DISCLAIMER: los personajes no me pertenecen, pero la trama si.
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Los cuatro vampiros se detuvieron ante la puerta del imponente castillo, seguidos de Jacob, que se acercó a la puerta. Cuando estaba a punto de abrirla, un fuerte olor azotó sus fosas nasales, lo que le hizo retroceder unos pasos, volviendo al lado de los Cullen.
Una figura salió del castillo, caminado como si nada, hasta que vio a las cinco personas que la taladraban con la mirada y se puso a reír.
- Vaya, vaya, pero a quien tenemos aquí? – dijo con tono burlón, acercándose a Jasper, que la miraba con todo el odio que sentía en esos momentos.
- No le hagas caso, vamos. – dijo Carlisle ignorando la presencia de Maria y tomó a su hijo del brazo, tirando de él hacia el interior del castillo. – Toda tuya. – dijo guiñándole un ojo a Jacob, que ya había empezado a quitarse la camiseta y se estaba desabrochando los pantalones.
María se quedó sorprendida en un principio, pero pronto supo las intenciones de los vampiros. Intentó interponerse en su camino, continuando con sus burlas, pero un enorme lobo de pelaje rojizo se puso ante ella de un salto.
- Ya veo, voy a tener que jugar un rato con el perro. – dijo con desprecio, pero no le dio tiempo de decir nada más. Jacob se lanzo a su cuello, mientras que Edward, Bella, Carlisle y Jasper entraron corriendo al castillo.
Los cuatro llegaron a una enorme sala en la que encontraron a cuatro personas. Renesmee salió corrieron y se lanzó a los brazos de su padre, mientras que Esme y Alice se quedaron en el sitio, paralizadas por la sorpresa de ver a su familia.
- Vaya, vaya, a quien tenemos aquí? – dijo Aro en tono de burla, aunque en sus ojos se podía ver la sorpresa.
- A que ha venido todo esto, Aro? – dijo Carlisle, poniéndose ante su viejo amigo. – es que te hemos hecho algo?
- No, claro que no, querido Carlisle. Simplemente quería darle la oportunidad a la pequeña de que se uniera a nosotros, ya es mayorcita.
- Sigue siendo una niña, aunque no lo parezca.
En ese momento les interrumpió un fuerte estruendo. Jacob acababa de entrar en la sala y Nessie saltó de los brazos de su padre a los brazos de su Jacob.
- Que hace el perro aquí? – gruñó Aro.
- O dejas que nos marchemos todos, o te haré lo mismo que a tu amiguita. – dijo con desprecio, señalando la puerta con la cabeza.
- Márchate, no pintas nada aquí.
- Vale. – Jacob echó a correr hacia la puerta, con Renesmee aun en brazos, pero alguien le bloqueó el paso. Dos vampiros.
- Tú, no la niña.
- La niña, como tú la llamas, y yo, no nos vamos a separar. Así que si quieres que me vaya, la niña se viene conmigo. – dijo alejándose de los vampiros de la puerta. Los reconoció a ambos al momento. Los había visto el día en que los italianos fueron a Forks a buscar a su Nessie.
- Amigo Carlisle, debes admitir que la niña es un tesoro muy valioso. No puedo dejar que os la llevéis como si nada.
- Esa niña es mi hija, y no la vas a convertir en un monstruo. – gruñó Edward.
Si no hubiera sido porque Alice y Jasper le sujetaron, Edward se hubiera lanzando sobre el líder de los Vulturis.
- No te pongas así, querido Edward. También te quiero a ti y a tu hermana. – dijo mirando a Alice. – y ahora os tengo a los tres aquí. Porque no os lo pensáis mejor?
- No. Queremos volver a casa. – dijo Renesmee.
- Eso ya lo se, pero aquí no vale con eso. No depende de vosotros.
- Si quieres que tus pequeños chupasangres sigan con vida, nos dejarás en paz.
- De quien hablas? – preguntó uno de los vampiros que seguían bloqueando la salida.
- De los que me alejaron de mis papás. – dijo Renesmee. Aro captó el mensaje al instante.
- Donde están Jane y Alec. – dijo ahora el otro vampiro de la puerta, el más grande y musculoso. Félix.
- Os los enviaremos por correo como no nos dejéis marchar. Ahora. – amenazó Bella, que hasta ese momento no había dicho nada.
Se notaba que Aro apreciaba a los jóvenes vampiros, porque al instante mandó que desbloquearan la puerta para dejar marchar a los Cullen.
Los ocho salieron corriendo del castillo y no dejaron de correr hasta que llegaron al aeropuerto. Edward llamó a Emmet al móvil y le contó lo sucedido. en cuanto llegaran a Forks, liberarían a Alec y Jane, aunque no estaban muy seguros de que los Vulturis fueran a dejarlos en paz, aunque debían de tener esperanza.
- Jake, me alegro de que al fin me hayas encontrado. – dijo Renesmee, que estaba sentada en el avión al lado de su amigo.
- Te prometí que nunca dejaría que te hicieran y nada, y yo cumplo mis promesas. – dijo besando el dorso de la mano de la niña.
- Ya lo se.
- Va, duerme un poco.
Renesmee se acomodó en su asiento y se quedó dormida a los pocos minutos, al igual que Jasper.
Alice le contó a su familia sobre el vampiro que las llevó Volterra.
- Un vampiro que puede tele transportarse? – preguntó Bella, incrédula.
- Y no solo a él, si no que nos llevó a todas al mismo tiempo, y Nessie me contó que fue en coche con Maria y el vampiro, el tal Weasley, y las tele transportó dentro de un coche. Con el coche incluido. – dijo Esme, que no soltaba en ningún momento la mano de su marido.
- Aro no debe saber de su poder, sino, ya lo habría reclutado. – dijo Jasper, abrazado a su chica.
- Seguro. Bueno, esperemos que no lo encuentre, sino, lo tendría más fácil para volver a raptar a Nessie, o a quien sea. – dijo Alice. – estaré atenta.
- Bien. Lo que ahora debemos hacer es que Alec y Jane vuelvan a Volterra, con una advertencia. – dijo Carlisle. – que opinas, Edward?
Edward no había dicho nada en todo el viaje. Se puso en pie y se fue al cuarto de baño, ante la sorpresa de todos.
Edward cerró la puerta por dentro, sacó su móvil y llamó a Seth.
- Edward, que pasa? Emmet me dijo que ya habíais encontrado a las chicas.
- Si, están con nosotros, ya estamos en el avión. Solo quería pedirte que avisaras a Sam de que reuniera a los chicos en mi casa. Debemos agradecerles todo lo que han hecho. Bueno, que habéis hecho. Te debemos mucho a ti también.
- Sois mis amigos, es lo mínimo que podía hacer. Falta mucho para que lleguéis?
- No. Aterrizaremos en breve. Bueno, ahora debo dejarte, estoy escuchando que alguien quiere intentar ligar con Bella. – dijo sonriendo por primera vez desde que Jane se llevó a Renesmee.
- De acuerdo. Deja claro quien el es hombre de Bella. – dijo Seth riendo a carcajadas.
Edward volvió a guardarse el móvil y salió del baño en el momento en que decían por megafonía que debían abrocharse los cinturones. Estaban a punto de aterrizar.
Como no habían llevado el coche, hicieron el camino de Seattle a Forks corriendo, excepto Jacob, que pidió un taxi y metió a Renesmee en él, que seguía dormida. Además, no quería llegar a la casa de los Cullen y que la niña se encontrara con los dos vampiros italianos.
El viaje en taxi fue largo, pero agradable. Estar junto a su pequeña le reconfortaba. Cuanto la había echado de menos los pocos días que habían estado separados.
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Siento haber tardado tanto. No tengo excusa, lo se.
Bueno, esto se acaba.
Bellessie, te dije que lo haría algún día, y aquí estoy. Jeje. Haber que os parece.
