X.

Horas interminables después, había vuelto a salir el sol y un par de empleados de Shinhwa llevaron de vuelta la motocicleta a casa de Ji Hoo; la noche anterior, Woo Bin no lo había dejado montarse en ella después de que se peleó de esa forma con Joon Pyo y lo había regresado él mismo en su auto. Su abuelo no dijo nada cuando lo vio regresar con el labio partido y morado.

—Hijo, quiero decirte algo —Seok Young se dirigió a su nieto, quien no había dicho ninguna palabra desde que había vuelto.

Ji Hoo lo miró sin cambiar su expresión de cansancio y hastío con ojos apagados.

—Lo de Jan Di es... terrible —comenzó tras un suspiro—. Y entiendo lo especialmente difícil que es para ti, pero... hay muchas personas que están esperando por ti en la clínica...

—Lo siento —interrumpió con la voz intranquila—. Perdóname, abuelo, no puedo concentrarme en la clínica, no puedo parar de pensar en ella y te he cargado todo el trabajo a ti, pero te prometo que voy a tratar de hacerlo mejor...

—No es eso —hizo una pausa—. No es correcto que veas pacientes en el estado en el que estás; la gente confía en nosotros y no podemos darnos el lujo de fallarles por no poder concentrarnos.

Ji Hoo bajó los ojos. Tenía razón y eso lo hacía sentirse aún peor...

—No es culpa tuya, hijo —él adivinó lo que estaba pensando—. Sé que te sientes muy mal y no quiero que esto lo haga peor para ti.

—¿Entonces?

—He pedido ayuda alguien más —Seok Young se dirigió a la puerta y la abrió, dejando ver a un joven a punto de tocar el timbre— ¿Recuerdas a Dae Hyun? Fue compañero de Jan Di en la Universidad.

Dae Hyun apretó los ojos ¿cómo me va a olvidar?. Ji Hoo lo miró de pies a cabeza sin decir nada.

—Buenos días —el chico hizo una torpe reverencia—, doctor Yoon... Ji Hoo sunbae.

—Buenos días —el abuelo también reverenció y luego volteó hacia su nieto—. Hijo, a partir de hoy, Dae Hyun va a ver a tus pacientes, al menos hasta que se resuelva todo.

Dae Hyun sonrió tímidamente pero borró su gesto de inmediato, intimidado por la penetrante mirada de Ji Hoo.

—Él obtuvo mejores calificaciones que tú —continuó el hombre mayor—, de hecho fueron las mejores de su promoción. Además le estamos agradecidos porque es un buen amigo de nuestra Jan Di y siempre estuvo a su lado apoyándola y ayudándola, sobre todo, él cuidó muy bien de ella cuando realizaron su internado juntos en el hospital.

—Por favor no diga eso, doctor Yoon —masculló entre dientes; los ojos de Ji Hoo clavados en él le estaban provocando un profundo sentimiento de pánico.

—Por supuesto que tú le ayudarás todo el tiempo —finalizó el abuelo.

Ji Hoo lo miró severamente un momento más y el instinto de supervivencia del pobre chico le pedía a gritos que corriera; esa era justamente la mirada de "te vas a morir, pequeño cabrón" que siempre le lanzaba cada que lo veía con Jan Di...

El joven no sabía qué decir, quería tal vez preguntar por ella o decir que esperaba que todo se arreglara muy pronto, pero nada parecía oportuno ni apropiado.

Entonces, Ji Hoo hizo una leve reverencia.

—Agradezco tu apoyo en un momento como este.

—¿Eh? —Dae Hyun francamente se sintió sorprendido, tal vez esperaba una mala reacción. Le devolvió la reverencia— No, gracias a ustedes...

—Bueno, niños —Seok Young salió de la casa—, se hace tarde y hay que ir a trabajar.

Los tres se dirigieron a la clínica; Ji Hoo, como era de esperarse, no dijo una sola palabra en el trayecto y estaba aún más perdido en sus pensamientos que de costumbre. Las imágenes de la cinta de seguridad de Jan Di llevándose tanto dinero se repetían incansablemente una y otra y otra vez en su cabeza y trataba de pensar y pensar en una explicación que tuviera un poquito de lógica.

Frustró un gruñido, tenía que trabajar y concentrarse.

—Mamá... hay dos doctor príncipe hoy.

La niña lo sacó de sus ideas al fin y la recordó; debía revisarla ese día para asegurarse de que estaba completamente bien después de haber estado enferma dos semanas atrás.

—Mira, Sae Byul —dijo Ji Hoo agachándose para quedar a su altura y forzando una sonrisa—, te presento a Dae Hyun, él te va a revisar hoy, así que ayúdalo porque es su primer día trabajando con nosotros... ¿de acuerdo? Y no te preocupes; él es muuuuy buen doctor; es mejor que yo.

Dae Hyun sonrió absolutamente asustado y saludó mientras la niña asentía tan sonrojada como sorprendida.

Le describió algunos síntomas que había tenido la niña y se sorprendió cuando Dae Hyun dedujo rápidamente todos los demás; era bueno, era muy, muy bueno, sólo necesitaba quitar su mueca de horror y tener confianza en sí mismo. Ji Hoo hizo el propósito mental de dejar de intimidarlo; después de todo, era un verdadero alivio tenerlo allí...

0o0o0

Ji Hoo se tiró en su cama; ojalá hubiera una manera de no pensar, de dormirse tan profundamente que olvidara todo aunque fuera por un instante. Golpear a Joon Pyo no había servido de mucho; aparte de inútil e impotente se sentía furioso, y, después de reñir, su sentimiento de furia fue reemplazado por remordimiento; no había querido pelearse con él.

Cerró los ojos y respiró muy profundo, tratando de tranquilizarse; entonces oyó la voz de Jan Di diciendo su nombre.

Se incorporó rápidamente mirando en todas direcciones, estaba solo, pero había sido tan clara su voz como si la tuviera al lado. Apretó sus dedos contra sus sienes y gruñó. La había oído de verdad; era algo parecido a ese sentimiento en su pecho que lo golpeaba cada que ella lo necesitaba, su alarma de fuego, pero había sido mucho más fuerte, mucho más real.

Volvió a dejarse caer en su colchón, cerró los ojos y respiró. Y la oyó otra vez y en su mente todo se volvió gris. Sentía claustrofobia, pero también la presencia de Jan Di.

Era muy clara, muy, muy clara su voz llamándolo.

0o0o0

Y como una tortura, pasaron más días lentos y dolorosos, sin saber nada de ella... Woo Bin se sentía tan frustrado; no era posible que ninguno de sus contactos hubiera logrado localizarla. Él también comenzaba a sentirse desesperado, el ambiente era tan tenso y horrible y llevaba días con dolor de cabeza, sin parar de analizar la cinta de seguridad; quería entender por qué demonios Jan Di había vendido ese collar... ¿para qué? ¿para quién?

Dame una pista

Murmuraba para sí mismo regresando una y otra vez la cinta.

Jan Di, dame una pista para encontrarte...¿dónde estás?

Y seguían pasando días, volviendo el panorama cada vez peor...

"Cada día que pasa lo hace más difícil. Lo único que tengo claro ahora es que si alguien tiene a Jan Di no tiene intención de regresarla a cambio de alguna recompensa. El dinero que ella obtuvo a cambio del collar, al haber sido en efectivo, es imposible saber para qué fue utilizado..."

"Odio tener que decir esto porque sé que la historia de nuestras vidas está dividida en dos; antes de conocerla y después de conocerla. A Jan Di le debemos mucho de lo que somos hoy, si no es que todo; no puedo imaginar qué sería de nosotros mismos si ella no hubiera aparecido de pronto aquel buen día de hace ya varios años. Tan acostumbrados que estábamos a jamás levantar un dedo, preguntándonos cómo era posible que los pobres vivieran si no tenían nada y de pronto ella llegó como la claridad y me dejó ver que los que no teníamos vida éramos nosotros."

"Sé que para cada uno de nosotros ella representa algo tan especial, tan único y tan irremplazable que sólo queremos pensar que todo estará bien, pero ahora tenemos que considerar cada posibilidad de lo que le pudo haber pasado. Quizá es posible que ella se haya llevado ese dinero para sí misma y ahora vive de él, quizá de verdad se hartó de nosotros y quiso huir para siempre..."

Tenía que tener cuidado con esas palabras; se había dado cuenta de lo agresivo que podía tornarse Ji Hoo ante esas ideas...

"Sin embargo, creo más bien que alguien la obligó a hacer esto. Creo que Jan Di sabía cosas que no debía saber, pero... si a ese alguien le molestaba ella y además pudo conseguir todo ese dinero sin recurrir a nosotros y con los días que pasan y pasan... es posible que Jan Di esté muerta"

Y todos sintieron que desfallecían cuándo Woo Bin dijo aquello...

0o0o0

Joon Pyo llevaba desde la pelea encerrado en las oficinas de Shinhwa; no dormía y sobrevivía a base de refrescos, frituras y pan de las máquinas expendedoras.

Adelantó el trabajo de semanas y cuando no tuvo más que hacer se puso a inventar cosas. Abrió un concurso para que chicos de bajos recursos pudieran ganarse becas para estudiar en Shinhwa de acuerdo a sus calificaciones. Decía que ahora iba a llenar su instituto de plebeyos.

Y además, se la pasaba citando a Ha Jae Kyung a horas insospechadas para consolidar la unión de sus empresas. Ella estaba preocupada porque Joon Pyo se veía cada día más y más enfermo y le insistía en que comiera y en que durmiera pero él, obvio, sólo le gruñía y le decía que se pusiera a trabajar.

Finalmente ella llegó un día justo para verlo desvanecerse y caer al piso.

0o0o0

Ga Eul se recostó en su cama y Yi Jung se sentó junto a ella. Ninguno dijo nada en un largo rato, sólo él acariciaba con ternura su rostro y enredaba los dedos en su cabellos hasta que los rayos rojos del atardecer desaparecieron y dejaron la habitación en la oscuridad.

—¿Por qué pasó esto tan de repente, Yi Jung? —la voz de Ga Eul sonaba ahora derrotada— ¿Por qué le pasó esto a Jan Di?

Pero él no contestó.

—Woo Bin sunbae... dijo que Jan Di estaba muerta.

—Él no dijo eso... —respondió Yi Jung en un susurro.

—¿Dónde estará? ¿Tendrá siquiera comida? ¿o un lugar dónde dormir? —ella cerró los ojos— Siento que no puedo más con este nudo en la garganta. Necesito saber dónde está para poder continuar y... —sus palabras se atoraron dolorosamente en su garganta— y si ella está muerta necesito saberlo para poder decirle adiós...

No pudo evitar que su voz se quebrara allí.

Él tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella. Quería decirle que no era así; que Jan Di estaba bien, porque ella era la hierba mala más fuerte y testaruda del mundo y quería decirlo con la seguridad suficiente para que Ga Eul no llorara, pero no podía.

—No pienses así —él le habló con mucho cariño—, no te pongas a imaginar cosas... porque en nuestra imaginación siempre empieza a ocurrir lo peor y a formarse toda clase de escenarios malos... y las cosas no son así...

—Pero los días pasan y pasan —ella apretó su mano— y ella no está... me siento muy mal, Yi Jung... me siento muy mal...

—Ga Eul... —él se tomó un momento antes de seguir— ya que... no sabemos cuándo va a volver Jan Di... ¿Qué va a pasar con nuestra boda?

Ella se incorporó y quedó sentada en la cama, mirándolo a los ojos.

—Yi Jung... —apretó los labios y luego negó con la cabeza— abrázame.

Se lanzó a su pecho y se aferró a él con fuerza.

0o0o0

Otra noche de otro día... Ji Hoo estaba en clínica junto a su abuelo, no lo decía en voz alta, pero había estado buscando más y más su compañía y Seok Young no necesitaba palabras para entenderlo, así que él también había estado tratando de estar todo lo que pudiera con su nieto...

—¿Quieres ir ya a casa? —preguntó Ji Hoo mirándolo revisar papeles...

—Sí, hijo... sólo termino con esto y nos vamos.

La puerta de la clínica se abrió despacio y Joon Pyo entró. Casi de inmediato, se cruzó con la mirada de Ji Hoo, quien lo observaba desde dentro del consultorio.

—Quiero hablar contigo —dijo el recién llegado, adentrándose sin saludar.

Ji Hoo se quedó en silencio unos instantes, mirándolo intensamente, dándose cuenta que su rostro aún estaba lastimado por su pelea, y luego, simplemente asintió y señaló con un movimiento de la cabeza las sillas en frente de su escritorio.

—Estaré ordenando expedientes, hijo —dijo el abuelo saliendo del consultorio y dejando entrar al otro—, los dejo solos —después de todo, no creía que se lanzaran a golpes de nuevo...

Los dos jóvenes murmuraron al unísono un gracias, luego, Joon Pyo se sentó donde le habían señalado y suspiró mirando el suelo. Ninguno dijo nada en un rato.

—Imagino cómo te sientes —comenzó Joon Pyo— ¿Cómo puedes trabajar así?

—Técnicamente no estoy trabajando —Ji Hoo se encogió de hombros—, hay alguien más que hace mi trabajo ahora y... sólo estoy aquí porque mi abuelo no me deja quedarme en casa.

—Oh.

Silencio...

—¿Qué hay de ti? Me han dicho que, al contrario, tú has trabajado sin tomar descanso...

—Necesito no pensar en ella...

—Te haces daño... ¿es cierto que te desmayaste?

—Qué exagerados son todos. A mi no me pasa nada —Joon Pyo murmuró sin levantar la vista— Y tienes razón

—¿Eh?

—No la merezco y soy ruin y despreciable.

Ji Hoo exhaló una bocanada de aire cerrando los ojos.

—Lamento haber dicho eso —el médico cerró los ojos dejándose caer contra el respaldo.

—No deberías lamentarlo —hizo una pausa—. Llevo toda la vida deseando ver esa fiereza en tus ojos, no contra mí obviamente, pero... si siempre tuvieras ese coraje de plantarte frente a quien amenaza lo más importante para ti, ya tendrías todo lo que quisieras...

Ji Hoo se mordió el labio y pareció que iba a decir algo, pero siguió en silencio.

—Todos están enfadados conmigo porque soy un cretino, infame, bastardo desalmado al que le importa más un zafiro que Jan Di... —mustió Joon Pyo entre dientes— y sí, sé que una necedad por el estilo dije, pero...

—Joon Pyo...

—¿Acaso crees que no quiero salir y matar a quien sea que está detrás de todo esto? —su tono de voz cambió por uno más atormentado—¡Por su puesto que sé que Jan Di no lo vendió por voluntad propia! ¿crees que el no saber qué pasó con ella no me está matando? Pues me está matando; me siento muy, muy mal, muy impotente y débil... y cuando siento que algo me está matando digo cosas... así.

—Lo sé.

Joon Pyo le clavó los ojos y dejó un momento en silencio...

—¿Entonces por qué me golpeaste, bruto? —murmuró muy rápido— Aish... —entrecerró los ojos mientras Ji Hoo lo miraba largamente— Está bien, lo merecía, lo admito... lo que quiero decir es que... lo siento. De verdad lo siento.

No era fácil escuchar ese tipo de palabras de alguien tan arrogante y necio como Goo Joon Pyo. Era bueno oírlo, era bueno saber que estaba calmado.

—Joon Pyo...

—Woo Bin insinuó que podría estar muerta...

—No lo está —contestó de inmediato sin una sola pizca de duda en su voz.

—Sé que tú tienes... una especie de sentido arácnido con ella —Joon Pyo sonrió con amargura—. Por más que lo deteste no cambiará el lazo tan fuerte que tienes con Jan Di... ¿qué crees tú que le pasó?

—Sé que alguien se la llevó —expuso un momento después—, quisiera tener una idea de quién y por qué... yo... oí su voz.

Joon Pyo lo miró curioso y con mucha atención.

—Supongo que... —Ji Hoo continuó alzando los hombros— estoy comenzando a volverme loco.

—No. Yo te creo.

Ji Hoo no esperaba esa clase de respuesta, así que se quedó sin saber qué decir...

—¿Qué es lo que dice?

Otro momento de silencio.

—Mi nombre... sólo mi nombre —dijo con un hilo de voz—, oigo su voz llorando y diciendo mi nombre y luego todo es gris... No es como un sueño o un recuerdo; no puedo explicarlo, es algo muy raro. No lo sé... es de verdad muy extraño, nunca me había pasado... es como si estuviera aquí...

Joon Pyo reflexionó... —¿Y funciona al revés?

—¿Eh?

—Que si tu puedes hablarle a ella... que si puedes llamarla como ella te llama a ti.

—Yo... francamente nunca había pensado en eso.

—Debes intentarlo y dile que... —se pensó un momento sus palabras— dile que vuelva.

Ji Hoo sonrió por primera vez desde que Jan Di ya no estaba.

—¿Aún te duele? —preguntó señalando su pómulo, que aún estaba visiblemente morado. Su labio también se notaba hinchado...

—Mmm... —Joon Pyo agachó la cara— Claro que me duele; un lunático se me fue a golpes.

Ji Hoo se levantó, rodeó su escritorio y llegó junto a él. Sin decir nada, le tocó el rostro con ambas manos.

—¿Te duele esto?

—¡Auch! —se quejó tratando de echarse para atrás— ¡ya te dije que sí me duele!

—¿Y te duele esto? —preguntó palpando varios puntos.

—No... eso no...

—Mmm... —Ji Hoo torció la boca— así que sólo te duele esto —dijo volviendo a tocar su moretón.

—¡Auch! ¡Qué sí! —gruñó dándole un manotazo para que lo soltara— ¡Eso ya fue para molestar!

Ji Hoo sonrió otra vez.

—Aish... —Joon Pyo rodó los ojos— ¿así de mal tratas a tus pacientes? Con razón tu abuelo te despidió.

El médico abrió un cajón que tenía detrás de él y sacó una caja con pastillas.

—Tómate una cada doce horas, eso te quitará el dolor y ayudará con la hinchazón...

—¿Y si no funciona?

—Te tomaré una radiografía si en un par de días te duele igual...

—Bestia... me rompiste la cara de verdad —lanzó otro gruñido y señaló el bote de plástico transparente de paletas que descansaba en un librero —¡Y quiero una paleta!

Ji Hoo levantó una ceja, tomó el bote y tomó un dulce.

—De esas no, de uva —Joon Pyo bufó—. Espera, espera —dijo cuando tomó la golosina de dicho sabor— ¿esas azules son de las que pintan la boca?.

—Sí.

—Quiero una de esas entonces.

—Eres peor que un niño...

—¿Qué?

Ji Hoo le dio la paleta azul y rió un poco.

—¿Qué? —repitió Joon Pyo, soltando también una risa, metiéndose el dulce a la boca.

Su abuelo suspiró aliviado desde afuera cuando un momento después los dos estaban riendo; una risa cansada y débil, pero al menos, ya estaban aunque fuera un poco mejor...

0o0o0

Y así pasó más tiempo, más de un mes sin noticias y sin pistas y cada día era más doloroso que el anterior y las esperanzas disminuían también.

Una tarde, Yi Jung y Ga Eul pidieron ver a todos...

—Hay algo que queremos decir... —comenzó Yi Jung, pero después de eso no dijo nada más...

—Nosotros no vamos a casarnos —dijo Ga Eul sin levantar la mirada...

—¡¿Qué?! —gritaron los demás al mismo tiempo —¡No!

Ga Eul suspiró profundo, no quería echarse a llorar, no delante de todos ellos...

—Desde que era una niña he soñado con el día de mi boda... —sus labios se curvaron en una sonrisa muy triste— es algo tan sumamente importante para mí y un día que yo quería que fuera el más feliz de mi vida y quería que fuera feliz para todos ustedes. Pero ahora, aunque lo intente, siento que ni siquiera puedo levantar la frente... no puedo hacerlo mientras no sepa dónde está Jan Di... no puedo hacer una fiesta, no puedo irme a un viaje, no puedo casarme hasta no saber dónde está y... lo siento mucho, de verdad, pero no puedo seguir...

—No, no —Woo Bin levantó ambas palmas—. No pueden hacer esto. Está bien, olviden la fiesta y el viaje, pero no la boda; podemos hacer algo pequeño, sólo sus padres y nosotros... pero tienen que casarse, es lo que más querían en el mundo.

—No puedo... —Ga Eul se mordió los labios— de verdad, perdónenme todos... perdóname, Yi Jung.

Habían esperado, tenían la esperanza de que ella volviera, pero ahora, faltaba sólo una semana para su boda y tanto Yi Jung como Ga Eul habían asumido que Jan Di no volvería antes de esa fecha y si iban a cancelar su boda, debían hacerlo ya.