Título: Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad - DMCO
Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de la Serpiente Plateada - DMLSP
Rating: PG-13
Autora: Youko Gingitsune
Página: www. darkcrimson . net / veneficus
ADVERTENCIA: Este fic es SLASH -- Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender la mitad de lo que sucede aquí.
Derechos: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Nota.- Qué tal! ;) Después de tanto tiempo... je. Es un capítulo un poco más largo que de costumbre para redimirme un poco por haberme demorado tanto.
Capítulo Once
Harry abrió la bolsita de cuero y sacó uno de los frasquitos que estaba medio lleno. Lo alzó a la altura de sus ojos, poniéndolo contra luz para poder ver mejor su color. "Medio lleno o medio vacío?" se preguntó en voz alta mientras seguía su camino hacia la torre.
"Y tú qué haces con eso?" preguntó una voz bruscamente desde el otro lado del corredor. Harry cogió la botellita con fuerza y la metió rápidamente al bolsillo. "Eso no te pertenece."
"Parkinson…" se detuvo al verla avanzar hacia él a estocadas. "Lo encontré en la biblioteca, iba a preguntar de quien era ." sacó la bolsita y se la mostró. "Son tuyas?"
"Es de Blaise!" le gruñó la chica, arrebatándosela. "yo me encargo de regresársela. Ahora, apártate de mi camino, Gryffindor!" y con las mismas siguió su camino, apresurada.
Escuchó pasos corriendo que se aproximaban y segundos después un alto pelirrojo apareció por donde había salido Parkinson. Ron corrió hacia él, pero ni bien abrió la boca, Harry señaló el lugar por donde acababa de desaparecer la chica. "Gracias." Fue lo único que escuchó antes de que su amigo desapareciera en la misma dirección.
"Slytherins…" sacudió la cabeza en resignación y con las mismas sacó el frasquito que había dejado en su bolsillo. "Qué hacías tú con esto?" Lo abrió de nuevo y vació un poco en la palma de su mano y se la llevó a la nariz. Parecía ser alguna especie de aceite aromático, olía muy bien, y le era conocido… el jabón que Draco usaba tenía un ligero aroma a vainilla.
"Potter!"una voz chillona gritó en su oído, haciéndolo saltar del susto. El frasquito que tenía en la mano se le resbaló, vertiendo casi todo el contenido sobre su pecho.
"Peeves!" gritó, haciéndose como si fuera a sacar su varita. "lárgate o te acuso con el profesor Lupin!" el poltergaist voló rápidamente hacia él y, luego de tirar los lentes de Harry al suelo, desapareció por el pasillo.
Harry maldijo entre dientes mientras tapaba el frasquito que ya estaba casi vacío, y ahora apestaba a vainilla. Escuchó voces, esta vez viniendo de la dirección contraria, pero a pesar que le resultaron familiares, por alguna razón parecía no poder concentrarse.
Se desabotonó la túnica y la botó a un lado. Tenía calor…. Ah, se sentía tan relajado que sólo quería llegar a su cama y…
Las voces, que se habían hecho más fuertes se detuvieron, pero los pasos se escuchaban cada vez más cerca. El Gryffindor se preguntó porqué ahora escuchaba sólo n par de pasos si hubiera podido jurar que eran dos voces diferentes.
"Potter." Una voz arrastrada dijo su nombre. La borrosa figura de cabellos rubios se acercaba cada vez más, pero se escuchaba como si estuviera alejándose.
"Malfoy," respondió. Intentó caminar pero su cuerpo parecía estar demasiado rejado y tambaleó un poco. Qué le estaba pasando? Parecía como si se hubiese tomado unos tragos… Sintió un cosquilleo en el cuerpo.
Vio la figura detenerse al lado suyo. Le estaba diciendo algo, pero todo lo que Harry quería era sentir los húmedos labios de Draco sobre los suyos. Le cogió los cabellos finos, por un momento le pasó por la cabeza que los cabellos que acostumbraba sujetar no eran tan largos, pero no tuvo tiempo de pensar más, porque el rubio intentó zafarse. Se acordó que Draco estaba molesto con él y que probablemente no quería verlo.
"No seas tan dramático, Malfoy." Dijo Harry cogiéndose de su cuerpo con ambas manos.
"Potter, qué estás…!" escuchó un grito ahogado de sorpresa a lo lejos, peor no le importó y, prácticamente tirándosele encima, besó al rubio.
Sintió que la boca puso rotunda resistencia a su beso, así que tiró de los cabellos sedosos y aprovechó el momento de sorpresa para meter la lengua en la boca del otro.
Ambos cayeron al piso y Harry terminó sentado sobre la piernas del rubio, que parecía querer quitárselo de encima a como dé lugar, no se había detenido ni porque había sido él quien había recibido el golpe de la caída.
Alguien lo cogió por atrás del cuello de sus ropas, y de un fuerte tirón lo obligó a pararse, pero fue el fuerte empujón que le dio el rubio lo que lo obligó a retroceder. Hebras de cabellos rubios quedaron colgando entre sus dedos.
El Gryffindor se dio la vuelta, enojado, listo para maldecir a quien lo había interrumpido… hasta que vio a Snape con aquella expresión sombría y furiosa. Sabía que el profesor le estaba diciendo algo, pero no le entendía.
Harry se puso de pie, y con fuerza tiró del asimiento que tenía Snape de su ropa, pero tiró tan fuerte que no sólo consiguió soltarse, sino que se tropezó con Malfoy, quien todavía estaba en suelo, y perdió el equilibro.
Lo último que le pasó por la mente ante que el golpe con el piso de piedra le hiciera perder el conocimiento, fue que Draco no olía como siempre.
Severus estiró la mano y se la ofreció al rubio para ayudarlo a pararse, mientras miraba a Potter, que estaba tirado en el piso e inconsciente.
"Creo que lo mataste, Lucius." Dijo el profesor. "no sería eso irónico?"
"No tengo tan buena suerte." Gruñó el rubio sacudiéndose la túnica.
"No creo que sus cientos de fans opinen lo mismo." Dijo, conteniendo la risa, sus ojos negros brillaban con picardía.
"Ja, ja" fue la respuesta de Lucius, sin rastros de humor, y casi da un salto una mano fría toco el rostro.
"Te mordió el labio." Sintió el ardor cuando Severus apretó el dedo contra la herida, pero no se movió.
"Potter parecía muy resuelto en no dejarme ir."
El profesor tanteó el aire un par de veces con la nariz.
"Un afrodisíaco," dijo al fin, sus labios se curvaron en una sonrisa torcida. "debe haberte confundido." Se puso de puntillas y lamió la herida lentamente, a su gusto.
"Confundido?" Lucios miró de reojo al Gryffindor. "Eso fue intenso… me pregunto, quien podría causar tal reacción en…?" sus ojos grises regresaron hacia Snape. "Con quién me confundió, Severus?"
Su sonrisa era siniestra. "Con Draco, por supuesto."
Cuando Harry recobró el conocimiento se vio a si mismo en medio de su Sala Común, frente a la chimenea, y a pesar de que ésta estaba apagada, su cuerpo se sentía como si… como si tuviera calentura… y si bien no se sentía decaído, era como si no se hubiera terminado de despertar. La cabeza le palpitaba ligeramente, pero eso no era lo importante en ese momento. No debía estar ahí, tenía que encontrar a Draco. Se le ocurrió ir al cuarto del rubio, pero tenía presente que quizá no estaba ahí, esas últimas noches se había estado encontrando con Morgana y llegaba cansado… Se puso de pie y, quitándose la túnica, subió a su cuarto para sacar el mapa. Draco no aparecía ahí…
Harry salió directamente hacia la habitación secreta, y de haber estado más alerta se hubiera dado cuenta de las dos sombras que lo seguían de cerca.
Corrió tan rápido que llegó al baño de chicas del segundo piso antes de lo pensado, pero en lugar de entrar, siguió de largo, hacia el desierto pasillo que bordeaba la morada de Myrtle, y se detuvo cuando se acabó el camino. No había nada ahí, ningún cuadro ni ninguna otra puerta, una solitaria antorcha iluminaba desde la pared de fondo con una luz tenue.
"Déjame entrar." Ordenó el Gryffindor en Parsel, y la llama se volvió violeta. Harry jaló de la antorcha y esta cedió. El instante siguiente las piedras de la pared que colindaba con el baño se abrieron hacia un túnel subterráneo.
Harry bajó por ahí, guiándose instintivamente por los pasadizos serpenteantes del aquel laberinto subterráneo, hasta llegar a una pequeña puerta, por la cual pasó y cerró detrás suyo, no sin antes suspirar el nombre de la persona que se encontraba tranquilamente durmiendo sobre la amplia cama.
"Lucius!" Siseó Snape cuando el rubio intentó seguir al Gryffindor a través de la puerta, deteniéndolo antes de que la tocase, justo a tiempo. "Idiota! La puerta está protegida! No me vas a decir que no sentiste la magia cuando Potter tocó la perilla."
"Pero Draco está adentro!" refunfuñó señalando la habitación. "Y qué es este lugar? Dónde estamos?"
"Es la Cámara Secreta de Slytherin." Respondió Snape con algo de sorpresa mezclada con indignación en la voz. "O lo que queda de ella." Cogió a Lucius del brazo y comenzó a caminar hacia la salida, obligando al rubio a seguirlo. No fuera que de un arrebato intentara abrir esa puerta.
"Pero tú me dijiste que Dumbledore se había encargado de terminar de sepultarla bajo tierra luego de que Potter destruyó el diario!"
"Lo hizo," respondió el profesor de Pociones, todavía tirando del brazo del otro. Tenían que salir de ahí, el débil hechizo que había puesto para marcar el camino por ese laberinto, se estaba desvaneciendo. "yo estuve ahí, ayudé a sepultarlo todo. Destruimos cada rincón…"
"Y entonces? No me acabas de decir…" Lucius intentó soltarse, pero el asimiento en su brazo se hizo más fuerte.
"Pues al parecer no terminamos con todo! No olvides que ni yo, ni Dumbledore, ni ningún miembro de la facultad habla Parcel, así que tuvimos que conformarnos con hechizos de detección para encontrar pasadizos secretos y otras cosas. No me sorprende que hayamos dejado algunos intactos, pero lo que me gustaría saber es cómo Potter encontró este lugar!"
Lucius vió la salida, era como si la pared de roca fuera semitrasparente por dentro. Intentó soltarse una vez más, no quería salir, quería regresar, Draco estaba adentro… a pesar de que no lo había visto, la mirada del Gryffindor al pronunciar el nombre de su hijo había sido una de alivio.
"Suéltame de una vez!" ordenó, esta vez luchó contra el asimiento, molesto.
Snape, al ver esto, se dio la vuelta y, cogiendo con ambas manos a Lucius, lo lanzó hacia la pared. Para sorpresa de ambos, el rubio la atravesó como si nada. El profesor vio al rubio recobrar el equilibrio e intentar volver por donde acababa de salir, pero fue inútil. Vio a Lucius posar las manos sobre la pared, tanteándola, mirando las ranuras de las piedras con impaciencia… Era como si estuviera al otro lado de un espejo y pudiera vez claramente hacia fuera. Miró hacia atrás, hacia el laberinto, y vio que su hechizo había terminado de desvanecerse. No era que no pudiera recordar el camino, sino que sabía perfectamente que los laberintos mágicos no eran tan simples, y que los corredores se cerraban y abrían a voluntad. Un camino diferente cada cierto tiempo… De otra forma, su hechizo no hubiera desaparecido tan rápidamente.
Volvió la mirada hacia fuera, donde Lucius lo esperaba con el seño fruncido y una expresión furiosa en el rostro. Suspiró, sabiendo lo que le esperaba, y salió.
"Qué rayos te pasa!" Gritó Lucius en cuanto entraron a los cuarteles de Snape y la puerta se hubo cerrado. "Draco está allá dentro con Potter! El muchachito ese acababa de atacarme y ahora está sólo con Draco!"
"Tu hijo no es un santo, Lucius! De tal palo tal astilla!" Gruñó Snape, intentando liberarse del asimiento que el rubio tenía de sus brazos. "Draco sabrá como manejar la situación si Potter se le tira encima." Intentó empujar a Lucius, pero eso sólo resultó en que el otro lo sujetara más fuerte, pegándolo más hacia sí. "Además, a diferencia tuya, no creo que él lo encuentre del todo desagradable."
Malfoy le clavó las uñas en los brazos mientras lo miraba airadamente, y luego lo tiró con fuerza al sillón que se encontraba al lado de la chimenea, para luego sentarse sobre él, una pierna a cada lado de sus caderas, sujetándole ambas manos en el brazo del sillón con una suya.
"No juegues conmigo, Severus…" las palabras arrastradas traían consigo una promesa de dolor, y los ojos grises chispeaban amenazantes.
Snape se estremeció bajo la intensidad de la mirada. La terquedad de su amante lo enfurecía pero el peligro que irradiaba en esos momentos de aquellos ojos lo excitaban. Sacó la lengua y se lamió los labios lentamente, estiró la cabeza ligeramente hacia atrás y entrecerró los ojos en una pose que sabía le era irresistible al rubio.
Estaba jugando con fuego, lo sabía. Cuando Lucius se encontraba así de volátil lo mejor era apartarse o salir lastimado… pero sus encuentros más excitantes se habían producido en ocasiones como aquella, y había adorado cada segundo de ellos.
Relajó su cuerpo lo más que pudo y se puso a la merced del rubio, que ahora lo miraba, además de con enojo, con deseo… las pupilas se habían dilatado a tal punto que casi habían cubierto todo el entorno gris, y todo lo que le había tomado era rendirse ante el asalto de su amante. Era en momentos como ése que Severus se preguntaba quién estaba en realidad en control de la situación, si él porque había conseguido volver al rubio un esclavo de sus deseos, o si Lucius porque había conseguido su rendición ante esos deseos.
Cómo habían llegado al punto en una sola mirada de aquellos ojos llenos de pasión fuera suficiente para crear sensaciones en su cuerpo que lo hacían abandonar todo tipo de razón y pensamiento?
Cuando unos labios ardorosos tomaron los suyos en un beso violento su mente dejó de funcionar y lo siguiente… y lo siguiente fue puro fuego.
PASADO
Severus estaba sentado en el ventanal de la torre sur que daba hacia el bosque prohibido, ambas piernas estiradas sobre el amplio alfeizar, tenía los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada perdida… fue así como lo encontró Lucius luego de buscarlo casi por todo el castillo.
"Estás escondiéndote de mí?" preguntó el rubio cuando estuvo lo suficientemente cerca para besarle el cuello, pero no recibió respuesta. Su joven amante seguía con la mirada perdida en el bosque… "Qué hice ahora, Sev?" preguntó Lucius mirando hacia el bosque e intentando descifrar qué encontraba Snape tan interesante ahí.
"Un mes…" Un suspiro casi imperceptible abandonó los labios de Snape. "En un mes habrás terminado tu último año en Hogwarts y te irás a estudiar a la universidad mientras aprendes los negocios de la familia y viajarás mientras yo me quedo otro año más encerrado en este lugar!" había vuelto el rostro, ahora miraba directamente a Lucius, toda su atención dirigida hacia él.
Aquel arrebato tomó a Lucius por sorpresa. "Un año no es mucho… "
"Ni me digas que vamos a pasar las vacaciones juntos y que podremos vernos en navidad y los fines de semana que permitan salida a Hogsmeade porque ya lo he pensado yo y de todas formas no me agrada la idea!"
Lucius suspiró, pasando la mano por sus cabellos largos. Ese no era el momento más apropiado para tratar el tema por el que había venido, pero… "Justo de eso venía a hablarte, Sev…" ahora era él quien miraba con interés la oscuridad del bosque. Tenía que hacerlo, era ahora o nunca. "Terminando las clases voy directamente a Francia."
"Pero qué…?" Snape se paró de un salto. "Las clases en la universidad no comienzan hasta después!"
"No voy para estudiar… voy a pasar el verano en el chateau de los Black para formalizar mi compromiso antes de entrar a clases."
"Formalizar tu compromiso…" repitió el otro muchacho bajo la lengua, como si no creyera lo que estaban escuchando sus oídos.
Lucius tomó una bocanada de aire. "Me casaré con Narcissa Black en cuanto termine la universidad."
"Con Narcissa… la he tratado varias veces desde que me fui a vivir con ustedes y no se te pudo haber pasado por la mente decirme que ella era tu prometida!"
"Es que no lo era! Todo esto es reciente! La iban a comprometer con Daoud Rabin y mi padre quería que escogiera a alguien apropiado para llevar el nombre Malfoy y a ella la conozco desde mucho antes de entrar a Hogwarts…"
"Y no se te ocurrió mejor idea que comprometerte con ella!"
"Pues sí!" respondió Lucius levantando la voz, la rabia que había estado sintiendo esas últimas semanas regresó a él de pronto. Porqué Severus no podía entender que no tenía alternativa! "No se me ocurrió otra cosa! Mi padre no me dejó otra salida! La última vez que nos vimos me dio el ultimátum de que si no encontraba alguien apropiado iba a desheredarme así tuviera que volver a procrear!" Tomó una bocanada de aire e intentó tranquilizarse. "Entiende, Sev… además, Narcissa sabe de nosotros, y podremos…"
"Yo no voy a ser puto de nadie!" Interrumpió de un grito el otro muchacho, parándose de un salto para ponerse frente a frente con el rubio.
La mirada furiosa en los ojos negros lo hizo retroceder un paso, pero al darse cuenta de eso se rehusó a seguir retrocediendo. Cuando decidió que ya era tiempo de hablar con Severus supo que no iba a ser fácil, pero tampoco esperaba ver esa clase de furia en los ojos bonitos. Al menos, no dirigida hacia él.
"Severus, piensa!" gruñó, ya demasiado cansado de guardar las apariencias. Usualmente aquello no le era difícil, pero en esos últimos meses la frustración e ira se había ido acumulando en él poco a poco y ahora parecía que la situación se le estaba escapando de las manos. "No es sólo mi futuro el que depende del bastardo de mi padre, el tuyo también! O acaso olvidas quién es tu tutor legal ahora? Acaso olvidas que es Julius quien te provee de todo lo que tu abuela te negó? Acaso olvidas que es él quien tiene poder sobre ti ahora? Julius puede arruinar tu futuro si así se lo propone!"
"No me importa!" gritó Snape sin pensar, lo único que pasaba por su mente era que el plácido sueño ya había durado bastante… era hora de volver a la horrible realidad, la realidad en donde no tenía control sobre su propia vida, donde no era más que un paria para unos y objeto de burla para otros
"Pues a mí sí!" gritó Lucius con la misma intensidad y convicción. "Mi padre te destruirá si piensa que haciéndolo ayudará en algo! Y no creas que por ser su hijo dudará en destruirme a mí también si me opongo!" Por su mente pasó la pelea con su padre, y los dolorosos recordatorios que había tenido que llevar luego por su desobediencia. Él no se llevaba bien con su padre, nunca lo había hecho, pero jamás antes Julius lo había lastimado físicamente. Le había lanzado maldiciones que jamás pensó ver a su padre usar contra él, nunca antes le había puesto un dedo encima pero aquella vez su blanca piel había terminado con moretones en todas partes. Había sido entonces que se acordó de Narcissa, su amiga de infancia, o lo más próximo a ella en que podía pensar. Ella también estaba pasando por una situación parecida, su padre iba a forzarla a casar con Daoud Rabin, otro aristócrata que le triplicaba la edad y bien podría ser su padre… ahí fue cuando se le ocurrió la idea. Narcissa entendería.
Luego de varios intentos al fin había conseguido hablar con ella y le propuso la idea. Ella parecía muy ilusionada con la idea, y no era para menos… qué podía esperarle en manos de aquel pedófilo que la había prácticamente comprado a cambio de una jugosa alianza con el medio oriente? Además, Lucius y ella eran amigos, se entendían, la firma del contrato nupcial sólo sería eso, un contrato beneficioso para ambos sin ningún tipo de obligaciones personales. Narcissa aceptó y el plan se había puesto en marcha. Desde informarle a su padre que él había estado saliendo con Narcissa Black, hasta que el padre de ella anuló el anterior compromiso por uno mucho más jugoso con los Malfoy. Había sido el plan perfecto, pero ahora…
"Además," continuó Lucius, desahogando su furia en su amante. "tú qué pensabas que iba a pasar, ah? Tú sabes muy bien quién soy yo y cuáles son mis responsabilidades! No me digas que nunca pensaste en que algún día tendría que casarme con una respetable bruja para poder procrear un digno heredero!"
Una bofetada resonó en el aire y se hizo silencio por unos segundos. Severus, mirando su mano, y Lucius, tocándose el rostro que había comenzado a arder… ambos sin creer lo que acababa de suceder.
"Pues no!" Snape dijo al fin, tratando de mantener su voz bajo control y fallando miserablemente. "Lo sé, fui un estúpido al no pensar en eso. Todo es mi culpa. Fui un idiota al pensar que alguien como tú…" tragó saliva. Tenía que salir de ahí, estaba comenzando a sentirse claustrofóbico.
Se dio la vuelta y aceleró hacia la puerta, pero un fuerte asimiento en su brazo lo obligó a detenerse. "Suéltame!" gritó, zafándose de Lucius y se obligó a sí mismo a mirarlo a los ojos. "No vuelvas a tocarme, Lucius." Siseó, amenazante, lleno de amargura. "Nunca más." Habían sido sus últimas palabras antes de salir y tirar la puerta en la cara del rubio, rogando por que éste no se hubiera dado cuenta de las lágrimas que habían comenzado a caer en su rostro. Cómo odiaba ser tan débil!
Si sólo se hubiera quedado unos segundos más, habría visto los ojos grises ponerse rojos y llenarse de lágrimas; sólo que, a diferencia de él, al heredero de los Malfoy sólo se le escapó una que recorrió, solitaria, el camino hasta su boca.
PRESENTE
El aleteo de las alas de los sinfines de lechuzas entrando al Gran Salón lo despertó de sus divagaciones. Alzó la vista y distinguió fácilmente a su águila real mientras ésta planeaba elegantemente sobre la mesa hasta llegar a él con el acostumbrado envío de todos los lunes: El periódico que le llegaba todos los días, y un paquete de dulces. Cuando, el primer día de clases de su séptimo año, dicho paquete le había llegado, no fue con poca sorpresa que Draco lo recibió, pero cuando vio por el rabillo del ojo la discreta mirada de Snape se obligó a sí mismo a relajarse y a abrirlo para comer uno cuantos. No supo de quién había sido la iniciativa, si de su padre o de Severus, pero no tuvo corazón para decirle a ninguno que su madre había dejado de enviarle dulces en su sexto año.
El ave dejó las cosas a un lado y Draco pasó su mano suavemente por el radiante plumaje y luego apartó algo de su propia comida en un plato para dárselo a un lado.
Miró de reojo la caja en la que sabía venían dulces de sus sabores favoritos y otros exóticos que siempre rotaban, pero no tuvo ganas de abrirla, no tenía ganas de hacer nada… no había dormido casi nada en las últimas semanas, y aunque el tenedor seguía llevando los pankakes a su boca, parecía estar comiendo sólo por reflejo.
Su mente volvió a otros asuntos, a los que últimamente le habían estado quitando el poco sueño que tenía, la actitud de Blaise. El pelirrojo estaba actuando de manera extraña, demasiado extraña inclusive para sus estándares. Y la forma en la que había tratado a Finnigan… Draco sabía que Blaise podía ser tan cruel como pocos que había conocido, pero le había dado la impresión que a su amigo realmente le importaba el pequeño irlandés, lo que le había sorprendido al principio hasta que llegó a acostumbrarse a ello. Después de todo, Finnigan no era alguien difícil de tratar, muy por el contrario, la gente en Slytherin inclusive se estaba acostumbrando a tenerlo por ahí casi diariamente, nunca decía nada sobre lo que veía ni sobre lo que escuchaba. Era más que obvio para cualquiera que Finnigan prácticamente idolatraba a Blaise, nunca hacía nada para ocultarlo. Y en secreto, en las noches en las que el pelirrojo le confiaba algunos secretos al oído, Draco estaba seguro que el Gryffindor era adorado de igual forma.
Sólo bastaba que Blaise lo mirara y el Gryffindor sonreía como si lo más maravilloso del mundo le estuviera pasando. Sólo bastaba que el pelirrojo abriera la boca para que el irlandés no pudiera rehusarse a lo que saliera de ella. Nunca le había escuchado un no al irlandés si era Blaise el que lo pedía, y a cambio, el pelirrojo le cumplía cada uno de sus caprichos. Era muy diferente de otro Gryffindor que él conocía… cierto Gryffindor que había ido a molestarlo a media noche justo cuando acaba de conciliar el sueño.
Sus pensamientos comandaron sus acciones y sin darse cuenta había alzado la cabeza y estaba mirando directamente a los ojos verdes de Potter, que lo estaba mirando de vuelta con una expresión neutra en el rostro.
Una expresión neutra? Hum… era raro que Potter pudiera mantener una por mucho tiempo, a menos que algo extremadamente serio estuviera sucediendo. Pero qué podría estar sucediendo? Fue en ese momento que se dio cuenta que lo estaban mirando. Sintió cada vez más claramente las miradas sobre sí y cada vez se hacían más. Era su imaginación el ruidoso Gran Salón estaba en completo silencio?
Apartó la vista del Gryffindor y pasó la mirada por las demás mesas.
No había sido su impresión, lo estaban mirando. O si no lo estaban mirando a él estaban mirando a Potter. O a ambos. Y todos parecían haber olvidado sus desayunos para poder observarlos.
Casi salta del susto cuando alguien golpeó la mesa a su lado, pero consiguió mantener la compostura y volvió la vista a un lado, listo para darle una mirada amarga a quien lo había hecho, pero consiguió mantener una expresión desinteresada cuando vio que había sido Blaise, y que ahora estaba parado y mirando con odio al otro lado del comedor. Hacia Gryffindor.
Escuchó otro estruendoso sonido en el silencioso comedor, el de una silla cayendo, que venía desde Gryffindor. Pasó la vista hasta el otro lado del comedor y vio qué era lo que había sucedido. Potter había tirado su silla hacia atrás al pararse de golpe para enfrentar la mirada del pelirrojo.
Qué rayos…? pensó, pero antes de que pudiera siquiera asimilar lo que estaba sucediendo vio a Potter saltar por sobre su mesa, y el instante siguiente Blaise estaba haciendo lo mismo, hasta que los dos se encontraron en el medio del comedor, las miradas desafiantes que ambos se mandaban sólo podían considerarse como peligrosas.
Por unos momentos ambos se quedaron así, sólo mirándose, momentos que Draco aprovechó para intentar ponerse al día de los hechos. Volteó la vista hacia Pansy, que parecía estar cogiéndose de la mesa para no levantarse y tener un mejor panorama de lo que iba a suceder entre los dos muchachos que parecían querer matarse con la mirada. Al parecer la chica sintió sus ojos sobre ella porque volteó y lo miró con algo de preocupación, luego sus ojos oscuros se posaron sobre el periódico que Draco todavía no había abierto.
El rubio no perdió tiempo y desenrolló el periódico. En ese instante entendió el porqué del extraño comportamiento de todos.
Ahí estaba, en primera plana, una foto suya con Potter… besándose apasionadamente. Del titular sólo alcanzó a leer su nombre y el del Gryffindor, antes de que su mirada volviera a la escena que se desarrollaba a unos metros de él, para beneplácito del público presente.
"Aléjate de él, Potter." Gruñó Blaise.
"No." Harry le devolvió el gruñido.
Se escuchó un sonido de sorpresa general en todo el comedor.
"Te lo advierto, Gryffindor, apártate que no estoy jugando."
"Y tú crees que yo sí? Olvídalo. Sobre mi cadáver."
"Sobre tu cadáver? Ahora eso sí suena interesante." El pelirrojo le hizo una mueca con la boca mientras lo miraba de pies a cabeza.
El Gryffindor sonrió, una sonrisa torcida que hubiera hecho a cualquier Slytherin orgulloso. "Quieres guerra? Guerra vas a tener, Zabini."
Draco sólo miraba todo con un aire de indiferencia que le estaba costando mucho trabajo mantener, ya que sabía que los ojos de todos también estaban sobre él… Y por dentro una sola idea le pasaba por la mente: trágame tierra.
TBC
YOU'RE BEAUTIFUL
My life is brilliant.
My love is pure.
I saw an angel.
Of that I'm sure.
She smiled at me on the subway.
She was with another man.
But I won't lose no sleep on that,
'Cause I've got a plan.
You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
And I don't know what to do,
'Cause I'll never be with you.
Yeah, she caught my eye,
As we walked on by.
She could see from my face that I was,
Fucking high,
And I don't think that I'll see her again,
But we shared a moment that will last till the end.
You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
I saw your face in a crowded place,
And I don't know what to do,
'Cause I'll never be with you.
You're beautiful. You're beautiful.
You're beautiful, it's true.
There must be an angel with a smile on her face,
When she thought up that I should be with you.
But it's time to face the truth,
I will never be with you.
ARTIST: JAMES BLUNT
YOU'RE BEAUTIFUL
Mi vida es espléndida
Mi amor es puro
Vi a un ángel
De eso estoy seguro
Ella me sonrió en el subterráneo
Estaba con otro hombre
Pero no perderé el sueño pensando en eso
Porque tengo un plan
Eres hermosa. Eres hermosa
Eres hermosa, es cierto
Vi tu rostro en un lugar lleno de gente
Y no sé qué hacer
Porque nunca estaré contigo
Sí, sus ojos encontraron los míos
Al pasar
Ella pudo ver en mi rostro que
Estaba volando alto
Y no creo que la vuelva a ver
Pero compartimos un momento que durará para siempre
Eres hermosa. Eres hermosa
Eres hermosa, es cierto
Vi tu rostro en un lugar lleno de gente
Y no sé qué hacer
Porque nunca estaré contigo
Eres hermosa. Eres hermosa
Eres hermosa, es cierto
Debe haber un ángel con una sonrisa en el rostro
Cuando pensó que debería estar contigo
Pero es hora de encarar la verdad
Nunca estaré contigo
ARTISTA: JAMES BLUNT
