Naruto no me pertenece. Es totalmente hecho por el gran Kishimoto Masashi (si fuera mío ya habría habido NaruSaku desde hace muuucho tiempo).Sólo uso sus personajes con fines creativos sin ánimo de lucro.

SUMMARY: Puedes verte como hombre; puedes oler como uno, puedes hablar como uno… pero nunca podrás enamorarte como uno.

La virgen jurada

Basada en la cultura de las vírgenes juradas de Albania

Capítulo 11: Talk to the moon

Yakushi Kabuto yacía en su departamento con un dolor estomacal que lo mataba en cada momento que el segundero pasaba en el reloj. El tic-tac era sumamente estruendoso, amplificándose de manera ridícula por el aire.

La fiebre y el sudor lo cubrían hasta las uñas. Su respiración agitada hacia que inhalara fuego. Pasaba saliva agarrándose de las sábanas con una fuerza agónica. Gimió de dolor, mientras un gruñido de su estómago retumbó en la habitación.

Con desespero intentó arrastrase al baño, pero su cuerpo falló y el accidente terminó por machar sus pantalones de algodón. El hedor inundó el ambiente y quiso vomitar.

-Ayúdeme…-suplicó sin poder respirar. Sentía que inhalaba agua. El ardor se apoderó de todo el tracto respiratorio.

Con un gesto serio e impávido, Orochimaru salió de las sombras para materializarse cerca a la puerta que daba a la pequeña sala-cocina.-No puedo, ¿no es verdad?...Shizune

La Virgen Jurada avanzó unos pasos para quedar al lado del hombre de tez grisácea. Su cabello estaba pulcramente peinado hacia atrás mostrando su frente libre de cualquier cabello. –No, sólo quedan unos pocos momentos máximo.

-¿Qué…pasa?... ¿Qué significa…esto?

Shizune avanzó colocándose frente al hombre agónico viéndole desde arriba sin ningún tipo de sentimiento.-Ricino-canturreó como susurro.

El de cabello gris abrió los ojos tratando de articular palabras que quedaron en saliva saliendo de su boca.

Sonriendo por haber logrado la meta propuesta, se encontraba el joven en uno de los sótanos del hospital quitándose un par de guantes de cuero negro. En una bolsa blanca que tenía una muda de ropa en ella, depositaba cada uno mientras se los quitaba. Con esto ya había sido empacada cualquier rastro de evidencia que lo implicara.

Una vez secó su rostro respiró con tranquilidad. Había sido cuidadoso y astuto. Seguro nadie lo había visto empujar sutilmente a Sakura por las escaleras. Su odio, que había mutado a un resentimiento constante, había visto completar su venganza en dos segundos. Guiado por los celos de Orochimaru frente a su deseo de haber sido Hokage, siendo derrotado por una mujer vestido de hombre; Tsunade representaba toda la hipocresía de esa roñosa aldea.

Metió todo dentro de su mochila negra y limpió el sudor con el dorso de su brazo. Fue un alivio merecido cuando el aire acondicionado comenzó a funcionar dentro del sótano donde se encontraba. El aire frio golpeó su rostro haciéndolo estornudar por causa de una alergia momentánea por el cambio de temperatura.

Sin más echo la maleta al hombro, se colocó sus lentes y salió con paso calmado practicando la cara de sorpresa cuando escuchara de otra persona sobre el accidente de Sakura. El futuro en ese momento se le presentó brillante y muy claro. Como hace mucho no parecía.

Kabuto trató de emitir palabra pero la garganta se cerró por la ira. Shizune se acercó y con la sabana limpió la saliva del hombre que se volcó a un lado de la cama quedando de pecho contra el piso.

-Aléjate…-masculló entre dientes. El dolor se le escapaba con cada sílaba.

-Solo te hago un favor. La verdad es que la lástima me inunda de manera exagerada.-respondió en cuclillas frente a su rostro. Le miraba con expresión vacía, sin ápice de sentimientos. Tan diferente a como la conocía en el trabajo, en sus misiones y hasta en la vida cotidiana.-Durante este tiempo te he estado observado-acotó ella muy tranquila.-Solo era cuestión de tiempo para actuar. A mí las cosas me gusta hacerlas rápido y a tiempo.

Kabuto extendió un brazo para agarrar el pantalón de su atacante. Ella lo dejo viéndole con una sonrisa maternal desde arriba-Tampoco me gusta la sangre y la suciedad. Es mejor cuando las cosas se hacen de manera aséptica. Tú sabes cómo somos los médicos.

El hombre de mirada demente y pelo gris hipaba de la frustración. Su muerte lo abrazaba de la manera más lenta y tortuosa.

-¿En serio creíste que voy a ser tan estúpido de activar el aire acondicionado en el sótano?-Le preguntó ésta vez acercándose a su rostro con ojos vacíos y sin una sonrisa.-Tengo muestras de organismos vivos ahí. Pero por hacer esto, lo sacrifiqué todo. Mi investigación se fue a la mierda por una rata con anteojos.

Orochimaru permaneció quieto escuchando al hombre de cabellos negros. No haría nada para defender a su protegido. Había un código entre asesinos. Él había sido descuidado y debía asumir el costo. Un bebé había muerto, Sakura de seguro iba a ser ejecutada. De hecho cuando lo pensó bien aún seguía ganando con todo el asunto.

-Mi extracto de ricino voló por el aire acondicionado- musitó elevando su mano como si fuera un aeroplano en el aire. Se paró de un impulso viéndole desde arriba al ya moribundo ninja.

-Es una perra, merece… todo… - escupió al final como única contestación a la mano derecha del Hokage.

-Y es por esas respuestas que estamos donde estamos.-Shizune miró su reloj de pulso-Hay cosas que hacer en la oficina. El veneno no tardará en hacer efecto y solo venía a verificar.-Se giró quedando cara a cara con el hombre de facciones de serpiente- Tsunade-sama le envía un mensaje: "Estamos a mano".

Orochimaru sonrió con lascivia entrecerrando los ojos. Alzo los hombros a manera de darse por vencido-Estamos a mano.- dijo por fin.

Kabuto abrió sus ojos al escuchar tan retorcida conversación. Comenzó a hiperventilarse al encontrar tantos sentimientos y la incapacidad de llorar por la rabia, hizo que la sangre saliera de su nariz.

-Confío en usted para arreglar todo este desorden. No nos importa cómo. Sólo hágalo creíble. No queremos aguantarnos una nimiedad en esta situación… tan "delicada" en la que nos encontramos. Usted entenderá Orochimaru-sama. Aplico a su sentido de la practicidad. Nada de evidencias.

Sin más, Shizune aplacó uno que otro cabello fuera de su sitio echándoselo para atrás. La gomina residual ayudó a que volviese a tener un peinado perfecto. Una nube de humo se manifestó y solo quedaron dos personas dentro de la habitación.

El hombre suspiró arreglando su , diremos que contrajiste una enfermedad… no se… en una selva durante una misión. Qué se yo. Kabuto se recostó entre la sangre que brotó de él y las lágrimas que al fin salieron delineando un surco que limpió el sudor del rostro.-En este mundo es miserable ser mujer o hombre… o ninguno.-Fue lo único que dijo. Solo escucho como su maestro salía de su habitación sin decirle una palabra. Solo pero con una explicación de su muerte, cerró los ojos sometiéndose a la muerte. La cual en el último segundo le pareció increíblemente placentera.

-Liberadora

El silencio lo inundó todo

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-Tu…

-¿A quién esperabas?

Sakura parada dentro de la habitación del hospital veía a Kiba y Akamaru sin poderlo creer. Con vergüenza trataba de poner sus brazos cruzados frente a su pecho. No tenía las vendas ni el chaleco. Tantos años ocultando lo que era hacía que su vergüenza subiera furiosa hasta sus mejillas. Se sintió "demasiado" mujer de repente.

-Tienes frio-le musitó pervertidamente risueño viéndole la camisa. La rosa cogió la almohada y se la tiró a la cara. Sus pechos erguidos se notaban a través de la camisa.

-¡Hey! Era un chiste. Venimos a ayudar y mira.-se explicó colocando distancia entre ellos.

-¿Ayudar?

Sakura avanzó hacía la puerta donde hace unos segundos, su amigo y perro habían entrado como si estuvieran en su propia casa. ¿Y los guardias? ¿El escuadrón? ¿Las medidas de seguridad? Cual fue su sorpresa al ver a sus dos custodios dormir plácidamente mientras Hinata se erguía de su posición de rodillas en el piso frente a ellos, con una mano sobre su vestido para que no se levantase junto con ella.

-¿Qué… pasa acá?- preguntó totalmente perdida.

Después de haber estado con Naruto clandestinamente en la tarde, lo esperaba lista para batallar contra el mundo. Se sentía tan valiente que no podía creerlo. Había decidido apagar el botón de responsabilidad y actuar con locura por primera vez. Ahora se encontraba mirando a la princesa Hyuuga junto con su prometido de hermosa cabellera azabache en el pasillo del hospital.

-Hemos venido a ayudar-le contestó la mujer hermosa que tenía enfrente. En verdad que era preciosa, hasta se sonrojaba con verla. Parecía sacada de un cuento. Pronto ella podría ser así… al menos intentaría dejarse crecer mucho el cabello.

Neji Hyuuga, muy estoico como siempre, vio la cara de confusión que se formaba en Sakura. Verla en su estado natural, sin tanta parafernalia le parecía gracioso, claro que no mostraba ni un atisbo de risa. Le miró serio con la intención de ayudarla a sacarla de las dudas que amenazaban con tragársela.

-Toda la aldea sabe lo que pasa contigo. Pero nadie sabe quién es el padre del bebe.

-No hables de él como si existiera por favor.- Fue lo único que pudo decir entre tanta confusión.

Hinata se aproximó a ella tomando su mano para consolarla. La rosa mordió su labio inferior apretando la mano de peli azul viéndole con valentía, firme. Nada de tristeza. Delante de ellos jamás podría mostrarse como mujer. En cambio la joven que tenía en frente tenía sus ojos ya cristalinos por las lágrimas. Sakura miró a Neji cómo preguntándole en silencio "¿qué dije?".

-Muy sensible mujer.- susurró Neji antes de pasar su mano por la corona de la cabeza de la muñeca de pelo azul y negro.

-Somos amigos de Naruto y tuyos… es cuestión de principios. No están solos. Nos extraña que piensen eso.

Sakura miró hacia atrás viendo como Akamaru permanecía en la ventana pendiente de cualquier movimiento extraño, alertando a su dueño si se presentaba alguna posible emergencia.

-Ustedes…-suspiró la rosa. Sonrió por fin- son tan bobos.

Kiba se acercó a ella molestó mostrando sus colmillos- La gente es muy malagradecida. ¿Sabes el trabajo que costo coordinarnos para hacer esto? ¿Y lo mucho que nos costó mantener a tu querido Romeo lejos de la situación? Con su carácter imprudente de los mil demonios sólo nos hubiera entorpecido. Está haciendo rabieta en la casa de Hyuuga en este momento. El plato emocional de Sasuke está con él.

-¿Plato emocional?-preguntó Hinata con curiosidad.

-Por aquello de la profundidad-respondió el chico mostrando sus colmillos caninos.

La mujer rio por debajo para no llamar la atención innecesariamente.

Sin embargo, Sakura esbozo una cara de intranquilidad que Hinata de inmediato trato de clamar- es el lugar más seguro, te garantizo que nadie nunca ira a mirar allá. Ustedes están a salvo en nuestro hogar.

-No, lo siento pero no podemos.-Espetó rápidamente caminado de nuevo dentro de la habitación para tomar el pequeño maletín que contenía una que otra cosa de aseo. Dispuesta a tomar un rumbo diferente.

Neji miró a Kiba, quien a su vez miro a Hinata quien sólo cerró los ojos con culpa. Ella no entendió nada hasta el momento en que sintió como los dedos de Neji hicieron presión cerca de su cuello y la oscuridad la tragó viendo todo en círculos. Al final la nada.

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Frunció el ceño con dolor. Se llevó la mano derecha a su cuello donde masajeo, recordando el porqué de ese dolor… "estúpido Neji", fue lo que pensó. De seguro había usado uno de sus "trucos mágicos" con los dedos en ella. No… eso había sonado muy raro. Algo la trajo de nuevo a la realidad cuando sintió unos labios posarse donde se masajeaba. Con su puño izquierdo golpeó al atrevido que osaba tocarla. Una mano fuerte recibió el impacto de su defensa. Solo una persona podía hacer eso.

-¿Cómo pudiste prestarte para esta broma?- Espetó Sakura abriendo sus ojos para verle fijamente.

Ahí estaba acostado a su lado, viéndola desde arriba, con su barba de hace días. Con su cabello un poco más largo. Rubio, hermoso y ojos destellando virilidad.

-Todo pasó muy rápido. Cuando salí de verte en el hospital fui corriendo a mi casa para preparar todo. Hinata y Neji llegaron al minuto de haber entrado. Me comentaron que la rama Hyuuga había sido informada por los ancianos de lo sucedido.

Sakura miró hacia arriba. La información se había regado como el fuego. Rápidamente llevándose todo a su paso. Dejo descansar su antebrazo sobre su frente. Se dio cuenta que se encontraba en un washitsu. Seguramente estaban en la casa de la pareja del Byakugan.

-Me van a ejecutar- fue lo único que pudo decir. Naruto solo guardó silencio sabiendo que esa afirmación era toda la verdad.-Y a todos nuestros amigos también… y a ti. –mordió su labio para no seguir hablando.

-Hay que seguir con el plan que teníamos.

La rosa quedo en silencio. Por supuesto que seguirían, pero ese plural se convertiría en singular. Ella iría por su cuenta, pero no a huir. Solo podía pensar en las implicaciones de lo que podía llegar a pasar si se sabía que habían cómplices de su delito. Tsunade-Shishou, Kushina-san, Kiba, Sasuke… Kami-Sama… ¡todos! No podía con la muerte de su hijo no nacido, la sofocaba pensar que por ella podrían morir todos… y Naruto. Eso y torturarla para jamás matarla era lo mismo. Prefería no seguir con vida que saberlo a él en agonía.

Decidió mentirle a lo único verdadero en su vida.-Tienes razón. Tenemos que huir.

Naruto levantó la ceja sorprendió por lo rápido que había accedido su chiquilla a su propuesta. Le fastidió que lo tomara como idiota. Cómo si no la conociera. Decidió callar esperando con cautela lo que tenía planeado. Fingiría ignorancia para tenerla aún más vigilada.

-¿Quiénes saben que estamos acá?-preguntó cambiando rápidamente el tema.

-Sasuke-teme, Hinata, Neji, el perro escandaloso de Kiba y Akamaru- enumeró Naruto parándose. La nieve había comenzado a caer ese día. El frio se tomaba la habitación. Deslizó el shōji que daba al jardín para cerrarlo. Yendo inmediatamente después a encender el pequeño calentador que había cerca a la entrada.

La cabeza de Sakura no podía dejar maquinar.- ¿Cómo pudiste contarles?- preguntó sin verlo.

Naruto se quedó de pie un poco culpable pero sin remordimiento- Porque no hicimos nada malo…-Esperó a que ella gritara, rompiera a golpes la habitación. Pero nada pasó, confió en seguir- En esta vida hay que asumir que la ayuda es necesaria, así se quiera o no. Y después de todo lo que paso con Neji, fue él mismo el que sacó las propias conclusiones. Yo no soy tan inteligente como él, tengo que admitirlo.

-"Si algo les pasa será solo mi culpa"-pensó la mujer acostada sobre el futón. Llevaba encima una manta delgada para arroparla.

Sabía lo que tenía que hacer. Lo sabía con una convicción tal que no necesito de él para asegurarse que era lo correcto. El silencio inundó la habitación. Naruto se acercó a ella temeroso de sus actos. Pero con convicción se acostó a su lado. Consintió su cabello ya un poco más largo y lo besó en las puntas. Ella le miró con esa mirada un poco vacía que últimamente había adquirido. Como si dentro muriera de a poco sin que él pudiese hacer algo. Tal vez ella lo quería hacer así.

-No me dejes-fue lo que dijo él.

-Nunca- le respondió esa respuesta ella la acomodó en su corazón de otra manera. Sin embargo se lo calló.

-¿Segura?

-Es lo único de lo que tengo consciente de mi existencia.

El rubio refregó su barba contra la cara de ella besando después su piel. Ya un poco roja por la fricción. Sakura quedó de medio lado viéndole.-Yo lo amo. El rubio se agitó en demasía. Ella no era de mucho afecto, así que verla decírselo así, sin tapujos y directamente lo hizo sentir como colegiala. Y fue cuando vio cómo se acercaba a su rostro y le daba un pequeño besito casto en su frente.-Gracias por todo… baka… Naruto.

Y no aguantó más, la tomo por la boca y la lamió como un gato, mordió su labio inferior haciendo que ella gimiera con un sonido muy ronco, trató de taparse sellar su boca gritona con las manos, pues si la dejaba a su libertad podía despertar a todos los de la casa. Él era consciente y le encantaba ese juego peligroso. Sus labios le apetecían tanto, carnosos y rosados… dulces; siguió con su lengua hasta el interior donde mojo aún más la boca de ella. Relamió sus dientes y después succiono con fuerza con su boca. Sakura se abalanzo sobre él agitando sus movimientos de manera desenfrenada restregándose sobre el cuerpo de Naruto para ayudarle a la estimulación.

Moría siempre cuando estaba con él. Lo amaba al punto del desespero. No era que lo necesitase, solo que con él todo era mejor. Todo se incrementaba, en el placer y en la esperanza. Naruto volvió a ponerla debajo de él, queriendo sentirse poderoso. Pero aun así con toda la sutileza que los deseos le permitían.

-Cree… cree en mi… cree.

Sakura negó con la cabeza. Por qué tenía que decirle esas cosas en esos momentos. Abusaba de su vulnerabilidad.

-Esta noche… cree en mí, así como lo hago yo.

La rosa se dejó llevar por su musa sensual. Que su cuerpo hiciese lo que quisiese así como él lo hacía de manera tan aparentemente fácil. Apagaría su racionalidad por completo. "OFF"

Ella levantó la pierna para empujarlo, así quedaron sentados frente al otro. Gateó y acercándose a él fue girando hasta darle la espalda. El hombre aprovechó la situación y sumergió sus brazos dentro de la camisa roída de su compañera. Cuál fue su alegría al sentir que no llevaba nada más. Con un rugido tomo sus pequeños atributos entre las manos donde apretó. Mientras tanto besaba el cuello con vellos monos hasta llegar a las oreja. Ahí de un mordisco se llevó el lóbulo mientras apretaba sus diminutas cumbres erguidas a la vez. La mujer gimió pasito llevando sus manos a la cabeza de él para sumergir sus dedos dentro de sus cerdas monas.

Sin miramientos la rosa llevó su mano derecha dentro de su pantalón sumergiéndola a ese rincón que sólo su hombre conocía. Allá dentro, entre su propia líquida calidez. Aquella que estaba produciendo su amigo, amante, compañero y esposo. Deslizó los dedos tres veces para impregnar el meloso néctar entre ellos. Una vez logrado el cometido saco de nuevo la mano de su pantalón viejo y gastado. La puso enfrente de ambos para que él la viera. Ella jugo con sus dedos juntándolos y despegándolos entre sí para que viera los hilos que se formaban. Naruto quería enloquecer, quería terminar de una vez y no podía concentrarse para que eso no pasara. De pronto lo consideraría cómo un voraz y egoísta. Pero no podía. Ella lo supo y quiso ser aún más malvada.

Llevo la mano impregnada dentro del pantalón de él para cubrir su esencia de hombre con la suya. Mezclando olores y movimientos de arriba hacia abajo. El hombre rugió exhalando tan débilmente que se quedó quieto soltando de su agarre a la mujer. Porque eso era en ese momento. Una masa desgonzada de placer.

-No me sueltes-suplicó ella sin verlo. Pensó en que sería la última vez que esto pasaba. No. No podía pensar en ello sino pararía. Apretó con una fuerte delicadeza a su señor haciendo que la apretujara con tanta fuerza que de seguro amanecería amoreteada. Sacó su mano del pantalón ajeno y con mucha convicción las puso en los pantalones de ambos a la vez bajándolos rápidamente. Con tanta facilidad que sorprendió a Naruto quien hipo sobrecogido.

Sin detenerse a pensar mucho llevo una de sus manos algo callosas y grandes al frente del cuerpo de la rosa. Tan delicada y frágil. Paso la palma por su vientre donde entonó una oración silenciosa. Ella lo notó y la quitó suavemente de ahí para llevarla más abajo.

-No lo hagas- fue lo único que le imploró. La muerte aún era reciente. El hombre entendió el mensaje concordando con su amante. Así que la guio para que quedara sobre sus rodillas y manos en el suelo. Él atrás encargándose de todo. Masajeó dentro de ella con sus dedos en una caricia tan suave y delicada lo suficiente para que él retomara fuerzas y ella se dispusiera diligente. Escuchando ese sonido tan característico de la excitación de ella al refregar en su botón de placer, se introdujo levemente. Ella sólo dijo un "ah" muy pasito. Crispo los dedos sobre el tatami y fijo su vista en él. Estaba algo carrasposo y hacia que sus rodillas dolieran. Pero ese pensamiento pronto acabó cuando él aumentó la fuerza y la acariciaba con hambre y también con rabia.

Su horrible manía de desquitarse del mundo con ella. Pero eso no importaba pues también ella lo hacía y con más frecuencia. Se usaban mutuamente. Cerró los ojos mordiéndose los labios para no emitir sonido y llamar la atención del resto de los ocupantes de la casa.

-Quiero escucharte-fue lo que dijo Naruto entre movimientos frenéticos que hacían que el sudor volara como rocío.

Sakura se irguió chocando su espalda con el pecho de él. Volteó su rostro y le "obligó" a besarla. Dentro de la boca de él ya pudo gemir con libertad. Ese gesto definitivo terminó por matarlo y él también pareció gritar con ella. Faltos de respiración decidieron seguir en esa posición hasta terminar. No faltaba poco.

Supieron que todo acabo cuando se mordieron mutuamente los labios hasta sangrar y un líquido blanquecino muy viscoso chorreaba por la entrepierna de ella hasta sus rodillas. La rosa abrió los ojos por fin después de irse del planeta y volver. Se retiró suavemente para acostarse sobre el futón alcanzado una toalla dispuesta al lado de la mesa de noche. Se limpió rápidamente y se acomodó dentro de las colchas sintiendo el frío del invierno.

Sintió a su amante pegarse y entrecruzar los dedos de la mano a la de ella. La abrazó por detrás suspirando en su cabello ya largo. Hace años no lo tenía hasta esa altura. No era como el de las princesas pero estaba avanzando. No se dijeron nada. No había mucho que decir.

"ON". Sakura prendió su racionalidad volviendo con ella la seriedad. La sombra y la culpa. Ella sabía lo que haría y seguiría sola de ahí en adelante. Miró el shōji y vio la sombra de la nieve caer. Alcanzó a desprenderse del abrazo del rubio quien sólo hundió su cara en la espalda de ella a modo de reclamo y por el frío. Por fin pudo alcanzarlo para deslizarlo solo un poco.

Entre tanta nube oscura y gris pudo divisar un poco la luna llena. Tan grande y blanca. Brillante y cegadora. Se tranquilizó un poco. Vio a su alrededor. Estaban viviendo una ilusión tan real que quiso creerla. Pero ella no podía seguirla. Entrecerró los ojos cerrando de nuevo el shōji. Se volteó para quedar de cara al rubio que dormía pesadamente. Se acomodó entre sus brazos.

-Perdóname- fue lo que le susurró quedando dormida.

Él solo se quedó quieto y fingió dormir.

"Don't leave false illusions behind

Don't cry cause I ain't changing my mind

So find another fool like before

Cause i ain't gonna live anymore believing

Some of the lies while all of the signs are deceiving"

The Alan Parsons Project

Continuará…

Voy a terminar este fic como seaaaaaa. Como sea. Lo juro. Por respeto a ustedes y a mí misma esto lo voy a finiquitar. El otro día me volví a ver InuYasha y comencé a leer un fanfic de la serie…. Muuuy bonito. Y veo mi desgracia cuando la autora dice "adiós, no continuo". COMO ME DOLIÓ hahahaha nooo. Quede con todas las dudas del planeta. Así que no, eso no pasará en esta historia… así lloremos lágrimas de sangre todos.

Sandeces Random

-Mi hiatus de casi dos años… algo así, se debió a una serie de sucesos afortunados y desafortunados. Se perdió un novio porque no me amaba y luego se perdió un novio porque yo no lo amaba, así que decidí abrazar mi soltería de una vez por todas y entregarme al besuqueo de la soledad dejando atrás la pendejada. Me pinte todo el pelo de abajo de rosado neón, perdí un trabajo y regresé a la universidad a hacer un post grado…. Soy más vieja y tengo un perro pug que es el único hombre que necesito en mi vida.

-Les recomiendo un manga que se llama Sekai no Hate de Makino Aoi. Realmente te hace pensar en el peligro de saber solo UN LADO de una historia, como comenta la novelista nigeriana Chamamanda Adichie. Y es un tema que me gusta abarcar en este fanfic. -El último párrafo es una canción que se llama Eye in the sky del grupo The Alan Parsons Project.

-"Talk to the moon" o "Háblale a la luna" pertenece al OST Tsuioku Hen (Rurouni Kenshin, a.k.a mi anime/manga favorito). Comentarios son recibidos. Críticas SÍ y SÓLO Sí son constructivas ;)

Miyuki Uchiha

Escuchando "Just like honey" de The Jesus and Mary chain