Seguimos, sólo me falta escribir la última viñeta, yay! pero mi lap top fue robada y eso tendrá que esperar, bu :(

Mientras aquí avanzamos, ya saben, es autoconclusivo pero llega un punto en el que empiezan a tener cierta secuencia... :)

Tema: 11. Quebrar
Título: "Duelo"
Resumen: Cada uno usa sus encantos.
Advertencias: Ninguna.
Notas: Todo de Toriyama y Toei, esto se desarrolla en el lapso entre el regreso de Namek a la llegada de los androides.


11. Quebrar
"Duelo"

Muy bien, tenían que hacerse a la idea que se habían besado y muy en su interior les había gustado. No era algo fácil con lo cual lidiar pero ya encontrarían la forma de fingir que nada había pasado, o...

O... divertirse un poco. Si algo gozaban era haciendo rabiar al otro y esta era una oportunidad puesta en bandeja de plata.

-¡Mujer! –Vegeta disfrutaba poniéndola nerviosa acercándose mucho, más de lo que ameritaba, le gustaba verla mientras su labio inferior temblaba y evitaba mirarlo a los ojos.

Bulma desde su sitio lo escuchó gritar, no se sintió molesta, al contrario. Se encontraba a la orilla de su piscina vistiendo solamente un diminuto bikini, y con anterioridad ya había visto las reacciones de su huésped al verla de ese modo.

Se puso de pie para esperar a Vegeta, una mano en la cadera y su peso recargado sobre una pierna.

Lo que no se esperaba era verlo... así. Sudado, sus cicatrices al descubierto, sólo su calzado deportivo y unos shorts, una toalla alrededor del cuello.

Se miraron, ambos estaban impactados y con la mente en blanco por igual, sin saber qué decir. Mantenían la mirada fija en los ojos del otro, quien la apartara perdería y ninguno estaba dispuesto a ello.

-¿Qué quieres? –preguntó la heredera.

Ninguno mostraba reacción alguna en sus rostros. Vegeta tardó un poco más de lo que hubiese deseado en responder, a pesar de mirarla fijamente a ese par de ojos azules (él nunca había visto ojos de ese color en una hembra, hasta ahora se daba cuenta, todas las mujeres saiyajin tenían ojos obscuros como los de él) con su vista periférica la estudiaba cuidadosamente.

Frágil, se veía frágil.

-Más robots –dijo tras los segundos de silencio.

La chica giró los ojos y suspiró, sabía que el bárbaro guerrero no iba a esperar, tendría que posponer su sesión de bronceado para después. Caminó y lo pasó de largo, ambos se mantuvieron inexpresivos.

Pero cuando ella iba un par de metros más allá, ambos giraron el rostro para mirarse al mismo tiempo, al percatarse que se miraban por sobre su hombro rápidamente voltearon la cabeza. ¿Ambos habían ganado?, era más como un doble knock out.