al ataque del jinchuriki de Konoha.


Dejemos correr la sangre de los buenos…


― ¡SENKU!

El grito sale casi forzado de su garganta antes de ser forzada a retroceder entre los brazos del pelirrojo. Sus ojos ven con estupefacción como Senku se lanza al ataque y sus fauces se detienen a centímetros de perforar la carne del rubio, las palmas del Uzumaki sujetando a la invocación sin dejarse devorar. Se volteó hacia Kai, quién tiene una sonrisa de oreja a oreja ante la forma en que Naruto ha logrado percibir su contrataque.

― ¡Detenlo! ― exigió, sus cuerpos aterrizando varios metros atrás entre las ramas. ― ¡Kai, por favor!

El pelirrojo se giró rápido hacia ella, apretando su cintura ―. Claro que no, mi princesa. La zorra rompió el trato, que sufra las consecuencias.

― ¡¿De qué hablas?! ¡Naruto no tiene más razón para pelear! ― refuto ella a viva voz, mirando de regreso en dirección hacia donde estaba su equipo.

Kai la sujeto por detrás, impidiendo que se lanzara a ayudar a su oponente. Inocente.

― ¡Kai, suelta!

La mantuvo quieta y le susurró al oído, observando ambos el escenario de batalla que se desarrolla metros más adelante ―. Tiene razones, ¿no me escuchaste? Le dije que me quedaría con su mujer, y eso es lo que hago ― reitero con una sonrisa, delineando una fina línea con su nariz sobre el cuello de la mujer ―. Iba a matarme de todos modos, Senku solo se adelantó a sus intenciones.

Sakura mantuvo los ojos fijos en el campo, donde Naruto toma posiciones de batalla cada vez más menos prolijas y más fieras, aumentando la sensación del chakra oscuro del Kyuubi en el aire. Es como si se fusionara con el estilo del zorro, pensó. La sensación de un nuevo ataque la obligo a romper el árbol más cercano y usarlo de defensa contra cuatro kunais explosivos, su cuerpo retrocediendo sujeto por el pelirrojo tras de ella. La explosión esparce restos de madera sobre el aire, bloqueando su vista hasta enfocar la figura de su ex sensei y del Uchiha no muy lejos, ambos armados y atentos ante los movimientos de Kai.

Por el… la situación solo empeoraba.

―Entréganos al prisionero, ahora ― exigió Sasuke.

Sakura tomo una pose de defensa ―. No es lo que piensas, Senku solo le está protegiendo.

―Me importa una mierda, entrégalo ― exigió en tono más demandante.

Sakura arrugo el ceño ―. ¡¿Qué no me oíste?! ¡No!

Kakashi bajo su kunai con precaución, intentando aminorar la gran cantidad de tensión que se acumula a millones entre los tres miembros del equipo ―. Entonces dile que se detenga, está atacando al próximo Hokage, la pena es la muerte.

El invocador se cruzó de brazos, soltando a Sakura ―. Me va y me viene tu ley, y no, no dejare de defenderme. Sí la zorra quiere mi cabeza que intenta cazarme primero.

Una gutural respuesta viene de parte del pelinegro, el chirrido de las mil aves resonando a lo largo del filo de su espada hace eco en sus palabras ―. Cazar, perfecto.

Ataque directo, una simple línea de rayos perfecta que perfora el aire hasta llegar a la posición donde están Kai y Sakura. En medio del objetivo, la gran figura de Daraku se hace visible, fauces hambrientas de batalla se abren en contra de Kakashi y su alumno.

¿Jugamos? ― alentó Daraku.


Porque este epilogo impondrá a los malditos en la cima.


Para cuando descendieron lejos de la zona principal de batalla, Sakura está más que dispuesta a noquear al pelirrojo y arrastrarlo de vuelta por los cabellos hacia Konoha.

―Habla ahora o te golpeo ― advirtió ella.

Kai entrecerró los ojos divertido ―. Tranquila, tranquila, otra fiera será difícil de controlar.

―Kai.

―Bien, bien, solo estoy haciendo algo de tiempo. Ese maldito jinchuriki sí que sabe cómo joder mi ánimo ― se quejó, remeciendo sus largos cabellos ― ¿Recuerdas el mensajero que enviamos?

― ¿Me tomas por idiota? Todo esto fue solo para lograr sacarlo de Konoha y llevarlo a la frontera ― respondió rápido. El ayudante bajo los brazos y negó con la cabeza.

―Me temo que sí, florecita. Nuestro doble agente fue descubierto.

Sakura tragó duro, los arrebatos de Kai tenían más sentido ahora, debían deshacerse de quién sea los descubrió antes de que informara a Tsunade sobre su misión. La información en juego es demasiado valiosa, sobrevalora por mucho toda su operación. Pero no pueden dejarle ir, si descubren sus planes todo habría sido en vano, sus sacrificios, tanto tiempo invertido en meticulosos planes y estrategias.

― ¿Lo tienes identificado? ― preguntó en voz baja, mordiéndose el pulgar por los nervios.

Kai sonrío ante su seriedad ―. Apartado y listo, ¿qué hacemos con él? ― cuestiono.

Sabe la respuesta a su pregunta, pero es necesario que ella de su permiso, que analicen a detalle cada posibilidad de fracaso, y nada mejor que la mente maestra para admitir el cálculo errado. Después de todo, la sola pérdida de uno de los súbditos resulta en un nuevo mundo de posibilidades y fracasos. Aunque, para placer personal, solo quiere escuchar decir las palabras como siempre lo ha hecho. La pelirosa suelta un suspiro y hace una rápida pregunta antes de emitir su veredicto.

― ¿Pertenece a algún clan? ¿Sabes si tiene un rango que lo hago muy notorio?

―Ninja común. ¿Cuánto lo quieres "vivo"? ― cuestiono con sorna.

Sakura respondió calmada ―. Lo suficiente para que no nos estorbe.

El pelirrojo se mordió la lengua, solo para evitar demostrar excitación ante el futuro que se avecine, ha pasado unos meses desde que tuvo una vida colgando entre sus manos ―. Unos dos días.

La vio girarse y mirar de vuelta al cielo de madrugada, supone que vacila mientras ve como la oscuridad del cielo toma colores más brillantes. Violáceo claro, azul océano, naranja pálido… todos contra unos iris verdes que se oscurecen en remordimiento.

―Mátalo, sin rastro. ― sentenció ella.

La orden esta dicha, el súbdito protector hace una leve reverencia, empalagando sus palabras con lealtad codiciosa ―. Se hará como dices, Sakura.

Y la deja en silencio, con sus propios demonios mentales trazando preguntas, y un escenario de destrucción acercándose cada vez más a su posición. Para la fémina del equipo siete, el ambiente solo deja el amargo sabor de otra muerte colateral. Aprieta los puños, destroza un árbol con toda la fuerza de su puño y aguanta el aliento.

Susurro con cólera ―Mierda… ― y regreso la vista en dirección a donde los lobos y sus ex compañeros de equipo pelean.

En toda batalla hay muertes, en su record tiene cientos a su haber, un nombre más a grabar en su historial ya no la detendrá de continuar el camino. ¿Quién dijo que la victoria era dulce? A ella solo le sabe a repulsión.


El andar de la pelea anuncia una batalla a muerte, sin piedad. Y es entre esos segundos de fiero instinto por sobrevivir que un lado oscuro de su propio ser renace por entre las grietas de su escudo emocional.

¿Lo odias?

¡Sí!

Es fácil gritar a sus adentros el odio que siente. Sencillo de proclamar el odio que renace de entre su pecho, revolviendo su raciocinio a un suspiro sordo e inútil.

No puedes

¡Él empezó! ¡El ataco a mis amigos! ¡Convirtió a Kiba!

No lo sabes…

¡No importa!

¿No importa? Desde cuando… el odio lo consume tan profundo. ¿Desde cuándo, la caída a los primitivos instintos oscuros lo complace?

¿Es esa la única razón? ¿Solo por tu amigo confundido?

Por supuesto, Kiba está…

¡Mentiroso!

¡No!

La fuente de negatividad fluye como una corriente furiosa por su mente. Su alma, previamente conectada a la naturaleza grito en pánico al percibir la crudeza del alma de Kai. Y ahora, la bestia dentro de él grita en resonancia por la oscuridad que percibe en el prisionero. Hambrienta, deseosa, frenética, una risa adormecedora que reclama la cabeza del enemigo, pero primero que admita la derrota. Que admita que es él quien desea acabar con esa vida.

¡Falso! ¡Mentira! ¡Incorrecto!

¡Cállate!

Una mecha débil se enciende en su pecho, ruega piedad. Implora, desde la pureza que esta marchitada por los años de guerra, un cese a las oscuras ansias que lo carcomen.

Yo…

La oscuridad, densa y exquisita en su esencia, llama de nuevo. Con solo una mirada, puede percibir por el poder de su compañero de alma la profunda putrefacción de espíritu que se presenta como sirviente de su mejor amiga. Esa sonrisa, jocosa, burlona en todo sentido, le reta a continuar. Sabe que no se detendrá hasta haberlo aniquilado, hasta que cada fracción de ese cuerpo se queme por su puño, hasta cortar cada centímetro de piel, cada minúscula fracción de ser que lo represente.

Lo quiere muerto.

Desecho, desvanecido, inexistente.

La mecha de conciencia se apaga de un soplo, dejando una oscuridad donde solo brilla el rencor. Infundado o justificado, su mente no busca respuestas. Solo desea menguar las ansias que hacen latir su corazón a mil por hora. La voz del rubio ya no se queja, no duda, solo se mezcla con la de Kurama, relamiéndose los labios y afilando las uñas para la matanza.

¡MUERTO!

Quiere que sea solo un rastro rojo sobre la tierra, solo carne para cuervos y carroñeros, una simple víctima de su venganza privada.


Porque aquellos que representan lo bueno en el mundo son muy fáciles de corromper.


Cuando sus garras conectan contra el hombre del rubio siente la satisfactoria acción del chakra viento envolviendo su pelaje. Aterrizando a metros y de frente de su enemigo mantiene una actitud serena, lo suyo es juguetear con la mente, pero prefiere métodos menos extravagantes a las amenazas de Daraku. Por algo es más un enemigo adecuado para el rubio de lo que su compañero en especie sería.

Ha pasado mucho desde que pelee con un usuario del Fuuton, un elemento raro ― comentó, meciendo su cola con elegancia ―. Tengo altas expectativas de tu habilidad en combate, jinchuriki.

Naruto apretó las palmas, ese estúpido animal se había atravesado en su camino, había logrado mantenerse en control hasta que el pelirrojo insinuó lo dicho, y por segundos en que espero el momento justo para un asesinato, fue descubierto. Creía tener su instinto asesino camuflado, al menos en su honesta opinión.

―No estoy de humor, ¡quítate del camino! ― exclamó, un tono ronco escapo de su boca.

Senku balanceo su cuerpo hacia un lado, sus ojos concentrados en su oponente ―. Mientras quieras asesinar a mi amo, me temo que será imposible.

El vació oscuro dentro del espacio mental del Uzumaki solo se hace más profundo, más inalcanzable. Lo percibe, su cuerpo entero presiente que los límites entre las emociones del bijuu y su contenedor se rompen. Más peligroso.

Naruto cierra los ojos, está harto, tantas retenciones lo tienen al borde. Quiere acabar tanta sobriedad, necesita expulsar su ira de alguna forma, y si esa "cosa" se ponía entre él y la fuente de sus arrebatos; bien, lo destrozaría. Al igual que a la gente que mata en su oficio como ANBU, rápido, sin preguntas, es mejor de ese modo. Su consciencia no se lo reclamara para después. Su cuerpo se desvanece en el aire, mimetizándose con el mismo viento que le acoge deja su instinto tomar control, le deja ganar la batalla y se lanza de lleno a la ofensiva. Los jutsus no funcionan contra esos lobos, lo ha comprobado, y no tiene la mente clara como para meditar el modo sabio. La respuesta es simple, lo matara con sus manos desnudas.

Kukuku… destrocémoslo, que conozca nuestra ira…

Extiende los dedos en movimientos sinuosos, los iris se aligeran tomando un tono más azulado, sin dejar de tener una mancha de carmín en el iris, como si se fusionaran entre ellos. Una risa maquiavélica, jocosa, vil escapa de sus bronceadas facciones.

―Conocerás la ira de Naruto Uzumaki, escoria.


Paso a paso, siembra malicia entre la quietud de la paz una vez más.


Visualizo su objetivo y con certeza entrenada por años dejo fluir el chakra hasta la punta de sus dedos, un segundo, un tirón, un solo lazo que puede dar una ventaja en batalla. Libero un impulso de chakra, logrando con eficacia desorientar a todos los miembros envueltos en la pelea, fijas miradas diversas a ella.

¡Déjame divertirme! ¡Esto apenas comienza! ― reclamó una potente voz a sus espaldas.

Sakura volteo serena, sin mostrar ningún rastro de temor ante la tétrica figura de Daraku, los blancos cabellos del can envueltos entre tierra, cenizas y ligeras manchas de sangre. Puede percibir a las dos personas tras de ella, esperando ante su inhóspita presencia.

―Deja el ataque, ellos no son tus presas ― aclaró ―. Retrocede.

Daraku gruño ― ¡No me des ordenes, tú…!

Sakura cerró el puño ―. Ni te atrevas a terminar esa frase, Daraku.

El lobo congelo miradas con ella, la ira amenguando ante su vista, se relame sus fauces, ligeros rastros de sangre bañando sus blancos colmillos ―. Haruno Sakura…

La mencionada se cruzó de brazos, sin mostrar ni un ápice de intimidación ante el tono que profiere la invocación al sisear su nombre ―. Regresa a apoyar a Senku, tus habilidades serán más apropiadas.

No me fueron dadas tales ordenes ― cortó desafiante.

Sakura hizo crujir el suelo bajo sus pies con una simple presión de su pie derecho ―. Entonces cámbialas.

Kakashi, al lado de Sasuke jadeo por el último golpe recibido. Volar y destrozar arboles con la espalda no era de sus ejercicios favoritos.

― ¿Crees que la escuche? ― preguntó el pelinegro.

―Difícil saber, es el tipo de invocaciones que obedece a un único individuo.

La brisa helada de la mañana remece la detenida pelea entre ninjas y bestia, el gran lobo manteniéndose centrado en una batalla de comando contra la protegida de su señor. Sus fauces abiertas en jadeos de hambre por destrucción se cierran de poco a poco, los ojos enmarcados por negro se cierran antes de sentarse y envolver a Sakura con la cola en un sinuoso movimiento.

Claro, mi ama, ofrenda aceptada… ―susurró bajo. Su voz sonó sarcástica, divertida, apenas excitada por la frialdad que reflejan los ojos de la fémina ante él. Bajo la cabeza, en una reverencia hacia ella y visualizo a los dos individuos de Konoha tras de ellos. Humanos, tan volátiles. Pensó.

La pelirosa se relajó un poco, volteando a ver el estado de sus dos compañeros ―. Apoya a Senku, según mis reglas.

Daraku se mantuvo sentado un momento, pensando, buscando, quién sabe que entre los alrededores con la simple mirada. El aire se siente denso, cree él. Cargado de malicia, pura, fresca, fogosa. Noto que la chica comenzó a curar al Uchiha en silencio, apenas cruzando palabras con el Hatake. Su amo esta no muy lejos, con otra persona, que presume ya está muerta.

Un desperdicio de tiempo, se estaba divirtiendo peleando contra ninjas tan fuertes. Las generaciones futuras se veían prometedoras si seguían ese estricto ritmo de lucha, tomando en cuenta que los únicos que vio eran miserables condenados a la orca durante las últimas décadas. Su carne sabia rancia, podrida, casi escupida por ratas. Muy a diferencia de la cálida sangre que ve marcada en las garras de su pata derecha; la alza para relamer el líquido de lo más relajado, sin perder ni un segundo de vista a Sakura. Estuvo a punto de lanzar una serie de insultos por el atrevimiento, hasta que noto una pequeña marca sobre el pecho de ella, un símbolo de Senku por una cuantiosa ofrenda. Faltarían algunos días para cobrarla, eso o que su amo decidiera cambiarla a su gusto.

Su lengua degusto con curiosidad el sabor de la sangre, pero el metálico sabor no le supo a nada. Sus ojos centellaron por una milésima a un intenso dorado y gimió de dolor, profundo, gélido… dolor.

Aulló, como hacia centenas no lo hacía, hacia esa luna pálida que parece cubrir el cielo entero.

― ¡¿Qué le sucede?! ― gritó Kakashi en estado de alerta.

La tenue calma que los rodeo mientras Sakura se encargaba de reponer el brazo herido de Sasuke se cortó por el agónico aullido de Daraku. El gran can se revuelca en el suelo entre aullidos de sufrimiento, destrozando arboles por su tamaño, movimientos erráticos que ponen los pelos de punta. La bestia canina que los mantenía a raya se muestra frágil ante sus ojos, dignándose solo a expresar su dolor entre vueltas sobre la grama y movimientos corporales sin sentido. Sakura soltó a Sasuke, trago duro y sintió su cuerpo temblar.

―Mierda… ― soltó ella.

― ¿Qué demonios le sucede? ― exigió saber Sasuke, observando la agonía del can que no se detiene ― ¡Sakura!

Ella parpadeo asombrada ―. Senku, Daraku está recibiendo su dolor a cambio.

Kakashi sintió una gota de sudor helado recorrer su sien. Senku, asume, es el lobo que dejaron atrás con Naruto. Y la imagen de aquellos rojizos ojos afilados lo atormenta.

―Tenemos que volver, Naruto puede estar en riesgo ― alertó ― ¡Ubica a Naruto! ― mando a Sasuke.

Un segundo aullido, de una voz diferente se dejó oír entre la oscuridad de los árboles. Un augurio de enfado y desenfreno, seguido de un tercer aullido de dolor.

Sakura apretó los puños y corrió hacia Daraku, un golpe de frente en el cráneo remeció la entera figura de la invocación, dejándola quieta por unos segundos ante de que se remueva sola en una sacudida.

―Llévame con él ― ordenó, poniendo la mano sobre la cabeza del lobo herido ― ¡Ahora!

Podía escuchar los reclamos de Kakashi detrás, pero hizo oídos sordos y se subió al lomo de la criatura, emprendiendo el viaje en dirección a ese rubio hiperactivo que siempre estuvo a su lado. Sus dedos hundidos sobre el pelaje blanco formaron un fuerte agarre, su cuerpo se remece ante la velocidad que pasa Daraku entre los árboles. Chakra fluyendo desde su cuerpo directo hacia la bestia dejándola con una capa ligera de sudor sobre el cuerpo.

No pasan muchos segundos cuando Daraku derrapa con un potente rugido de enojo.

Allí, sobre el campo, Naruto está de pie sobre el sangrante cuerpo de Senku.

El lobo no posee una extremidad trasera, mientras su pata izquierda cuelga en un retazo de carne; grandes manchas de sangre que se desbordan desde su cuerpo, vientre y lomo; los ojos perdidos y jadeando de agonía.

Naruto…

Teme cuando los iris violeta rojizo se giran hacia ella sin verla en realidad, su estómago dar vueltas sobre sí. Las manos envueltas en sangre hasta los codos, rastros del líquido sobre su rostro y pecho. Herido con rasguños por todos lados que no parecen ser de interés. Naruto está ido en su propia ira. Daraku observa a su compañero y jadea, sin dejar de observar los últimos segundos de su compañero. Sakura grita a su fuero interno, reteniendo su voz con la palma de sus manos sobre su boca cuando la hoja atraviesa el cráneo de Senku.

Sangre esparcida como una fuente sin fin sobre la quietud del césped.

Todo se sale de control.

―Informa a Kai ― ordeno, jalando el pelaje hacia atrás ―. Daraku, maldita sea… ― forcejea con la fuerza de la invocación que lucha por avanzar ―, retrocede.

El lobo gruño en respuesta ― ¿Quieres morir también? ― retó Sakura ―. Adelante, ve y pelea. Muere si quieres.

Daraku reprime más gruñidos y da la vuelta. Tendrán su venganza, cuando la verdadera batalla inicie, la tendrá. Ese mocoso conocería la ira de los de su especie.

―Aguanta, Daraku. Esperemos un mejor escenario.

Y esperan, porque aunque sabe que Kai podrá salírsele de control, esta oportunidad le muestra una realidad que espero no encontrar.

Esta es la furia de un jinchuriki.

La ira de un humano con poderes de bestia.

―Tendrás tu venganza, lo prometo…― le dijo ―, tantas almas como quieras… solo espera.

El lobo aguanto su rabia y retrocedió a la quietud del bosque, alguien más venía al lugar ―. Te tomare la palabra, porque una vida de mis compañeros vale por mil de los tuyos.


Las semillas germinan, lento, sin prisa; y cuando la flor se abra, también lo hará el infierno.


Cuando ve de nuevo a Naruto se sorprende de encontrarlo como lo dejo, igual de errático y confundido que al principio. Los parpados le pesan, pero el poder que renueva sus ojos se siente familiar, casi propio. Un charco de sangre fluye por el cuerpo de la invocación derrotada, sobran las preguntas al reconocer el emblema Uzumaki en la empuñadura de la nodachi que silencio a Senku. El rubio le ve y se detiene. Simples miradas, largas y llenas de palabras sin necesidad de decir. Su propio lenguaje.

―Viste lo que hizo a Kiba, es un peligro ― razonó el Uzumaki, mucho más sereno que antes.

Sasuke mantiene su actitud ―. Ese tipo no es más peligroso que ninguno de nosotros. Cumplirá su parte, tienes la palabra de Sakura, matarle es un exceso en este momento.

No es que le agrade admitirlo, pero un lío político con el Raikage, que en particular le detesta; es un problema más en el ascenso a Kage de su mejor amigo. Podría haber querido matarlo en principio, cegado por su tarea de protección, no obstante, cuando ve con otros ojos la situación reconoce que Naruto fue el primero en actuar. El primero en querer matar. Y no permitirá que su sueño muera por un arranque de idiotez y celos, no… su propósito no se verá comprometido por una muerte. El futuro de su clan estaba en juego si Naruto no ascendía a Kage. Tiró su propia nominación a la basura, noches heladas y solitarias en una prisión, meses siendo humillado por meros clanes con menor linaje que el suyo. Aguanto insultos, heridas, negaciones, la crueldad de una aldea solo para poder renacer a su clan a su antigua gloria. Una nueva era para sus descendientes se vería comprometida por un prisionero astuto y un Uzumaki volátil.

Naruto levanta las cejas, sorprendido ―. Que basura, teme. ¡Tú lo viste! ¡Manipulo a Kiba! ¡Si no lo hubiera hecho esta batalla no habría llegado tan lejos! ―gruñe, con los brazos adornando cada arrebato de silabas. ― ¡No lo dejaré irse con la suya, me oíste!

―Yo digo que esto es por Sakura, Naruto.

Sabe dónde duele, donde nace la llaga, y no duda en estampar su pie sobre ella. Namikaze Uzumaki enmudece, los iris rojillos tiemblan ante la mención del nombre de la fémina flor de cerezo.

―Digo ― resaltó el moreno ―, que deseas matar al prisionero porque lo culpas de los cambios de Sakura.

Aprieta los dientes, como atrapado en su no tan mentira ―. En parte, pero eso no quita lo que hizo con Kiba, ahora quítate del camino, teme.

Las estrellas escarlata giran en el fondo carmín, enfocadas en el jinchuriki del nueve colas. Este ultimó extrae un kunai de tres puntas de su estuche, igual que los que sostenía su progenitor cuando estaba con vida, katana extendida, kunai preparado, la respuesta detona la lucha de contención.

―Muéveme, usuratonkachi.

La danza de ninjas comienza de nuevo, armas chocando filo contra filo, el espacio de los bosques moldeándose al compás de la batalla. Naruto es el primero en usar ninjutsu en esta ocasión.

¡Fuuton: Yuukaze no jutsu!

Fuertes ventiscas de viento emanan desde el rubio hacia su oponente, quién es expulsado por la poca distancia entre ambos. El Sharingan capta entonces la tenue línea que pasa por sobre su brazo, un kunai cortando el aire le advierte de la próxima aparición de Naruto. Los símbolos en sus manos se forman a gran velocidad, acostumbrados a la invocación de la técnica.

El rostro de Naruto, con el kunai siendo captado por su mano se sorprende al ver que su ataque ha sido leído, recibiendo de lleno el jutsu enemigo ― ¡Raiton: Nagare Dento no jutsu! ― dos violentas bolas de rayo salen desprendidas a velocidad desde las manos desnudas de Sasuke hacia él, remeciéndolo en una fuerte corriente eléctrica. Sasuke aterriza en el suelo, no muy lejos de un Naruto sentido, antes de sentir una inmensa pesadez sobre su espalda.

― ¿Qué es…? ― una mirada a la parte baja de su lado izquierdo denota un sello superpuesto sobre su piel. Escucha la risa confiada de Naruto y ve como este sonríe zorruno por el truco. Por qué claro, Naruto resulto ser un condenado genio para los sellos cuando quería. Heredando tanto de padre y madre, en los últimos años el Uzumaki encontró cada utilidad posible e impensable en los sellos ninjas, desde formas de incapacitación hasta inagotable almacenes de armas. Y ese sello en especial lo conoce bien, una forma de restricción que hace más pesado el uso del cuerpo con cada uso sustancial de chakra ―.Tsch.

Naruto aprieta los puños ― ¡¿Qué carajos, Sasuke?! ¡¿Por qué te metes en mi camino?!

Papeles en reversa, Sasuke se apoya contra la rodilla, siendo empujado por el sello gravitacional hacia el suelo, en respuesta a la ira que esta puesta por el sello del futuro Hokage. Naruto se sacude ante los restos de descarga eléctrica, gruñendo cada tanto. Sasuke invoca Shurikens de los sellos en sus antebrazos, infundidas en rayo las lanza contra un alertado Naruto, quién expulsa chakra, reformando el aire a su alrededor para expulsar las shuriken dirigidas a él, pero estas cortan entre el viento de su técnica fallando por centímetros. Vuelve su mirada a Sasuke y se sorprende de no verlo allí. Uchihas y sus trucos de despistaje, busco a sus alrededores con impulso de su inagotable chakra, sin recibir respuesta del chakra impuesto en su sello. Es seguro que su mejor amigo ya se ha auto liberado del sello.

― ¡¿Qué intentas?! ¡Respóndeme de frente, Sasuke! ― sin su respuesta, siente su ira crecer, puede sentir que el chakra del prisionero es solo un rastro vago, muy lejos de su alcance, demasiado, y aunque puede usar sus clones para intentar alcanzar sabe que es un esfuerzo inútil si Sasuke se mete en el camino. Es demasiado experimentado, leerá cada movimiento.

Si desea empezar a buscar a ese renegado, debe detener a Sasuke ahora.

Déjame salir, tu entretén al Uchiha ― siseo Kurama, en la misma ira que su contenedor. ― ¡Déjame salir, Naruto!

El rubio se toma de la cabeza, sus ojos dilatados por las corrientes de chakra rojizo que llenan sus redes de chakra.

― ¡No! ¡Es mi presa! ¡Quédate fuera de esto, Kurama!

¡DEJAME SALIR! ¡NARUTO!

― ¡Mantente quieto! ― grita alzando la rasgada camiseta para incrustar sus dedos sobre el sello latente sobre su estómago, torciendo el sello unos centímetros en dirección contraria siente a su bijuu jadear de ira ante las restricciones. Dentro de su mente, frente a él, Kurama es retenido por inmensas marcos de templo rojizos que atan sus extremidades contra el agua de las alcantarillas de la prisión. Con las rejas abiertas a pleno Naruto suelta el sello de su estómago, jadeando en respuesta a la súbita acción de disciplina impuesta sobre el Kyuubi. Se acercó a paso duro y fuerte, resonando como temblores sobre su espacio mental hasta llegar al lado del nueve colas, quién le mira con furia y abre sus fauces en un fuerte gruñido hacia el rubio, este impone la misma fuerza en una onda de chakra.

Dos fuerzas colisionando en ese simple reto de voluntades y dominio, crujiendo las paredes.

¡¿qué crees que haces?! ¡Libérame ahora, mocoso! ― soltó enfurecido, luchando contra los marcos que lo mantienen contra el suelo. ― ¡MOCOSO! ― refulgió, sus colas retando la resistencia de las restricciones en golpeteos que hacen temblar más la parte interna del Uzumaki.

― ¡NO ME RETES, KURAMA! ― Bramó en el mismo tono Naruto, su chakra sobreponiéndose al expulsado de la bestia, haciéndolo retraerse de su intento de liberarse―. Es mi presa, ¿entendiste? ¡Mía!

Kurama lanzo un profundo y fuerte rugido de ira, pero Naruto se muestra impasible ante la obvia muestra de ira de su bijuu, dejando simplemente que esta ira fluya por la habitación de alcantarilla, sin quitar su mirada enfurecida del gran rey de las bestias con cola. Rugido tras rugido los arcos se hunden más contra el suelo, apretando la piel del bijuu contra las aguas que se mueven enfurecidas contra las paredes, manteniéndose quietas solo alrededor del ninja, hasta dejar a Kurama con la sensación de no poder respirar por segundos y gemir ante su contenedor. Un aullido de dolor alertó al rubio de su incontenible ira, casi como un pedido de auxilio resonando contra un agudo grito de alerta le permitió parpadear y notar como su brazo, con la palma extendida al frente, invocan a los marcos a herir a su bijuu. La mirada de Kurama ya no denota ira, solo pánico ante la vil actitud de soberanía impuesta por el primer ser humano en quién confía.

― ¿Kurama? ― murmura con temor, notando su palma extendida con asco y repulsión. Intenta retraerla a voluntad, pero su brazo no se mueve, y tras intentos vanos de detener la presión de los arcos y el sonido de los gemidos de dolor del zorro comienza a gritar, las aguas remeciéndose alborotadas a su alrededor a un ritmo frenético. ― ¡No! ¡Detente! ¡Para he dicho! ― grita, escuchando como Kurama, retenido, lucha por respirar.

El rostro de Naruto toma una fuerte determinación y con un grito de ira ― ¡Dije que pares!

Rompe el brazo de un solo movimiento.

El dolor renace desde su extremidad que ha cedido, las paredes crujen y se detienen, el techo soltando polvo ante los temblores ya detenidos. Naruto jadea, cayendo de rodillas sobre las aguas del alcantarillado, el mar de tensión se calma y levanta la mirada para encontrarla con la de Kurama, quién lo ve casi ido.

― ¡Kurama! ― exclamó asustado, al ver al zorro cerrar los ojos, su voz destroza los marcos en un instante, su voluntad renacida y coherente le hace correr asustado hacia su amigo, quién yace sin hacer movimiento. ― ¡Kurama! ¡KURAMA!

Llega hasta la cabeza del bijuu, sintiendo como este respira a duras penas ―. Maldición, ¿qué he hecho? ¡Kurama! ¡Kurama! ¡¿Me escuchas?! ― sacude el largo pelo del hocico del zorro, fluyendo todo el chakra que puede de vuelta al Kyuubi― ¡KURAMA!

La respiración del zorro se vuelve más pausada, le ve abrir un ojo y el rubio retiene la respiración antes de responder ―. Kurama, Kami, ¿qué te hice? ¡Lo lamento! ¡Yo… no sé qué pasó!

El zorro entiende, él tampoco lo sabe, de un segundo a otro se comenzó a sentir sulfurado, ardiendo de ira, como en un ataque frenético que hizo resonancia con el odio escondido de Naruto, y al siguiente, cuando se da cuenta de que algo está , anormalmente, dominándolos; ya está siendo asfixiado por las restricciones. Siente al rubio en pánico, culpable, atemorizado y asqueado de sí mismo; puede jurar que incluso ve sus ojos vidriosos.

Naruto…

Su cuerpo no se alza, no se mueve, está agotado, pero el chakra de Naruto le ayuda para poder murmurar unas palabras. Jadea fuerte al sentir su garganta seca.

― ¡Kurama! ¡No hables! ¡Descansa! ― bramó preocupado el rubio, influyendo todo el chakra azul que puede a su amigo, pequeñas gotas de sudor que caen de su rostro muestran que en pocos segundos, revitalizar al zorro lo ha drenado casi por completo ―. Estarás bien, lo prometo. Lo juro.

Kurama pasa su mirada agotada de Naruto hacia el fondo del alcantarillado, su iris captando con temor una presencia. Esta sin fuerzas, pero entre tanta oscuridad es capaz de distinguir una figura ya conocida, jadea más fuerte, llamando la atención del Uzumaki, pero no logra hacerlo notar la tercera presencia en su espacio mental.

― ¿Kurama? ― llamo entre fuertes respiraciones Naruto, al sentir el pelaje levantarse en alerta.

Kurama jadea, y en un último intento responde ―. Detrás… ¡Naruto!

El ojiazul voltea en respuesta, percibiendo la inmensa fuente de energía oscura acercarse hacia él y Kurama, estira las manos hacia adelante en un reflejo, sintiendo como Kurama lo ha resguardo con su cuerpo y colas, formando una fortaleza para ambos. El zorro se conecta con su jinchuriki en milisegundos, un brillo dorado envolviéndolos en una poderosa fortaleza de barrera que cierra las rejas doradas y alza las aguas en olas que arremeten con fuerza de tifones sobre el desconocido ente que se estampa de lleno contra la puerta cerrada, haciendo crujir la reja por el impacto.

Kurama abre un ojo, protegiendo a su exhausto humano con sus nueve colas y ocultándolo de la vista de su enemigo, el chakra dorado de su conexión expulsándose desde ambos hacia la reja que los encierra y protege del enemigo exterior.

Tú de nuevo… ― sisea alertado, puede ver una larga fila de dientes sonriéndole en respuesta, estampando en repetidas ocasiones su cabeza contra la reja. Puede ver en esos ojos erráticos el deseo de tomar al jinchuriki que el protege entre su cuerpo y con aires de protección, sobreponiéndose al cansancio, aumenta el flujo de chakra que los protege y emana una potente onda de chakra que bota al enemigo de afiladas garras fuera de la puerta sellada.

¡No tocarás al mocoso! ― advierte, el cuerpo del enemigo se estrella contra el fondo de la habitación y la sobreprotección del zorro hace remecer las aguas, aumentando su nivel para llevarlos a ellos más alto, mientras ahogan al enemigo por fuera. Lo ve removerse entre las aguas y continuar su asalto contra el sello, intenta mantener la compostura pero el cansancio que lo remece tanto a él como al rubio hace mella, pues las garras del contrincante dejan marcas de desgaste sobre el sello que antes a él lo mantuvo cautivo y ahora hace de refugio, antes de tomar unos segundos en regenerarse.

El sello no aguantara por mucho si sigo consciente ―analiza, baja la mirada hacia el joven ninja entre su pelaje y se siente preocupado. Sí lo protejo a él es posible que esa cosa escape al exterior y ponga al resto en peligro.

El rugido de la bestia torció la reja hacia su interior, permitiéndole meter una pata por entre los barrotes. Kurama supo en el instante que sus ojos se encontraron que decisión tomar. Envolvió con más fuerza al rubio entre su pelaje, asegurando su colas a su alrededor como una perfecta armadura, escondió la cabeza entre ellas formando una casi perfecta esfera y cerró los ojos. El brillo dorado del chakra combinado en sintonía mando lejos a la bestia, reestableciendo la puerta del sello a un perfecto estado, dejando oír entre los gruñidos de ira del enemigo el último suspiro del zorro antes de permanecer en trance junto a Naruto.

No me subestimes…

Bajo las aguas, una esfera de chakra dorado exploto.

Y el alcantarillado crujió hasta romperse, sepultando a todos los entes presentes bajo las aguas y los escombros.

Debes estar a salvo… Naruto.


Jardín de malicia, florece. Libera el aroma del caos.


Sasuke chistó antes de sentir como su chakra de relámpago rompió la barrera de viento impuesta sobre el sello de gravedad impuesto en su piel. Volvió la vista al escuchar a Naruto llamar por una respuesta y observó de lejos, escondido entre los árboles, con el Sharingan encendido en la simple estrella de cinco puntas espero. Algo estaba mal, supuso, pues Naruto no estaba actuando del todo acorde a su usual estilo de pelea. Después de tantos años en entrenamientos y peleas, se sentía confiado de conocer los estilos locos de pelea del Uzumaki, y estaba claro que ese no estaba en ninguno de ellos. Y aunque Naruto deseara usar una nueva estrategia, siempre tendría un rastro de las viejas, era un reflejo incapaz de erradicar por completo.

Lo ve de pronto quedarse quieto, maldecir y estampar su mano contra el sello.

Naruto jamás, jamás, uso la fuerza contra el bijuu.

Jamás, opondría su voluntad sobre Kurama.

Era como doblegar al zorro a ser inferior, y para el rubio cabeza hueca, el zorro nunca sería algo más bajo que él. Descendió rápido tras ver por segundos que Naruto estaba quieto, demasiado quieto. Se preparó para cualquier ataque, pero los orbes azules ya no le estaban mirando a él, solo veían perdidos en el espacio.

― ¿Naruto? ― llamó, preocupado por el enorme espacio que el ninja tomo para hablar con su bijuu.

Un impulso lo hizo retroceder rápido. Esa corriente, ese instinto de matar, estaba fuera de control. Analizo el sello, observando como el símbolo en espiral se fue consumiendo de afuera hacia adentro.

La espiral formo un circulo, envolviendo un kan ji que reconoció como la mención al jinchuriki y de este partieron nueve hileras de sellos, curvándose como colas a su alrededor.

Grandísimo hijo de…

Junto todo el chakra que pudo en sus ojos, preparado para lo que fuera. Ese sello era especial, y él lo sabía. Naruto se lo había enseñado a él y a Kakashi en una única ocasión.

Sí este sello aparece, deben usar todo para detenerme hasta que reaccione.

― ¡Naruto! ― llamó.

Deben venir con intención de matarme.

El rubio volteó la mirada hacia él en respuesta, pero los iris azules yacen envueltos en solo tinta roja. Agotados, como pidiendo auxilio entre rastros de orgullo resquebrajado.

Huye, Uchiha…

El pelinegro apretó el mango de su espada Kusanagi.

― ¿Qué le paso al dobe, Kyuubi? ―siseo en estado de máxima alerta.

La pérdida mirada rojiza negó rápido, antes de caer sentado sobre la grama, entre movimientos bruscos de cabeza que parecen estar a segundos de partir en cuello en dos por la fuerza.

― ¿Dobe? ¡Maldición, dime que estás allí!

El viento se aglomero alrededor del rubio, una ventisca digna de un tornado remeció el campo. La cabeza de Naruto se levantó hacia el cielo, antes de lanzar un estridente aullido de poder que resonó por todo el bosque hacia Konoha.

O yo los matare a ustedes.

Sasuke se protegió así mismo con el borde de su katana, cortando las cuchillas de vientos de comienzan a deformar el campo y cortar árboles como si fueran mantequilla.

― ¡Naruto! ― exclamó.

―Me pagarás esto, dobe ― soltó, expulsando su barrera para concentrarla en la katana. Los cortes pronto empezaron a aparecer en su piel, pero se mantuvo objetivo, lo que fuera que tenía a Naruto así, aún no tomaba su presencia como una amenaza del todo, solo estaba expulsando ira por cada poro.

Solo busca destruir. Con la razón de su lado lanzo con toda su fuerza la katana hacia el rubio, abriéndose paso contra las barreras de viento. El heredero de Uzhiogakure levanto la vista ante el peligro, moviendo con la mano su viento trajo el arma al encuentro con el suelo, apenas a un metro de distancia.

Bingo. Una serie corta de sellos fue todo lo que basto para que, desde la katana, una violenta corriente de electricidad remeciera al rubio hasta envolverlo en ataduras que continuamente lo lastiman. El jinchuriki lanzo un sórdido grito de dolor, antes de tomar las ataduras y empezar a expandirlas para liberarse, sin importar cuanto creciera la descarga ante el hecho. Sasuke maldijo a su fuero interno, esto era malo, el rubio ni siquiera tomaba en cuenta el daño impuesto a su cuerpo. Cerró los ojos, acoplándose al flujo calmado de su chakra hasta renacer el Eterno Mangekyou Sharingan en sus ojos.

¡Susanno! ― llamó, el soldado de chakra purpura apareciendo con armadura puesta en un instante alrededor de Sasuke. Una vez armado, Sasuke alzó la vista, Naruto estaba a punto de liberarse de su técnica ―. Retenlo.

El soldado de chakra asintió, alzándose como una persona entera desde el cuerpo del Uchiha, de cuerpo entero se acercó al rubio de un paso, antes de descender de golpe sobre este y engullirlo en su interior. Chakra rojizo colisionando de golpe con el purpura, el soldado miro hacia el interior de su abdomen bajo, donde el rubio comienza a golpear hacia afuera para escapar, luego regreso a ver a Sasuke, como pidiendo permiso para actuar.

―Hazlo― admitió el pelinegro.

El Susanno asintió sin más, glorioso se sentó de piernas cruzadas, sin presentar muchas molestias por los golpes de chakra que emite Naruto desde su interior. Junto las manos entre ligeros espasmos por los crecientes flujos incompatibles de energía en su interior y formo el sello de la serpiente, enclaustrando de golpe al ANBU en su interior. El chakra rojizo se vio contenido entre una masa pesada de chakra purpura, frío como tempano, el calor del chakra del nueve colas ceso de fluir hasta formar una delgada capa alrededor del cuerpo del Uzumaki.

Sasuke cayó jadeando sobre el suelo, exhausto al extremo.

La técnica correcta para domar a un bijuu nunca fue mediante el hipnotismo del Sharingan o del Tsukuyomi, siempre fue domar a la bestia con las habilidades de batalla de la figura humana del Susanno. Por eso su apariencia de guerrero, la vestidura no era solo por glamour.

― ¿Necesitas ayuda? ― preguntó una voz a sus espaldas. Sasuke no volteó, solo se quedó jadeando ante su presencia ―. Ya sabía que algo ocurrió cuando todos los clones explotaron de la nada. ¿Qué tan mal esta?

Sasuke chistó entre el sudor― ¿Que tan mal te parece a ti, Kakashi? ― dijo sarcástico ―. Espero que lo que sea qué demonios estuvieras haciendo valga la pena, vejestorio.

El jounin alzo los hombros, como restándole importancia. Su figura se ve agotada, pero no presenta heridas a la vista, solo cortes y moretones ―. Debemos sellarlo, morirás por la falta de chakra si sigues así.

― ¿Tienes idea cómo? ― preguntó irónico el Uchiha, concentrándose en mantener todo el tiempo al Susanno.

Kakashi extrajo un pequeño papel de uno de los bolsillos de su chaleco, invocando un gran pergamino ―.Naruto me dejo esto, debería servir.

Sasuke volteó, observando el amplio pergamino, era uno de esos que el dobe hizo mientras estudiaba fuinnjutsu, lo había visto hacerlo en varias ocasiones, borrando y reescribiendo símbolos en todos lados.

―Dame un minuto y lo-

¡ARGHHHH!

El grito agónico del rubio alerto a ambos, Sasuke volvió a ver como Naruto empezó a romper los huesos de su Susanno desde adentro. Su técnica mostro el mismo cansancio que su invocador, al romper la posición de sus manos y tomar su estómago para aplicar más fuerza en la retención.

―Se estás haciendo más fuerte ― exclamó con asombro Kakashi.

Sasuke asintió, aguantando la sensación de nauseas que le recorrió en respuesta al ataque sufrido a su Susanno ―. Haz algo rápido, Kakashi, antes de que ya no pueda…

¡BOOM!

La sorpresa los sobrecogió de nuevo, lejos de ellos, justo donde el Sharingan de Sasuke veía ligeros puntos d chakra, una gigantesca explosión había ocurrido.

―Las fuerzas de apoyo… ― murmuró Kakashi con estupefacción.

Sasuke volvió la vista en automático al rubio, escuchándolo reír de forma morbosa ―. ¡Tú…!

El Susanno se recompuso de golpe, respondiendo a la ira del Uchiha como retomo a la posición, manteniendo al cada vez más fuerte rubio en situación de prisionero.

―Debe haber mandado un clon hacia allá, vete y auxílialos― comentó Sasuke ―. Yo retendré al dobe, largo.

Kakashi pareció dudar entre dejar el pergamino y la inmensa tarea a su alumno. Sasuke ya empieza a verse pálido y agotado por el uso del Susanno. Mantenerse invocándolo por demasiados minutos podría costarle la vida, y Naruto jamás se perdonaría asesinar a su amigo por un accidente como aquel.

―La fuerza ANBU de la aldea y Fukusaku-sama lo contuvieron, relájese― respondió la kunoichi del equipo, llegando con el mencionado en el hombro.

―Sakura― llamó Kakashi, observando a su alumna, el segundo hombre apenas miró en su dirección, concentrado en su tarea. Entonces Fukusaku descendió al suelo, frente al ex sensei.

―El sello ya no es necesario, Kakashi. Hemos encontrado una manera más rápida y menos invasiva de retener a Naruto-chan ―las palabras tardan un segundo en hundir en hechos, y Fukusaku continua ―. Aunque no estoy muy contento con el método es lo más seguro en este momento.

El Hatake se dispone a preguntar cuando el sonido de una nueva presencia lo detiene, entrecierra los ojos y ve, como el emocionado prisionero llega en el lomo de Daraku y siendo respaldado por Senku. Ambos lobos lucen relajados, con filosas sonrisas de dientes gigantes y un aura de agresividad que es respondida por la flecha del propio Susanno. Quién les apunta al instante con una punta dirigida a cada lobo, las cuencas vacías fijas en que los lobos den un único paso en dirección al rubio. Sasuke regreso la vista al campo alejado donde creyó ver el cuerpo muerto de Senku, pero solo esta ese charco escarlata y la nodachi. ¿Naruto no le había matado? Estaba muerto ¡Le habían atravesado una espada en el cerebro!

Kai baja del lomo de Daraku, las manos metidas en los bolsillos del pantalón y con una mueca de victoria pintada en su semblante ante la confusión del Uchiha. ― ¿Sacando tus trucos? Podemos probar quién es más veloz, Uchiha-chan.

La cuerda de la flecha se tensa en una melodía de ira conjugada con orgullo.

―Baja el arma, Sasuke. Kai no peleará contigo ― aclaró Sakura, caminando al lado del pelirrojo. El vengador no deshizo su arma, solo se volteó de lleno hacia ellos, los ojos carmín brillantes de poder.

―Si lo quieres vivo que desaparezca de mi vista, ahora mismo ―remarcó entre dientes.

Es una treta que ambos compañeros saben cumplirá. La sola mirada que lanzan entre ellos cuenta la completa historia de odio que emerge desde el prisionero. Resentimiento, ira, odio, tristeza, remordimientos. Todo combinado en una tétrica mezcla que tira de su vínculo hasta torcerlo y estrujarlo al límite.

―Me temo, Uchiha, que necesito a este niño con vida para ayudar a Naruto ― aclaró Fukusaku, terminando con el silencio.

Sasuke dirigió su mortal mirada al gran sapo, y siseo en respuesta ―. Sobre mi cadáver, ese tipo no pondrá un dedo sobre Naruto o el Kyuubi.

Sakura estrujo el ceño, razonar con Sasuke cuando esta tan decidido es lo mismo a hablarle a una roca. Sin sentido. Fukusaku dio un pequeño salto al frente, haciéndose notar.

― ¿Me crees capaz de poner la salud e integridad de Naruto―chan en peligro, Uchiha? ―preguntó a tono firme ―.Deberías saber bien que no lo pondría a discusión de no ser seguro, niño.

Sasuke se mantiene firme ―. Ni de coña le confiare Naruto a este sujeto.

Kai sonrió en emoción ―. ¡Dulce! ¡La lealtad de este traidor hacia el jinchuriki! ― exclamó entre gruñidos Daraku.

La tensión regresa ante sus palabras, Senku le sigue, sus perforadores ojos fijos en la decisión que el último descendiente mantiene ―. Impresionante shinobi, ¿seguro no podemos comerlo, amo? ― pregunta con emoción moderada, a diferencia del extasiado tono del primer canino ―. Sería un valioso intercambio… ―siseó.

Kai negó con ánimos relajados ―. Calmados tontos, por ahora Naruto-chan es el objetivo, nuestra benefactora aquí… ―comentó, pasando la vista a Sakura ―, nos ha pedido un trabajo, otro comentario y sus lenguas se las daré de trofeo a Fukusaku y sus súbditos.

Los lobos gruñeron emocionados y no dijeron más, sin mostrar mucho temor ante sus palabras se sentaron obedientes tras su señor, emitiendo ligeros gruñidos ante la filosa apariencia del Susanno que mantiene su arma apuntándoles.

―Sasuke, déjanos ayudar a Naruto. Tu cuerpo no resistirá mucho tiempo hasta que quedar extenuado, muévete ― contestó Sakura.

Un gruñido y una nueva flecha materializada hacia la pelirosa fue todo lo que necesito saber Kakashi para presentir que la sobreprotección de Sasuke estaba llegando a puntos críticos. La Haruno apretó los puños, no tenía segundos para despreciar ante la imagen de un Naruto cayendo víctima de la oscuridad.

Dio largas zancadas directas hacia el pelinegro, la flecha tensada hacia ella ni el grito de alerta de su primer sensei la asustaron hasta que tuvo el cuello de la ropa de Sasuke entre sus dedos, brillantes jades espejos resaltaron ante la amenaza de la cercanía― ¡Deja de ser un jodido orgulloso! ¡Naruto estará bien si nos dejas ayudarlo! ¡Hay un límite para tus ojos también! ― le gritó a todo pulmón.

Retándose entre ellos Sasuke aparto a Sakura de un fuerte empujón con el cual puso distancia. Era hora de poner los puntos sobres las ies en este asunto.

― ¿Quién te crees, molestia? No tienes ninguna autoridad aquí, yo sé cuándo cruzo mis limites ― soltó ofuscado― ¡No vengas a decirme que hacer como a ese perro rojo!

Sakura se mordió la lengua, la sonrisa de desafío se le tuerce en la cara con un gesto de profunda molestia ―. No se trata de tu puto orgullo, Uchiha. ¡Es Naruto quién está en riesgo!

― ¡El Kyuubi y Naruto son asunto de Konoha!

― ¡Naruto es mi amigo! ¡No metas las aldeas que defiendo en esta discusión, imbécil!

Sasuke dio un paso fuerte hacia adelante, el carmín maldito influyendo un aura oscura a su presencia ―. En eso te equivocas, ―remarco serio ―, tú solo defiendes los intereses de Kumo.

Kakashi intentó mediar la fuerte discusión ―.Sasuke ahora no es momento…

― ¡Cierra la jodida boca, Kakashi! ― Silenció el ANBU ― ¡Estoy harto de que pretendas que te importa! ¡Tú no serás más parte de Konoha dentro de poco! ― gritó directo hacia Sakura. Ella abrió un poco los parpados, sorprendida ―. Ni intentes mentir, la Hokage misma me lo dijo, te largaras ni bien expire la misión.

La pelirosa apretó los puños, aguantando las ganas de soltar una sarta de insultos hacia el pelinegro. ¿Tenía que traer ese asunto ahora?

―Naruto está en riesgo ― siseó decidida ―. Si te importa siquiera un poco dejaras que le ayude.

El Uchiha se mantuvo firme en su posición, la tensión de las flechas del Susanno sonó a través del aire ―. No le confiare la vida de Naruto a unos extranjeros.

Al percibir la perpetua negativa la pelirosa se mordió el labio. De la forma difícil entonces ―. Como quieras, Sasuke.

Fukusaku centro su mirada al ver como Sakura retrocedió un par de pasos, sin quitar la vista del temible Sharingan del ultimo descendiente, entre preocupado y asombrado. En su vida conoció a otra persona aparte del Uzumaki capaz de mantener la mirada al Sharingan de forma tan desafiante. Sin temor, tanta tenacidad para desafiar ojos que llevaron a tantos a la tumba. El rugido del encarcelado jinchuriki resonó por el ambiente, aves volando lejos de la fiera aura del héroe de Konoha. Sasuke giró el rostro en una fracción de segundo al presentir una nueva onda de chakra desprenderse como acido al interior del Susanno.

―Extranjera o no, Naruto es mi prioridad ― susurró Sakura aún cerca de él ―. Kai, extráelo de una vez.

El pelirrojo obedeció dando un paso al frente, las flechas del Susanno tensándose entre sí ante su movimiento, a la par que con los lobos invocados.

―No me jodas, basura ― refutó el Uchiha con un tono oscuro.

La tensión del arco se rompe.

Las flechas se deslizan por el aire hacia sus objetivos. Sakura, Kaito y sus invocaciones. Sin duda.

Con firmeza. Letalidad delineada en ese chakra obscuro, flameante y maldito.

Kakashi no tuvo tiempo a gritar, el ojo del Sharingan brilló en un intento por activar el Mangekyo para salvar a su alumna pero solo acarreo un profundo ardor antes de regresar a un opaco color negro. Se sintió empujar por Fukusaku y deseo al cielo que todos estuvieran a salvo.


Hospital de Konoha. Treinta minutos más tarde.

― ¡Necesito una unidad de sangre aquí!

― ¡Tenemos dos heridos más! ¡Fracturas múltiples y contusión!

― ¡¿Dónde está Shizune?!

― ¡Muévanse! ¡Tenemos un herido! ¡Cortes múltiples! ¡El pulso está bajando!

― ¡La unidad de trauma está en camino! ¡Por favor, no se mueva Kakashi-san!

― ¡Háganse a un lado rápido! ¡¿Dónde está la Hokage?!

El caos reina entre gritos de desesperación y un despliegue desordenado de médicos, enfermeras y ninjas despejando la sala de emergencia. Manchas de sangre se expanden en huellas por las ruedas de camillas y maquinaria del hospital. Jeringas, guantes y medicinas resuenan en una música estridente.

― ¡CONSERVAD LA CALMA!

La potente voz de Tsunade resuena entre el mar de gente.

― ¡La unidad de trauma atiende a Kakashi! ¡Shizune tu por el Uchiha! ― aclamo solemne. Direccionando con las manos hacia los equipos médicos ― ¡Ustedes, llévense a los ANBU a emergencias! ¡Recuerden su entrenamiento, no pierdan la calma!

Alta y potente, su voz congela el bullicio y los médicos recuperan su entereza profesional, corren dándose simples miradas entre ellos como indicaciones de quién va por donde y el piso del hospital tiene un tono de determinación diferente. Todo bajos las indicaciones de la voz de la Hokage quién con una mirada y chequeos de segundos determina la extensión del daño y los despacha para la atención que cada uno requiere.

― ¿Necesita ayuda?

Tsunade le vio de pies a cabeza ―. No deberías ser capaz de moverte ― dedujo, al ver la piel visible en perfecto estado.

Sakura le sonríe pasando sus dedos por sobre su frente, el rombo violáceo aparece completo entre la palidez de su tez. La sangre que cubre su cuerpo es limpiada con un paño de gasas que ella toma de un estante contiguo, al igual que un par de guantes, toma una liga de su estuche y ata su cabello en un alto nudo.

―Dije que la haría sentirse orgullosa ¿no? ― comentó con aire amigable ―. Creo que todavía puedo moverme en un hospital con facilidad ― dijo, manos en las caderas, en completo control.

―El Kyuubi te perforo el hígado, Sakura. Debes descansar.

Su alumna negó con la cabeza ―. Ha usted la partieron en la mitad en la guerra, shisou. Déjeme ayudar.

― ¿Y el chico? ― pregunto, refiriéndose al prisionero.

―Afuera, no es un fanático de los hospitales. Después del sello será incapaz de causar alborotos por un par de días.

De pie frente a la otra, pasan segundos en los cuales solo se oyen los murmullos de diversas enfermeras y pacientes al reconocer entre la profundidad del carmín que mancha la piel pálida a la estudiante prodigio de la quinta. Una frente a otra, las malas lenguas de una supuesta traición con Kumo se escuchan entre los chismes y suspiros.

¿Esa es…? ¡Sakura-san! ¡La estudiante de la Godaime!

¿No estaba desaparecida?

Dicen que la trajeron de Kumo…

― ¿Estás segura de querer volver al hospital? ― preguntó la sannin. Dando una mirada a los alrededores donde pacientes y trabajadores murmullan los altibajos entre ambas kunoichis.

¿Kumogakure? ¡No me digas que estaba trabajando para el Raikage!

Todo este tiempo… después de que la Hokage pasó por tantas dificultades, ¡¿Cómo pudo?!

La Haruno asintió ―. Después de la guerra, esto es un juego de niños, Hokage―sama.

Existe un frio gélido ante la mención de la guerra, esa que lleno de cementerios las tierras llanas; aquellas semanas, meses que trajeron un aire de discordia y dolor. El sufrimiento palpable en los ojos de médicos y enfermeras que tiñe el brillo de la esperanza a un crudo color de muerte e insensibilidad.

―Soy médico, mi trabajo es salvar vidas.

Tsunade asintió, con ligero pesar ―. Necesito los antídotos para los venenos que usaste, luego hablaremos sobre tu situación.

La pelirosa comprendió que eso sería lo único que obtendría de su maestra por el momento, extrajo dos jeringas con líquidos de diferente color y se los entregó a la Hokage.

―Rojo para Naruto, Azul para Sasuke.

Tsunade los tomo y cruzo hacia las salas donde los dos jóvenes deberían estar siendo atendidos, dejando unas palabras a su alumna.

―Te encargo el ANBU por ahora.

Sakura se mordió los labios y camino de frente hacia el pasillo interminable del hospital.

― ¡Ustedes! ― exclamó, señalando a los médicos que habían estado murmurando sobre ella. ― ¡Vengan conmigo!

Los médicos la siguieron en el acto, los murmullos del hospital aumentan mientras Sakura se abre paso en los conocidos corredores donde inició su carrera médica. Paso a paso, con el resonar del suelo llega a la unidad de cuidados intensivos y empuja la puerta con un manotazo, callando el barullo de enfermeras y heridos que se aquejan entre camillas y el suelo.

El olor de alcohol y sangre trae un familiar sentimiento de añoranza.

― ¡Señorita, no puede estar aquí! ¡Solo los médicos están…!

― ¡Tengo el permiso de la Hokage! ¡Déjenme ver! ― exclamó, tomando una bata del lado de la puerta para cubrir el brillante color de la sangre que aun cubre su cuerpo. Se mueve hacía el primer paciente, quién se es sostenido hacia la camilla por otros cinco asistentes, entre gritos agónicos de dolor. Su nombre resuena entre los colaboradores que la reconocen al instante, convenciendo a sus colegas de dejarla hacer su trabajo la joven se abre paso entre pacientes y ordena con voz fuerte los utensilios necesarios y medicinas con absoluta convicción en su tratamiento.

La alumna de la Hokage…

No hay duda, ¡es Sakura Haruno!


―Duele…

Su voz muere entre la frondosidad de los árboles.

―¿Estás seguro que estarás bien?

Kai abrió los ojos, con una sonrisa jocosa observo al Inuzuka sentado frente a él.

―Tardaré en estar de pie, solo déjame así.

Kai suspira un ok, sus ojos perdidos en la imagen frente a él. No deja de asombrarse, no puede evitarlo. A su lado Akamaru descansa profundamente, y él se acomoda en el lomo de su compañero para mantener la vigilancia. Con la mente clara como el agua sigue contemplando la figura de Kaito y los alrededores. Grande sorpresa fue despertar y encontrarse peleando contra los ANBU al lado de Akamaru para evitar su avance, se sintió como despertar de un sueño. Tal y como Sakura dijo.

Tú dirás si fue un sueño o una pesadilla.

No se arrepentía de nada, al contrario, se sentía tan ligero como el aire, relajado, hasta el punto que se le apetecía mirar por horas las nubes como el Nara siempre hacía.

―Se siente bien…

Kaito río bajo, acomodando su cuerpo sobre la superficie en la que esta recostado. El placer que sobrecoge el espíritu tras prestar sus invocaciones siempre le había fascinado. En ocasiones, el sujeto se escandalizaría por sus actos, se repudiaría a sí mismo; y él observaba con fascinación sus rostros corruptos de indignación. En otros, se tiraban a llorar como miserables cucarachas pidiendo perdón a un dios. Ridículo, esos eran los hombres que más detesto. Creyentes a medias que ponían su destino a un dios que él nunca conoció en su amarga vida. Por supuesto, había de aquellos que querían más, más poder, más muerte, más corrupción a través de sus ofrendas… hombres como él.

Hambrientos por destruir y corromper mientras caminan.

Y estaban los tipos como Kiba, aquellos que se sentían liberados de golpe.

―Si no existieran las ofrendas serían tan fácil ― murmuro contra el pelaje que acoge su sueño ―. ¿Tú qué piensas, Ku?

El denso pelaje nievo se remueve, el aliento se refleja entre los fríos vientos de la temprana mañana, dos ojos completamente naranjas se abren por un momento lanzando un suspiro en respuesta a la pregunta de Kaito.

―Hm… sería muy aburrido ― contesto por sí mismo el prisionero ―. Una vida sin sacrificios, ¿qué tendría de bueno?

Kiba no reclama sus palabras, aunque cree que debería, está demasiado en paz como para refutar. Tras unos minutos donde el viento contra las hojas canta su melodía natural, Kai ojea al miembro Inuzuka dormido, demora un poco en bajar del lomo del lobo que lo acoge y se acerca sigiloso hacia el shinobi de la hoja, quedando de cuclillas frente a él. Akamaru le gruño alertado.

―Qué pena que tu amo ya es mi títere. Inuzuka Kiba, espero pronto ver tu caída.

Ku, la invocación de blanco pelaje visualizo todo sin decir palabra. Qué pena, en verdad; para Akamaru. El perro ninja no se esperaba el gran suceso que Kaito desataría al terminar de coleccionar títeres para la obra final.

Comienza con los pequeños, llega al intermedio y finaliza tomando la cabeza de los líderes.

―Tiñamos este país de muerte, Ku.

Y el lobo ártico asintió, el pelaje puro de su lomo escurriendo gotas de sangre que tiñen su cuerpo de un brillante escarlata, la sangre que su amo le ofrece con una fuente eterna de vida, a ese humano por el cual bajara la cabeza eternamente en obediencia.


Entro como un rayo, histérica, nerviosa y bulliciosa. Tensa hasta la punta del cabello y empujando a cuanto ser vivo se le atravesó entre el mar de gente que está en la sala de espera. Poco le importo los insultos y la descortesía, solo se preocupo es abrirse paso por entre los curiosos humanoides que la rodean; entre empujones y pisotones al gentío logro llegar con el corazón en la boca al borde del recibidor de atención. Las enfermeras sentadas detrás del mostrador la observaron con absoluto nerviosismo cuando el cuerpo femenino se estampa con un sonoro golpe contra el recibidor.

― ¡¿DÓNDE ESTÁ HARUNO SAKURA?!― gritó.

El bullicio de comentarios se silencia con el estridente llamado, las pálidas enfermeras se encogen del susto sin saber que responder ante la presencia de la kunoichi.

― ¡Yamanaka-san! ¿Qué hace en el hospital? Creí que era su día de descanso ― comentó un doctor mientras pasaba por el lugar, su tranquilidad propia de los años de convivencia en el hospital con la heredera lo tenían nada sorprendido por su arrebato de histeria.

Ino se giró hacia él, su cuello haciendo un terrorífico crack antes de lanzarse sobre su cuerpo entre samaqueas por respuestas y exclamaciones de "¡¿Dónde está esa frente?!" "¡Necesito verla ahora mismo!".

― ¡Yamanaka-san, por favor! ¡Tranquilícese! ― exclamaron enfermeras al ver como el pobre hombre parece vomitar de tanto movimiento. ― ¡Yamanaka-san, Namare-san va a vomitar!

Porque las enfermeras y asistentes podían ver con claridad que el amable doctor de setenta años estaba a punto de vomitar su propia alma por la desesperación de Ino.

― ¡Alguien que me diga dónde está mi mejor amiga!

Sin recaer en las cruentas miradas que le lanzan los shinobi que llenan la sala de espera Ino intenta recuperar la calma entre profundas respiraciones.

¡¿Calma?! ¡¿Qué calma?! ¡Su amiga se podía estar muriendo en ese instante!

Pidió disculpa presurosa y se internó corriendo entre los pasillos del nosocomio, los recuerdos de aquella dulce y tímida niña aflorando a cada habitación sin ser capaz de hallarla. Los nervios le traicionan en tímidas lagrimas que se juntan al borde de sus ojos cuando ve los desastres que causo la batalla entre los nuevos sannin en cada habitación, gente ensangrentada, quejidos de dolor y desesperación que invaden los primeros tres pisos que recorre como un alma en pena. Haciendo uso de su entrenamiento ninja evadía a tanta gente podía, haciendo ojos ciegos al desastre en el hospital subió las escaleras a la unidad de cuidados intensivos.

― ¡Ino! ¡Ino!

Tenten le sonríe con más calma al notar su estado de pánico y la toma por los hombros, inspirando tranquilidad hacia la rubia.

―Hey, respira. Ningún ninja ha muerto, solo hay muchos heridos. ¿Qué te tiene tan sensible?

Ino tragó duro, tomo las manos de su amiga y las apretó con fuerza. Respira se dijo.

¡Respira, tonta!

―Hay rumores en la aldea... ― respiro ―, dicen que… que el equipo siete estaba gravemente herido…y yo…

―Ah, ya veo ― comentó tranquila Tenten ―. Todos están bien, aunque no los he visto en persona, Neji dijo que no era nada de qué preocuparse en realidad.

Era el ardor de las uñas al clavársele en la piel de sus manos o el pánico reflejado en las pupilas de su amiga lo que despliega la magnitud de los rumores. Y continua, porque si nadie dice nada la Yamanaka se echara a llorar por la desesperación.

― ¿Qué escuchaste? ― pregunta con cautela.

Ino traga duro antes de hablar ―. Yo… estaba en la florería cuando escuche la explosión. Salí y tarde un rato en notar el genjutsu pero… pero…

Sus dedos tiemblan al hablar, las memorias de una tranquila compra de orquídeas se tornó un grito de miedo cuando un potente temblor remeció la aldea, seguido de una ráfaga explosiva que cruzo como un látigo los edificios. Recuerdos de explosiones de la guerra la remecen y al ver fuera, solo se ven pájaros huyendo por el cielo, sin rastro de explosiones o algo que lo explique. Tardo unos segundos, tras ver ANBU correr como sombras entre los edificios, notar que había problemas. La dirección de donde las aves se alejan concuerdan, la presencia de más ANBU y jounin mirando estupefactos el cielo la fuerza a realizar el sello de liberación y descubrir la fuente del temor que surca el ambiente.

Allí, donde debería haber solo bosque, se observan colas removerse entre el espesor. Pelaje naranja, colas largas y sinuosas, la señal de un gigantesco zorro. El preludio de una tragedia.

Y tal como vino la imagen se esfumo, solo se desvaneció, solo gritos siguieron, y los murmullos de ninjas en servicio que corrían como abejas a la miel hacia el hospital de la aldea.

―Dicen que Naruto y Sasuke se salieron de control, que crearon un desastre en el bosque, que el ANBU fue inutilizado de un solo golpe; Tenten… dicen que Sakura trabaja para el Raikage, que oculto un jutsu o algo así y planea atacar la aldea… ¡Maldición, dicen que ella es una traidora!

La castaña asiente, afirmando los mismos rumores que ella escucho en su camino al hospital ―. Lo sé, he hablado con Neji. El ANBU está bien, no se los detalles pero Tsunade-sama lo explicara todo. Por ahora debes dejar en secreto todo, el jutsu era por protección, no quieren causar revuelo entre los civiles, pocos ninjas reconocieron la ilusión y han sido advertidos, por lo demás son rumores. No dejes que te afecten, Ino. Difícil es no hacerlo cuando ni ella sabe que pensar. Su mejor amiga apenas y le ha cruzado palabra, para luego verla toda decidida, cambiada, en rumbo a un combate que ella ya ve perdido.

― ¿Viste a Sakura? Necesito hablar con ella, por favor.

―No, pero escuche que la vieron en el último piso; ve y hablen un poco, les hará bien, a ambas.

Sin escuchar más Ino agradeció la aclaración de Tenten y corrió escaleras arriba en busca de una caballera rosa. La llegada al último piso está repleta de ANBU y jounin, todos reacios antes los visitantes. La Yamanaka paso sin problemas, agradecida a su derecho de nacimiento por ser heredera y a su, descabelladamente poderoso asiento en el consejo, entro directo hacia la sala principal.

―Que problemático, tú también viniste.

La calmada voz de Shikamaru interrumpe la discusión que se lleva a cabo en el interior del recinto. Tsunade, está de pie alejada de las tres camillas de la habitación, rodeada del Nara, Shino, Inuzuka Tsume, Neji y el herido equipo siete que sigue siendo atendido. Al lado de la ventada se ve a un noqueado Naruto, sin heridas aparentes durmiendo plácidamente; a su derecha esta Kakashi, vendado en ambos brazos, con unas banditas sobre la frente y un parche en su ojo izquierdo. En el extremo contrario esta Sasuke, siendo atendido por Shizune, un yeso adornando su brazo y bastante vendaje en ambas piernas. Las viales de suero todavía por fijarse a mano de unas pocas enfermeras.

―Sakura no está aquí, Ino ― aclaró Tsunade de golpe.

― ¡Ah! ¡Yo…!

―La mande a atender unos ANBU a cuidados intensivos, ve y búscala allí.

Ino entrecerró la mirada, preocupada ―. Acabo de ir a ver y no la he visto en ningún lado del hospital.

Shizune se levantó tras terminar con el inconsciente Uchiha ―. Es posible que haya vuelto a casa, no tenía heridas ― dijo, mirando la Senju.

La Hokage asintió ―. Es posible, mandare a alguien a buscarla.

La puerta suena.

―Adelante.

Un ANBU con mascara de pájaro entro, pergamino en mano

― ¿Qué ocurre? ― preguntó Tsunade.

El ANBU informó.

―Tenemos un mensaje de Suna para usted, Hokage-sama, es urgente.

Tsunade asintió, recibiendo el pergamino de manos del ANBU lo abrió al instante, las letras claras y demandantes del mensaje hacen temblar de ira a la Senju.

―Shikamaru organiza un equipo de escolta ― ordenó, cerrando el pergamino tras un fuerte respiro.

El Nara asintió sin queja, deduce por si solo la razón del mandato. Era de esperarse, quién se creería que un hombre tan estricto y pegado al orden hiciera las cosas por puro gusto. Su compañero de equipo a su lado le miró confundida antes de preguntar.

― ¿Quién viene?

Tsunade arrugo el ceño.

Estúpido arrogante.

―El mismísimo Raikage.


NA: Ha pasado tanto tiempo.

Ha todos aquellos que les dije que subiria pronto y tuvieron que esperar hasta ahora, lo siento mucho, mis mas sinceras disculpas. Primero tuve que esperar a terminar el ciclo de la universidad porque a estas alturas no podía darme la tranquilidad para escribir a gusto. Este capitulo es el resulto de cuatro versiones, cortadas,pegadas, escritas de madrugada cuando debería haber dormido; un mix de versiones que surcaron por mi cabeza y por falta de inspiración no podía hilar a mi gusto. Finalmente, aquí tiene el resultado. Juzguen por si mismos :D.

Estoy de vacaciones, me di el tiempo de hacerlo como se debe. Y puedo decir que estoy feliz con el resultado. Escribire el siguiente capitulo muy pronto,luego de fiestas. ¡Feliz fiestas patrias para mis compatriotas peruanos! ¡Viva Perú! :3 . Ojala les haya gustado, aún hay muchos misterios por resolver, pro poco a poco voy pisando el acelerador. Proximo capitulo un poco de todo, no lo dire porque no quiero pegarme o solo aspectos que mencione en esta nota; pero espero les haya gustado leerlo.

Además, a todos los que enviaron PM , preocupados y con ansias. Lamento de nuevo, la larga espra. A aquellos que se unieron en este tramo de mi ausencia a esta historia, ojala siga siendo de su agrado.

He decidido dejar el tema de la pareja por el momento, quiero tomar un enfoque mas de aventura/ drama en lso siguientes capitulos. Ya veremos en el futuro como termina esto. Aunque varios me han mencionado su preferencia pro mi personaje creado , Kaito. Qusiera saber sus opiniones. :D Además de ello, esto es un obsequio para Jess, mi amiga por su cumpleaños, asi como Diana ;) . Chicas para ustedes!

Si desean dibujar algún personaje creado en este fic, un placer ayudarlos comentandoles detalles, envienme un PM. Como fue el caso de una fan que dibujo hermosos bocetos de Kai ;).

Un beso y hasta dentro de una semana - espero yo xD - con el siguiente capitulo.