Advertencia: Rated M

GRAY

Creo que estoy soñando y no me di cuenta a qué horas fui a la cama, su rostro está escondido en mi cuello y de repente dejé de bailar para intentar comprender lo que está sucediendo. ¿Qué es lo que en realidad desea? ¿Por qué lo dijo tan de repente? Tal vez se ha vuelto completamente loca y no me di cuenta de eso antes.

Sé que le dije que fuera coqueta, que no se intimidara y que intentará seducirme, pero esto es demasiado y no puedo soportarlo.

— Quiero que me hagas el amor -Dice de nuevo para congelarme, no sé qué decir, de hecho no sé que me pasa, en otra circunstancia ya estaría encima de ella desnudándola con gran velocidad, pero siento que no puedo, que ella es demasiado importante y se merece algo mucho mejor que yo.

— Juvia, yo… — No, no digas nada. Quiero que seas tú, en realidad lo necesito. -Muerdo mi labio inferior para sentir como miles de pensamientos me atacan en este instante, ¡Diablos! Esto era lo que quería desde que llegué a este apartamento, bueno aún lo quiero, desde que la vi con sus shorts de pijama y supe que tenía un buen cuerpo, sin embargo es diferente, ahora me he vuelto cercano a ella y sé que debe estar con alguien que la ame, no una persona como yo, ella es demasiado para mí, un pobre idiota que comete error tras error y que fue un completo tonto al ser un niño rico y maleducado. Yo ya estoy muy corrompido por este mundo, Juvia merece a alguien que sea como ella, una persona buena y que la ame con locura.

La separó de mi y la veo a los ojos, sus mejillas se encuentran rojas y me esquiva la mirada totalmente avergonzada.

— ¿Cuándo hablas de hacer el amor te refieres a …? -Ni siquiera puedo terminar la frase, el sexo jamás fue un tabú para mí y ahora me estoy comportando como si hubiera hecho un pacto de pureza en alguna comunidad religiosa.

— Me refiero a que quiero sexo, Gray. -Me lanza esa bomba de repente, peor que la de Hiroshima o Nagasaki, me vuelve pedazos porque simplemente aunque mi cuerpo me demande estar con ella, tocando su piel, acariciando aquellos lugares que nunca nadie a tocado antes. No puedo, no soy digno de serlo.

— Juvia, es tu primera vez, debe ser especial y con alguien que ames. -Digo para hacerla caer en razón, tal vez la calentura del momento la hizo decir cosas que en realidad no quiere, debe pensar muy bien en eso, no quiero que se arrepienta después.

— ¿Es por qué no soy bonita? -¡Diablos! ¿Cómo puede pensar eso si le acabo de decir que es por otra razón? Me da la espalda para irse caminando a la habitación, debe estar furiosa y yo la detengo tomándola del codo para que me escuche.

— Te prohíbo que vuelvas a decir que no eres bonita. -Bien ya estoy enojado por sus palabras, pero ¿Por qué las chicas son inseguras de sí mismas? Es un misterio que no lograré entender. Juvia no tiene nada que envidiarle a ninguna mujer, tiene lo que se debe en los lugares más atrayentes para un hombre, "Deja de verle los senos, mírale la cara, Gray".

— Tú no me prohibes nada -Dice zafándose de mi agarre para ir a la habitación, bien, tenemos que hablar seriamente del tema. Evito que cierre la puerta, poniendo mi pie entre la lámina y el marco, no tiene a donde más huir, es una gran ventaja que el apartamento sea tan pequeño.

— Dime ¿Por qué? -Nuevamente su rostro se llena de color, muerde su labio inferior y pone una barrera entre nosotros cruzándose de brazos.

— ¿Por qué qué? -Dice como si no tuviera la mínima pista de lo que yo le estoy preguntando. Me siento a su lado y sin ser consciente revuelvo mis negros cabellos con mis dedos. Pongo mi mano en la suya y sonrío.

— ¿Por que quieres hacerlo ahora? -Ella alza sus hombros, su cara está tomando un color tan rojo que puede explotar en cualquier momento, es una gran sensación pues a veces odio que se vea tan pálida.

— Porque eres un hombre guapo, y pues, ya sabes…yo, quiero… me gustaría saber cómo es el sexo. -Son las palabras más difíciles que ha dicho o al menos me producen una ligera sensación cómica.

— Juvia, quiero ser sincero contigo, el sexo solo significa eso para mí, no me importa con que chica me acueste y es algo normal para mí porque no hay sentimientos de por medio, solo está el placer. Sin embargo tú quieres que te hagan el amor y yo no puedo amar a nadie, tienes que hacer eso con alguien que ames, con un hombre que te cuide y que sea gentil contigo en el acto. -Ella me mira y entonces veo preocupación en su mirada.

— No voy a encontrar a alguien así, no tengo mucho tiempo, si el tratamiento no funciona voy a morir y no… -Detesto con todas las fuerzas de mi ser que ella tan solo mencione el hecho de que la puedo perder. Que la veré en un ataúd. — Va a funcionar. -Digo totalmente convencido, solo puedo confiar en que ella vivirá, en que seremos felices.

— Bien, si funciona no tendré cabello, mi cuerpo no lucirá como antes y no estaré deseable para nadie. -Notó un ligero tono de tristeza en su voz, tal vez la cuestión no es que este deseable, aquí el verdadero objetivo es encontrar a alguien que la ame sin importarle esos aspectos físicos. Puedo hacerlo, puedo satisfacerla y con eso acabar por el desierto sexual por el que estoy pasando, pero en realidad quiero que sea especial.

— Juvia, no quiero arriesgar nuestra amistad por sexo. -Confieso, tal vez alguno de los dos nos podemos crear alguna idea equivocada.

—Nada cambiará en nuestra relación, seguiremos siendo amigos y este será nuestro secreto. –"Contrólate, Fullbuster". Estoy a punto de decirle que aceptó que quiero, que lo va a disfrutar y va a decir mi nombre en medio de jadeos. No, tal vez yo no sea lo que ella quiere.

— Pero aún así no será tan especial como tú quieres que sea. -Ella me acaricia la cara, ¿Qué le sucede? Su mirada no es esa insegura y que desviaba cada vez que me miraba mientras bailamos, esos ojos azules de ahora me dicen a gritos que los posea, que les enseñe a llegar al nivel máximo de coqueteo.

— Solo asegúrate que no quede embarazada -Me susurra y por primera vez ella es la que tiene la iniciativa y me besa, es algo torpe, pero me gustan sus labios. Cierro los ojos y ambos nos caemos en la cama mientras me subo encima de ella para tomar el control, necesito un condón. ¡Diablos! No tengo condones.

— Espera, dame unos minutos. -De repente ella me empuja, asiento y me corro para dejarla en libertad, sale de la habitación y entra al baño. ¿Será que hice algo mal? ¿Será que se siente mal?

— ¿Estás bien? -Golpeo en la puerta, suena como si se hubieran caído los frascos del mesón del baño con todo y ella al suelo.

— Estoy bien, solo necesito un segundo. -No estoy muy seguro de irme, pero es mi oportunidad para conseguir los condones. Salgo corriendo por el corredor para así llegar a la sala, atravieso la puerta del apartamento y la cierro, pero maldigo fuertemente porque no saqué las llaves y ahora necesito abrir la puerta de abajo.

— ¡Mierda! -No quiero golpear en la puerta porque molestaría a Juvia, bajo rápido con la esperanza de que este abierto, pero descubro que no es así. Debo apresurarme antes de que Juvia se arrepienta de estar conmigo, es que ni siquiera entiendo aún porque quiere esto conmigo, sigo pensando que las mujeres son todo un misterio que jamás podré resolver.

Un vecino entra y le sonrió porque no tuve que esperar demasiado para salir a la calle, ahora debo trancar la puerta para que no se cierre. Tomo entonces mi bufanda y hago un nudo de niño explorador para que esta no se cierre y entonces a pasos agigantados camino por la acera para detenerme y ver en ambas direcciones, he vivido con ella durante meses en este lugar y cuando intento recordar donde queda una farmacia mi mente me muestra imágenes en blanco.

Tal vez en la tienda de todo a un dólar vendan unos o al menos es lo que más cerca queda, entro haciendo sonar la campanilla de la entrada y en los pasillos me dedico a buscar lo que necesito, de accesorios para el cabello a productos totalmente inútiles hay, pero no halló con velocidad los pequeños empaques plateados, entonces llegó a la esquina del mal donde se encuentran los objetos privados y para adultos. Tomó entre mis manos algunas referencias con diferentes características y pienso en cual puede agradarle más a ella, bueno no es como si en realidad se fuera a dedicar a ver qué tipo de condón uso con lo asustada que debe estar. Es más, ni debe tener la más mínima idea de que hay diferentes tipos de condones o de marcas.

Entonces escojo uno con lubricante y que en la cubierta dice triple placer, solo espero que ambos lo sintamos porque necesito urgentemente estar con ella y me doy cuenta que estoy empezando a tener pensamientos demasiado subidos de tono para lo que va a pasar esta noche. Debo comportarme como un caballero y tratarla como se merece, nada de cosas indecentes. Me dirijo a la caja donde Totomaru me mira con un ligero tono de picardía en sus ojos al ver los condones.

— ¿Ansioso? -Subo mi ceja sin entender por qué me dice esas palabras, yo solo quiero pagar rápido y subir al apartamento.

— La primera vez no es tan mala, pero si quieres que Juvia disfrute debes de dejar de temblar cuando la toques donde ya sabemos. -Señala mis manos y es cierto, estoy temblando como si fuera un pequeño chihuahua. Inmediatamente siento calor en mis mejillas, quiero explicarle que no son para eso, que yo he estado con más mujeres de las que él podría soñar, pero entonces caigo en cuenta que no debo gastar energías en vano, no pienso explicarle con detalle nuestra vida privada.

— Está haciendo frío afuera, por eso tiemblo. -me muestra los condones como si me refregara en la cara que sabe que me voy a acostar con ella para luego decir que son en una voz muy alta acompañado del precio, me doy cuenta que hay una anciana que me mira como si fuera un pecador tras de mí y me siento como si fuera un adolescente, desde años dejé de sentir vergüenza al comprar condones, no entiendo porque está vez es diferente, debí haberlos pedido a domicilio.

Pagó y salgo ignorando las palabras de Totomaru, vuelvo al edificio para darme cuenta que mi bufanda ya no está y que la puerta se ha cerrado, con pánico toco mis mejillas, debí haber sacado las llaves.

— Juvia -Grito en repetidas ocasiones, pero la ventana del apartamento está cerrada y dudo mucho que me escuche, entonces después de unos cinco minutos gritando sin control para que ella me escuche, veo que la luz al interior del corredor del edificio se enciende, Gajeel aparece acompañado de Levy y sonrió automáticamente al saber que me va abrir la puerta.

— Buenas noches -Dice él, no con el desagrado y la rudeza con la que antes se dirigía a mí, desde el día que comencé a trabajar como comegalletas la actitud de él conmigo cambio ligeramente o al menos siento que ya no me odia como antes.

— Buenas noches -Hago un movimiento con mis manos para saludarlos y sin medir mi fuerza provoco que uno de los paquetes se salga de la bolsa de papel para caer en los pies de Gajeel, ambos miramos hacía el suelo mientras deseo que la tierra me trague en ese instante, lo recoge y yo paso toda la saliva que tengo en la boca. Su expresión cambia a una muy aterradora. — ¿Esto es lo que creo que es?

Asiento con mi cabeza después de dudarlo por unos largos minutos. Paso saliva sabiendo que no voy a salir vivo de acá, se lo mucho que Gajeel ama a Juvia y no creo que me la perdone. Cierro los ojos al ver como con violencia se aproxima a mí, amenazándome con su puño, espero segundos tortuosos al que golpe llegue a mí, pero no pasa nada, al abrirlos veo que Levy tiene una de sus manos en el puño del Redfox mientras con su axila sostiene la muleta. Admiró el equilibrio que tiene, yo sin esa pierna ya hubiera caído al suelo.

— Gray es un buen muchacho y Juvia es una chica grande que puede tomar esas decisiones -La peli azul toma el condón en sus manos para pasármelo. Gajeel asiente pero no lo veo totalmente convencido.

— Si la lastimas yo te castro - Con esa advertencia ambos cogen su camino, no sin antes escuchar a Levy diciéndome que había hecho una gran elección, no sé realmente si se refiere al condón o a Juvia, pero saltó para que el brazo mecánico no me cierre la puerta. Entró y subo las escaleras con mi corazón totalmente asustado por varios factores, Gajeel, Juvia, la manera en la que debo comportarme parap que todo salga bien y sea una experiencia que la Loxar recuerde con agrado.

Timbro y soy paciente, espero que ella abra la puerta, pero al mismo tiempo siento que me es difícil respirar, no estoy agitado, solo me siento ahogado y es porque se lo que va a pasar. Juvia abre la puerta, huele a lavanda, puedo reconocer el olor de su crema depilatoria, sí, he estado hurgando entre sus cosas cuando espero sentado en el trono que mi cuerpo termine de evacuar y entonces veo el short que trae puesto con una blusa que me deja absolutamente todo a la imaginación.

— Pensé que te habías arrepentido y habías huido -Sonrío para entrar y cerrar la puerta tras de mí, escondo el paquete entre el bolsillo de mi chaqueta para no mostrarme tan desesperado.

— El que creyó que ya no querías fui yo, llevó tiempo esperando a que alguien me abriera abajo, no llevé mis llaves y pensé que ya estarías dormida para cuando subiera. -Ella sonríe mientras me da la espalda y camina a la habitación, yo simplemente sigo el menear de sus caderas, como su cabello se mueve al compas de su caminar y empiezo a sentirme caliente. Esa mujer tiene algo que me enciende de una manera veloz, ¿Cómo puede hacerme caminar como si fuera un zombie tras ella? Deben ser esas piernas tan largas y hermosas.

Cuando llego a la habitación ella está sentada en la cama, me siento a su lado y muerdo mi labio inferior, el silencio es casi sepulcral, ninguno de los dos se atreve a decir nada, ella juega con sus eeeos tratando de apretarlos muy fuerte y luego zafarse, yo la miro disimuladamente, esperando que de la orden, que me diga que es momento de hacerlo, de que me quite esta angustia e incertidumbre que no tengo ni la más mínima idea de porque estoy sintiendo.

Pone una de sus manos en el colchón y entonces suavemente busco su dedo meñique para tomarlo con el mío, Juvia me mira permitiendo que le acaricie suavemente parte de su piel para luego subir por su larga uña.

— ¿Lista? -Me atrevo a preguntar, ella asiente, jamás en mi vida sentí este agujero negro en mi estómago o como mi corazón palpita en repetidas ocasiones contra mi pecho como un fuego ardiente. ¿Qué diablos sucede conmigo?

Pasó toda la saliva que tengo en la boca intentando no mostrar el caos total que siento en estos momentos, ella asiente con su cabeza demostrándome que es el momento para empezar, ambos estamos sentados en la cama como si jamás nos hubiéramos visto en la vida, sintiendo el peso de la extrañes, pero sobre todo sintiendo como la vergüenza es la principal protagonista. En el sexo jamás pensaba lo que tenía que hacer, el instinto siempre era el que me guiaba y me comportaba de manera salvaje en la cama, pero ahora no sé cómo empezar.

Trató de respirar profundamente y le sonrió, aunque no estoy seguro si la expresión que acabo de emitir realmente fue una sonrisa o un reflejo en mi rostro del pánico que recorre mis venas. Debo ser suave con ella, puedo lastimarla ya que es demasiado frágil por su enfermedad. Entonces, obligo a mi cuerpo a actuar, lo primero que debo hacer es ganar su confianza, hacerla sentir cómoda en el acto.

Meto mi mano por su cuello suavemente para alojar mis dedos en sus cabellos azules, son tan suaves y largos, me acerco a ella y ella cierra sus ojos apretándolos fuerte, completamente nerviosa por mi contacto.

No soy el príncipe perfecto que una dama como ella merece, pero prometo que lo haré especial. Ella me regala una tierna mirada con sus ojos azules llenos de inseguridad, abre su boca ligeramente para decirme algo que en este momento no quiero escuchar y aprovecho para colarme entre sus labios, para meter mi lengua suavemente y perseguir esa lengua rosa.

Se sorprende por mi acción, tal vez fui muy brusco o simplemente es su primer beso con lengua, sus movimientos son jodidamente torpes, pero su lengua es deliciosa y sus ojos cerrados me indican que quiere experimentar, aprender y yo seré su maestro. Hago movimientos circulares en la punta de su lengua y ella empieza con el jugueteo, trata de alcanzar mi lengua mientras yo juego a ocultarla de su alcance, me sostiene las mejillas fuertemente y entonces cuando dejó que tome mi lengua la chupa como si fuera una paleta.

Me excita y no puedo dejar de pensar en otra cosa, mi amigo empieza a reaccionar y si solo fue un beso no puedo ni imaginar cómo se pondrá cuando la vea completamente desnuda. Lentamente la acuesto en la cama, con cuidado, disminuyo el ritmo de nuestro beso y tomo aire separándome de ella, subo sus piernas a la cama y me acomodo encima de ella.

Lentamente la beso, tengo que controlarme y lograr que ella se excite para que no le duela.

— Lindos labios -Susurro en su oído para sentir como si un escalofrió le recorriera el cuerpo. Uso mi lengua en el lóbulo de su oreja y un pequeño suspiro se escapa de su boca, aún está demasiado tensa y debo hacer que se suelte más. Bajo lentamente a su cuello, repartiendo besos en toda su extensión, sus manos están en el colchón como si estuvieran completamente pegadas a él, no se atreve a hacer nada o si quiera a decir palabra.

— ¿Te gusta? -Me aseguro de estar haciéndolo bien, me separo de ella para ver su sonrojado rostro, ella asiente y yo de nuevo me concentro en su cuello. Tomó sus manos y las llevó a mi cabello, haciéndole entender que quiero que me toque, que explore.

Vuelvo a sus labios para mejorar su técnica, suavemente lo hago para que pueda seguirme, ella hace su mejor esfuerzo, pero sé que puede darme más. Me gustaría que fuera feroz y que me tocará allí y entonces me repito que debo calmarme porque es su primera vez y debo ser lo más tierno posible, aunque está volviéndose demasiado difícil ya que se lo quiero meter de una vez.

Su saliva está mezclada con la mía, quien iba a decir que Juvia sería mía y de esta forma. Llevó mis manos a sus pechos y se contrae contra el colchón. Asustada, totalmente aterrada y notablemente nerviosa.

— Espera, ¿Podrías apagar la luz? -Así no podría verla desnuda, no quiero, ¡Maldición! Estira su mano para apagar la luz de la mesa de noche y estamos a oscuras, no veo absolutamente nada. Me quito la chaqueta y uso mis manos para ubicarme, toqueteándola, si de esta manera se siente cómoda debo entenderla.

— Te voy a quitar la ropa -Uso el sentido del tacto para llegar al borde de su camiseta, quería ver sus pechos rebotar al quitarle su sostén, es una maldita lástima que no pueda ver en la oscuridad y no podré ver sus gestos mientras le hago el amor, es un total fastidio. Siento como sube sus brazos para que le quite la blusa, debo estar psicológicamente preparado por si a mitad del acto me dice que no quiere, por si se arrepiente, así que no debo excitarme tan rápido, pero es difícil decirle eso a mi miembro que ya está más despierto que nunca.

Toco su vientre plano haciendo figuritas en su piel con la yema de mis dedos, me acerco a sus pechos y cuando siento que toco el borde de su sostén vuelvo a bajar para crearle incertidumbre, para jugar con ella.

— ¿Podrías besarme? -Me pregunta tímidamente, asiento para quitarme la camiseta y quedar solo en pantalones, tocó con mis dedos sus labios y abro su boca para que me permita introducir mi lengua. Juego un rato con ella para sentir como está vez lo hace mejor, como juega más y no se cohíbe ante la saliva que se escurre por su barbilla, cuando siento que cae en mis dedos le limpio la cara y entonces, pongo mis manos en su espalda para buscar el broche de su sostén. Al encontrarlo la subo con una mano mientras con muchas maromas le desabrocho por fin después de cuatro intentos. Si tan solo pudiera ver sus pechos con toda claridad estaría totalmente hipnotizado por esta mujer.

— ¿Me vas a desnudar totalmente? -Pregunta inocentemente mientras intenta que no le quite el sostén, sonrió por la ternura con la que habla.

— Toda, Juvia. Como viniste al mundo. -Y entonces lo tomo para lanzarlo lejos. Aprieto sus pechos y entonces arquea su espalda moviéndose de un lado a otro.

— Me siento rara -Me confiesa mientras yo no puedo dejar de jugar con sus grandes y suaves atributos, apretujarlos y haciéndoles conocer el placer.

— Solo disfrútalo -Su piel es cálida y bastante suave, siento como sus piernas se juntan para hacer presión, es una buena señal, le está gustando.

Reparto besos en su abdomen para sentir como ella da ligeros suspiros, me gusta escuchar eso proveniente de ella, me calienta, me fascina escuchar a un ángel cayendo ante la tentación del placer.

Tomo su short y busco el botón para quitarlo del ojal, bajo la cremallera y se lo quitó suavemente para ver cómo ella me ayuda pataleando con sus piernas. La oscuridad solo me deja ver una silueta con largas piernas, pero es imposible poderla apreciar completamente. Bajo mi mano por encima de su ropa interior y toqueteo su zona íntima.

— Espera -Me detiene con su mano. Estoy completamente seguro que no la lastimé. — ¿Qué pasa? -Pregunto angustiado.

— Me da cosquillas -Es tan tierna, asiento y busco sus labios para besarla. — Ese es el objetivo, que sientas cosquillas hasta que gimas de placer. -Eso sonó demasiado rudo y pervertido. ¡Diablos! — Es tu zona más sensible -Le explicó para seguir estimulando su entrada, Juvia ya está húmeda, debería entrar de una vez por todas y calmar esta necesidad de ella.

Bajó su ropa interior y está completamente desnuda ante mi, llena de mis besos, bajó a su zona íntima y suavemente estampo un beso en su entrada, cierra las piernas totalmente apenada.

— No hagas eso -Protesta con ternura.

— ¿Te gusta mucho? -Escucho una palabra afirmativa salir de su boca y entonces irgo mi espalda para desabrochar mi pantalón, con cuidado me siento en la cama y me lo quito con todo y bóxers.

— ¿Estás completamente segura? -Le pregunto porque después de que entre en ella ya no habrá vuelta atrás, no podrá tener su primera vez como en un cuento de hadas.

— Sí, por favor. -No es como si le estuviera haciendo un favor, estoy a gusto haciendo esto, disfrutando de la situación, del contacto, de lo mojada y lista que está para mi. Me acerco a ella y retrocedo recordando un pequeño detalle.

— Enciende la luz -maldigo cuando busco mi chaqueta en la cama y no la encuentro, ¿Dónde diablos la deje?.

— No, ¿Para que? -Dice con un tono notable de inseguridad.

— Solo será un momento, si quieres cúbrete con las cobijas. -Rápidamente gatea en la cama para desordenar las cobijas y finalmente esconderse bajo ellas, prende la luz cuando se siente a salvo y con gran velocidad encuentro mi prenda, me bajo de la cama y tomó el paquete entre mis manos, lo destapó y me lo pongo con cuidado.

— ¿Todo eso cabe dentro de mi? -Pregunta aterrada, volteo a verla, está viendo mi zona intima con sorpresa, caminó hacia ella y se lo muestro. Soy capaz de meterle hasta las bolas, auto control Gray, es su primera vez y debo ser gentil.

— Claro que cabe y te hará sentir muy bien. -Ella estira su brazo para apagar la luz pero yo tengo una idea mucho mejor.

— No la apagues -Levemente levanto las cobijas y me hago encima de ella para volvernos a tapar con las mantas, esas que usamos para dormir uno cerca del otro, necesito verla, deseo saber que siente y eso solo puedo saber viéndola al rostro.

— Es muy grande -Me dice con miedo, sonrío y acaricio su rostro.

—Mejor que sea grande. Juvia, lo voy a hacer -Busco su entrada moviéndolo por su zona intima, cuando entra lo deslizó lentamente solo hasta la mitad, está tan estrecha que se siente delicioso y bastante incómodo, esta mujer es una diosa. Que bien se siente.

— ¿Duele? -Ella niega con la cabeza y entonces retrocedo con mucho cuidado siendo consciente de sus expresiones, luce feliz, con miedo, pero sobre todo hermosa. Comienzo mi movimiento, entra y saca y en cada estocada entró un poco más.

— Gray -Repite mi nombre una y otra vez, eso nena, más, dilo más fuerte. Me abraza apoderándose de mi espalda como si no quisiera dejarme escapar. Aumentó el ritmo y entonces salen ligeras gotas de sudor de mi frente. Sus pechos se refriegan en el mío y entonces levanto un poco mi espalda para verlos. Son tan grandes, hermosos, sus pezones son tan pequeños que quiero mamarlos.

Bajo mi cabeza y empiezo a chupar, ella trata de quítame, está tan avergonzada porque pensó que iba a permitir que no la viera, de nuevo intenta apagar la luz y no se lo permito. Con mi mano libre tomó la suya y llevó mi boca a su otro pecho. Gime suavemente.

— Más -Hago caso a su pedido y empiezo a hacer torbellinos en su aureola, mira hacia un lado dejándose llevar por el placer, introduzco completo mi amigo buscando su punto. Hago a un lado las cobijas y ella queda totalmente expuesta a mi.

— No -Grita asustada, pero ya no se mueve por voluntad, mis estocadas son las que la hacen vibrar. La cama empieza a rechinar, la pongo de lado y subo su pierna para ir más profundo dentro de ella.

— Gray no me veas. -Es perfecta, trató de no hacerlo pero es imposible, me atrae y empiezo a tocar su trasero.

— No te veo -Digo con sarcasmo para ver cómo sus pechos rebotan y no puedo apartar mi vista, ya me siento en mi límite y sigo moviéndome en su interior ahora con más dureza.

Frotó su clítoris y ella abre su boca demostrando que le gusta. Me salgo y la pongo boca abajo subiendo su cola, tiene un trasero enorme y perfecto, vuelvo a entrar y le toco los pechos mientras me muevo en su interior, aprieta sus puños fuerte y se mueve en la cama, tomó su cadera para guiarla con más eficacia en mis estocadas y entonces veo como su cuerpo tiembla con ligeros espasmos. Acarició su cabello y entonces termino. Dejamos de ser uno y la posicionó para darle un beso, para jugar con su boca, para ver cómo ni siquiera puede respirar.

— ¿Estás bien? -Ella asiente, de su nariz comienza a salir sangre y la felicidad que sentía ahora se convierte en angustia, salgo corriendo para el baño para llevarle papel higiénico. Lo recibe en sus manos y en seguida se esconde en mi pecho, demasiado avergonzada.

— ¿Te gustó? -Ella sonríe y juguetea en mi pecho con su dedo índice.

— No voy a elevarte el ego. -Ella toma una cobija y se cubre para levantarse e ir al baño, veo sangre en la sabana y entonces soy consciente de que acabo de robarle la inocencia a Juvia y que puede que no haya sido lo que ella esperaba.

JUVIA

Entro en el baño totalmente conmocionada, fue muy rápido y se sintió completamente espectacular, mi corazón aún no deja de latir desesperado, no puedo sacar de mi mente sus ojos, su expresión tan concentrada al moverse dentro de mi, su mirada sobre mi.

Entro a la bañera para darme una ducha rápida, aún puedo sentir sus manos toqueteándome, sus labios en mi piel, los rastros de mi inocencia yéndose por la rejilla combinada con la clara agua, me gustó y quiero volver a repetirlo. Pensé que iba a hacer totalmente diferente, pero no fue tan traumático como pensé.

Me aseo adecuadamente y me vuelvo a envolver en la cobija para salir, lo veo en la cama desnudo y viendo al techo, no se identificar el tipo de sonrisa que tiene en el rostro.

— No me veas, me voy a cambiar.-El se sienta y va al baño con algo en sus manos.

— ¿Es en serio? Memorice cada centímetro de tu cuerpo. -Y eso termina de avergonzarme completamente, tomó mi ropa de pijama y me la pongo, pienso en lo que acaba de pasar y creo que fue lo que esperaba o algo más. Sale del baño completamente desnudo y aún siento algún tipo de vergüenza.

— Vístete -Le ordeno, él me mira con recriminación. Toma sus bóxers para ponérselos y entonces se acuesta en la cama, es tarde debo irme a ver con Lucy en la mañana y entonces el me invita a dormir a su lado, me acuesto y me abraza como si fuera un cachorro. No me aparto solo descanso entre sus brazos.

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Llegamos prontamente a la agencia de modas de Fairy Tail, le digo a Gray que perfectamente pudimos haber venido en el subterráneo, pero el osa gastarse el dinero en un taxi, nos anunciamos en la recepción y cuando nos dan la autorización subimos a la oficina de la Heartfilia en el piso cincuenta.

En el ascensor solo subimos los dos y me siento un poco incómoda, aunque el parece que sigue como si nada hubiera pasado entre los dos. Respiro profundamente cuando salgo del ascensor y buscamos la oficina, Gray golpea en la puerta cuando pasamos por la recepción de ese piso. Él va a hablar con Lucy sobre mis funciones y luego se irá a trabajar con Erza, escuchamos voces adentro y entonces al entrar veo a un muchacho de cabellos rosados que la acompaña.

—Hola -Nos saluda con mucha informalidad, no estoy acostumbrada a tratar así a mi jefe.

— Es ella -Le dice la rubia al peli rosa. Él se levanta de su silla con una extraña elegancia para tomar mi mano y besarla con suavidad.

— Es muy bella usted, nuestra modelo predilecta. -Me sonrojo sin remedio y entonces Gray le ofrece su mano inmediatamente para presentarse.

—Soy Gray Fullbuster -Dice con seriedad y entonces por alguna extraña razón siento tenso el ambiente.

Notas de autor:

Bien hermosuras, final del capítulo, espero que les haya gustado muchísimo. Contestando sus reviews:

Seyram asakura: Hola! Me encanta que te encante, Gray quiere redimirse por todas sus culpas y en realidad le está viviendo aprecio a Juvia. Aquí apareció Natsu y bien ya empezaran los celos. En cuanto al drama ya lo tengo planeado solo disfrútalo. De hecho Gray se negó pensando lo mejor para ella y terminaron en la cama los dos. Lo del papá de Gray poco a poco se irá descubriendo, muchísimas gracias por tu review, por tus hermosas palabras, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Shiro-rq: Holisss me encanta que te encante todo, los celos los besos y espero que te haya gustado el lemmon, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

KassfromVenus: Holis! Me encanta que te encante, bien la escena de la bachata fue la seducción y ahora pues terminaron como terminaron gracias a eso, espero que te haya gustado mucho el CAP, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Lymar Vastya: Hola! El capítulo estuvo lleno de emociones, se quieren y se entienden, Erza está dispuesta a ayudar a Juvia por todo lo que hizo por su amigo. Ya llegó el primer rival en el amor y mira que Gray reaccionó mal ante su presencia. Bailando bachata con un profesor como él cualquiera aprende, Juvia solo quería, es demasiado inocente en ese aspecto como para sonar como bitch, ajajajaja se le hizo el milgrito a Gray y la disfruto. Espero que este CAP te haya gustado demasiado. te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Rirukasabe: Hola! Soy especialista en traer lo que no se espera , espero que este CAP te haya gustado mucho, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Gruviaforever: hola! Lamento la tardanza, adivinaste, si es Natsu. Gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Le Fullbuster: Hola, me encanta que te emociones, que te llegue al corazón y espero en serio que te haya gustado mucho. te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Natt Night: Hola! Ya sabes que me encanta que te encante, y bueno en este CAP se resolvió la pregunta del millón, el caso de su padre Gray no dejará que se quede impune, va a luchar por él. Quiero un Gray rico que me mantenga, no quiero trabajar, mis hermanos no me van a mantener. Gracias por tu review, espero que te haya encantado el CAP, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.

Airyz00: Hola! Sí, Gray le dijo que si pero termino cediendo ante ella, las cosas definitivamente si van mejorando para los dos y bueno ya que Erza y Lucy pueden ayudar, ellas deben hacer todo lo posible. Tenías razón, Natsu se convertirá en su rival, pero a Juvia ya le está palpitando el corazón por una persona. Exacto, nuestro Silver no hubiera dejado a su pequeño a su suerte, fue un giro inesperado. Este fic siempre hago los caps más corticos, lo he notado y me encanta que te encante, gracias por tu review. te mando un beso y un abrazo psicológico, chau.