Hola, hola, nuevo capítulo, disculpen la demora pero esta vez no fue por falta de inspiración sino de tiempo jeje, cuando no es una cosa es la otra XP, muchas gracias por sus lindos reviews y por seguir leyendo, las dejo para que lean (esta vez la madre de Haru se comporto mas civilizadamente XD) y nos leemos luego. Besos.
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Capitulo 11
-Olvídalo...- podía escucharse como trituraba con sus dientes los dulces que tanto le gustaba comer -...tu sabes muy bien lo difícil, por no decir imposible, que es conseguir tan siquiera un espejo para un automóvil tan antiguo, ¿y esperas que lo restaure en dos días?, la verdad no se que piensas hacer con esa reliquia pero tomara mucho mas de dos días para dejarlo como nuevo-
-Entonces utiliza partes de otros autos o lo haz lo primero que se te ocurra, pero necesito que esté listo para el domingo-
-¿Me puedes decir cuál es la urgencia?-
-¡Eso no es de tu maldito interés, solo haz lo que te pido sin preguntar!-
-De una vez te digo que te saldrá costoso, tendré que dejar a un lado otros trabajos para poder dedicarme a arreglar ese vejestorio y eso hará que me retrase en algunas entregas, y después no te quiero escuchar quejándote porque no podremos cumplir con los plazos, ¿aun así quieres que pierda mi tiempo de esa manera?-
-El dinero es lo de menos y en cuanto a las entregas yo mismo hablare con los clientes-
-Creo que ahora si me está comenzando a picar la curiosidad, de quien es para que dejes a un lado trabajos más importantes y porque lo quieres para el domingo, ¿es de alguna chica?, aunque no debe ser cualquier chica, de seguro debe ser alguien muy especial para que le des tanta prioridad-
-¡Deja de perder el tiempo preguntando estupideces y más bien comienza a trabajar!- tiro el teléfono molesto
Aun se encontraba en su oficina, ya todos habían salido, volvió a tomar el teléfono para realizar otra llamada, tenía que hacer una reservación en un hotel para todo el fin de semana, cuando termino de hablar se dirigió hacia el hotel, cuando llego, decidió llamar a Haru.
-Hola-
-¿Ya viste mi cuarto?-
-Ah, eres tu- dijo un poco distraída -no, no lo he visto, en este momento estoy ocupada con cosas más importantes-
-¿Que dijeron tus padres?-
-...nada, les gusto mucho- no quería recordar todo lo que su madre había dicho -en este momento no puedo hablar... pero quiero que sepas que te agradezco mucho por lo que hiciste-
-No te preocupes por eso, créeme que estoy más agradecido yo el que hubieras aceptado mi ayuda, entonces no te quito más tiempo, hablaremos mañana, que descanses-
-...Buenas noches-
Colgó rápidamente ya que no quería que su madre supiera que estaba hablando con él y mas porque había comenzado a molestarla insinuándole que Gokudera era un buen hombre y un posible prospecto
-Si supieras como es realmente-
Pensó mientras escuchaba a su madre hablar maravillas de él a pesar de que lo acababa de conocer y mientras hablaban su celular volvió a sonar.
-¿Quien te está llamando tanto?- pregunto su madre cuando vio que salió para hablar a solas -¿Porque no hablas aquí frente a nosotros?-
No supo que decirle, no quería contestar, pero ante su insistencia tuvo que hacerlo
-¿Ho...hola?- esperaba que no se tratara de Gokudera
-Hola Haru, discúlpame por no haberte llamado antes...- se trataba de Bianchi y suspiro de alivio -...pero estuve buscando por todos lados y no pude encontrar nada, de verdad perdóname- sonaba preocupada
-Tranquila Bianchi-san- su madre dejo de mirarla fijamente cuando la escucho pronunciar el nombre de una mujer -pero ya pude solucionar ese problema-
-¡¿En serio?! ¿Como le hiciste?-
-El lunes te cuento todo-
-¿Estas con tus padres?-
-Si-
-Bueno, entonces me contaras todos los detalles después-
-Buenas noches Bianchi-san y muchas gracias por todo-
-¿Quien era?- pregunto su madre después de que por fin pudo aprender a utilizar la estufa para preparar un te
-E...era una amiga del trabajo- se acerco a ella para seguir ayudándole -¡¿Esto es caviar?!- pregunto asustada al ver una lata que su madre había destapado
-Si, siempre había querido probarlo y si mal no recuerdo creo que esto se come sobre galletas- abrió los gabinetes superiores buscando las galletas
-Creo que te estás tomando muchas confianzas Aki, no creo que debas tomar esas cosas sin permiso-
-Gracias papa, sabía que podía contar contigo- pensó al ver que su padre estaba de su lado
-Aunque...- se levanto del sofá y acerco hasta la cocina -...yo también había querido probarlo, pero creo que se come con pan-
-¿Hahi? pero papa, mama, no deberían tomar lo más costoso para comer- aunque Gokudera le había dicho que no le cobraría nada, ella sabía que el buscaría la manera para hacerlo y lo que afirmo esa sospecha fue lo último que le dijo Gokudera antes de colgar
-No creo que vaya a poner problema solo por una pequeña lata, ¿no me digas que no te gustaría comer aunque sea solo un bocado?-
Su madre tenía razón, era solo una lata, además si de todos modos le iba a cobrar, por lo menos tenía que aprovechar su estancia allí. Después de que terminaron de comer, sus padres decidieron lo que harían y a donde irían, Haru pensó que por fin podría pasar un día tranquilo con sus padres, sería muy divertido poder conocer la ciudad junto a ellos y relajarse después de un día tan estresante como el que acababa de tener. Sus padres se fueron a dormir y Haru hizo lo mismo, subió y entro a la habitación de Gokudera, se sentía un poco incomoda de pasar la noche allí.
-Quien sabe cuántas mujeres habrá traído aquí-
Prendió la luz y vio que era muy grande y bonita, el piso también estaba entapetado, el frente estaba cubierto por unas hermosas cortinas, trato de correrlas pero al parecer eran igual que las de la sala, busco por toda la habitación hasta que encontró un control parecido al que utilizo el portero, jugó con los botones hasta que las cortinas comenzaron a correr y la vista era igual de hermosa, dejaba ver toda la ciudad, las dejo abiertas ya que no volvería a tener la oportunidad de dormir con una vista tan hermosa como esa. Luego se dirigió hacia el armario y se sorprendió al ver lo grande que era, tenía el tamaño de una pequeña habitación, pero se sorprendió aun más de encontrar su ropa y sus cosas allí.
-¿Sera que Octavia-san las habrá traído?-
Bianchi no pudo ser ya que ella no sabía que su hermano le había prestado su casa para pasar el fin de semana, así que la única que pudo haberlas traído fue ella, tal vez por eso era que miraba con insistencia su teléfono, esperando la llamada de Octavia para saber si había terminado de organizar sus cosas y poder traer a sus padres.
-Después le agradeceré a Octavia-san-
Tomo su pijama y se dirigió al baño para cambiarse y lavarse los dientes, de nuevo se sorprendió al ver lo grande y hermoso que era, la ducha tenia puertas de vidrio y había una enorme tina, pensó otra vez que si de todos modos le iba a cobrar porque no aprovechar su estancia allí, al fin y al cabo cuando volvería a tener la oportunidad de estar en lugar tan bonito como ese. No sabía como utilizar la tina pero si sabia como utilizar la ducha, así que se dio un agradable y relajante baño antes de dormir, lo que le ayudo bastante, ya que apenas se acostó en esa suave y cómoda cama quedo profundamente dormida. Al abrir los ojos, le agrado ver esa magnífica vista, se levanto y se acerco hasta el gran ventanal, suspiro mientras estiraba sus brazos.
-Seria bonito despertar así todas las mañanas-
Si, definitivamente seria muy agradable vivir en un lugar así
-Buenos días-
-¡Hahi!- se asusto al ver que Gokudera salía del baño secándose el cabello y con nada más que una toalla atada a su cintura -¡Que...que haces aquí!-
-Se te olvida que vivo aquí- se quedo mirando a Haru -esa es una pijama muy sexy- sonrió mientras lo decía
Haru se miro y de un brinco regreso a la cama cubriéndose con las cobijas
-¡N...no deberías estar aquí!- lo regaño -¡¿Sabes lo que pasara si mis padres te ven?!-
-No te preocupes por eso- abrió el armario y comenzó a elegir lo que se iba a poner -además tuve que venir porque olvide sacar algo de ropa-
Mientras estaba de espaldas, Haru noto lo que parecía ser una cicatriz que iba desde su hombro derecho y bajaba por solo una parte de su espalda, se notaba que era vieja
-¿Estas mirando mi cicatriz?- pregunto al ver como lo miraba fijamente
-¡Hahi!, N...no- rápidamente miro hacia otro lado
-¿Entonces que me estabas mirando?- sonrió al imaginar la respuesta que le daría
-¡Nada!- grito molesta girándose hacia él para preguntarle hasta cuando pensaba quedarse, pero al ver que se iba a quitar la toalla lo detuvo -¡¿Que estás haciendo?!-
-Voy a vestirme- ya tenía lista la ropa que se iba a poner
-¿Y no pensabas cerrar la puerta?- envolviéndose en la sabana se levanto de la cama y camino hacia él para empujarlo dentro del armario y cerrar la puerta -Puedes salir cuando estés completamente vestido-
Se quedo de pie sosteniendo la puerta, lo único que quería era que se fuera lo más pronto posible antes de que sus padres se levantaran, no pudo evitar pensar que el hacia todo eso para divertirse con su sufrimiento, cuando termino de vestirse trato de salir pero Haru aun sostenía la puerta.
-¿Piensas dejarme aquí encerrado?-
-No, quiero que te vayas en este momento- dijo abriendo la puerta y empujándolo fuera de la habitación, mientras ella se colocaba una bata para no salir con la sabana
-¿No vas a dejar que salude a tus padres?- pregunto mientras sonreía y en ese momento Haru pudo confirmar de que si se divertía con su sufrimiento
-Sera mejor que bajes la voz- dijo susurrando mientras bajaban por las escaleras
Dirigió una rápida mirada hacia la habitación de sus padres y comenzó a caminar más rápido, sabía que a ellos les gustaba madrugar así que podrían salir en cualquier momento, abrió la puerta y lo saco de un empujón
-Si necesitas sacar más ropa puedes venir al medio día, a esa hora no estaremos aquí- trato de cerrar pero el detuvo la puerta con su mano
-¿Te das cuenta de que me estas echando de mi propia casa?- pregunto susurrando aun con una sonrisa en su rostro
-No te estoy echando pero por favor vete, mis padres pueden salir en cualquier momento-
-¿Que piensas hacer para compensarme por esto?- continuaba susurrando -porque no creas que puedes echarme así como si nada-
-Pero me dijiste que podíamos quedarnos el fin de semana, tu sabias que no podías venir mientras mis padres estuvieran aquí, solo te estoy pidiendo que te vayas porque no quiero que ellos te vean salir de aquí a estas horas, de seguro imaginaran lo que no es- y sabía muy bien que su madre era experta en eso, con la escena que le había dado el día anterior, si lo viera salir de allí de seguro le daría un infarto
-Tienes razón, por eso vine temprano, para salir sin que me vieran, pero gracias a ti me demore más de lo que pensaba ¿y esto es lo que recibo a cambio? ¿Que me eches de mi casa, después de lo que hice por ti?- pregunto haciéndose el ofendido
-Por favor vete- ya podía escuchar los gritos de su madre al verlo ahí, al verlo a él con el cabello húmedo y a ella aun con su pijama, imaginando que pasaron la noche juntos
-¿Entonces que harás?- volvió a preguntar sacándola de sus pensamientos
-Hare lo que sea, pero por favor vete, mis padres no demoran en salir- no dejaba de mirar hacia el pasillo que conducía hacia su habitación
-Dijiste exactamente las palabras que quería escuchar- su sonrisa se hizo más amplia
-¿Hahi?- en ese momento se dio cuenta de lo que había dicho, pero ya era muy tarde para retractarse
-Ahora si me iré, pasare después a sacar algo de ropa, que te diviertas con tus padres-
-¿Hayato-kun?- Haru quedo fría al escuchar la voz de su madre detrás de ella -¿Que haces aquí tan temprano?- se acerco hasta la puerta y quedo de pie al lado de Haru
-Vine a ver como estaban y si necesitaban algo, pero ya me iba-
-¿Haru no te invito a seguir?- pregunto empujando a Haru y abriendo mas la puerta indicándole que siguiera -Por favor pasa, no puedo dejar que te vayas sin ofrecerte nada-
-Muchas gracias- a pesar de la mirada de "largo de aquí" que le dirigió Haru, acepto la invitación
-¿Que te gustaría tomar?- se dirigió hacia la cocina mientras Gokudera se acomodaba en la sala
-Un te estaría bien-
-¿Que estás haciendo?- pregunto Haru acercándose a él mientras su madre estaba de espaldas
-Tu madre me invito a seguir, no podía decirle que no-
-Si, si podías decirle que no-
-Haru, ve a vestirte- le dijo aun estando de espaldas -esa no es manera de recibir una visita-
-Espero que cuando regrese ya no estés aquí- le susurro antes de irse
Subió rápidamente y se vistió, si él no se había ido, que era lo más seguro, haría que se fuera sin que su madre sospechara nada, inventaría algo para hacer que se fuera. Cuando bajo no estaba solamente con su madre sino que su padre también se había unido a la conversación, de alguna manera había logrado ganárselos a pesar de lo que había sucedido el día anterior, es mas, Haru podría haber jurado que sus padres habían olvidado por completo todo lo que había sucedido ya que se notaba que estaban conversando como si se conocieran de toda la vida.
-¿Quieres un poco mas de te?- se levanto y tomo la tasa para volver a llenarla
-Si, muchas gracias-
Haru bajaba las escaleras sin quitarle la mirada de encima, estaba seria y frunciendo el ceño, el se dio cuenta, pero continuaba con esa sonrisa que decía "se que la estas pasando mal pero no me importa", Haru creyó que había comenzado a imaginar cosas, pero de alguna manera parecía como si hubiera aprendido a descifrar lo que él pensaba, como si pudiera leerle la mente. Se acerco hasta la sala y se iba a sentar al lado de su padre, pero en ese momento su madre venia de regreso con la taza de té y empujo a Haru para que se sentara al lado de Gokudera, quien al darse cuenta se corrió dándole espacio.
-Y dime Hayato-kun...- coloco la taza frente a él y se sentó al lado de su esposo -... ¿conoces al dueño de este apartamento? Haru aun no nos ha hablado de él y quisiera saber más para quien trabaja mi hija-
-Claro que lo conozco, somos amigos de toda la vida- miro a Haru con esa sonrisa que desde ese momento ella llamaría su sonrisa sádica
-Oh, en serio y que clase de persona es- tomo un sorbo de su te
-No voy a mentirle, aunque somos buenos amigos debo admitir que es bastante mujeriego, a pesar de que muchas veces le he dicho que cambie su estilo de vida, que debería dejar de estar con una y con otra y establecerse, casarse, pero no escucha nada de lo que le digo- suspiro con preocupación -en estos momentos debe estar por ahí con quien sabe quien, hasta le he presentado buenas chicas, mujeres serias, pero él las rechaza de inmediato, la verdad es que no sé lo que piensa, me preocupa mucho que se comporte de esa manera-
De reojo se dio cuenta de que Haru lo estaba mirando, con los ojos completamente abiertos y la boca abierta, le dieron ganas de reír pero logro contenerse
-No puedo creer que seas tan buen amigo- su madre lo miraba con adoración -y por lo que dices supongo que tú no eres así-
-Por supuesto que no- Haru continuaba mirándolo con la misma expresión
-No puedo creer que un joven tan atractivo como tú, sea tan serio y tan maduro, aunque estoy segura de que habrán muchas chicas detrás de ti-
-No voy a decir que no, pero la verdad es que estoy esperando a que aparezca la indicada...- le dirigió una rápida mirada a Haru -...solo me interesa conocer una buena mujer con quien pueda compartir mi vida y estar con ella para siempre-
-Eso es lo mas romántico que he escuchado, ¿pero sabias que mi Haru también piensa de esa manera?- cuando escucho a su madre dejo de mirar a Gokudera para dirigir toda su atención hacia ella -Ella también está esperando para conocer al hombre indicado, aunque yo tampoco puedo negar que también quiero que conozca a un buen hombre...- hizo una pausa y los miro a los dos -... ¿no crees que es una gran coincidencia que dos jóvenes que piensan igual se hayan conocido?-
-Claro que s...-
-¡No!- grito Haru interrumpiéndolo -Créeme mama que esto no es ninguna coincidencia y las cosas no son lo que parecen- se levanto -¿No tienes que irte?- le pregunto a Gokudera
-Haru compórtate, que es esa manera de hablarle-
-Lo que pasa es que tiene mucho trabajo y no podemos seguir quitándole su valioso tiempo, además como el mismo dijo, solo pasaba para ver como estábamos, estamos bien así que ya te puedes ir- le señalo la puerta
-¿Es verdad que tienes mucho trabajo?-
-No, si tuviéramos mucho trabajo no hubiéramos podido darle a Haru el día libre ¿cierto?- pregunto mirándola
-Entonces porque no nos acompañas, teníamos planeado salir a conocer la ciudad y que mejor que tener como guía a alguien que la conoce muy bien, ¿Que dices Nanjiro?-
-Por mí no hay ningún problema-
-¡Papa!- su padre también había sido engañado por Gokudera, al fin y al cabo no es lo que todo padre quiere, que su hija se case con un buen hombre y él había logrado engañarlos haciéndoles creer que él era esa clase de hombre
-¿Que dices, nos acompañarías?-
-Sera un placer-
-Vamos Nanjiro, terminemos de alistarnos, debemos aprovechar el día- los dos se levantaron y regresaron a su habitación
-¡¿Que haces?!- le pregunto al ver que sus padres ya no podrían escucharlos
-No me mires así, es la verdad, hoy tengo tiempo, además para eso están Tsuna y Dino, ellos se pueden encargar de todo en mi ausencia-
-¡No te lo pregunte por eso!-
En ese momento salieron sus padres, quienes sin perder el tiempo se dirigieron a la salida llevándose a Gokudera con ellos quien de inmediato adopto su rol de guía, muy a pesar de Haru quien había sido dejada atrás, el recorrido había comenzado y varios de los lugares a los que fueron incluían, museos, parques, restaurantes y centros comerciales en donde finalmente su madre le presto atención ya que cuando se trataba de compras solamente podía compartir ese momento con otra mujer. Cuando terminaron sus compras, continuaron con su recorrido, ese día no fue como Haru lo tenía pensado, pero por lo menos sus padres se estaban divirtiendo y aunque no quería admitirlo, ella también se divirtió, sintió ganas de reír en ese momento, cuando se dio cuenta de que no fue tan mala idea el que Gokudera los hubiera acompañado. Había comenzado a atardecer y ya era hora de regresar.
-Pero antes de regresar tenemos que hacer una parada en la torre de Tokio, me contaron que es un lugar muy bonito y muy romántico-
-Por que no lo dejamos para mañana mama, creo que ya todos estamos cansados-
-Yo no- dijo Gokudera
-Yo tampoco- dijo su padre
-Vez, además es mejor si vamos los cuatro hoy, ya que la vista es más bonita al atardecer, y mañana a esta hora ya tenemos que regresar a Namimori-
Vencida por los tres no le quedo más remedio que aceptar, aunque no le agradaba mucho la idea de estar en un lugar supuestamente romántico, con alguien como Gokudera, pero al encontrarse con aquella hermosa vista de la ciudad con un hermoso atardecer rojo, se le olvido todo, incluso se le olvido lo cansada que estaba, se distrajo tanto con la vista que no se dio cuenta de que Gokudera estaba a su lado.
-En verdad es una vista muy hermosa-
-¡Hahi!- se asusto al escucharlo tan cerca de ella -no te me acerques tanto, no quiero que mis padres nos vean-
-Pero si ellos ya se fueron-
-¡Hahi!- comenzó a mirar buscándolos pero no los vio por ningún lado
-Me dijeron que estaban cansados y decidieron regresar, también me dijeron que podíamos quedarnos el tiempo que quisiéramos-
-Mentira, ellos no se irían sin decirme nada- aun continuaba buscándolos
-Si no me crees puedes preguntarles cuando regreses-
-Lograste engañarlos muy bien- dijo cuando finalmente se dio cuenta de que se habían ido
-Aprendí de la mejor- la miro sonriendo pero no con su sonrisa sádica
Sintiéndose aludida decidió cambiar de tema
-N...no sabía que te gustaba la poesía- dijo lo primero que se le cruzo por la mente
-No me gusta, es más, me parece aburrida- dijo mientras volvía su mirada hacia el atardecer
-Pero entonces...-
-Pero entonces...- la interrumpió regresando su mirada hacia ella -... resulta que a las mujeres les encanta, bien pudiste comprobarlo con tu madre- Haru no dijo nada simplemente giro sus ojos en desagrado -¿Porque haces esa cara? ¿Acaso a ti no te gusta?- la miraba divertido
-No, no me gusta, prefiero las novelas o libros de ficción o fantasía, me gustan las historias emocionantes y para mí, la poesía no tiene nada de emocionante-
-Parece ser que no somos tan diferentes después de todo- la miro fijamente
-El que no nos guste la poesía no quiere decir que no seamos diferentes, a mucha gente no le gusta y eso no quiere decir nada, es solo un gusto-
-Es cierto, pero resulta que a mí no me gusta por la misma razón que tú, a mí no me gusta porque no tiene nada emocionante, cuando regreses, puedes revisar los libros que tengo, te aseguro que no habrá ninguno que no te llame la atención-
-Es verdad, recuerdo haber visto unas repisas con libros- pensó
-Por eso es que te digo que no somos tan diferentes como creías- volvió su mirada al atardecer que poco a poco se iba oscureciendo
Permanecieron un momento en silencio, Gokudera continuaba con su mirada hacia la ciudad, Haru noto que habían varias parejas alrededor de ellos, haciéndola sentir un poco incomoda, pero Gokudera no se dio cuenta, Haru se quedo mirándolo, si no hubiera estado tan cerca de él no hubiera podido notar la leve sonrisa que tenia, como si estuviera recordando algo agradable, se veía tan fascinado con aquel paisaje y ella se sintió tan fascinada al verlo de esa manera, se veía tan diferente, todo el ambiente en aquel momento le resulto agradable, incluso ese instante de silencio, la oscuridad y las luces de la ciudad le dieron un toque mágico que extrañamente le hizo querer permanecer al lado de él.
-¿Si cambiara mi forma de ser y dejara mi estilo de vida...- pregunto mirándola fijamente pero ya no sonreía -...crees que tendría una oportunidad contigo?-
-¡¿Hahi?!-
Haru se sorprendió con esa pregunta, aunque conociéndolo sabia que se trataba de una broma, pero al ver lo serio que estaba, no pudo evitar pensar en como seria si el de verdad cambiara, recordó los pocos momentos en los que logro comportarse cuando estaban los dos solos, y en la forma en la que se había comportado ese día con sus padres, con ella, fue tan amable, definitivamente se comporto como si fuera otra persona
-Si el cambiara... entonces yo...-
-Jajá...- comenzó a reír confundiendo a Haru -...quita esa cara, solo estaba bromeando- continuo riendo
-¡Estúpido!- se molesto porque pensó que lo había preguntado en serio
-Porque te molestas, no me digas que...-
-Quiero regresar, ya es muy tarde- se dirigió hacia los elevadores
-¡Espera!- corrió tras ella -¿No me digas que lo estabas pensando?- pregunto cuándo logro alcanzarla pero no le contesto -¿En serio lo estabas pensando?-
Las puertas del elevador se abrieron y Haru entro junto con otras personas seguida por él, cuando las puertas se cerraron el celular de Gokudera comenzó a sonar
-¿Que sucede Tsuna?- contesto sin dejar de ver a Haru
-¿En donde estas? no se supone que íbamos a encontrarnos esta noche-
-¿Esta noche?- Haru se alejo al escuchar la pregunta -¿Para que?-
-¿No me digas que se te olvido? ¿Recuerdas las chicas que conocimos el otro día? se suponía que íbamos a salir con ellas esta noche y ya llevamos una hora esperándote-
-Discúlpame pero no creo que pueda ir-
-¡¿Que?!-
-Lo que oíste- Haru salió del elevador apenas las puertas se abrieron -en este momento no puedo hablar contigo, te llamo después- colgó y salió tras Haru quien caminaba rápidamente -¡Espera! ¿Acaso te piensas ir sola?-
-Si, parece que tenias planes esta noche y no voy a dejar que los canceles por mi culpa-
-No te preocupes ya los cancele, además le prometí a tu madre que te llevaría de regreso-
La tomo del brazo y la llevo hasta su auto, abrió la puerta y la empujo hacia adentro, para después volver a cerrarla, cuando emprendieron su camino de regreso, Gokudera pudo notar que Haru continuaba molesta, intento hablar con ella pero igual que las otras veces permaneció en silencio. Ya se encontraban en la entrada del edificio, Haru salió sin decir nada, Gokudera se dio cuenta de que había olvidado sus paquetes y los bajo para llevárselos.
-¿No se te olvida algo?- pregunto llamando su atención, Haru se giro y cuando vio los paquetes regreso y se los quito, pero Gokudera alcanzo a tomarla de la mano antes de que se fuera -¿Cual es tu respuesta?-
-¿De que hablas?- pregunto sin verlo a los ojos
-La pregunta que te hice, ¿Si o no?-
Haru no respondió, se soltó de su agarre y comenzó a caminar hacia adentro, pero al llegar a la entrada se detuvo girándose hacia él
-Para que quieres saberlo, después de todo era solo una broma-
-Si quieres te lo puedo volver a preguntar, pero esta vez si seria en serio-
-No es necesario que lo hagas, si quieres saber la respuesta porque no lo compruebas por ti mismo en vez de preguntármelo-
-¿Lo dices en serio?-
-No, solo estaba bromeando-
