El retorno de los Gundam

Por Noriko Ukai

Disclaimer: Los personajes de la serie Gundam Wing no me pertenecen pero lo que respecta a todos los demás sí

Parejas: 1 x 2, 3 x 4, 5 x S, 6 x 9, Sei x Van, Jean x Saki, Adler x ...

Géneros: Shonen ai, Shoujo

Categoría: Romance, Acción, Drama, Angustia

Clasificación: Mayores de 16 años

Advertencia: Este fic no contiene escenas de sexo o violencia explícitas pero hay situaciones que pueden herir la sensibilidad del lector, si crees que no estas apto para leer mejor regrésate. Este capítulo contiene una escena lime, o sea que no llega a ser lemon en sí pero quise advertirlo

Capítulo 11. Cazando Recuerdos: El encuentro con un Dios

"" El Futuro nos tortura y el Pasado nos encadena. He ahí porque se nos escapa el presente "" - Flaubert Gustave

Los primeros en llegar a la Colonia donde Milliardo les diría la estrategia de guerra trazada tiempo atrás, son Saki y Jean, ni siquiera Wufei había llegado, pasaban 10 minutos de la hora acordada y no había rastro de los demás que debían presentarse, impaciente Milliardo se levanta de su asiento y dirigiendo su mirada hacia los jóvenes pilotos se acerca a la mesa donde tenía un amplio mapa, en él estaba trazado El Sistema Solar con sus respectivas Colonias Espaciales tomando como punto referencial el Planeta Tierra, Jean y Saki miran atentos al Estratega quien les retira la mirada y voltea hacia su mapa dejando caer pesadamente sus manos sobre la mesa en un gesto de notable molestia

- El tiempo es oro ¿han oído hablar de ello? - nuevamente les dirige una mirada dura, ambos se miran mutuamente y después le miran al mismo tiempo, Milliardo suspira resignado y dispuesto a comenzar a explicar toma una postura rígida, pero la puerta es abierta por un Wufei que llegaba a prisa, el hermano de la Ministro sonríe burlonamente mirando a su compañero – Ver para creer ¿tú llegando tarde? – los ojos negros miran a su vez los celestes y Wufei sonríe solemnemente

- El tiempo es oro ¿sabias? - sin ánimos de entablar con Milliardo una plática sin sentido Wufei avanza hasta el mapa y lo observa detenidamente, ambos hombres miran el mapa con interés, Saki sin decir nada se acerca a ellos y Jean le sigue.

Sei y Van corren por los pasillos de la base para encontrarse con sus compañeros, pasaban de las 4 y media de la madrugada, seguramente Wufei y Milliardo estaban furiosos y el tiempo que habían perdido no lo iban a poder reponer, estaban preocupados por ello pero en la mente de Sei había una preocupación más, su madre. Van mira atento a Sei mientras corren, no se animaba a comentar más del tema. Por fin llegan al cuarto deseado, al abrirse la puerta los cuatro que habían llegado antes voltean hacia ella y observan a ambos pilotos agitados, las miradas de Wufei y Milliardo eran de enojo, la de Saki era indiferente pero Jean les sonríe ampliamente, le daba gusto verlos

- ¡Muchachos! Cuanto tiempo caray - muy contento Jean intenta caminar hacia ellos pero Wufei con una vena punzándole en la frente les reprende

- ¡No hay tiempo de tonterías, vengan acá! - acatando enseguida Van y Sei se acercan, con cara de niño regañado Jean se encoge de hombros y entonces continúan con lo que estaban haciendo, Milliardo reanuda su explicación...

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Antes de retirarse al refugio, Relena pasa al que antes era el Reino de Sanc para recoger unos papeles que ocuparía más adelante, allí tenía una de sus tantas oficinas, en aquel lugar se encontraban pocos empleados ya que la Ministro les había pedido que fueran a los Refugios autorizados para resguardarse. Relena caminaba confiada por uno de los pasillos sin sospechar que tendría una visita poco usual. Sus ojos verdes se abren ampliamente al impresionarse cuando entra a la oficina y ve a una visita no esperada

- Vaya vaya, cuanto tiempo - se escucha una voz burlona, Relena frunce el ceño pero emite una pequeña sonrisa cuando aquella persona le habla con aquel tono burlesco

- No esperaba verte aquí, seguramente no vienes sola - responde Relena entrando a su oficina dirigiendo toda su atención a la mujer

- Así es - una segunda voz le hace voltear a uno de los rincones de la oficina, Relena se sorprende de que esa persona tenga el valor de encararla frente a frente aunque no le extrañaba que ambas mujeres estuvieran juntas, la Ministro sonríe más ampliamente

- Lady Une y Mariemaia Barton - la menor de las dos sonreía ampliamente pero en cambio la otra no, Lady miraba a Relena con resentimiento, después de todo por culpa de sus caprichos había perdido un puesto importante

- Se equivoca Ministro, mi apellido es Kushrenada - contesta con burla – También me cambio el apellido a mi antojo – remata con sarcasmo haciendo referencia a la propia Relena quien sonríe volviendo a caminar para dirigirse a su escritorio, Mariemaia avanza cojeando hacia la Ministro, después de aquel traicionero disparo por parte de Dekim Barton no había quedado del todo bien; mientras que Lady continuaba en su lugar siguiendo con la mirada los pasos de su protegida

- En fin ¿qué quieren? - no estando dispuesta a seguir ningún juego Relena lanza a la menor de las mujeres una mirada desafiante, Mariemaia en cambio la miraba con curiosidad, le parecía increíble que aquella fuera la misma Relena de hace 20 años, había cambiado bastante, como si su alma hubiese muerto; por su parte la Ministro mira con desconfianza a la hija de Treize, también había cambiado mucho, su mirada azulada cargaba más odio del que su cuerpo podía soportar, además que había cambiado completamente su apariencia, de maleducada aristócrata a sensual pelirroja de cabello largo y ondulado vistiendo ropas provocativas, cosa extraña, dada la influencia que Lady ejercía sobre ella, y no es que le importara ese cambio pero debía reconocer que había cambiado y mucho, tal vez eso podía volverse en su contra

- Solo queremos saber que es lo que pretendes - responde Lady desde el rincón mirando a Relena con los brazos cruzados y mirada fría, los ojos verdes se enfocan hacia ella

- ¿Pretender? No podemos hablar de pretensiones, lo único que me importa es lograr la Paz nuevamente, es todo - responde mostrándose fiel a sus convicciones, aquellas que durante más de 20 años la habían mantenido en el puesto que desempeñaba hoy en día, sin embargo su respuesta causa risa en Mariemaia y una sonrisa incrédula en Lady, el rostro de Relena cambia drásticamente, de mostrarse sereno se torna oscuro - ¡No le encuentro la gracia! - contesta muy molesta, Mariemaia deja de reír y la mira con seriedad

- No te creo, algo tramas y no me gusta... has cambiado Relena, hay quienes ya con confiamos en ti - con firmeza Mariemaia se expresa como si la misma Lady hubiese tomado la palabra, ahora es que se notaba aquel fuerte lazo de amistad

- No me interesa si me crees o no, tampoco me interesa si dejaste de confiar en mí, lograremos nuevamente la Paz y nada lo evitara ¿entendiste? Nada - Relena también sonaba convincente, ambas mujeres la miran con desafío, Lady avanza hacia la Ministro separando sus brazos que tenía cruzados, al estar muy cerca de ella estira su mano hacia el rostro blanco de la Ministro y con el dedo índice le recorre la mejilla mientras la mira fijamente

- No nos engañas Relena, tus motivos son personales ¿o es que acaso ya olvidaste lo que le sucedió a L2? - sorprendida Relena abre sus ojos más amplio de lo normal y su cuerpo tiembla un poco, Lady sonríe al darse cuenta que ha dado en el blanco, también Mariemaia sonríe ampliamente mientras que Relena más que molesta le da un manotazo a Lady apartándole la mano de su rostro

- ¡Váyanse de aquí, ni ustedes ni nadie van a destruir mis planes! - exaltada Relena mira con odio a ambas mujeres que la observaban con enojo y hasta cierto punto lástima, ambas caminan hacia la puerta, Mariemaia la abre pero las dos continúan mirándola

- Es triste ver en lo que te has convertido... incluso estas poniendo en riesgo la vida de tu hijo ¿Es tanto el odio que le tienes a Heero? El suficiente como para matar a su hijo a pesar de ser también el propio? - las palabras de Lady hacen a Relena perder completamente la razón, la Ministro se acerca con arrebato y la sujeta de la blusa, Mariemaia intenta ayudarla pero Lady se opone

- ¡¡Cállate!!... Sei lo es todo para mí ¡¡No es mi intención matarlo!! - convencida de sus palabras los ojos de Relena desprenden fuego, Lady sonríe y le sujeta la mano para quitarla de su blusa

- Eres patética - Mariemaia y Lady salen calmadamente de la oficina mientras que completamente furiosa Relena azota la puerta

- ¡Estúpidas! - intentando respirar con calma Relena se sujeta el pecho con la palma de su mano y sus ojos enfurecidos se apagan poco a poco... – No Sei, yo te voy a proteger mi amor, ya lo verás – confundida Relena se sujeta la cabeza y se tira al suelo de rodillas, la visita y palabras de aquellas mujeres la habían perturbado, pero no iba a permitir que sus planes cambiaran, todo debía seguir de acuerdo a lo planeado

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Los cuatro pilotos que restaban aún seguían recibiendo instrucciones por parte de Milliardo mientras que los pensamientos de Wufei estaban perdidos en las palabras que Quatre había dicho a uno de sus subordinados a través de un radio comunicador, desde el inesperado regreso del ex piloto del 04, Wufei se había dado cuenta de que su amigo tenía mucha información y que posiblemente en ésta ocasión no iba a tenerle de su lado, lo sabía de antemano pero aún así debía mantenerse muy al pendiente de todos los movimientos de Quatre, más aún sabiendo que le tenían vigilado, para lo cual iba a requerir la ayuda de unos cuantos contactos

- ¿Quedó todo claro o tienen alguna duda? - pregunta Milliardo a los cuatro chicos que aún miraban el mapa con detenimiento

- Más claro que el agua - responde Jean al levantar su cabeza dirigiendo su mirada al rubio y regalándole una sonrisa, los otros tres también levantan la cabeza y ratifican las palabras de su compañero moviendo la cabeza

- Eso espero - Milliardo deja su posición rígida y sonríe a los nuevos pilotos – Bien, les deseo buena suerte, tenemos esperanzas en ustedes... hagan caso a mi consejo y no se precipiten, ya perdimos a uno de ustedes – la sonrisa anterior se borra al recordar lo sucedido con Adler, en cambio Sei se molesta y mira con dureza a su tío

- ¡El está con vida! Algo me dice que es así - firme y serio el hijo de Heero le mantiene la mirada a su tío quien nuevamente sonríe

- Todos esperamos eso... bien, es hora de partir - dice Milliardo con orgullo, admiraba esa convicción por parte del hijo de su hermana. Van y Jean hacen una reverencia a Milliardo antes de marcharse, Saki solo da media vuelta y se aleja al igual que Wufei mientras que Sei se queda para despedirse de su tío

- Bien, me voy - dice amablemente sonriéndole a su tío, Milliardo se acerca a él y le da un abrazo, Sei se sorprende un poco ya que su tío no solía hacer ese tipo de cosas pero a la vez le agrada, Milliardo se separa y con una mano le revuelve un poco los cabellos

- Cuídate mucho muchacho - pide con seriedad, odiaría que él tuviera el mismo final que su padre había tenido

- Lo haré - responde contento acomodándose un poco el cabello, después da media vuelta y camina hacia la puerta

- ¡Ah! Y recuerda, nada de alcohol y sexo antes de los combates - poniéndose rojo por completo Sei se detiene y da media vuelta hacia su tío que le sonreía ampliamente

- ¿Qué? - confundido Sei mira a Milliardo que no dejaba de sonreír

- Van es buen muchacho - dice con confianza cerrándole después un ojo a su sobrino, Sei sale de su asombro y sonriendo afirma con la cabeza para después marcharse de la oficina, no habría creído que su amor por Van se notara tanto, pero conociendo la habilidad que tenía su tío para todo, no le sorprendía mucho. Sei llega hasta donde están sus compañeros que caminaban hacia el hangar de Gundams junto con Wufei, el pelirrojo voltea hacia él y Sei le corresponde sonriéndole, al llegar al hangar Wufei abre las puertas y los cuatro pilotos se asombran y maravillan con el paisaje frente a ellos, decenas de mecánicos, ingenieros, entre otros técnicos revisaban las majestuosas máquinas para prepararlas al combate. Contento Jean se acerca hasta el barandal para admirar mejor el lugar, ellos se encontraban a la altura de los hombros de los Gundam, los otros tres y Wufei le siguen

- ¡Ya quiero subir! ¿Qué esperan? - dice Jean con desesperación

- Pueden bajar, les darán algo de equipo que les servirá dentro de cabina, ésta es solo una revisión de rutina - responde Wufei mirando hacia las máquinas las cuales le traían miles de recuerdos a la mente. El primero en hacer caso es Jean que corre emocionado hacia las escaleras, Saki le sigue caminando con tranquilidad, Sei y Van comienzan a caminar a la par y Wufei se queda en ese lugar mirando a los Gundam... – Van, espera – el pelirrojo y Sei se detienen y ambos voltean hacia Wufei quien le hace una seña a Van de que se acerque a él

- Adelántate - pide con una sonrisa, Sei mira serio a Wufei y después mira a Van

- Sí - responde secamente y después se aleja también

- Dime - dice Van con inquietud, Wufei se veía extraño pero enseguida Wufei muestra un gesto amable y después sonríe, el pelirrojo se extraña un poco. Wufei mete la mano a su chaqueta, saca de ella una hoja doblada en dos partes y estira la mano hacia Van para entregársela, él la toma y la mira curioso

- ¿Qué es? - pregunta mientras la desdobla

- Legalmente ya eres mi hijo - al terminar de desdoblarla y sin siquiera leer un poco del contenido de la hoja, Van voltea a ver a Wufei rápidamente al escuchar sus palabras, el chino sonreía contento y en cambio el pelirrojo estaba muy sorprendido

- Entonces tu... ¿ahora eres mi padre? - pregunta conmovido, Wufei afirma con la cabeza y Van baja su mirada hacia la hoja comenzando a leer un poco del contenido, después levanta la mirada y Wufei nota en sus ojos algunas lágrimas que luchan por salir... - ¿Y puedo... llamarte Papá? - cuestiona mientras las lágrimas comienzan a deslizarse por sus mejillas

- Sí, puedes hacerlo - responde con una gran sonrisa, Van también sonríe y limpiándose las lágrimas mira a Wufei a los ojos

- Papá - al escuchar aquella palabra Wufei siente un estremecimiento por todo el cuerpo y a la vez una gran alegría, Van era para él como el hijo que nunca había tenido y ahora era suyo legalmente... – Papá – repite con emoción mientras se acerca a su nuevo padre y ambos se abrazan con fuerza, por los ojos de Wufei también salen un par de lágrimas. Al soltarse ambos se miran a los ojos sonriendo ampliamente

- Gracias por decirme papá, no sabes lo que significa para mí - dice con melancolía, Van lo mira tiernamente y con su dedo índice le limpia algunas lágrimas

- Si lo sé, tu perdiste a tu hijo, además yo perdí al padre que ni siquiera recuerdo y significa mucho para mí que me hayas permitido ser tu hijo - contesta el pelirrojo volviendo a secarse algunas lágrimas y después vuelve a doblar la hoja

- Ese papel solo lo hace oficial pero siempre te he considerado como un hijo - comenta sonriendo de nuevo, Van le devuelve la hoja y le sonríe más ampliamente en agradecimiento

- ¡¡Van ¿qué esperas?!! - se escucha la voz de Jean desde la cabina de su Gundam que estaba abierta y él sobre la puerta, el rubio agitaba feliz su mano

- ¡¡Ya voy!! - responde el pelirrojo mirando hacia él y después mira de nuevo a Wufei... – Bien, estamos en contacto – se despide con algo de tristeza, al igual que Wufei sabía que a partir del momento que subiera a su Gundam y comenzaran a combatir muchas cosas iban a cambiar

- Mucho cuidado hijo y cuida de Sei - comenta con seriedad

- Sí - decidido Van se despide de Wufei y corre hacia las escaleras para bajar y que le dieran su equipo. Wufei se pone aún más serio y saca su comunicador de la bolsa de su chaqueta

- Los Gundam están por partir, estén al pendiente de todo y quiero a Quatre Raberba Winner bajo la mira ¿entendido? - sin esperar respuesta del otro lado Wufei apaga su comunicador y mira a los Gundam... – No es nada personal amigo – sonriendo con melancolía Wufei mete las manos a los bolsillos de su chaqueta y se aleja del hangar

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Después de la temprana e inesperada visita de Lady Une y Mariemaia, la Ministro sale de su oficina en el reconstruido reino de Sanc y sube a su nave particular para ser transportada a una de las oficinas centrales de su base militar, a diferencia de algunos de sus empleados ella no iría a los Refugios, no hasta que los asuntos más importantes estuvieran resueltos, Relena abre su laptop y la prende, la curiosidad por descubrir más acerca de los cuatro pilotos compañeros de su hijo había surgido al saber que el tal Van y Sei tenían una relación amorosa, situación que le parecía de lo más aberrante y no estaba dispuesta a permitir esa unión. Pronto la mujer se conecta en los archivos secretos de Wufei, no era una hacker experta pero con el tiempo había aprendido algunos trucos; el ex piloto del 05 tenía una base de información muy detallada de los cinco chicos, Relena se sorprende de la gran cantidad de información que tenía del propio Sei

- Wufei es un enfermo - desconcertada Relena sale del expediente de su hijo y antes que cualquier otro revisa el de Van

- ¿Algo de tomar? - se escucha una voz femenina en tono amable, Relena se sobresalta un poco ya que estaba muy concentrada en la lectura y frunciendo el entrecejo voltea hacia la persona que le había hablado

- Me asustaste, no quiero nada - responde de mala gana, la otra mujer afirma con la cabeza y sonríe, da la espalda a la Ministro y camina dos pasos

- Espera ¿quién eres tú? - dándose cuenta de que no sabía la identidad de esa mujer Relena la mira con desconfianza, la mujer voltea hacia la Ministro y se acerca nuevamente a ella

- Me contrataron para ser su guardaespaldas - responde con seguridad, en cambio Relena desconfía aún más de ella

- ¿Quién? No pedí ninguno - contesta molesta

- Su hermano - aún más Relena se inquieta y enseguida saca su comunicador y marca a Milliardo sin dejar de mirar a la mujer

- ¿Todo bien? - pregunta Milliardo preocupado al ver que la llamada que estaba recibiendo correspondía a su hermana

- Hay alguien aquí que dice que fue contratada por ti para ser mi guardaespaldas ¿es cierto? - cuestiona sin hacer pausas y con tono molesto

- Sí, hace días pedí que te consiguieran al mejor y me dijeron que te mandarían a una mujer de nombre Lina Graham - responde con tranquilidad, por momentos había pensado que Relena le llamaba para algo más importante

- Ya veo, pero por favor no hagas cosas sin mi autorización - dice molesta colgando enseguida su comunicador, Milliardo mira el suyo detenidamente y sonríe

- Que carácter, y yo que me preocupo por ella - dice en tono burlón volviendo después a sus actividades

- Bien, ya que trabajarás para mí te pido de favor que no seas tan impertinente - recrimina la Ministro a su guardaespaldas, ella sonríe amablemente y hace una reverencia a Relena antes de marcharse, la Ministro la mira alejarse observando con detenimiento esa forma tan engreída de caminar y ese cabello azulado suelto a los hombros que se mueve al andar... – Me da desconfianza esa mujer – masculla entre dientes y después vuelve su vista hacia la laptop frente a ella. La nueva guardaespaldas de la Ministro saca su comunicador cuando se ha alejado lo suficiente para no ser escuchada

- Estoy dentro - dice sonriendo mirando a su alrededor

- Perfecto Andy, supongo que tienes todo bajo control - responde la voz del otro lado la cual pertenece a Hamit

- Así es, ayer aniquilé a Lina y hoy logre infiltrarme en la Nave de la Ministro - responde orgullosa y Hamit sonríe complacido

- Sabía que podía confiar en ti -

- Olvídalo cariño, esto merece una recompensa - comenta con tono pícaro

- Cuando Relena Peacecraft muera hablamos de ello - dice también con tono pícaro apagando después el comunicador, Andy sonríe y guarda el suyo

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Van llega hasta su Gundam después de recibir el equipo que necesitaría en cabina y se sujeta del cable que lo subiría hasta la cabina de su Gundam pero antes de que éste se active siente una mano sobre su hombro y voltea

- ¿No te vas a despedir de mí? - pregunta Sei con seriedad, Van se sonroja un poco y afirma moviendo la cabeza, suelta el cable y se acerca a Sei rodeándole el cuello con los brazos, Sei le coloca una sola mano sobre la espalda y lo atrae hacia él fundiéndose enseguida en un beso, Jean que aún seguía afuera de su Gundam mira asombrado pero contento, en cambio Saki los mira y sonrojándose enseguida se voltea a otro lado cruzándose de brazos

- Adiós Sei - dice el pelirrojo sonriendo tímidamente, había muchas personas que los habían visto, Sei sonríe y le acaricia la mejilla

- Por favor no mueras - pide con preocupación, Van se sorprende por aquellas palabras y se entristece también

- Tu tampoco Sei, ten mucho cuidado - Van abraza cariñosamente a Sei y después vuelven a besarse, al separarse se miran a los ojos

- Ya te extraño - Van se sonroja completamente y baja la mirada apenado por las palabras cursis de Sei pero después sonríe, Sei da dos pasos atrás hacia su Gundam sin dejar de mirar a Van quien agarra otra vez el cable y comienza a subir volteando a ver a Sei

- Sei, por favor perdóname - piensa mientras lo observa, con tristeza Van mira por última vez a Sei y después voltea hacia arriba observando la cabina de piloto, Sei deja de mirar a Van y corre hacia su Gundam subiendo también por el cable. Al subir Van hasta la cabina es observado pícaramente por Jean, el pelirrojo lo nota y voltea hacia él

- ¿Lo ves? Era cuestión de declararse - comenta el rubio, Van asiente con la cabeza

- Jean, ve con cuidado - Van sonríe ampliamente a su compañero y entra a la cabina cerrando enseguida su puerta, Jean se extraña un poco pero no le toma mucha importancia, después voltea hacia Saki, la chica se acomodaba la ropa

- ¡Ey mi amor, suerte! - sonrojada Saki voltea hacia Jean con los ojos muy abiertos

- Tonto - apenada le da la espalda y después entra también a cabina y cierra la puerta... - Suerte también para ti Jean - como difícilmente lo hacía la piloto sonríe. Confundido por la respuesta de Saki, Jean voltea hacia el Gundam de Sei donde el hijo de la Ministro aún no entraba a cabina y había visto la escena, Jean hace una mueca a su compañero de confusión y Sei solamente se encoge de hombros, él tampoco entendía a las mujeres

- ¡Suerte amigo! - le grita Jean a Sei, el hijo de Relena sonríe y le hace a su compañero el saludo militar, Jean también sonríe y ambos entran a sus respectivos Gundam. Habiendo ya entrado los cuatro pilotos, los mecánicos comienzan a dar las indicaciones de que soltarán a los Mobile Suites de la base en la que estaban sujetados y otros comienzan a abrir la puerta del hangar por donde los Gundam atravesarían un pasillo antes de salir de la gran nave. Al soltar las máquinas y terminar de abrir la gran puerta, el primer Gundam que sale es el de Sei, seguido por el de Van, Jean y Saki respectivamente, los Mobile recorren el pasillo y salen al exterior deteniéndose unos segundos en el espacio, después cada quien toma el rumbo indicado por Milliardo, Sei iría a la región Este, Van al Norte, Jean al Sur y Saki al Oeste, cada uno de ellos abarcarían las zonas trazadas antes por el Estratega, en cabina poseían un extenso plano cartesiano que les sería de gran utilidad. Milliardo había sido muy cuidadoso al asignarles las zonas ya que del lado Sur se encontraba una gran concentración de rebeldes usados como soldados rasos para los cuales Jean parecía el indicado, además que la ciudad conocida como La Jaula se encontraba en ese lugar. Del lado Norte se encontraba una de las mayores concentraciones de rebeldes experimentados contando a Hamit a quien creían haber localizado sin saber que se encontraba en el Sur, Van parecía el indicado en esa zona por su experiencia. Del lado Oeste se encontraba el equipo de inteligencia de Hamit Kentle y en el Este se encontraba la zona menos peligrosa y donde se concentraba la mayor reserva de Mobiles Dolls del enemigo para lo cual Sei parecía ser el más indicado por su inexperiencia. Y así los cuatro pilotos comienzan su misión

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Mientras tanto en la Base principal del grupo rebelde ubicada bajo tierra a unos cuantos kilómetros de La Jaula, Hamit conversaba con un gran grupo de subordinados señalándoles en un mapa grande pegado a la pared, las zonas que deberían de abarcar, en aquella habitación había alrededor de 50 rebeldes, entre ellos incluido Nigel, sus demás subordinados se encontraban en diferentes puntos

- No sabemos que plan trazará nuestro enemigo, la información perteneciente al Estratega de la Alianza Milliardo Peacecraft ha sido celosamente resguardada en archivos físicos por lo que nuestro sistema no fue capaz de robar información en el Sistema interno en el cual no hay información de importancia, más sin embargo gracias a nuestras investigaciones podremos destruir a nuestro enemigo sin problema - los aplausos y ovaciones no se hacen esperar no dejando a Hamit terminar con su plática, un poco molesto el jefe del grupo rebelde golpea con su batuta el mapa y todos guardan silencio... – No podemos cantar victoria aún, ya les había informado sobre nuestro gran problema, esos malditos Gundam – con expresión de fastidio Hamit hace otra pausa y los oyentes vuelven a platicar entre sí mostrándose mutuamente su preocupación... – Como saben, no solo nos allegamos de recursos económicos y materiales para financiar nuestra causa, también sustrajimos Mobile Dolls fabricados por La Alianza así como modelos de Mobile Suit piloteados para poder hacer ejemplares semejantes, tenemos mejores pilotos pero menos equipo, no podemos confiarnos ¿entendido? – nuevamente los cuchicheos se escuchan por la habitación entre los cuales se podían distinguir opiniones como "Les patearemos el trasero a esos estúpidos Gundam" o "No nos dejaremos vencer" "Pelearemos con todo", ante lo cual Hamit sonríe complacido, se había allegado de buen equipo para la causa anti alianza. Entre los murmullos y aplausos se encontraba Nigel serio observando a su jefe con los brazos cruzados, Hamit se da cuenta que le mira y hace una seña con la mano a sus subordinados para que guarden silencio y después voltea hacia Nigel... - ¿Tienes algo que decir? -

- Solo una cosa, de obtener la victoria ¿qué haremos? - todos se quedan completamente callados ante la pregunta y voltean rápidamente hacia Hamit quien había borrado su sonrisa

- Me sorprende que preguntes algo así, sabes que estamos en contra del gobierno Imperialista de Relena Peacecraft, lo primero es destruirles y tomar posesión de la Alianza para disolverla y así destruir su sistema de una Nación Mundial, sabes que al concluirse la Operación Terra las naciones del mundo y las colonias se unificaron, cada una de ellas tiene un dirigente pero todos ellos están al mando de Relena Peacecraft y su gabinete... nuestras ideas son en principio antiimperialistas y liberales, es por eso que a las naciones de la Tierra y las colonias las independizaremos del tiranismo de la Alianza para darles la libertad - con firmeza y convicción las palabras solemnes de Hamit sorprenden a los presentes que comienzan a aplaudir y ovacionar, Nigel en cambio le sostiene un tiempo la mirada a su jefe y después poco a poco comienza a sonreír sumándose a la ovación

- ¡¡Libertad!! Arriba nuestro jefe, arriba Hamit!! - todos estaban muy contentos a diferencia de Hamit, estaba orgulloso de su ejército pero a la vez se sentía algo triste

- Ojalá pudieras compartir éste momento con nosotros - mientras recibía los aplausos y porras Hamit pensaba en Jean, añorando esa época en la que alguna vez compartían las batallas y los ideales, ignoraba si el rubio continuaba con vida pero esa guerra la peleaba en gran parte por aquel Honor que siempre habían anhelado juntos. Después de la ovacionada plática de Hamit, el jefe de los rebeldes comienza a explicarles su estrategia, aquellos que le escuchaban eran sus subordinados del lado Sur, algunos hombres y mujeres con grandes habilidades que a la vez no poseían en aquella base una gran infraestructura con el fin de hacer un camuflaje casi perfecto y despistar a los que luchaban a favor de la alianza, estrategia que había tenido grandes resultados ya que Milliardo y su equipo pensaba que Hamit Kentle se encontraba en el lado Norte donde se encuentra la Base militar enemiga más grande de los Rebeldes

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Decenas de Preventivos vigilaban las zonas en guerra y a la vez subían a las personas en camiones para llevarles a los refugios aunque estos eran insuficientes, otros preventivos auxiliaban a los combatientes como refuerzos, todos esperaban la llegada de los Gundam, esperanzados en que fueran ellos quienes dieran fin a la guerra.

En una de las regiones del lado Oeste Saki llega a una de las colonias más grandes a cumplir su primera misión. La chica deja a su Dark Psycho algunos kilómetros lejos de la Base y lo cubre para esconderlo portando con ella un par de armas, en el cinturón poseía un arma calibre 22, una navaja y un par de explosivos de corto alcance, amarrada a la pierna derecha un par de dagas y escondido en el zapato del lado izquierdo una navaja, pero tal vez su arma más mortífera era su habilidad en el espionaje y las artes marciales que desde pequeña le habían sido inculcadas. La piloto del 05 se infiltra en la Base con detenimiento y diligencia, los pasillos estaban ligeramente iluminados y ni siquiera un solo murmullo podía escucharse por lo que Saki se va con cuidado caminando pegada a la pared, a simple vista se había podido dar cuenta que había varias cámaras vigilando, por unos momentos Saki se detiene y desde la pared comienza a estudiar el comportamiento de las cámaras dándose cuenta que cada 10 segundos la cámara daba un giro de 60 grados hacia la izquierda, la chica se prepara y al dar un giro la cámara hacia ella, rápidamente entra en uno de los pasillos contiguos del lado derecho, toma uno de los explosivos y lo avienta a donde la cámara giraría la próxima vez causando la explosión del lado contrario al que se dirigía y así poder distraer a los vigilantes, enseguida la alarma suena y a lo lejos las voces de los soldados se escuchan, Saki corre rápidamente hacia el lado contrario al del disturbio y logra entrar al pasillo principal donde se encontraban otras cámaras, Saki voltea hacia ambos lados, saca otro de los explosivos y lo avienta hacia la izquierda a 5 metros de distancia, saca su pistola y corre hacia la derecha disparando en las cámaras. La piloto corre con gran velocidad y llega hasta la habitación deseada, saca del bolsillo de su pantalón un aparato para descifrar contraseñas y lo activa, descifra la contraseña pero antes de que pueda abrir la puerta escucha el sonido de un arma preparándose, Saki voltea de reojo hacia atrás

- ¿Se te perdió algo lindura? - se escucha una voz burlona de hombre, Saki aprieta los dientes y guarda silencio – Si quieres yo puedo ayudarte, pídeme lo que quieras – dice el hombre acercando sus labios al oído de la chica y poniendo su arma en la espalda

- Lo siento pero... - girándose rápidamente Saki le da un puñetazo al hombre impidiéndole disparar, él solamente se tambalea un poco y logra disparar pero sin darle a Saki... – Solo a Jean podría permitirle algo así – rápido y sin vacilaciones saca su arma y dispara al hombre entre las cejas, un poco de sangre cae sobre su rostro y con el brazo lo limpia, guarda su arma y entra a la habitación donde había una gran computadora, se dirige a ella, saca un chip y comienza a vaciar información, a lo lejos comienzan a escucharse unos pasos rápidos por lo que saca el chip de la computadora y sale de la habitación, al hacerlo a lo lejos ve a algunos soldados dirigirse hacia donde esta así que saca un explosivo y se los avienta antes de que le disparen, saca su arma calibre 22 y la deja en su mano comenzando a correr para huir. A su paso encuentra soldados que intentan impedir que avance pero ella los elimina a todos sin titubear, poseía sangre fría, al salir de la Base se limita a hacer explotar la entrada dejando a los demás soldados con vida y después corre hacia su Gundam el cual no había sido descubierto, sube en él enseguida y se marcha de esa colonia

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Quatre continuaba en el Hospital con Trowa antes de salir para formar parte de la Batalla al igual que Wufei, pero el ex piloto del 04 a diferencia del 05 primero necesitaba información de los pasos de su amigo antes de actuar. Quatre leía a Trowa uno de sus libros favoritos, los signos vitales del 03 eran estables y en su rostro se reflejaba la tranquilidad por lo que Quatre se daba cuenta que le escuchaba atentamente

- ¡Déjame en paz, no seas igualado! - Quatre deja de leer cuando cree escuchar a lo lejos la voz de Relena, el rubio cierra el libro y se pone de pie

- Tranquilo mi amor, ahora vuelvo - Quatre sonríe hacia Trowa y después sale de la habitación para ver el motivo de los gritos, el rubio se sorprende cuando ve que sí se trata de Relena, quien era sujetada por un doctor que le pedía se tranquilizara, la mujer ve a Quatre salir de la habitación y se sorprende ya que no sabía de su regreso, Relena se calma y el doctor al ver que ambos se miraban suelta a la Ministro

- Usted... - dice el Doctor

- Sí, yo me hago cargo - Quatre sonríe amablemente al hombre, en cambio Relena lo mira con desprecio

- Ignorante ¿no sabes quien soy yo? - pregunta con soberbia, el hombre la mira serio y después sonríe

- Lo sé Ministro pero incluso usted debe respetar a los pacientes que aquí se encuentran y sus gritos perturban la paz - responde sin nada de cuidado y con un poco de burla, Quatre se sorprende por la osadía del Doctor y se evita reír, en cambio Relena se enoja aún más y le voltea la cara

- Igualado - ofendida la mujer ignora al doctor quien pide permiso y se aleja, Quatre se acerca hacia Relena con seriedad, ella también lo mira de forma seria

- Relena ¿puedo ayudarte? - pregunta tranquilamente

- No esperaba verte aquí Quatre, como han pasado los años - comenta con seriedad sin pretender parecer interesada al verlo ahí... – Pero da igual, a quien busco es a Wufei – concluye con tono molesto, Quatre sabía que trabajaban juntos por lo que no se sorprende de que lo busque

- No está aquí - responde mirándola a los ojos

- ¡¿Dónde está?! - pregunta enojada mirando con rabia a Quatre, desde que había dejado su Gabinete Político le había tomado desprecio al ex piloto, el rubio se molesta de que grite

- Ya dijo el doctor que te tranquilices, aquí hay enfermos y heridos - reprende también con enfado pero con tono bajo de voz

- ¡No me importan en absoluto, quiero ver a Wufei, quiero que me diga porque reclutó a esa clase de gente! - grita molesta, Quatre entiende que habla de los pilotos y frunce el ceño con molestia ya que entre ellos estaba Adler

- Baja la voz y dime a que te refieres - pide tranquilamente a la mujer aunque se moría de ganas de sacarla de ahí, Relena empuña las manos y mira duramente a Quatre

- ¡Quiero saber porque Wufei escogió a esos pilotos, que repugnante!... - la mirada de Quatre también se endurece con las palabras de Relena pero la deja continuar - ¡No quiero que Sei conviva con esa clase de personas, un delincuente rebelde, un asqueroso homosexual, una asesina a sueldo... y al maldito hijo de un violador! - sin soportarlo más Quatre estrella en Relena una fuerte bofetada que casi la hace caer al suelo dejándole la mejilla con la marca de su mano, Relena grita al contacto de la mano y unas lágrimas le salen por las orillas de los ojos, la Ministro abre los ojos ampliamente y mira sorprendida a Quatre quien tenía en el rostro una mirada sombría y llena de rencor, el rubio se agarra la mano con la que había abofeteado a Relena

- Me disculpo por pegarle a una mujer, pero no te voy a permitir hablar así de Adler que nada tiene que ver con la sangre maldita de ese hombre - sentencia con odio, las piernas de Relena tiemblan ante la mirada de Quatre, el rubio da un paso hacia ella... – No importa si eres la Ministro, lárgate de aquí o te echo... y aléjate de Adler porque si algo le sucede por tu culpa yo mismo te mato – finaliza con dureza, Relena traga saliva pero después sonríe nerviosa

- A estas alturas ya debe estar muerto... además, no te queda ese papel de Padre protector ¿qué acaso no los abandonaste a Trowa y a él? - comenta con burla, Quatre se sorprende y también entristece, por unos segundos baja la mirada

- Yo... no, tú no tienes derecho a hablarme así - Quatre levanta la mirada y otra vez mira a Relena con dureza y rencor, ella se intimida nuevamente y sin soltarse la mejilla le da la espalda al rubio

- No te lo perdonaré, siempre estuviste de parte de Duo y ésta bofetada te va a pesar - Sin mirar hacia atrás Relena se aleja, Quatre la mira marcharse y suspira profundamente

- Dios, como tenía ganas de hacer esto - el rubio sonríe volteando a ver su mano con la que había golpeado a Relena, las palabras de la mujer lo tenían sin cuidado, él sabía que Adler se encontraba con vida y además él también era alguien poderoso y con muchas influencias a quien difícilmente ella podía hacerle daño

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Jean llega a la región Sur a unos cuantos kilómetros de la vieja escuela y de La Jaula, en ese punto medio deja resguardado su Gundam y portando un par de armas se dirige a la ciudad conocida como La Jaula, su cabello lo oculta con un gorro y camina por las calles como cualquier otro ciudadano, su misión ahí era reclutar información, ahí se encontraba una base rebelde conocida por los militares pero aquella era solo una distracción para mantener oculta la verdadera Base de los rebeldes. El piloto del Albatros llega a una de las cantinas más recurridas por aquellos que se dedicaban a los negocios sucios, Jean se dirige hacia la barra donde hay dos bancos disponibles y toma asiento en uno, el cantinero se acerca a él, un hombre alto y musculoso de gran bigote

- ¿Qué quieres? - pregunta sin pizca de cortesía

- Vodka y... - Jean hace una pausa y levanta la mirada observando fijamente al cantinero, él comprende la situación y afirma con la cabeza, se retira unos momentos para servir la copa, la entrega a Jean y después se agacha, agarra algo debajo de la barra y lo entrega a Jean, se trataba de un paquete, el lo abre un poco para confirmar que sea lo que pidió y al ver que si se trataba de eso sonríe, saca algo de dinero y lo entrega al cantinero, bebe un trago del vodka que había pedido y se marcha sin hacer comentario alguno, al pasar por la puerta para salir de la cantina, Nigel entraba a la misma, Jean tenía la cabeza agachada y las manos dentro de los bolsillos, de reojo ve a su antiguo compañero a quien reconoce enseguida pero sin parecer obvio se sigue y sale del lugar, Nigel voltea hacia atrás y mira la puerta por algunos segundos

- Ese olor... - moviendo la cabeza para despejar sus ideas, Nigel vuelve a darse la media vuelta y camina hacia la barra, ahí todavía estaba el vaso que había dejado Jean, Nigel lo observa fijamente y se queda paralizado... – Vodka a medio beber... no, es imposible – tratando de parecer escéptico Nigel se sienta en la banca donde había estado Jean y avienta el vaso hacia el otro extremo de la barra mostrándose muy molesto, ya que si Jean realmente estaba vivo y había estado ahí entonces Hamit se olvidaría de él para siempre ya que era Jean a quien realmente amaba.

El piloto de Albatros camina por las calles de La Jaula, conocía la ciudad casi a la perfección y sabía muy bien donde conseguir información y otras cosas más. Jean llega a un viejo Hotel casi en ruinas, en lo que podía llamarse recepción se encontraba un anciano leyendo el periódico del día, el rubio se acerca a él con la cabeza agachada, el anciano nota su presencia y sin dejar de mirar el periódico le habla

- Parece que por fin veremos una nueva guerra, pero ésta vez no sucederá un milagro... ¿no lo crees así estimado Jean? - el rubio sonríe y levanta la cabeza poco a poco, el anciano también levanta la mirada y cierra el periódico

- Tan negativo como siempre Bob - comenta con sarcasmo, el anciano echa una gran carcajada y después mira contento a Jean con una sonrisa de oreja a oreja

- Todos por aquí creen que estas muerto muchacho y por lo que veo no quieres que se den cuenta de tu regreso - dice ya un poco más serio, Jean afirma con la cabeza sin apartarle la mirada a su viejo amigo

- Estoy tras la pista de Hamit, a mí no me engaña, sé que ésta por ésta zona - comenta borrando su sonrisa, no era su costumbre ir tras la pista de viejos amigos y por su parte el anciano se sorprende

- Entonces tú... ¿eres aliado de los enemigos? - pregunta mirándolo con desconfianza, Jean guarda silencio por unos momentos sin dejar de mirarle a los ojos

- No me mires como si fuera un traidor, Hamit se pasó de los límites y mucha gente a muerto innecesariamente, lo único que pretendo es detener el derramamiento de sangre, lo que suceda con la tal Relena me tiene sin cuidado - se defiende con firmeza, el anciano se sorprende por sus palabras quedándose atónito por unos segundos, después sonríe, Jean borra su seriedad y también se sorprende por la reacción de su amigo

- Muchacho, has madurado - Jean se sonroja por aquellas palabras y sonríe apenado rascándose la cabeza

- Bueno yo... no quiero que más niños pasen por lo mismo que yo, si es necesario moriré - comenta nuevamente con firmeza mostrándose melancólico, el anciano se enorgullece por su amigo y le palmea un par de veces el hombro

- Me alegra oírte hablar así Jean y ¿sabes algo? Hamit está en ésta ciudad - confiesa por fin

- ¿Sabes donde? - pregunta con interés

- Tienen una Base subterránea no se exactamente donde -

- Gracias Bob -

- Todo sea por ayudar a un buen amigo - el anciano sonríe amablemente y Jean le contesta la sonrisa

- Me dio gusto saber que estas bien, cuídate mucho Bob - Jean sonríe nuevamente haciéndole una seña de despedida a su amigo y comienza a caminar hacia la salida

- ¿Piensas matarle? - la pregunta de Bob hace detener a Jean

- Trataré de convencerlo de desistir pero... de ser necesario lo haré - sin decir más Jean se aleja mostrándose preocupado, para él Hamit era como un hermano mayor

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Al llegar al Este donde le había sido asignado, Sei dentro de su Gundam comienza a hacer un reconocimiento aéreo de los alrededores, la primera colonia a la que había ido no se encontraba muy habitada, casi en su totalidad era habitada por rebeldes que habían tomado dicha colonia desde hace algún tiempo, la Alianza tenía conocimiento de ello pero por considerarla una Colonia insignificante no habían hecho nada al respecto. Sei encuentra la Base de los rebeldes y desciende, el enemigo nota su presencia y enseguida un par de Mobile Dolls le da la bienvenida con un par de disparos los cuales Sei esquiva sin atacar

- Recuerda los entrenamientos Sei - inconscientemente las manos de Sei tiemblan un poco, era su primera vez en batalla, Milliardo estaba consciente de ello y por eso lo había mandado a ese tipo de zonas dándole por primera misión aquella colonia la cual debía recuperar. Sei esquiva cuanto disparo le dan hasta que un Mobile le ataca por la espalda, entonces se da media vuelta y dispara derribándolo enseguida... – Eres un gallina Sei – armándose de más valor Sei comienza a atacar a todos los Mobile Dolls derribándolos al instante ya que ninguno era oponente para su majestuoso Gundam, al acabar con ellos suspira profundamente – Aún no termina – decidido Sei desciende hacia la Base pero antes de pisar tierra aparece otro Mobile, Sei se pone en posición de defensa y poco a poco continúa bajando hasta tocar tierra, el otro Mobile permanece quieto frente al Gundam de Sei y espera... – Maldición – masculla entre dientes, cambia su posición de defensa a la de ataque y avanza medio paso al frente mientras el otro Mobile permanece quieto... - ¿Qué debo hacer si ese Mobile no piensa atacarme? Diablos, tendré que hacerlo yo - dudándolo un poco Sei comienza a disparar hacia el Mobile pero éste le esquiva las balas avanzando a prisa hacia el Gundam logrando asestarle un golpe con el brazo en la cabeza, el impacto hace trastabillar a Sei, el Mobile aprovecha la confusión del piloto y vuelve a acercarse para darle un par de golpes más y después sujetándolo del brazo lo avienta con fuerza, Sei se sujeta con fuerza de los controles de mano de su Gundam y trata de recuperarse costándole mucho trabajo pero logra ponerse de pie... - ¡Demonios! - enojado por mostrarse tan débil se acerca al Mobile e intenta darle un golpe pero éste le sujeta el brazo y lo avienta nuevamente, ésta vez el Gundam no cae al suelo y comienza a disparar hacia el Mobile haciéndolo retroceder con cada bala pero el Mobile intenta oponerse haciendo un esfuerzo por avanzar y también comienza a disparar... – Pero ¿por qué? – Sei se extraña bastante del comportamiento de ese Mobile, era distinto a todos los demás.

Casi derrotado el Mobile cae al suelo sin dejar de disparar hacia el Gundam, Sei cesa de disparar y poco a poco el Mobile enemigo se detiene, Sei se queda quieto unos momentos hasta que comprende la situación y se paraliza por completo mientras su corazón comienza a latir a prisa

- No, ese no... era un Mobile Doll - preocupado Sei baja enseguida de su Gundam y corre hacia el otro Mobile Suit, su corazón cada vez latía más a prisa y cuando llega hasta la otra máquina abre enseguida la cabina, dentro de ella se encontraba un chico aproximadamente de su edad con algunas heridas y un hilo de sangre saliendo de su boca, aún se encontraba con vida y al ver a Sei lo observa fijamente

- Vaya... realmente... los Gundam son fuertes... pero... creo que no puedo... decir lo mismo de... su piloto - haciendo un último esfuerzo el chico escupe sangre y sonríe antes de morir, Sei lo mira morir y abre los ojos ampliamente, nervioso baja del Mobile y se mira las manos imaginándolas llenas de sangre

- Yo... soy un asesino... yo no... quería - sintiendo un vuelco en el estómago se deja caer de rodillas y golpea fuertemente el suelo, sabía desde un inicio que para cumplir su misión debía arrebatar vidas, pero aún así resultaba difícil hacerlo

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Después de una ardua batalla Van termina con su primera misión del lado Norte, gracias a su experiencia le había resultado fácil acabar con sus oponentes, en su mayoría Mobiles Suits. Van deja su Mobile en una de las Bases de Preventers mientras se toma un tiempo para llamarle a Wufei, el ex piloto se encontraba en la Base principal de Preventer cuando recibe la llamada

- Aún es pronto para comenzar a recibir noticias ¿sucedió algo? - pregunta Wufei al contestar mostrándose un poco preocupado

- Nada importante, solo quería saber cuales son tus planes para mí - responde Van con seriedad, aunque había recibido órdenes por parte de Milliardo a quien realmente servía era a su padre adoptivo

- ¿Planes para ti? No, por lo pronto limítate a obedecer a Milliardo -

- ¿Solo eso? y... ¿qué paso con Relena? - cuestiona preocupado, odiaba a la mujer pero no dejaba de ser la madre del hombre a quien amaba

- Te relevo de ello - la respuesta de Wufei sorprende sobremanera al piloto, desde un inicio el chino le había asignado la misión de matar a la Ministro pero ahora sin más le quitaba aquella tarea

- No entiendo - dice confundido

- Te lo he dicho, limítate solamente a seguir órdenes de Milliardo - sin agregar más Wufei corta la llamada dejando a Van muy confundido, su padre sonaba muy extraño y además le quitaba de una misión que sabía era importante para él, le parecía muy raro pero luego las palabras de Adler llegan a su mente recordando aquello que ahora parecía cierto, Wufei solamente le estaba utilizando. Van aprieta los dientes mostrándose algo preocupado, seguramente Wufei le había perdido confianza ahora que sabía estaba enamorado de Sei, tal vez por eso le había quitado de la misión.

Tras colgarle a Van el teléfono, Wufei guarda su móvil dentro de su chaqueta y mientras permanece sentado en su escritorio mira hacia la luz de la lámpara

- No puedo hacer que mates a la madre del hombre que amas, no es justo - piensa mientras cierra los ojos, deseaba fuertemente ver a Relena muerta pero para eso contaba con muchos subordinados que llevaran a cabo la misión

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Tras los ataques registrados en los distintos puntos del Sistema donde habían actuado los Gundam, las Bases enemigas comienzan a mandar informes a la Base central de los Rebeldes, Hamit se mostraba molesto, sabía desde un principio que los Gundam no serían fáciles de derrotar pero no esperaba ver aquellos resultados tan pronto, ellos en cambio solamente habían atacado L3 la cual habían casi destruido, además daban por perdido a uno de los 5 Gundam fabricados por la Alianza, esto último les daba algo de ventaja aunque no lo podían asegurar

- ¡Nigel, quiero ver a Nigel! - grita molesto Hamit a uno de sus hombres que estaba en la oficina con él cuando había recibido algunos informes, el hombre lo entiende como una orden y sale de la habitación para buscar a Nigel, el chico acababa de llegar de la cantina cuando se topa con él

- Hamit te busca, esta muy molesto - informa a Nigel quien al escucharlo corre hacia donde se encuentra Hamit

- ¿Qué pasa? - pregunta preocupado, Hamit voltea hacia él mostrándose furioso

- Comenzaron a atacar ¡quiero que muevas a la gente del Norte! - ordena

- ¿Solo al Norte? - inquiere confundido

- Al Este se han movido torpemente, no me importa cual sea la razón pero en el Norte nos han derrotado la Base de XS-609, del lado Sur no ha habido movimientos y al Oeste solamente irrumpieron en una Base, el Gundam que atacó el Norte sabe muy bien lo que hace - responde sin pausas, Nigel adopta una postura seria y hace el saludo militar

- Iré personalmente al Norte - comenta solemnemente, Hamit lo mira detenidamente y niega con la cabeza dándole enseguida la espalda a su compañero, Nigel deja el saludo... – Por qué? – cuestiona un poco molesto

- No puedo perderte a ti también - responde con voz baja, Nigel se sorprende bastante por la respuesta y se sonroja

- Pero Hamit... -

- ¡Te he dicho que no! - interrumpe con fastidio callándolo... – Organiza a los mejores y envíalos al Norte – ordena y Nigel acata enseguida marchándose de ahí... – No dejaré que suceda lo mismo – Hamit aprieta con fuerza los ojos mientras recuerda

---- Flash back ----

- ¡Esta es la oportunidad que esperábamos! - grita Jean exasperado a su amigo pero él estaba en su postura seria

- Entiende que no se trata de eso, la Ministro tiene sus guardaespaldas - explica Hamit pero el rubio estaba necio en querer atacar a Relena quien se encontraba en una visita diplomática en aquella Colonia hace 3 años

- ¿Entonces cuando será? Cuando podremos matarle? - pregunta triste agachando la cabeza, su amigo sonríe y se acerca colocando ambas manos sobre los hombros del rubio, Jean levanta la cabeza y lo mira a los ojos

- Por lo pronto no tenemos tanta fuerza, ten paciencia Jean, le odio al igual que tú - responde con una gran sonrisa pero en cambio Jean lo mira serio

- No Hamit, yo no quiero esperar - enojado Jean golpea los brazos de Hamit haciendo que lo suelte y entonces sale corriendo

- ¡Jean regresa! - pide Hamit a su amigo volteando hacia la puerta pero Jean no regresa, enojado Hamit golpea la pared más cercana a él... – Maldición – expresa molesto por haber sido desobedecido sin haber pensado siquiera que aquella iba a ser la última vez que viera a su amigo

---- Fin del flash back ----

- De haberlo sabido, lo hubiera evitado - Hamit abre los ojos y un par de lágrimas ruedan por sus mejillas, hace tres años que su amigo había desaparecido sin dejar rastro

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Casi al anochecer en el planeta Tierra, del lado Norte se encontraba una pequeña casa donde una persona preparaba un recipiente con agua fría y acomodaba un par de toallas mientras silbaba una canción, todo estaba en total paz, solamente el silbido de aquella persona y de los grillos podía oírse, el sol poco a poco se ocultaba hasta dar entrada a la noche y a una brillante luna y un cielo estrellado, aquel era una especie de Pueblo, la casa era de madera con toques bastante modestos y rústicos. La paz y la tranquilidad se ven perturbados cuando un grito inmenso se escucha retumbar por toda la casa

- ¡DESPERTOOOO! - se escucha una voz de niño pequeño haciendo que la persona tire el cazo con agua fría y voltee hacia el techo de la cocina

- ¡¡Me asustaste... allá voy!! - olvidándose de lo que iba a llevar al segundo piso echa a correr hacia la habitación y cuando llega efectivamente el visitante había despertado, una sonrisa surca su rostro cuando lo ve con los ojos abiertos observando todo con confusión, al lado izquierdo de la cama se encontraba sentada su hermana mayor limpiándose unas lágrimas de felicidad, a los pies de la cama estaba su hermanito dando brincos de emoción por el herido, cerca de la ventana otro de sus hermanos quien parecía un poco molesto observaba al intruso con recelo, éste era un poco menor y por último estaba su hermanita la más pequeña, una bebe de 2 años

- ¿Dónde... estoy? - pregunta el herido mostrándose muy confundido y sintiendo todo el cuerpo adolorido

- Estas en Saint Hope - contesta mientras se acerca a la cama con una gran sonrisa... - ¿Quién eres? Mi nombre es Reda - sonríe ampliamente con amabilidad, el herido voltea al escuchar la voz

- Yo... soy... - entrecerrando los ojos y tocándose la frente intenta recordar costándole trabajo pero enseguida miles de imágenes vienen a su mente... – Adler... me llamo Adler Bloom – responde con esfuerzo

- ¡No me interesa quien eres, vete de aquí! - dice con enojo el chico que estaba cerca de la ventana dando unos pasos hacia la cama, Reda entrecierra los ojos y lo mira

- No seas tan desconfiado Nate (NA: Neit) - reprende con enojo... – En su estado no puede irse – concluye cruzándose de brazos y volteando a ver a Adler

- ¡Bah! Como quieras - expresa molesto y camina hacia la puerta para retirarse, Reda suspira profundo y se acerca a la cama sentándose a un costado de Adler cerca de los pies

- No te preocupes, cuidaremos de ti - sonríe amable cerrándole un ojo al piloto, Adler hace una mueca de dolor al intentar moverse y después voltea a verle sonriéndole también

- Gracias pequeña - dice amablemente pero Reda borra su sonrisa completamente y se pone de pie mirando duramente a Adler

- ¡Idiota! - dice con enojo y sale de la habitación dejando confuso a Adler mientras el pequeño y la muchacha se ríen, Adler no comprende y voltea hacia la mayor de las hermanas quien deja de reír y lo mira también

- ¿Dije algo malo? Es mayor de lo que aparenta? - pregunta confundido pero ella niega con la cabeza mostrando una sonrisa

- No es eso, lo que pasa es que Reda es un chico - explica con voz burlona, Adler se sonroja por haber cometido semejante error

- Un... chico - dice entre dientes, realmente había creído que Reda era una chica ya que su rostro era fino como tal y poseía facciones muy delicadas, además era delgado y muy lindo, su rostro estaba más que rojo

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Había llegado la noche y solamente había destruido una Base, aún faltaba mucho para completar su primera misión pero desde que había asesinado a aquel piloto no dejaba de pensar en ello, se encontraba sentado a pies de su Gundam, tenía las rodillas flexionadas y mantenía la cabeza escondida entre sus brazos, un par de horas atrás había llorado y ahora solamente estaba quieto mientras miles de pensamientos pasaban por su mente, entre ellos una pregunta que no lo dejaba tranquilo: ¿Qué hago aquí? Su madre le había exigido convertirse en un piloto Gundam y luchar por la paz de la Tierra y las Colonias pero ¿aquello era correcto? Quitar del camino a quien nos estorba ¿eso era lo correcto? La verdad es que él mismo no tenia una idea clara por la cual luchaba, no tenía ideales ni objetivos personales ¿acaso solamente era una pieza más del rompecabezas?

- Soy... un asesino - molesto consigo mismo Sei empuña con fuerza sus manos y poco a poco levanta la cabeza mirando hacia el frente... - ¡Estúpida máquina! - aún más molesto Sei se pone de pie y volteando hacia su Gundam le da una patada... - ¡Ni siquiera... ni siquiera entiendo por qué estoy luchando! - realmente estaba muy molesto, con su madre por haberlo metido en eso, con Wufei por querer ver en él a su amigo fallecido y con él mismo por ser tan débil, lo habían escogido para una importante misión y aún así no podía hacer nada por ayudar, además no tenía ningún deseo de pelear

-- Tu padre fue un gran piloto -- aquellas palabras que Wufei le había dicho hace algún tiempo llegan a su mente cuando esta a punto de darle otra patada a su Mobile, y abriendo ampliamente sus ojos se queda completamente quieto

- Entonces él... también fue un asesino... el fue un maldito asesino - completamente confundido y ahora más enojado Sei comienza a golpear con los puños una de las patas de su Gundam, estaba muy molesto y sus golpes eran tan fuertes al grado que comenzaba a sangrar su piel... – ¿Quién demonios eras tú? – cansado de golpear al Gundam, Sei cae de rodillas al suelo con ambas manos sangrando y la respiración agitada, nunca antes se había puesto a pensar en su padre de esa forma, realmente hasta ese día nunca le había interesado saber de Heero Yuy, el hombre que lo había engendrado, ya que para él Heero solamente había sido un hombre que vivía en la misma casa que él y quien nunca se había mostrado como un verdadero padre, pero ahora aquella duda había surgido, había tenido un entrenamiento de semanas como piloto pero subir al Gundam y enfrentar la realidad resultaba completamente distinto, tal vez para comprender su misión debía conocer más acerca de su padre; su vida como piloto, su relación con Relena, su relación con Duo y los demás pilotos y también su relación con él pero ¿quién podía saber tanto de Heero Yuy?

- ¿Quién eras Heero Yuy? - agotado más mental que físicamente Sei cierra los ojos y se acuesta en el suelo quedándose dormido poco a poco

---- Flash back ----

- ¡No puedes controlar mi vida! - enojado como nunca Sei le gritaba a su madre mientras ella con aquella mirada serena de siempre lo observaba sentada en uno de los sillones de la sala, su hijo la miraba duramente mientras le gritaba y ella solamente callaba

- Irás a la escuela militar y no se diga más ¿entendiste? - responde al fin mostrándose muy firme y cruzando sus brazos en señal de que la decisión no cambiaría, Sei en cambio aprieta fuertemente los dientes y da la espalda a su madre para salir colérico de la estancia. A los pocos segundos de que sale, Heero entra a la sala, había escuchado la discusión desde el inicio mientras se ocultaba, Relena al verlo entrar separa sus brazos y lo observa con sorpresa, por lo general él actuaba como si ella no existiera y en ese momento la miraba a los ojos, el ex piloto del 01 se acerca quedando a dos metros de Relena

- ¿Por qué tomaste esa decisión sin consultármela? - pregunta enfadado pero mostrándose lo más sereno posible, Relena se sorprende aún más por el reclamo pero después sonríe sarcásticamente mirando con burla a Heero

- Vaya, el padre ha vuelto después de 12 años de ausencia, no me hagas reír ¿desde cuándo te importa Sei? - comenta con burla mirando altivamente a Heero quien no se inmuta con los comentarios sarcásticos de Relena y se acerca a ella haciendo que se ponga nerviosa, Heero se agacha y apoya sus manos en los brazos del sillón quedando su rostro a unos cuantos centímetros del de Relena

- Eres tú la menos indicada para decirme esas estupideces ¿o ya se te olvido lo que hiciste para retenerme? Quieres que Sei lo sepa? - Relena comienza a temblar de los nervios cuando escucha a Heero mientras que él se levanta y se aleja un par de pasos de Relena sin dejar de mirarla... – Todo éste tiempo he sido yo quien más se preocupa por él y te advierto que si lo involucras aunque sea un poco en algún conflicto bélico... te mataré con mis propias manos – advierte firmemente mirando a la mujer con la más fría de sus miradas, Relena comienza a temblar aún más y asustada se levanta del sillón y sale corriendo de la sala, Heero frunce el ceño molesto y también sale de la pieza. Relena llega hasta su cuarto y se encierra recargándose en la puerta tratando de normalizar su respiración, al cabo de algunos segundos una sonrisa maliciosa se forma en sus labios

- No Heero, tu no vivirás para ese entonces - aún agitada Relena ríe por lo bajo mostrando unos ojos vacíos, si no había podido utilizar a Sei para que Heero la amara entonces le sería útil para vengarse algún día de él.

Después de una semana todo estaba preparado para que Sei partiera de su casa para vivir por 5 años en la que sería su escuela, ese día Relena había tenido que salir y no iba a poder despedir a su hijo. Sei termina de bajar su última maleta y un mozo la sube a la limosina que aguardaba por él, el chico voltea hacia atrás para ver su casa antes de partir y después avanza hacia el auto pero escucha unos pasos atrás de él y deteniéndose voltea hacia atrás llevándose una gran sorpresa cuando ve a su padre atrás de él mirándole fijamente

- Padre... - masculla mientras lo observa con detenimiento, el aire comienza a soplar moviendo las hebras de sus cabellos y el silencio los envuelve por algunos minutos... - ¿Qué sucede padre? - pregunta serio después del incómodo silencio, Heero lo continúa mirando a los ojos unos segundos más y sin decir nada le da la espalda y entra a la casa, Sei se desilusiona y suspirando vuelve a caminar hacia el auto, entra y el mozo le cierra la puerta, después sube al auto y se marchan de ahí... - Que tonto soy ¿cómo pude pensar que él me diría algo? - sin causarle sorpresa la indiferencia de su padre, Sei saca su celular y llama a Relena para decirle que ha salido de casa. Heero al entrar a la casa se dirige a su cuarto y comienza a empacar, ahora que Sei ya no estaba en casa de Relena no había motivo para quedarse

- "Cuídate mucho Sei" ¿por qué no se lo pude decir? - abatido Heero empaca algunas de sus cosas mientras se recrimina por quedarse helado ante su hijo, no es que no lo quisiera pero cada vez que estaba frente a él y veía en su mirada el rencor entonces se quedaba completamente mudo, no había forma de que le perdonase alguna vez

---- Fin del Flash back ----

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Después de haberse marchado Relena del Hospital, Quatre había salido de ahí para tratar algunos asuntos, en L4 aún tenía la oficina central de los negocios de su padre, aunque en todos esos años ahí no se había ocultado, de otra forma Trowa lo hubiera encontrado. Gran parte de los Maganac ya no trabajaban para el ex piloto, Rashid había muerto algunos años atrás a causa de una enfermedad, en esos momentos su aliado más fiel era Abdul. Quatre manda a llamar a su amigo a quien días atrás le había hecho un encargo especial

- ¿Me llamabas? - pregunta al entrar a la oficina, Quatre tenía la mirada fija en el escritorio y la levanta al oír la voz, portaba unos lentes especiales para lectura y sonriendo lo observa

- Así es ¿cómo te fue? - pregunta amablemente quitándose los lentes los cuales deja sobre el mueble, Abdul se acerca al escritorio y toma asiento

- Conseguí información valiosa - al escuchar el inicio de su reporte, Quatre se muestra muy interesado y apoyando los codos sobre los papeles que revisaba entrelaza las manos observando fijamente a su amigo... – Hay un infiltrado de los rebeldes en una de las Bases de Preventer, suponemos que es el director de una de ellas y el autor material de los robos de Mobile Suit a la Alianza – explica tranquilamente – También te interesará saber que Wufei tiene bajo su mando a personal de Preventer que está en contra de la Alianza – aquel segundo dato sorprende a Quatre que quita los brazos del escritorio y se recarga en el respaldo de la silla mostrando un semblante serio

- Como pensé, trata de derrocar al gobierno pero... ¿de qué manera está actuando? - el ex piloto se sentía confundido, su amigo había reunido a los pilotos Gundam y les había adiestrado bien en contra del movimiento de oposición, más sin embargo su intención al igual que la de los rebeldes era derrocar al gobierno actual de la Nación Mundial... - ¿Acaso esos chicos son solo un distractor? Los está usando de señuelos? - Abdul mira atentamente a Quatre quien desconcertado trataba de descubrir los planes de su amigo

- De eso no estamos seguros, pero sí de que no podemos confiar en él, Wufei conoce a Hamit Kentle desde hace algunos años ¿sabias eso? - creyendo que no podía intrigarse más, al escuchar aquel dato Quatre se preocupa

- No estaba enterado - comenta con seriedad

- ¿Y qué opinas de todo esto? - pregunta Abdul de forma interesada

- Si Wufei planea algo que perjudique el futuro de paz que estamos buscando entonces tendremos que frenarlo - responde triste

- ¿Matarlo? - pregunta sorprendido, sabía de sobra el afecto que ambos pilotos se tenían

- Sin duda Wufei representa un peligro y por más que quiera no puedo juzgar sus acciones pero... si al paso de su locura y su sed de venganza pretende llevarse entre ellas vidas inocentes, no estoy dispuesto a ser indulgente - responde de forma solemne pero a la vez con tristeza, cerrando después sus ojos, Abdul baja la mirada y se levanta de la silla para marcharse dejando solo a Quatre para que pueda pensar al respecto de la información que le ha llevado

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A la mañana siguiente Sei despierta sintiendo todo el cuerpo pesado por la carga emocional vivida el día anterior, se había aturdido con tantos pensamientos y el saberse asesino no le ayudaba en nada, la misión encomendada por su tío en esos momentos no le importaba realmente, antes de continuar con aquella lucha necesitaba aclarar todas sus dudas, ¿qué representaba realmente ser un piloto Gundam? Y sobre todo, saber quien había sido realmente su padre, aquello lo tenía aún más intrigado, su madre no solía hablar mucho de él y salvo Wufei y sus tíos, no conocía a otra persona que pudiera contarle acerca de su padre. Haciendo uso del comunicador de su Gundam, Sei contacta antes que nadie con Van, el piloto del Vulcano a diferencia de su novio había despertado horas atrás para continuar con su misión, el pelirrojo recibe la recepción de la comunicación y la acepta sonriendo ampliamente al ver que se trataba de Sei pero cuando la imagen se activa se sorprende al verlo bajo de ánimos

- ¿Qué sucede? Estas bien? - pregunta notoriamente preocupado, Sei niega moviendo la cabeza - ¿Estas lastimado? -

- No... es solo que no me siento bien - responde serio, Van se siente aliviado al saber que físicamente Sei estaba bien aunque emocionalmente parecía todo lo contrario

- Es duro ¿cierto? - dice mirándolo con ternura, Sei calla unos momentos

- Sí pero no deseo seguir haciéndolo sin una razón - informa con firmeza

- ¿Y que harás? -

- Buscar la verdad - la respuesta de Sei sorprende y confunde a Van que inclina ligeramente la cabeza, su novio parecía muy convencido

- Estoy de tu lado - las palabras de Van hacen sonreír a Sei que extiende su mano hacia el monitor y lo toca, Van hace lo mismo pareciendo que sus manos se tocan

- Yo sé, que puedo confiar en ti, te amo - sonriendo contento Sei corta la comunicación de Gundam a Gundam; y Van aún con la mano sobre el monitor agacha la cabeza

- ¿Qué harías si supieras el motivo por el cual me acerqué a ti? Me creerías que realmente me enamoré? No merezco tu confianza y tu amor - afligido por la situación Van empuña su mano y cierra los ojos apretándolos con fuerza

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Al despertar en la mañana y abrir su ojos se encuentra con la mayor de los hermanos quien le sonreía ampliamente, él haciendo un gran esfuerzo logra recordar los sucesos del día anterior y los de días atrás. Wufei le había informado del incidente en L3 y le había informado de la situación de su tío llevándolo al Hospital para que lo viera, en aquel lugar se había reencontrado con Quatre a quien consideraba otro de sus padres, le había hecho ver que la situación por la que pasaba su tío era su culpa y después de una despedida dolorosa para ambos se había marchado lleno de furia para vengar a Trowa, había llegado a la Colonia donde se encontraba Milliardo y después de una serie de acontecimientos sin importancia había logrado obtener información aunque no era precisamente la que buscaba, ya que su objetivo había sido matar a Hamit Kentle, en su lugar había destruido un par de Bases hasta encontrarse en una de ellas con un gran oponente y después de una corta Batalla que casi le cuesta la vida había quedado inconsciente, al despertar se encontraba con la sorpresa de estar en lo que parecía una humilde casa, por lo que veía estaba bien atendido y las personas ahí parecían de lo más amable salvo aquel chiquillo a quien llamaban por el nombre de Nate

- Ya recuerdo todo - murmura para sí apenas siendo escuchado por la chica

- ¿Cómo te sientes? - pregunta amablemente acercando a Adler un vaso de agua, él lo toma y bebe un poco regresando el vaso, tenía mucha sed pero tenía el estómago vacío

- No muy bien... me duele todo el cuerpo - responde cerrando los ojos e intentando sentarse un poco pero la chica le coloca una mano en el pecho y vuelve a acostarlo

- Te pondrás bien, déjame traerte algo de comer, debes tener hambre - al decirlo se pone de pie y volviendo a sonreír sale de la habitación, Adler mira el techo atentamente volviendo a repasar los últimos acontecimientos antes de quedar inconsciente, casi enseguida recuerda el percance de la noche anterior e intenta sentarse de nuevo pero el dolor se lo impide

- Debo pedirle disculpas - volviendo a hacer un esfuerzo Adler intenta sentarse pero siente un fuerte dolor en las costillas y grita. Reda se encontraba en la habitación contigua y lo escucha quejarse por lo que rápidamente sale de ahí y se dirige a la habitación donde se encontraba Adler, al llegar a ella el chico se tocaba sus costillas y se quejaba con los ojos fuertemente apretados

- ¿Estas bien? Qué paso? - pregunta muy preocupado pero el piloto no le respondía, Reda se acerca más a él dándole un abrazo, Adler deja de quejarse al sentir el cálido cuerpo del chico y olvidándose del dolor se sonroja

- Es solo... - el abrazo del chico lo había puesto muy nervioso pues no estaba acostumbrado a esas acciones, desde que Quatre había dejado a Trowa su tío no lo había vuelto a abrazar cariñosamente, salvo cuando se habían despedido

- ¡Lo siento! - soltándolo rápidamente Reda se aleja de Adler y también sonrojado lo mira

- No te preocupes - apoyando la cabeza en la almohada se lleva su mano derecha a las costillas y desvía la mirada al sentirse aún apenado

- ¿Estas mejor? Te traigo algo? - volviendo a acercarse un poco a la cama Reda mira con preocupación a Adler pero él miraba hacia otro lado

- Estoy bien, gracias - Reda sonríe aliviado y da media vuelta para salir del cuarto pero al hacerlo su hermana mayor iba llegando con el desayuno

- Ah, que bien que estas aquí, ayúdalo a comer porque Kali está llorando y debo darle su mamila - sonriendo de nuevo con amabilidad la hermana mayor pone la charola en las manos de Reda quien la miraba con resignación

- De acuerdo Emily - sin estar muy de acuerdo Reda se acerca de nuevo a la cama y deja la charola en el mueble a un lado de ella y después se acerca una silla mientras su hermana mayor se retira... – No te muevas – pide al ver las intenciones de Adler por sentarse, agarra el plato con fruta, con el tenedor agarra un poco y lo da a Adler quien levanta la cabeza y come lo ofrecido

- Gracias pero... no puedo comer acostado - Reda suspira y deja el plato con fruta sobre la bandeja, se levanta de la silla y sale de la habitación, Adler se queda un poco confuso pero cuando ve llegar a Reda con un par de almohadas entiende la intención

- Son las almohadas de los demás cuartos - explica mientras coloca una por una en la espalda de Adler para ayudarlo a sentarse sin que tuviera que hacer esfuerzo, después vuelve a sentarse y a agarrar el plato con fruta

- Listo - Reda vuelve a la tarea encomendada por su hermana y da de comer a Adler permaneciendo ambos en silencio total, Reda termina con su cometido y poniéndose de pie agarra la bandeja para marcharse pero antes de salir de la habitación Adler lo detiene y él voltea hacia el piloto

- Perdón por el error de ayer y gracias por ayudarme... eres buen chico - Reda siente una gran alegría cuando escucha las disculpas y el agradecimiento por lo que sonríe

- También eres buen chico - feliz sale de la habitación y Adler también sonríe al ver que ha hecho las pases con Reda, habían tenido un mal comienzo pero podían llegar a tener una buena amistad

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Después de haber pasado la noche en un Hotel de quinta bajo una identidad falsa Saki deja el lugar y usando una larga capa sobre el cuerpo camina por las calles de la Colonia donde se encontraba, parecía una Colonia de mercaderes haciendo una representación casi perfecta de la Arabia Saudita de hace algunos siglos, los habitantes parecían sumergidos cada uno en sus respectivos negocios, la chica miraba atenta cada uno de los puestos topándose después con un par de ojos negros que la miraban insistentemente, la chica se muestra como si nada y sigue su andar, a los pocos segundos siente que la siguen y apresura el paso, al parecer no le perseguía un hombre, sino tres. Después de una persecución de diez minutos los cuatro salen por completo de la zona y la chica no duda en sacar su arma calibre 22 y apuntarles mirándolos con frialdad, la capa cae enseguida al suelo

- Tranquila señorita - dice uno de ellos

- ¿Qué desean? - pregunta duramente preparando el arma para disparar quitándole el seguro y afirmando su objetivo

- Acompáñenos por favor, estamos interesados en su amigo - explica otro de ellos haciendo que la chica se sorprenda

- No se preocupe, él está en buenas manos - vuelve a hablar el primer hombre mientras el tercero permanecía callado mirando a la chica

- ¡Devuélveme a Dark Psycho! - enojada la chica detona el arma moviéndola un poco, la bala pasa a unos pocos milímetros de uno de ellos pero por la fuerza de la misma le lastima la oreja y ésta comienza a sangrar

- ¡Maldita perra, ya verás! - dice el segundo sacando también un arma y apuntándole a la chica pretende dispararle pero el tercero que se había limitado solo a ver le sujeta la mano y se la baja lentamente dibujándose en sus labios una sonrisa sin dejar de mirar a Saki, el hombre se molesta porque lo detienen... - ¡Déjame matarla! - grita desesperado volviendo a subir el arma pero el tercer hombre lo golpea fuertemente en la espalda aunque aparentaba ser un golpe sin fuerza y al caer al suelo saca su arma y le dispara en la cabeza

- Personas como tú arruinan los buenos negocios - el hombre vuelve a ver a Saki sonriéndole ampliamente, la chica no se sorprende por haber visto el asesinato aunque si le resultaba un poco extraño que aquel hombre matara a su compañero

- Quiero a Dark Psycho de regreso - vuelve a decir apuntando al hombre con su arma, él vuelve a sonreír y también apunta con su arma a la piloto

- No nos desprecies sin antes conocer nuestra oferta - comenta con burla pero a la vez seriamente, ella duda de aquellas palabras y lo observa con el ceño fruncido

- ¿Son traficantes de armas? El Decreto de la Ministro de Paz prohíbe su uso sin licencia -

- ¿Tu lo eres? Los Mobile Suit se consideran armas - contesta sin responder a la pregunta inicial de la chica aunque ella entiende el mensaje y poco a poco baja el arma, el hombre también lo hace... – Acompáñame por favor – dándole la espalda a Saki el hombre comienza a caminar

- ¿Lo vas a dejar aquí? - pregunta ella mirando al herido que se quejaba fuertemente del dolor sujetándose la oreja bañada en sangre, él gira su cabeza hacia atrás y mira despectivamente al herido

- No necesito débiles en mi equipo - responde fríamente volviendo a caminar, Saki lo mira con desconfianza pero lo sigue, no estaba segura de las intenciones de ese hombre y no le importaba el dichoso negocio, ella solo pensaba en recuperar a su Gundam

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Sin importarle más su misión, Sei abandona y se dirige enseguida a la Base donde se encontraba su tío, regresar le toma alrededor de dos horas, conforme pasaban los segundos cada vez más dudas surgían en su cabeza y cada vez se sentía más desesperado. Había vivido su vida durante años sin hacerse la mínima pregunta acerca de su origen ¿por qué sus padres parecían odiarse? Por qué nunca antes había escuchado de Duo Maxwell además de que había sido piloto Gundam? Necesitaba encontrar el mayor de respuestas, así tuviera que hacerlo con la misma muerte. Sei no tiene ninguna dificultad para que le acepten la entrada a la Base aunque Milliardo estaba sumamente intrigado y algo molesto, se habían dado instrucciones claras y en menos de dos días ya tenía a Sei ahí. Un soldado escolta al chico hasta la oficina de su tío que le esperaba sentado en su silla giratoria atrás del escritorio, su mirada no era para nada amistosa

- Sei ¿qué es lo que...? -

- ¿Quién fue realmente mi padre? - pregunta muy enojado sin siquiera haber dejado a su tío terminar la pregunta, Milliardo estaba sorprendido por aquella

- ¿Quién... fue? - pregunta con voz tenue sin dejar de mirar a su sobrino

- ¡Cuéntamelo... quiero saber de él, quiero saber de Heero Yuy! - ordena con furia mostrándose muy desesperado, Milliardo en cambio estaba serio aunque algo inquieto y solamente lo miraba fijo... - ¡Habla tío, necesito saber de él, de mí... no sé nada! -

- Escucha Sei... - intenta calmarlo pero nuevamente Sei pierde los estribos

- ¡¿Vas a decírmelo o no?! - acercándose al escritorio golpea con ambas manos éste, en su mirada podía notarse la furia y la inquietud pero Milliardo guarda su postura serena

- No - responde agachando ligeramente la cabeza y desviando su mirada, Sei ablanda la suya y mostrándose desilusionado se aleja del escritorio observando a su tío fijamente

- Esperaba más de ti - sin decir más Sei sale corriendo de la oficina, Milliardo levanta su mirada y observa fijamente donde antes estaba su sobrino, enojado golpea con su puño el escritorio

- Lo lamento Sei, no es a mí a quien corresponde hablarte de ello - A pesar de saber toda la verdad Milliardo no se anima a hablarle de ello a Sei

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Wufei llega apresurado a su escondite, aquel donde planeaba todo, aquel lugar era distinto a su oficina en Preventer ya que éste era un lugar clandestino, el cual solamente conocía Van y alguno que otro subordinado, el lugar se encontraba en una colonia del Este

- Andrew, tráeme tu reporte - pide el ex piloto a uno de sus subordinados, enseguida por la puerta entra un hombre alto, delgado y con apariencia de hombre cansado por lo años, confiadamente se acerca a donde está Wufei

- Ha comenzado a moverse - responde sin más, Wufei muestra una mirada sombría y le mira fijamente a los ojos

- Sabía que no se podía quedar con los brazos cruzados, siempre fue bastante listo - a pesar de su dura mirada Wufei deja asomar una sonrisa - Pero ya veremos quien gana estimado Quatre, cualquiera que se oponga a mí será tratado como mi enemigo -

- ¿Cuál es tu orden? - pregunta ansioso aquel hombre

- Seguiremos con lo planeado, los Gundam se harán cargo un tiempo de todo, después voltearemos la cara a la moneda y terminaremos con ésta cadena de odio de una vez por todas - responde solemnemente sonriendo después ampliamente

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Sei nuevamente sube a su Gundam con la intención de dirigirse a donde se encontraba su madre pero después de reflexionarlo llega a la conclusión de que sería inútil ya que seguramente ella iba a negarse a hablarle de ello, generalmente Relena no hablaba de Heero, a veces parecería como que nunca hubiera existido aunque numerosas veces ella le había dado a entender que su padre lo había amado realmente, pero él sabía que todo se trataba de una mentira suya para encubrirlo. Haciendo una pausa en su recorrido Sei lo piensa por unos momentos y decide ir a donde según él se encontraba Wufei así que va directamente y sin escalas a la oficina principal de Preventer, Sei pide permiso para llegar y el Capitán de la Base se lo concede. Sei entra rápidamente dirigiéndose a la Oficina de Wufei la cual encuentra vacía, desesperado corre a la oficina de su tía Noin ignorando que ella aún se encontraba en su casa esperando por la llegada de Milliardo; a cambio de eso Sei se encuentra con otra sorpresa, en lugar de estar su tía tras su escritorio se encontraba una mujer de edad madura, atractiva, cabello castaño oscuro y una mirada fija y determinante, a su lado una mujer joven de mirada coqueta, ojos azul oscuro y cabellera roja, ambas lo miran fijamente cuando lo ven llegar y solamente la menor sonríe ampliamente, en cambio Sei estaba confundido

- Cielos, tu debes de ser Sei Peacecraft, pero por Dios que son igualitos - sorprendida bastante y hablando en tono sarcástico la mujer joven se acerca a Sei quien la mira extrañado y al estar cerca coloca su mano encima de la cabeza y le acaricia los cabellos sonriéndole ampliamente, Sei se sonroja y da un paso atrás

- ¿Quién... quién eres tú? - pregunta nervioso, nunca había visto a aquel par de mujeres, la pelirroja suelta una carcajada traviesa

- Cierto, seguro no me recuerdas, eras un bebé cuando dejé de verte, cuando tu mamá nos corrió de Preventer - comenta sonriendo burlona, Sei no comprende y solamente la mira fijo – Mi nombre es Mariemaia Kushrenada – contesta llevándose una mano al pecho – Y ella es mi amiga Lady Une, aquí entre nos es como mi madre – señalando a Lady muestra una gran sonrisa sin dejar de mirar a Sei

- Mariemaia Kushrenada y Lady Une... he oído de ustedes - dice Sei abriendo los ojos ampliamente, Mariemaia vuelve a acercarse a él de forma provocativa y él vuelve a dar un paso hacia atrás

- Espero que cosas buenas - comenta acercándose un poco más hasta casi unir sus labios a los del chico que estaba paralizado

- ¡Déjale Mariemaia! - se escucha la voz de Lady, su protegida hace un gesto de puchero y se aleja de Sei cerrándole antes un ojo

- Busco a... a mí tía - explica con el rostro sonrojado, no esperaba esa actitud por parte de la linda pelirroja

- Nosotras también, lamentablemente no está aquí - responde Lady poniéndose de pie, Sei baja la mirada unos segundos y después voltea rápidamente hacia la mayor de las mujeres

- Usted... usted debió conocer a mi padre ¿cierto? - un pequeño brillo vuelve a la mirada de Sei pero Lady y Mariemaia solamente voltean a verse guardando silencio, Lady voltea después hacia Sei negando varias veces con la cabeza, Sei vuelve a decepcionarse

- Sé de Heero lo que tu sabes de mí... realmente traté poco con él, no te sería de ayuda - responde cruzándose de brazos, Sei empuña las manos a su costado y aprieta los dientes

- Pobre de ti, debes estar confundido ¿cierto? - pregunta la pelirroja en tono burlesco, Sei se molesta por sus palabras y la mira fríamente, Mariemaia se sorprende unos segundos pero después sonríe contenta – Definitivamente son como dos gotas de agua – suspirando resignada Lady avanza hacia su protegida y se coloca a su lado, ambas mirando a Sei

- Nos vamos Sei, pero recuerda una cosa... piensa muy bien quienes son realmente tus aliados, una guerra está siempre llena de traición, quien menos lo esperas te daría una puñalada por la espalda y tal vez a quien más odias termina siendo tu salvación... abre bien los ojos y nunca te dejes vencer - perplejo por las últimas palabras de Lady antes de marcharse, Sei se queda pensativo por algunos minutos sin caer en la cuenta de que ambas mujeres se habían marchado por completo

- ¿Quién menos lo espero...? - la imagen de Relena y Van pasa por la mente de Sei al repetir en su mente las palabras de Lady Une y llevándose una mano al pecho comienza a temblar... - ¿A quién más odio? - el recuerdo de su padre comienza a tornarse oscuro cuando intenta analizar las palabras de Lady pero agitando rápidamente su cabeza intenta despejar esas ideas absurdas... – No... debo buscar la verdad hasta encontrarla – confundido Sei se deja caer de rodillas al suelo, necesitaba unos momentos antes de continuar su búsqueda

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Los dos pares de ojos negros se miraban uno al otro fijamente, hacía un par de horas que estaban en esa situación, de repente él se ponía se pie y miraba a la chica sentada en su asiento y hacía una oferta la cual ella rechazaba sin pensarlo, él regresaba a su asiento y mirándola fijamente intentaba convencerla pero sin resultado

- ¡Ya me cansé! - expresa molesto poniéndose de pie mirando desde ahí fijamente a Saki que permanecía serena mostrándose firme en su decisión, no vendería jamás a su Gundam, ni por todo el oro del mundo, aquel no solo era un Mobile Suit que le ayudaría a cobrar venganza con el destino, aquel también era un buen amigo... – Es una oferta realmente hermosa, más dinero del que podrás gastar en el resto de tu vida y un hermoso cargamento con lo mejor de nuestra colección de armas ¿por qué no quieres? – pregunta muy molesto, Saki en cambio con la tranquilidad que le caracterizaba la mayoría de veces, voltea a verlo

- Porque él es mi único amigo - responde tranquilamente penetrando el ámbar de sus ojos en los de aquel que aún no comprendía que ni con todo el oro del mundo ella vendería a su querido Gundam, él en cambio la mira extraño unos segundos y después echa a reír

- ¿Pero qué ridiculeces dices? Es una máquina - dice con burla molestando bastante a la chica que rápidamente se pone de pie y se acerca con la intención de golpearlo pero el hombre reacciona antes y saca su navaja colocándola cerca del cuello de Saki cuando ella se ha acercado lo suficiente, sin apartar su mirada de la de él, Saki también saca del cinturón de su pantalón una navaja y la coloca en el estómago de él, por momentos ambos se miran fija y duramente a los ojos, después él sonríe ampliamente y aleja la navaja del cuello de Saki, ella no entiende pero también quita el suyo del estómago

- Devuélveme a mi Dark Psycho - dice enojada casi perdiendo los estribos, él la mira fijamente y después sonríe de nuevo

- Te interesa mucho ¿verdad? entonces llévatelo - dice por fin tirando su navaja al suelo, ella desconfía de él pero aún así le da la espalda lista para salir pero escucha un sonido por parte de un revólver, voltea rápidamente hacia atrás pero él alcanza a disparar rozando la bala el hombro de Saki gracias al movimiento y entonces ella aprovecha para correr... ¡No huyas hermosa! - echando a reír el hombre va tras Saki quien corría sin saber a donde iba a salir

- Maldita sea - enojada Saki corre lo más rápido que puede, en su camino se topa con dos hombres que la reconocen enseguida e intentan dispararle pero ella hábilmente saca la navaja de la pierna cortándole el cuello a uno de ellos y al otro se lo encaja en la frente con fuerza manteniendo su ritmo al correr pero su hombro no dejaba de sangrar. Aquel sitio donde el hombre la había llevado para hacer negocios contaba con un par de pasillos por los que resultaba confuso saber cual llevaba a la salida; la piloto entra en uno de los cuartos, encontrándose ahí una gran sorpresa, se trataba de un cuarto enorme con diversos tipos de armas con las cuales se traficaba. El hombre alcanza a Saki hasta ahí intuyendo que se encuentra en ese cuarto al ver la puerta abierta

- Así que descubriste éste lugar hermosa, te felicito - comenta con sarcasmo cargando su arma mientras avanza, por su herida Saki se detiene detrás de una cajas

- No puedo morir aquí... tengo que verlo una vez más - armándose de valor y sin tomar importancia a su herida Saki sale detrás de las cajas y al ver a unos cuantos metros a aquel hombre le dispara pero la bala le da a una de las cajas, él voltea rápidamente abriendo los ojos con amplitud

- ¡Estúpida, aquí hay miles de explosivos! - dice con enojo alcanzando a ver a Saki que corre nuevamente, él vuelve a sonreír y le persigue, ese juego del gato y el ratón realmente le estaba gustando. Saki encuentra la otra puerta a esa habitación llevándose una gran sorpresa al ver que aquella habitación que se conectaba con la primera tenía a su Gundam, sonriendo un poco ella se acerca hacia él

- Enseguida nos vamos de aquí amigo - Saki activa el dispositivo que le mandaba el arnés para que pudiera subir a cabina y se sujeta con fuerza de él con la mano que no tenía lastimada, enseguida se escucha un disparo y ella voltea sorprendida, el hombre le había dado alcance y trataba de detenerla, ese primer disparo da al aire pero nuevamente se escucha otro disparo, éste le alcanza a dar a Saki en la pierna izquierda, al sentir el impacto ella aprieta con fuerza los dientes y se queja pero decidida a no perder el tiempo saca de su cinturón un explosivo y lo avienta hacia el hombre que abre los ojos asustado, el arnés sube hasta cabina y ella abre ésta entrando enseguida mientras abajo sucede una pequeña explosión, Saki sabe que es cuestión de segundos para que esa explosión provoque otras más debido a los materiales que se encontraban en esos almacenes así que debía actuar con rapidez, enseguida activa el sistema de cabina y disparando hacia las paredes logra abrirlas para salir de ahí, rápidamente el almacén comienza a detonar distintos explosivos llevándose a cabo una explosión masiva, Saki da a su Gundam la mayor potencia y se aleja maldiciendo, seguramente aquellas explosiones llegarían a donde se encontraban los demás habitantes de la colonia y morirían. A lo lejos podía observarse una hermosa lluvia de fuego

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Estaba por atardecer en aquella pequeña ciudad, a las afueras de la misma se encontraba la casa donde provisionalmente Adler se encontraba recuperándose de sus heridas, en la habitación donde reposaba se encontraba haciéndole compañía el hermano menor de Reda, su nombre era Robin y era un niño muy alegre, contándole historias entretenía al piloto mientras sus hermanos platicaban en la cocina, la mayor, Emily, preparaba la cena, mientras Reda y Nate discutían, ambos sentados a la mesa

- ¿Y si resulta ser un asesino? - pregunta molesto Nate

- Aún si lo fuera, así como está no puede irse, entiende - responde Reda en el mismo tono, ambos hermanos se miran retadoramente

- Emily, di algo - pide Nate un poco desesperado al ver la necedad de su hermano, la mayor sonríe y voltea hacia los dos mirándolos fijamente guardando silencio algunos segundos

- ¿Les parece bien que le ponga pimienta a las patatas? - pregunta simplonamente, ambos hermanos la miran con resignación y vuelven a gritarse ignorando a su hermana... – Chicos... contéstenme... chicos – Emily calla unos momentos al ver que la ignoran y bajando un poco la cabeza su mirada se ensombrece - ¡Les dije que me contestaran! - grita molesta, ambos chicos se callan y voltean a verla, ella sonríe de nuevo

- Sí... con pimienta está bien - responde Reda, Emily se pone feliz y vuelve a poner atención en el preparado de la cena

- En cuanto esté mejor se irá de aquí - sentencia Nate dando por terminada la discusión, Reda lo mira marcharse y suspira hondo

- ¿Pero qué le sucede? No entiendo porque se está comportando así - preocupado Reda coloca sus brazos sobre la mesa y acomoda la cabeza sobre ellos

- Nate te quiere, está celoso - responde Emily sin moverse de su lugar y continuando con la cena, Reda levanta la cabeza y voltea a ver a su hermana, el chico se sonroja ampliamente

- Pero que dices... yo lo quiero como si fuera mi hermano - dice apenado bajando su mirada, la chica voltea hacia él sonriéndole tiernamente

- Pero él no te ve así y desde que Adler está a nuestro cuidado tú le dedicas mucho tiempo, eso lo tiene celoso - comenta la chica acercándose a la mesa, Reda voltea a verle con el semblante preocupado y en cambio ella le sonreía.. – Más cuando aún dormía, pasabas horas contemplándolo y a veces te quedabas dormido en la silla a su lado – concluye agarrándole la mano a su hermano

- Que bobo - comenta Reda sonriendo levemente y con el rostro aún más rojo

- Anda, ayúdame con la cena para que le lleves a Adler -

- Sí - animado Reda se levanta de la silla después de su hermana y continúan preparando la cena

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Después de haberse encontrado con Lady Une y Mariemaia, el hijo de Relena había estado tras la pista de Wufei y sin marcharse de la Base de Preventer esperaba a recibir noticias del ex piloto, estaba por anochecer y había esperado horas. Cansado decide marcharse por fin pero cuando llega al hangar por su Gundam, un empleado llega corriendo hacia él y le avisa que Wufei ha regresado, con entusiasmo Sei corre a su oficina pero no se encontraba ahí, por lo general en cuanto llegaba a esa Base el ex piloto se dirigía antes con Noin. Nuevamente Sei se queda ahí esperando y al cabo de unos minutos llega Wufei sorprendiéndose al verlo ahí

- ¿Qué no deberías estar haciendo tu trabajo? - pregunta molesto dirigiéndose a su escritorio

- Necesito saber más de mi padre, quiero que me lo digas todo - sorprendido por la petición Wufei lo mira fijamente quedándose mudo, Sei se impacienta por esa reacción y se acerca un poco más a él... - ¿Tampoco dirás nada? Por qué nadie quiere hablarme de ello? -

- Yo no puedo hablarte de Heero - contesta seriamente, la respuesta confunde a Sei

- ¿Por qué? -

- Porque yo... no lo conocía lo suficiente - responde casi sonriendo con melancolía, Sei da un pequeño paso atrás sorprendiéndose

- No lo entiendo, eran amigos ¿no? fueron compañeros de batalla ¿cómo es que dices que no lo conocías lo suficiente? - más intrigado aún Sei intentaba conseguir respuestas, Wufei guarda silencio unos segundos

- Puede parecerte ilógico pero es verdad, nunca lo conocí lo suficiente, nadie nunca lo conoció de verdad... nadie salvo él - Sei ve en Wufei una mirada vacía que le provoca escalofrío en todo el cuerpo

- ¿Él? Quién? - pregunta aún más intrigado que antes, Wufei penetra su mirada en la de Sei

- Duo Maxwell - responde determinantemente, a Sei le sorprende que aquel hombre sea el único que realmente sabía todo de Heero Yuy

- ¿Duo? Él lo sabe todo de mi padre? - pregunta para sí mismo con voz baja siendo escuchado por Wufei, el ex piloto sonríe y agachando la cabeza cierra los ojos

- Puedes consultar con él aunque yo no sabría decirte donde está, además, para verlo debes estar preparado para enfrentar a la muerte misma - comenta con voz lúgubre, Sei lo mira con desconfianza entrecerrando los ojos, pareciera como si Wufei fuera otra persona

- Quiero verle, necesito que me lo diga todo acerca de mi padre - dice Sei con convicción, Wufei abre los ojos y lo observa sonriendo después

- Yo no sé donde puedas encontrarlo, él se oculta en algún lugar, sus heridas emocionales no han sanado y según sé, es como un cadáver viviente - las palabras de Wufei hacen que Sei se estremezca por completo ¿qué clase de persona era Duo Maxwell? No podía entender nada de lo que Wufei decía, además de que parecía no estar hablando con el Wufei de siempre

- ¿Quién puede decirme donde está? -

- Quatre ¿recuerdas a Quatre? -

- Sí, ese rubio insoportable - Sei se molesta y sonroja cuando recuerda lo sucedido en el hospital, parecía que a Van le había agradado bastante y eso le molestaba... – Iré a verlo – comenta con un poco de entusiasmo al tener una pista más. Wufei voltea a ver a Sei antes de que salga de la oficina

- ¿Por qué quieres saber todo de Heero? - ahora Wufei parecía el mismo de siempre, metiche e insoportable al igual que Quatre, el piloto lo mira fijamente a los ojos

- Han pasado los años y ahora es que me doy cuenta que no sé quien es realmente mi padre - responde simplemente, Wufei sonríe y mueve la cabeza en señal de afirmación

- Entiendo pero... ¿estas preparado para saberlo? - la pregunta de Wufei deja pensativo a Sei por unos momentos

- Sí, ya no quiero vivir una mentira, estoy harto - tras responder Sei se marcha por fin de la oficina, Wufei suspira y se acerca a su silla sentándose en ella mientras suspira hondamente

- Ojalá sea Duo capaz de hablarte de Heero, aunque no debe ser fácil, más aún cuando vea tu rostro tan parecido al de él - Wufei sonríe ampliamente y después echa a reír, el solo pronunciar el nombre de Duo le hacía estremecer por completo y le hacía sentir una profunda tristeza. Pero que irónica le parecía la vida, Heero había dejado a Duo por Sei y ahora su hijo le enfrentaría cara a cara en busca de la verdad

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En la ciudad conocida como La Jaula, Jean aún se encontraba tras la pista de Hamit mientras él ya había comenzado a movilizar parte de sus hombres hacia el Norte donde se encontraba Van llevando la carga más pesada de sus compañeros. El piloto del Albatros llega a un Bar, el cual se encontraba lleno, al fondo hacia la barra se encontraba un asiento que pareciera aguardaba por él, anteriormente el chico se había contactado con alguien que poseía información sobre el líder de los rebeldes así que sin parecer sospechoso llega hasta el asiento y enseguida pide le sirvan Vodka, es atendido rápido y mientras bebe se mantiene al tanto de su alrededor, llevaba puesta una gorra y unos lentes de sol

- ¿Eres Jean? - se escucha una voz varonil atrás de él, el chico se mantiene en silencio y bebe hasta terminar su bebida, cosa que difícilmente hacía puesto que tenía la costumbre de dejar el último vaso a la mitad

- ¿Me traes noticias? - pregunta con tono bajo, cada cliente parecía encerrado en su mundo pero nunca estaba de más algo de precaución

- Sígueme - enseguida Jean se pone de pie y al darse media vuelta observa a su informante, un hombre delgado, un poco más alto que él, cabello negro y largo. Al salir del local el hombre conduce a Jean hasta un lugar apartado de los transeúntes de la ciudad, el hombre se detiene manteniendo la espalda hacia Jean

- Habla -

- A unos metros de la gasolinería se encuentra una vieja pocilga, al entrar hacia el fondo hay una puerta que da al subterráneo, ahí se encuentra Hamit - responde mostrándose serio pero sonreía divertido, Jean no ve aquella sonrisa pero desconfía de su informante

- Aquí está lo del trato - dice Jean sacando de su chaleco una bolsa café la cual avienta hacia aquel hombre cayendo ésta en el suelo, él sonríe aún más divertido y dándose media vuelta rápido, saca de entre sus ropas una pistola disparando enseguida hacia Jean con la intención de que la bala diera en uno de sus hombros, pero el piloto se había dado cuenta de las intenciones antes de detonarse el arma y se avienta al suelo sacando en el trayecto también su arma la cual dispara hacia el hombre, pero ésta pasa de lado sin rozarle siquiera, ambos se quedan apuntando al otro mientras se quedan quietos mirándose a los ojos - ¡¿Quién te mandó?! - pregunta molesto Jean sin dejar de apuntarle y mirarlo, el otro no abandona su sonrisa un solo momento

- Siempre trabajo solo... es solo que me puse a pensar que tal vez vales mucho más de lo que hay en aquella bolsa, tengo entendido que Hamit cree que estás muerto - explica sonriendo aún más ampliamente, su sonrisa guasona hace molestar a Jean

- Maldito - dice con enojo, el hombre no puede más y comienza a reír

- Sabes que en ésta ciudad se trata de hacer el mejor negocio, no te lo tomes personal - decidido a no ser el blanco de sus extorsiones, Jean se pone de pie e intenta dispararle pero él se le adelanta disparándole en la pierna haciéndolo caerse al suelo, Jean grita de dolor sujetándose su pierna y tirando el arma, el hombre deja de reír y se acerca más a él – Dulces sueños – con gran fuerza el hombre pisa a Jean en el estómago haciéndolo arquearse al frente antes de quedar inconsciente, el hombre se acerca más y quitándose un pedazo de camisa lo amarra alrededor de la pierna de Jean para detener la hemorragia, posteriormente al llevarlo a su casa extraería la bala... – Haré el negocio de mi vida –

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De noche en el Hospital como cada día Quatre estaba al lado de Trowa leyéndole un libro, por su faz parecía estar muy tranquilo, eso ponía al rubio muy feliz, el ex piloto podía estar en coma pero a su lado se mostraba tan saludable, incluso aún con todas aquella heridas. Quatre termina aquel libro y sonriendo lo cierra dejándolo en el suelo a un lado de una de las patas de la silla

- Te gusto ¿verdad mi amor? - feliz acaricia la mejilla de Trowa, se levanta de la silla y se hinca a su lado tomándole la mano la cual besa un par de veces - ¿Sabes? aún sigo buscando a Adler, estoy seguro que sigue con vida y cuando todo termine te recuperarás e iremos a casa, no será la de antes pero si volveremos a ser la familia que éramos - aferrado a aquel sueño pero sabiendo que posiblemente no viviría para contarlo Quatre recarga su cabeza sobre la mano de Trowa con cuidado para no quitarle el suero, ahora que conocía un poco de los planes de Wufei estaba seguro que ambos iban a enfrentarse cara a cara y tal vez solo uno sobreviviría. Despacio alguien llama a la puerta, Quatre levanta la cabeza y mira hacia ella, se pone de pie y mira hacia Trowa – Ahora regreso, pórtate bien – Quatre comienza a caminar hacia la puerta sin darse cuenta que nuevamente Trowa había movido los dedos, cada vez que el rubio se apartaba de su lado solía suceder aquella acción... - ¿Qué pasa? - pregunta el rubio a la enfermera que había tocado

- Alguien quiere verlo, es un chico - responde con voz baja, Quatre no tiene idea de quien pueda ser pero con cuidado sale de la habitación llevándose una sorpresa cuando ve que se trata de Sei, el rubio sonríe al chico pero él lo miraba con seriedad, la enfermera se va

- Hola Sei ¿veniste a ver a Trowa? - el rubio sonríe con amabilidad acercándose a Sei pero él da un paso atrás mirándolo de igual manera, Quatre entiende y borra un poco su sonrisa pero mostrándose aún amable

- Espero que el señor Trowa se encuentre mejor pero vine por un asunto distinto - responde

- Ya veo... ven - Quatre se aleja unos metros de la puerta del cuarto de Trowa y Sei lo sigue

- Quiero que me diga donde está Duo Maxwell - la sorpresa de Quatre no puede ser menor y mira a Sei a los ojos sin entender el porque de aquella petición

- ¿Por qué quieres verlo? Discúlpame pero ustedes no tienen nada de que hablar - mostrándose serio y a la defensiva, Sei se extraña de su reacción ya que Quatre se veía una persona demasiado amable

- Él es el único que puede hablarme de mi padre, no entiendo nada pero al parecer es el único que lo conoció completamente y yo... necesito saber quien era mi padre para poder seguir - bajando la mirada Sei aprieta los puños

- Él no puede verte Sei, eso lo afectaría - explica Quatre, el piloto voltea a verlo

- No entiendo ¿por qué? no nos conocemos -

- Sei, tu padre y él se amaban - la confesión de Quatre sorprende a Sei haciéndole abrir los ojos ampliamente, Relena le había dicho que tenían un romance pero jamás había mencionado que estaban enamorados, eso lo desconcertaba bastante, más aún conociendo el carácter que siempre había tenido Heero

- ¿Enamorados? Eso no... no es cierto - comenta desconcertado, Quatre se entristece y baja su mirada

- No trates de desenterrar el pasado - más desconcertado aún, Sei se acerca a Quatre el cual levanta la mirada

- Por favor, se lo suplico... lo odio pero quiero conocerlo - ahora es Quatre quien se extraña de aquella confesión, no tenía idea de que Sei odiara a Heero. Pensándolo bien unos segundos Quatre se decide a decirle a Sei donde encontrar a Duo

- Está en la Tierra, en un pequeño poblado al Norte de Europa, vive con una mujer de nombre Hilde Shbeicker, te daré la dirección - Quatre saca de la bolsa de su chamarra papel y lapicera, anota a Sei la dirección y entrega el papel... – Por favor no le atormentes con preguntas dolorosas, lo que te pueda contar está bien, no lo presiones... por favor te lo encargo – la preocupación mostrada por Quatre y la forma de actuar extraña de Wufei al mencionar a Duo le hacían desconfiar de ese hombre y le hacían temer de lo que pudiera enterarse, Lady Une había dicho palabras extrañas y sus tíos siempre parecían evadir esos temas, todo parecía tan extraño

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Cerca de la media noche Van toma su Gundam para dirigirse a una de las Colonias del Norte, ahí supuestamente se encontraba la Base donde se hallaban los Mobile Suit robados a la alianza, según las investigaciones de Milliardo. Su misión era tomar como prisioneros a los líderes de la Base, recuperar los Mobile de hallarse ahí y por último destruir la Base. A los líderes se les sacaría toda la información posible, si los Mobile Suit robados se encontraran ahí se pedirían refuerzos para recuperarlos y Van se encargaría de destruir la Colonia, concluyendo así con una de sus misiones más importantes, en un principio Milliardo había trazado esa misión para ser llevada a cabo por dos pilotos pero en la junta que habían tenido, Wufei se había opuesto haciéndole ver a Milliardo que era inútil mandar a dos pilotos sabiendo que ya no contaban con uno y habría que cubrir las zonas de los cuatro puntos cardinales, entonces Milliardo había cambiado de idea para beneplácito del ex piloto. Al ingresar a la Colonia Van llega con cautela a la zona donde se encontraba la Base, estaba a tan solo dos kilómetros de ella, debía llegar de sorpresa y atacar la parte frontal, seguramente ahí le recibirían no amistosamente y cuando viera dominada la situación en su beneficio entonces bajaría del Gundam y entraría a la Base para recuperar a los Mobile Suit en dado caso que efectivamente ahí estuvieran

- Bien, no hay tiempo que perder - sonriendo Van se prepara para su ataque pero antes de arrancar hacia la Base tiene una recepción por parte del Gundam G-218-1, mostrándose muy alegre Van mira hacia la pantalla pero cuando se muestra la imagen mira que Sei no se veía muy bien... - ¿Algo anda mal? - pregunta preocupado

- Voy a ver a Duo Maxwell - responde con la mirada baja, Van se sorprende moviéndose hacia atrás, no esperaba que Sei tuviera interés en ver a ese hombre

- ¿Estas seguro? -

- Sí... lo pensé mucho y quiero saber más de mi padre - responde levantando la mirada, Van le sonríe para animarlo

- Si es lo que quieres te apoyaré - las palabras de Van animan a Sei mostrándole una sonrisa al pelirrojo

- Solo espero no abrir la caja de Pandora... ¿tu sabías que se amaban? - Van guarda silencio tras la pregunta de Sei y bajando la mirada mueve la cabeza en afirmación, Sei no se sorprende pues ya sabía que Van conocía una parte de la historia, en cambio le sonríe nuevamente... – Estaré bien, gracias por estar conmigo – enseguida de sus últimas palabras Sei corta la comunicación, Van levanta la mirada rápidamente cuando se apaga el monitor y entrecerrando los ojos estira su mano hacia la pantalla

- Cuídate mucho Sei, hay cosas que son preferibles no saber - Wufei siempre solía hablarle mucho de Heero y Duo, sobre todo de éste último, aún así tampoco el ex piloto sabía toda la verdad detrás del nacimiento de Sei y la muerte de Heero, los únicos que sabían todo eran Hilde y Quatre.

Minutos después Van se dirige hacia la Base para concluir su misión

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A pesar del dolor en sus costillas Adler se levanta de la cama y sale de la habitación, no podía dormir y al parecer todos se encontraban dormidos, hace tiempo que no respiraba aire fresco y quería ver una vista distinta a la de aquel cuarto y lo que alcanzaba a ver por la ventana. Con cautela baja al primer piso, como lo imaginaba se trataba de una pequeña casa, al bajar las escaleras a su lado derecho a dos metros se encontraba la cocina y dentro de ella el comedor, de su lado izquierdo una pequeña sala con dos muebles pequeños, detrás tenía la pared y enfrente la puerta de ingreso, Adler se acerca a ella y la abre haciendo un poco de ruido al tratarse de una puerta de madera pero afortunadamente no parecía haber despertado a nadie. Por lo general las Colonias tenían buena tecnología y no estaba acostumbrado a ese tipo de casas que aún había en la Tierra. Adler sale y respira del aire fresco de afuera, a los alrededores no se alcanzaban a divisar casas, a tan solo unos cuantos metros había un pequeño lago y sonriendo el piloto se acerca a él caminando a paso lento

- ¿Tratando de huir? - Aquella voz detiene los pasos de Adler que rápidamente voltea encontrándose descubierto por Reda, el chico le sonreía y él en cambio estaba sonrojado

- No, yo... - Antes de terminar Adler se da cuenta que Reda tenía puestos solamente unos shorts y eso lo hace sonrojar aún más, su mirada no puede evitar vagar por debajo de su cintura, Reda se da cuenta sonrojándose también

- Hace frío, vamos adentro - dice cruzándose de brazos, Adler niega con la cabeza volteando de nuevo hacia el lago

- Quiero ir allá - responde comenzando después a caminar hacia el lago

- Oye espera - Reda sigue a Adler en silencio, el piloto se sienta en el suelo cuidadosamente para no lastimarse, Reda suspira y también se sienta, ambos se quedan en silencio unos momentos, Adler miraba detenidamente la porción de agua mientras que Reda abrazaba sus rodillas y de cuando en cuando miraba hacia Adler

- ¿Por qué me están ayudando? - pregunta para romper el hielo sin dejar de mirar el lago

- Estas herido y además sabemos bien lo que es estar solos - responde mirando a Adler fijamente, el piloto siente la mirada y también voltea a verle

- ¿Lo dices por sus padres? -

- Nosotros no somos hermanos de sangre - la respuesta de Reda sorprende a Adler, es cierto que no encontraba parecido entre ninguno de ellos pero no se imaginaba que no fueran nada

- ¿Y los padres de todos ustedes? -

- Somos huérfanos de guerra, Kali la más pequeña es hija de otro de nuestros hermanos, se unió a la Preventer y jamás volvió, desde entonces Emily cuida de todos, Robin es travieso y Nate tiene un carácter del demonio, pero es buen chico, todos tratamos de sobrevivir - la mirada tierna de Reda hace sonrojar a Adler nuevamente y baja la mirada

- Yo también soy huérfano, mi padre murió en la guerra, jamás le conocí y mi madre cayó de un trapecio cuando yo aún era un niño - cuenta con tristeza, Reda se entristece también por aquel semblante mostrado por el piloto pero a la vez se alegra de saber que él también comprende lo que es estar solo. Reda se acerca un poco más a Adler, él voltea a verlo... – Pero ¿sabes? tuve dos padres maravillosos – el comentario desconcierta a Reda pues pensaba que Adler no tenía familia al igual que ellos

- ¿Te adoptaron? -

- El hermano de mi madre y su novio, ellos me criaron - responde con una sonrisa, Reda se sorprende y a la vez sonroja, Adler no entiende por que

- ¿Dos hombres? - pregunta avergonzado, a Adler le causa gracia que Reda se apene de algo así pues lo veía más normal, en cambio el chico se mostraba confundido

- Sí - responde sonriendo, Reda lo mira de reojo unos segundos y baja la mirada otros antes de volver a mirarlo, quería preguntar algo y no se atrevía, Adler entiende y solamente le sonríe amable, entonces Reda se decide a preguntar

- Entre sueños llamabas a alguien ¿Se llama Sei tu novio? - sin esperarse aquellas palabras Adler se sorprende y a la vez se sonroja pero rápidamente niega con la cabeza

- Es un amigo... solo eso - sin explicarse el por que, Reda se alegra de aquella respuesta, en ocasiones Adler tenía la fiebre muy alta y solía llamar desesperadamente a ese tal Sei

- Bien ¿por qué no regresamos? - levantándose rápidamente extiende su mano hacia el piloto para ayudarlo a levantarse, Adler acepta la mano y se pone de pie con cuidado, intenta caminar solo pero el chico lo agarra del brazo y se lo pasa por el hombro para ayudarlo a caminar... – Apóyate en mí – Reda lo mira tiernamente y le sonríe, Adler también sonríe y sin chistar camina a su lado

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Al llegar a la Base atacando por la parte frontal, Van es recibido por un par de Mobile Dolls a los cuales derrota sin ninguna clase de esfuerzo. Dentro de la Base comienzan las movilizaciones al darse cuenta que hay intrusos y el jefe de dicha Base enseguida manda a varios de sus mejores hombres en Mobile Suits, dichas máquinas salen a recibir a Van, el piloto sonríe ampliamente y comienza a atacarles, dichos Mobile no eran rival para él y los extermina rápidamente, a diferencia de Sei, el piloto del Vulcano no duda en acabar con sus rivales, no era la primera vez que lo hacía, gracias a Wufei a través de los años había aprendido a defenderse

- ¡Ninguno de ustedes podrá conmigo! - bastante eufórico dispara hacia la Base, otro par de Mobil Suit salen a atacarle... – Parece que ustedes no aprenden ¿cierto?... ¡Entonces mueran! – de los cinco pilotos actuales, Saki y Van eran los mejores, ninguno se tentaba el corazón para acabar con sus enemigos, era en ellos en quien Wufei ponía toda su confianza. El pelirrojo acaba con sus rivales y al ya no verse amenazado toma su pistola y un par de explosivos y baja del Gundam para introducirse en la base, al entrar un par de soldados le recibe, Van dispara en brazos y piernas dejándolos con vida y corre hacia el interior, afortunadamente no parecía ser una Base con mucho personal por lo que le resulta más fácil... – Todo resulta ser muy fácil, dudo que aquí se encuentren los Mobile Suit robados a la Alianza, ninguno de los que eliminé son fabricados por ellos, puedo distinguirlos – al ir corriendo Van piensa en lo extraño que le resulta el que no parezca que ahí haya Mobile Suit fabricados por la Alianza, esa debía ser otra información equívoca por parte de Milliardo, ¿pero por qué el estratega de la Ministro tenía tanta información falsa?

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- Amas sin duda tu trabajo ¿no es verdad Wufei? Ya es tarde - comenta sarcásticamente Andrew, el ex piloto lo mira detenidamente y después sonríe casi soltando una carcajada - ¿Es gracioso? - pregunta serio

- Realmente no, es solo que detesto ocultarle a Van algunas cosas - responde borrando su sonrisa y cruzando los brazos a la altura de su pecho, Andrew fija su mirada en el rostro del ex piloto, después sonríe casi imperceptiblemente

- Harás cualquier cosa con tal de lograr tu propósito ¿no es verdad? - tras las palabras, Wufei lanza un pequeño gruñido y frunciendo el ceño se queda sin responder... – Quatre, Sei, Adler... Van, sacrificarías a cualquiera por Él ¿cierto? – Wufei cierra los ojos y agacha la cabeza volviendo a quedarse sin habla, Andrew sonríe... – Es por eso que te he seguido, no tomas a juego ninguna guerra, sea personal o no – dándose media vuelta Andrew intenta marcharse pero es detenido por Wufei cuando éste le llama por su nombre

- Hazme saber del informe que Van haga llegar a Milliardo... y si aprecias tu vida, no te metas en mis asuntos ¿entendiste? - mostrándose serio pero con la sangre hirviendo por dentro, Wufei dirige a Andrew una mirada dura, él solo mueve la cabeza para asentir y se marcha, el ex piloto saca de su chamarra un cigarrillo y lo prende... – Todo lo hago por el bien de la Humanidad, así tenga que ver morir a quienes más quiero... de nuevo – con una sonrisa irónica y una mirada triste Wufei continúa fumando mientras mira al vacío, una vez comenzada su venganza no había marcha atrás

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Para no ser presa del cansancio, Sei se detiene en un lugar desolado a unos cuantos kilómetros de la dirección que Quatre le había dado para encontrarse con Duo Maxwell, se encontraba ansioso por verlo de una vez, pero sabía que necesitaba mucha energía para escuchar las palabras de aquel señor, debía también aceptar que enterarse de ciertas cosas le causaba pavor, además de ese molesto cosquilleo en todo su cuerpo, estaba nervioso y eso también debía de reconocerlo. Su curiosidad era bastante grande ¿cómo se vería ahora ese hombre? En la foto que él había visto antes en el ático de su casa mostraba a un Duo alegre y vigoroso, realmente atractivo y jovial, ¿pero ahora después de diecisiete años? Las palabras de Wufei habían sido claras y las de Quatre también ¿qué motivos podía haber para que una persona cambiase tanto? Eso era algo que debía ver con sus propios ojos.

A la mañana siguiente con los primeros rayos del Sol, Sei despierta y usando de su provisión de comida que les habían dado antes de salir a batalla, come algo ligero antes de emprender nuevamente su viaje, los nervios seguían traicionándole al punto de llegarse a sentir indeciso entre ver o no a Duo, pero aún así debía continuar, había llegado ya demasiado lejos. Para no llamar la atención baja de su Gundam y recorre a pie los últimos cinco kilómetros antes de llegar al Pueblo. En aquel poblado no parecía haber más de 25 viviendas, por las calles poca gente rondaba y lo miraban detenidamente, todos parecían de un aspecto humilde y deteriorado, a simple vista podía darse cuenta que ahí no había niños, como si la población no fuera a crecer nunca más, parecía un lugar perdido en el tiempo. Aquel pensamiento le causaba pena y tristeza. Sei continúa caminando, las casas no tenían algún número y Quatre solamente le había dado indicaciones de cómo llegar al lugar por lo que el piloto tiene que preguntar. Afuera de una de las casas dos señoras le miraba mientras murmuraban y cuando Sei se acerca a ellas para preguntar ambas se muestran nerviosas e incapaces de mirarle a los ojos

- Disculpen, yo quiero ver a Duo Maxwell ¿saben donde puedo encontrarlo? - dice con amabilidad, una de las señoras niega rápidamente con la cabeza y agacha la mirada

- Lo siento forastero, aquí no existe alguien con ese nombre - la afirmación de la mujer confunde a Sei pues creía haber llegado al lugar correcto

- Ya veo... gracias - Sei les sonríe nuevamente a las señoras y les da la espalda para alejarse y regresar con Quatre para reclamarle por la mala broma pero entonces recuerda que el ex piloto le había dicho que Duo se encontraba con otra persona por lo que se devuelve a donde están las señoras que otra vez se ponen nerviosas... - ¿Y Hilde Shbeicker? - rápidamente la señora que antes le había contestado voltea a verle, en sus ojos podía mostrarse el miedo y eso desconcierta aún más a Sei

- Ella... ella vive en la última casa - responde temblorosa, Sei se preocupa por la reacción

- ¿A qué le teme? - pregunta confuso, la señora intenta hablar pero la otra le tapa la boca y mirándola a los ojos mueve la cabeza en negación

- Déjame hablar - dice enojada soltándose del agarre, después voltea hacia Sei

- Esa mujer vive con el demonio... el mismísimo Dios de la muerte - confiesa trémulamente, Sei enarca una de sus cejas y mirándola fijamente reprime una sonrisa

- Gracias por la información - Sei se da media vuelta rápido para no hacerles notar sus intenciones de reír pero en cambio ambas mujeres estaban muertas de miedo. Sei camina hacia la última casa y antes de tocar la puerta se queda parado enfrente de ella y suspira hondo... – Es hora – Sei levanta la mano y da tres golpes a la puerta de aquella vieja casa, que aunque vieja parecía la más grande del Poblado, dos minutos después la puerta se abre lentamente oyéndose un molestoso chillido, nervioso Sei pasa saliva, el interior se veía oscuro y por segundos no aparecía quien había abierto

- ¿Qué se te...? - por detrás de la puerta sale una mujer de mediana edad, estatura promedio, ojos azul profundo y cabello oscuro cortado un poco más abajo de los hombros, hermosamente lacio y cayéndole en parte sobre el pecho y en parte sobre la espalda, aunque era bonita su apariencia denotaba cansancio, tal vez no físico pero sí mental, esa mujer tendría la misma edad que su madre y sin embargo se veía más opacada, portaba un vestido color azul cielo que le llegaba a los tobillos y la expresión en su rostro parecía la de haber visto a un fantasma, esa mujer parecía asombrada por verlo

- ¿Es usted la señora Hilde? - pregunta con aire de duda mirándola fijamente, ella sale de su trance después de unos momentos y afirma moviendo la cabeza... ¿Y aquí vive Duo? - pregunta nuevamente con aire de duda, en ésta ocasión ella niega enseguida

- ¡Vete de aquí! - ordena antes de dar un portazo a la puerta, Sei no entiende esa actitud y vuelve a tocar, Hilde se pegaba a ella desde el interior alterándose notoriamente sus pulsos... - Prometí cuidarte Duo, y ese chico es... -

- Por favor, sé que está con usted, necesito verlo, quiero hablar con él... necesito preguntarle acerca de mi padre - desesperado Sei grita hacia la puerta y en cambio asustada Hilde se tapa la boca y cerrando los ojos comienza a llorar.. – Se lo suplico, él es el único que me puede ayudar a comprender mi situación y la de mi padre... ¡Necesito ver a Duo! – Hilde reacciona cuando escucha las últimas palabras de Sei y queda en shock unos momentos

---- Flash back ----

Después de haber sabido tan horrible verdad Duo había corrido en busca de refugio, quería alejarse, no verlo nunca más, su sola presencia lo atormentaba, necesitaba de alguien que le protegiera, de ese hombre al que tanto amaba y de sí mismo. Por eso había encontrado el refugio apropiado en aquella chica, la única persona siempre incondicional a él, a ella que consideraba casi como a su hermana, en sus brazos había llorado su desgracia y ella estaba dispuesta a serle fiel y sincera siempre. No tenía más de un mes refugiado en su casa de L2, aquella que antes compartían, antes de comenzar su relación con Heero ellos vivían ahí como un par de hermanos y ahora había vuelto en busca de aquellos brazos consoladores

- ¿Estas mejor? - pregunta la chica al ver en los ojos de Duo los estragos de un terrible llanto, aún así mostrando entusiasmo a pesar de no sentirlo, el ex piloto voltea a verla y le sonríe, ella se tranquiliza aunque sabía que aquella sonrisa era falsa... – Descansa, yo prepararé la cena – saliendo de la habitación Hilde suspira profundo y se va a la cocina para preparar la cena, mientras lo hace el timbre del departamento suena, extrañándose del hecho porque era raro que recibieran visitas Hilde se acerca a la puerta y observa por la mirilla llevándose una sorpresa cuando ve a Heero tras la puerta, enojada le pide en voz baja que se vaya pero él vuelve a timbrar

- No me hagas disparar estúpida, ábreme - colérico el ex piloto saca su pistola y apunta a la mirilla, Hilde se asusta pero no desiste

- Duo no quiere saber nada de ti, vete por favor - suplica con enojo y preocupación

- No juego, dispararé - vuelve a amenazar preparando el arma, conociendo lo capaz que era Heero de matar a sangre fría, Hilde se asusta pero no estaba dispuesta a abandonar a su mejor amigo

- ¿Qué no entiendes? Necesito ver a Duo!! - nunca antes en su vida había escuchado tanta desesperación en una voz, era obvio que no solo era Duo el único que sufría, seguramente Heero también lo estaba pasando mal y pensándolo bien tal vez aún tenían oportunidad, la chica se decide a abrirle pero Duo sale de la habitación mostrándole una mirada llena de pavor y apenas pudiendo moverse Duo niega con la cabeza sin emitir sonido alguno

- Por favor Heero... olvídate de él -

- ¡Nunca! - aún más molesto Heero no duda en disparar hacia la puerta quebrando el dispositivo que controlaba el movimiento ocasionando que la puerta se abra automáticamente, Heero se guarda el arma y avanza hacia Duo, Hilde intenta detenerlo pero el 01 llega hasta donde está Duo y sin que éste lo pueda evitar lo agarra fuertemente de la cintura y coloca su cabeza sobre su hombro apretando fuertemente su cuerpo mientras Duo estaba completamente paralizado... – No te escondas de mí Duo ¡no me dejes, no voy a permitir que me dejes! – por las mejillas de Duo comienzan a rodar las lágrimas y con dificultad coloca sus manos en los hombros de Heero e intenta alejarlo, sus ojos estaban ampliamente abiertos mostrándose aterrado de tener aquel cuerpo tan cerca del suyo, era una especie de tortura cruel y placentera

- No... no... ¡Déjame! - con fuerza el trenzado avienta a Heero y tirándose de rodillas al suelo cierra los ojos y se cubre los oídos agachándose casi hasta tocar con la frente el suelo... - ¡Vete... no te quiero ver... vete vete!

- Por favor perdóname Duo, esto no puede acabar así - completamente fuera de sí, Heero se arrodilla a un costado del trenzado y lo abraza con fuerza, estaba al borde de las lágrimas, lo más preciado para él, lo único que realmente amaba en su vida se le iba de las manos. Hilde estaba a solo tres metros de ellos y los veía fijamente, las lágrimas también salían de sus ojos mientras miraba la escena, aquellas dos personas tiradas en el suelo no parecían ser las que ella conocía, fuertes como piedras, Duo tan alegre y vigoroso y Heero más frío que un témpano de hielo, frente a ella tenía a dos hombres cobardes pasando por un momento cruel en sus vidas, el momento de la separación, Heero iba a tener un bebé el cual no le importaba en lo más mínimo y Duo no estaba dispuesto a dejar a un niño sin padre por lo que estaba dispuesto a renunciar al amor de su vida

---- Fin del flash back ----

Recordando aquella escena casi como si hubiera sucedido segundos antes, Hilde reacciona y se aparta de la puerta mirándola fijamente

- Necesito verlo - cansado Sei se arrodilla frente a la puerta y agacha la cabeza, no podía tumbar la puerta y obligar a aquella señora a que le dejara hablar con Duo, tal vez era mejor dejar las cosas por la paz. Sin embargo para su sorpresa la puerta vuelve a abrirse, nuevamente Hilde se asoma y lo mira fijamente

- Pasa - dice con voz tímida, en los ojos de Sei se asoma un brillo y rápidamente se pone de pie entrando al interior de la casa

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Su impaciencia era tan grande como sus ganas por acabar con el tal Van Hagen, no estaba dispuesta a que su hijo cayera en el abismo de perversión en el que había caído Heero al enamorarse de un hombre, jamás iba a aceptar aquella patética unión, el futuro de Sei no debía de depender de su amorío con otro hombre, aquello le parecía aberrante y asqueroso

- ¿Le pasa algo? - pregunta Andy en su papel de Lina Graham a la Ministro que se encontraba sumergida en sus pensamientos mientras caminaba de un lado a otro en la oficina, Relena deja de dar vueltas y voltea a verle con ojos furiosos

- ¡Necesito encontrarlo! No me importa si pierdo a un miembro, lo quiero lejos de mi preciado hijo - contesta furiosa Relena, no solo era el hecho de que Sei tuviera un amorío con Van, sino también la inesperada visita de Lady Une y Mariemaia, sus estúpidas palabras realmente la habían molestado, además de que al parecer Wufei estaba haciendo lo que se le venía en gana, no había recibido reporte alguno de su parte, parecía como si el ex piloto se hubiera desaparecido, eso le preocupaba y le hacía desconfiar aún más de él

- Sus deseos serán siempre para mí la más placentera de las órdenes - dice Andy con voz firme y suave dirigiendo a la Ministro una mirada lasciva, en cambio la de Relena parecía escandalizada por aquella

- Me recuerdas a cierta persona desagradable - la supuesta guardaespaldas sonríe nuevamente y hace una reverencia a Relena

- Solo dame una orden y la cumpliré -

- Entonces mata a Van Hagen - dice sin titubeos mostrando una mirada suspicaz y una sonrisa retadora, Andy también sonríe aceptando el reto y deja de inclinarse

- Dame información de él y lo haré - sin pensar en consecuencias Relena se acerca a su escritorio y prende la computadora portátil sobre el mueble, al ver Andy lo fácil que resulta encontrar información de los pilotos sonríe triunfante, Relena había caído en la trampa

- Lee éste informe de reclutamiento - Relena se quita de enfrente y deja que su guardaespaldas tome su lugar en la silla. Creyendo la Ministro que ha sido muy fácil poder deshacerse de Van, le da la espalda a la mujer y mira por la gran ventana atrás del escritorio mientras Andy se mete en los archivos confidenciales, era hábil a la hora de leer pudiendo hacerlo en la mitad del tiempo que normalmente se haría. La información era bastante extensa y poca era de gran interés hasta que se encuentra con algo que jamás creyó posible

Archivo confidencial número 103: Jean de Gaulle, piloto del G-208-4, nombre clave Albatros... etc... etc

- Imposible - murmura conmocionada, Relena alcanza a escuchar el murmullo sin entender claramente las palabras y voltea hacia Andy que estaba en un especie de trance

- ¿Pasa algo? - pregunta mirándola con desconfianza, enseguida sale de los archivos confidenciales y baja la tapa de la computadora

- No, ya tengo lo que quería - sin decir más Andy se levanta del asiento y sale a prisa de la oficina, Relena desconfía de su actitud pero no decide tomarle gran importancia, mientras se deshiciera de Van todo estaría bien. Alterada completamente, mientras camina por los pasillos del lugar para salir de ahí, Andy saca su teléfono móvil y llama a Hamit.

El humor de Hamit por esos días no era el de alguien que pudiera jactarse de tener buen carácter, estaba perdiendo a sus hombres en distintos lugares de la Tierra y en distintas Colonias espaciales y aunque ellos también estaban dando batalla a la Alianza, sus esfuerzos no parecían ser suficientes, aquella situación realmente lo tenían con un humor y energías brutas, reflejándolas en todo momento y lugar, la Base subterránea no se encontraba sola, había poco personal de momento ahí, al fondo en la última habitación se encontraba el cuarto de Hamit, aquel que usaba poco para dormir, realmente no era alguien que durmiera muy bien del todo, sin embargo en aquel momento era ocupado por él y por Nigel, en la cama debajo de él se encontraba aún con ropa, pantalón desabrochado y camisa igual, su boca se daba el lujo de recorrer la piel de su cuello y su mano izquierda de vagar dentro de la ropa interior, mientras la otra ocupaba su tiempo en sujetarle ambas manos por arriba de su cabeza, las mejillas de Nigel estaban ligeramente teñidas de rojo y por su boca dejaba escapar ligeros gemidos mientras su cuerpo se arqueaba por el éxtasis. Al cabo de abandonar la piel de su cuello dejando los rastros de aquella pasión, su boca se apodera ferozmente de la boca de Nigel y poco a poco le deja sentir sobre su cuerpo el peso del suyo permitiéndole un jadeo ahogado en su garganta

- Ha... Hamit - antes de que pudiera articular más palabras en aquel respiro, Hamit se deja de rodeos y al tiempo de volver a aprisionar su boca se deshace de cualquier prenda inferior que le estorbara dejándolas por debajo de las rodillas y haciendo uso de su brusquedad le invade sin preparación alguna, los ojos de Nigel se abren desmesuradamente y como puede se sujeta fuertemente de las sábanas sintiendo todo el esplendor de aquella furia, si algo había en el mundo que Hamit no soportara era el verse inferior en un campo de batalla. El acelerado ritmo con el que se impulsaba Hamit desciende al llegar el final y las manos de Nigel se aferran fuertemente a la tela de su camisa, expulsando el último gemido acompañado de esa ola de sensaciones entre el placer y el dolor. El cuerpo de Hamit cae pesadamente sobre el suyo y las manos de Nigel le sueltan la camisa, aferrándose ahora a su cuello mientras se funden en un beso, al terminar éste, su subordinado le dirige una mirada fija y cariñosa pero él solamente se posiciona al lado suyo, Nigel baja la mirada pero entendiendo la situación solamente vuelve a subirse la ropa y abotonar su camisa, en tanto Hamit permanece a medio vestir y pensativo... - ¿En que piensas? - pregunta al mirarle fijamente las expresiones de su rostro, Hamit entrecierra los ojos y se lleva un brazo a la frente

- A veces siento... que no me importa el resultado de ésta guerra - responde secamente, Nigel lo mira un poco más antes de acercarse y apoyar la cabeza sobre su pecho

- Yo siempre estaré a tu lado - dice con ternura, Hamit se sorprende por su forma de expresarle sus sentimientos, su compañero había sido siempre un hombre fuerte y rudo, ahora perecía un pequeño cachorro buscando la compasión de su dueño

- Eso decía él - comenta con melancolía, a Nigel le molesta el comentario pero antes de poder reclamar, Hamit lo sujeta de la barbilla y lo besa, dejándose llevar por aquel beso Nigel se olvida de reproches para estar dispuesto a entregarse nuevamente. En ese momento el teléfono móvil de Hamit comienza a sonar y rápidamente aparta a su compañero estirándose hacia donde se encuentra su teléfono, en pantalla ve el número de Andy y enseguida lo contesta... - ¿Ya la mataste? - pregunta sin rodeos

- No, abandoné para hacerte saber algo más importante - dice apurada pero a Hamit le molesta el que haya abandonado la misión

- ¡Nada es más importante que su muerte! - contesta con enojo

- ¿Ni siquiera si se trata de Jean? - pregunta con aire burlón

- ¿Qué hay de él? - pregunta con notable entusiasmo, ella suelta una pequeña risita antes de contestarle, sabía que aquella era la debilidad de su querido Hamit

- Esta vivo Hamit, Jean no murió - por la expresión de su rostro Nigel se da cuenta que su jefe a recibido una noticia grande y se acerca un poco más a él asombrándose cuando ve en sus labios una sonrisa

- ¿Es cierto lo que dices? Cómo lo sabes? Acaso lo viste? Cómo está él? - como si de un niño se tratase Hamit trataba de indagar en la respuesta, sonriendo como si le ofrecieran algún dulce, en cambio Nigel capta enseguida la actitud de Hamit y todo su cuerpo se flaquea, Hamit, su amado Hamit solo sonreía y se comportaba así cuando se trataba de Jean, entonces ahora comprendía que aquel sujeto que vio al salir del Bar era Jean, su rival en batalla y en el amor

- No me lo vas a creer... trabaja para Relena, es un piloto Gundam - las palabras de Andy resultan tan fuertes y dolorosas para Hamit que nuevamente parece estar en shock, preocupado y sin saber porque se ha puesto así, Nigel se acerca un poco más pero Hamit lo empuja con fuerza y se pone de pie fuera de la cama

- ¡Es mentira, voy a asesinarte por mentirosa! - grita furioso, sus ojos no podían mentir, hace tiempo que no se sentía tan molesto por algo, Nigel lo mira fijamente y entiende que no ha recibido una buena noticia, lo cual lo hace dudar entre ponerse feliz o preocupado

- Es la verdad, vi los archivos confidenciales de selección hechos por Wufei, Jean está con vida y es un traidor ¿qué piensas hacer? - sin responder a aquella pregunta Hamit avienta el teléfono al suelo y lo pisa rompiéndolo al instante

- ¿Qué sucede? - pregunta preocupado, Hamit lo mira con ojos llenos de rabia

- Jean no murió, se unió a ellos - su respuesta sorprende a Nigel pero a la vez le causa una satisfactoria alegría, ese molestoso francés no había muerto y era un traidor, tal vez esa era su oportunidad de ocupar un lugar en el corazón de Hamit Kentle

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Hilde regresa a la sala de estar con una charola donde portaba el té, Sei esperaba sentado en uno de los sillones, la casa se veía descuidada, la pintura era vieja y daba un aire de desolación, parecía una casa abandonada, el piloto veía curioso los alrededores, las paredes estaban desprovistas completamente de algún cuadro, a la vista no resaltaba reloj alguno y nada adornaba los pocos muebles que había, a su vista solo podía encontrar que al fondo había un amplio pasillo y debido a la oscuridad de la casa no podía verse que había al llegar al final del mismo, las ventanas tenían cortinas viejas por las que se colaba un poco de luz. Con timidez Sei bebe un poco del té que sorpresivamente parecía lo único alentador de aquella casa, Hilde lo miraba fijamente sin poder creer el sorprendente parecido con Heero Yuy, el chico nota la insistente mirada y se sonroja

- Gracias - dice con timidez dejando la tasa sobre la mesita de centro, Hilde le sonríe tiernamente

- Es como volverlo a ver.. pero son completamente distintos, él nunca me dijo nada amable, creo que nunca le agradé - Hilde sonríe con su característica tristeza y guarda silencio unos momentos antes de continuar hablando... - ¿Te parece una casa sórdida y lúgubre? Duo odia los colores alegres, ha optado por manías extrañas últimamente - aquellas palabras por parte de la mujer hacen estremecer a Sei de los pies a la cabeza, se notaba claramente que aquella mujer cargaba sobre sus hombros una gran pena, y si así estaba ella no podía imaginar el estado en el que se encontraba Duo Maxwell

- Yo... -

- Quieres ver a Duo, lo sé - interrumpe – Pero ahora está dormido, le cuesta trabajo dormir, así que cuando lo hace procuro velar su sueño – nuevamente aquella sonrisa triste aparece en los labios de Hilde y bajando la mirada Sei nuevamente toma la taza y bebe, la mujer vuelve a mirarlo fijamente ahora inclinando un poco la cabeza

- Dios, como se parecen -

- Yo creo que... -

- Traeré unas galletas - volviendo a interrumpirle Hilde se levanta del sillón y va a la cocina, Sei suspira y vuelve a mirar los alrededores de la casa, además del estado visual podía sentirse un frío extraño en la piel, las palabras de aquella extraña señora del Pueblo parecían ahora un poco más reales. Hilde regresa con unas galletas y las coloca sobre la mesa

- ¿No sería muy atrevido de mi parte si pregunto porque dicen que aquí habita un demonio? - Hilde se sorprende un poco por la pregunta pero sonriendo ligeramente y bajando la mirada decide contestar

- Duo y yo vivimos muchos años juntos después que naciste tú, pero un día se fue y no lo vi en un par de años, yo vendí mi departamento en L2 y vine a vivir aquí, en ese entonces ésta casa era completamente distinta, las personas de aquí siempre fueron hurañas - Hilde hace una pausa para sonreír antes de continuar – Un día Duo llegó aquí, parecía ido, estaba bañado en sangre y mientras lloraba murmuraba palabras que no pude descifrar, al entrar a casa se desmayó y duró inconsciente algunas horas, al despertar estaba aún atormentado, afuera comenzó a llover y él comenzó a gritar, no entendía nada de lo que decía... – Esta vez Hilde hace una pausa mientras aprieta con fuerza las manos sobre la tela de su vestido, después prosigue volteando a ver a Sei – había vivido algo horrible que lo hizo perder el juicio, desde entonces siempre tuvo problemas para dormir, no comía ni reaccionaba, solía despertar y gritar atormentado, como si viviera aquello noche tras noche, la gente del pueblo comenzó a decir que aquí vivía un demonio, poco a poco me fui aislando de los demás habitantes y cuando Duo despertaba y veía colores vivos gritaba aterrado, me vi obligada a hacer pintar las paredes de gris, también comenzó a gritar cuando veía las imágenes en los cuadros y tuve que quitarlos, el correr de las manecillas del reloj también lo descontrolaban, los adornos de los muebles, todo parecía recordarle algo, y así poco a poco ésta casa fue perdiendo vida y con ella yo también perdí la mía – la historia de Hilde pone triste a Sei quitándole las ganas de terminarse su té

- Lo lamento - dice apenado, Hilde le sonríe y niega con la cabeza

- No te preocupes, la verdad ya me acostumbré, a éste pueblo y sus chismes, a ésta casa sin vida y a Duo... mi hermoso Duo - esta vez la mirada de Hilde estaba cargada de ternura, entonces Sei comprende que no era una íntima amistad la que hacía a aquella mujer estar al lado de Duo a pesar de todo, no, ella estaba enamorada de Duo y jamás había sido correspondida, no sabía si sentir lástima o tristeza

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Habiéndose recuperado de sus heridas Saki decide continuar con su misión, debía dirigirse a una de las Colonias del Sur donde debía robar la información de ésta y capturar a su dirigente para darle muerte, de ésta forma se iban haciendo de los cabecillas más importantes dentro del bando rebelde para por fin encontrarse con Hamit Kentle, aquel hombre que ya comenzaba a quitarles el sueño pues anteriormente consideraban sus amenazas como simples actos de rebeldía, ahora entendían perfectamente que la guerra estaba declarada. La piloto del Dark Psycho llega a su destino, todo parecía muy tranquilo, demasiado para su gusto y sus expectativas, algo no estaba bien. Aún con sus dudas Saki se acerca a la Base por la parte trasera de la misma, en menos de 30 segundos recibe una señal por su radar, dos alertas de calor se anuncian por su transmisor

- Demonios - alerta pero sin angustiarse Saki distingue a lo lejos 2 proyectiles, al parecer le atacaban a lo lejos, con astucia y rapidez la chica echa a volar su Gundam notando por el radar como aquellos proyectiles le seguían guiándose por las ondas de calor, la velocidad de su Gundam era grande pero los proyectiles no se quedaban atrás, Saki sabía a la perfección que aquellos no le dejarían de seguir hasta alcanzar su objetivo o detonarse con algún otro, por lo que enseguida encuentra la solución dirigiéndose hacia la Base para que ahí se estrellasen, la estrategia parecía sencilla pero debía dirigirse a toda velocidad hacia la Base en línea recta y al estar lo suficientemente cerca dar un giro de 90 grados hacia arriba antes de estrellarse contra la Base y así los proyectiles se estrellarían sin alcanzarle. Saki aumenta un poco más la velocidad del Gundam, estaba cerca del límite, tan solo le faltaban unos cuantos metros para llegar al objetivo y al estar a tan solo cinco metros disminuye rápidamente la velocidad en un 60 y entonces realiza la maniobra planeada logrando que los proyectiles se estrellen contra la Base causando una gran explosión y a la vez ocasionando que su Gundam tenga una falla debida al esfuerzo de haber reducido de golpe la velocidad, Saki revisa desde cabina el reporte

- Diablos - dice secamente, sabía que eso no estaba bien pero no pretendía preocuparse demasiado. Sin embargo aquel no era su único problema, su radar vuelve a detectar otra onda de calor, ésta vez se trataba de un par de Mobile Dolls, aquellos expedían una onda distinta a los Mobile Suit piloteados, la chica sabía distinguir éstas ondas de calor por lo que sonríe, resultaba más fácil destruir un Mobile cuyo piloto era un simple programa. Dark Psycho baja a Tierra y las máquinas enemigas le siguen, entonces saca su sable y acercándose a ellos con gran velocidad parte las máquinas por la mitad provocando una pequeña explosión... - ¿Eso es todo? Que decepción - tras decir esto el Gundam recibe un par de ataques a traición por la espalda, se gira sobre su eje para ver a su atacante encontrándose con un Mobile Suit que le esperaba, la chica lo distingue al instante y sin sacar arma se acerca rápidamente asestándole un golpe en la parte superior, el Mobile no trastabilla y le devuelve el ataque, Saki sonríe casi imperceptiblemente y dispuesta a pelear mano a mano comienza con una serie de ataques parecidos al primero sin darle tiempo a su oponente de defenderse, siendo ella la ganadora. Sin mostrarse satisfecha y al ver que ningún otro Mobile le amenaza, la chica sale de cabina para cumplir con su misión dentro de la Base

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Habían hablado durante una hora, Hilde había contado a Sei acerca de su primer encuentro con Duo, como se habían convertido en amigos, de su intromisión en el Libra para llevar información al Peacemillion, Sei la escuchaba atento, apenas creía que aquella mujer tan frágil como se veía, había sido una gran piloto, por lo que veía todas las personas relacionadas con su padre habían sufrido tremenda transformación. Tras terminar su charla Hilde ofrece a Sei otra taza de té, el chico acepta y cuando ella se pone de pie para ir por más, escucha un ruido proveniente de la habitación de Duo, el sonido parecía ser el de un objeto caer al suelo, con gesto de susto Hilde voltea hacia Sei

- Iré a ver, quédate aquí, le diré que quieres verlo - ella se va dejando a Sei esperando por más de media hora, el chico estaba muy nervioso, no sabía con que podía encontrarse

- ¡¡Quiero que se vaya!! - una voz masculina se escucha desde la habitación del fondo al final del pasillo, Sei levanta la cabeza rápidamente mirando en aquella dirección, seguramente esa voz era la de Duo. Minutos después Hilde regresa con la mirada baja, su gesto de tristeza no había sido tan grande desde que él había entrado en la casa, algo tuvo que haberle dicho Duo para que se mostrara así

- Lo siento, no quiere verte - dice Hilde levantando la mirada topándose con la de Sei, el chico solo frunce el ceño y mirándola con determinación

- Lo veré, aunque no quiera - informa mostrándose más decidido que nunca, su mirada hace a Hilde sorprenderse nuevamente por el parecido con Heero

- Pero es que él... -

- Lo siento, ha sido buena conmigo pero pasaré aunque tenga que derribarla - las palabras de Sei, lejos de asustar o sorprender a Hilde, la hacen sonreír, tal vez el rostro no era lo único que ese chico había heredado de Heero, ambos tenían la misma determinación

- Como quieras - Sei afirma con un movimiento de cabeza y camina hacia la habitación de Duo, la puerta se encontraba cerrada, al abrirla se encuentra con una habitación oscura, su aspecto era casi fúnebre, al igual que el resto de la casa estaba pintada de color gris, las ventanas estaban cubiertas con cortinas viejas por las que apenas se colaba un poco de luz, el mismo color con que se encontraba pintada le daba un aire de ser pequeña pero la habitación era más grande de lo aparente, a simple vista se notaba no solo lo descuidada y poco amueblada que era, sino también lo fría y triste que esperaba. Podría decirse que no había señal de vida pero era obvio que Duo estaba ahí, sin embargo sus ojos no lo veían

- Señor Duo, soy Sei, el hijo de Heero -

- ¡Vete! - gracias a la voz del hombre, Sei descubre que Duo se escondía atrás del único mueble además de la cama que se encontraba en esa habitación; el ex piloto no saltaba a la vista pero Sei se acerca al sillón donde Duo solía sentarse durante horas mirando por la ventana con las cortinas tapándolas

- Necesito hablarle, quiero saber de él, de mi padre - pide con tranquilidad escuchando un terrible silencio por parte de Duo... - ¿Señor? - pregunta dubitativo dando pequeños pasos hacia el sillón

- Yo no sé nada - contesta con voz tenue en tanto Sei continúa avanzando hacia él

- Wufei me dijo que usted es el único que... -

- Ese hijo de perra, metiéndose en los asuntos de los demás - interrumpe con notoria molestia aunque no estaba del todo enojado, sabía desde siempre que su amigo se preocupaba por él... – Pero no quiero hablar contigo... no quiero – por parte de Duo se escucha un pequeño chillido, le irritaba sobremanera tener tan cerca a Sei... – Vete ya – Sei nota en la voz de Duo un extraño quebranto, al parecer su momento de pequeña lucidez estaba por expirar, seguramente le sacaría a golpes si no lo obedecía, pero su deseo de saber más acerca de Heero era aún más grande que su incertidumbre y su miedo

- Por favor... -

- ¡Entiende! - como había previsto Sei, Duo pierde el pequeño control que tenía y rápidamente se pone de pie, acercándose a él lo sujeta de los hombros empujándolo con fuerza hacia la puerta para sacarlo de la habitación, debido a la rapidez con que lo llevaba, Duo no acierta en el cálculo y en lugar de aventar a Sei fuera de la habitación lo estrella en la pared cerca de la puerta, ahí se encontraba el interruptor de la luz, ésta se prende y entonces ambos se miran mutuamente los rostros. Cada uno recibe una gran impresión del otro, Sei ve en Duo a un hombre con el alma destrozada reflejada en su rostro, era un hombre aún atractivo, tal vez mucho más que en aquellas fotos, sus ojos violetas tenían un brillo apagado, el color de su piel era pálido debido a la falta de sol, su cabello lo llevaba suelto y parecía ser aún mucho más largo que el de sus años de juventud, era un poco más alto que él y su cuerpo tenía la temperatura propia de un cadáver, lo sentía a través de la ropa. Por su parte Duo ve en Sei las terribles huellas de su dolor, aquel que añoraba estuviera perdido en el tiempo, sin embargo ese rostro casi idéntico al de Heero le hace perder los estribos, sus ojos se abren desmesuradamente mostrando una mirada aterradora... - ¡¡Bastaaa!! - como gato amenazado Duo suelta a Sei y dando grandes pasos hacia atrás llega hasta la pared y se desliza por ella hasta tumbarse al suelo cubriéndose fervientemente los oídos... – Déjame en paz Heero, estas muerto... vete – sorprendido Sei intenta acercarse a Duo pero enseguida llega Hilde y al ver a Duo tirado en el suelo en uno de sus habituales ataques nerviosos se acerca a él y mira hacia Sei

- Por favor déjalo, tu presencia lo atormenta - suplica, Sei agacha la cabeza y sale de la habitación pero no dispuesto a irse de la casa, cuando Duo se encontrara mejor intentaría hablar con él nuevamente, Hilde mira a su amigo con ternura y se coloca de rodillas a su lado tomándole de la cabeza para recargarla sobre su pecho, Duo no pone resistencia y ella lo abraza como una madre a su hijo... – Ya se fue – le dice de forma cariñosa

- El está muerto.. ¿verdad? - la voz de Duo sonaba quisquillosa

- Sí, se ha ido - responde con tristeza

- Yo no lo maté, no tuve la culpa - llorando de forma delicada se abraza de Hilde, ella también comienza a llorar al ver tan vulnerable a su amigo

FIN DEL CAPITULO 11

NA: Hola a todos!!! Después de más de medio año sin actualizar éste fic por fin estoy aquí, espero que me disculpen por todo el tiempo que los hice esperar, realmente tuve un bloqueo mental con respecto a éste fic y comencé a escribir otros, ojala éste capítulo haya sido de su agrado, tal vez sea un poco largo pero me había propuesto que Duo debía de salir en éste capítulo y me resultaba difícil llegar a esa parte, tal vez no era lo que esperaban, yo misma creo que no era lo que quería pero al final el resultado me gustó, la idea de que Hilde fuera su compañera fiel siempre estuvo en mi mente, creo que si Duo hubiera estado solo no habría sobrevivido, aunque el personaje en cuestión, o sea Hilde, no es de mi agrado admito que es bueno incluirla en éste tipo de papeles y siento que la idea de que se quedara amarrada sentimentalmente a Duo aunque no fuera correspondida, también fue lo adecuado, no crean que simplemente se me ocurrió dejarla sola sin ser feliz, aunque muy a su manera lo es al tener a Duo cerca, digamos que no me ensaño con ningún personaje solo porque no me simpatiza. Con respecto a las otras situaciones, tal vez se preguntarán que pasará con Wufei y Quatre, realmente no pretendo que ambos se maten el uno al otro, no pienso ponerlos como enemigos, simplemente cada uno defiende sus ideales y harán todo por cumplirlo y proteger a quienes más aman, aunque eso implique estar uno en contra del otro, no por odio, claro, espero que se entienda la idea, aunque aclaro que en definitiva los dos no pueden estar en el mismo lugar así que no pienso dejar a los dos con vida y tampoco pienso matar a ambos personajes, sea cual sea el resultado espero que no se molesten. Lo que respecta a Jean, Van y Saki, por el momento no tengo grandes planes para ellos aunque tampoco quiero sacarlos de escena, ya tendrán su momento en otros capítulos, más adelante les digo de mi idea jejeje. Mientras tanto a estas alturas ya sabrán quien hará de pareja de Adler, a éste personaje le hice muchísimos cambios ya que en un principio Reda iba a ser del bando de los rebeldes, pero bueno, después les diré cual era la idea en un principio, por el momento no puedo porque entonces daría adelantos de mi fic. En otro tema la aparición de Lady Une y Mariemaia no tiene gran trascendencia dentro de la historia pero si harán de abogado del diablo, a estas alturas ya sabrán que Relena no está muy bien que digamos de la cabeza, tampoco me cae bien el personaje y tampoco pienso ensañarme con él por ese simple hecho, es solo que para poder darle la trama que quiero a mi historia pues necesito de éste personaje en su faceta de perverso, tal vez justificable o tal vez no, ustedes decidirán, yo solo escribo y ustedes juzgan ¿ok? Bueno, creo que ya no tengo más que contar... bueno, salvo que me encantó que Quatre abofeteara a Relena jejeje, lo siento, hace tiempo que esa escena estaba en mi mente

Capítulo 12. Cazando recuerdos: El nacimiento de Sei parte 3

Capítulo 13. Cazando recuerdos: El pasado de los cuatro

Capítulo 14. Cazando recuerdos: Memorias de amor

Con estos tres capítulos concluyo la parte de los recuerdos que hablen específicamente del pasado de los personajes con el fin de que los conozcan más, claro que también avanzaré la trama en el transcurso de esos capítulos y después de los tres mencionados anteriormente, seguirá habiendo recuerdos, las ideas ya están en mi mente, solo es cuestión de encontrar el tiempo y la inspiración para hacerlas escenas, no tengo en vista cuanto durará ésta historia, tal vez muchos dejen de leerla (y no los culparía) pero es un proyecto que voy a llevar a cabo hasta el final, así me tome años, claro, si vivo para ello, todo puede pasar en ésta vida. Bueno, les dejo la ficha de éste capítulo, ésta vez le toca a Hamit

FICHAS:

Nombre: Hamit Kentle

Edad: 20 años

Color de ojos: Negros

Color de cabello: Castaño claro

Estatura: 1.65

Peso: 63 kg

Tipo de sangre: A

Signo Zodiacal: Géminis

Origen: Norteamericano

- Ya lo saben pero cabe mencionar que está enamorado de Jean desde hace años, nunca tuvieron nada que ver amorosamente. Es huérfano, perdió a un hermano durante el disturbio donde Jean desapareció dejando la banda, odia los regímenes imperialistas y por lo general es de buen carácter salvo cuando se trata de Relena a quien odia o cuando se trata de algo malo que le pase a las personas que quiere, en especial tratándose de Jean, es noble y un poco maniático. Debo reconocer que gran parte de su personalidad la reflejé con la mía, muchas de sus ideas son en parte lo que pienso, no todo pero si en gran parte, éste personaje me gusta mucho, no se que piensen ustedes, creo que nunca se los he preguntado, pero bueno, hasta la próxima

GRACIAS POR LEER

- Noriko Ukai -

Ryuuichi Sakuma