Edward POV.
"¿Cuándo tienes que irte?" Susurró Bella, luego de volver del cuarto de baño y apoyar la cabeza sobre mi estómago, mirándome con sus enormes ojos castaños.
Suspiré, acariciando su mejilla.
"Creo que dentro de unos días. Lunes."
Bella frunció los labios y no pude evitar sonreírle.
"No quiero que te vayas."
"Y yo no quiero irme."
"¿Para qué debes conocer a los de las otras cedes?"
"Porque soy su nuevo jefe, ya sabes… Debo hacerlo." Le dediqué una sonrisita. "Adoro que vayas a extrañarme."
Bella bufó, y se removió hasta que terminó acostada sobre mí, con su rostro a un centímetro del mío.
"¿Por qué?"
"Porque eres adorable… No intentas hacerte la desinteresada ni ninguna de esas idioteces que hacen las mujeres a veces."
Bella sonrió y besó mi mejilla antes de acurrucarse sobre mí.
"No tendría sentido hacerme la desinteresada." Susurró, y acaricié su espalda de arriba abajo, besando su coronilla. "No sería demasiado sincero de mi parte."
"Por eso te quiero tanto, Bells." Murmuré. "Para ti la sinceridad está ante todo."
"Yo también te quiero."
Sonreí y la apreté más contra mi pecho.
Isabella era fantástica. Era tan pequeña y linda, divertida, astuta e increíblemente dulce. Era cálida y me daba paz. Tanta paz.
Siempre había sido un maniático del control, siempre había vivido tenso, por no decir nervioso, lleno de responsabilidades. Y de repente ella aparecía, y era tan despreocupada, tan libre y tan feliz. Y me hacía desear ser así.
Me hacía relajarme, desacelerar y disfrutar el ahora. No pensaba en todo lo que me esperaba en la oficina o en la enorme responsabilidad que conllevaba ser el jefe del circo. Sólo pensaba en la suavidad de su cuerpo apretado contra el mío y en lo feliz que me hacía tenerla a mi lado.
Ella era del tipo de personas que viven todo intensamente. Que caminan mirando hacia el cielo, soñando, que se ríen muy fuerte y lloran mucho cuando lo necesitan. Que cierran los ojos y sonríen cuando prueban algo delicioso y arrugan toda la cara cuando algo no les gusta. Que aman mucho, a veces demasiado. Que adoran abrazar y besar, y suspiran todo el rato.
Y me daban ganas de ser así también.
"Acompáñame." Susurró Bella ese mismo día, luego del almuerzo, tomando el pomo de la puerta de su departamento y girándose hacia mí. "Si vuelvo a oírlos voy a morir."
Solté una carcajada, y le di un rápido beso antes de abrir la puerta. Ambos nos quedamos en el marco, oyendo atentamente.
"Oigo voces." Susurró misteriosamente.
Me incliné para hablar en su oído.
"Veo gente muerta..." Susurré, empujándola suavemente delante de mí para que entrara, y cerrando la puerta detrás de nosotros.
Bella me golpeó rápidamente y caminó lentamente hacia la cocina, girándose para mirarme de vez en cuando, mientras yo caminaba detrás de ella y movía las cejas de arriba abajo, haciéndola morderse el labio para no reírse.
"Hola, hola, compañeros." Canturreó Bella cuando llegó a la cocina, y apoyó la cadera en el marco, sonriéndoles ampliamente, y debo decir que su enorme sonrisa daba algo de miedo. Me paré detrás de ella, aclarándome la garganta, y riéndome entre dientes cuando Alice y Jasper se giraron a mirarnos con sorpresa.
"¡Hola!" Alice, saltó, alejándose de Jasper y tragando saliva. "Hola, chicos, ustedes… ¿Ustedes no durmieron aquí, verdad?"
"Lo intentamos…" Dijo Bella, caminando hacia la isla de la cocina. "Pero no se podía dormir con todo el ruido." Jasper se ahogó con el café y le sonreí socarronamente. "Tenemos unos vecinos de veras ruidosos, ¿Verdad, Al? Tendremos que hablar con ellos…"
"¿Bells?" Susurré, apoyándome en la isla de la cocina junto a ella.
"¿Mmh?"
"No tienes vecinos."
"¿Qué?"
Alice suspiró y ladeó la cabeza.
"No tenemos vecinos, Bella." Masculló la pelinegra, dirigiéndole una mirada asesina. "El único apartamento que tenemos al lado está desocupado."
"Oh." Bella frunció el ceño y luego se encogió de hombros. "Que interesante…"
Jasper carraspeó, y decidió cambiar de tema.
"¿Vendrás a la función de hoy, Edward?"
Me encogí de hombros.
"Si me invitan…" Bella rodó los ojos y me miró con una ceja arqueada. "¿Qué?" Murmuré.
"Jefe. ¿Cuándo vas a entenderlo? Eres. El. Jefe." Le sonreí y rodeé su cuello con mi brazo izquierdo para taparle la boca con mi mano. Bella me la mordió y me giré hacia Jasper sin quitar la mano.
"Creo que iré. Oh, otra cosa, ¿Saldremos el lunes o el martes?"
Jasper me miró fijamente, y supe que había metido la pata cuando Alice nos miró uno a uno con el ceño fruncido.
"¿Salir?"
"Te lo contaré luego." Masculló Jasper, y con los ojos abiertos como platos, bajé la mirada hacia Bella, que formó una 'O' con los labios que sentí en mi mano, me miraba con sus enormes ojos castaños.
"Creo que debemos huir." Susurró y asentí, totalmente de acuerdo.
"No, me lo contarás ahora. Edward-"Alice se giró hacia mí con los brazos cruzados y la expresión más seria que alguna vez le había visto. "¿Salir hacia dónde?"
"Al, yo no creo que… Él-"Tartamudeé nerviosamente, encogiéndome de hombros.
"¿¡A dónde!?"
"Edward debe conocer a los empleados de las otras cedes…"
"¿Qué más?"
Jasper cerró los ojos y suspiró mientras de recargaba contra la encimera detrás de él.
"Nos iremos por unas semanas…"
"¿Cuántas?"
"Cuatro o cinco."
"¿Tú lo sabías?" Preguntó Alice, quien realmente daba miedo, mirando a Bella. Mi castaña asintió levemente y Alice bufó. "¿Porqué soy la última en enterarse?" Masculló, ahora enviando la mirada asesina hacia Jasper.
"¡Tiempo de huir!" Susurró Bella, tomando mi mano de su boca y corriendo fuera de la cocina, arrastrándome detrás de ella.
Un segundo más tarde, estábamos encerrados en su habitación y nos miramos fijamente antes de estallar en carcajadas.
"¡La he cagado!" Susurré, dejándome caer sobre la cama, y Bella se dejó caer junto a mí.
"Jasper va a asesinarte." Masculló, entre risitas, y negué con la cabeza.
"Soy. El. Jefe. No puede hacer nada en contra mío." Susurré, mirándola con los ojos entornados, y Bella formó una 'o' con sus preciosos labios.
"¿Eres uno de esos jefes dictatoriales y controladores?" Preguntó pícaramente, trepando por mi cuerpo hasta que su rostro quedó a mi altura.
"Claro que lo soy."
"No luces como uno."
"¿Quieres que te lo demuestre?" Gruñí, girándola rápidamente, mientras ella soltaba un chillido, pero asentía al mismo tiempo. "Muy bien, prepárese, señorita Swan."
.
"Juro que te odio." Masculló Jasper esa misma tarde, dejándose caer sobre la silla frente a mi oficina.
Dejé sobre el escritorio los papeles que había estado estudiando y torcí el gesto.
"Lo siento… Pero tampoco es para tanto. ¿Porqué no se lo dijiste?" Pregunté, y Jasper gruñó, frunciendo el ceño y llevándose una mano a la frente.
"No lo sé…" Suspiró. "Fui un imbécil, pensé que si le comenzaba a contar ese tipo de cosas estaría de alguna forma comprometiéndome y tuve… Miedo."
"¿Comprometerte por contarle que te ibas de viaje?"
"¡No lo sé!" Volvió a gruñir, y lo observé con una sonrisita en el rostro.
"Ya entendí que no lo sabes…" Me recliné en mi asiento y suspiré. "Tienes que aclarar tu cabeza, hombre."
"Lo sé."
"¿Quieres estar con Alice?"
"Si." Contestó inmediatamente, y luego volvió a fruncir el ceño. "Pero me preocupa al mismo tiempo. Ella es tan…" Suspiró. "No es simple. Primero, soy su jefe, y luego está el hecho de que ella es tan… Complicada. Y está tan loca. Me saca de quicio, y la mitad del tiempo que estoy con ella sólo deseo sacudirla y hacerla entrar en razón…"
"Y la otra mitad del tiempo sólo deseas tirártela." Jasper soltó una carcajada. "Besarla, abrazarla, adorarla."
"¿Cómo lo sabes?"
"Porque me pasa lo mismo con Isabella. Me desespera, me dan ganas de matarla y luego de arrodillarme ante ella. Esas dos nacieron para volvernos locos."
"Estoy seguro de eso…" Jasper suspiró mientras se ponía de pie. "Supongo que tendré que arreglar las cosas antes de que nos vayamos."
"Deberías."
"Bien… Tú sigue trabajando." Susurró, caminando hacia la puerta.
"Sí, jefe." Respondí irónicamente, y le sonreí cuando me miró con las cejas arqueadas y una sonrisita en el rostro.
En cuanto Jasper cerró la puerta detrás de sí, le envié un mensaje a Bella, pidiéndole que viniera a mi oficina.
De alguna forma, me había vuelto un maldito adicto a ella. No la veía por un par de horas y ya la necesitaba, aquí, ahora.
Dejé el teléfono celular sobre la mesa y suspiré, volviendo a enfrascarme en un par de documentos que debía llenar.
Alcé la vista para darme cuenta de que habían pasado veinte minutos. Bella no había respondido mi mensaje, ni había venido.
Con el ceño fruncido, la llamé, pero me pasó al buzón de voz, y miré el teléfono extrañado.
"Volveré en unos minutos." Le avisé a mi secretaria mientras me dirigía a la puerta, y Allison, la rubia de sonrisa enorme, asintió.
Caminé hacia los camerinos, y luego de preguntarle a un muchacho dónde podía encontrar a Isabella Swan, me dirigí hacia donde me señaló.
Sonreí cuando, al girar en una esquina, la vi, vestida con unos pantalones de deporte y un minúsculo top encima, pero fruncí el ceño inmediatamente.
Estaba triste, y enfadada. Tenía los ojos llenos de lágrimas mientras negaba con la cabeza a lo que una muchacha de cabello dorado frente a ella le decía.
Bella volvió a negar y la muchacha comenzó a reírse de ella. El instinto protector surgió en mí como una avalancha, y me acerqué firmemente a ellas, listo para tomarla en brazos y apartarla de lo que sea que esa chica le estuviera diciendo.
Bella miró hacia el costado y sus ojos me miraron con sorpresa, luego alarma, y finalmente, algo de alivio.
La muchacha rubia también me miró, y la reconocí de la obra y de la base de datos que había estado aprendiéndome, pero no recordé su nombre, y tampoco me importó.
"Buenos días." Mascullé cuando llegué a su lado. "Ven conmigo." No esperé a que ninguna de las dos respondiera. Me giré hacia Bella y di la orden, sin esperar que ella se cruzara de brazos, bajara la mirada al suelo y negara levemente con la cabeza.
"No puedo, debo ensayar." Susurró, y fruncí el ceño.
"¿Qué?"
"Que debo ensayar." Repitió, ahora más fuerte, mirándome con impaciencia. "No puedo ir contigo."
"Lo harás.
"Ed-Señor Cullen, lo siento pero no puedo."
Cuadré la mandíbula, sin despegar mi mirada de la de Bella hasta que ella la apartó, incómoda. Algo estaba sucediendo, algo malo, y no pensaba dejar que se apartara así de mí.
"Muy bien, señorita Swan, vamos a dejar las cosas claras aquí. Yo soy su jefe, y si digo que la necesito en mí oficina, usted vendrá a mi oficina, a menos que quiera ser despedida, ¿Entendió?"
Isabella me miró con los ojos como platos y la boca abierta, totalmente indignada.
"No puedes hacer eso."
"¿Quién dice?" Mascullé, antes de girarme sin más y caminar de vuelta a mi oficina, sabiendo que se tomaría mi amenaza en serio y que amaba su trabajo lo suficiente como para dejar su orgullo de lado y seguirme.
Entré a la oficina dejando la puerta abierta detrás de mí, y suspiré cuando la sentí cerrarla de un portazo.
"¿¡Qué quieres!?" Chilló a mis espaldas, y me giré, con las manos en los bolsillos de mi pantalón y una ceja arqueada.
"¿De veras que quieres hacer esto así, cariño?"
"¿¡De veras que tú quieres hacerlo así!? ¿¡Cada vez que no quiera hablar contigo amenazarás con despedirme y listo!?"
"Si me obligas a hacerlo, sí. Lo haré sin ningún problema." Mascullé, y Bella entrecerró los ojos.
Estaba bullendo por dentro. Enfurecida, sorprendida e incrédula.
"Eres un imbécil."
"¿Qué sucede? ¿Porqué de la nada no quieres hablar conmigo?"
"No sucede nada." Masculló, incómoda ante el cambio de tema, y desviando la mirada.
"Dime qué sucede."
"No-
"¡Isabella!" Mi castaña volvió la mirada a mí, y me acerqué a ella hasta tomar su precioso rostro entre mis manos. "Dime ya qué está sucediendo."
"Eres un maldito controlador."
"Mi paciencia tiene un límite, pequeña." Bella pestañeó, desvió la mirada, y supe que estaba a punto de llorar. "No, no, cariño…" La estreché contra mi pecho, sujetando su cabeza con una mano, y ella se acurrucó contra mí. "¿Qué sucede?"
"Todos hablan de eso…" Murmuró lastimeramente. "Todos me miran y hablan de que nosotros, de que nosotros dos…"
"¿Estamos juntos?" Asintió y la sentí rodear mi cintura con sus brazos para estar más cerca de mí.
"Mis amigos no, pero hay otros que… Dicen cosas malvadas. Tanya acaba de decirme que ahora entiende cómo llegué a ser protagonista tan rápido… Follándome al jefe." Susurró, asqueada, y suspiré mientras frotaba su espalda.
"¿Tanya es la chica que estaba allí contigo?" Pregunté, apartándome unos segundos para mirarla a los ojos y secando una pequeña lágrima que resbalaba por su mejilla. Ella asintió y fruncí el ceño. "No tienes que escucharlos, cariño…"
"¡Es imposible no hacerlo! Y créeme que lo intenté, pero están a mi lado cuchicheando y mirándome y es tan, tan horrible." Susurró, haciendo un pequeño mohín.
"¿Y qué pensaste que lograrías enfadándote y alejándote de mí?" Pregunté, y Bella se encogió de hombros.
"No lo sé. Simplemente estaba enfadada con… Con todos."
"Tendremos que hacer algo, encontrar alguna forma." Mascullé, más que enfadado conmigo mismo y con todos quienes la molestaban.
Porque la simple idea de que alguien hiciera sufrir a Isabella me consumía de rabia. Y era aún peor el saber que por mí ella estaba allí siendo criticada mientras yo me sentaba detrás de mi escritorio, inalcanzable para todos sus comentarios mordaces.
"No hay nada para hacer." Susurró, y luego soltó un suspiro.
"¿Qué quieres decir con eso?" Pregunté, frunciendo el ceño mientras ella escondía el rostro en mi pecho.
"Que no me importa más."
"¿No querrás decir que-" La tomé por los hombros y la separé de mí, obligándola a mirarme. "¿Qué terminarás-
"¿Contigo?"Bella me frunció el ceño. "¡No! Claro que no." Masculló, y suspiré, aliviado. "Tendré que aprender a ignorarlos. Me haces feliz, Edward… Y no pienso apartarme de algo que me hace feliz sólo porque a ellos no les guste."
"Tú y todas las personas que te aman sabemos quién eres, y que conseguiste todo esto porque eres una artista increíble." Susurré, acariciando sus mejillas. "No tiene porqué importarte lo que digan."
Bella asintió.
"Voy a intentarlo."
"Bien, cariño."
"Y ahora debo ir a vestirme. La función comienza en poco tiempo."
"Ve." Me incliné para besarla, y Bella se aferró a mi chaqueta mientras acariciaba lentamente sus caderas desnudas. "Si sigo viéndote vestida así voy a obligarte a que te quedes."
"¿O me despides?"
Solté una risita contra sus labios y la solté.
"Ve, nena. Te veo luego."
Bela me sonrió antes de alejarse meneando el trasero, y le gruñí antes de acercarme y darle una nalgada.
Mi castaña salió de mi oficina chillando y riéndose, pero se puso seria en cuanto Allyson fijó su mirada en ella.
Se despidió de mí con la mano antes de desaparecer por el pasillo, y suspiré antes de cerrar la puerta.
Deseaba con todo mi ser que Bella fuese lo suficientemente fuerte como para soportar lo que se avecinaba.
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¡Buenos días mis queridasss! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Muchas gracias, muchiiiiiiisimas gracias por leerme y por los reviews que amo con todo mi corazón. Espero que les guste este chapter, ¡Un beso enorme!
Emma.
