Esta acostada en la cama con el cuerpo de Cristian pegado al mío. Como podía desafiarlo resistirme? Era inútil. No pudo creer que el hombre que me había secuestrado, avasallado, torturado, había sido capaz de hacerme el amor con tanta ternura. Yo sentía que había una razón, algo me decía que el no estaba ebrio, pero por otra parte tengo a mi subconsciente gritando me que estoy loca. Yo no te he dicho nada, a mi no me eches la culpa, lo quieres y eso no lo cree yo. Yo no lo quiero, estas loca!.

Estaba furiosa porque mi cuerpo me había traicionado. Debo admitir que mis reacciones fervorosas eran sorprendente. Que coño estoy diciendo, ya me estoy volviendo loca. Pero eso no era todo. En un momento, mientras el me tenía entre sus brazos, había llegado a sentir algo parecido al afecto. Por supuesto, no estoy enamorada de el. Pero era imposible compartir algo tan íntimo con un hombre por quien no sentía nada.

Derepente temblé, sentí repugnancia por todo lo que había sucedido en esta cama. Estaba desesperada por escapar de Cristian, quería estar sola, lejos de el, de sus caricias. Me aparté de su lado y busque mi ropa, como no la encontré, me puse una bata de baño, que era de el.

Cristian se movió, esperé hasta que se quedo quieto. Luego me levante de la cama. Estaba descalza y el suelo estaba frío.

Las sillas que habían en la habitación no eran cómodas. No podría dormir en una de ellas el resto de la noche. Podría acurrucarme en la alfombra, de espaldas a la chimenea. Pero la alfombra no era mullida y el suelo es duro. Trate de entrar en calor, friccione mis brazos. Recordé el catre que había visto en el vestidor.

El cuartito estaba húmedo y frío. No tenía una vela ya que estaba al lado de Cristian y no quería despertarlo, era noche cerrada. Todo esta completamente oscuro quede inmóvil envuelta en un sabana que había cogido en la cama. Escuchaba los sonidos de la noche, provenientes de la naturaleza y de la casa. El viento soplaba entre las hojas y mecía las ramas que crecían cerca de la ventana. Las paredes y los soportes de madera crujían. Era un acompañamiento perfecto para los rugidos y gemidos que provenían de las demás habitaciones. Que asco me dan. Me pregunto si Cristian y yo sonábamos así y si alguien lo habría oído. Sentí como me ruborizaba, pero la verdad no me importaba. Me acosté en el piso y cerré los ojos, trate de no pensar el los gruñidos.

un ruido extraño perturbo mis sueños, y se convirtió en parte de el. Una columna de fuego se elevaba hasta el cielo. Tenía miedo pero sentía curiosidad al mismo tiempo; estaba ansiosa y desesperada. Oía los rugidos del fuego, respiraba el humo que me hizo derramar algunas lagrimas. Me ahogue con la ceniza que quedo atrapada entre mi garganta. Me desperté tosiendo el humo había invadido mis pulmones. Me ardían los ojos y en realidad vi las llamas cerca de la habitación donde dormía Cristian. Escuche un ruido por debajo de la puerta, vi una luz de color roja y anaranjado.

Abrí la puerta de repente y salí corriendo a la habitación, la cama donde estaba dormida hace rato esta en llamas. El fuego escarlata devoraba la cama, teñía de negro el techo raso, terminaba con las colchas y sabanas, iluminaba todos los rincones de la habitación, formaba un halo debajo de Cristian.

— dios mío — corrí hasta Cristian para sacarlo de la cama, era pesado, me resultaba imposible levantar ese peso muerto. Algunas cenizas cayeron en el hombro de Cristian, pero el no demostró dolor.

Tome una jarra de agua y se la arrojé sobre el hombro. Luego tire el agua que había en la bañera sobre la cama, y también sobre el cuerpo de Cristian. Logré apagar las llamas, pero otro se apoderaba de las cortinas del dosel, necesitaba ayuda inmediato.

Arrojé la jarra a un lado y salí corriendo al pasillo. Golpee la puerta de Taylor.

— ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego! — grite.

Se abrió una puerta y salió Sawyer

—¡Que coño! — dijo al ver las llamaradas reflejadas en el pasillo — me pareció sentir olor a humo.

En un momento el pasillo se pobló de hombres y mujeres que gritaban y vociferaban. Los hombres corrieron al cuarto. No le temían al peligro. Entraron con colchas y sabanas para apagar el fuego, había un olor extraño a tela quemada. Leopold y Gaston levantaron a Cristian, y lo llevaron a un extremo del cuarto. Allí lo dejaron en el suelo. Entonces con un gran esfuerzo, el abrió los ojos. Los miro y vio que estaban sucios a sabanas quemadas. Parecía no entender lo que ocurría, pero los saludo diciendo:

—¡Que desorden! Parece que el infierno no es mejor que la tierra.

Todos se sintieron aliviados. Taylor se arrodillo al lado. Estaba pálido y atemorizado. Ryan le sonrió a Cristian, Leopold y Sawyer se ocuparon de limpiar.

— Gracias a dios — dijo Gaston.

— ¿qué ha ocurrido? Te proponías quemar la casa, o calentar un poco las sabanas? — pregunto Baney.

Cristian cerro los ojos.

— no hace falta que grites. Tendré que pagarte una casa nueva Taylor, lo siento. Pero por lo que recuerdo yo no he iniciado esto.

— te he visto beber mucho más que esta noche. Y nunca te ha hecho mal el alcohol, ni si quiera te provoca sueño. ¿ Como se explica que casi te mueres asado?.

—¿ Te desilusiono? No puedo evitarlo. Tampoco puedo hallar una respuesta.

Taylor frunce el ceño, y de repente se arrodilla. Levanto un de los parpados de Cristian, y se queda mirando la pupila contraída.

— funcionan independientemente, y juntas también— señalo sonriendo Cristian.

— es el efecto de la amapola — dijo Taylor — está drogado.

Cristian lanzó una carcajada.

— Debilita. Pero creo que no vomitaría aunque me dieran un trago. De todos modos aceptaría un trago, sin alcohol por supuesto — dijo Cristian relajado.

— No te habrás…— comenzó a decir Sawyer pero se detuvo.

— Si necesitas preguntarlo — dijo Cristian con los ojos cerrados — es que he hecho algo mal. Quizá me he excedido con los frutos de la viña.

Taylor se puso de pie y salió de la habitación. Quede mirando la puerta por donde salió. En la puerta estaban las mujerzuelas habidas por saber que ocurrió. Pero la pregunta era: ¡ quien había puesto algo extraño en la bebida de Cristian, o en su comida? ¿por qué esa persona había elegido droga y no envenenarlo de una vez? ¿habría pensado que la droga y el alcohol iban a ser suficientes para matarlo, y había usad otra medida al darse cuenta que no era así? ¿ se habría propuesto hacer que el incendio pareciera un accidente? ¿querría matarlo ahora?.

Gaston, apoyado en la pared, aclaro la voz y dijo:

— ¿ Sugieres que alguien entro a esta casa, puso opio en la comida tuya, luego se escondió hasta que el se quedo dormido, vino hasta aquí y encendió fuego?. Eso es imposible, considerando toda la gente que esta en esta casa. Admito que ocurrieran hechos sospechosos en el pasado, pero no puedo creer que una persona que se esconde detrás de esos hechos, se haya aventurado a llegar a nuestras habitaciones. Además, observa que la vela esta en el borde de la mesita de noche. Quizá solo ha sido un accidente.

¿cuántos atentados habrán habido para acabar con la vida de Cristian? Eso de ser rey es aterrador con toda la gente hipócrita y envidiosa que hay alrededor

— ¿Y las drogas? — pregunto Baney, al regresar.

— Las menciono Taylor. Tal vez Cristian estaba exhausto por lo vivido en los últimos días y por eso el vino le hizo mas efecto.

— ¿Qué las mencione?— dijo Taylor.

Cristian levanto la mano, pero no abrió los ojos.

— las preguntas son necesarias.

Entonces fue Sawyer quien dijo:

— En ese caso, no cabe duda de que esa persona no es de la casa. Esta noche hay cinco extraños, seis con la Señorita Anastasia. Además, hay que incluir a los que prepararon la comida.

Yo?

— y nosotros — dijo Ryan en voz baja.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, todos miraron a Leopold, quien se puso tenso y mostró los puños.

— no podemos incluir a Anastasia — dijo — dijo Baney para evitar el conflicto — ella fue quien dio la alarma. De otro modo no hubiéramos podido hacer nada. Además, ya era peligroso para ella estar aquí con Cristian.

Alguien que tiene uso de razón, pero pensando lo bien tiene razón yo podría haber…muerto.

— Tienes razón — dijo Sawyer, volviendo se hacia mi — quizás hayas visto algo, o alguien.

— Yo..no..yo no. Nada. Nadie. Cuando me desperté, el fuego estaba ardiendo. — no di explicaciones de por que no estaba en el mismo cuarto, mucho menos en la misma cama.

Una de las mujeres dejó escapar una carcajada.

— Estoy segura de que dormía profundamente. Quisiera saber porque — dijo una muerta de la risa.

Cristian miro a la mujer con cara de perro bravo.

— Esto no nos llevara a nada. Sugiero que sigamos investigando el "crimen" mañana por la mañana.— dijo Sawyer.

En ese momento la Señora Jones entró con una jarra de agua sobre una bandeja de plata. Sostuvo a Cristian de los hombros mientras bebía. El "Príncipe" se incorporó y dijo:

— Crimen? Te equivocas, Sawyer.

El chico con una sonrisa cautivadora y llena de bondad, por un descabellado que suene.

— Gracias a dios, así es. Ahora bien ¿ Que haremos contigo?.

El sugiero que nos prepararán una cama en su habitación. Luego se dispuso a pasar la noche en el sillón. La mujer que estaba con el protestó hasta que el le dio una almohada. Cristian camino hasta la habitación sin que lo ayudaran. Nos dirigimos todos a la habitación. El se sentó en la cama y me quedo mirando, sentí como me ruborizaba con su mirada. Cuando todos se fueron me acerque a el.

— creo que te debo la vida — me dijo. me senté a su lado

— no ha sido nada.

— quizá para ti no, pero para mí tiene mucho valor.

— no quise..— empecé a decir.

— yo se a que te refieres — me interrumpió — creo que ahora tendré que pensar en la recompensa.

— no te molestes demasiado. Mi libertad será suficiente. — dije terminante.

El me miró. Los ojos le brillaban por el efecto de la droga. Entonces me dijo eso que casi me mato, por que sentí que de verdad le dolía lo que le había pedido.

— Pídeme cualquier cosa, menos eso. No lo podría soportar.

Mi cara se descompuso por esas palabras. El me tomo entre sus brazos, me abrazo y me dio un beso en la cabeza

¿Será que después de todo, de verdad sienta algo por mi? O ¿ será remordimiento por haberme arrebatado la virginidad, y después darse cuenta que no era yo a quien buscaba? ¿O será que o sólo no quería que me discriminarán?...

deja de pensar estupideces…el te ama tonta. Callé de inmediato a mi subconsciente, porque esa era la cosa mas ridícula que alguien me ha dicho jamás.

Hola chicas acá vengo con otro cap. Espero les halla gustado y sigan leyendo..gracias por sus rewiens y pronto ya no tendré errores ortográficos por q tendré una beta muy considerada que se ha ofrecido.

Sin mas que decir nos estamos leyendo…PD: actualizare el dia jueves, ya que estoy en examenes finales y no tengo mucho tiempo. Prometo tratar de ser puntual con las fechas que publico

Besitos de su humilde escritora: kassia de robsten

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Se les kiere mucho y muchos saludos..

Bye.