Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a JK Rowling y Warner Brothers–––– excepto Marian Nowak, Arya Foley, Elisa Varilly, Sara Blackburn, Alphard Carter, Anthony DuBois, Nick (Stokes) Avalon, Natasha Foley, Pam Waterston, Gary Morwood, Jessica Nylon David Claxton, Clarice Hill, Michael Nowak, Kyle Foley, Joanne Foley, Elanor Lupin, Lisandro Bartoli, Lawrence Steward, Irene Becker, Web Sampieri, Jeremy D'Alessio, Henry Coon, Karl Bridger, Miranda Williamson, los alumnos de Remus y los alumnos de la Academia de Aurores.
¡Hola!
¿Cómo están todos?
Este capítulo me ha llevado bastante tiempo, lo siento, pero recuerden que la universidad no me deja muchísimo tiempo disponible y algunas escenas se me resistían. Espero que lo disfruten, tengo muchas ganas de leer sus comentarios!!!
Pero antes del capítulo me parece importante recordarles los siguientes puntos, que espero que recuerden pero si no, mejor se los señalo.
Unos cuantos aspectos importantes...
(1) Las escenas de Remus y Harry se ubican DESPUÉS del quinto libro pero ANTES del sexto.
(2) En el capítulo "Celos" de Esa chica es mía es el baile de la ACLS. En este, Sirius va con Arya como su novia todavía, pero bailando con Marian se da cuenta de que está enamorado de ella y de que ha hecho un dibujo de él y ella. Arya se da cuenta también y terminan, lo que consterna a todos sus amigos quienes se van del baile. ¿Lo recuerdan?
(3) William Potter es el abuelo de James, con quien vivía durante Esa chica es mía y organiza junto a Alphard Carter la primer fiesta de la ACLS.
Bien, eso es todo. Ahora, los dejo con el capítulo.
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X
-¡¿Dumbledore casó a mis padres?!
Remus se había levantado recoger la mesa y a hechizar los platos para que estos se lavaran a sí mismos.
-Sí – respondió con una sonrisa – y según su promesa, te casará a ti si aún está con nosotros… y si decides casarte.
Harry ignoró el último comentario de su ex profesor. Estaba muy interesado en la boda de sus padres y no tenía el más mínimo interés en pensar en alguna eventual boda suya. Si ni siquiera podía con una relación… Por un momento se imaginó a Cho Chang vestida de novia llorando a moco tendido sobre el velo del vestido, arrecostada en su hombro mientras Marieta le decía que no podía casarse con un mentiroso y trastornado como Harry Potter. Rechazó esa imagen mental con asco.
-¡Nunca lo habría pensado! No sabía que era tan cercano a mi padre. Aunque claro, si guardaba su capa de invisibilidad y todo… Pero por lo que me ha contado, diría que era cercano a Marian más que a cualquier otro.
-Marian fue su mano derecha un tiempo, pero tenían sus diferencias. – dijo Remus asegurándose de que la cocina quedaba perfecta de nuevo – Era una relación estrictamente de trabajo. Con James y Lily la relación se estrechó una vez formada la Orden, en especial porque ellos dos eran muy buenos en su trabajo y Voldemort tenía especial interés en ellos. Pero Dumbledore ya tenía una cercana relación con el abuelo de James. Él participó en la lucha contra Grindelwald y trabajaron juntos.
Harry escuchaba eso sin creerlo. Remus sonrió.
-Sí Harry, los Potter siempre se han visto mezclados en ese tipo de luchas. Aunque ninguno tanto como tú.
-Mi bisabuelo… ¿El que se quedó con mi padre después de la muerte de mis abuelos¿El que se llevaba tan bien con Alphard Carter?
Remus asintió.
-Sí, William Potter… Alphard, Dumbledore… Todos tienen cierta relación. Pero no estamos en esa historia.
-Cierto – Harry trató de concentrarse de nuevo en la boda – Nunca había oído del rito que utilizó Dumbledore. La verdad nunca me había preguntado cómo era una boda mágica.
-De hecho ese rito fue especial – aclaró Remus – Sabes, pronto llegaremos a eso, pero la Orden del Fénix no es solamente un grupo de lucha. Mejor no nos adelantemos.
-De acuerdo… - Harry sonrió un poco - ¿Nick no fue el fotógrafo de la boda al final verdad?
-No – dijo Remus con un tono que indicaba que a pesar de los años sus sentimientos por el fotógrafo no habían cambiado.
-Yo tengo unas fotos de la boda – declaró Harry – Ahí vi por primera vez a Sirius joven, en la foto de mis padres con los padri… ¡Arya está en esa foto!
De repente Harry había caído en cuenta de eso. Nunca se había preguntado quién era la chica castaña de expresión dulce que se encontraba al lado de Lily en la foto. Siempre se había concentrado en su padrino. Primero con odio y luego con cariño.
Remus lo miró sorprendido, luego comprendió.
-Ah, claro, el álbum que te hizo Hagrid…
Harry lo miró extrañado.
-¿Cómo lo sabe?
-¿A quién crees que le pidió Hagrid algunas fotos?
El chico comprendió y sonrió.
-¡A usted!
-Así es.
-¿Y tiene más fotos?
Remus cerró los ojos. Le extrañaba que Harry no hubiera preguntado por ellas antes.
-Sí, unas cuantas. Pero… podemos verlas luego¿no crees? Aún no te he hablado de la fiesta y sucedieron algunas cosas interesantes. Aunque prométeme que no te reirás al ver a Tonks después de lo que voy a contarte.
Harry iba a replicar, pero la expresión de su ex profesor le dio a entender que no era momento de sacar las fotos de su olvido y además… quería saber qué tenía que contarle sobre la auror de cabellos color rosa chicle.
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Capítulo X
La fiesta de bodas
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-Mi señor…
-Bellatrix. Ponte de pie.
La mortífaga se levantó lentamente, fijando su mirada en el suelo, pero con la espalda erguida dignamente. Era una figura estilizada e intimidante, pero se mostraba sumisa y servil frente al Señor Oscuro.
-¿Ya está aquí?
-Sí, mi señor. Ha llegado hoy.
-¿Le has hablado?
-Aún no. Por eso estoy aquí mi señor. Esperando instrucciones.
Voldemort caminó un poco frente a ella antes de responder. Siempre lo hacía, ponía nerviosos a la mayoría, pero no a Bellatrix.
-Es tu plan Bella. Decidiste hacerlo así y yo te di libertad de hacerlo. ¿Qué sigue ahora?
Sabía que ella no se desviaba nunca de sus intenciones originales. Si podía confiar en que un mortífago cumpliría al pie de la letra sus instrucciones, ese mortífago era ella.
-Entrar a la ACLS. Conseguir información desde adentro, vigilando a Nowak.
-Sabes que Nowak se cubre bien los pasos. Es cuidadosa con las personas a las que deja acercarse.
-Pero mi primo no, mi Señor. –en este punto Voldemort sintió en la voz de la mujer el especial desprecio que guardaba para su primo y su hermana, los traidores de su propia sangre - Él es el punto débil de Nowak. Creo que a través suyo podemos llegar.
Voldemort guardó silencio unos momentos que se hicieron eternos para Bellatrix. Finalmente, asintió.
-Espero que pueda seguir tus planes. Si logras filtrar la ACLS, ganarás mi favor con respecto a otros mortífagos. Te recompensaré.
Los ojos de Bellatrix brillaron con placer, lo que Voldemort percibió a pesar de que la mujer tenía la mirada fija en el piso. Conocía a su mejor mortífaga… Le encantaba su ambición y sus planes. Si su nuevo proyecto lograba entrar a la Asociación le daba la sensación de que daría muy buen resultado.
La mujer se inclinó de nuevo y salió del salón rápidamente.
Habría que esperar a ver si lo lograba.
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La cena había estado sencillamente deliciosa. Madame Rosmerta siempre había sentido debilidad por James Potter, así que se había lucido con el menú que los novios le habían solicitado. El interior de la casa había sido acondicionado con varias mesas redondas y una mesa principal en la que se encontraban los novios, los padrinos y sus respectivas parejas.
Los invitados no eran muchos, pero todas eran personas importantes y queridas para los Potter. En una misma mesa se encontraban los padres de Lily y los señores Foley, junto a Natasha. En la mesa de al lado se encontraban los Tonks (incluida la pequeña Nymphadora, muy bien sujeta por su madre para que no corriera entre las mesas durante la comida), y Sara Blackburn con Peter.
Algunos amigos del colegio se encontraban en otra mesa, la mayor parte de ellos conocidos de la ACLS que seguían activos. Entre ellos estaban Elisa, Kingsley, Jessica y Pam, entre otros. Los novios también habían invitado con mucho agrado a sus compañeros del equipo de aurores. Frank, que había llegado un poco tarde, acompañaba a Alice. Los hermanos Prewett tenían turno de vigilancia por lo que no podían asistir y Moody se había excusado. Aunque los Potter tal vez no lo sabían, el resto del equipo estaba seguro que después de la muerte de Clarise, Moody tardaría mucho en ser el mismo de siempre, si alguna vez lo hacía.
Cuando los platos desaparecieron mágicamente apareció una copa llena de burbujeante champán frente a todos excepto frente a los niños, a los que les apareció una copa llena de chocolate. Nymphadora tomó el suyo inmediatamente, aunque su madre se lo quitó y lo puso en la mesa de nuevo ganándose una mirada airada por parte de su hija, quien se cruzó de brazos y no levantó la vista cuando desde la mesa principal Arya comenzó a hablar.
-Buenas noches a todos… Supongo que todos están extrañando el brindis, pero el padrino insistió en que por favor lo dejáramos para después de la comida así que… aquí estamos.
James y Lily le dirigieron una mirada intrigada a Sirius. ¿Qué estaría tramando? El chico solo les dirigió una sonrisa traviesa. La pelirroja miró entonces a Marian, quien solo se encogió de hombros. Sabía que su novio planeaba algo, pero había estado muy misterioso al respecto.
Arya levantó su copa y miró a los recién casados con una sonrisa.
-Conozco a Lily desde los 11 años. La conocí en el Callejón Diagon y desde el primer momento congeniamos. En Hogwarts tuvimos la suerte de estar en la misma casa y con los años nos hicimos muy buenas amigas. Creo que no es un secreto para nadie que por mucho tiempo Lily detestó a este hombre que tiene hoy a su lado… He de confesar que en algún momento empecé a conocer mejor a James y me di cuenta de que no era tan terrible como Lily creía y… estoy orgullosa de pensar que algo tuve que ver con esto. Pero en realidad, todo fue trabajo de James. Sé que les irá muy bien, porque sé que se quieren y van a saber llevar el día a día juntos como han hecho hasta hoy. Quiero que brindemos por eso: por un futuro feliz para los novios. ¡Salud!
Todos alzaron sus copas y brindaron. Algunas personas lanzaron exclamaciones de "¡vivan los novios!", entre ellos el padrino, quien se había puesto de pie en ese momento.
-A ver, no se lo tomen todo¡falto yo de hablar! – algunas personas sonrieron. Sirius se aclaró la garganta y se volvió a ver a los novios – Lily, no sé que le hiciste a mi mejor amigo, pero en cierta forma supe desde el colegio que o bien llegaba este día o James acabaría muy mal… Está loco por ti desde… no sé, desde siempre creo. ¡Y cómo sufrió! Y cómo sufrimos nosotros oyéndolo hablar de ti todo el día… Pero me alegra que hayas visto al final de todo que detrás del bromista e irresponsable merodeador que es mi amigo hay un gran hombre. Y James… Lamento decírtelo, pero… Los chicos y yo siempre supimos que serías el primero de nosotros en caer. Esta chica te atrapó desde hace años… ¡Salud!
Todos tomaron un nuevo sorbo, pero para su sorpresa, Sirius parecía dispuesto a seguir hablando.
-No sé si ustedes conocen la historia de estos dos. El sexto año fue crucial ¿saben? Ese año se formó la ACLS. No me vean así, no estoy haciendo propaganda. – aclaró – Lo importante sobre ello es que se organizó un baile al que James invitó a esta señorita con quien acaba de casarse… Pero ella no aceptó, como era costumbre. Sin embargo, durante el baile ella accedió a bailar con él, lo que sí era una novedad pero… No pudieron bailar.
Sirius lograba mantener a su auditorio atento. Algunos incluso reflejaron una expresión de consternación en este punto. El elegante padrino se alejó de la mesa principal y se acercó a la puerta de la casa.
-Vamos, vamos, síganme. Lily, James¡vengan!
Todos se miraron curiosos entre sí. James se levantó y le dio la mano a Lily. Los dos se dirigieron afuera, seguidos por el resto de los invitados. En el jardín, las sillas desde las que habían presenciado el enlace habían desaparecido y sólo quedaban las antorchas que brillaban muy suavemente. Ya había oscurecido, pero algunas personas lograron distinguir algo sobre el césped.
-Ese día no lograron bailar por culpa mía. – continuó Sirius mirando un momento a Marian y Arya – Y aunque James cree que no me había enterado lamento decirle que sí lo hice y me sentí bastante mal por eso. Era el grupo favorito de Lily, lo que James había esperado toda la vida y… Decidí que ese tenía que ser mi regalo: devolverles ese momento. James, Lily… aquí lo tienen.
Sirius agitó la varita y las llamas de las antorchas refulgieron con fuerza. Entonces, todos pudieron ver lo que había en el jardín. En lugar de las sillas había una pista de baile y al fondo del jardín…
-¡The Merlin Rock's Peregrins! – exclamó Lily sin creerlo. La melodía que empezó a sonar todos la conocían, había estado de moda en su época colegial. James sonrió a su amigo sin creerlo y tomando la mano de su esposa la llevó a la pista de baile.
Sirius sonrió satisfecho del efecto de su regalo. Arya se acercó a él precipitadamente.
-¿Así que era eso lo que tramabas? Vaya forma de echar al traste el vals…
-Eso pueden bailarlo después – dijo el chico encogiéndose de hombros.
-¿Cómo los contactaste? – preguntó Arya sin creerlo todavía.
-Oh, eso se lo debo a Peter. Él me hizo el contacto. Yo los convencí. Parece que no suelen venir a bodas…
La chica miró hacia la pista de baile sonriendo al ver a Lily y James bailar.
-Se supone que los padrinos deben ser los segundos en salir a la pista – dijo Arya mirando a Sirius significativamente.
-Tendré que cumplir mi deber entonces.
Sirius la tomó de la mano y la llevó a la pista. Momentos después vio a Marian bailando con Remus y la pista empezó a llenarse. Con un hábil movimiento, después de la segunda canción, cambió de pareja con su amigo. Marian lo miró fingiendo severidad.
-¿Así que eso era lo que tramabas? Bonito momento para recordar…
-Eso esperaba que me lo reprochara Arya, no tú. Fue la primera vez que bailamos juntos.
La chica sonrió de medio lado.
-Eso no lo he olvidado.
Tras darle un rápido beso en los labios a su novio se entregó al baile sin reservas, como todos los presentes.
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Tras bailar un gran rato con el grupo, James y Lily abandonaron la pista para compartir un poco con los invitados, que estaban deseando felicitarlos de nuevo personalmente. Para satisfacción de ambos, se encontraron a Elisa y Kingsley hablando animadamente, junto a Frank y Alice. Cuando habían decidido la distribución de las mesas había sido decisión unánime dejar al pre-auror y a la chica juntos, pero verlos lejos de la mesa todavía en compañía era un buen indicador.
Tras intercambiar una mirada cómplice el nuevo matrimonio se acercó sonriendo a las cuatro personas que hablaban entre sí de un tema tan intrascendente como la escoba que había salido al mercado tres días atrás: la "Nimbus future"
-¡Es el nuevo diseño de la WaKon! – estaba diciendo Kingsley emocionado.
-Dices que es muy veloz – aseguró Frank emocionado – Pero terriblemente cara…
-Con todo lo que hay que comprar para la casa y tú pensando en escobas… - le regañó cariñosamente Alice.
-¡Bien que te gustaría tener una! – le reclamó Frank – Eras la mejor golpeadora de la escuela.
Alice sonrió traviesa.
-No te pasa que te ganara aquel partido…
-¿Ustedes fueron compañeros en el colegio? – preguntó Elisa con interés.
-Sí. Hogwarts generación 70' – respondió el auror con orgullo – Ravenclaw y Gryffindor, premios anuales.
-Vaya… - dijo Kingsley admirado – Parece que en el colegio se forman más matrimonios de la cuenta¿no?
-Salen muchas parejas, pero en realidad pocas sobreviven– dijo Alice con naturalidad. En ese momento James y Lily se acercaron a intervenir, para alivio de Kingsley, quien ante ese último comentario se había incomodado un poco. Elisa continuaba imperturbable y sonrió al verlos llegar.
-¡Lily¡James¡La ceremonia ha estado preciosa! Y ese vestido es divino Lily… Te luciste con la elección.
Lily sonrió.
-Eso comentó Pam hace un rato… Veo que conociste a nuestros amigos del trabajo.
-¡Ah sí! Nos estaban hablando de su vida de colegio. ¿Sabías que ellos jugaban Quidditch, James?
El chico los miró asombrado.
-¿De verdad¡Yo también! Cazador y buscador de Gryffindor. Capitán del equipo en sétimo año.
-¿Y tú Lily? – preguntó Alice sonriendo.
-Espectadora de primero a sétimo –respondió la pelirroja encogiéndose de hombros – me siento más segura en tierra…
Todos rieron.
-¿Dónde está Dumbledore? – preguntó Frank con curiosidad – No lo veo desde el brindis.
-Tenía cosas que ir a hacer – dijo James – Creo que ya sé porqué es amigo de Moody… Nunca paran.
Alice sonrió comprensiva.
-Tienen que tenerle paciencia a Moody… Les aseguro que aunque sea algo excéntrico es el mejor de los aurores del momento. No quiero hablar mal de nadie, pero… Por un tiempo no se tomaron a Voldemort con la seriedad que deberían. Ahora, muchos están paralizados por el miedo. Muchos han muerto, pero de nuestro escuadrón, sólo Clarise. Los otros fueron transferidos. Moody puede desesperar un poco, lo sé, pero es el mejor.
-Tengo paciencia – replicó James – Pero es que sólo un día de luna de miel…
-No te quejes, les dio luna de miel – señaló Frank – Supongo que lo de Clarise…
Alice le dio un codazo disimulado que sin embargo Lily notó.
-En fin – dijo el auror cambiando de tema – Tienen un día para disfrutar antes de volver al trabajo y la Academia, y es más de lo que les ha dado a otros.
-¿Van a seguir viviendo en la Academia? – preguntó Elisa frunciendo el ceño - ¿En cuartos separados y todo?
Lily suspiró.
-Trataremos de venir a casa siempre que podamos, pero nos queda poco tiempo, y en la Academia están todas las instalaciones para practicar …
-Pueden utilizar la red flu – propuso Elisa.
-Se ve que no has tratado de llegar al Ministerio por la Red Flu a la hora de entrada al trabajo – dijo James frunciendo el ceño – A menos que estés en el centro de Londres o tengas una conexión especial como la de la Academia puede durar un buen rato. Además, mantener la casa no es tan fácil. Pero bueno, ya nos las arreglaremos.
El tono de James era confiado. Muy confiado, pensó Lily preguntándose cómo se las arreglarían para tener una casa en orden y seguir con la academia, el escuadrón y ahora la organización de Dumbledore. Porque aunque James tratara de ayudarla, pasaría el tiempo antes de que aprendiera a hacer alguna labor doméstica aceptablemente, tomando en cuenta que aún era capaz de quemar las ensaladas…
-¡Lily¡James¡Las fotos!
La pareja se giró para ver a Sirius, quien los llamaba animado junto a un fotógrafo de aspecto muy profesional. La pareja sonrió y se excusó para dirigirse hacia el padrino y la cámara que les esperaba. Arya se acercaba en ese momento, junto con su hermana, quien debía sujetar la cola del vestido de la novia.
Mientras tomaban la foto de los novios, Arya y Sirius esperaban a un lado. Después seguía la foto con los padrinos.
-Así que insististe en traer tú al fotógrafo… - dijo la chica en tono de reproche. Sirius le sonrió.
-Es uno de los mejores… Un profesional. De hecho, un artista.
-Sólo lo trajiste para que no viniera Nick.
-Arya. – Sirius la miró de frente, serio de repente – Es cierto, yo no lo quería aquí, y Remus tampoco. Pero piénsalo un momento. ¿Lo habrías querido tú aquí¿Habrías querido esa discusión con Remus en la boda de tu mejor amiga?
La chica bajó la mirada sin contestar.
-Eso pensé. – dijo el moreno sonriendo de nuevo – Ahora¡a sonreír para la foto! Algún día el pequeño Cornamenta la verá orgulloso de sus guapísimos padrinos…
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-Tu hermanita no parece estar divirtiéndose mucho…
Después de las fotografías la fiesta había seguido con normalidad. Sirius y Marian estaban quemando la pista, pues aunque a ambos les encantaba bailar juntos pocas veces tenían la oportunidad, así que estaban aprovechando la ocasión. Remus y Arya por su parte habían dejado de bailar y estaban tomándose una copa a un lado de la pista. Al otro lado, casi en la entrada de la casa, se encontraba Natasha, quien miraba con cierto anhelo a las parejas que bailaban. Un gran bostezo se escapó de su boca.
-Es tarde – dijo la chica – debe estar cansada…
-Yo diría que está aburrida – dijo Remus mirándola con atención. Pronto se dio cuenta de que la mirada de Natasha seguía por todo lado al torbellino rosado con blanco llamado Nymphadora Tonks.
-Esto no es precisamente una fiesta para niños…
-Pues Nymphadora parece divertirse.
Arya dirigió su mirada hacia la pequeña, quien en ese momento estaba guindando de la pierna de su querido "tío". Él le había dicho que bailaría con ella y no pensaba dejarlo pasar. Vio como Sirius le decía algo a Marian y luego alzaba a la pequeña. Marian sonrió y salió de la pista de baile a buscar algo para refrescarse.
-Es distinto… - dijo Arya mirando a su hermana de nuevo, quien estaba jugando despistadamente con la cinta de su vestido – Andrómeda deja a Nymphadora bastante libertad. Yo entiendo a Natasha, mi madre no me dejaba hacer nada que pudiera ensuciar mi vestido cuando estaba así de pequeña. Hasta que no entré a los campamentos fui como ella. "Una damita perfecta".
El anhelo en los ojos de Natasha fue claro cuando Sirius puso a Nymphadora en el suelo y empezó a darle vueltas. Muchas personas miraban ya a la inusual pareja. Remus dejó su copa a un lado y se limpió las manos.
-Las damas perfectas pueden bailar. ¿Te importa si saco a tu hermana?
Arya sonrió y le dio un pequeño beso.
-Eso le hará mucha ilusión.
Remus se dirigió hacia la niña, quien se volvió sonriente al oír su voz a su lado.
-¡Emus!
-Cariño, tienes que aprender a pronunciar la "r"…
Joanne Foley había aparecido al lado de su hija, quien realizó una mueca indefinida. Remus la miró comprensivo.
-Aún está pequeña, Sra. Foley. Pronto aprenderá a decirla.
-Te he dicho que me llames Joanne – le replicó la señora sonriéndole. Remus se inclinó formalmente.
-Lo siento… Joanne. Venía a ver si a su encantadora hija le apetecería bailar.
La señora Foley sonrió a su pequeña.
-Tendrías que preguntárselo a ella.
Remus se agachó al lado de la pequeña.
-¿Quieres bailar conmigo?
La niña sonrió¡al fin algo divertido después de la comida!
-¡Sí!
Remus la tomó de la mano y la llevó a la pista. Pronto, los presentes se entretenían viendo a dos merodeadores bailando con dos niñas pequeñas, de dos años y tres años respectivamente. Dos niñas muy distintas entre sí, como se podía ver a simple vista.
Nymphadora Tonks era la máxima expresión de la alegría infantil. Con un cabello rosa chicle espléndidamente brillante, una mirada traviesa y un espíritu inquieto que no le permitía quedarse más de 1 minuto en la misma posición y más de 10 sin meterse en algún problema, era el centro de atención de cualquier lugar donde estuviera. Correr, brincar, golpearse, rasparse un poco y rasgar un pantalón nuevo cada semana era parte normal de su vida. Aunque su madre trataba de controlarla un poco, la verdad no podía negar que se parecía mucho a ella y a su primo Sirius.
Natasha Foley, por otra parte, a pesar de ser un año mayor que Nymphadora se veía obligada a actuar como si tuviera unos cuantos más. Y es que los Foley, después de todo, eran una familia bien posicionada y la niña crecería para ser toda una dama de éxito. Así que un vestido con volante de encajes, un peinado discreto y correcto y actividades muchos menos riesgosas llenaban los días de la menor de la familia.
No dejaba de ser una niña como todas las demás, a quien le gustaban las golosinas, jugar y de vez en cuando hacer alguna pequeña travesura. Y más allá de la dama que su madre quería formar probablemente seguiría los pasos de su hermana: más liberal que su familia de origen, pero sin perder esa manera de ser sosegada. Sin embargo, al lado del torbellino que era Nymphadora con apenas dos años, cualquiera se veía opacado.
Cuando la canción terminó Nymphadora hizo una graciosa reverencia ante los aplausos de algunos de sus espectadores. Luego salió corriendo hacia su madre y se abrazó a sus piernas algo chillada, para luego correr en busca de su padre.
Sirius sonrió, le encantaba su pequeña sobrina. Tenía un espíritu muy parecido al de su prima como él la recordaba, como la graciosa Andy… Buscó a Marian con la mirada y la encontró hablando con Elisa y Kingsley. Sonrió levemente. Mejor se llevaba a Marian y le dejaba el camino libre al estudiante de auror…
Remus por su parte acompañó a su pequeña bailarina fuera de la pista. La niña sonrió a su padre y corrió hacia este.
-¡Papá¿Me viste con Emus?
Kyle Foley miró a su hija antes de dirigir su mirada hacia el licántropo.
-Sí, te vi cariño.
-¿Baile bien?
-¡Estuviste maravillosa! – el señor Foley le dedicó una cálida sonrisa a su hija, pero su mirada se volvió nuevamente fría al mirar a su yerno – Aparentemente el señor Lupin tiene algo especial para tratar a las mujeres de la familia Foley. Les resulta… cegadoramente encantador.
Natasha lo miró sin comprender. Su padre le sonrió de nuevo.
-¿Qué te parece si vas por un pastelillo de fresa más? Anda, te doy permiso.
La niña sonrió y se dirigió a la mesa de los postres. ¡Hacía rato quería un pastelito! Pero ya le habían dicho que no más comida… Sin embargo, ahora tenía permiso.
Remus miró a Kyle Foley en silencio, preguntándose qué quería su interlocutor.
-Así que ya estás… trabajando – dijo tras un momento el periodista.
-Así es – respondió Remus lo más amablemente que le fue posible – Ya tengo cerca de un mes de estarlo haciendo.
-¿Te gusta tu trabajo?
Remus sonrió recordando a sus alumnos y los pequeños avances que día a día le hacían sentir mejor.
-Sí. Me encanta. Realmente fui afortunado de encontrar ese trabajo.
Kyle negó brevemente y una sonrisa indolente apareció en sus labios.
-Oh Remus, Remus… ¿Crees que no sé en qué trabajas?
-Al contrario señor Foley – contestó con voz grave Remus – Sé que lo sabe.
-¿De verdad? – el hombre le miró arqueando una ceja.
-Sé que llamó a Web Sampieri, diciendo que le interesaba hacer un reportaje sobre el colegio. Supongo que me localizó gracias a sus contactos. No sé si Nick Avalon es uno de ellos, pero tampoco hay muchas escuelas donde requirieran mis servicios, así que creo que pudo encontrarme por su cuenta. Y por cierto, Sampieri sigue esperando su visita para el anunciado artículo.
La sonrisa desapareció del rostro de Foley.
-Así que te crees muy listo… Dime Remus, con un trabajo como ese, con esa miseria de ingresos y tu gran cuenta en Gringotts ¿Cómo piensas mantener a mi hija?
El licántropo dudo un momento antes de contestar. No quería discutir con él durante esa ocasión, pero se lo estaba poniendo muy difícil. Tenía que contenerse o sino…
-La verdad es que no tienes donde caerte muerto, y quieres arrastrar a mi hija a eso… ¿Te imaginas realmente una ocasión como esta para ti y mi hija? Una ceremonia galante, con varias damas de honor y varios padrinos, con música en vivo, decoración fina, comida para tantos invitados y todo esto que a mi hija tanto le gusta… No puedes dárselo Remus. Si lo tuvieran, sería porque yo lo hubiera pagado y no voy a hacerlo. No para que vivas a costa de que mi hija te mantenga.
Remus no pudo contenerse ante esto. Su rostro poco a poco se había visto distorsionado por la cólera, pero esa había sido la gota que derramara el vaso.
-¡Eso no es así¡Usted es un…!
Antes de que Remus pudiera decidir entre todos los calificativos mal sonantes que le calzaban a Kyle Foley, un gran estruendo paralizó a todos en la fiesta. La mirada de todos se dirigió hacia la mesa donde se encontraba la comida… O donde se había encontrado.
––––––––
Lily había subido a cambiarse después de tomar las fotos. Era tarde ya, y pronto podría irse con James a disfrutar de la noche de bodas. Estaba en el cuarto principal de la casa, el que de ahora en adelante sería el cuarto del matrimonio Potter. Lastimosamente la Academia y las exigencias de Moody no les dejarían pasar mucho tiempo allí.
Se quitó el vestido de novia con ayuda de magia. Arya se había ofrecido a ayudarla pero había preferido hacerlo sola. Se puso lentamente el vestido azul con el que pensaba irse. No podía dejar de sonreír, la boda había resultado perfecta después de todo…
Cuando acababa de darse los últimos retoques y recogía el ramo para bajar, oyó un suave "clic" en la puerta. Al volverse, se encontró con su esposo que le sonreía tranquilamente.
-¡James¡Me asustaste!
El chico amplió la sonrisa y se acercó a ella.
-Sólo quería un momento a solas con mi esposa…
Ella sonrió a la vez, mientras el moreno la abrazaba y la besaba.
-¿Ya nos podemos ir? – preguntó James en un susurro al separarse de ella, chocando su frente con la de ella suavemente – no es que no me guste la fiesta, pero…
Lily sonrió, lo entendía perfectamente, pero…
-Tengo que lanzar el ramo James. Y hay que partir el queque…
James la escuchaba mientras le daba cortos besos en el cuello, el cual quedaba al descubierto con aquel vestido.
-Dale el ramo a Arya directamente, se lo ha ganado… Y ya han comido mucho, no necesitan queque…
-James… - la pelirroja río y lo empujó un poco - ¡James! Vamos, ya casi acaba esto. Tiro el ramo, cortamos la primer tajada y nos vamos de aquí. Quiero ver qué me tienes preparado para esta noche.
El chico sonrió con malicia separándose de ella.
-Lo verás, no te preocupes. Te tengo una gran sorpresa planeada. ¿Es… absolutamente necesario que hagamos esas dos cosas antes de irnos? Tenemos chimenea en este piso…
Lily entornó los ojos.
-No nos iremos hasta que hagamos eso.
James suspiró.
-Ahora entiendo porqué la gente hace las bodas más temprano.
-¿Porque no tienen un jefe maniático como Moody que los haga trabajar el día de tu boda? – preguntó con fingida inocencia Lily. Esta vez fue la pelirroja la que se ganó una mirada de reproche por parte de su esposo.
-Ni me lo recuerdes… No quiero ni pensar que pasé las horas previas a mi boda rebuscando entre basura de mortífagos…
-Pobre… - Lily se acercó y le dio un corto beso – Espero que no recuerdes sólo por eso el día de tu boda…
-Oh no, te aseguro que no… - la abrazó de nuevo - ¿Y no crees que puedan esperar por el queque y el ramo? Aquí estamos muy bien tú y yo, nadie va a interrumpirnos…
Se inclinó para besar de nuevo los labios de su esposa cuando llamaron a la puerta. Por un momento creyó que era producto de su imaginación, pero una nueva llamada terminó por atrapar la atención de la pelirroja quien se dirigió a abrir la puerta.
––––––––
Lo que había producido aquel afortunado estrépito había sido consecuencia de un antojo.
Un lógico y delicioso antojo, habría añadido Nymphadora Tonks de poder intervenir.
Cuando se había acercado a su padre este había dicho algo sobre que pronto se marcharían. Pero eso no le había sonado nada bien a la pequeña. Había escuchado muy bien que el queque lo partirían hacia el final de la fiesta, y si se iban ya, ella se quedaría sin queque.
Después de separarse de su padre, se había mezclado entre los invitados, lo que era bastante fácil con su corta estatura, hasta llegar a la mesa de postres donde se encontraban las bandejas de bocadillos dulces y bebidas que rápidamente desaparecían y eran sustituidas por otros.
En el centro de esta mesa se encontraba el queque de tres pisos que había sido la obsesión de la pequeña desde su aparición. Lo que más le llamaba la atención, eran una deliciosas gomitas que brillaban como diamantes sobre el lustre blanco.
Podía ser que le guardaran queque. Conociendo a tío Paddy le llevaría un buen pedazo luego. Pero… ¿quién le aseguraba que llevaría una gomita también? Ella quería una gomita, y la quería de una vez.
Se acercó a la mesa. Era muy alta y ella no lograba alcanzar lo suficiente para tomar una gomita. Miró a su alrededor pensativa. Ahí habían mesas, y sillas, y si la gente estaba bailando, las sillas estaban vacías… Pero aún así, las sillas pesaban lo suyo y ella no las aguantaría. Aparte de que resultaría sospechoso.
De repente notó algo que podría servirle. Debajo de la mesa habían unas cajas que aunque la pequeña no lo supiera correspondían a la vajilla utilizada. Estaban bien escondidas, pero una sobresalía por el borde del mantel. Podía subirse en una y de ahí intentar alcanzar… ¡una deliciosa gomita!
Sin pensarlo mucho se dio a la tarea de probar suerte. La caja parecía aguantarla, pero aún así le quedaba un poco largo el queque. Solo tenía que estirarse un poco más, un poco más, ya casi, casi de puntillas…
-¡¿Qué haces?!
-¡Ah!
Nymphadora se sobresaltó ante esta pregunta y miró sorprendida a la niña frente a ella. Antes de que procesara de que se trataba de la niña que había estado bailando con el amigo de su primo perdió el equilibrio y se agarró de lo único que tenía a mano: el mantel.
Después del gran estruendo todos se giraron a la mesa principal para ver a una pequeña de pelo rosado llena de lustre y pedazos de pastel, rodeada por bocadillos y copas que momentos antes contenían champán. La niña sonrió nerviosa y rápidamente se metió la ansiada gomita en la boca.
-¡Nymphadora! – Andrómeda se acercó corriendo mientras Sirius se destornillaba de la risa junto a Marian, Sara y Peter, con quienes habían estado hablando con su prima. Ted se acercó también más preocupado que enojado, y Arya se acercó para alejar a su hermanita de la escena y preocuparse por el desastre sucedido con la mesa principal.
-¡Remus, ayúdame a arreglar esto!
Así fue como por el afortunado accidente, el licántropo miró con rabia contenida a su suegro antes de dirigirse a ayudar a su novia. Ya tendrían esa conversación después. Y de no ser porque Arya no lo perdonaría si lo hacía, habría intentado que fuera para luna llena.
––––––––
Al abrir la puerta Lily se encontró ante una avergonzada Andrómeda y su hija, quien la miraba con cara culpable, pero sin poder esconder una sonrisa muy parecida a las que la pelirroja había visto en cara de su novio y el padrino de su boda en otras ocasiones.
Pero lo que más llamó su atención fue…
-¿Eso es lustre? – preguntó James acercándose y tomando un poco de la pasta blanca que tenía la niña entre el pelo - ¡Nymphadora¿En qué lío te metiste ahora?
Andrómeda los miró avergonzada compadeciendo por primera vez a su madre por todas las vergüenzas que la había hecho pasar…
-Es… es lustre de su queque de bodas – dijo la castaña – Nymphadora ha tenido un accidente y… ¿Querías decirles algo Nymphadora?
La niña asintió tratando infructuosamente de quitarse el lustre del pelo, logrando que sus manos se llenaran de dulce y se las chupara sin lograr sacarlo del todo. Alzando hacia ellos las manos mielosas preguntó educadamente.
-¿Dónde está el baño?
James no pudo contener la risa mientras Andrómeda reprendía a su hija con una mirada. La niña lanzó una exclamación y se encogió de hombros, diciendo de manera pausada, como si le costara recordar las palabras.
-¡Ah! Lo… siento.
James se agachó junto a ella mientras Lily le decía a Andrómeda que utilizara el baño para limpiar a la niña con toda confianza.
-¿Esto quiere decir que nos dejaste a todos sin queque? – le preguntó James serio. La niña tomó un poco más de lustre de su cabello y se lo ofreció inocentemente. El merodeador sonrió. - ¿No quedó nada de queque?
La niña negó y James le sonrió.
-Gracias Nymphadora, estás disculpada. – el merodeador se levantó y tomó a Lily de la mano – Una cosa menos cariño. Vamos a tirar ese ramo.
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La tradición muggle de que la novia tire el ramo al final de la fiesta no es, en realidad, una tradición originalmente muggle. Y el hecho de que el ramo le cae a la próxima novia, es una mentira que tanto el mundo mágico como el mundo muggle comparten. En el segundo, el ramo lo atrapa la que brinca más y mejor. En el mágico, el ramo está hechizado para llegarle a aquella persona que más lo desea.
Por lo tanto, cuando Lily lanzó el ramo no había muchas dudas entre los presentes de que este viajaría directamente hacia las manos de Arya Foley.
La castaña lo recibió con una gran sonrisa, y corrió a despedirse de su amiga quien para desesperación de James se estaba despidiendo de todos antes de marcharse. Sirius y Remus estaban con el moreno, quien aguardaba paciente a que Arya y Jessica dejaran irse a Lily.
Cuando los novios se fueron Sirius y Marian se despidieron de sus amigos. Habían bailado demasiado y estaban algo cansados. Sirius por su parte se habría quedado, pero ya que Marian quería irse prefería marchar con ella: aun quedaba mucha noche.
Remus por otro lado, se fue aparte de la fiesta. No estaba de humor. Esa discusión con Kyle Foley no había sido nada buena y el hecho de que el ramo viajara hacia Arya... Era cierto que el hechizo buscaba a quien más lo deseaba, pero la tradición decía que además era el próximo en casarse. El próximo…
Se recostó a un árbol mientras veía como los invitados se iban dispersando y desapareciendo. Le dolía la cabeza, no entendía que le pasaba, aún faltaba para luna llena, pero no se sentía bien… Se restregó los ojos con los dedos pulgar e índice, y al levantar la mirada se encontró con su novia caminando hacia él, con el ramo en la mano.
-Ahí estás – le dijo la chica con una sonrisa - ¿Te estabas escondiendo? Mis padres se fueron hace un momento, Natasha quería despedirse y no te encontró.
-Oh, lo siento – dijo Remus con una media sonrisa de disculpa – Es solo que ya estaba cansado de la fiesta.
-¿Dónde estabas cuando me llegó el ramo? – preguntó Arya sonriente – Estaba esperando que te acercaras a celebrarlo…
La chica se acercó a besarlo, pero al hacer contacto con sus labios se dio cuenta de que algo no estaba bien.
-¿Qué pasa? – le preguntó extrañada.
-Nada – dijo él encogiéndose de hombros - ¿por qué lo preguntas?
-No sé… Te siento extraño – dijo la chica frunciendo el ceño – Me llegó el ramo y no pareces feliz.
-Pues el ramo no significa gran cosa¿no? – Remus se arrepintió del comentario al ver la expresión de su novia – Digo, ya sé que tienes muchas ganas de casarte, y has estado demasiado entusiasmada estos días, era lógico que te llegara.
La expresión de Arya le dio a entender que no había mejorado nada con su comentario.
-¿Yo tengo muchas ganas de casarme? – preguntó la chica controlando el tono de su voz - ¿Y tú no?
-No dije eso. – dijo el chico frunciendo el ceño – Solo que tú estás demasiado entusiasta estos días.
-Por lo que veo me toca tener el entusiasmo de los dos – replicó molesta - ¿qué te pasa?
-¿A mí? – preguntó sobresaltado. No le gustaba que ella se enterara de las discusiones con su padre, no solían sentarle nada bien – Nada, solo estoy cansado. Me alegra que al fin pasara esta boda, tal vez ahora todo vuelva a la normalidad.
-¿A qué te refieres con la normalidad? Obviamente todo será distinto para ellos ahora – dijo la chica muy extrañada de la actitud de su novio.
-Lo sé, me refería a ti… a nosotros – dijo el chico corrigiéndose rápidamente.
Ella arqueó una ceja y lo miró esperando una explicación.
-Es que has estado tan metida con lo de la boda... Resultaba agotador Arya. Cualquiera diría que estabas planeando tu propia boda.
-Bueno, estuve planeando la que podía planear – respondió la chica de mal talante. Sin embargo, ahora fue ella quien se arrepintió de su comentario al ver a Remus bajar la mirada.
-Sabes como están las cosas Arya.
-Lo sé – dijo la chica asintiendo – No quise decir eso, es solo que me encantan las bodas.
-Eso ha quedado muy claro… – dijo el chico esbozando una media sonrisa.
-Así voy practicando para la nuestra.
La sonrisa de Remus tembló.
-Vamos a ver con qué recursos contamos para entonces Arya.
-Usaremos los que tengamos – dijo la chica con confianza – y será la mejor boda que hayas visto.
Remus desvió la mirada y preguntó.
-¿Si el dinero no fuera un límite, te casarías conmigo ahora mismo?
-¡Por supuesto! – respondió la chica sonriendo. Él asintió pero no sonrió. Ella lo miró extrañada y se acercó más a él tomándolo de la barbilla y haciendo que la viera a los ojos. – ¿Tú no?
-No lo sé Arya – dijo el chico encogiéndose de hombros – Quiero casarme contigo pero… No siento que este sea el mejor momento de nuestras vidas para casarnos.
La chica frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir?
-Tú empezando en el periódico, yo en la escuela, poco dinero, mi madre enferma, la guerra… – el chico se acarició la sien derecha, empezaba a dolerle la cabeza – No es un buen momento.
Arya se acercó a él un poco más.
-Vamos Remus, no lo veas todo tan negro… Y no te preocupes, llegará el momento. Es cuestión de esperarlo, y prepararnos.
El chico levantó la mirada y la fijo en la de su novia. ¿Cómo decirle que cada día veía más lejos la boda¿Cómo decirle que a veces se planteaba si alguna vez llegaría ese día¿Cómo decirle que cada vez sentía que llegaría el día en que aquel sería un lejano y olvidado plan?
-Estoy cansado Arya – repitió – Eso es todo. ¿Te ayudo a recoger y nos vamos?
La chica asintió y le sonrió tímidamente. El chico también sonrió y le dio un tímido beso en los labios antes de tomarla de la mano y dirigirse hacia la casa de los Potter… La conversación había terminado pero los dos tenían un extraño sin sabor en los labios … o tal vez en el corazón.
––––––––
-¿Ya puedo abrir los ojos?
-¡Espera, espera!
Lily se mordió un labio impaciente. James la había obligado a cerrar los ojos para preparar sus sorpresa. Le había puesto primero un hechizo en los oídos para que no oyera la dirección, y tras quitárselo le había hecho prometer que no abriría los ojos hasta que él le dijera. La había hecho caminar a oscuras hasta lo que le parecía el centro de un salón y ahora lo oía correr de un lado a otro y agitar la varita.
-James…
-Un momento preciosa – lo sintió acercarse. Oía sus pasos y distinguía su olor con igual facilidad. Sintió como la tomaba de las manos – Ahora puedes ver.
La chica abrió los ojos y se encontró con un hermoso cuadro. Estaban en una especie de apartamento por lo que podía ver, pequeño, acogedor y sencillamente amueblado. El chico había puesto candelas flotantes aromáticas por todo el lugar, que le daban un brillo cálido y especial. Un camino de pétalos de rosa llevaba hacia la habitación, y una suave música llenaba el ambiente.
-¿Dónde estamos James? – preguntó la chica con un susurro, como si temiera romper la magia con su voz.
-En nuestro nuevo apartamento en Londres.
Lily lo miró sorprendida.
-¡¿Qué?!
James sonrió satisfecho.
-Estaba ayudando a Sirius a buscar apartamentos para Peter y nos encontramos este, y pensé que tenía que ser nuestro. Es pequeño, cómodo y estamos a una cuadra de la Academia. Podemos viajar sin problema y no tener que quedarnos en los dormitorios. Y podemos estar juntos…
La chica le sonrió y se acercó a él para besarlo lenta y profundamente. Luego se separó un poco preocupada.
-¿Pero… qué haremos con la casa?
-Puede seguir cerrada como hasta ahora, los elfos domésticos se encargarán de ella. Y podemos ir allá si alguna vez tenemos un tiempo libre.
-Piensas en todo…
El chico sonrió y la besó de nuevo.
-A veces no puedo evitar ser tan listo.
La chica rió.
-Supongo que esperas un premio por eso…
El chico ladeó la cabeza un poco.
-No estaría mal… Pero hoy la que merece un premio eres tú.
-¿Por qué? – preguntó la pelirroja con curiosidad mientras sentía que su esposo la abrazaba por la cintura y la levantaba en brazos.
-Por casarte conmigo. –la miró a los ojos con adoración – Gracias Lily. Gracias por ser mi esposa.
-No tienes que agradecérmelo – dijo la chica sonriendo con ternura.
-Pero voy a hacerlo cada día… Te amo Lily.
-Y yo a ti, James.
El chico la besó apasionadamente y la llevó por el camino de rosas que llevaba a su habitación, la habitación del matrimonio Potter.
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¿Qué les pareció?
Confieso que me divertí mucho con las dos niñas en el capítulo, espero que les haya gustado. Y perdonen lo cursis que están Lily y James, pero hay que entenderlos... es su boda...
Espero sus reviews con ansias!!!
Sara Fénix Black
PD: El próximo capítulo va despacio... el que avisa no es traidor... creo que habrá que esperar... La U está imposible. :S