Volver a Tenerte

Atención: Inuyasha es © de Rumiko Tahakashi.

Autora: YukaKyo, el fic es © de mi Propia Autoría. Mis fics No se Prestan Ni se publican en Otros sitios a menos que Yo misma lo haga. De no ser así, te obligare a que dejes de publicarlo.
Pareja: Sesshoumaru x Kagome. Y déjenme decirles que he de escribir a cada rato de ellos pues, son mis favoritos!.
Categoría: A.U. Romance, Drama y Angst.

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10.- La Decisión

Kagome lo quería, únicamente él y nada más.

Y eso en verdad, era lo único que importaba.

— Kagome— susurro su nombre Sesshoumaru, de una forma tan erótica y vibrante que la joven casi sintió como las palabras se arrastraban por su cuerpo acariciándolo.

Presa de la oleada abrasiva de la excitación Kagome cerró más su abrazo contra Sesshoumaru deseando sentir sus dedos recorriendo la extensión de todo su cuerpo. Sus pechos duros se apretaron contra le torso fuerte y casi gimió quedo cuando los afilados dientes del joven mordieron con suavidad la fina piel de su cuello en respuesta.

Necesitaba sentirlo. ¡Por dios!. ¡Deseaba sentirlo!

¡Sí, justo así! Sesshoumaru se deslizo suavemente en el interior de su boca, sujetándole de las mejillas con ambas manos evitando que se alejara si quiera un poco. Aunque era innecesario, mas cuando la chica, se apretaba un poco mas contra su piel.

Las caderas de ambos tan juntas, haciendo que Kagome soltara uno que otro gemido cuando su vientre suave apresaba dolorosamente la firme erección de Sesshoumaru contra ella. Su respiración entrecortada, movimientos expertos y suaves y los dedos juguetones del peliceleste atrapando entre sus yemas el rosado pezón de un pecho de Kagome estimulándolo aun sobre la fina seda de su vestido.

— Te quiero — casi sollozó Kagome y Sesshoumaru dejo de jugar con sus dedos, subiéndolos hasta los delgados tirantes, bajando la molesta telita con una fuerte rapidez que dejo descubiertos al momento a sus pechos, dispuestos para sus labios.

La húmeda y calida sensación de su boca fue un placentero asalto. Kagome solo cerro los ojos y apoyo sus manos sobre los hombros de Sesshoumaru. Apretando su cadera un poco más contra él. Su erección presionaba contra ella tan íntimamente, tan delicioso y torturante que creía, moriría de placer.

Pero de pronto, el murmullo de sus gemidos fue insistentemente interrumpido por el continuo repiquetear del teléfono en la habitación. Los dos se quedaron completamente paralizados, mas Sesshoumaru sin tomarle tanta importancia volvió a asaltar repartiendo una cadena de besos sobre el nacimiento de sus pechos llenos.

Trato de ignóralo.

Dios sabía que había tratado de ignorar el timbre del teléfono, mas al final no pudo.

Sesshoumaru noto su indisposición y lo nerviosa que se ponía con cada sonido el maldito aparato, a tal grado que la pasión casi se había borrado de su cuerpo. Molesto y murmurando una sarta de maldiciones en su mente, se forzó a alejarse de Kagome para contestar el maldito aparato.

Kagome suspiro, odiándose por haber interrumpido ella misma todo aquello. Sus manos temblorosas se pasaron por sus ropas, colocando los delgados tirantes una vez más sobre sus hombros, bajándose la falda y alisándola un poco para que pareciera lo más arreglada posible.

No podía escuchar la voz de Sesshoumaru mientras atendía el teléfono, pero fuese lo que fuera, podía decir sin ninguna duda que el asunto era por demás serio.

Ningún sonido lograba percibirse aparte de su respiración aun agitada.

Al menos hasta que las fuertes y apresuradas pisadas del joven resonaron en la habitación. Lo vio avanzando rápido y con esa misma rapidez se había agachado en cuclillas hasta ella, pasándole el teléfono inalámbrico solo soltando un frío "Es para ti" antes de alejarse con la misma prisa de su lado.

Con un nudo en la garganta y con una ceja levantada, producido por la extraña reacción de Sesshoumaru, se llevo el auricular a la oreja con lentitud, apenas había susurrado un leve "diga" cuando la voz reacia de Inutashio retumbo en sus tímpanos.

Se quedo callada mientras hablaba y solo por un breve instante sus ojos buscaron Sesshoumaru, oculto entre las sombras en una de las esquinas de la habitación, donde se sabía observada con cautela. Quiso sonreírle para transmitirle un poco de seguridad, no daría marcha atrás en su decisión.

Ella lo quería y eso era lo único que le importaba.

Pero Inutashio dijo unas palabras que la hicieron dejar de ver a Sesshoumaru, para aferrarse con fuerza al teléfono, mientras sin proponérselo un repentino temblor y una humedad en sus ojos se acumulaba.

Del otro lado de la línea, Inutashio no espero una respuesta.

Simplemente colgó y la línea muerta del teléfono fue la que ahora resonaba en su cabeza.

Dejo caer su mano aun con le teléfono en la misma y casi por automático presiono el botón rojo de colgado. Cerró los ojos por un breve momento, presionando las acuosas lagrimas bajo sus parpados sin dejarlas caer.

— ¿Malas noticias? —

El tono de voz neutro de Sesshoumaru la hizo abrir los ojos y a pesar de la oscuridad que les rodeaba, podía ver con claridad su rostro. La mirada dorada y calida del joven se había vuelto opaca y fría, era poco decir que estaba hasta distante.

¿Malas noticias? Eso era poco

Terribles Noticias, apenas y era lo indicado.

La condición médica de su madre había empeorado y de forma critica.

— ¿Qué es lo que sucede Kagome? —

La joven se mordió el labio inferior tratando de evitar con ello un quejido doloroso, llevándoselo a la garganta donde el nudo duro que se le había formado, apretó un poco mas contra la misma y le impidió por largos segundos, realizar cualquier inhalación.

Sesshoumaru frunció el ceño molesto. Sus preguntas no habían sido contestadas, ni con un solo ademán siquiera. Aquella mujer se había sumido profundamente en sus pensamientos, mordiéndose dolorosamente el labio mientras apretaba con fuerza sus manos juntas en su regazo.

Y aquella llamada se su padre la había inquietado de forma excesiva. Era la única respuesta posible a su repentino cambio de ánimo.

Se alejo de la oscura esquina en la que se encontraba y con pasos decididos volvió a acercarse a ella. Inalterable y perdida en ella, Kagome ni lo sintió cuando se arrodillo a su lado y le había tomado de las manos con toda la suavidad que podía en su momento mas tenso mostrar. No le había oído tampoco maldecir calladamente mientras e tragaba los deseos que tenia de sacudirla, para luego llamarle tan suavemente como si de un débil susurro se tratara.

— Kagome —

— Se esta muriendo — soltó Kagome apretando las manos de Sesshoumaru muy fuerte entre las suyas, sus uñas largas se le encajaron sobre la piel y a pesar del daño Sesshoumaru no hizo nada por alejarlas — Mi madre se esta muriendo —

— Necesita ser operada de inmediato, solo eso puede salvarla — La voz de la joven se había quebrado y un caudal de calidas lágrimas descendió por sus mejillas, mas ningún hipo o gemido de dolor broto de su boca. Sesshoumaru la miro comprendiendo de inmediato. Así que aquella era la razón por la que no hubiera ningún familiar de Kagome en aquella casa.

Kagome se soltó de las manos de Sesshoumaru, llevándose sus propias manos al rostro recapacitando en aquello. Había echo todo mal. Su egoísmo había empeorado las cosas, al querer ser libre de su obligación, se había olvidado por completo que, si ella deseaba casarse con Inutashio era solo para salvar a su abuelo y también, a su madre.

No contaba con el dinero para los estudios, el hospital y mucho menos para las costosas operaciones.

Inutashio, cruel e inhumano, como había parecido ante ella reclamando las deudas de su abuelo, se había enterado por mera casualidad del estado de su madre y le había propuesto un irresistible trato.

Lo había aceptado y lo había olvidado por completo. Mas cuando se entero de la existencia del futuro hijo de Inutashio. Pero después de saber la gravedad de su madre…

Debía de reconsiderarlo de nuevo, las necesidades de su familia estaba primero.

— Kagome, si tu madre esta tan mal ¿Qué haces aquí, en lugar de estar con ella? —Kagome se enjuago las lágrimas con el dorso de sus manos.

— Inutashio desea que me case con él lo más pronto posible—

— Mi padre no llegaría a esos extremos, estoy seguro que preferiría que tu madre se recuperara primero — soltó Sesshoumaru incrédulo mirándola intensamente. La joven solo cayo mientras desviaba su mirada hacia el suelo.

— Esto es muy raro y necesito que me lo expliques Kagome—

— No tengo nada que explicar — Estaba mintiendo y Sesshoumaru odiaba que las personas mintieran. Sus palabras eran vacías y se negaba a mirarle aunque fuese tan solo de reojo.

— Kagome — Le llamo nuevamente mas la joven no respondió, su paciencia ya había llegado al límite.

— Bien, no me digas nada de eso. Pero al menos déjame entender lo sucedió el día en que nos conocimos — Kagome entonces volvió a mirarlo, mas su gesto era desconfiado y precavido.

— Aceptaste casarte con mi padre, porque deseabas a un marido rico —

— Así es, quería una vida cómoda y llena de lujos — respondió finalmente, aunque sus palabras sonaron excesivamente frívolas y despreocupadas. Aquello robo por un instantes la calma de Sesshoumaru, mas las pupilas castañas de la chica se habian oscurecido llenas de dolor.

— Si querías todo eso, entonces ¿Por qué decidiste meterte conmigo? —

— Yo… — Kagome no pudo evitarlo mas — Quería sentirme libre, al menos un vez—

— Entiendo — acepto Sesshoumaru — Pero ¿Qué hizo por ti mi padre para que aceptaras sus absurdas condiciones? —

— ¡No tengo porque decírtelo! — soltó indignada Kagome, levantándose pronto del suelo donde había estado, Sesshoumaru la imito levantándose también.

— Tal vez, pero necesito saberlo. ¿Qué hizo Kagome?, ¡Dímelo! —

Una vez más la había tomado de los brazos con fuerza obligándola a encararlo a no alejarse y aunque se había resistido arqueándose de un lado a otro, el fuerte agarre de las manos de Sesshoumaru no había cedido en lo más mínimo. Derrotada dejo caer su cabeza contra el pecho de Sesshoumaru, aplastando su largo flequillo negro contra su inmaculada camisa.

— ¡ Me dio dinero!. ¡Todo el que necesitaba con urgencia en aquellos momentos! — Ya no podía seguir luchando, se encontraba cansada absolutamente de todo lo que sucedía — Todo el dinero que nunca hubiera podido imaginar siquiera —

— ¿Y tu familia lo acepto así sin mas? —

— Ellos no podían hacer nada, lo necesitaban tanto o más que yo misma— Kagome tomo aire antes de seguir gritando como desde segundos antes lo hacia — Y.. —

— Y aceptaste la tentación de Inutashio sin importarte nada en absoluto —

— Sí, de inmediato y antes de que se arrepintiera. Tu padre me ofreció todo el mundo justo a mis pies y yo no pude resistirme a tenerlo—

— ¿Y yo?. ¿Cuál fue mi papel en todo esto? —

— Tú fuiste mi último adiós al mundo de libertad que pude escoger sin presión alguna. Antes de aceptar y sellar mí destino junto a Inutashio —

— Podría decirse que fui una última escapada — siseo aquello Sesshoumaru asqueado con la idea.

— Eso justamente y lo menos que esperaba era volverte a encontrar —

— Quieres decirme que de no haberme vuelto a ver, hubieras escondido lo nuestro en lo mas profundo de tus recuerdos como un sucio secreto—

Kagome solo asintió, sintiéndose por un momento intimidada por la fuerza abrasadora del enojo de Sesshoumaru. Estaba más que molesto, se sentía usado y molesto consigo mismo. Pues a pesar de todo aquello, a pesar de su alma superficial y codiciosa, a pesar de cualquier cosa. Deseaba seguir teniéndola con él.

La primera y única noche en la que habían estado juntos. La había aceptado en su lecho, tan solo para demostrarle que, podían tener algo más que una aventura de una sola noche y solo hasta después de estar completamente saciado y harto de ella, la dejaría.

Y Kagome se había ido. Haciéndose desear más.

— Inutashio ansiaba una esposa y esa… era yo—

— Pero tú no lo querías a él cariño — siseo Sesshoumaru cruelmente mientras masajeaba la piel de los brazos de Kagome con sus dedos suaves.

— Si esa noche no te hubieras escabullido, podrías haber sabido un poco más. Te hubieses dado cuenta que había otro marido mas a tu disposición que podía ofrecerte incluso mas de lo que Inutashio te ofrecía —

— ¿Qué… qué quieres decir? — susurro Kagome y el tacto de los dedos de Sesshoumaru de pronto le empezó a parecer maligno y inhumano.

— Sí, estoy diciéndote que, si me hubieras dicho todo esto en aquella ocasión te hubiese ofrecido exactamente lo mismo que mi padre y tal vez más. De hecho aun lo ofrezco —

— No — Kagome acompaño su palabra con el gesto negativo de su cabeza, no quería escuchar ese tipo de palabras de los labios de Sesshoumaru, dolían y demasiado.

— ¿No? — Sesshoumaru sonrió socarronamente — ¿No te gusta la idea cariño? —

¿Qué si no le gustaba la idea?

Aquello era justamente lo que había soñado desde aquella noche. Más de una vez había fantaseado con aquello. Ese hombre al que había conocido aquella noche volvería una vez mas a su vida, dispuesto a hacer todo lo posible por rescatarla de su cruel destino, para decirle que se había enamorado profundamente de ella y desando desposarla enseguida y que estaba dispuesto a atesorarla por el resto de su vida.

Y sus fantasías se habían hecho realidad… aunque muy contrarías a lo que quería.

Ese hombre, le pedía que se casara con ella, pero no le amaba y eso era lo principal que de él buscaba. No deseaba un matrimonio así, por ello no quería casarse con Inutashio.

Además si ella había decidido casarse con Inutashio era tan solo para que su abuelo no pisara la cárcel. Y al saberlo su madre aun y con todas las cirugías a las que se sometería estaba segura, se moriría de tristeza.

Y Kagome no estaba dispuesta a que aquello sucediera.

— Kagome — levanto la vista de inmediato al escucharle llamarle y el rostro serio y sereno de Sesshoumaru la observaba fijamente — ¿Te casaras con mi padre o conmigo? —

— Inutashio— murmuro secamente dando su decisión.

— Entonces, no hay nada mas de que hablar— Kagome asintió sin mirarlo. En sus labios murieron las palabras de disculpa y aunque las dijeras sabia, no servirían de nada para que Sesshoumaru entendiera.

Empezó a caminar lo más rápido que pudo hacia la puerta. Debía alejarse, refugiarse en su habitación hasta que su futuro esposo pronto volviera. Los preparativos para la boda ahora después de la noticia de la gravedad de su madre se adelantarían excesivamente y debía darse prisa en arreglarse para los mismos.

El firme y fuerte cuerpo de Sesshoumaru le cerró de improviso el paso y a duras penas pudo evitar el chocar contra su cuerpo. Su respiración se detuvo y su corazón empezó a latir con una fuerza devastadora cuando sus miradas se encontraron.

El dorado y el castaño contemplándose una última vez, antes de que con un rápido movimiento Sesshoumaru se volviera a alejar para dejarle el camino libre.

Y Kagome corrió, con todas las fuerzas que le quedaban.

Mientras las gruesas lágrimas le cegaban la visión.

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Continúa…

Hitori iya nai!

Notas de la Queen YuNna: Hey! He actualizado! Creo que se dieron cuenta? xD, siento lo de mi demora, mas esta vez se ha debido a un pequeño gran accidente. Así que tengo unas hermosas puntadas y más de la mitad de mi mano inmovilizada. Aun así he escrito en ratos y he logrado terminar este capitulo. He puesto un pequeño y sugerido lime, discúlpenme si no puse el lemon que deseaban, pero no había ganas y me parecía sobrado al menos por ahora, woah, les he separado, qué pasara ahora?.

Por cierto, les invito a leer una de mis nuevas historias que espero les guste y creanme sera un poquito mas corta de lo habitual, esta subida junto con esta, se llama Snow Kiss! Les aseguro que no se arrepentiran!. y ahora si hasta luego y un saludo para todos!

Bye, bye…

Y como dicen por ahí…

"Una sonrisa no cuesta nada… un review… tampoco"

¿A que me dejas uno?