Este fic es una colaboración entre Iva Ren y cpbr15
11: La noche de las confesiones
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Si te pudiera olvidar, y el mundo fuera diferente,
si te pudiera alcanzar, llegar a dónde estás,
si te pudiera borrar, completamente de mi mente,
en esta historia jamás, llegamos al final,
si te pudiera olvidar...
Completamente - Chetes
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La zorra aún estaba en el umbral, con su mano en el pomo de la puerta, estupefacta por lo que estaba viendo, a su prometido en lágrimas hincado frente a una coneja embarazada, la cuál también se encontraba llorando.
Nick la miró con los ojos abiertos pensando en alguna explicación razonable de porque estaba llorándole a la barriga de su amiga.
—Ven, tienes que sentirlo –se levantó del suelo para dirigirse a ella –esto es increíble –le dijo mientras la jalaba de la muñeca y acercaba la mano de Lucy hasta Judy.
—¿Que? –dijo la zorra confundida mientras de un movimiento soltó el agarre de Nick y se devolvió a cerrar la puerta.
—Lucy en serio, tienes que sentirlo, es asombroso cómo una vida se mueve dentro de un cuerpo –Nick estaba emocionado, intentaba alentar a su prometida que se distrajera.
Nick la llevo hasta Judy y tomó una de sus manos –siéntelo –le pidió.
Lucy se extrañó por el momento tan incómodo, miró a la coneja sonreír, sus bellos ojos morados le decían que todo estaba bien
—Ven, siente –le alentó Judy —algún día pasarás por esto.
Lucy cambió su mirada y sonrió ligeramente, eso le dio la señal a Nick que todo resultó bien, se había librado de otra situación delatora.
Observó como la zorra se acercó a Judy y se hincó frente a ella, puso su mano sobre la barriga, sintió como golpeaban su mano desde el interior del vientre de la coneja.
—Wow –susurró Lucy con una sonrisa –ya veo porque estabas asi de conmocionado.
—Es como un milagro –sonreía Judy
—Es hermoso –comentó Lucy en voz baja para luego mirarse ella-
No puedo esperar a experimentar esto –el rostro de la depredadora se llenaba de ilusión
Judy bajó la mirada y suspiró, el pensar que solo era cuestión de tiempo para que la zorra encargara las crías de su amado Nick la hizo sentir miserable, después del momento incómodo se levantó y se despidió de la pareja para irse a casa, aunque Nick insistía en llevarla, creyó que era mejor no pasar mas tiempo a su lado, era muy dañino para ella estar cerca del padre de sus hijos, solo le agradeció a Nick por haberla llevado al doctor, el zorro la acompañó a la puerta.
—No deberías andar sola en tu estado –le advirtió Nick
—Estaré bien, tomaré un taxi –aseguró la coneja sin mirarlo a los ojos.
—Llámame en cuánto llegues –le pidió el zorro.
—Nick –interrumpió Judy —por favor, creo que no es correcto –miró hacia detrás del zorro por si Lucy se encontraba cerca –deberíamos dejar de vernos a solas –terminó de decir en voz baja.
—¿Que? –exclamó algo indignado el zorro, notó que habló con la voz algo fuerte, enseguida miró detrás suyo —¿porque dices eso?.
—Porque si, solo dejemos de hacerlo –suspiró Judy antes de darse media vuelta para bajar los escalones del pórtico a dos pasos se detuvo y le enfatizó —te veré en tu cena de ensayo, hasta entonces no me busques por favor.
Nick miró a la coneja caminar algunos metros hasta perderse de su vista, Judy salió a la calle y espero por un taxi que no demoró en pasar, el zorro observó desde una ventana como se alejaba entre la avenida. Suspiró mientras se llevaba las manos a la cabeza y entró a su departamento.
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Faltaban pocos días para la boda, los nervios y las dudas dentro de la cabeza de Nick iban en aumentó, eran mayores sus ganas de estar con aquella coneja tonta, sabía en el fondo que había algo mas, lo sentía en su corazón.
El mismo que parecía desenfrenado a la cercanía de Judy, de los bebés, "los bebés" esas dos palabras resonaban constantemente en la mente de Nick, se preguntaba ¿como era posible sentirlos tan suyos?, amaba a esos niños sin duda, deseaba verlos por fin, cargarlos en sus brazos, acurrucarlos contra su pecho, llenarlos de mucho amor, un amor diferente que crecía en su corazón exclusivamente para Hazel y Oliver.
La situación con Lucy estaba poniéndose tensa, el estrés y los nervios se apoderaban de ambos, la idea de unir sus vidas para siempre comenzó a titubear en la mente del zorro, aunque sabía perfectamente el porqué, la respuesta era: Judy.
El miedo y la presión se apoderaron de su cuerpo cuando llegó el día de la cena de ensayo, estaban ya los familiares de Lucy, unos pocos amigos en el lugar, Nick se encontraba junto a su prometida recibiendo a los invitados, a decir verdad se encontraba algo distraído, sus ojos se movían de un lado a otro buscando entre la multitud a la coneja, la cuál brillaba por su ausencia.
Nick comenzó a beber una copa para calmar sus nervios, Lucy mostró cierta inconformidad ante el comportamiento tan extraño de su prometido.
La razón: Nick se embriaga con mucha rapidez por lo cual terminaba diciendo y haciendo cosas que normalmente sobrio nunca se atrevería y para aseverar casi nunca las recordaba, en conclusión el zorro pelirrojo era un muy mal bebedor.
—Nick, no quiero que te embriaguez esta noche –le susurraba Lucy al oído –tienes que dar un discurso, ¿recuerdas?
—Tranquila –la calmó Nick —solo será un trago.
Lucy seguía parloteando mil cosas, pero para Nick la voz de la zorra, pasó a ser solo un ruido mas, todo dejó de importar cuándo vio a su hermosa coneja entrando con su lindo vestido azul marino contorneando su tierna silueta.
Judy ubicó al zorro a lado de Lucy, intentó poner una sonrisa y se acercó a ellos, veía el gran brillo en los ojos verdes de Nick, ignorando que ese brillo era debido a ella, no al hecho del momento.
—Te ves maravillosa –elogió Lucy a la coneja –mírate nada mas
—Gracias –respondió Judy –ustedes... –los contempló unos segundos sin saber que decir –ustedes se ven tan bien juntos –sonrió.
—Oh Judy, gracias –expresó Lucy mientras tomaba a Nick del brazo
La presa y el depredador intercambiaron una enigmática mirada, de pronto la tensión aumentó pero gracias a una gruesa voz disipada, ambos giraron para ver de quien se trataba.
—Pero ¡mírate! –se burló Finnick —¡hasta pareces decente!.
Los cuatro rieron ante la broma del pequeño zorro, este miró a Lucy – espero que me dejes algo para mi - le comentó —e s su último día soltero, esta noche él se queda conmigo –se burló
—Siempre y cuando lo regreses completo – Lucy le siguió el juego.
Los cuatro acudieron a sus respectivas mesas, después de un rato los novios dieron su discurso, Judy no prestó atención a lo que decían, la tristeza era evidente en sus ojos, Finnick había notado eso, miró a su amigo y también había algo, ese algo que era demasiado obvio y que esos dos no podían disimular.
Para el zorro rubio la verdad yacía en el aire, no entendía como esos dos no eran capaces de admitirlo.
—Lo único bueno se las bodas es la comida –comentó Finnick bebiendo de una copa, logrando incomodar al que se encontraba a su lado.
Judy bajó la mirada unos segundos estaba a dos sillas del zorro rubio –creo que si – susurro apoyando su moción con una sonrisa forzada y una mirada triste de reojo.
Finnick arqueó su ceja, sabía con certeza que algo sucedía, no era idiota, tal vez los demás no lo percibieran pero conocía a Nick a la perfección, y algo escondía al igual que esa coneja.
Un rato mas tarde la recepción terminó y los invitados se fueron retirando, Finnick presenció la despedida tan incómoda entre Nick y Judy observando como su amigo contemplaba la partida de la coneja.
—¿Listo? – preguntó el zorro rubio a su amigo.
—No sé si tengo ánimos –respondió Nick rascándose la nuca
—No escaparás de esta despedida de soltero, créeme –lo miraba Finnick con una sonrisa de lado –no lo olvidarás.
—Anda, cariño –lo animó Lucy - tu amigo quiere pasar mas tiempo contigo.
—Que mas da –dijo Nick con una sonrisa
-No lo esperes despierta - le advirtió Finnick a la zorra con una sonrisa malévola.
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Los amigos llegaron a un bar, Finnick tomó varios tragos, Nick se apresuraba a beber como si intentara ahogarse en sus penas lo mas pronto posible.
—Tranquilo, Romeo –le indicó su amigo. –te necesito con cordura.
—Sabía que algo tramabas –adivinó Nick —¿y bien? Cuenta.
—Creo que quién debe hablar aquí eres tu –Finnick estaba algo serio - ¿que es esa farsa que estas armando?
—¿Farsa? –Nick bebía de su vaso intentando hacerse el tonto— ¿a qué te refieres?
—De la nada, tu casándote para intentar tapar la realidad –comentó Finnick mirando a su amigo con la ceja levantada.
—¿Eh? –el zorro rojo no terminaba de captar.
—Algo se traen esa coneja Hopps y tu –argumentó el rubio –no soy idiota.
—Ah, hablas de ella –Nick se tomó otro trago de un jalón —¿a que viene tu pregunta? –se rascaba la nuca, sus gestos delataban su nerviosismo.
—¿Como es que ella termina embarazada y tu casándote con otra? ¿no se suponía que tu la amabas? –Finnick recordaba ese momento, en el que su amigo confesaba sus sentimientos por la coneja –fueron muchas las veces que me dijiste lo que sentías por ella, te faltaron pantalones para decírselo –enfatizó el rubio
—Conoció a un imbécil –contestó Nick –él fue quién la embarazó –la frustración se marcaba en su rostro.
—Que estúpido eres –le reprendió Finnick –estas echándote la soga al cuello, cuando todo es demasiado evidente, sobre todo esos bebés.
—¿Tu crees? –Nick empezaba a lucir mas embriagado que lúcido.
—Dime, ¿amas a esa zorra? –le preguntó con seriedad.
Nick guardó silencio, eso otorgó la respuesta, Finnick se limitó a golpear a Nick en la cabeza.
—¿Porque hiciste eso? –reprochó Nick mientras se sobaba la cabeza.
—Por que estas actuando muy estúpidamente! –Finnick se incorporó –no hagas una locura, no hagas algo de lo que puedas arrepentirte.
—Entonces ¿no crees que esté haciendo lo correcto? —le preguntó Nick a pesar que ambos sabían la respuesta.
—¿Quieres que te golpee o que mi cara te dé la respuesta? –Finnick empezaba a malhumorarse —aquí lo que veo es que ya te callaste una vez y mira, otro vino y la preñó, si te vuelves a quedar callado, vas a perderla para siempre al casarte con alguien a quién ni siquiera amas.
—Si la amo –intentó asegurar el pelirrojo, pero la mirada incrédula de su amigo le dejó claro que no le creía –vale, la quiero y mucho, ella es… noble y buena, me devolvió la felicidad, no tiene la culpa que siempre aquí –indicando su corazón –siempre ha estado Judy.
—No puedes casarte enamorado de otra, no es justo para ninguna de las dos –aseveró Finnick –esta mierda, esta farsa debes acabarla.
—Es que lo intento, Finnick –Nick empezaba a perder los estribos
–intento olvidarme de ella, ser feliz con la persona que elegí, pero no puedo –golpeó la mesa con el puño –no puedo sacármela de la cabeza! Quiero estar con ella! –comenzaba a llenarse de frustración –no paro de pensar en ella y en esas criaturas, me siento... –Nick empezaba a calmarse al recordar cada momento vivido al lado de Judy durante el embarazo –me siento tan conectado a ellos.
Finnick arqueó la ceja y bebió de la copa –dime una cosa, Nick –el zorro rubio entrecerró sus ojos —¿estás seguro que fue esa liebre quién la embarazó?
Las orejas de Nick se alzaron —¿que quieres decir? –miró a su amigo suspicazmente.
—¿No hay algo de lo cual tengas que recordar? –Finnick empezaba a sembrar mas dudas.
—¿Recordar? –la cabeza de Nick empezó a maquinar.
—Una noche, tal vez en la que tu y ella estuvieron solos y ya sabes, no recuerdas porque te ahogaste en alguna borrachera.
Nick recordó sin duda la última vez que bebió tanto, recordando en dónde amaneció.
—¿Hace cuánto que Judy se embarazó? –preguntó Finnick
—Unas siete semanas…
Nick no recordaba bien, pero en un cálculo rápido, hacía casi 7 semanas desde esa borrachera, se rascó la cabeza, ahora todo le daba vueltas.
—No soy médico pero hasta dónde sé, el embarazo de una coneja dura máximo un mes y medio –Finnick al parecer era mas astuto, Nick nunca pensó en tal cosa –acaso. .. ¿No crees que es demasiado? sobretodo para tener solo dos crías –Finnick intentaba extraer las memorias de su amigo, que recordase algo.
El zorro lo meditó, tenía sentido lo que Finnick decía, no había pensado antes en tales cosas, un flashazo lo invadió, era aquel sueño de ellos haciendo el amor, ese que se sentía tan real, tan sincero
—Ella dijo que no pasó nada –Nick no quería hacerse mucha ilusión
– además no sé si volvió a meterse con aquel hijo de puta –su estado de humor cambió.
—Es todo –Finnick se bebió su trago de una sentada y se levantó – vámonos.
—¿A dónde? –preguntó el zorro
—A que te dejes de estupideces y resuelvas tus problemas –terminó de decir su rubio amigo para después llevárselo casi a rastras fuera del bar.
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Judy dormía apaciblemente en su cama, sumida entre los sueños y muchas almohadas, fruncía un par de veces el ceño al oir golpes en su puerta, abrió un ojo y volvió a escuchar los golpes, miró el reloj de la repisa, eran las 2 de la mañana, la gran barriga que se cargaba no le permitía levantarse con rápidez, se puso una bata y se dirigió a la puerta.
—Quién será a esta hora –se dijo a si misma, los niños no dejaban de moverse en su interior, eso sólo pasaba cuando Nick estaba cerca, ¿acaso él? Se preguntó pero no lo creyó posible.
El rostro de la coneja cambió radicalmente al ver delante de ella al zorro pelirrojo, nuevamente ahogado de borracho, pero esta vez no venía solo.
—¿Que hacen aquí? –dijo sorprendida —¿porque vinieron? Por el cielo, miren la hora! –les reprochó
—Muy bien –dijo Finnick casi arrojando a Nick a los pies de la coneja
–arreglen sus problemas.
—¿Qué? –las orejas de Judy se alzaron.
—No, Finnick —apenas el zorro podía hablar.
—Me lo vas a agradecer algún dia –Finnick sonreía –ambos lo harán
–miró a Judy –ahora es asunto tuyo.
—Finnick, no, espera –le pidió Judy con su rostro lleno de pánico,
Lo que menos necesita era otra vez esa situación: Nick borracho y ella, si la última vez la dejó embarazada, no se esperaba nada bueno en esta noche, pero era muy tarde Finnick se había ido.
Judy miró a Nick en el suelo, cerró la puerta y se cruzó de brazos, su aspecto no era bueno, ¿Porque decidió ponerse en ese estado a unas horas de la boda?
—¿Esto va a ser una costumbre? –comentó la coneja.
—Zanahorias –sonreía Nick mientras se tambaleaba para levantarse
–mi coneja.
Judy apenas pudo ayudarlo a ponerse de pie, de nuevo sus instintos los tenían cerca el uno del otro.
—No de nuevo, Nick –suspiró —¿porque viniste?
Nick acarició la mejilla de la coneja, tenía sus orejas caídas, un semblante de tristeza, el zorro quería acercarse a ella para besar sus labios.
—No, Nick –se alejó de él –estas borracho.
—Eso no impidió que pasara algo la otra noche –el zorro sonreía picaronamente.
—No –remarcó Judy —no sé de que hablas, nada pasó esa noche.
—No soy idiota, zanahorias –se burló el depredador acercándose de nuevo a ella.
Nick la tomó con cierta brusquedad de la cintura, eso puso en alerta los sentidos de la coneja, su respiración empezó a acelerarse.
—Nick, no, estoy embarazada –le recordó –me lastimas
Nick se detuvo, la miró con dulzura para después tomar su vientre mientras caía de rodillas y sentir los movimientos de sus hijos.
—Mis niños –se hincó frente a ella para poner su oído en su barriga.
—Nick no –Judy sentía un nudo en la garganta.
—Mi Hazel –susurraba Nick con ternura.
Judy sentía como los bebés no dejaban de moverse dentro de ella, como si fuera la emoción de escuchar la voz de Nick, su padre.
—Mi pequeño Oliver –el zorro seguía acariciando el vientre de Judy, mordía sus labios para aguantar sus ganas de llorar, amaba a esos niños.
—Basta Nick –le pidió la coneja, los ojos se le empezaron a llenar de lágrimas.
—¿Porque nos hacemos esto? –se levantó tambaleante para quedar frente a ella.
—¿Hacer qué? –preguntó Judy mirando directo a sus ojos verdes.
—Seguir callando lo que sentimos –Nick acariciaba su mejilla con suma ternura.
Judy cerró sus ojos para sentir el calor de Nick sobre su piel.
—Lo siento –susurró la coneja aún con los ojos cerrados -intento olvidarte, lo intento en serio.
—Ya no lo intentes, torpe coneja –Nick se tambaleó y chocaron contra la pared –no lo hagas.
El zorro se acercó demasiado para rozar sus labios con los de ella y como si fuesen un imán, se unieron en un profundo beso, lleno de lágrimas, amor y tristeza.
Nick la atrajo mas a él, no hubo oposición de parte de ella, no hubo la menor resistencia.
Continuará...
Notitas para el lector :3
Hola a todos, les habla Iva Ren, en este capítulo, de mi parte y claro, también mi bella amiga cpbr15 (Cindi) estamos muy contentas y muy muy agradecidas que nuestra historia haya tenido una buena respuesta por parte de ustedes, yo nunca había hecho una colaboración y sin duda esta historia está siendo completamente épica (al menos para mi :p)
No habíamos escrito nada para el lector hasta ahorita, al menos yo no suelo hacerlo en mis fics, Cindi si lo hace, pero en esta decidimos dejar todo en el misterio hehe.
Ahora la cuestión de escribirles es: Cindi ósea cpbr15 está fuera de su país y ha sido todo un rollo las actualizaciones, para que nos tengan paciencia y no nos olviden si nos tardamos un poquito en subirles sus capítulos, estamos trabajando en ello, no crean que no, pero pues ambas residimos en diferentes países, muy lejos, la diferencia de horarios es muchísima.
En fin, no abandonaremos el fic, seguiremos hasta el final!
Muchísimas gracias por hacer este viaje con nosotras, lo apreciamos un montón, y si, comprendemos sus feelings con todo lo que le pasa a Nick y a Judy, tienen que creernos que también sufrimos mucho al escribir pero es lo que le da ese toque.
Muchas gracias por el tiempo que se toman en leernos y en dejar sus comentarios, por ahí nos preguntan si tenemos página de Fb, si tenemos, no en conjunto pero la de Cindi es Cindi Cosplayer y la mía es Iva Ren
Cuídense mucho y nos leemos hasta el próximo capítulo
