CAPÍTULO 11: Una cena en casa de los Tsumeragi. Vicki y Alex frente a frente.

Armando y Bunny caminaban por la calle, abrazados. Las últimas batallas habían sido muy duras y, de algún modo, presentían que Luna no les estaba diciendo toda la verdad sobre lo ocurrido realmente en la Luna.

- Oye, Armando.- dijo Bunny, rompiendo el silencio.- ¿Crees que tú también tendrás tu homónima femenina? Una hermana o algo así. Quizás... una prometida.

Armando la miró, extrañado.

- ¿Qué te hace pensar eso?

Bunny le abrazó aún con más fuerza.

- Es que... tú eres el guardián de la Tierra. Como yo lo soy de la Luna y las chicas de los distintos planetas del sistema solar. Todas tenemos nuestro homónimo y sería muy lógico que tú también lo tuvieses.

Armando la abrazó, pensando en lo que le acababa de decir.

- Bueno...- dijo, dubitativo.- Es posible, pero ni Luna ni Artemís nos han dicho nada. Nos ocultan muchas cosas, pero eso nos lo habrían contado. ¿Por qué tendría que ser una prometida?

- Tú eras el príncipe de la Tierra.- respondió Bunny.- Y en las familias reales los compromisos se hacían sin tener en cuenta los sentimientos de los príncipes. Tal vez tú...

Armando no pudo evitar esbozar una sonrisa.

- No recuerdo todo lo ocurrido en la Luna.- dijo, mientras le daba un beso en la frente.- Pero estoy seguro de que jamás hubiese aceptado un compromiso con alguien a quién no amase. Yo sólo me comprometí contigo.

Bunny levantó la mirada y depositó sus ojos en los de él. Se miraron durante unos instantes y luego entrecerraron los ojos, acercando sus labios.

- ¡Hola, tortolitos!

Rojos como tomates, se separaron y miraron al que les había interrumpido. Vieron acercarse a Dani, Alex y Luis.

- Hola, chicos.- dijo Armando.- ¿Cómo estais?

- No deberíais hacer esas cosas en público.- les regañó Dani.- Está feo (nota de las autoras para el que no lo sepa: el Japón están mal vistas las muestras de afecto en público)

- Perdón.- dijo Armando, más rojo que una amapola.- ¿Y vosotros qué quereis?

Luis miró de reojo a Alex y le dio un codazo.

- Este te estaba buscando.- dijo, intentando disimular una sonrisa.

Armando y Bunny le miraron intrigados, mientras Alex lanzaba juramentos contra Luis y Dani, el cual no intentaba disimular nada y mostraba una sonrisa de oreja a oreja.

- Yo... bueno. Preferiría tratar esto... a solas.- dijo, señalando ligeramente a Bunny con la cabeza.

- ¿Es algo tan malo que no puedes decirlo delante de ella?.- se extrañó Armando.- Bueno, por mi...

- Anda ya, Alex, no seas tan maniático.- saltó Dani.- Lo que quiere saber es dónde vive Patricia para pedirle una cosa.

Al momento era Alex el que estaba rojo, con el cuello de Dani entre sus manos (este también estaba rojo, pero era por falta de aire)

- Si es por eso, no te preocupes por mi.- dijo Bunny.

Alex se giró y casi se puso de rodillas delante de ella.

- Por favor: no se lo digas al ballenato andante.- imploró.- No quisiera que me estropease... la cosa.

Armando y Bunny se miraron. Los temores de Alex eran muy comprensibles.

- Está bien.- aceptó Bunny.- ¿Tienes un papel?


Patricia salió de la ducha con el pijama puesto, mientras se secaba el pelo con una toalla. Estaba agotada, más por el miedo pasado durante la lucha que por lo que realmente había luchado. Si había algo que no soportaba, eran las cucarachas.

Se dejó caer en el sillón y se tapó la cara con la toalla. Había algo. Algo muy importante, que no podía recordar. Se sentía terriblemente frustrada intentado recordarlo y se encontraba con un muro invisible que impedía llegar a ese recuerdo. Pero algo en su interior le decía que debía esforzarse en recordarlo, pues era de vital impotancia en la batalla.

Cerró los ojos y aspiró el aroma del pastel que tenía en el horno. Cuando se sentía así se relajaba cocinando algo, aunque no se lo solía comer, sino que se lo cedía a Bunny o Carola, las cuales lo devoraban.

El timbre del portal la sobresaltó. Miró el reloj. Eran más de las diez y media de la noche. ¿Quién podría ser? Ninguna de las chicas, pues ellas usaban el teléfono o el intercomunicador.

Se levantó y con algo de pereza se acercó al interfono.

- ¿Quién es?.- preguntó, intentando no demostrar que no le apetecían visitas.

- Esto... Patricia, soy Alex. ¿Puedo subir un momento?

Patricia se quedó de piedra. ¿¡Alex?!

- Si es mal momento, puedo volver mañana.

- ¡NO!.- se apresuró a decir ella.- Sube.

Apretó el boton del portero automático. Batiendo el record de velocidad, Patricia recogió lo poco que tenía desorganizado en la casa, se vistió y se peinó, terminando justo cuando Alex tocó el timbre de la puerta.

Antes de abrir, Patricia se miró al espejo para asegurarse de que no había dejado nada por arreglar. Satisfecha de su imagen y velocidad, abrió la puerta.

- Hola.- saludó.

- Hola.-respondió él-. Perdona que venga tan tarde. ¿Puedo pasar?

- Sí, claro.- dijo ella.


- ¡Llego tarde, llego tarde, llego tarde!.- repetía Bunny una y otra vez mientras corría a toda velocidad hacia el templo del abuelo de Ray. Como de costumbre, se había quedado dormida y no se había levantado a tiempo. ¡Incluso Luna se había ido!.- ¡Me van a matar!

Giró la esquina a toda velocidad... chocando violentamente contra alguien.

- ¡Lo siento!.- dijo Bunny.- Es que yo... ¡Luis!

El aludido se levantó lentamente del suelo, mientras se frotaba la cabeza. Tenia un aire un tanto melancolico que extrañó a Bunny, pues Luis siempre parecía estar en perfecta forma. Como la discreccion nunca habia sido una de sus virtudes le pregunto.

-¿Qué es lo que te ocurre?.- le dijo, preocupada.- Te veo muy deprimido.

- Es que he cometido el error de mi vida- replico Luis con un tono funebre, casi parecía a punto de echarse a llorar.

- ¿Por qué no nos sentamos en ese banco y me lo cuentas?- pregunto Bunny.

Luis asintio con pesar y se dirigio hacia el banco arrastrando los pies. Bunny lo acompaño intrigada. Una vez sentados Bunny se animo a preguntar.

- ¿Y cual ha sido ese terrible error? Seguro que tiene solución.

Luis tomo aire, mientras negaba con la cabeza.

- Veras, este viernes mi padre da una cena en mi casa y me dijo que trajese a una amiga. Yo invite a Vicki.

-¿Y cual es el problema?- interrumpio Bunny- ¿Ha dicho que no?

Luis suspiro con pesar

- No, me ha dicho que si.

Bunny lo miro estupefacta. Hubiese jurado que Luis deberia estar saltando de contento en lugar de ir como alma en pena.

-¿Y entonces? Si es eso, siempre te puedes inventar una excusa para que no vaya.

- Ese no es el problema, sino que mi padre me dijo despues de que la invitase que Alex tambien venia.

Bunny abrio los ojos asustada. ¿Alex y Vicki? Oh,oh...

- Y claro, Alex tambien lleva pareja...

Bunny tomo aire preparandose para lo peor.

-... invito a Patricia y ella le ha dicho que si. Y ahora no se que voy a hacer.

Bunny sacudio la cabeza apenada. Ciertamente era un problema muy serio. Se llevo la mano a la cabeza para secarse el sudor producido por el susto cuando vio la hora.

- ¡OH, DIOS MIO LLEGO TARDE!- grito poniendose de pie de un salto y saliendo a toda velocidad del parque dejando a Luis sentado en el banco preguntandose que habia hecho para que saliese a esa velocidad de alli.


En el templo de Hirawa Carola, Patricia y Amy estaban escondidas detras de una silla. Ray por su parte habia salido de la habitacion argumentando una excusa tonta y Hotaru se habia ofrecido a hacerle compañía. En la otra esquina de habitacion Raquel miraba de reojo a Vicki, que estaba siendo sujetada por Armando y Tim para impedir que fuese a casa de Alex para depejellarlo lentamente.

-... ¡COMO SE ATREVE A INVITAR A MI AMIGA! ¡ESE DEGENERADO SIN CEREBRO! ¡Y ENCIMA ELLA ACEPTA SIN PEDIRME CONSEJO! ¡A MI, QUE LO CONOZCO DESDE PEQUEÑO Y SE QUE TAN PERFIDO PUEDE SER! ¡SEGURO QUE DROGÓ TU TÉ O LO QUE ESTUVIESES COMIENDO! ¡SOLTA... ¡OH DIOS MIO, ESTABAN COMIENDO JUNTOS!

En ese momento Bunny entró por la puerta casi sin aliento y choco contra la silla que Vicki habia tirado al enterarse de la noticia. Todos miraron como Bunny caia lentamente y con grandes aspavientos para acabar chocando violentamente contra el suelo.

Armando solto a Vicki para ir a socorrer a Bunny, dejando a Tim sola quien fue arrastrada por Vicki hacia la puerta. Por suerte Raquel se decidio a salir de su rincon y le echo una mano.

- ¿Estas bien?- pregunto Amy preocupada.

Bunny se levanto despacio frotandose la cara con fuerza.

- Si, no me he hecho daño. Siento llegar tarde pero me encontre con Luis...

-¡ OTRO QUE TAL BAILA!- volvio a empezar Vicki casi dejando sordas a las dos que la sujetaban- ¡MIRA QUE INVITARME A CENAR Y NO DECIRME QUE ESE GUSANO REPUGNANTE DE ALEX IBA A ASISTIR!

- Él me dijo que su padre se lo dijo justo despues de que te invitase- argumento Bunny escondida detrás de Armando.

Eso parecio calmar a Vicki, por lo menos momentaneamente. En ese momento Hotaru y Ray entraron en la habitacion trayendo unas tazas de té. Las repartieron entre los presentes y no dejaban de lanzar miradas asustadas a Vicki, quien por su parte refunfuñaba por lo bajo. De repente doblo la cabeza y Hotaru y Ray respiraron aliviadas. Las demas las miraron extrañadas.

- ¿Qué es lo que habeis hecho?- pregunto Tim despues de tomarle el pulso y comprobar que era normal.

- Le hemos puesto un somnifero- replico Hotaru- Ray queria que su habitacion permaneciese intacta y como no habia manera de calmar a Vicki pues...

- ¿Pero que es lo que ha pasado exactamente?- pregunto Bunny con cara de marciana.

- Veras- empezo a decir Carola- Estabamos Patricia, Amy, Ray y yo. Patricia nos estaba contando que Alex fue el otro dia a su casa para invitarla a la fiesta de Luis y ella le invitó a pastel. Iba a contarnos todos los detalles paso por paso cuando oimos un grito estremecedor detrás de nosotras.

- Era Vicki- continuo Amy- Habia llegado sin que la oyesemos y se puso echa un basilisco. Por suerte Tim la agarró y Armando llego justo en ese momento y la ayudo. Pero antes ya le habia dando tiempo a lanzar un par de sillas que le molestaban en el camino para acercarse a Patricia.

Bunny miro la habitacion. ¿Solo un par de sillas? Por el suelo, además de las sillas, había cojines, revistas, el tablreo de ajedrez que tanto le gustaba a Amy, unas cortinas, libros, discos y algunas cosas más. Casi se podia declarar zona catastrofica.


- Prometedme que os comportareis- suplicó Luis, juntando las manos y agachándose un poco, haciendo ligeras reverencias, mirando a Vicki y Alez alternativamente- Por favor, no me hagais quedar mal.

Patricia lo miró con lástima. Solo le faltaba arrodillarse delante de esos dos. Al parecer Vicki pensó lo mismo.

- De acuerdo, por esta noche no me metere con el im... con Alex- dijo esbozando una sonrisa forzada y cogiendose del brazo que le ofrecia Luis.

Este miro a Alex que hizo un gesto que Luis interpreto como asentimiento.

Despues de esto se dirigieron hacia el vestibulo. Patricia lo miraba todo embelesada. Era una sala enorme, con el suelo de marmol blanco y las paredes decoradas exquisitamente, con hermosos motivos y cuadros. Colgada del techo habia una araña de cristal más grande que cualquier otra que Patricia hubiese visto anteriormente y que brillaba como si en lugar de cristales tuviese estrellas. Vio como Luis se acercaba hacia un hombre mayor que dedujo era su padre. Lo miro con atencion. No se parecia mucho a Luis, pues no era tan alto como su hijo. Aunque la mayor parte de su pelo era canoso, aún tenía partes oscuras que indicaban que en el pasado tuvo el pelo negro y sus ojos, amables, eran castaños. Desprendía una sensación de serenidad y elegancia como nunca antes había visto.

De printo, se dio cuenta que, abriéndose paso entre la gente, un chico de unos quince años se acercaba ansioso hacia Vicki, con mirada triste y melancólica.

- Ese es Carlos Tsumeragui- le susurro Alex- El novio de Hotaru y hermano de Luis.

Patricia asintio. Carlos se parecía más a su padre que Luis, pues también tenía el pelo oscuro, aunque los ojos eran azules, con una expresión triste en ellos. Seguramente Hotaru no habia podido venir porque estaba castigada... de nuevo.

Miró al resto de la gente. Todos iban vestidos de etiqueta y las mujeres con espléndidos trajes que parecían brillar con luz propia. Patricia miró a Vicki. Llevaba un traje largo de color verde agua que le dejaba la espalda al descubierto que hacia que todas las miradas se dirigiesen hacia ella. Se miró a si misma, con una traje verde oscuro, también largo, pero que sin duda no lucía tan bien como el de Vicki. Suspiro bajito. Alex la oyó y la miró con gesto consolador.

- No te preocupes. Tu estas mucho mas guapa.- dijo con total seguridad.- A ella la miran asombrados porque no saben cómo ha encontrado un traje de su talla.

- ¡Alex! – exclamo Patricia entre escandalizada y divertida- Le has prometido a Luis que no te meterias con ella.

- No es exactamente asi- replico Alex- solo he dicho que no montaria ningun escandalo. No será dificil, porque ella no responderá para no dejar en mal lugar a Luis. De todos modos, y para evitar riesgos, lo más seguro es que nos pongan a cada uno en un extremo de la mesa.

Tras pronunciar estas palabras aparecio un mayordomo con una campanilla de plata en la mano.

- La cena esta servida.

Entraron en el comedor y varios camareros les iban llevando a los sitios que les correspondian. Primero entró el señor Tsumeragui que se sento en la cabecera de la mesa. Luego entraron sus dos hijos, Luis acompañado de Vicki, que se sentaron al lado de su padre.

- Señorito Alex- llamo el mayordomo.

Alex le tendio el brazo a Patricia para acompañarla hasta la mesa. El mayordomo los condujo hacia la cabecera. Patricia tuvo un horrible presentimiento.

- Su sitio señor.- dijo el mayordomo señalando la silla al lado de Vicki.

Luis se llevo las manos a la cabeza. El desastre era inevitable.

Alex le aparto la silla a Patricia y despues de que esta se sentase, el hizo lo propio. Miro a Vicki. Patricia, Luis y Carlos contenian la respiracion.

- Señorita Kaiou, es un placer- dijo cogiendole la mano y besandosela.

Vicki contuvo los deseos de gritar como una loca pero no pudo evitar una mueca de asco. Luis le puso la mano sobre el brazo para tranquilizarla.

- Señor Omishi, no tiene ni idea del... placer que me causa encontrarlo aquí.

Alex solo sonrio malevolamente.

La cena siguio desarrollandose con mas o menos tranquilidad. Luis apenas pegaba bocado con los nervios a flor de piel cada vez que Alex decia algo. Pero por suerte Vicki mantenia su palabra y para evitar decir algo inconveniente tenia la boca llena o miraba en direccion contraria a Alex. Llegaron al café. Luis suspiro aliviado. Ya quedaba menos. La gente empezo a hablar de trivialidades y por una de esas casualidades alguien hablo del principio de la vida. Al oirlo Alex levanto la vista con interes. Hubo un silencio en la mesa en el que aprovecho para meter baza en la conversacion.

- ¿Han oido ustedes esa teoria sobre las ballenas que caminaban sobre la tierra? (Nota de las autoras: Esto es totalmente veridico)

Al oir esto Luis y Patricia se atragantaron con el café. Ambos miraron a Vicki con temor. Ella sonrio dulcemente y Patricia temblo al verla.

- Si, algo he oido- dijo con su mejor sonrisa.

En ese momento Alex empezo a ponerse rojo como un tomate y mascullo algo entre dientes y despues salio a toda velocidad del comedor. Patricia preocupada salio detrás de el.

Lo encontro en el vestibulo saltando a la pata coja.

- ¿Qué es lo que ha pasado?- le pregunto.

- ¡Que esa mala pecora ha descargado todo su peso sobre mi pie! ¡Y encima con ese tacon asesino que lleva de acero reforzado para aguantar su peso!

Antes de que Patricia pudiese decir nada aparecio Carlos.

- Alex, papa me ha dicho que te pregunte si estas bien.

- Oh, si... creo que no perdere el uso del pie.

Carlos sonrio y fue hacia el comedor.

- ¿Por qué no vas hacia alli?- le dijo Alex a Patricia- Tengo que ir un momento al baño a ver como recupero mi zapato.

Patricia asintio y se dirigio hacia el comedor. A mitad de camino empezo a sonar el intecomunicador. Tras comprobar que no habia moros en la costa lo conecto.

- ¿Qué ocurre?

- ¡Tenemos problemas! – dijo la voz de Luna preocupada- ¡Un nuevo enemigo acaba de aparecer en el centro de conferencias W.E.R.E!


- ¡Oh, dios mio!- grito Sailor Moon.- ¡Esto es horrible!

La escena realmente era dantesca. En una esquina estaban un monton de cadaveres con un agujero en medio y sobre ellos el enemigo. Era una mujer con cuerpo de escorpion. Su aguijon estaba levantado apuntando a un oficinista mientras que con una de sus pinzas sujetaba la cabeza de otro. Cuando vio a las guerreros le lanzo contra la pared, despues hinco su aguijon sobre el otro.

- Asi que vosotras sois las guerreras que tantos problemas estais causando- dijo con una voz lugubre y tetrica.

- ¡Como te atreves a interrumpir la labor de estos oficinistas! ¡Ellos vienen todos los días a trabajar para que sus sueños y los de todos aquellos que reciben su ayuda puedan verse hechos realidad! ¡Soy la sailor uniformada que lucha por el amor y la justicia, Sailor Moon! ¡Y en nombre de Luna, te castigaré!

La escorpiona no parecio muy impresionada con el discurso. Miro a las sailors muy despacio y despues se avalanzo sobre Sailor Venus que era la que mas cerca tenia.

- ¡Beso de amor!- atacó ella para defenderse.

Sin embargo la escorpiona no detuvo su avance y arrolló a Sailor Venus acorralandola contra la pared. Levanto su escorpion...

- ¡Sailor Venus!- gritaron todas asustadas.

- ¡Mares y Oceanos!

- ¡Evolucion arborea!

Un ataque combinado dio de lleno contra la escorpiona quien se volvio furiosa hacia sus dos nuevas enemigas.

- ¡Y vosotras dos quienes sois?- pregunto rabiosa.

- ¡Soy la sailor del siglo treinta, Sailor Neptuno y no soporto a los malvados!

- ¡Y yo soy la sailor del rayo, Sailor Jupiter!

La escorpiona las miro y se encogio de hombros. Luego se hizo una bola.

- ¿Qué esta pasando?- pregunto Sailor Urano.

Sailor Mercurio empezo a teclear freneticamente el teclado.

-¡Creo que esta trayendo refuerzos!- grito.

- ¿Refuerzos?- inquirio Sailor Pluton.- ¿A que te refieres exactamente?

No fue necesario que Sailor Mercurio respondiese a la pregunta porque en ese momento la escorpiona estiro los brazos dejando caer cientos de escorpiones que rapidamente rodearon a las guerreros. Los escorpiones empezaron a subirles por las piernas.

- ¡Eh, vosotros, bichos enanos, que esas piernas son nuestras!- grito una voz conocida.

- ¡Guerrero sol!- grito Sailor Moon aliviada.

- ¿Cómo que nuestras piernas son vuestras?- exclamó Sailor Neptuno

- Bueno, vale, las tuyas son de él- dijo Guerrero Sol señalando a guerrero Urano

- ¿Y si en lugar de discutir hacemos lo que hemos venido a hacer?- pregunto Guerrero Mercurio antes de que Sailor Neptuno pudiese replicar.

Guerrero Sol asintio un poco desilusionado. Se lo estaba pasando en grande.

- ¿Cómo se puede eliminar a un ejercito de escorpiones?- pregunto Guerrero Venus

- Creo que los lagartos se los comen- respondio Guerrero Neptuno

La escorpiona miraba a los guerreros calibrando su potencial. De repente un monton de escorpiones empezaron a avanzar hacia la guardia de Guerrero Sol.

- ¿Alguien tiene algun lagarto a mano?- inquirio Guerrero Urano.

- No me caben en el bolsillo asi que tendremos que hacerlo de otra manera.- replico Guerrero Sol.

Apuntó hacia Sailor Marte y atacó.

- ¡Aire ardiente!

Un monton de pequeñas llamitas fueron chocando contra los escorpiones haciendo que despareciesen calcinados. Sailor Marte se vio libre de escorpiones.

- ¡Necesito tu ayuda!- le dijo Guerrero Sol.- ¡Rodea con fuego a la mama escorpiona! ¡Guerrero Neptuno ! ¡Ya sabes lo que hacer!

Sailor Marte asintio y ataco.

- ¡Fuego destructor!

Un circulo de fuego rodeo a la escorpiona. En ese momento Guerrero Urano ataco.

- ¡Viento salvaje!

El viento hizo crecer el circulo de llamas impidiendo que la escorpiona saliese de alli.

- Ahora me toca a mi- dijo Guerrero Sol muy serio.- ¡Viento Ardiente!

El viento rodeo a todas las guerreras eliminando a todos los escorpiones que las rodeaban.

- ¡Sailor Moon, ahora!

Sailor Moon asintio y se puso en pose.

- ¡Luna de plata, beso de cristal!

La escorpiona sufrio el ataque de lleno.

- ¡Desaparezco!- grito, mientras su cuerpo se quedaba reducido a un montón de cenizas. Unos extraños brillos surgieron de entre ellas y fueron hasta los cuerpos de los oficinistas, de cuyos cuerpos desaparecieron los agujeros, demostrando de este modo que ya estaban a salvo.

De repente Sailor Saturno vio algo.

- ¡Sailor Moon, cuidado!

Una rosa roja atraveso la sala y se clavo sobre el escorpion que habia estado a punto de atacar a Sailor Moon.

- ¡Señor del antifaz!

- Siempre a tiempo- replico Guerrero Sol quien emprendio un discreto acercamiento hacia Sailor Jupiter. Pero en su camino se interpuso alguien.

- Ahora quiero que me expliques eso de que nuestras piernas son vuestras- dijo Sailor Neptuno

- Er... esto yo... ¡Rayos, me tengo que ir!- grito Guerrero sol desapareciendo de repente, acompañado de su guardia.


- Lady Spider, has desperdiciado una oportunidad magnifica.- la voz del misterioso hombre sonó cargada de veneno.

- No volvera a ocurrir mi señor- replico ella.

- Eso espero, sino seguiras el mismo camino que Arabrab.


Patricia y Alex se encontraban en la puerta de la casa de ella.

- ¿Te lo has pasado bien?- pregunto Alex un poco preocupado.

- Oh, si. El baile ha sido muy divertido.

Alex gruño al recordar como Vicki, "inocentemente" habia tropezado contra él lanzandolo a la fuente de ponche.

- Bueno... veras- empezo a tartamudear Alex

- ¿Si?- pregunto Patricia.

- Me gustaria saber si... vendrias a cenar conmigo otro dia, pero sin la ballena asesina.

Patricia se ruborizo y asintio. Alex se acerco despacio hacia ella y Patricia hizo lo propio. Estaban muy cerca cuando una piedra salio de la nada y golpeo la nuca de Alex.

- ¡Ay!- gritó éste, apartandose.

- ¿Qué es lo que ocurre?- preguntó Patricia preocupada.

- Alguien me ha lanzado una piedra- le contestó él.

Patricia miro el reloj y vio que ya era tarde. Al dia siguiente tenia clase. Se despidio de Alex y entro en su casa. Alex permanecio alli un momento mirando la puerta con tristeza. De repente oyo un ruido entre los matorrales. Se acerco sigiloso y se lanzo sobre ellos.

- ¡Te pillé... ¡¿VICKI?!

- ¡SABIA QUE TENIA QUE SEGUIRTE! ¡QUERIAS APROVECHARTE DE ELLA!

- ¡¿QUÉ?! Ademas de gorda estas loca, que no te funciona el cerebro!...

- ¿¡Loca yo!¿ ¡Pues por lo menos tengo un cerebro que no funciona, no como tu, que sólo tienes un espacio vacio y en lugar de materia gris tienes materia fecal!

- ¡Y tú eres ...!

Los gritos continuaron hasta muy altas horas de la noche.

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