Maldición- Dijo la joven al ver el brazalete que Sesshomaru había dejado atrás. Era bellísimo, se trataba una delicada cadena de eslabones gruesos adornada por una flecha de plata. La rubia se lo coloco rápidamente en su muñeca izquierda y salió disparada detrás del albino.

-¡Sesshomaru!- Grito mientras corría y los arbustos golpeaban cruelmente su rostro. -¡Espera! no te vayas!. Las mejillas de Tsuki comenzaron a arderle y su corazón se encontraba sobresaltado. La joven no solía correr mucho en su época, ni era una gran amante de los deportes en los que hiciera falta una gran resistencia física, por lo que el aire comenzaba a pesarle demasiado en los pulmones y la vista se tornaba borrosa lentamente. -Sessh... ssho... ma...ru... ¡Espérame!. Pero el albino no se distinguía.

-Probablemente ya se alejo- Pensó la joven sin detenerse. De pronto, la rubia fue salvada por un golpe de suerte, ya que una gruesa raíz se engancho en su tobillo haciendo que cayera de boca al piso, en el momento preciso que un espantoso yokai con forma de serpiente se abalanzo sobre ella. Tsuki ahogó un grito al ver a la criatura pasar por encima de ella. Rápidamente se puso de pie y quedo estática ante la desagradable criatura.

-¡Mantente quieta!- Musito la criatura preparándose para atacar de vuelta. Pero Tsuki no iba a permitir que ese insecto inmundo le tocara siquiera un cabello, así que saco un cuchillo de guerra que traía en una funda en la espalda baja

. -No voy a permitir que te acerques- Soltó la joven aun agitada por la corrida con tono desafiante. El yokai se abalanzo velozmente sobre Tsuki, pero esta lo esquivo haciéndose solo un rasguño en el hombro izquierdo, logrando causar un profundo corte en toda la parte lateral del monstruoso cuerpo de la serpiente

. -Aaaaaaaaaaaaah- Rugió la criatura retorciéndose por unos segundos. -Te asesinaré estúpida humana- El monstruo intento abalanzarse nuevamente. La rubia se preparo nuevamente para defenderse, la sangre comenzaba a recorrer su brazo izquierdo, ella sabia sin duda que eso le traería problemas, Sesshomaru no seria el único que podía oler su sangre por lo que probablemente atraería a otros seres poco deseados.

La serpiente se movió ágil mente para intentar aprisionar a la rubia con su cuerpo, pero las garras venenosas de Seshomaru deshicieron su cuerpo en cuestión de segundos, dejando Tsuki completamente sorprendida. El albino sacudió su mano para limpiar los restos de sangre que la criatura había dejado en el, observo fríamente a la rubia y comenzó a caminar en sentido contrario en que la joven se dirigíacuando lo perseguía.

-Sesshomaru- Susurro la chica con una mano en su pecho... -¡Sesshomaru!- Se encontraba nerviosa y temblaba como una hoja sin entender bien porque, pero el yokai no contestaba, solo seguía caminando. -Por favor Sesshomaru espera...- Repitió la chica tomándolo de la mano. -No quisimos ofenderte con Jaken, solo quería ... Lo siento Sesshomaru.

-No lo hagas...- Refuto calmo el joven yokai sosteniendo también la mano de Tsuki de forma casi involuntaria. -Yo soy quien debe disculparse contigo Tsuki

-¿Qué?- Dijo la chica al oír las palabras del albino y sentir su mano tomando la suya

-Me has acompañado por algún tiempo sin saber claramente que es lo que debes hacer a mi lado Tsuki No Megammi, has arriesgado tu vida y abandonado todo lo que te importaba, creo que te debo una explicación sobre esta situación.- La chica tenia la mirada fija en los ojos ámbar del apuesto yokai que la observaba con su expresión calma de siempre. -Solo eso ... Voy a decirte todo lo que necesitas.

-¿En serio?- Pregunto la rubia inocentemente. -Sesshomaru... Lamento haber hablado con Jaken sobre tu vida privada...

-Realmente no es necesario...- La interrumpió el albino sin verla directamente. -Vamos Tsuki, es tarde, estas cansada, sucia y hambrienta. Mañana partiremos al mediodía, así que te recomiendo que estés lista para entonces.- La joven asintió con la cabeza y se marcho detrás de el sin decir una palabra. Estaba avergonzada... No quería que Sesshomaru estuviera ofendido con ella por una razón como esa. Si bien siempre peleaban, el hecho de que ella se metiera en la vida privada del joven le parecía un motivo real como para que este se enfureciera. Pero ella por alguna razón quería que se llevaran bien...

A la mañana, Tsuki se despertó antes que ambos monstruos... el sol todavía no había salido del todo, por lo que imaginaba que debían ser las cinco o seis de la mañana. La rubia recordó las palabras de Sesshomaru, sobre que se marcharían al mediodía... Eso le daba tiempo suficiente como para tomar un baño en un estanque que se encontraba a un kilómetro de el lugar donde se encontraban. Fue así que decidió tomar su arco y ropas para cambiarse luego de su baño, pero algo la detuvo... La imagen de Sesshomaru, completamente dormido La chica se acerco levemente para observarlo con mas atención. Se veía muy apuesto... que podía apreciarse una calma distinta a la de siempre, una calma que demostraba su lado amable. Su rostro no reflejaba esa expresión fría que normalmente mostraba a sus seguidores. Tsuki se tomo unos minutos para verlo en detalle. Vio sus manos, su elegante vestimenta que no dejaba nada descubierto.

-Siempre tan elegante.- Pensó la joven sonriendo de costado. Luego miro su rostro... Las marcas magenta que recorrían sus mejillas, la luna azul que cortaba su frente en dos, tapada también por sus cabellos plateados. También observo sus ojos, delineados por un color idéntico al de las marcas en sus mejillas. Luego sus cejas, su cabello, y finalmente... sus labios. La rubia paso al menos cinco minutos observando los labios del albino. Con un extraño interés, debo aclarar. Le parecían perfectos en ese momento, lo suficiente como para que su corazón se agitara, y mordiera los suyos con deseo... Sin embargo, el albino se estremeció (probablemente por algún sueño) y la joven volvió a la realidad.

-Mierda- Susurro en voz baja, corriendo la cara avergonzada. Se sentia extraña, pero no habia demasiado tiempo que perder. Finalmente, tomo el resto de sus cosas y se encamino al arroyo en el que pretendía asearse. Una vez allí, se desnudo para sumergirse completamente en el agua.

-¿Que me sucede?- Pensó mientras enjabonaba sus brazos con suavidad... Se sentía confundida, no lograba entender que era lo que había sucedido mientras miraba al albino. Al ver sus labios, sintió como el deseo recorría su cuerpo, un deseo que la carcomía por dentro, en señal absoluta de que algo no estaba bien con ella. Una vez que hubo terminado de secarse y vestirse. La joven cargo su bolsa y su carcaj y se dispuso a regresar con Sesshomaru y Jaken. El camino parecía mas largo de vuelta por alguna extraña razón, y el aire se notaba distinto. Algo no estaba bien. La rubia oyó unos pasos detrás de ella, por lo que comenzó a caminar mas velozmente, pero para su desgracia, un hombre esbelto se interpuso en su camino, con una mirada que logro helarle la sangre.

-Valla valla valla... Que linda criatura que me he encontrado aquí...- Dijo el hombre mordiendo una manzana ya casi terminada.

-Me estas estorbando.- Respondió fríamente la chica preparando su arco disimuladamente. Pero el sujeto se acerco aun mas haciendo que Tsuki retrocediera sin bajar la mirada.

-¿Ya quieres irte?- Comento arrojando la mazana lejos. -Pero recién llegamos linda... No querrás arruinar la diversión.- De pronto otros hombres salieron de entre los arboles. No podía ver bien cuantos, pero al parecer había unos cinco o seis, y estaban armados. El que parecía ser el líder se acerco aun mas a ella y la vio de arriba a abajo de forma repugnante.-¿Que sucede niña? Acércate a mi... estoy seguro que te encantara lo que voy a hacerte.

-Vamos Kenshi... dale lo que se merece- Rugieron los otros hombres que se encontraban en la escena. La chica tenso el arco y disparo una flecha a la pierna del hombre, pero no pudo notar que llevaba puesta una armadura, por lo que la flecha no lo daño tanto como esperaba. Kioshi se enfureció tras el intento de Tsuki por defenderse. Así que la tomo del cabello y la abofeteo fuertemente.

-¿Como te atreves a intentar dañarme maldita zorra?- Rugió el hombre golpeándola nuevamente y rasgando su camisa. Sus intenciones eran claras. Quería abusar de ella sin piedad alguna.

-Suéltame maldito, no te atrevas a tocarme.- Refuto la rubia apartándose hábilmente. Kenshi intento tomarla de vuelta, pero súbitamente, su expresión se torno llena de miedo, al oir otros pasos acercándose detrás de el...

-Kenshi...- Musitó el hombre que había aparecido detrás del violento Kenshi. -Podrías decirme que rayos estas haciendo?- El hombre tomo a su aliado por los hombros y lo aparto súbitamente para poder ver bien a la chica. Se trataba de un hombre alto y esbelto, muy atractivo, con el cabello largo hasta los hombros semi-recogido en forma de trenza, con algunos cabellos que le llegaban a la mitad de la frente. Tenia ojos color verde, y una cicatriz cortaba su ceja izquierda. Vestía unos pantalones negros y una camisa roja la cual llevaba abierta, dejando ver la mitad de su marcado abdomen. En la cintura tenia un obi negro el cual sujetaba una cimitarra, mientras que cargaba una enorme hacha la cual tenia reposada en su hombro derecho.

-Taiga...- Tartamudeo Kenshi al encontrarse con aquel imponente hombre. -Yo... yo... -¿Que sucede Kenshi? ¿Ibas a tomar a esta preciosa dama para ti solo? ¿Es que no te cansas de tomar lo que me pertenece? Veo que no te basto con huir con mis hombres.- El hombre observo a Tsuki y se relamió los labios con deseo. La imagen de la chica con la mitad de sus senos descubiertos y el cabello alborotado logro excitarlo. Lo único que ocupaba su mente en ese momento era poseer la y nada lograría detenerlo.

-¡Eso no es cierto Taiga!- Murmuro el sujeto intentando defenderse. -Nosotros no huimos... solo nos alejamos un poco...

-¡Cállate maldito! ¿Quieres tomarme por imbécil?- Sostuvo Taiga acercándose lleno de ira hacia el pobre diablo que yacía en el piso

-¡No señor! ¡Jamas lo haría!

- ¡No me mientas!- Gruño histérico mutilando al joven Kenshi, cortando le un brazo

-¡Ahh! ¡Para! ¡Te lo ruego!- Imploro el chico retorciendo se de dolor. Tsuki observaba la escena horrorizada intentando escabullirse lentamente. El miedo la invadía, ese tal taiga era mucho peor que el hombre anterior.

-¡Muere imbécil!- Taiga reía sádica-mente mientras asesinaba a hachazos al traidor. Su mirada podría hacer temblar incluso al más duro de los hombres. La joven aprovecho la situación para huir desesperada-mente a donde se encontraban Jaken y Sesshomaru. Su arco estaba lejos, por lo que ya no era una opción defenderse con el. No importaba, era un simple arco de madera que había llevado para emergencias. En el campamento tenia su arco de la época, con el podría defenderse en el caso de que Sesshomaru no se encontrara ahí. Taiga termino de asesinar a el joven Kenshi y volteo rápidamente para seguir a la joven.

-¡Vamos imbéciles! ¡Si vienen conmigo y atrapan a esa zorra les perdonare la vida! ¡Quiero tenerla en mi poder! La chica corrió entre los arboles desesperadamente. Su corazón latía fuertemente, y el aliento comenzaba a faltarle. Pero no podía darse el lujo de detenerse, ni siquiera tropezar era una excusa para dejar de correr. Si esos hombres la capturaban seria el fin, ni siquiera Sesshomaru podría salvarla si lograban apresarla. Eran demasiados y la matarían rápidamente con tal de no verse derrotados. Ese tal Taiga parecía ser un ser de lo mas peligroso. Las pertenencias de Tsuki le devolvieron el alma al cuerpo cuando logro llegar al campamento. Pero para su desgracia, ni jaken ni Sesshomaru se encontraban ahí

-¡Mierda!- Pensó la chica al encontrarse completamente sola. -¡¿Donde rayos están!? se suponía que partiríamos al medio día...- Los hombres se acercaban, y el arco estaba demasiado escondido como para tomarlo en ese momento. Necesitaba tiempo. Al menos unos segundos para llegar a el y a sus flechas. Taiga y sus hombres se acercaban, por lo que la chica decidió tomar su guitarra y partirla en la cara del primer maldito que llegara a la escena. Efectivamente eso hizo, con uno de los aliados mas rápidos de Taiga. Este callo muerto tras recibir el impacto del instrumento hundiendo su tabique en su cerebro. Tsuki entonces volteo para quitar el arco de la molesta funda que lo protegía. si lograba sobrevivir no lo guardaría nunca mas allí dentro. Pero un hombre logro alcanzarla y la arrojó lejos de su única salvación.

Taiga la sujeto fuertemente de la cabeza y la golpeo contra un tronco para evitar que se moviera. La chica casi perdió el conocimiento tras el golpe que el hombre le dio. Fue así que empezó a rasgar su ropa, dejando su torso completamente desnudo. Luego comenzó a apretar sus pechos frenéticamente mientras con su otra mano rasgaba sus pantalones para llegar a la intimidad de la chica y isa poseerla.

-¡No! ¡Por favor! ¡Déjame! ¡Sesshomaru! ¡Por favor ayúdame!- suplicó la chica retorciéndose desesperadamente. Pero nadie aparecía. Taiga logro finalmente llegar a la intimidad de la chica con su mano, y comenzó así a molerla estrategicamente para comenzar el enfermo ritual que acostumbraba llevar a cabo mientras abusaba de sus victimas.

Los ojos de Tsuki comenzaron a llenarse de lagrimas al no poder defenderse de aquel vil engendro. Luego de unos segundos el maldito logro hacer que la chica soltara un gemido completamente involuntario. La forma en que movía su mano era realmente hábil, logrando desesperar aun mas a Tsuki, quien no vio mas salida que morder con todas sus fuerzas el cuello de Taiga.

-¡Ahhhh!- Soltó el hombre apartándose levemente de la joven. -¡Maldita zorra!- Tsuki intento tomar el cuchillo que tenia en su espalda y así defenderse, pero Taiga la tomo por los hombros y la golpeo con el puño cerrado, haciendo que su nariz se rompiese finalmente.

-Una vez que seas mía, disfrutarse cada segundo que tardes en morir en mis manos nena... Refutó metiendo una mano en sus propios pantalones para sacar su miembro e introducirlo asi en la pobre y asustada chica. Tsuki comenzó a desear morir rápidamente al oír las palabras de este. Pronto su vista se nublo y los sonidos comenzaban a desvanecerse lentamente. Hasta que el grito de dolor por parte de Taiga la despertó levente. Una luz verde corto las piernas de aquel bastardo que salio disparado por los aires quedando a escasos metros. El resto de los hombres comenzaron a lanzar flechas hacia Sesshomaru quien acababa rápida pero dolorosamente a cada uno de esos miserables que habían observado todo el espectáculo. Uno y cada uno fueron cayendo ante las garras venenosas del albino. Este se encontraba completamente enfurecido, mostrando una expresión realmente atemorizarte incluso para su fiel seguidor Jaken

-Niña... - Exclamo preocupado el pequeño yokai mientras se acercaba corriendo a la pobre Tsuki. Sesshomaru termino con los soldados de Taiga, para encargarse finalmente de aquel malnacido que había hecho sufrir de tal manera a su delicada humana...

-¡JAJAJAJA! ¿¡Piensas que implorare por mi vida!?- Soltó Taiga cuando el albino lo tomo del cuello. -Lo único que lamento es que no pude violar a tu pequeña putita...

-¡Cállate!- Grito Sesshomaru al oír las palabras de aquel imbécil. No dudo, entonces, ni un segundo en abrir a aquel gusano a la mitad, para poder así lograr que todas sus vísceras cayeran al suelo, dejando que agonizara hasta que la ultima gota de sangre se secara en sus venas. Luego se quito una de las camisas de su kimono y se la coloco a Tsuki para cubrirla. Estaba muy dañada, su rostro estaba lleno de sangre y sus ojos permanecían cerrados. -Maldición- Pensó mientras limpiaba el rostro de la chica y aplicaba la misma medicina de cuando se habían conocido.

-Jaken... carga sus cosas en el lomo de Ah- un... dejaremos todo en...

-Ja... no lograron quebrar del todo mi nariz- Interrumpió Tsuki con optimismo al oír la voz de Sesshomaru.

-Silencio Tsuki... no te encuentras en condiciones de hablar.- Dijo el albino levantándola en brazos. -Tranquila... te llevare al pozo y así podrás reponerte en tu época.

-¡No Sesshomaru!- Suplico la chica abrazándolo con mucho esfuerzo. -No quiero que me vean así Sesshomaru... Jamas me permitirían volver.

-De acuerdo... Jaken, cuida de ella. Iré a una aldea en busca de algunos objetos

-¿Que dice amo? ¿Realmente piensa ir a uno de esos lugares?- Pregunto Jaken sorprendido

-Sesshomaru... Te lo suplico- Musito Tsuki con un hilo de voz escondiendo su rostro en el cuello del albino. -No te marches. Por favor... Quédate con migo-. El yokai se sorprendió ante la petición de la chica. Por alguna razón sintió una agradable calidez en su pecho que lo impulso a abrazarla también . Jaken abrió enormemente la boca y los dejo a solas por unos momentos. Sesshomaru permaneció junto a la chica hasta el momento en que pudo notar que estaba profundamente dormida. -Jaken...- Dijo poniéndose de pie

-¿Que sucede amo bonito?

-Necesito que cuides de ella hasta que vuelva.

-¿No va a ir a esa aldea o si amo?

-No hagas preguntas y obedece... o te aniquilare. -Comento serio mientras arreglaba la camisa en la chica para que cubriera bien su cuerpo. Luego y sin darse cuenta de la importancia que tenia la presencia de Jaken, acaricio gentilmente el rostro de la chica. Una fria sensación recorrió su pecho al verla tan maltratada.

Jaken observaba todo con atención, sorprendido por la actitud de su amo. Cuando este levanto vuelo, en sus pensamientos paseaban las palabras de la joven

"Quédate conmigo"