Mi nombre es Ekon
Las atenciones de todos se enfocaron en el individuo que había aparecido y en poco tiempo, las preguntas no se hicieron esperar: ¿Quién es él? ¿Cuál es su nombre? ¿De dónde viene?, etc.
Lo primero que vio fue a esos guerreros que lo rodeaban, al ver que todas las miradas se fijaban en él, miró en todas direcciones con algo de nerviosismo.
-Tranquilo, no te asustes.- le habló con calma Kami- sama mientras se le acercaba- no te harán daño.
No le respondió, solo lo miró por unos segundos quedándose inmóvil en el marco.
-No te preocupes, son buenas personas.- le ofreció la mano- tú confía…
Lo miró un poco dudoso pero al parecer no le estaba mintiendo, de alguna forma podía verlo en sus ojos. Se quedó estático por unos segundos hasta que finalmente accedió a tomar su mano y salir del marco de la puerta.
Todos pudieron verlo mejor; se trataba de un niño namekusei, de baja estatura, ojos negros y de apariencia inofensiva y pacífica, no parecía ser un peleador de artes marciales. Usaba una túnica negra larga con collarín con mangas largas de color blanco, cinturón de color turquesa y unos zapatos marrones.
-Que bueno que al fin despertaste...-le dijo sonriendo el saiyajin, sintiéndose aliviado- nos diste un buen susto cuando te hallamos.
-¿Cómo dices?- se sorprendió un poco el nameku
-Si, lo encontramos en el bosque camino a casa. Estaba inconsciente cerca de un arroyo.
-Eso si que es extraño...- miró fijamente al pequeño, éste se escondió un poco detrás de Kami- sama.
-Tranquilo, el Sr. Piccolo es algo gruñón y da miedo con esa cara pero no es malo- le habló con confianza Goten, a lo que Piccolo respondió con un gruñido
-Dendé, ¿Tú lo conoces?- preguntó con curiosidad Gohan
-No, nunca lo había visto en toda mi vida.- negó con suavidad la cabeza
-¿Eh? ¿Qué los namekusei no se conocen entre todos?- se extrañó el niño peli negro.
-Jeje, hace tiempo que no visito mi planeta, así que no estoy al tanto de los nuevos miembros...- le informó un poco incómodo.
-Mmmmm...- se puso a pensar unos momentos- entonces debe ser uno de ellos.
-Si, es posible.
-Dendé...- le llamó la joven, éste la miró- ¿Qué fue lo que pasó?- señaló con el dedo
Todos observaron el vendaje que tenía alrededor de su cabeza, el cual se la tomó con una mano. Parecía que le dolía.
-No estoy seguro- entrecerró sus ojos, pensativo- pero creo que debió haberse golpeado con algo...
-Pobre...- bajó su cuerpo hasta sentarse de cuclillas- ¿Estas bien?- éste asintió tímidamente con la cabeza, sin mirarla.
-¡Cielos! ¡Desde que llegó no dice ni una sola palabra!- se quejó Goten
-No digas eso, probablemente esta nervioso y no se anima a hablar.- pensó el saiyajin de cabellera alborotada.
-Pues será mejor que lo haga y nos diga quién es y qué hace aquí en la Tierra.- declaró Piccolo con su característica seriedad.
-Si queremos eso, no creo que esa sea la forma correcta para hacerlo hablar Sr. Piccolo...- respondió su pupilo con una gota en la sien
-¿Entonces cuál sugieres?- increpó, mirándolo de reojo.
-A ver esperen...-interrumpió la chica tranquilamente, deteniéndolos- estas asustado ¿Cierto?- el pequeño asintió.
Ella miró sobre su hombro derecho las escaleras unos segundos y le devolvió la mirada, con una pequeña sonrisa.
-¿Te gustaría sentarte?- él volvió a asentir. Ella le ofreció su mano- ven.
Miró algo dudoso su mano, la verdad tenía un poco de miedo de estas personas pero al observar como le dedicaba una sonrisa afable, accedió a tomarla saliendo por fin del lado de Kami-sama y retirándose con ella. Todos observaron con la mirada como se alejaban.
-Wow... Que facilidad...- parpadeó con sorpresa Goku.
-Muchachos.- le llamó con gravedad el nameku, todos lo miraron atentos- Acaban de decir que lo encontraron inconsciente, ¿Pudieron ver algo más?
-Pues no, no vimos nada fuera de lo normal.- respondió el adolescente
-Yo pienso que debe ser algún pariente de ustedes y que terminó en la Tierra por accidente- insistió Goten, cruzándose de brazos con suficiencia
-No lo creo...- dijo Goku entre serio y un tanto dudoso- cuando lo encontramos, no había ninguna nave espacial cerca.
-Es verdad, en caso contrario habríamos notado algún cambio en el bosque pero y sin embargo, todo estaba intacto.- le siguió la corriente su hijo mayor, apoyando su punto de vista.
-Eso significa que alguien o algo lo envió a este lugar- dedujo en voz alta- pero la pregunta es... ¿Quién y por qué?
Mientras que los guerreros seguían hablando entre ellos y sacando sus propias conclusiones, el recién llegado estaba sentado en las escaleras aislado, perdido en alguno de sus pensamientos. No parecía notar cuando lo miraban o lo llamaban, sus pensamientos se mantenían más allá de lo que había a su alrededor.
-Ten.
La voz de la peli verde lo interrumpió de sus pensamientos y la miró nuevamente. Le estaba ofreciendo un vaso con agua.
-Pensé que podrías tener hambre.
-Gracias…- dijo recibiendo el vaso y se lo llevó a los labios.
Ella bajó un escalón y se sentó a su lado, a un par de centímetros.
-Espero que mis amigos no te hayan asustado.
-Descuide, esta bien…- respondió dejando el vaso en su regazo
-Es cierto, no nos hemos presentado- bromeó un poco- Me llamo Kalula, ¿Tú como te llamas?
-E-ekon… Mi nombre es Ekon...- respondió un tanto nervioso, desviando la mirada.
-¿Ekon?- repitió con un poco de extrañeza, él asintió sin mirarla.- Que lindo nombre- le sonrió
Un pequeño silencio se apoderó entre ellos y la verdad, resultaba un poco incómodo.
-Dime Ekon, ¿Hay alguna razón por la que viniste a la Tierra?- su tono de voz adquirió un poco de seriedad
Él se quedó en silencio, tardando un poco en responder.
-Eso creo…- le devolvió la mirada.
Ella entrecerró sus ojos, analizándolo. Parecía dudoso, pero de alguna forma podía ver que no estaba mintiendo.
-¿Podrías decirme quién te envió?
Cerró sus ojos unos momentos, pensativo y al abrirlos soltó…
-No lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes?- se sorprendió un poco
-No… No lo recuerdo…- murmuró
Ella parpadeo, aún sorprendida pero igualmente decidió continuar con el interrogatorio pero cambiando de tema. Tal vez si lo hacía, accederá a contarle lo que quería averiguar.
-Dime, ¿De dónde eres? Yo vengo de un planeta llamado Etherion.
-Soy…-bajó la mirada, pensativo.- Soy…
De repente le pareció que un nudo se le formaba en la garganta, sintiéndose incapaz de responder por lo que le dijo…
-No lo recuerdo…- respondió.
-A ver espera…- suspiró hondo, tratando de calmarse.- Dime si al menos tienes parientes o algo así...- intentó, una posibilidad se le cruzó por la cabeza y esperaba estar equivocada.
Volvió a quedarse en silencio, pensando en la respuesta y negando le dijo…
-No lo sé…
-¿No recuerdas nada de tu vida?- sus ojos a abrieron más de lo normal.
-No.
-¿Nada de nada?- seguía sin poder creérselo
-No…- bajó la mirada, un poco triste.
No siguió con sus preguntas, sentía que lo estaba incomodando y al juzgar por su perfil, parecía afectado.
-Lo siento…- atinó a decir apenada. Acto seguido, colocó su mano en su hombro en un gesto compasivo.
-¡Kalula!
Escuchó como unas voces la llamaron a lo lejos, alzando la vista nuevamente. Se puso de pie pero antes de irse, miró a Ekon y le dijo…
-Ahora vuelvo.- él asintió con la cabeza. Dicho eso, caminó hacia donde estaban los demás.
-¿Cómo te fue? ¿Pudiste hablar con él?- le preguntó seriamente el saiyajin vestido de naranja
-Si…
-¿Y? ¿Qué te dijo?- preguntó ansioso Goten.
-Sólo su nombre: Ekon.- respondió sin más.
-¿Qué? ¿Es todo?- cuestionó el adolescente.
-¡Eso no nos ayuda en nada!- replicó molesto el namekusei
-Lo sé pero…
-Al parecer hay que ser más duros con él- se dirigió hacia donde estaba el niño.
-¡Piccolo, espera!- lo siguió por detrás
Ekon continuaba con la mirada perdida, absorto en sus pensamientos mientras se preguntaba... ¿Porqué no había podido responder a ninguna de las preguntas que le había hecho aquella chica? No eran preguntas difíciles y…
-Oye.
Aquella voz grave y profunda lo interrumpió de sus pensamientos. Alzó la vista, encontrándose con unos ojos que lo miraban fijamente.
-¿Si?
-Ekon ¿No es así?- éste asintió- Mi nombre es Piccolo.
Le echó un breve vistazo mirándolo de pies a cabeza, con sólo verlo podía percibir su gran poder.
-¿Qué tanto estas mirando? ¿Acaso tengo algo en la cara?- cuestionó de mala gana
-N-no, para nada…- un poco nervioso.
-Quiero que me respondas algo: ¿Qué es lo que buscas en la tierra? ¿Acaso planeas destruirlo? – desconfiado
-¿Cómo dice?- parpadeo un poco, no parecía entender.
-¡Contesta a mi pregunta!- insistió
-¡N-no, esta equivocado!- agitó sus manos nerviosamente.- No tengo intensiones de destruirla ni nada parecido.
Se lo quedó mirando unos segundos, aún con cierto recelo pero de alguna forma parecía sincero.
-Esta bien, creo que dices la verdad… Si hubieras sido otro, ya habrías destruido la tierra en el momento que apareciste y atacarnos- habló ya un poco mas calmado. Hizo una pequeña pausa y prosiguió – pero eso no quiere decir que confíe en ti.
-Entiendo…
-Te haré una pregunta más: ¿Quién te envió a este lugar? ¿Fueron tus amigos?- se cruzó de brazos.
Bajo la mirada pensando unos segundos, dubitativo y al alzar la vista nuevamente respondió...
-N-no… No lo sé…-negó con suavidad, a lo que Piccolo respondió frunciendo el ceño.
-¿Cómo que no lo sabes? ¿Qué estas ocultando? Exijo que me digas quien te envió- dio unos pasos al frente, estaba perdiendo un poco la paciencia.
-¡Lo siento, pero no lo recuerdo! ¡Es la verdad!- retrocedió, un tanto atemorizado.
-Piccolo, detente por favor.- interfirió la chica colocándose en medio de ambos- Lo estas asustando.
-Kalula, hazte a un lado.
-Vamos Piccolo, no te enfades.- le habló despreocupadamente Goku mientras se acercaba por detrás, acompañado de sus hijos. Éste lo miró sobre su hombro izquierdo- además Kalula tiene razón, sólo míralo.- señaló
Al regresar la mirada hacia el pequeño nameku, observó la expresión de su rostro y la posición de su cuerpo, claramente estaba asustado. Tal vez estaba siendo muy duro y por eso no quería hablar por lo que terminó por ablandar su gesto de severidad.
-Si queremos que hable, debemos tratar por un medio más pacífico y no tan gruñón como el suyo- le sugirió Goten, con cierto deje de burla
-¿Y cuál sería ese medio enano?- algo molesto
-Antes de eso…- interrumpió la peli verde, todos la miraron- Dendé, ¿De casualidad sabes porqué tiene esa venda?
-Pues…-se llevo una mano en la barbilla, recordando- si bien curé todas sus heridas pero me dijo que en esa área le dolía bastante, así que le pedí a Mr. Popo que lo vendara.
-Ya entiendo…- bajo la mirada, un poco dudosa.
-¿En que estas pensado Kalula?- le preguntó seriamente el saiyajin vestido de naranja
-Bueno…- dirigió su mirada hacia Ekon, el cual parecía ya más calmado.- tanto Piccolo como yo le hicimos unas cuantas preguntas pero al parecer…- les devolvió la mirada- No recuerda nada.
-¿Cómo dices?
-De eso no podemos estar seguros- habló esta vez Piccolo, no muy convencido- ¿Qué tal sí se trata de un truco?
Ella miró de reojo a Ekon unos segundos.
-Yo no creo que este mintiendo.- le dijo ella, mirándolo por fin.
La miró fijamente sin parpadear.
-Es tu opinión.- dijo sin más.
Los presentes miraban a la pareja con un poco de sorpresa, de repente el ambiente se había tornado un poco tenso… ¿Había pasado algo entre ellos?
-Mr. Popo tiene algos que decir.- empezó el genio, rompiendo el hielo- antes de que llegaran, estuve revisando a Ekon y mi teorías es que sufre de amnesia o esta bajos un trance hipnóticos. No puede recordar nada.
-Creo que podríamos descartar el tema de la hipnosis.- constató Gohan, mirando fijamente la venda de Ekon.
-En otras palabras, tiene amnesia.- sintetizó Piccolo y con cierto enfado, añadió- ¡Rayos! ¡Esto sólo complica las cosas!
-Oh no…- se oyó que lamentaba la joven, mirando al niño con cierta lástima.
-Gohan, ¿Qué es amnesia?- le preguntó su hermanito, entre curioso y un tanto dudoso.
-Es cuando pierdes la memoria. Es algo… Temporal.
-O puede ser permanente.- agregó su maestro.
-¿Qué podemos hacer para ayudarlo?
-N-no… No lo sé, jamás he tratado a una persona en ese estado…- se rasco la nuca.
Un pequeño silencio se apoderó del templo. La situación se había vuelto seria y más ahora con lo que habían descubierto: Amnesia.
Esto si que era un problema, no solo por el hecho de que Ekon no recordara nada sino que también se les hará más difícil hacerlo hablar. Piccolo tenía razón, esto sólo complicaba más las cosas y aumentaba la incertidumbre.
-Tengo una idea.- habló la chica, después de un rato de silencio. Todos la miraron.- Vayamos a la corporación cápsula, como Bulma es científica creo que podría decirnos mas acerca de la amnesia y como ayudar a Ekon.- propuso con seguridad en la voz.
-¡Es cierto! ¡Que buena idea Kalula!- exclamó entusiasmado el saiyajin vestido de naranja- ¡Estoy seguro que Bulma nos lo va a decir, es un genio!
-Bien, ¿Qué estamos esperando? ¡Andando!- gritó Piccolo a sus compañeros.
-¡Si!
-¡Muchachos, esperen!
La voz de Kami sama los detuvo justo cuando estaban empezando a elevarse para marcharse. Todos los miraron con algo de desconcierto.
-¿Y ahora que sucede?- el nameku se estaba empezando a impacientar
Éste no respondió y miró a sus espaldas, con ligera incomodidad. Ekon otra vez estaba escondido, agarrado de las telas de sus ropas.
-¡Oh, por favor! ¡No tenemos tiempo para esto!- resoplo, fastidiado.
No sabía que querían hacer esas personas con él, tampoco a dónde querían llevarlo pero fuese a donde fuese, no quería moverse de su sitio. No confiaba en ellos, tenía miedo.
-¿Ekon?- le llamó Kalula con una voz suave, éste la miró aún con el temor latente en sus ojos azabaches- No te asustes, no vamos a lastimarte. Sólo queremos ayudarte a que recuperes la memoria.
Echó un breve vistazo a los guerreros y desvío la mirada, inseguro. Ella entendió aquello, sabía que su respuesta había sido poco creíble para él.
-Ven…- se arrodilló y le extendió su mano- Si algo llega a pasarte, yo te protegeré.
La miró fijamente, parpadeando un poco incrédulo. ¿Escuchó bien? ¿Dijo que lo protegería? Pero… ¿Por qué? No lo entendía.
Se quedó inmóvil por unos segundos más hasta que, desconocidamente para él, accedió a tomar lentamente su mano desprendiéndose de las ropas del Dios de la Tierra.
-Así esta mejor.- sonrió ella complacida- dime Ekon, ¿Sabes volar?
-Pues…
-¡Kalula, vamos! ¡Tenemos que irnos!- le cortó Piccolo con la poca paciencia que le quedaba.
Es verdad, llevaban algo de prisa y no tenía tiempo para detenerse a averiguar si Ekon sabía volar o no así que sin siquiera pensarlo dos veces, lo cargó entre sus brazos extrañamente sin escuchar ninguna queja de su parte y volteó a verlos.
-Vámonos chicos.- dijo ella y partieron por fin.
Una hora después, los guerreros habían llegado a la Corporación donde la jovial y rubia madre de Bulma los recibió gentilmente en el jardín y dejaron al pequeño namekusei en manos de la científica, quien terminaba de hacer unos últimos ajustes a la cámara de gravedad.
Luego de ponerla al tanto de los hechos recientes y de la situación por la que estaban atravesando, Bulma decidió llevárselo al laboratorio para inspeccionarlo mientras esperaban pacientemente en la sala.
La puerta se abrió, dejando ver a los padres de la científica, su jovial y rubia madre traía en manos una bandeja con bebidas y aperitivos para los invitados mientras que su padre estaba arreglando un artefacto recientemente destruido por el príncipe.
-Hola jóvenes, adelante sírvanse y siéntanse como en su casa- dijo amablemente con su sonrisa de siempre la señora Briefs dejando la bandeja en la mesa y cada quien, a su manera, agradeció gustoso- ¡Ah, hola querida! ¡Que gusto que vinieras!- le saludó abiertamente
-Hola, gusto en verla- le devolvió el saludo con su característica amabilidad.
-¡Sigues siendo tan encantadora como siempre! ¿No es así, querido?
-¿E-eh? Si, si...- respondió sin prestarle mucha atención, la mirada fulminante de Vegeta lo ponía algo nervioso.
-Bueno y cuéntanos pequeña, ¿Como te esta tratando el amor al lado de Piccolo?- le preguntó tomando asiento
-¿Cómo dice?...- se sonrojo un poco, no esperaba una pregunta tan directa.
-¡Oh, pero si ahí esta!- se le acerco rápidamente, la respuesta de Piccolo fue retroceder unos pasos.-¡Déjame decirte que eres muy afortunado de tenerla como pareja! ¡Es una jovencita muy bonita y encantadora!
Éste gruñía, mirándola algo nervioso mientras que una gotita resbalaba por su sien. Se sentía indignado, esa mujer era muy entrometida.
-Pero hay algo que no entiendo…- se detuvo a pensar unos momentos- Con una chica tan bonita como ella a tu lado, no me explico como no sientes celos por la cantidad de hombres que deben mirarla…- dudosa
-N-no, se equivoca... Piccolo y yo...
-¿Acaso se pelearon?- le interrumpió sintiendo un poco de lástima
-¡Mamá, por favor!- se oyó que se quejaba Bulma entrando a la sala nuevamente, si no eran su hijo o su esposo era su madre la que le sacaba canas verdes. Como detestaba que hiciera eso con los invitados.
-Oh, Bulma. Veo que ya terminaste- dijo el Dr. Briefs
-Si, hace unos momentos.- cerró la puerta.
-¿Y bien? ¿Como se encuentra?- preguntaron expectantes
-Físicamente, esta bien – Informó Bulma a los presentes. Todos escuchaban atentamente. –Pero va a necesitar unos cuantos días de reposo.
-¿Cuál es el diagnóstico?- le preguntó seriamente Gohan
-Según los resultados de los estudios, todo indica que padece de amnesia.
-Pobre Ekon…- murmuraron los niños, sintiendo lástima.
-Eso sí…- continuó la peli turquesa tomando la palabra- deberán tener mucha paciencia con él. Lo que tiene no es fácil de sobrellevar, por lo que es mejor tener algo de tacto y no abrumarlo con preguntas.
-¿Escuchó eso Sr. Piccolo? Dijo: Tener algo de tacto- le repitió el peli violeta- así que más le vale ser amable con él y nada de gritarle ¿Eh?
-¡Hmp.! Como si me importara.- respondió fríamente haciendo que todos lo miraran
-Oigan, ¿Creen que el Maestro Karin nos podría dar semillas del ermitaño? Así Ekon se recuperará más rápido- sugirió el niño peli negro
-No Goten, no serviría de nada.- le contesto su amigo, negando con el dedo.
-¿Por qué no?
-Porque las semillas solo curan las heridas pero no las enfermedades y esas cosas.- le explicó un tanto desanimado.
-Que mala suerte... ¿Mientras tanto qué podemos hacer?
-Solo nos resta esperar a que se recupere- decía el saiyajin peli negro pensando la situación- Aun no sabemos quien esta detrás de todo esto ni quien lo envió a la Tierra y debido a que no recuerda nada, nos deja en desventaja para empezar a buscar pistas...- hizo una breve pausa y prosiguió- hasta que Ekon no recupere la memoria, no podemos hacer nada. Sólo esperar…
-También hay que investigar quién le provocó la amnesia y por qué.- finalizó el namekusei, cruzándose de brazos mirando por la ventana. El sol comenzaba a ocultarse.
El cielo ya se había oscurecido y los puntitos brillantes que lo iluminaban empezaban a hacerse mucho más visibles. El anochecer ganaba terreno en las montañas y las nubes que habían cubierto el firmamento ya habían desaparecido del todo. Era una noche estrellada y todo estaba en calma.
-¿Y bien?- preguntó el nameku, una vez que la vio salir de la habitación.
-Ya está durmiendo.- cerró lentamente la puerta y volteo- deberíamos hacer lo mismo.
-Tienes razón.- la verdad se sentía un poco cansado.
Se dirigieron hacia la habitación en completo silencio y una vez allí, la tensión volvió a apoderarse entre ellos. Sabían que se debían algo.
-Piccolo, lamento…
-No, lo lamento… Yo.- le cortó en seco interrumpiéndola.
Ella parpadeo un poco, no esperaba esa reacción de su parte.
-Lamento haber sido duro contigo pero tú sabes que no es fácil para mi hablar de ese tema y…- bajó un poco la cabeza- siento que perdí el control.
Lo contempló con una mirada ligeramente triste pero pronto sonrió con suavidad, comprendiendo. Se le acercó y colocó gentilmente su mano en su rostro, él reaccionó al instante devolviéndole la mirada.
-No te preocupes por eso, esta bien.
Aún le sorprendía que fuera amable y comprensiva con él, pero sentía que no podía sostenerle la mirada que volvió a apartarla nuevamente. Ella retiró su mano poco a poco.
-Yo también…- comenzó ella- quiero disculparme.
-¿Por qué? No hiciste nada malo- no comprendía
-Es que… Quería que vieras la situación desde otra perspectiva pero...- caminó unos pasos hasta quedar en el marco de la ventana y alzo la vista observando la luna- siento que fui desconsiderada contigo.
Se le acercó por detrás, colocándose a su lado.
-Sólo diste tu opinión.- le dijo, ella suspiró bajando la mirada
-Creo que no debí haberlo hecho.- murmuró.
La miró sin parpadear, tardando en responder. Parecía arrepentida.
-Tenía que saber.- apoyó su mano en su hombro- mi opinión no es la única que cuenta.
El viento nocturno sopló suavemente meciendo la larga cabellera de la chica y la capa del guerrero.
Ella continuaba con la mirada gacha, sin intensiones de mirarlo mientras que Piccolo únicamente se limitó a observarla hasta que la tomo de su cabeza atrayéndola hacia su pecho.
La joven solo abrió los ojos sorprendida, sin poder evitarlo se sonrojó
-Y me es reconfortante saber que no representa un obstáculo para ti mi condición...- le habló de forma serena.
-No lo es y nunca lo será...- aquel gesto le permitió sonreír suavemente y correspondió abrazándolo de su cintura, cerrando sus ojos.
Permanecieron unidos en ese abrazo guardando silencio, solo la suave brisa nocturna se podía apreciar.
Decir cualquier cosa estaba de más, no querían arruinar el momento. Era una situación en donde si bien no había palabras, ambos entendían perfectamente lo que el otro quería decir.
No sabían cómo resolverán aquel problema pero fuera lo que fuera lo harán juntos aunque en estos momentos, debían ocuparse de algo importante: Ayudar a Ekon a recuperar la memoria.
N/A: Hola mis amigos lectores, como están? Espero que bien.
Antes que nada quiero pedir disculpas por estar tardando tanto en subir nuevos capítulos, las obligaciones me mantienen ocupada pero créanme que hago mi mejor esfuerzo para actualizarme. Bueno, eso por un lado, también quiero agradecerles por seguir leyendo y comentando esta secuela que aún sigue en proceso de desarrollo jeje.
Algo que me olvidé por completo fue ponerles lo siguiente; el significado de los nombres nuevos.
Ekon: significa "fe" en nigeriano.
Aukan: significa "guerrero" en mapuche.
Toumei: significa "transparencia" en japonés.
Kuyén: significa "Luna" en mapuche.
Tayel: significa "canto sagrado" en mapuche.
Listo, por si tenían dudas jeje.
Les dejo este capítulo, espero que sea de su agrado y sus rewiews serán bienvenidos. Nos vemos!
