Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.

Contiene escenas rating M.

Enséñame el Paraíso

"No te dejaré ir"

Capitulo 11

"Enfrentando los Hechos parte II"

Edward POV

-¡No huyo de ti maldita sea! Huyo de mí y de lo que me haces sentir, huyo del fuego que siento en mi cuerpo cuando te tengo cerca, huyo del monstruo en que me puedo convertir solo por desearte – le dije viéndola a los ojos y pegaba mi cuerpo al suyo para que notara lo cierto de mis palabras.

-Tú no me deseas Edward Cullen, tú deseas el recuerdo de alguien que ya no está aquí, la mujer que amas y a la que no dejas ir. La deseas a ella no a mí, o no habrías dicho su nombre después de hacerme el amor y regalarme el primer orgasmo de mi vida la noche que salimos – me dijo y sus palabras me golpearon como un mazo, mis manos apretaron el agarre en sus brazos para sostenerme de la impresión de lo que acababa de enterarme.

Así que no fue un sueño, fue real, las imágenes que venían a mi mente y que me atormentaban habían sucedido en realidad, y yo como un imbécil lo jodí todo.

Sentí que Bella me empujaba y me sentaba en la silla donde había estado ella hasta hace unos minutos y después se alejó de mí parándose frente a la ventana mirando al exterior mientras mi mente comenzaba a unir las piezas.

Recordé el baile en donde me acerqué a ella, no aguanté la tentación de rozar mi cuerpo con el suyo, de sentirla aunque sea de esa manera, mi excitación mandando a mi razón. El intento de controlarme en el taxi, manteniendo mis ojos cerrados por miedo a ver el reproche en su mirada.

Su soporte al ayudarme a subir las escaleras… y hasta allí llegaban mis recuerdos, lo demás era como un sueño. Mi poca tolerancia al alcohol me había hecho la peor jugada de mi vida, por eso no bebía, por las lagunas que me quedaban después.

Comencé a recordar lo que hasta hace unos minutos creí que era un sueño, mis manos desnudando su cuerpo, acariciando cada rincón, saboreándolo, recordé sus gemidos, la forma en que su cuerpo se amoldaba al mío, recordé mis labios en sus senos…

-No me arrepiento, no me excuso en el alcohol, no lo provoqué, simplemente sucedió… y lo disfruté, lo disfruté hasta que la nombraste a ella – las palabras de Bella me trajeron de vuelta a la realidad, y me golpearon tan fuerte que quería borrar ese momento.

-Mientras hacíamos el amor no pensaba en ella – le dije para defenderme.

-¿Ahora lo recuerdas? ¿Cómo creerte si hasta hace unos minutos no lo sabías? – me reprochó volteando a verme.

-Hasta hace unos minutos pensaba que lo había soñado, pero ya sé que no fue así, ahora sé exactamente lo que sentí, y si la nombré a ella… - dije mientras me paraba detrás de ella.

-Ya no importa, Edward, somos adultos, aunque nos cueste asimilarlo las cosas han cambiado entre nosotros. No sé tú pero no puedo seguir viviendo bajo tu mismo techo, sabiendo que mi presencia te incomoda, debemos seguir adelante y no dañar más nuestra… amistad.

-Tu presencia no me incomoda, Isabella, ¿de qué manera te lo tengo que explicar? – La tomé por los brazos y la volteé para poder hablarle mientras la miraba a los ojos – Tú acabas de decir algo muy cierto, somos adultos, y debemos resolver nuestro problema como tal… – le dije hasta que comenzó a sonar mi teléfono, solté sus brazos y me alejé unos pasos para atender la llamada.

Era una emergencia con un paciente y a pesar de que acababa de tomar unos días libre no podía dejarlo pasar, debía ir al hospital a atenderlo y luego podría disfrutar libremente de los cinco días que había pedido para pasarla con mi hija y sus abuelos, conocer el bebé de Irina y aclarar mi mente.

-Debo ir al hospital a atender una emergencia con un paciente, pero esta noche tú y yo saldremos a cenar y resolveremos todo esto – le dije mientras pensaba en que podría cambiar mi boleto para Nueva York para mañana, extrañaba a mi hija pero antes debía arreglar las cosas con Bella.

-Lo siento, pero en unas horas salgo para Nueva York para conocer el bebé de Irina, esa en realidad es la excusa para ver a Kate, la extraño demasiado y no soporto un día más sin verla – me dijo mientras se abrazaba a sí misma, noté lo necesitada que estaba de sentirse en casa y yo como un imbécil la hice sentir fuera de sitio. Lo que ella no sabía que aquí o en Nueva York arreglaríamos nuestras cosas.

-Bien, nos vemos pronto entonces, dile a mi hija que la amo – dije mientras dejaba un beso en su frente y salía de su oficina para atender la emergencia que se había presentado con mi paciente.

Tardé más de lo que imaginé en el hospital así que cuando llegué a casa tenía el tiempo justo para arreglar la maleta y salir al aeropuerto. Me di una ducha rápida y sin dar más vueltas me fui.

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Mientras en Los Ángeles eran las seis de la mañana en Nueva york ya eran casi las diez de la mañana, afortunadamente pude dormir algo durante el vuelo. Iría directo del aeropuerto hasta la casa de Irina, si bien Carlisle había reservado una habitación en el mismo hotel donde se quedaría Bella no quería perder más tiempo.

Ya había pasado demasiado huyendo de Bella y mi hija ya tenía más de dos semanas con sus abuelos, la extrañaba, en igual medida que extrañaba a Bella. Todos los momentos que compartíamos los tres eran mi tesoro escondido, mi placer culposo y ahora que había dejado al descubierto mis… sentimientos, sí mis sentimientos, porque la deseo, conmigo y con Kate, no lejos de nosotros.

Si bien no puedo decir que la amo, la deseo, mucho, y si a ese deseo le sumo lo bien que la pasamos juntos como amigos, es una buena relación… creo

Me aprovecharé de la ventaja que en casa de Irina no cabía nadie más y me esforzaría en convencer a Bella que se quede con nosotros. Después de encontrar mis maletas salí con la intensión de buscar un taxi pero Carlisle me sorprendió esperando mi llegada.

Él sospechaba que algo pasaba con Bella, mi desesperación cuando le hablé para pedirle que reservara mi habitación cerca de ella le habían dado la idea que algo pasaba, así que no me escapé de su sutil interrogatorio.

-Hola hijo, es bueno verte por aquí – me saludó dándome un abrazo –. No le he dicho nada a tu madre así que todavía es sorpresa tu presencia aquí, pero necesito que me digas qué es lo que está pasando con Bella – fue directo al grano, debí sospecharlo, a mi padre nunca le habían gustado los rodeos.

-La jodí, papá, por estar concentrado en mi trabajo para tener unos días libres le dejé a un lado, y un día que coincidimos vi que tenía una mascota, un cachorro de Golden Retriver, le comenté que Tanya era alérgica a los perros y se fue de casa. No me dejó explicarle que tenía miedo que Kate haya heredado esa alergia, así que ahora está buscando un sitio donde vivir – le expliqué de forma general, no tenía porque decirle mi peor metida de pata.

-Sí que lo jodiste, ¿no pensaste por un momento que ella ya sabía de la alergia de Tanya? Hijo, para tu información, Bella ha visto a Kate jugar con el perro de nuestra vecina, se llama Rocco y es algo atolondrado, pero adora a Kate y no ha dado muestras de alergia.

-¡Oh mierda! – Le dije y ya estábamos en el coche, rumbo a la casa de Irina y Laurent – Espero que al menos me escuche – agregué conteniendo el aliento mientras cerraba mis ojos fuertemente.

-Tranquilo hijo, tienes a Kate de tu parte – trató de tranquilizarme mi padre lo que me dio una idea de cuál sería mi plan de ataque para recuperar a Bella.

Después de unos minutos de camino y que mi padre me indicara que Bella había llegado hace dos horas además de contarme muchas anécdotas de mi pequeña con su primo, llegamos a la casa donde estaban mi hija y la mujer que tenía mi vida de cabeza.

Cuando entramos mi madre corrió hasta donde estaba encerrándome en sus brazos, completamente emocionada por la sorpresa. Después de liberarme pude saludar a todos los demás, felicité a Laurent por su bebé y mi cara debió reflejar mis ganas de ver a mi pequeña.

-Está arriba con Bella, Irina y el bebé. Era su turno de ayudar a cambiar el pañal – me dijo Carmen reconociendo las ganas que tenía de ver a mi pequeña y a Bella, solo que el deseo de ver a esta última era mi mayor secreto.

Me indicaron como llegar a la habitación para sorprender a Kate, subí sin hacer nada de ruido y pude escuchar la voz emocionada de mi pequeña hablando con Bella.

-Mami, Laurent es un niño muy tranquilo, no llora como me dijo Claire que lloraban los bebés -. Hablaba mi pequeña refiriéndose a una amiga del colegio.

-Es una suerte que tu primo sea un bebé tranquilo, mi amor, creo que eso tiene que ver con el amor con que se hacen – le respondió Bella mientras sostenía al pequeño en sus brazos y acariciaba la mejilla de mi pequeña.

Irina me vio y le hice señas para que no me delatara y con una señal de asentimiento me dio a entender que no diría nada.

-Mami, pero él vive lejos de nosotras – se quejó Kate haciendo un puchero.

-Así es pero siempre estaremos en contacto, tú puedes venir a visitar a tu tía Irina y ellos podrán visitarte las veces que quieran – le dijo Bella mientras la acurrucaba a su lado.

-Pero no podré ayudar a cambiarle sus pañales siempre, ¿mami? – Mi pequeña se separó de Bella para verla a los ojos, con esa actitud que toma cuando va a pedir algo serio.

-Dime, mi amor – le habló Bella viéndola a los ojos para que entendiera que tenía toda su atención.

-Quiero un hermanito – dijo seriamente y tanto Bella como yo quedamos impresionados con la petición de mi pequeña. Vi que Bella se removía incómoda mientras buscaba una respuesta así que decidí salvarla.

-¿No quieres mejor un perrito? – Le pregunté dando un paso adelante y vi que Irina suspiraba aliviada mientras Bella se tensaba.

-¡Papi! También viniste – gritó Kate mientras corría hasta mis brazos.

-Te extrañaba mucho pequeña, llevas muchos días lejos de papi – le dije mientras dejaba un reguero de besos en su cara y la escuchaba reír emocionada.

-Mi mami también me extrañaba – me dijo colocando sus manitos en mi cara - ¿me dejarás tener un perrito? Porfis porfis porfiiisss - me pidió haciendo puchero.

-Lo sé, por eso venía a secuestrarte, pero tu mami se adelantó y llegó primero que yo. Ella estaba muy triste sin ti, y lo del perro lo sabrás cuando estemos en casa – le dije mientras caminaba hasta donde estaban Bella e Irina.

Bella seguía con el bebé en brazos y se negaba a mirarme a los ojos, su cansancio era bastante notable y la culpa me invadió porque sabía que yo era culpable de eso.

-Felicidades Irina, es hermoso tu hijo – le dije mientras me sentaba al lado de Bella observando al bebé, los recuerdos de cuando nació Kate vinieron a mi memoria y una sonrisa se plantó de manera indefinida en mi rostro.

-Estas recordando cuando nació el terremoto que tienes por hija – bromeó Irina conmigo mientras Bella se levantó para entregar al bebé a su madre.

-Permiso, necesito ir al baño – dijo mientras se levantaba y salía de la habitación después de mirarme bastante molesta por mi jugada.

Sabía que necesitaba su tiempo para asimilar mi presencia aquí, y el hecho que utilizara a Kate y Tobby a mi favor para que no se fuera de casa la enfurecía más, era cuestión de hacerle entender que no solo quería al cachorro en casa, sino que la quería a ella.

El día pasó bastante movido. Bella estuvo ignorándome casi todo el tiempo, se esforzaba bastante en disimular su molestia y afortunadamente nadie notó que algo pasaba entre nosotros, solo Carlisle que tenía una idea por lo que le había contado me sonreía con suficiencia adivinando lo mucho que me iba a costar arreglar las cosas con ella.

Por fin llegó la noche, en lo que Bella supo que me alojaría en el mismo hotel que ella trató de convencer a Kate para que se viniera con nosotros, pero mi pequeña se negó alegando que esa noche le tocaba cuidar del bebé junto a su abuelita Carmen.

Carlisle y Esme nos llevaron a una muy enfurruñada Bella y a mí a nuestro hotel. En el trayecto se concentró en hablar con Esme de todas las cosas que había hecho Kate.

Cuando llegamos al hotel trató de escurrirse a su habitación apenas nos entregaron las llaves, solo que mi intensión no era dejarla ir. La tomé por un brazo y sentí cómo se tensó ante mi contacto.

-Creo que es mejor hablar ahora, no demos más vueltas, por favor déjame hablar contigo – le dije mientras la obligaba a verme a los ojos, debió ver mi determinación de no dejarla que ir

-Bien, quería dejarte con vida un día más, pero no me dejas más opción – me contestó sacando a relucir su carácter. Asentí mientras tragaba grueso, no iba a ser nada fácil convencerla.

Una vez que estuvimos solos en mi habitación se soltó de mi agarre y caminó unos pasos lejos de mí.

-Edward, ¿qué quieres de mi? Está claro que las cosas han cambiado, es tu casa, no pienso imponerte mi presencia ni la de Tobby, no estaría bien sabiendo que te incomodo de alguna manera, somos adultos y debemos asumir las consecuencias de nuestros actos, y es obvio que entre tú y yo cambió todo – dijo lo último en un susurro.

-Estoy cansado, Bella – dije y ella se levantó para salir de la habitación pero la detuve –. Siempre te marchas sin dejarme terminar de hablar – le dije al oído mientras pasaba mis brazos por su cintura.

-Dijiste que estabas cansado, pues yo también lo estoy – me dijo mientras sus manos soltaban mi agarre en su cintura -. ¡Por tu culpa llevo semanas durmiendo en un sofá para que Mi perro no te moleste!

-¡No me molesta tu jodido perro! Entiéndelo – le pedí mientras vi que tenía intensión de huir - ¡No huyas! – le grité jalándola por el brazo- Estoy cansado de huir, Bella, ya no puedo seguir negándome lo que me haces sentir, ahora menos que nunca. No ahora que sé que no fue un sueño, que fue real el tacto de tu piel con la mía.

-Edward… – dijo con la voz un poco quebrada.

-Bella, no puedo seguir negándome que te deseo, que mis manos pican por acariciarte, que mi cuerpo reclama el tuyo, no después que ya lo tuvo, no cuando me pide más. Si me mantenía alejado de ti era para no perderte y justamente te estaba llevando a eso – se alejó de mi y quedó recostada en la pared mirándome con reproche.

-¡¿Pretendes que te crea? Cuando no recordabas nada a la mañana siguiente, que bonita manera de decirme que fui un buen polvo Edward, ah no… miento, ¡la mejor manera de hacérmelo saber es nombrando a tu esposa! – Me gritó mientras lanzaba dagas con sus ojos -. ¿Sabes lo que quieres realmente o debo esperar que mañana cambies de opinión? – me dijo mientras se agarraba el cabello de forma desesperada.

-Ya sé lo que quiero – le dije mirándola a los ojos mientras me acercaba y mi mano fue a acariciar su rostro, cerró los ojos y se dejó acariciar -. No sé desde cuando comencé a desearte, pero pasó, me sentía el hombre más miserable y egoísta por sentir lo que sentía, ¿recuerdas cuando me encerraste en la cocina para preguntar qué me pasaba? Pues era eso Bella, estaba huyendo de mí, no de ti.

-¿Nunca pensabas decirme nada? ¿Pensaste vivir huyendo de forma indefinida? – Me preguntó quitando mi mano de su rostro.

-No, cuando me di cuenta que te perdería sin siquiera haber intentado nada me di cuenta de lo imbécil que había sido, y quiero aclararte algo… esa noche te hice el amor a ti, Isabella Swan.

-¿Cómo lo sabes? ¡Si ni siquiera recordabas que habíamos tenido sexo! – Me gritó empujándome y tratando de llegar a la puerta pero la detuve nuevamente amarrando mis brazos en su cintura.

-Lo sé, simplemente lo sé, tenía mucho tiempo deseándote ¡maldita sea! Tanya no tiene nada que ver con esto, ella ya no está y lo digo en serio. Bella, me conoces y sabes que no soy hombre que juega con las mujeres, no lo hice siendo un adolescente hormonal ni mucho menos lo haré ahora. No sé qué nombre ponerle a lo que me haces sentir, eres muy importante para mí, eres mi soporte y mi inspiración para seguir luchando, eres todo lo que tengo aparte de Kate y te quiero conmigo, ¿quieres tú estar conmigo de la misma manera?

Debía preguntarle, no quería obligarla ni persuadirla a estar conmigo si no era eso lo que quería.

-Yo tampoco sé que nombre ponerle – me contestó mientras tomaba su cabeza en sus manos -, pero si sé que cuando comenzó, fue esa noche mientras bailábamos, por primera vez me sentí deseada, no sabía que eras tú hasta que me pediste que te trajera a casa, y luego… luego fue maravilloso, hasta que…

-Hasta que lo jodí todo, Bella, desde que me lo dijiste no he parado de recordar, siénteme -. Le dije mientras me pegaba a ella para que sintiera mi erección en su deseable trasero.

-No pienso luchar con el recuerdo de ella, no es justo – me dijo y entendí que todavía no confiaba en mis palabras.

-Te deseo a ti, Bella – dije mientras la volteaba para tenerla de frente y acorralándola contra la pared.

-¿Cómo creerte, Edward? – Me preguntó mientras su respiración se hacía irregular.

-Siénteme, Bella, esto solo lo logras tú, tenía más de tres años sin sentir esto – dije mientras tomaba su mano y la llevaba a mi entrepierna para que sintiera mi excitación –. Solo tú lograste despertarme como hombre, Bella – le dije susurrando en su oído mientras la sentía estremecer y apretar su agarre en mí.

-¡Oh mierda, Edward! Juegas sucio, yo también te deseo, te convertiste en una adicción desde esa noche, y lo peor era que no podía enfrentarme a ti, eso era peor – dijo mientras llevaba mi mano hasta el centro de ella que estaba húmedo y caliente, no pude evitar un gruñido al sentirla acariciarme y acariciarla.

-He sido un maldito imbécil, pero pienso recuperar el tiempo perdido – le dije mientras empujaba mis caderas a las de ella después de quitar su mano de mi erección y colocar sus manos por encima de su cabeza mientras nuestros centros se rozaban de manera desesperada.

Los dos gemimos y nos besamos como dos sedientos en pleno desierto, mis manos picaban por acariciarla, por arrancar la ropa de su cuerpo y sentir su piel fundirse con la mía. Solté sus manos para poder desvestirla, ella siguió mi ejemplo.

Sus manos temblaban mientras desabotonaba mi camisa, ya yo me había deshecho de la suya arrancando los botones de un jalón.

-Estás impaciente – me provocó mientras se restregaba y yo atacaba su cuello.

-Quiero recuperar el tiempo, o terminas de quitarme la camisa o terminará acompañando la tuya – le dije antes de morder delicadamente su cuello lo que la hizo gemir de forma descarada.

-No lo harás, o no tendré que ponerme después – me dijo al terminarla de desabotonar, la desplazó por mis hombros mientras sus uñas marcaban mi piel.

Me separé de ella para despojarla de su pantalón, mientras ella luchaba con la hebilla de mi correa. Cuando pudo liberarla bajó mis pantalones junto con mis bóxers, se agachó para quitar mis zapatos y mis medias y terminar de sacar mis pantalones. Cuando estuve completamente desnudo se levantó y se me quedó viendo fijamente.

-Al fin te tengo como quería, desde esa noche no logro sacarte de mis recuerdos, pero eres mejor en la realidad que en mis fantasías – me dijo mientras acariciaba mi pecho.

Yo me apresuré a quitar su brassier y sus pantalones y tal como lo hizo ella conmigo la despojé de todo, estábamos frente a frente, desnudos, deleitándonos la vista con nuestros cuerpos.

-Te necesito, ahora – le dije tomándola por los glúteos logrando que nuestros sexos se rozaran.

-Espero que tengas protección – me dijo al oído mientras deslizaba sus manos por mi espalda y mordisqueando el lóbulo de mi oreja logrando que gruñera de placer.

-No hace falta Bella, sé que tomas anticonceptivos - le dije mientras ubicaba mi mano en su centro sintiendo su calor y su humedad.

-Pero tú sabes mi historial… - trató de hablar pero en ese momento me ubiqué en su entrada.

-Lo sé, y sé que estas bien, te quiero sentir sin barreras, eres tú… ya estás bien – le dije viéndola a los ojos mientras la penetraba de una sola estocada haciéndola gemir de placer.

Sentir como su cuerpo me recibía completamente, arropándome con su calor y su suavidad, era divinamente estrecha, lo mejor que había sentido en mucho tiempo.

Sus piernas se aferraban a mis caderas permitiéndome penetrar más profundamente en ella, sus uñas arañaban mi espalda aumentando mi placer, nuestros gemidos eran fuertes, no respirábamos solo jadeábamos en busca de más.

-Más, Edward, dame más – me pidió de forma entrecortada cuando tomé uno de sus senos en mi boca y lo chupaba de manera desesperada, aceleré mis movimientos aumentando nuestro placer.

Sus uñas se enterraron en mi espalda cuando alcanzó el clímax y comenzó a gritar mi nombre de forma descontrolada. Mis movimientos seguían dándole placer, extendiendo su orgasmo de manera deliciosa, sentir cómo me aprisionaba dentro de ella en su orgasmo casi me lleva al abismo con ella, pero no quería terminar todavía, quería seguir dándole placer.

La tomé bien por su trasero y caminé estando aún firme dentro de ella.

-A la cama no, todavía no – me dijo en un susurro mientras me aprisionaba dentro de ella.

-Todavía no, la noche es larga, y te dije que quería recuperar el tiempo perdido, esto apenas comienza – le dije mientras la sentaba en la barra del bar que tenía la habitación, una barra que no había visto hasta ese momento y que pensaba aprovechar de la mejor manera.

La senté allí y comencé a moverme lentamente, casi saliendo por completo y después entrando de manera profunda rápidamente, así estuve unos minutos mientras saboreaba su pecho.

No habíamos tenido preliminares pero no eran necesarios ante el nivel de excitación que teníamos. Ahora me estaba tomando mi tiempo de saborearla mientras la hacía mía, la estaba preparando para un nuevo orgasmo, uno que pensaba acompañar.

Sus caricias me decían que estaba disfrutando de mis atenciones, hasta que reclamó mis labios de manera desesperada, y cuando necesitamos respirar dirigió sus labios hasta mi cuello mordiendo primero y luego chupando de manera sensual, sentirla succionando mi cuerpo fue lo que me llevó a acelerar mis movimientos, llevándonos al borde del placer.

Comenzó a temblar de manera descontrolada, dejando caer su cabeza hacia atrás aferrándose a mi cabello mientras gemía mi nombre una y otra vez.

Su agarre dentro de ella fue más fuerte que en su primer orgasmo lo que me llevó a vaciarme dentro de ella mientras gritaba su nombre una y otra vez.

Que no tuviera dudas que era ella quien despertaba mi deseo.

-Bella… Bella… ¡Bella!

-Si Soy Bella, y tu eres duro Edward, deja que recupere fuerzas y te daré la revancha, todavía no me convences – me dijo mientras se dejaba caer en mi pecho con la respiración entrecortada.

-Tú me pones duro, Bella – le dije mientras sonreía y acariciaba su espalda.

Después de unos minutos se bajó del bar y caminó hasta el que suponía era el baño. Su caminar era sensual por naturaleza y verla completamente desnuda despertó nuevamente el deseo en mi cuerpo.

Cuando salió me encontró sentado en un sillón que había cerca de la cama.

-Debías estar dormido para que me pudiese ir a mi habitación – me dijo mientras hacía un mohín con su cara.

-Estoy esperando una revancha – le dije mientras señalaba mi erección y pude ver cómo se mordía el labio inferior hasta que caminó hasta donde estaba.

-¿Cómo hacías antes? – Me preguntó de manera juguetona mientras se sentaba a horcajadas encima de mí.

-Cuando las duchas frías no eran suficiente, volvía a mis tiempos de adolescencia – le respondí mientras enterraba mi cabeza en su cuello.

-No dejaré mi habitación, no dejaré mi perro, no somos nada Edward… no por ahora, todavía no estoy preparada, seguimos siendo tú y yo con este beneficio adicional, si es que estás interesado – me dijo mientras me miraba seriamente.

-Te deseo Bella…

-Te creo, porque te estoy sintiendo – dijo mientras tomaba mi pene y lo introducía en ella mientras gemía de placer - pero no sabemos cómo va a acabar todo esto, en caso que no funcione seremos solo nosotros dos los afectados, pero si llevamos esto mas allá, los daños serán más graves – terminó de decir comenzando a moverse.

-¿Me manipulas con sexo? – Le pregunté viéndola fijamente a los ojos.

-Aprendí del maestro, si me deseas me lo haces saber, no soy adivina, y no pienso buscarte a tu habitación

-Me tienes en tus manos, Bella, será así -. Le dije mientras la tomaba por las caderas y la ayudaba en sus movimientos.

-Esa es mi revancha, Edward, todavía no te perdono.

-=:=-

Todavía es domingo XD, gracias por sus reviews, alertas y favoritos, me hace feliz saber lo que sienten, aquí tienen una amiga con los brazos abiertos para ustedes.

Gracias a las chicas sin cuenta que dejaron su hermosa huella en el capítulo 10 y a quienes no pude agradecer: Ilovetwilight, Camela, Maria 125, Bella Cullen, Susana bichito(amiga estoy en deuda contigoXD), chusrobissocute, Marchu besos

Gracias a mi Beta querida, Betzacosta que me ha brindado su apoyo incondicional. Te quiero amiga gracias por todo ;D.

Seguimos leyéndonos

Las quiero

Gine ;D