Ya estamos en el penúltimo capítulo de la historia, espero que les gusta el capítulo y por favor dejen muchos comentarios
Por mi orgullo
"Todos cometemos errores, no es algo de que avergonzarse. Esta herida se curará pronto si tu y yo caminamos juntos y felices"
Lo miraba dormir, se veía tan tranquilo y sereno que no podía creer que fuera el mismo chico que se la pasaba el día entero saltando y gritando por toda la aldea, aunque me alegraba verlo así, y me daba tiempo para pensar en mis estupideces, esperaba poder hablar pronto con él y comprobar que estaba bien.
De repente abrió sus enormes ojos azules, parecía un poco despistado y enseguida clavó sus orbes en las mías.
—Sasuke…
—Naruto—dije yo, interrumpiéndolo y tomando su rostro entre mis manos—estás bien, ¡Ay Naruto!, ¡ESTÁS BIEN!—volví a repetir y sin poder contenerme más, me eche a llorar.
—Sasuke—repitió él alarmado— ¿que te pasa?
—Todo fue mi culpa—me lamenté mientras me secaba las lágrimas de los ojos, pero el pareció asustarse de ver una conducta tan poco común en mí—perdóname
— ¿Pero por qué?—volvió a preguntar—además, estás llorando, pensé que el infierno se congelaría antes de verte llorar.
Bajé la mirada, necesitaba calmarme si quería explicarle todo, él parecía muy intranquilo y miraba en todas direcciones, pero cada vez parecía mas asustado, y es que los resultados de la guerra no eran precisamente alentadores, así que una vez que hube recuperado un poco la compostura, lo tomé de la mano y busqué sus ojos.
—Fui un estúpido—le dije intentando controlar mi respiración—desde el día que abandoné Konoha yo… me sentía fatal, era una sensación tan desoladora que apenas podía con ella, era como estar muerto en vida. Todo era diferente, el mundo había cambiado, vivía en tinieblas, y la comida no tenía sabor. Era como si no perteneciese a ningún lado, todo era extraño para mí, además—suspiré hondamente para seguir hablando—había algo que me corroía por dentro, era algo que dolía tanto que a veces creía volverme loco, el dolor era intolerable, me hacía desear la muerte, y sin embargo, era lo único que me mantenía en mi condición de ser humano.
"Cuando llegué con Orochimaru, sentí como si hubiera olvidado quien era realmente, o que había sido importante alguna vez para mí. En mi nuevo mundo, solo existían dos cosas: mi odio por Itachi y un extraño sentimiento por ti. La mayoría del tiempo, tu ocupabas mi mente, tu eras toda lo que había en mi memoria, no sabía hacer nada más que imaginarte junto a mí, te veía en todos lados, en las otras personas, en los árboles, en las nubes, hasta en mi inmundo reflejo veía tu rostro de nuevo y escuchaba tu voz y tu risa hasta en mis sueños. Deseaba que estuvieras conmigo, pero no lograba entenderlo. Relacionaba el dolor que sentía con tu recuerdo, pero no encontraba como era que ambas cosas encajaran, lo que había dentro de mí, era algo que nunca había sentido, era algo que me destruía y que me mantenía vivo.
"Al tenerte nuevamente frente a mí, la opresión constante en mi pecho y el dolor que sentía constantemente se disiparon totalmente al saber que podría verte, era…, me cambiabas por completo, cambiabas lo que había dentro de mí y pensé que matándote—como me lastimaba pronunciar esas palabras—desaparecería todo eso y… ¿podrás perdonarme Naruto?, ¿podrás perdonar mi estupidez?. Cuando mi intentó de asesinarte falló, mi vida empeoro, deseaba la muerte antes que continuar de esa manera: mi único sentimiento positivo me destruía por dentro y todo lo demás era rencor y venganza.
"Cuando maté a Itachi, mi mundo se desmoronó por completa, mi espíritu navegaba en tinieblas. Si ya no tenía motivo para vivir, ¿porqué mi corazón continuaba palpitando?, ¿Por qué el dolor seguía torturándome en vez de destruirme por completo? no entendía, pretendía llenarme de otras maneras, ahora deseaba destruir Konoha, me uní a Akatsuki, ayudé a capturar al Hachibi y aún así no estaba completo. Pero cuando Madara me dijo que iríamos a capturarte y asesinarte, todo cambio.
"En ese instante supe que lo único que preservaba mi existencia, eras tú. Me di cuenta de lo estúpido que había sido y lo único que quería era tenerte entre mis brazos, besarte y decirte que yo no era nada sin ti. Entendí que tenía que regresar a tu lado. Sabía muy bien todas las cosas terribles que había hecho, pe la que no me enorgullezco, pero nada que fuera irreparable: maté, mentí, robé chantajee y demás cosas viles, pero todo se podría remediar, si estaba junto a ti, absolutamente todo tendría solución, porque me di cuenta que te amo.
"Y fue cuando cometí el error mas grande de mi vida—mi voz se quebró y perdí el valor para mirarlo a los ojos—regresé a Konoha para saber que estabas a salvo e impedir que te pusieran un dedo encima, pero entonces el único que te daño fui yo. He sido el imbécil más grande de todos—parecía que iba a hacerme una pregunta, pero antes de que pudiera hablar, lo sujeté con mucha fuerza del brazo y exclamé—deje que mi orgullo ganara, Naruto, mi orgullo fue nuestra perdición, Madara lo sabía y se aprovechó de eso. Sabía que mi soberbia no me dejaría admitir frente a ti lo mucho que me había equivocado, que no era capaz de aceptar mis errores y que no podía decir la verdad. Supo desde el principio que todos desconfiarían de mí, que yo despreciaría a todos desde el principio y que también perdería tu confianza al atacar al Kazekage-mapache. Madara sabía que cometería todos esos errores, me usó desde el principio para llegar a ti, él me conocía mejor de lo que yo mismo me conozco, él sabía mejor que nadie lo que yo sentía por ti, simplemente me probó, me equivoqué tanto, cuando regresé a Konoha, fui la presa y el cazador sin siquiera saberlo y lo traje directo ti. —Me lamenté y sentí ganas de volver a llorar
"Y hoy por mi culpa, estuve tan cerca—sollocé de nuevo y las lágrimas volvieron a escurrir por mi rostro—tan cerca de perderte Naruto, tu… y todo sería por mi culpa, porque nunca he sido capaz de tragarme mi estúpido orgullo y admitir lo que siento. Hace un rato, pensé que nunca volvería a tenerte conmigo, tu vida se desvanecía entre mis mano y yo no podía detenerla. Yo te había alejado y ahora te perdía, Pensé que si tu morías, yo iría tras de ti, tu eres el lazo mas poderoso, de hecho el único, que me ata a la vida, si tu te ibas, no habría razón para la que yo permaneciera aquí, porque solo es esta vida la que yo puedo compartir contigo, y si tu no estás, mi vida se irá tras de ti—suspiré y continué llorando, la verdad mi monólogo había sonado muy cursi, pero no era mas que la verdad.
Sorpresivamente, fue él esta vez el que me abrazó hacia su pecho, mientras acariciaba mi cabello
—Cuando estaba lejos de ti, me sentía peor que si me dijeran que se había acabado el ramen de todo el mundo—me enojé un poco, por primera vez le decía abiertamente mis sentimientos y parecía que el se estaba riendo de mi—es broma—me dijo al ver mi cara—la verdad es que jamás me la había pasado tan mal, pensaba que el aire me hacía falta, y no había día en que no me acordara de ti—me susurró al oído—tienes razón, te equivocaste mucho y has cometido las estupideces mas grandes que cualquier otro, además de que siempre será un teme, pero eso ya no importa, porque tenías razón en una cosa: cuando estuvieras junto a mí de nuevo, todas las cosas horribles que hiciste se compondrían—me dijo y me di cuenta que era el día mas feliz de mi vida—por cierto, no debes de pedirme perdón, porque yo también te amo.
Intenté componer una débil sonrisa, la verdad es que era muy fácil mirando sus ojos.
—Te juro que desde hoy todo estará bien Naruto y también quería decirte que lo que dijo Madara es la mayor mentira que alguien pudo decir, yo ya no podría separarme jamás de ti, tampoco eres un monstruo, al contrario, mereces mas crédito que yo, y los aldeanos no te odian y…
—Ya lo sé—me interrumpió impaciente como siempre—se que solo quería engañarme, me lo dijiste cuando yo…-- dudó un poco y se aferró más a mí— ¿qué fue lo que me sucedió?
—Estuviste a punto de perder el control de tu cuerpo y tu vida con ello, el sello del Kyuubi estuvo a nada de romperse—le respondí y me miró asustado—pero no te preocupes, eres mas fuerte que el Kyuubi, eres el ninja más fuerte de Konoha, y pudiste detenerlo por completo
—No hubiera podido si no hubiera estado conmigo—susurró y se acurrucó a mi lado—fuiste tu el que me rescató a mí
—Dobe—me reí—eres tú el que siempre me ha salvado, y hoy eres el héroe, tu destruiste a Madara y a los bijuus y toda la aldea está agradecida por eso
—No fue nada—admitió y se sonrojó
—Claro que lo es, no todos los gennin de la hoja derrotan a criminales de clase S con tanta facilidad, algún día serás un gran Hokage.
Era Gaara, estaba parado frente a nosotros, tenía un curita en la mejilla y llevaba a Sai de la mano, quién tenía el brazo en un cabestrillo, un par de gasas en el rostro y el torso vendado, pero sonreía de una forma tan real, que no podía creer que fuera el mismo.
—Veo que ya escogiste Naruto—comentó Gaara y me lanzó una mirada—prefieres al bastado—la verdad es que el mapache sigue siendo un idiota, nunca terminará de caerme bien.
—Tu también escogiste—le sonrió mi Naruto (aclaración, Naruto es mío y solo mío, nadie más tiene derecho a acercársele a menos de que haya hablado conmigo primero) — ¿verdad?
Sai sonrió con más ganas y se abrazó al mapache.
—Buscaba en el lugar equivocado—comentó y tomó de los brazos a la copia barata.
Nos miramos las caras y nos callamos unos segundos.
— ¿Hay muchos muertos?—preguntó con un hilo de voz
—No muchos, pero las bajas si son considerables—respondió Sai con franqueza—además, Asuma-san y Jiraiya-sama…
Naruto bajó la mirada y se echó a llorar-
— ¿Y Sakura, Kakashi, Yamato y los demás?—volvió a preguntar
—Ellos están bien, Kakashi aún está inconsciente, pero estoy seguro de que con los cuidados de Iruka-sensei mejorará pronto
— ¿Y la aldea?
—Bastante destruida, sobre todo el monumento a los Hokages, pero hemos salido de peores, como los ataques de mapaches gigantes
—Todo mejorará de ahora en adelante, ¿verdad Sasuke?
—Si Naruto, todo mejorará
