Hola como están, esta vez me he tomado un poco más de tiempo para escribir este capítulo y les pido disculpas, pero las fiestas de fin de año me han tenido BASTANTE ocupada, prometo no tardar en el siguiente no me gusta hacerlos esperar, así que disfruten la siguiente entrega.
Capitulo 11
Enfrentamientos
Sus manos se aferraban de las cadenas que las sostenían, el dolor insoportable era ahogado en gemidos silenciosos, mientras cada azote que recibía arrancaba una porción de piel de su espalda, dejando heridas que con el tiempo se convertirían en marcas de sobrevivencia. El aire escaseaba sus pulmones haciéndola perder la poca lucidez que aún le quedaba, sin embargo su rostro inexpresivo escondía los gritos de dolor para en lo posible tratar de no liberarlos.
-Ah sido todo por hoy no lo azoten mas.
-Como usted ordene Señora Susana.
-Retírese, déjenme sola con él.
-Con su permiso.
El guardia salió de la cabaña agitado y haciendo un poco de flexibilidad a su brazo por la violencia con la cual descargaba cada azote sobre la espalda de Haruka.
-Mi hermoso príncipe, ¿Vez el castigo por amar a quien no te corresponde? Si tan solo me hubieses escogido a mí y no a la tonta de Michiru nada de esto estaría pasando.
Susana soltó las cadenas que sostenían a Haruka haciendo que esta se desplomara totalmente en el suelo.
-Anda respóndeme, o es que ¿Ya se te acabaron las fuerzas? Pero para revolcarte con mi hija si te sobraban.
-Yo... a... amo... a... Michiru- dijo la rubia pausadamente sacando fuerzas de lo más profundo de su corazón.
-Si sigues diciendo eso, mandare a que te sigan azotando, así que mejor calla y disfruta porque ahora... estas en mis manos.
Nunca había conocido un ser tan despreciable y traidor como el que ahora se encontraba estorbando su mirada, definitivamente Susana era la villana de la historia de la cual Michiru y ella misma eran protagonistas, pero lo que más inquietaba su corazón era ver que la venganza hasta ahora se asomaba en los depravados ojos de la antagonista y que a diferencia de los cuentos de hadas esta historia posiblemente no tendría un final feliz.
-Señora... es mejor... que me mate... ahora... porque nunca... seré suya.
-Jajajajaja, pues en estos momentos no creo que puedas defenderte.
Susana se arrodilló en el suelo, tomó el rostro de Haruka y comenzó a besarla intensamente, acto que no fue correspondido por parte de la rubia quien mantenía sus labios inmóviles; al notar el desplante, metió sus manos dentro de la camiseta de ésta y acarició sus senos, suave al principio pero con el paso de los segundos los estrujaba con más fuerza.
-Veo que sigues inmutable, deberías dejarte llevar por la pasión y no resistirte.
-Yo... no me dejo... llevar por la pasión... simplemente... porque el único sentimiento... que usted... despierta en mí... es... lástima.
-Como te atreves- refutó abofeteando el rostro malherido de Haruka –ahora verás.
Susana sin pensarlo dos veces, deslizo su mano derecha dentro del pantalón y con fuerza introdujo dos dedos en la intimidad de la rubia quien dejo escapar un fuerte quejido de dolor.
-Usted... solo... me produce... lástima- volvió a repetir Haruka.
Esto duro unos cuantos minutos, hasta que Susana que más parecía una persona sádica saco sus dedos ensangrentados del interior de Haruka quien se mantenía con la mirada quieta y su cuerpo adolorido debido al castigo recibido horas antes.
-Esto no se acaba Tenoh, será tanto el dolor que sentirás que te será imposible no suplicar. ¡¡¡Guardias!!!
-Si señora- dijeron tres hombres entrando a la cabaña.
-Encadénenlo de nuevo, ya mañana veremos qué hacer con él, por lo pronto síganlo azotando.
-Señora con todo respeto, si lo seguimos azotando puede morir, recuerde que el Señor Leonard pidió estrictamente dejarlo con vida y ya lo hemos castigado por más de seis horas.
-Para eso tiene piernas, golpéalas o hagan otra cosa, yo no les pido que lo maten, pero no dejen de torturarlo. ¡¡¡Entendido!!!
-Completamente.
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En la mansión las cosas empeoraban con cada minuto que transcurría, la indignación por parte de Leonard era notaria, tanto, que se dirigió a la habitación de su hija para reclamarle el porqué de sus actos, quería de cierta manera escuchar de labios de Michiru que todo había sido un error y que los hechos que se presentaron fueron por circunstancias adversas a ella, producto de un acoso por parte de Haruka.
-No padre, no trates de imaginar cosas que no son, nunca hubo ningún acoso, si me entregue en cuerpo y alma a esta persona es porque mis sentimientos de amor son puros.
Michiru era consciente de que su padre aun no estaba al tanto de la verdadera condición sexual de Haruka, pero tampoco estaba interesada en revelárselo, lo mejor era mantener una actitud neutral respondiendo escasamente lo que Leonard quería escuchar.
-¿Hace cuanto que estas acostándote con Tenoh?
-Hace mucho tiempo.
-De cuánto tiempo estamos hablando.
-Unos cuantos meses.
-Quiero que seas más específica al responderme.
-¿Para qué? Un día más o un día menos... no importa.
-A mi si me importa, y no me faltes al respeto mírame cuando te hablo.
Se encontraba de pie junto al inmenso ventanal que iluminaba la habitación, su mirada permanecía extraviaba en el espeso bosque que surcaba la mansión, la expresión ambigua de su rostro provocaban la ira de Leonard, que no sabía cómo interpretar el dejo en cada palabra de su hija.
-Diga lo que diga a ti no te bastará- volteando la vista a su padre.
-En eso tienes razón nada me bastará, por que el vacio que siento en el corazón es irremediable, yo te di todo Michiru... ¿Porque lo hiciste?, ¿Porque traicionaste toda la confianza que te di?
-Padre... me diste todo y no me diste nada a la vez.
-¿Sabes que creo? que al fin y al cabo tu madre te describió perfectamente, eres una niñita caprichosa y desagradecida, no entiendo cómo es que teniéndolo todo te sigues quejando.
-Ya no me importa lo que mi madre y tu piensen de mi, ustedes dos son tal para cual, creen que todo se soluciona con banalidades y extravagancias, y que lo más importante es mantener un estatus social para que otras personas iguales de materialistas e interesadas les brinden una amistad totalmente falsa.
-No entiendo que es lo que pretendes, te doy todo lo que necesitas para que estés satisfecha, ¿O preferirías ser una persona humilde, limitada en todos los aspectos, que se mata trabajando diariamente para conseguir limosnas y viviendo en una pocilga?
-Padre siempre es lo mismo cuando hablamos, un vaivén de palabras que terminan sin sentido alguno, ¿Sabes porque? Porque tu no ves más allá de lo que tienes en tus narices, y todo lo que digo lo juzgas de manera diferente a lo que de verdad quiero transmitirte con mis palabras.
-Yo solo quiero saber porque tuviste que enamorarte de ese maldito, además por si no lo sabes también estuvo acosando a tu madre, y aun así se aprovecho de tu inocencia, ¿Que puedes esperar de una persona tan despreciable como esa?
-Es mejor que te enteres bien de la situación antes de poder juzgar, confío plenamente en Haruka y estoy segura que las cosas no son como te las dijo mi madre.
-No te atrevas a levantar falsas calumnias en contra de la persona que te dio la vida.
-No son calumnias cuando digo la verdad- Michiru se recostó sobre la cama cerrando sus ojos.
-Hija... nunca permitiré que estés con Tenoh, así se me vaya la vida impidiéndolo.
-Podrá pasar una eternidad y lo seguiré amando.
Con estas últimas palabras Leonard abandono la habitación dejando a Michiru absorta en sus pensamientos, Joel inmediatamente salió su jefe ingreso para asegurarse que la joven estuviera bien.
-¿Se encuentra bien señorita?
-No.
-Dígame ¿Qué puedo hacer para ayudarla a sentir mejor?
-Tú lo sabes perfectamente.
-Tiene razón, pero... usted sabe que es muy riesgoso
-Lo sé, no te pido que me acompañes, solo que me dejes salir.
-De ninguna manera la dejaré sola, yo también quiero mucho a Haruka y soy consciente que si no hacemos algo es cuestión de tiempo para que su padre la mate.
-¿Estás seguro de lo que quieres hacer?
-Por supuesto, aunque el Señor Leonard me ha ayudado mucho, no estoy de acuerdo con las cosas que hace, y Tenoh es amiga al igual que usted, y mi deber es ayudarlas y protegerlas hasta el final.
-Eres una persona maravillosa, es un honor tener la amistad de alguien como tú.
-Gracias señorita.
-Deja de decirme señorita ya sabes cuál es mi nombre... tenemos que planear como salir de aquí sin ser vistos.
-Yo me encargo de eso, por lo pronto lo mejor será que se disfrace con ropa de hombre para que pase desapercibida, le traeré algo que le puede servir.
-Te estaré esperando.
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Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, comentarios, dudas, criticas lo que quieran será bien recibido. No tardo en el siguiente lo prometo.
Hasta pronto.
