Fiesta

Distraídamente entrelazó sus dedos con las suaves hebras rojas de su pareja, quien dormía apasiblemente en su regazo. El más pequeño murmuraba de vez en cuando frases indescifrables y el tensai no podía más que sonreír por la poca resistencia del más pequeño ante el alcohol. Acarició tiernamente la cabecita de su cereza. Oía la bulla que provenía desde el primer piso de la mansión, ruido de vidrio al romperse, gente riéndo y música puesta en el máximo volumen. Pensó en lo buena que había sido al final la idea de celebrar el fin de clases en casa de Atobe.