Tell me what you're made of, I'm made of innocence too
What You're afraid of, I'll make it disappear
Beautiful scars don´t last forever, C'mon let me kiss it better
The pain won't last forever, C'mon let me kiss it better
Capítulo 11. Kiss it better
El vaso de cartón golpeó el borde del cesto y cayó al piso, salpicando gotas de café en las baldosas color verde del primer piso. Blaine sacó rápidamente su pañuelo del bolsillo delantero de sus pantalones y las secó, esperando que nadie lo hubiese visto.
Chequeó su reloj por quinta vez en los últimos diez minutos y decidió que ya era hora de acudir a la cita con Kurt. Subió las escaleras y recorrió el largo pasillo, sorprendido de que una mujer del área de limpieza, estuviese pasando el trapeador en una hora activa del cuerpo médico. Se extrañó cuando notó que el piso húmedo, terminaba en el cuarto de Kurt.
Oh.
Quizás la terapia grupal no había sido tan beneficiosa.
Antes de buscar la llave para entrar al cuarto, los mismos dos enfermeros que había visto antes, salieron de allí. Uno de ellos –el menos robusto- tenía el labio partido y sangre chorreando de la barbilla. ''Está bastante alterado y tuvimos que drogarlo. Ordenes de la enfermera regente.''
''Gracias'' Musitó Blaine rompiendo contacto visual. Conociendo como se manejaban las cosas en la institución, era muy probable que el paciente también contase con una boca rota. Entró a la habitación y se encontró con Kurt en la cama…no, no en la cama. A la cama. Estaba atado a ella. Tenía ambas muñecas sujetas con esposas de cuero con hebillas y los pies juntos por una sabana hecha un nudo alrededor de ellos. Efectivamente Kurt presentaba la nariz-su hermosa nariz-hinchada y rastros de sangre seca asomaban por el orificio derecho.
Blaine cerró la puerta detrás de él y corrió hasta la cama. Kurt aún tenía los ojos abiertos pero se notaban ligeramente pesados. Su cabello estaba empapado. Blaine pasó los dedos por los mechones oscuros y estaban helados.
''Qué pasó?'' Increpó alarmado ''Por qué te llevaron a las duchas?´´
Kurt siguió mirando el techo imperturbable. Por el rabillo del ojo, miró a Blaine ''No voy a volver a ir a terapia grupal'' Dijo, antes de bostezar largamente y cerrar los ojos.
Antes de que terminase su turno, Blaine buscó en el depósito frazadas para arropar al muchacho para evitar un muy posible resfrío. Mañana se ocuparía del resto.
X
La cama de la habitación del pequeño departamento que Blaine Anderson alquilaba estaba desecha. Gotas de agua en el suelo recorrían desde el baño hasta ella, una toalla yacía sobre las sábanas y marcas de pies mojados hacían un camino hasta la cocina. Un viejo teléfono de color amarillo gastado se alzaba en la pared y estaba siendo usado.
''…no sabía que se seguía haciendo, es decir, había escuchado sobre eso pero creí que sería sólo como tratamiento y no como castigo. Cómo te sientes al respecto?''
La voz femenina del otro lado de la línea se oía preocupada.
''Sí, estoy bien, M. Es sólo que…siento que arruinaron todo por lo que trabajé y es inaceptable. Es inaceptable que se les ocurra que es beneficioso para el paciente'' Contestó Blaine. Por dentro se preguntó si le hubiese molestado tanto si no se tratase de Kurt. En los últimos 30 años la técnica para tratar a los pacientes psiquiátricos había cambiado radicalmente pero no podía dejar de lado que no era de mucha ayuda.
''Espero que puedas resolverlo, B. Espero que todo termine pronto así vuelves. Te extraño'' La voz sonaba compungida y casi aniñada.
Blaine tardó un par de segundos en contestar. Él también lo hacía? Lo cierto es que cuando supo que volvería a Ohio, su cabeza ya había comenzando a proyectar diferentes situaciones en las que se encontraría con Kurt.
''También te extraño, Marley. Lo siento, tengo que irme''
X
Bill, el paciente que visitaba Blaine antes del mediodía hoy estaba siendo más hermético de lo común. Había ingresado al hospital en estado catatónico y realmente nunca había salido de él. Bill, a diferencia de Kurt, mostraba los síntomas de esquizofrenia claramente. Su deterioro cognitivo era marcado y Blaine sabía que la terapia con él era en vano. Era una pérdida de tiempo medicamente hablando. La medicación no iba a mejorar su habla o capacidad de desarrollo. Pensó en los tiempos en donde se utilizaba la terapia del aire fresco y comenzó a trasladar la hora de terapia a los jardines del hospital. Bill no parecía disfrutar absolutamente nada, hasta que Blaine lo observó esbozar una mínima sonrisa, al oír el sonido del canto de los pájaros.
Blaine hizo una serie de preguntas rutinarias, de las cuales, fueron contestadas menos de la mitad. Casi al final de la sesión, Bill comenzó a derramar quedamente un par de lágrimas, después de tener dificultades para contestar cuál era su comida favorita. Blaine se sintió terrible por él. Sabía que Bill en un momento de su vida había sido una persona relativamente normal, ahora, arrastrada por la enfermedad y reducida sólo a una masa de carne analfabeta.
Su razón de convertirse en médico psiquiatra era para ayudar a las personas, antes de que fuera demasiado tarde, al igual que con Elizabeth Hummel. Casos como estos, arrojaban su espíritu a la basura.
Con el fantasma de la mediocridad deambulando a su alrededor, hizo su camino a la escalera que daba a piso de Kurt. Mientras subía, notó a la enfermera llamada Annick a la cabeza de un pequeño grupo de personal del hospital, arrastrando a la paciente pelirroja que había visto el primer día que ingresase en el lugar. La mujercita (Emma creía era su nombre) se retorcía entre los brazos de uno de los enfermeros mientras una de las enfermeras más jóvenes, aterrorizada, intentaba colocar el mordedor entre sus dientes.
Algo dentro de él se retorcía cada vez que sus ojos se posaban en Annick. No podía saber a ciencia cierta lo que era, pero había algo dentro suyo que le hacía repeler a la mujer de los ojos del color del hielo.
X
''Te gustaría hacer la sesión afuera? Está soleado''
La habitación permaneció en silencio, sin contar el tic tic tic, de la lapicera de Blaine chocar contra su cuaderno de notas.
La nariz de Kurt parecía bastante más desinflamada que el día anterior pero estaba cubierta de moretones amarillos y morados. Alguien en la mañana debía de haberlo aseado, ya que no había rastros de la sangre seca. Sus muñecas y pies, sin embargo, seguían atados a la cama.
Al llegar, Blaine había ofrecido liberarlo para la sesión pero no hubo respuesta. Luego ofreció darle bebida. Más tarde preguntó qué había sucedido. La respuesta de Kurt no había sido otra que silencio estoico. No había siquiera volteado a mirarlo.
Los tres días siguientes no habían mejorado mucho más. El cuarto día llevó a la habitación una pequeña porción de cheescake para animar al otro muchacho, por primera vez, Kurt volteó a verlo. Blaine jamás había visto ojos cargados con tanto desprecio.
La quinta mañana de esa semana, después de mover un par de hilos burocráticos y discutir con la mitad del personal de asilo, logró que quitaran las esposas de cuero del paciente. Así mismo, adelantó el turno con Kurt, decidido a sacarle al menos una palabra.
Al entrar a la habitación del muchacho, se sorprendió al notar a este sentado en la cama, de frente a la puerta, esperando por él.
''No es beneficioso para mi estadía aquí si mueves cielo y tierra para que me suelten de un castigo impuesto por Annick''
Blaine abrió la boca pero no salió sonido de ella. El otro lo observaba cruzado de piernas, con una ceja levantada y esperando una respuesta.
''Tampoco para la tuya. Si ella te ve como su enemigo, ten por seguro que tus días van a ser dramáticamente diferentes'' Continuó Kurt. Sin más, se puso de pie y caminó hasta la ventana.
''Estás bien?'' Preguntó Blaine ''Lo lamento tanto, Kurt. Creí que todo iría bien. Te veías tan…''
''Normal?'' Kurt cortó con un gruñido al médico en medio de su oración ''Soy todo menos eso, Blaine. Soy muchas cosas terribles pero normal, no entra en mis definiciones''
''Eso no es verdad…quizás no seas normal, es verdad, no lo eres. Pero sí eres extraordinario'' Blaine cerró la puerta y luego caminó hasta donde se encontraba Kurt. ''Eso es mucho mejor que ser normal. Eres único, bello y…''
''Triste'' Dijo Kurt. ''Sólo soy una persona muy triste, verdad? Piensas que soy como una muñeca que puedes arreglar sólo porque soy demasiado bonito para estar roto''
Blaine oyó la voz de Kurt cada vez más estrangulada, como si algo dentro se rompiese.
''Por mi rostro, por mi voz, las personas siempre asumen que soy amable y dulce como lo era mi madre antes de enfermarse. Pero no lo soy. No soy nada de eso. Realmente no me interesa la gente'' La voz ya no luchaba por ocultar el llanto. Blaine lo volteó y vio los ojos del muchacho enrojecidos. Lo tomó en brazos y lo estrechó con fuerza.
''Ey, ey…no digas eso. Es normal sentir apatía después de todo lo que pasó. Kurt no te castigues así'' Manifestó Blaine. Sabía que era la perfecta oportunidad para tomar notas, pero se encargaría de ello más tarde. Kurt lo necesitaba, Kurt estaba llorando y cada vez que eso sucedía algo visceral le decía que era su deber mejorar esa situación.
Kurt se aferró un breve momento al cuerpo del otro y se permitió sentirse albergado en él un momento. Por un dulcísimo momento podría pretender que nada había sucedido y que era nuevamente un niño, antes de que la vida lo golpease sin tregua. Sólo un momento.
Se deshizo del abrazo de Blaine y se recostó en la cama.
''Juguemos a la terapia'' Dijo con la voz aún partida pero empezando a componerse.
Blaine acercó la silla a la cama y sacó su cuaderno. Se sentó y adquirió una expresión serena. Si estaba descolocado por el exabrupto, no iba a dejar que se notase.
''De qué quieres hablar?'' Preguntó al paciente. Su voz era monótona y amable.
''Muy bien…a veces pienso cosas…y a veces, sólo hago cosas…todo empezó bastante inocente. No sabía que lo tenía en mí. Bueno, no. Dejame reformular…lo sabía. Es como ser gay, sabes? Incluso cuando no puedes poner esas palabras en tu boca, porque no las conoces, cuando eres niño…lo sabes. Sabes que no eres…ordinario.''
''Te escucho…'' Sin darse cuenta, Blaine había acercado su cuerpo al borde de la silla. No sabía qué era lo que el muchacho iba a decir, pero el tono de voz del otro, con cada palabra adquiría un tono más frío.
''Al principio sólo fueron cosas pequeñas. Un día me sentí muy enojado. Tan enojado con todos. Seguían intentando forzarme a tomar la medicación del tratamiento y puedo decírtelo, no estaba funcionando''
Dejó escapar una pequeña risa. El sonido heló la sangre del otro.
''…Me dieron las mismas píldoras que mi madre solía usar al principio…como si hubiesen funcionado para ella! Me medicaron sin saber siquiera cuál era mi diagnóstico''
Blaine permaneció en silencio y escribió en su cuaderno que debía recordar revisar el historial farmacológico de Kurt. Sabía que la inestabilidad mental del muchacho era una jugarreta de los abogados para enviarlo a una institución privada y no a la cárcel. Aquello, por supuesto, no figuraba en los registros. Pero, sin duda, era uno de los motivos por los cuales las enfermeras temían tanto a Kurt, porque sabían que no estaba clínicamente insano.
''Quizás no sea una sorpresa para ti que quien se ocupaba de mi al principio, fuese Annick'' Dijo el muchacho, sin quitar la vista del techo. Cerró los ojos y continúo su relato. ''Yo solía ser su favorito. A veces, incluso, conversábamos. Era de las pocas personas que no me veían, no lo sé…peligroso''
''La golpeaste'' Acotó Blaine con tono monótono. Se recordó a sí mismo, practicando la cadencia de su voz con Marley, hasta poder dominar hasta el más mínimo vestigio de emoción de su voz.
''Ella estaba en mi habitación'' Contestó Kurt con tono seco ''Se suponía que ella no volviese a estar en mi habitación''
''La golpeaste'' Repitió Blaine.
''Y eso te enoja? El que haya golpeado una mujer? Oh, querido mío, no sabes una sola cosa acerca de mí'' Contestó Kurt, sardónico.
''Qué quieres decir?'' Preguntó Blaine, ligeramente rompiendo el personaje. Algo no estaba bien.
''Qué es lo peor que crees que puedo llegar a hacer, Blaine?'' Kurt se incorporó de la cama, y lo miró directamente a los ojos, esperando la respuesta.
El corazón del médico se detuvo un instante
''No estamos aquí para ser especulativos. Quiero conocerte, quiero escucharte, así sé cómo puedo ayudarte''
''Me conoces'' Respondió Kurt con sonrisa burlona.
''No sé qué tan cierto sea eso…'' Contestó Blaine ya no como terapeuta, ya no en posición de médico. El ambiente enrarecido en el que se sentaba la conversación lo estaba haciendo sentir físicamente enfermo ''Te conozco…o solía conocerte. Ya ni siquiera luces como tú''
''Estás llamándome feo otra vez? Estas terapias tuyas están derrumbando mi autoestima'' Preguntó Kurt con una sonrisa, tras hacer un puchero.
''Dios, no. Nada de eso! Es…es solo que el chico que conocí ya no existe. Eres como…'' Titubeó. Se dio cuenta de que estaba poniendo en palabras, cosas que su cabeza había reprimido cada vez que el pensamiento se presentaba.
''Cómo qué, Blaine?'' Preguntó Kurt con voz dura. Ya no estaba jugando y su expresión había vuelto a ser fría.
El sonido de su propio nombre lo sacó de su ensimismamiento y lo llevó de vuelta a la realidad. Él no estaba allí para velar por ese ángel de chico que una vez el otro había sido. Estaba allí para ayudar a un paciente a mejorar.
''Háblame de la medicación que te dieron. Recuerdas cuáles eran las píldoras?'' Preguntó intentando volver a componerse.
''Cómo qué Blaine? Soy cómo qué? Dilo'' Exigió el muchacho. Se pusó de pie y se inclinó en la silla donde Blaine estaba sentado. Apoyó ambas manos a cada lado de los brazos de la silla y acercó su rostro al del médico. ''Dilo'' Pidió nuevamente.
El aliento caliente del otro cosquilleó en sus labios. Entre el nauseabundo aroma de los antisépticos con los que fregaban los pisos todos los días, podía distinguirse levemente el aroma de los cabellos de Kurt. Los ojos azules, siempre apáticos, ahora llameaban. El pulso de Blaine comenzó a acelerarse, contrario a su mente, su cuerpo había comenzado a disparar señales de alarma ante una amenaza que no podía entender.
''Como una cáscara. Soy como una cascara vacía y rota. Algo para llenar de píldoras hasta que esté nuevamente pegada. Pero sabes qué, Blaine? No puedes!'' Kurt gritó las dos últimas palabras en su rostro, mientras sus ojos volvían a ponerse rojos y lágrimas de frustración comenzaban a aparecer. ''No hay nada para pegar porque me rompieron en tantos pedazos que no hay forma de ponerlos juntos nuevamente sin cortarse uno mismo''
Blaine tomó lo tomó de los brazos y lo apartó de la silla. Notó que el otro temblaba incontrolable y no entendía el por qué de la reacción violenta de su cuerpo, de ambos cuerpos. Se levantó, sólo para apartar la silla a un costado y sentarse en el suelo. Estiró la mano para que Kurt la tomase y lo acompañase a sentarse frente a él.
Cuando el otro muchacho se sentó frente a él, cara a cara, finalmente lo vio. Kurt se veía furioso, aterrorizado y fuera de sí mismo. Temblaba incontrolablemente y las lágrimas no paraban de rodar de sus mejillas hasta sus labios tiritando.
''R-recuerdas a Mercedes?'' Preguntó Kurt sollozando.
Blaine se sintió sorprendido por el cambio repentino de tópico ''Sí, por supuesto. Era nuestra amiga''
''Bueno…sabes que murió más o menos para la época en la que yo salí del hospital por fracturas, recuerdo que mi padre dijo que notificaría a los tuyos''
Blaine asintió con la cabeza. Era algo que le causaba dolor. Sabía que Mercedes había sido interceptada por un grupo de rednecks racistas cuando volvía del colegio, violada y asesinada brutalmente. El caso hecho eco en la sección policial de varios periódicos del país.
''Mi padre había insistido en que vayamos ambos al funeral. Yo no quise ir. Le dije que era demasiado para manejar, que me recordaría al funeral de mamá…era mentira. No quise ir porque iba a estar rodeado de gente triste y…'' Kurt limpió su nariz con el puño de su camisa ''…tuve miedo a notasen que yo no lo estaba. Temía que noten que yo no sentía nada. Cuando Mi padre volvió del funeral, me dijo que me encontró en mi habitación dormido, con los ojos hinchados de tanto llorar. Él creyó que yo lloraba por mi amiga muerta, pero en verdad lloraba porque estaba aliviado, Blaine. Estaba aliviado de que ella estuviese muerta y no por mis manos''
''Qué quieres decir?'' Preguntó Blaine. Dentro suyo que no quería saber la respuesta. Comenzó a sentir que las manos le transpiraban. Kurt se abrazó a sus propias piernas mientras intentaba componerse. ''Kurt…? Qué quieres decir?'' Sin darse cuenta, había bajado la voz. Repentinamente se sentía como un niño a punto de presenciar la confesión de otro admitiendo haber hecho una travesura de esas por las cuales podías recibir una buena tunda.
''Alguna vez tienes esos sentimientos…? Como cuando estás cerca de las vías del tren o en algún lugar muy alto mirando por la ventana y sabes, que si pones un pie frente al otro podrías….terminar con todo?''
Blaine se dio cuenta de que había estado sosteniendo la respiración, exhaló y sintió alivio ante la pregunta.
''Eso…sí, es un sentimiento muy común y natural. Es tu instinto innato a sobrevivir quien coarta esos sentimientos. E-estás teniendo pensamientos suicidas? '' Preguntó.
Kurt hundió la cabeza entre sus piernas y, al igual que Blaine, exhaló largamente. Cuando levantó su rostro, parecía una persona totalmente diferente.
''Oh, no. No estaba hablando de mí. Sólo quería que tuvieses una idea al respecto. Tengo pensamientos similares…acerca de otra gente. Qué pasaría si los empujase bajo el tren? Qué pasaría si los hiciese atravesar el vidrio de la ventana…? Bueno, no qué pasaría. Sé qué pasaría: morirían, no es física cuántica.''
Kurt levantó la vista y observó a Blaine esbozando una sonrisa, satisfecho con su pequeño paso de comedia. Blaine mantuvo su rostro compuesto mientras sentía como su pecho se hacía cada vez más pesado.
''Desde pequeño siempre me aferré a los cuentos de hadas, creyendo que todas las dificultades puestas en mi camino eran solo obstáculos hasta el final feliz. Me aferré a ellos hasta el que el precio fue demasiado caro. Pensé que la vida era así. Pensé que mi vida era acerca de eso, acerca de perder a todo lo que amo. Primero mi madre, luego te perdí a ti, luego mi padre…incluso creo que hasta me perdí a mí mismo. Es sólo la forma en que mi vida está hecha. Y lo acepté…''
''Kurt…'' Blaine sintió que si seguía oyéndolo, podría comenzar él mismo a llorar.
''….Es que es sólo un alivio cuando quién pierde es el otro''. Finalizó Kurt. Volvió a mirar a Blaine y notó los inmensos ojos color caramelo, turbios con dolor. Sabía que las cosas podían ir de esa forma. Había dejado que Blaine conozca al menos un poco más de él y sabía que iba a decepcionarlo cuando la imagen de ángel maltratado se rompiese frente a sus ojos. Le hubiese gustado tener más tiempo a Blaine de su lado, manteniéndolo inocente pero sería contraproducente para su vida allí. Prueba de ello había sido la terapia de grupo.
''No quiero que vuelvas a sentirse así jamás'' Susurró Blaine. Tomó el rosto de Kurt entre sus manos y comenzó a rosar su rostro con pequeños besos.
Kurt cerró los ojos y se dejó acariciar por labios amorosos, tan diferentes a los que aún sentía en carne. Atrapó la boca de Blaine con la suya y se abrazó a su cuerpo. Era suave, era delicado, era el pasado seguro y confortante. Buscó en su lengua el sabor conocido y olió su respiración. Las manos de Blaine bajaron hasta su cintura y lo acercaron un poco más, proponiendo tácitamente que el otro se subiese a horcajadas suyo. Kurt sentado sobre Blaine, abrazando su cuerpo con sus piernas y brazos, acariciando su lengua con la suya, volvió a experimentar la punzada de excitación que creía perdida. Abrió los ojos y miró el reloj en la muñeca del médico: faltaban quince minutos para que la sesión terminase. Se refregó contra la pelvis del otro y notó la excitación ajena. Comenzó a balancearse y a repetir los refriegues contra la dureza de Blaine. En cuestión de minutos su cabeza llena de terror se había transformado en Blaine y su cuerpo. Sin darse cuenta, estaba siendo cada vez más brusco y estaba bastante seguro que podría amoratar los labios del médico si seguía mordiéndolo.
El sonido de pasos por el pasillo, los puso en alerta. Blaine volvió a sentarse en la silla y Kurt se recostó nuevamente en la cama en cuestión de segundos. Por la pequeña ventana de la puerta, ambos vieron pasar dos enfermeras charlando mientras atravesaban el pasillo. Se miraron el uno al otro, casi desconociéndose, sin estar seguros de qué era lo que acababa de pasar entre ellos.
Blaine observó el reloj y casi aliviado guardó el cuaderno de notas en el portafolio. Se acercó a Kurt y lo besó en la frente, muy delicadamente en la nariz y finalmente en los labios.
''Sé que el tú verdadero esta allí dentro. Y sé que tu cabeza es el dragón a vencer.'' Lo besó nuevamente ''Voy a hacerte creer nuevamente en los cuentos de hadas'' Abrió la mano del muchacho, sacó un pequeño colgante de su bolsillo trasero y lo puso en su palma.
Era el colgante de la pequeña cruz con zafiros que le hubiese regalado en su cumpleaños.
Kurt lo observó anonadado ''Creí que…''
''Lo recuperé hurgando en tus pertenencias confiscadas'' Contestó Blaine, anticipándose a la respuesta del otro. Con una última sonrisa, llevó su dedo a sus labios, animándolo a guardar silencio ''Te amo tanto como la primera vez que te lo dí''.
El médico salió de la habitación con el corazón en un puño de la mano. Necesitaba decir lo. Si le decía que lo amaba, se sentiría un poco menos solo, un poco menos asfixiado en su propia oscuridad, en la noción de que a nadie le importa. Necesitaba que Kurt comprenda que había alguien para él, escuchándolo. Que había vida fuera de la prisión de su cabeza y lo único que necesitaba era sobrevivir la próxima hora, el próximo día, la próxima semana, hasta que las cosas mejorasen.
Necesitaba decirle que lo amaba, porque la realidad era que nunca había dejado de hacerlo. Y no sabía cómo ni cuándo, pero iba a sacarlo de ese lugar.
