Holaaa!! Vale, sé que es Jueves, no es Miércoles, pero bueno, ayer terminaron las fiestas y mis primos se fueron, así que ya puedo usar más el ordenador y demás. De todas formas, ayer podría haber actualizado, pero no me llegaba cierto review (¬¬) y me tocaba esperar. Y ya cuando llegué por la noche tan tarde a casa no me apetecía encender el ordenador xD. En fin, un día de retraso pero aquí estoy. ¿A que no os importa? Eso eso, que yo soy buena gente, no me lo tengáis en cuenta. Bueno, hoy no me enrollo más, os dejo con el capítulo. Aunque he de avisaros. Lo siento, no es como el resto, de hecho de aquí en adelante no lo son, y posiblemente no os gusten. Así que si eso quedaos con el recuerdo de la primera parte e ignorad la segunda xDDD.
11. ¡Calla Y No Llores! La Herida Aún No Se Abrió
Dos meses más tarde…
Después de la tormenta, siempre llega la calma. Eso es lo que se suele decir. Y para gran asombro y alivio mío, esa expresión parecía tener razón. Cuando las cosas iban mal y pensaba que Gaara y yo íbamos a tener verdaderos problemas, el mar se calmaba y el cielo se despejaba. Todo tornaba a la tranquilidad y el sosiego. No teníamos que preocuparnos ya por el problema de la deuda para con Itachi. No había que pensar de dónde sacar ese dinero de más, ya que yo no había hecho nada por volver al hospital. Quizá fuera el hecho de que mi cuenta del banco no estuviera muy vacía precisamente. Quién sabe si de no haber sido así, me hubiera tragado mi orgullo para pedir disculpas.
Además, por extraño que parezca, no corté todo contacto con mi hermano. No fue por algunas nuevas incursiones de Gaara a ese mundo tan oscuro y casi siniestro, pues al final conseguí que se estabilizara, hasta el punto de no necesitar –salvo en ocasiones muy precisas- con tanto ahínco las sustancias que le mantenían, dentro de lo que cabe, cuerdo. Aunque eso sí, al principio estuvo un tanto irascible y se pasó cuatro días enteros en el dormitorio, sin salir ni para comer. Yo le llevaba la comida en una bandeja y me iba, hasta que volvía a recogerla, casi siempre, intacta. Incluso estuve durmiendo en el sofá para no importunarle. Hasta que salió con mejor cara, aún un tanto ojeroso –más de lo normal. Fue ahí cuando de verdad su cuerpo empezó a rechazar la droga. He de reconocer que me sorprendió la velocidad con que su situación cambió, pero era tan real que me preocupé más por mantenerme alegre que desconcertado.
Como decía, no dejé de ver a Itachi. Al principio intentó ponerse en contacto conmigo. Yo lo ignoraba, lo evitaba y me convencía a mí mismo de que incluso estaba muerto. Así me era más fácil. Así podía hacer como que no existía sin problemas y huir de sus intentos por hablar conmigo. Pero en el fondo yo empezaba a querer hacerle caso. Me sentía confuso, pero sin darme cuenta, acabé por cumplir sus deseos. Y desde ese instante, empezamos a hablar cada vez con más constancia, siempre en la calle, siempre por casualidad –mentira, él sabía cómo encontrarme, pero nunca insinué que me hubiera dado cuenta. Y así, poco a poco, pude cerciorarme de que en verdad me quería como quiere un hermano mayor al pequeño. Sin embargo, aún había algunos puntos que para mí significaban una barrera. Pero no porque él no quisiera inmiscuirme a mí, sino más bien porque no quería yo. Esas cosas hacían que yo levantara un muro en mi corazón, impidiendo que lo quisiera como una vez lo quise. Seguía vendiendo droga, aunque él no consumiese. Y, en un terreno más personal, no se arrepentía de lo que le hizo a nuestros padres…
---
Una vez lo quise de verdad. Éramos niños como quien dice. Mi hermano era inteligente y avispado, se salía siempre con la suya, me defendía de todo el mundo, utilizaba a sus profesores en su beneficio sin que éstos lo supieran. Jugaba conmigo y me curaba las heridas cuando yo me caía al suelo. Me hacía reír si estaba triste y me hacía callar en las situaciones que así debía ser. Presumía delante de mis amigos y, sin embargo, él nunca pareció hacerse el importante delante de mí. Mi hermano era… cómo decirlo… guay. Yo lo admiraba. Yo lo quería.
Pero en realidad siempre guardó algo más oscuro que todo eso en su interior. Llegó un momento en el que él pareció cansarse de ser el niño bueno y prometedor de la familia. Porque fue entonces cuando asesinó a mis padres a sangre fría. No le importó pensar que ellos eran quienes le habían dado la vida. La vida que aprovechaba para arrebatar la de ellos. Que eran ellos los que le habían cuidado siempre. ¿Para qué? Eso daba igual. Él no soportaba a nadie. Llegué a pensar que ni siquiera me soportaba a mí. Eso me dolió. Mucho. No podía dejar de inventar excusas para buscar una explicación razonable al hecho de que me hubiera dejado sólo a mí con vida. Pero no encontraba ninguna, excepto la que me decía que, efectivamente, a mí tampoco me quería y sólo lo hizo por herirme. A fin de cuentas, descubrí que mi hermano disfrutaba con el dolor. Me daba miedo.
Así que, poco a poco y sin darme cuenta, lo fui odiando. Cada día un poquito más. Hasta tal punto que soñaba con él, con su sonrisa macabra y sus manos llenas de sangre. Y era yo¡yo!, el encargado de hacérselo pagar. Entonces era yo el sádico, porque en este tiempo me alegraba ir a dormir, con la esperanza de poder volver a verlo en sueños y matar lentamente ese cuerpo que mi hermano se había atrevido a poseer. Y me fui haciendo a la idea de que eso podría e incluso llegaría a ser verdad. Sólo me levantaba de la cama para seguir imaginando maneras de privarle de su patética vida. Pero nada más. Y cada vez me consumía más, por dentro, dejándome llevar por esas tinieblas que me inundaban sin tesón.
Por suerte conocí a Gaara. Llevaba un tiempo ya en que se me habían bajado los humos y no ansiaba matar por matar, especialmente a mi hermano. Pero, sobre todo, cuando conocí al pelirrojo y lo miré fijamente a los ojos, su abismo hizo que el mío se derrumbara. Y entonces comenzó mi cambio. Un cambio que acabó por arrastrarlo a él, hasta que aceptó mi compañía y dejó de ser él así.
Eso fue, especialmente, lo que consiguió que Itachi desapareciera de mi mente. Me empeñé entonces por olvidarlo, por borrarlo de mi cabeza y de mi existencia. Para así ignorar un pasado que me trajo más dolor del que cualquier niño debería tener. Para al final acabar encontrándome por fin con él de nuevo y, sin comerlo ni beberlo, volver a aceptarlo en mi vida como si nada hubiera pasado, admitiendo que en verdad me quiso.
---
-¡Gaara! –exclamé excitado, desde el cuarto. No paraba de dar vueltas por la habitación, sin prestar atención a nada más que a mi cuerpo desnudo salvo por unos boxers de un azul tan oscuro como las profundidades de un mar en calma que acabaría por ahogarme en su estrepitosa misión de hundirme.
-¿Qué pa…? –dijo asomando la cabeza por la puerta y callando de golpe, abriendo los ojos de par en par y alzando las cejas-. Oye,. ¿no crees que es tarde para que te me insinúes de esa manera?
-¡Déjate de tonterías! –me crucé de brazos. Él se rió, divertido. Creo que le gustaba verme nervioso y perdiendo la paciencia. Más que nada, porque, como entonces, era él quien me provocaba adrede.
-A ver, dime qué ocurre –se me acercó despacio, con un rostro serio y bastante maduro. Abrió los brazos e inconscientemente dejé caer los míos, hasta que los enrollé en su cintura mientras él abarcaba mi torso con los suyos.
-… No sé qué ponerme.
El chico levantó la cabeza parsimoniosamente, con una ceja levantada y un rostro un tanto incomprensible. Sin embargo, se le notaba decepcionado. Decepcionado con la estupidez que yo acababa de decir.
-¿Y por eso tienes que gritarme así de desesperado y hacerme venir corriendo? –me miró de un modo un tanto reprobador, hasta que su cara se dulcificó en una expresión de lo más comprensiva y conciliadora-. Tranquilízate, tampoco hay que seguir ningún protocolo, hombre.
-Ya lo sé, pero estoy nervioso.
-¡No me digas! No me había dado cuenta –ironizó él con una gran mueca de asombro, tan forzada que parecía que se le iban a desencajar todos los músculos de la cara. Yo lo miré enfadado, dejándole claro que no estaba para bromas-. Vale, lo siento. Sé que estás nervioso, pero sólo es tu hermano. No te va a juzgar por la ropa que lleves, Sasuke-chan –dijo con voz melosa mientras frotaba su mejilla por mi pecho desnudo.
Desde que empezamos a salir, tomó por costumbre usar los sufijos chan y kun conmigo. En un principio me parecía un tanto molesto. Hay que destacar que el chan lo suelen usar las chicas con sus novios o entre ellas, incluso se usa para niños pequeños, mientras que el kun lo emplean las personas mayores para referirse a jóvenes más pequeños, aunque también entre muchachos entre sí. Hay que tener en cuenta que yo era bastante mayor. Pero acabé por acostumbrarme. Incluso llegó a gustarme; a fin de cuentas, no distaba tanto de la realidad, pues éramos novios y tampoco era mucha la diferencia de edades.
-¡Es el mismo hermano que mató a mis padres! –exclamé inquieto, retomando el reproche que sentía aún por él en cuanto a ese tema.
-Oye, si no querías que viniese a comer, no haberlo invitado –me recriminó-. Te recuerdo que fuiste tú el que dio ese paso. Él no te dijo nada.
-Lo sé –dije bajando la mirada al suelo-. ¿Pero y si las cosas no salen como planeé?
-Entonces… lo que tienes que hacer es borrar esos planes de tu cabeza y dejar que todo salga como deba salir –sonrió.
-De acuerdo, Gaara-kun –susurré en su oído, sonriendo. Sus palabras tenían cierta parte de razón, así que traté de hacerle caso.
-¿Y eso? Nunca me has llamado así.
-¿No puedo? También creo tener derecho a hacerlo,. ¿no?
-Sí, sí, por supuesto –dijo alzando la cabeza y regalándome un dulce beso en los labios antes de separarse de mí y encaminarse hacia la puerta-. Anda, vístete rápido, sabes que no es de los que se retrasan. ¡Me voy con Naruto!
Sonreí mientras cogía algo de ropa que yo presumía no quedaría demasiado formal, pero tampoco informal. Buscaba un término medio aunque se tratara de mi hermano y una simple comida. Pero por alguna razón, el invitarlo a mi casa me hacía sentir como que estaba cruzando una línea. Una línea demasiado gruesa para atravesarla con un solo paso. Y como no estaba seguro de cuántos necesitaría, debía estar bien preparado. Nunca se sabía.
El timbre.
Me puse nervioso. Bueno, realmente, me puse más nervioso aún. ¡Histérico! Apenas había empezado a vestirme casi. Llegaba con cinco minutos de adelanto. Yo no atinaba a meter la pierna por el pantalón, intentando hacer equilibrio con la otra y frunciendo el ceño. ¡El hermano al que había odiado casi toda mi vida estaba a punto de entrar en mi casa –y, con más ímpetu, en mi vida- y yo aún estaba desnudo!
-¡Hola, Gaara! –escuché la voz de mi hermano, ahora tan familiar, al otro lado de la casa, saludando con efusividad. Entonces reparé en que inconscientemente había dejado al pelirrojo a solas con él. Me quedé quieto, intentando escuchar. Pero no oía nada, sólo silencio, hasta que se vio roto por un leve murmullo y lejano:
-Hola… Itachi.
-¿Puedo pasar? –la voz de mi hermano dejó caer –cosa que hasta yo noté sin verle la cara- cierto tono de sincera molestia.
-Sí… claro…
Pobre Gaara. Mis estúpidos nervios habían conseguido que fuera él quien tuviera que recibir al moreno, sin estar yo delante. Confiaba en él, sabía que no caería en la tentación de comprarle drogas. Eso, en aquel momento, lo sabía bien. Y podría decir que incluso confiaba en mi hermano y no le ofrecería nada. Pero aun así, para el pelirrojo la situación sería bastante incómoda. Además, yo sabía que un poco le imponía, aunque no le temía. Así que terminé de ponerme los pantalones de una vez, agarré una camiseta y salí de la habitación, descalzo y metiendo los brazos por las mangas mientras caminaba. Al final, mi aspecto era, cuanto menos, informal y casi desaliñado. Pero, tal vez fuera porque me preocupaba más lo que sucedía en el salón, me sentí incluso atractivo.
-Hola.
-Ho… oye hermanito¿sabes que estás medio desnudo?
-Ya quisieras, Itachi –le dije. Evidentemente, distaba mucho de llegar incluso al medio desnudo. Más si tenemos en cuenta que terminaba de ponerme la camiseta conforme entraba en el salón. Estoy seguro que él no pudo ver más que un trozo de mi pecho y los abdominales. Sólo quería picarme, como de costumbre. Y eso me alegraba, sin saber porqué –pero no pensaba demostrarlo-. ¿Qué tal?
-Bien, bien. Contento de poder conocer tu casa por fin –dijo mirando levemente a algunos lados, sin prestar atención-. Se os ve… en plan… casados –rió.
-¡Bah! –exhalé molesto, ignorándole, sin molestarme siquiera en contestar, aunque con un leve sonrojo en las mejillas, al igual que Gaara.
-Bueno –dijo mi hermano, sentándose en un sofá como si estuviera en su casa, con la total naturalidad. Mas no dije nada, no me importaba. De hecho, así hacía más sencillo soportar la situación-,. ¿y se puede saber dónde está mi sobrinito? Quisiera conocerlo, que ya va siendo hora.
-Está durmiendo. Como insististe en venir por la mañana, aún no está despierto –le dije con un fingido tono de reproche, como si no me gustara que fuera a pasar tanto tiempo antes de la comida con nosotros, más todo lo que decidiese quedarse después. Pero me sentía a gusto. Aunque no quisiera reconocerlo, al fin empezaba a sentirme como parte de una familia, completa y amplia-. Pero bueno, será mejor que lo vayamos despertando ya.
-Voy yo, vosotros tendréis cosas que deciros.
-Gaara… -susurré apenado mientras lo veía irse hacia dentro de la casa, en dirección al cuarto de Naruto. Decidido: no iba a dejarlo en todo el día solo con Itachi.
-¿Os vais a casar? –inquirió mi hermano, con cierta mirada maliciosa en el rostro. ¡No se cortaba un pelo!
-¡Itachi! –exclamé abrumado y rojo cual tomate de cosecha.
-Vale, vale, ya lo dejo –se rió-. ¡Oh, qué lindo! –espetó mientras se levantaba con los ojos brillosos por la emoción. Me di cuenta de que Gaara llegaba con Naruto de la mano. El niño caminaba despacio y torpemente, bostezando y los ojitos medio cerrados, con el brazo levantado hacia el pelirrojo pero sin ser capaz, dormitando aún como estaba, de sujetarle de la mano. Tan sólo se dejaba sujetar-. ¿Éste es tu niño, Sasukito?
-No, es el de la vecina. Me gustó y lo secuestré. Por eso no nos parecemos –dije sarcásticamente, poniendo los ojos en blanco.
Mi hermano se acercó a ellos y se acuclilló delante de Naru-chan, apoyando las manos en sus muslos. Sonreía felizmente. Sonreía demasiado, para mi gusto. Nunca lo había visto tan contento. Entonces tocó la mejilla de mi hijo con su dedo índice, varias veces, comprobando lo blanditos que eran sus mofletes. Eso iba haciendo que su sonrisa fuese creciendo poco a poco.
-¡Pero qué mono! –exclamó, girando su cabeza para mirarme a mí-. ¿Me lo das?
Silencio.
-¡¿Pero tú eres tonto?! –grité un tanto colérico, a lo que Naruto empezó a hacer pucheros, terminando de despertarse con mis gritos-. ¡No es un peluche!
-Ya lo sé, hermanito. Sólo era una broma, no soy tan insensible –me dijo devolviendo su atención al rubito, que se puso a berrear, asustado-. Oh, mira lo que has hecho. Ahora se ha puesto a llorar.
-¿De quién será la culpa?
-Hey, Naru-chan, no llores –le dijo Itachi cogiéndolo en brazos y poniéndose en pie, mientras lo mecía suavemente en el aire.
-¿Quién eres tú? –preguntó el niño a través de las lágrimas, que acabaron por hacerse menos copiosas, seguramente más intrigado por descubrir la identidad del que lo cogía en brazos que por descargar su afluente de lágrimas.
-Soy tu tito Itachi –sonrió él-. ¿A que te caigo muy bien?
El niño sonrió divertido y se apretó contra el pecho de mi hermano, cerrando los ojos y acurrucándose en la hamaca improvisada que había encontrado en los brazos del moreno, que aún lo movía con delicadeza.
-¡Sasuke! –exclamó en un susurro. Pensé que resultaría un tanto violento para él esa muestra de cariño de un niño tan pequeño, estando tan acostumbrado a la frialdad de sentimientos. No obstante, cuando me miró, vi que sus ojos echaban chiribitas de ilusión-. ¡Qué tierno! Se está quedando dormidito en mis brazos… ¿Dónde puedo conseguir uno?
Suspiré resignado. Mi hermano no tenía remedio. No sabría decir cuál de los dos era más infantil mentalmente, si el que se estaba quedando dormido, o el que lo sujetaba en brazos con cara de pervertido. Me acerqué a ellos y cogí a Naruto, arrebatándoselo con cuidado a mi hermano, que no ofrecía resistencia, mas me miraba a punto de llorar, como si le estuviera quitando su juguete.
-Naru-chan, no te duermas. Ha venido tu tío para jugar contigo. ¿Te vas a quedar ahora dormido? –le dije rozándole la mejilla con un dedo, haciéndole cosquillas en su mofletito.
-¡Sasuke! –exclamó de nuevo Itachi, boquiabierto. Me temía lo peor, aunque por la nueva imagen de sus ojos ilusionados, intuí lo que iba a venir-. ¡Estáis muy monos los dos…!. ¡Gaara, Gaara! –le dijo mirándolo sentado en el sofá. Se había mantenido al margen, un tanto ausente aunque sin dejar de prestar atención-. ¡Faltas tú, faltas tú! Venga, ponte ahí con ellos.
-¿Para qué?
-Porque quiero veros a los tres juntitos –dijo mientras abría más los ojos. A saber lo que estaba imaginando el pervertido de mi hermano en ese momento, aunque por otro lado me sentí cohibido de que se mostrara tan emocionado.
Gaara se acercó a nosotros, un poco asqueado. No es que le cayera mal Itachi, pero desconfiaba un poco de él, y le resultaba –estoy seguro- absurdo todo aquello. Incluso molesto. Entonces, Itachi metió la mano en su chaqueta y sacó una cámara de fotos digital. La encendió impaciente y enfocó.
-¿Qué haces?
-¡Pues echaros una foto! Estáis muy lindos –dijo sonriendo-. No pensabas que iba a venir a conocer a mi sobrinito sin traerme esto,. ¿verdad? A ver, abrazaos.
Gaara y yo nos sonrojamos, pero terminamos por obedecer. Yo sujetaba a Naruto en mis brazos, mientras encaraba al pelirrojo, que me rodeó la cintura con un brazo mientras con el otro fue a tocar al niño. Entonces yo miré hacia abajo y vi cómo el pelirrojo rozaba la mejilla del rubito, los dos sonriendo. Eso me sacó una sonrisa a mí, distrayéndome. Hasta que escuché un sonido semejante a un flash, más electrónico. Y seguidamente, me fijé en que Itachi trasteaba los botones contrayendo el rostro, hasta que soltaba una exclamación de asombro y abría los ojos, nuevamente –cómo no-, ilusionado.
---
El día no fue tan malo. Finalmente comimos como una gran familia unida, sonriendo. Incluso Gaara terminó por calmarse un tanto con la presencia de mi hermano, que parecía haber cambiado en esos dos meses de una forma espectacular. Al menos, con nosotros, pues se mostraba aniñado, sonriente, amable, humano… Insistió en darle de comer a Naruto y, para mi sorpresa, me alegró contemplar tal estampa. Quizá fue por comprobar la alegría de mi hijo, mientras esa persona que nunca había conocido y a la que ya empezaba a querer le daba la comida. Naru-chan ya no sólo me tenía a mí, ahora tenía a Gaara, con mayor razón, y un tío que parecía preocuparse por él como si hubiera estado a su lado desde que nació –y no erraba.
-Eres igualito a tu madre –dijo Itachi entonces, provocando una tensión entorno a mí que casi hubiera podido cortarla con un solo soplido. Sí, mi hermano la conoció, sabía bien lo que decía. Pero me dolió, aunque supiera que ésa no era la razón por la que lo dijo.
-Yo no tengo mamá –le contestó el niño, sin percatarse de mi cara desencajada. ¡Cómo me hirió que Naruto dijera aquello! No por mí, sino por él… Quise llorar-. Pero no me importa, ahora mi otro papá es Gaara –añadió sonriendo. Nosotros no le dijimos nada pero, poco a poco, incluso su mente infantil acabó por atar cabos al comparar nuestras acciones con las de los padres de sus amigos. Giró su cara después al pelirrojo, intentando buscar algún indicio de enfado por hablar más de la cuenta. Pero no fue así. Gaara le sonreía con naturalidad, y le pellizcó tiernamente una mejilla al tiempo que me vigilaba –lo noté- de reojo.
-Por supuesto –se apresuró a decir Itachi, que también se había dado cuenta de mi reacción-. ¿Y tú lo quieres?
-¡Sí! Lo quiero mucho –exclamó el rubito, contento.
-Pues eso mismo es lo que siente él. Te quiere como si fueras suyo –dijo mi hermano, con una voz extrañamente seria y madura-. Y así es como te quiso tu mamá –yo lo miré sorprendido-. Porque aunque no te conociera, ella siempre te quiso. Y te seguirá queriendo. Estoy seguro que ahora está protegiéndote desde donde esté –yo me quedé pasmado-, y quiere que no olvides que Sasuke y Gaara te quieren mucho.
Naruto asintió un poco confuso pero, después de todo, contento. Yo, por mi parte, mezclaba el mismo tipo de confusión con un estado de melancolía profunda que hacía mella. Podría decir que ahí comenzó todo. Pero sería mentir, incluso mentirme a mí mismo. La culpa no la tenía Itachi, sus palabras o la situación. La culpa la tenía únicamente yo, aunque no quisiera verlo así entonces. Me había empeñado en mantenerla viva en mi cabeza, permitiendo que su recuerdo quedara intacto. Y si alguna vez notaba que se esfumaba, yo lo reavivaba. Estúpido de mí. Y encima quería hacer como si no ocurriera nada, tratando de disimular y ocultar el dolor que me causaba acordarme a cada instante de ella. Pero, a partir de la llegada de mi hermano a mi casa, creo que Gaara pudo al fin sospechar el motivo por el que yo me comportaba tan extrañamente.
Sí, mi actitud para con él no era normal, y él se lo callaba, resignado. Conociéndolo, estoy seguro que prefería buscar antes la razón. Y así era. Por eso no decía nada, por eso yo creía que no sabía nada. Pero Gaara nunca fue tonto. Siempre notaba los cambios. A fin de cuentas, se aprecia en seguida que la arena absorbe todo el agua justo después de verterla. La única diferencia era que esta vez, no era un simple chorro de agua. Se trataba de todo un mar bravío y violento. Porque, en verdad, después de la tormenta, no llega la calma… llega el tifón.
Hala. Se acabó. Sí, lo sé, el final debería haber llegado antes y no haceros pasar el mal rato peeero, todo no se puede en esta vida xDDD ¿Véis como me ha salido distinto al resto? No sé porqué, pero están peor de aquí en adelante. En fin, no digo nada más que me pegáis (o me capan v.v). No os molestéis mucho por la actitud de Naruto, no estaba seguro cómo ponerla. Pero así me gustaba xD. Sin más, paso a los reviews. Que por cierto, gracias a todos (nunca me canso de decir eso xD).
Kristuky: bueno, ahora ya tardé un poco más en actualizar. Lo siento. Espero que te haya gustado también como el otro. Que me alegro de todas formas, gracias. ¿A ti te parece Sasuke cruel? Después de lo que le hizo Itachi? Bueno, no sé, son puntos de vista, pero a mí me hace mi hermano eso y no sería tan benevolente con él como lo fue Sasuke xD Bueno, quizá sí porque soy tonto, pero quién sabe... xDDD Y nada más que decirte, que aquí está el primer capítulo de la otra parte, muy rara xD. Cuídate y siento la espera de un día xD. Bai!!
Valentina: hola! Ya ves, no es tan malo como pensabas. Sólo es un incomprendido social (como yo!! o.O xD). Pero en el fondo es bueno, incluso en el manga. Que lo sé yo xD. Ya, contigo todo son ventajas xDDD Nah, de todas formas sé que siendo tú, aunque conocieras la serie, no habría problema xD. Tu duda... no, no es que Itachi le diera algo que en el manga es al revés, sino que le pide. En el manga Itachi le pide a Sasuke que lo odie y se haga más fuerte para acabar con él y demás xD. Pero a mí eso me parecía muy... masoca xD Y yo lo que puse que Itachi le pedía era que lo perdonara y no lo odiara xD. Y tranquila, no los voy a liar, vaya concepto que tienes de mí, no? ¬¬ Sabes que me gusta el incesto pero entre un poco más lejanos, entre hermanos no que me recuerda a mi hermano y a mí y ... escalofrío v.v Vale, mi hermano está bueno, pero leche, que no, que no soy capaz de pensar así sobre él aunque quiera. En fin, que uchas gracias. Y al final no has salido apenas nada... ¬¬ No me has buscado nada (nadie) por ahí xDDD (Aunque bueno, ya me vino solo v.v). Y sí tranquila, sé que fue culpa de eso xD. Cuídate y que te mejores. Bai!!
Kotoko Hyuuga: ains, ahora tengo que contestarte aquí tu pedazo de trozo de cacho de review xD. Todo por no loguearte xD. Pero bueno, lo entiendo, tranquila. Espero que te vaya bien a partir de ahora el instituto y que no te de la depre post vacacional (que me está dando a mí, ya! Por dios, esto es problemático v.v xDDD). Sobre el ItaSasu... joder, a ver luego quién es el pervertido aquí... que acabara en sexo dice, como la cosa más normal del mundo ... xD Nada nada, así mejor. Nada de incesto xD. Y gracias por lo de los movimientos de la pelea... no sabía si se iba a entender. Y de hecho sigo creyendo que es un poco incomprensible, pero si tú dices que están bien descritos, entonces me fío, vale? xDDD Y sí, soy consciente de que hay escritores que escriben peor que yo. No es por echarme flores, ni mucho menos, pero sé que es verdad porque a mí me ha pasado. Pero no sólo yo, conozco a bastante gente que escribe mejor que escritores ya "consagrados" xD Pero no te debo dar envidia porque tú eres una de las personas que conozco xDDD. Siento lo de los flash backs ... yo antes los odiaba también, sobre todo el indicarlo cuándo llegaba uno. Pero me decidí a probarlo un día porque lo necesitaba... y en fin, ahora me gustan mucho, así que lo siento. Ya hablamos sobre lo que no te gusta, así que no repetiré nada xD. Pero lo siento, que conste que yo estoy avisando últimamente que cada vez me está saliendo peor. Estoy perdiendo las poquísimas facultades que tenía xD. ¿A ti también te recordó lo del mechón a Near? Es que lo puse porque en eso mismo momento no sabía qué poner y estaba pensando así, jugueteando con un mechón... y lo puse igual, hasta lo de morderlo y tal xD. Y luego cuando lo leí dije: dios, como Near!! xDDD En fin, te mando al Itachi desesperado para tu casa? Pero tú pagas el bus eh? Que sino me sale por un riñón y parte del otro v.v (Estoy ahorrando, que conste, a ver si esta Navidad... T.T). ¿Por qué no os gusta que Gaara haya parado a Itachi? Si a mí me parece lo más mono del mundo. Vamos, ahí le veo yo la gracia, que se preocupa de verdad y tal. Aunque Sasuke ya se hubiera dado cuenta antes de a quién quiere xD. Y sí, conociéndote tardarás muchísimo xD. Pero bueno, no te preocupes por el review criticón, está bien que se le saque los fallos, aunque cada vez habrá más, verás xD (En este yo le veo ahora muchos, pero ya no puedo corregirlos). Y bueno, aún así la seguiré, que conste xD. Pero me alegro de haberte inculcado en el grandioso mundo del SasuGaa xDDD. Uf, cómo me enrollé v.v . Venga, yo también te quiero. Bai!!
