El sol había comenzado a salir por el horizonte iluminando todo a su paso, algunos rayos comenzaban a colarse por la ventana e iluminando a las cuatro personas que se encontraban en su camino.

Haru había despertado hace varios minutos, y al ver a dos adultos después de Kawahira causo que ella se escondiera detrás del peliblanco por temor. Kawahira fue quien decidió explicarle detalladamente lo que sucedió, lo que pareció funcionar ya que ella se calmó y se acercó nuevamente al adulto que permanecía de pie al lado donde se encontraba el otro extraño para ella.

—¿Bermuda-chan? —El hombre frente a ella asintió, y ella sonrió cálidamente en respuesta. —Disculpa a Haru por favor, estaba un poco desorientada cuando desperté.

—No te preocupes, es entendible ya que no sueles ver a dos desconocidos cada vez que despiertas. —Haru sonrió nuevamente, al igual que Bermuda.

—Así que ese es Fon-chan adulto. —Dijo ella mirando a la tormenta dormida en la cama.

—Ese es el Arcobaleno de la tormenta en su forma original. —Kawahira se acercó a la cama donde descansaba Fon.

—¿Haru hizo todo esto Kawahira-san? —Ella también se acercó, admirando cada detalle de la tormenta. Su aspecto había mejorado bastante con el tiempo.

—Eso parece, no sé cómo lo hiciste pero de alguna manera lograste romper la maldición sobre su cuerpo. —Ambos miraron a la castaña, la cual miraba con un sentimiento que no pudieron identificar a la tormenta.

—Si Haru pudo curar a Fon-chan y Bermuda-chan… ¿podrá curar a los demás? —Kawahira apretó sus labios en señal de tensión, cosa que noto Bermuda.

—Yo diría que ya lo has hecho Haru. —Ella lo vio confundida, mientras Bermuda lo veía con seriedad. —La cantidad de llamas que utilizaste no fue normal, estoy seguro que lograron esparcirse a una gran escala y si el Arcobaleno de la tormenta estaba en este lugar no dudo que los demás Arcobaleno hayan sido alcanzados por tus llamas. —Haru no respondió enseguida, pero después de un momento los miro con un brillo en sus ojos.

—Ya veo. —Ella sonrió y después siguió mirando a la tormenta. Bermuda y hablo.

—¿Sabes lo que pasara ahora verdad? —Susurro Bermuda solo para que él lo oyera. Kawahira siguió observando como Haru acomodaba la cama para que el Arcobaleno estuviera más cómodo.

—No es algo que pudiera evitar de todos modos. —Bermuda lo observo, a pesar de que en su rostro no demostrara nada, sabía que temía lo que pudiera suceder.

—Pase lo que pase, debemos confiar en ella. —Bermuda también observo como Haru seguía al lado de Fon.

—Así será. —Kawahira estuvo de acuerdo con él.

Hubieran seguido en su conversación, hasta que alguien los interrumpió.


El silencio en aquella sala era tan incómodo que incluso los más inexpresivos sentían ese peso llenar el ambiente, todos se analizaban entre si aunque unos más que otros mientras en medio de todo el lugar se hallaba Verde, quien no quitaba la vista de su computadora y mientras más tiempo pasaba los demás Arcobaleno más impacientes se ponían.

—¿Aun no terminas Verde-Kora? —Pregunto hastiado Colonello de tanto esperar, hasta que Lal lo golpeo en la cabeza. —¡¿Qué te pasa Lal?! —La nombrada solo lo miro mal y siguió viendo al Rayo de en medio. Colonello solo bufo molesto.

Verde soltó un gran suspiro y todos centraron su atención en él.

—He terminado de analizar a cada uno, y no hay indicios de algún efecto secundario, así que diría que efectivamente nuestros cuerpos están aquí para quedarse. —Todos en ese momento sintieron como un peso salía de sus hombros. —Aun así… —Todos volvieron a mirarlo. —No puedo decir que estamos libres de la maldición, pues aún estamos portando los pacificadores. —La mirada de algunos decayeron, los demás ya lo veían venir.

—¿Y bien, cual es el siguiente paso? —Pregunto Lal, todos voltearon a ver a Reborn.

—Debemos encontrar al Arcobaleno del cielo, es la prioridad ahora. —La mirada de todos reflejo seriedad. —Dadas las circunstancias ya no podemos esperar más. —Casi todos asintieron, pero el Rayo hablo nuevamente.

—Deberíamos esperar un poco más. —Todos lo voltearon a ver extrañados. —Aun no es cien por ciento seguros que la maldición no pueda afectarnos en un futuro, estudiare un poco más a ver si nuestros cuerpos reaccionan al pacificador en su forma normal. —Sus compañeros estuvieron de acuerdo, aun no debían confiarse de que todo aquello estuviera pasando sin algún efecto.

—Por ahora estemos alerta, si en un lapso de 24 horas no vemos reacciones en nosotros empezaremos la búsqueda del Cielo. —Reborn tomo la palabra nuevamente. —Por ahora no diremos nada al respecto, es algo que ni nosotros entendemos y debemos estar alertas de enemigos que quizás sepan sobre esto. —Todos asintieron, y cuando estaban listos para retirarse un gran estruendo causado por la puerta al ser abierta abruptamente los sorprendió a todos, quienes miraron como por ella ingresaba agitadamente Viper.

—Fon no está. —Dijo ella mientras los miraba a todos, Lal se acercó a ella.

—Viper, Fon desapareció. —Lal agacho un poco la mirada al decir aquello, sin embargo Viper solo frunció el ceño y volvió a hablar.

—Fon no desapareció, algo se lo llevo. —Todos la miraron impresionados.

—Viper entendemos que estés alterada, pero sabias que esto pasaría no intentes justificar la situación actual. —Hablo Verde.

—No estoy justificando nada ustedes son los que no entienden. La energía de Fon no ha desaparecido, sino que ahora otra extraña energía está en la habitación y cuando salimos no había nada más que nuestra energia. —Respondió exasperada de que no creyeran en sus palabras.

—¿Cómo puedes saber eso? —Pregunto Colonello. Viper agacho un poco su cabeza.

—Fon me enseño como poder sentir la energía de los que te rodean. —Ella se acercó donde se encontraba Verde. —Si no me crees puedes probar con uno de tus locos experimentos Verde. —El nombrado solo la miro por unos momentos antes de suspirar.

—En el caso hipotético que lo que dices sea verdad ¿Quién y con qué objetivo se llevaría a Fon? —Pregunto Verde acomodándose sus lentes.

—No lo sé, pero sí sé que Fon aún no ha desaparecido y hay que encontrarlo. —Un silencio incomodo se formó en el cual todos pensaban en lo dicho por la Niebla.

—¿Crees poder encontrarlo Viper? —Ella miro a Reborn y a pesar de no mostrar sus ojos él sentía como la nostalgia venía de ellos.

—Puedo seguir su rastro. —Reborn asintió y siguió hablando.

—Muy bien, entonces hazlo. —Viper asintió. —Mientras quiero que los demás utilicen los métodos que sean necesarios para encontrar al Arcobaleno del Cielo. —Reborn comenzó a caminar hacia la salida, pero alguien lo interrumpió.

—¿Qué planeas hacer Reborn? —Pregunto Colonello, Reborn no volteo.

—Tengo unos asuntos que atender. —Sin más que decir se retiró, dejando a los demás Arcobaleno con la búsqueda.


—Hasta pronto Tsunayoshi-kun. —Al terminar de despedirse se quedó un momento observando hacia la nada, siempre había esperado este momento pero no lo esperaba tan pronto y ahora debía darse prisa.

—¿Me llamase Nono? —Timoteo sonrió como siempre a su mano derecha.

—Asi es Coyote, necesito que prepares todo, tendremos visitas. —Coyote no dijo nada, la mirada que tenía el noveno le decía que lo que fuera a suceder era un tema de seriedad.

—Enseguida. —Él hizo una reverencia y se retiró, dejando al noveno sin la misma sonrisa que tenía antes. Nono volvió a tomar su teléfono, y marco aquel número que de tantas veces usarlo lo sabía de memoria, y mientras esperaba que contestara se formuló la pregunta a la que en ese momento necesitaba una respuesta.

—¿Qué planeas hacer ahora… Reborn?


Tsuna se encontraba nervioso.

Había recibido un mensaje de su tutor informándole que debía hablar con él y que se verían en el parque, cosa que extraño a Tsuna quien con algo de dudas se dirija hacia el lugar acordado.

No podía evitar pensar en cómo estaría su tutor pues después de lo sucedido… no podía ser algo fácil de hablar, aun para alguien como él. Y además de eso ¿Cómo le diría sobre el asunto con el abuelo? Definitivamente Reborn lo golpearía después de todo.

Cuando llego al parque se sentó en una banca mientras observaba a los niños jugar. Aquello le trajo nostalgia pues sabía que dentro de poco ya no podría ver todo eso de la misma manera, y creía que tampoco lo haría en el mismo lugar. Él solo un pesado suspiro.

—Día duro ¿eh? —El castaño volteo rápidamente sorprendiéndose al ver sentado al lado de él a un hombre pelinegro en traje y un sombrero que le impedía ver sus ojos. Al verlo su intuición se activó, creía haberlo visto antes.

—S-Si, un día muy duro. —Él también miro hacia donde miraba el recién llegado, como los niños seguían jugando a las atrapadas felices.

—Es increíble como las personas pueden cambiar de un día para otro. —Tsuna desvió su mirada nuevamente al desconocido. —¿No lo crees… Dame-Tsuna? —Él también giro dejando a la vista sus penetrantes ojos negros, Tsuna en ese momento no sabía si correr o seguir hablando con él.

—¿Q-Quien es usted y p-por qué sabe mi apodo? —Pregunto algo asustado el castaño. Su acompañante sonrió de una manera macabra, Tsuna trago en seco.

—Tan Dame como siempre, así jamás lograras ser un gran jefe algún día. —Tsuna solo lo seguía viendo con temor, hasta que analizo las palabras que él dijo y comenzó a conectar los cabos. —Creo que tendré que aumentar tu entrenamiento para no tomar decisiones sin comentarle nada a tu tutor.

—Espera un momento…¡¿REBORN! —El grito del castaño causo que todos lo miraran sorprendidos, él agacho la cabeza algo sonrojado por ello. —¿C-Como…? ¿Pero tú eres un bebe? —El castaño lo apuntaba mientras decía aquello, mientras el pelinegro solo sonreía divertido.

—Cállate Dame-Tsuna, soy yo quien hace las preguntas aquí. —Tsuna asintió nervioso mientras sentía como el aura de su tutor se hacía más oscura y visible. —¿En qué demonios pensabas al llamar a Nono? —La manera en la que lo dijo le hizo ver al castaño que en verdad había tocado un tema muy delicado, tal parecía que Nono ya le había comentado todo.

—Y-Yo ya me decidí Reborn, tomare el cargo como decimo oficialmente. —Reborn lo miro durante unos segundos, a pesar de que su mirada lo congelara en ningún momento Tsuna se retractó de sus palabras.

—¿Por qué? —Tsuna lo miro confundido durante unos minutos, pero después su mirada se relajó y lo miro directo a los ojos.

—Hare lo que sea necesario para proteger a mi familia. —Reborn no dijo nada, y volvió su vista hacia los pocos niños que aun jugaban en el lugar.

—Sí que eres un Dame. —Tsuna solo agacho un poco su mirada. —Aun así siempre encuentras la manera de hacer que todo funcione. —El castaño lo miro sorprendido. —No puedo hacer nada respecto a tus decisiones, si así lo decidiste ya está fuera de mi alcance decirte que hacer o no. —Reborn acomodo su sombrero, en donde León dormía cómodamente. —Confiare en ti Dame-Tsuna. —El castaño sonrió enormemente al ver que tenía el apoyo de su tutor. —Sin embargo, debes saber que tus decisiones tienen consecuencias con las cuales también debes lidiar.

—Lo sé, y es algo que estoy dispuesto a aceptar. —Reborn lo miro de reojo, ese estúpido chico estaba madurando, pero aún le faltaba mucho para entender cómo funcionaban las cosas.

—Muy bien, encones ve a tu casa y llama a todos tus guardianes. —Reborn se levantó de su lugar, Tsuna lo miro curioso. —Partiremos a Italia lo más pronto posible.


Su cabeza daba muchas vueltas, no sabía que sucedía pero sentía como su cuerpo pesaba de una manera increíble. Aun así sentía algo cálido que abrazaba su cuerpo y cada vez más se sentía más ligero, y no queriendo salir de la calidez se abrazó a sí mismo, pero la calidez cada vez era más lejana lo que causo que él soltara un gruñido y abriera lentamente sus ojos.

Fon abrió sus ojos lentamente, y cuando pudo acostumbrase a la luz que ingresaba vio que se encontraba en un lugar desconocido. Sus sentidos se pusieron alertas y rápidamente se levantó, pero se encorvo al sentir una punzada en su pecho. Analizo en entorno, por lo que veía era el cuarto de alguna chica, por los colores y cosas que decoraban el lugar, pero ahora se preguntaba ¿por qué el estaban en el cuarto de una chica? Lo último que recordaba era haber estado hablando con sus compañeros y después todo era borroso. Sin duda lo que más le sorprendía era que estaba en su cuerpo adulto, pero debido a la situación pensaría en ello más detalladamente después.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la puerta fue abierta, mostrando a un hombre peliblanco con una bandeja en manos, quien al verlo se sorprendió. Fon lo miro desconfiado e hizo una pose defensiva.

—Vaya, ya despertaste. —Kawahira se acercó importándole poco que la tormenta pudiera atacarlo.

—¿Qué estoy haciendo aquí y quien rayos eres tú? —Pregunto Fon viendo cómo podía escapar del lugar. Kawahira lo veía sin ninguna emoción, a Fon le dio un mal presentimiento su mirada.

—Estas en el peor lugar que pudieras imaginar. —Kawahira sonrió maquiavélicamente y Fon estaba listo para saltar sobre él y atacarlo.

—Yo que tú no haría eso, no te convendría. —En medio de los dos apareció una sombra negra, que comenzó a tomar forma para después ver a Bermuda quien tenía todo su rostro cubierto por vendajes, Fon lo reconoció y lo miro bastante sorprendido.

—Tú eres de Vindice… ¿Qué está sucediendo aquí? —Fon cada vez se sentía más amenazado, si Vindice se encontraba en ese lugar algo malo debía estar sucediendo.

—Eso no es de tu incumbencia Arcobaleno. —Bermuda levanto su mano, y sin él esperárselo al lado de él un portal fue abierto, atrapando a su cuerpo con varias cadenas provenientes de el.

—¡¿Qué significa esto?! —Las cadenas cada vez lo arrasaban más hacia el portal, y él no podía luchar contra ello. —¡Vindice no tiene derecho a hacer esto! —Bermuda ignoro sus palabras y lo siguió arrastrando hacia el portal, mientras Kawahira veía todo aquello con una sonrisa de satisfacción.

—No te angusties Arcobaleno, no será la última vez que nos veamos. —Al terminar de decir esto Fon fue absorbido por el portal, el cual se cerró poco después.

—¿Qué has hecho con él? —Pregunto Kawahira mientras veía a Bermuda.

—Lo envié a un lugar donde no presentara problemas en lo que llega el momento. —Respondió simplemente, el peliblanco solo sonrió divertido.


Haru se encontraba caminando por las calles de Namimori, debía comprar medicinas para que Fon mejorara lo más pronto posible, así que por ello iba hacia la farmacia más cercana que había. Con mucha prisa corría hacia el lugar esquivando a todas las personas, pero antes de voltear choco con alguien haciendo que ella y el desconocido cayeran al suelo.

—Eso dolió… —Susurro Haru sobando su espalda, sin mirar al desconocido.

—Fíjate por donde vas, mujer estúpida. —Haru reconoció aquella voz, así que sorprendida levanto la mirada viendo como Gokudera sacudía el polvo de sus ropas.

—Gokudera-san… —Dijo Haru mientras lo observaba, el peligris sintió su mirada y un escalofrío recorrió su cuerpo. La castaña bajo un poco su mirada y vio que él llevaba una maleta, cosa que le dio un extraño presentimiento. —¿Gokudera-san se va de viaje? —Él solo la miro con desprecio y no dijo nada, tan solo se dio la vuelta y siguió su camino. —¡Gokudera-san, espera! —Haru se levantó rápidamente y lo siguió, mientras Gokudera intentaba evitarla a toda costa.

—¡Aléjate de mi mujer! —A pesar de que él corría muy rápido Haru lograba alcanzarlo debido a que su condición física había mejorado bastante últimamente.

—¡No hasta que Gokudera-san me responda! —El peligris chasqueo su lengua molesto, la presencia de Haru lo ponía nervioso, además que no podía permitir que ella llegara a la casa de Tsuna.

—Maldita… —Susurro mientras sorpresivamente giraba en un callejón, Haru lo siguió pero para su sorpresa era un callejón sin salida, y él ya no estaba por ahí. Con algo de frustración comenzó a buscarlo, pero sin señal alguna decidió seguir su camino.

¿Por qué Gokudera llevaba una maleta? ¿Acaso se iba?

Haru tenía un mal presentimiento, sabía que Gokudera no tomaría esas decisiones por sí solo, así que algo tuvo que haber sucedido para que él se fuera de Namimori. Soltando un gran suspiro comenzó a correr lo más que pudo hacia el hogar del Tsunayoshi, él sabría que estaba sucediendo.

Ella corría lo más que podía, y a cada momento que pasaba sentía como su corazón se aceleraba. Tenía un mal presentimiento sobre lo que estaba sucediendo. Cuando le faltaba poco para llegar logro divisar como frente a la casa Sawada se encontraba un gran camión de mudanzas. Aun con el corazón en la garganta se acercó.

Comenzó a caminar lentamente por el lugar, mirando como esa casa era desalojada de todo mientras guardaban todo en aquel camión. Haru seguía haciéndose la misma pregunta ¿Qué estaba pasando? Antes de seguir caminando nuevamente tropezó con alguien causando que ambos cayeran.

—¡¿Nunca aprendes verdad mujer estúpida?! —Gokudera miro frustrado a Haru, quien a pesar del insulto lo miro expectante, Gokudera sintió el mismo nerviosismo de antes.

—No me iré de aquí hasta saber que está pasando. —Dijo Haru sorprendiendo a la tormenta, pues jamás la había visto tan seria desde que supo que su décimo y Sasagawa eran pareja. —¿Y bien? —Gokudera estaba a punto de decir algo, pero fue interrumpido cuando unos pasos apresurados llegaron al lado suyo. Eran Tsuna y sus demás guardianes, quienes no se habían dado cuenta de la presencia de Haru.

—¿Estas bien Gokudera-kun? —Dijo Tsuna mientras intentaba recobrar la respiración, pues al oír el grito de su mano derecha alarmado junto con todos que a ver qué ocurría.

—Juudaime… es esta mujer estúpida que es insistente. —Tsuna giro su vista a ver a quien se refería, encontrándose con la seria mirada castaña de Haru.

—Haru… —Susurro Tsuna, todos la veían sorprendidos y de una manera nostálgica a la primavera.

—¿Qué está sucediendo aquí Tsunayoshi-san? —Pregunto Haru, sin dejar de mirarlos. Algunos apartaron la mirada, y oros solo veían indiferente a la castaña. Tsuna se congelo, no esperaba ver a la castaña ese día.

—H-Haru yo… —No sabía cómo hablar con ella, se había congelado. Antes de que alguno de sus guardianes pudiera decir algo una voz se oyó detrás de ellos.

—Tsuna y sus guadianés partirán a Italia. —Haru giro y vio como un hombre alto, pelinegro y con un sombrero cubriendo su mirada se encontraba tras ellos. No tuvo que indagar mucho antes de saber de quien se trataba. Tsuna solo veía nervioso como reaccionaria Haru.

—¿Todos se irán a Italia? —Pregunto ella sin mirarlos a los ojos.

—Toda la familia. —Aclaro Reborn, mirando como Haru agachaba su mirada, a todos les dio un dolor al ver a la pequeña primavera de esa forma.

—Haru, lo siento pero no quiero que te veas envuelta en todos estos asuntos de la mafia, lo mejor es que te quedes aquí, en donde podrás tener una vida normal. —Dijo Tsuna intentando que la primavera comprando que es por su bien, mientras Reborn observaba todo sabiendo lo que esto significaba, pero no podía interferir en las decisiones de él.

—¿Ya no soy parte de tu familia acaso? —Dijo Haru con los ojos algo brillosos.

—Claro que lo eres Haru, pero entiende que nos preocupamos por ti y por eso no quiero que suras por estar atada a un destino con nosotros. —Dijo Tsuna, Haru lo vio sin decir nada, solo giro su mirada logrando ver por la entrada de la casa a Kyoko, quien tenía en sus brazos a Lambo e I-Pin dormidos. Vaya que ironía.

—Es extraño. —Tsuna la miro confundido. —Hablas de proteger a alguien y llevas a alguien quien estará en peor peligro que yo. —Tsuna giro su mirada y vio a que se refería, a Kyoko. Su mirada se endureció un poco, pero eso no afecto en nada a Haru.

—Es diferente, Kyoko es mi novia. Además ella está ligada a Vongola por su hermano no tiene salida. —Haru miro a cada uno con una mirada trise, a pesar de creer que seguía formando parte de Vongola Tsuna se encargaba de que pensara lo contrario. Haru suspiro, se había prometido que no dejaría ser afectada por ellos, y eso sería lo que haría.

—Lo entiendo. —Todos la miraron confundidos, ella solo levanta su rostro dejando ver una pequeña sonrisa, pero no como antes, esa estaba llena de nostalgia. —No me opondré a tus decisiones Tsunayoshi-san, sé que piensas en lo mejor para la familia y lo entiendo. Pero entiende de una vez por todas que no necesito que me defiendan, yo puedo defenderme sola. —Tsuna abrió sus ojos sorprendido al igual que sus guardianes, mientras Reborn solo sonrió levemente, por fin ella le decía la verdad a su alumno. —Siempre supe que este día llegaría y por eso me esforcé tanto porque vieras que podía ser útil, pero tú solo tenían una cosa en mente.

—No Haru no es… —Haru solo sonrió más, callando todo lo que Tsuna pudiera decir.

Haru se acercó a ellos, y se paró en frene de Yamamoto, quien la miraba triste.

—Gracias Yamamoto-san por todo, Haru espera que sigas siendo tan alegre como ahora. —Ella lo abrazo, logrando que la lluvia sintiera toda su calidez. Deseaba poder devolver su abrazo, pero sabía que si lo hacía no podría soltarla después.

La castaña se alejó de él, dejando un vacío y camino después donde los dos ilusionistas.

—Haru-san… —La nombrada sonrió y abrió sus brazos, Chrome no lo pensó dos veces y abrazo a su amiga, pues sin ella no habría descubierto lo bien que se siente estar acompañada por tu familia.

—Chrome-chan, me alegra que estés superando tu timidez. Espero que no dejes de ser tan linda como lo eres ahora. —Chrome solo asintió y se alejó de la calidez de ella.

Luego ella miro a Mukuro, quien no tenía su usual sonrisa burlona.

—Mukuro-san. —Se paró frente e él. —Por favor sigue cuidando de la familia tanto como lo haces ahora. —Ella hizo una reverencia, pues sabía que a él no le gustaba mucho el sentimentalismo.

—Kufufufu~ claro primavera, espero que logres cumplir todos tus sueños. —Mukuro utilizo sus ilusiones para crear un lindo collar con forma de flor, Haru lo tomo y le sonrió dulcemente, causando un pequeño sonrojo en la niebla.

Haru se alejó y se acercó dónde estaba Hibari, quien la miraba seriamente.

—Hibari-san, a pesar de que no hablamos mucho me alegra que alguien como tu cuide a esta familia. Gracias, y también por permitir a Hibird cuidar de Haru. —Haru hizo una reverencia y estiro su mano. Hibari la miro por unos segundos y después ante la mirada de todos también estiro la suya juntándola con la de Haru, sintiendo el mismo escalofrío que sintió cuando la vio sonreír.

Haru después se acercó a la tormenta, quien la miraba aun enojado. Haru sonrió.

—Extrañare tanto las peleas contigo Gokudera-san. Gracias por alegrar el día a Haru. —Y con la mirada sorprendida de la mayoría, acaricio los cabellos plateados, causando el ya tan conocido escalofrío en él. —Cuídate, Gokudera-san. —Él no hizo nada, solo ver como aquella primavera por la cual había sentido algo muchas, veces se alejaba de él.

Ella se acercó dónde estaba Kyoko con los niños, y se acho y le dio un pequeño beso a los dos, quienes sonrieron entre sueño. Después miro a la pelimiel con una sonrisa.

—Kyoko-chan, te extrañare mucho, al igual que ir a comer nuestros postres mensuales. —Kyoko sonrió nostálgica. —Cuida mucho a los niños, y a Tsuna-san. —Kyoko solo asintió y abrazo a su amiga con mucho cariño.

—Te voy a extrañar Haru-chan. —Susurro Kyoko, Haru palmeo su espalda.

—No será la última vez que nos veremos. —Eso extraño a Kyoko, pero antes de decir algo Haru ya se había alejado de ella.

Ahora fue donde Ryohei, quien estaba sin su usual animo extremo.

—¡Ryohei-san, espero que ganes muchas batallas! —Dijo Haru con una sonrisa, Ryohei sonrió, y levanto sus puños.

—¡Ganare muchas batallas por ti Miura-san al extremo! —Haru sonrió al ver como su ánimo volvía.

Ahora se acercó al cielo, quien la miraba con algo de arrepentimiento. Haru solo sonrió como sabía hacerlo.

—Tsuna-san, cuida muy bien de todos. —Tsuna sintió algo cálido al ver como volvía a llamarlo como antes, y aún más al ver aquella sonrisa que no salía de su cabeza. —Cuida de todos, porque si no jamás te lo voy a perdonar. —Tsuna solo asintió. Haru se acercó y le dio un pequeño abrazo, uno que libero muchas emociones en el castaño. Cuando ella se alejó dejo en todos un gran vacío en el lugar.

Ahora ella se acercó a la última persona de quien debía despedirse, y la más especial para ella.

—Reborn-chan… —El pelinegro solo la veía con un sentimiento que ella no pudo descifrar, aun así no le importo y corrió y lo abrazo, justo como la última vez que lo vio. Reborn no reaccionó inmediatamente, pero después se agacho a su altura y la abrazo. Esa pequeña se había colado en sus vidas, y ahora debían dejarla. Era por cosas como esa que jamás se encariñaba con alguien, pero esta vez ni él pudo evitarlo hacerlo. —Por favor cuídate mucho. —Haru solo unas pequeñas lágrimas, a él lo apreciaba demasiado ya que por él fue que pudo conocer a toda su familia, a él le debía todo lo que tenía hasta ahora.

—No tienes que pedirlo. —Haru sonrió, sabía que diría algo así. —Cuídate mucho Haru. —La castaña asintió, y antes de alejarse de él susurro algo que solo él pudo oír.

—No te preocupes, nos veremos muy pronto. —Eso extraño a Reborn, y cuando Haru se alejó de él pudo ver levemente como entre su suéter algo brillaba tenuemente. Sus ojos se abrieron, pero antes de preguntar Haru ya se había alejado.

La castaña los miro a todos y sonrió.

—Gracias por todo, familia Vongola. —Ella sonrió, y comenzó a caminar a camino contrario a ellos, llevándose con ella una parte de sus corazones.


Haru se encontraba en su habitación, mirando hacia el cielo. Había llegado hace unas horas después de la despedida y a pesar de cómo se sentía solo podía sonreír. Sabía que no era un adiós, los vería muy prono y ella se esforzaría por ello.

—¿De verdad crees que es lo correcto Haru? —Pregunto Kawahira a un lado de ella junto con Bermuda, ambos sabían lo que sucedió ya que ella se los dijo, y no podían evitar pensar que lo mejor era alejarse de ellos.

—Totalmente Kawahira-san. —Pero ella seguía fiel a sus objetivos, y estaba dispuesta a proteger a sus seres queridos. Aun así Kawahira y Bermuda pensaban era por lo que ella sentiría.

—Muy bien, si así lo deseas así será Haru. —Dijo Kawahira dándose por vencido.

—Supongo que no habrá más opción. —Bermuda suspiro.

—Gracias por todo. —Haru sonrió y se acercó a la mesa que estaba a un lado y tomo dos fotos sobre ella. —Es hora. —Dijo sonriendo.

Bermuda y Kawahira asintieron y utilizando sus poderes, una luz los envolvió. Haru dio un último vistazo a todo antes de desaparecer, y todo en aquella habitación solo quedo convertido en oscuridad.