Disclaimmer: Los personajes de la siguiente historia pertenecen a Clamp, si no fuese así, Sak y Shao serían novios desde el primer capítulo. La historia es de mi propiedad.

Summary: El día que mi madre decidió que nos mudaríamos con Hien Li, su nuevo novio, creí que era una excelente idea. Pero todo cambio cuando conocí a mi hermanastro. El muy arrogante Syaoran Li y su pequeña y nueva manía de hacerme enojar por diversión, me sacarían de quicio muy fácilmente. ¿Tenía que ser tan condenadamente sexy?

Este capítulo se los dedico a Flowerxlady y a Cloudy Nights, ya que siempre están presentes en cada capítulo, comentándome, dándome sus opiniones y charlando de lo que sea. Dándome su apoyo, al fin y al cabo! :3


La semana pasada y esta se me habían hecho sumamente cortas y llevaderas. Mi humor no había sido el mejor a principios de la semana anterior, pero el pequeño obsequio de la castaña pareció mejorar mi estado anímico. La forma de corazón me había asustado bastante ya que pensé que era alguna forma de declaración, pero cuando la abrí dejando a la vista esos bombones que debía reconocer habían resultado ser exquisitos, la disparatada idea de que Kinomoto se me declarase se había esfumado de mi cabeza. Lo importante era lo de adentro y no lo de afuera.

Ese fin de semana había hablado con la ojiverde tal y como le había dicho y resultó ser que la razón de su llanto era Komamura. La chica había terminado con él y el chico en cuestión jugó con los sentimientos de Sakura haciendo que la joven estuviese como zombie durante todo ese día. Lo bueno es que se dio cuenta de que su ahora ex noviecito no le convenía en lo absoluto. Me molestaba que esos dos anduvieran juntos, no sabía porque pero lo hacía.

La semana que vino no fue mucho más complicada, el trabajo de siempre, las reuniones de siempre, los ajetreos de siempre y un Eriol mucho más hartante ya que la joven Daidouji, había accedido a una "cita" con el inglés.

Ese viernes habíamos salido antes de la empresa por lo que ya nos encontrábamos en la mansión, pasado el mediodía. Eriol salió a correr un rato para descargar toda la adrenalina que llevaba encima, mientras que yo preferí darme un baño relajante para despejar mi mente en su totalidad. Estaba todo muy tranquilo, Kinomoto aún no llegaba de la preparatoria por lo que sus gritos y tropiezos no inundaban aquel lugar.

-Buenos tardes Nadeshiko –saludé cuando bajé al living ya cambiado.

-¡Oh! –exclamó sorprendida-. No te había escuchado llegar Syaoran. Buenas tardes –dijo con una leve sonrisa- ¿Cómo ha ido todo en la empresa?

-Todo bien, tranquilo se podría decir. ¿Llamó Hien? –mi padre había salido a mitad de semana a Hong Kong para la supervisión que hacía cada dos meses más o menos. No volvería hasta la semana que viene, por lo que la mansión estaba habitada únicamente por las mujeres durante los días de semana.

-Ha llamado esta mañana. Dice que todo está bien y que volverá el jueves a la noche –contestó con el rostro iluminado con felicidad al tener noticias de mi padre, pero luego volvió a tener un aspecto preocupado.

-¿Ocurre algo malo? –pregunté con curiosidad.

-No en realidad –dijo mirándome a los ojos-. Simplemente pasa que Sakurita anoche se ha acostado con dolor de cabeza y hoy se levantó con algo de fiebre –explicó-. Igualmente insistió en ir al instituto. Sale en media hora y el cielo amenaza con llover y me preocupa que se moje y empeore, si es que ya no lo hizo en el transcurso de la mañana.

Miré su rostro y la preocupación se notaba. Suspiré, hasta que no llegará Kinomoto su madre se encontraría así y eso me desagradaba, por lo que opté en ayudarla.

-Dijiste que saldría en media hora ¿cierto? –pregunté aunque ya sabía la respuesta. Afirmó con un movimiento de cabeza-. Bien, iré a buscarla entonces.

-No hace falta que te preocupes Syaoran, tú debes tener cosas más importantes –dijo apenada.

-No hay problema Nadeshiko, me encargaré de Sakura –finalicé.

Fui a mi habitación a tomar una chaqueta, el clima era bastante frío y tal y como había dicho la azabache amenazaba con llover. Subí a mi coche y emprendí la búsqueda de la castaña, aún faltaba para su horario de salida, pero prefería llegar antes y esperar, a llegar tarde. Odiaba la impuntualidad en las personas, por lo tanto yo también odiaba ser impuntual.

Luego de unos minutos aparqué en el estacionamiento que había en la entrada, y prendí la radio para tener música distrayéndome hasta que Kinomoto hiciese aparición. Comenzó a sonar una canción bastante conocida y a la moda. Lancé una risa al recordar a la castaña cantándola a todo pulmón hasta que notó mi presencia y ruborizada gritó algún que otro insulto por hacerla pasar vergüenza. Cantaba bien la mocosa, algo exagerado, pero bien.

Escuché como sonaba una campana a la lejanía que me recordaba a mis épocas como estudiante. Varios chicos con uniforme comenzaron a salir por lo que salí del coche para buscar a Kinomoto ya que esta no sabía que la irían a buscar. Me paré en la entrada y esperé a ver su cabellera castaña mientras varias jóvenes que pasaban se quedaban mirándome sorprendidas y susurraban entre ellas.

-Oye –dijo una rubia con un cuerpo con demasiadas curvas para mi gusto-. ¿Tú eres Syaoran Li, cierto?

-No es de tu incumbencia quién soy –soné bastante seco, pero es que sinceramente tener que tolerar a colegialas no era lo mío.

-Con mis amigas te reconocimos apenas apareciste en la entrada. ¿Buscas a alguna mujer en especial? –preguntó de manera provocativa. De seguro esa chica era la zorra de la preparatoria.

-No es de tu incumbencia –dije nuevamente de forma hosca. A lo lejos pude divisar a la castaña que venía con su grupo de amigas.

La rubia seguía hablando pero mi vista estaba en la otra joven. En verdad su aspecto no era el mejor, estaba despeinada y tenía el rostro algo pálido, sus amigas venían charlando amenamente pero ella no participaba en la charla. De más está decir que venía desabrigada. Qué torpe y despistada que resultaba ser esa chica la mayoría del tiempo.

-¡Oye! ¿Me estás escuchando? –la chiquilla se había parado delante mío evitando que pudiera concentrarme en otra cosa.

-¿Qué mierda quieres? –le pregunté bastante harto.

-Resultaste ser bastante mal humorado Li-kun –dijo con fingido enojo. Una llovizna nos empezó a empapar rápidamente

-Realmente no me interesa tu opinión acerca de mí –miré en dirección a la castaña.

Las cosas no andaban bien, Tomoyo la miraba bastante preocupada y parecía preguntarle algo a lo que Kinomoto negaba. Segundos después se desvaneció cayendo al suelo provocando ajetreo entre sus amigas.

-¡Sakura! –exclamé, empujando a la chica frente a mí para ir por la castaña lo más rápido que me fuera posible.

-Joven Li –pronunció Tomoyo quien sostenía la cabeza de Sakura entre sus piernas.

-Maldita sea Sakura –mascullé entre dientes, mientras posaba mi mano en su frente-. Está volando de fiebre.

-Lo sé, pero no ha querido retirarse antes, es muy terca –explicó su amiga preocupada. Las otras se mantenían a un costado sin pronunciar palabra. Varios estudiantes ajenos a la situación también observaban la escena.

-Iré a llevarla a un hospital –la cargué con sumo cuidado, lo que no me costó en lo absoluto, en verdad era muy liviana-. Por favor Daidouji, encárgate de sus cosas y de llamar a Nadeshiko –pedí recibiendo una afirmación por respuesta.

Con la ojiverde en mis brazos caminé lo más rápido que pude hasta el auto, abrí con algo de dificultad la puerta del copiloto y la coloqué suavemente ahí, abroché su cinturón y cerré la puerta. Rodeé corriendo el auto y subí a mi asiento. Con el auto ya en marcha, no me detendría hasta el hospital de Tomoeda.

Frené en un semáforo en rojo y aproveché para tomarle la temperatura nuevamente. Estaba hirviendo, sumándole a que, el estar empapada por la transpiración y el agua helada que nos había caído, no ayudaba mucho a su situación. Apenas se recuperara por completo me iba a escuchar, de esta no se salvaba.

Llegamos al hospital, nuevamente la cargué en brazos y me encaminé dentro de las instalaciones. Una médica que nos vio la atendió de inmediato, llevándosela a una habitación en una camilla y dejándome a mí en la sala de espera.

-Nadeshiko –contesté cuando atendí el celular que había comenzado a sonar.

-Syaoran ¿se encuentra bien Sakura? –preguntó sumamente preocupada-. Ha llegado Tomoyo hace unos momentos con todas las cosas de ella. Me dijo que se ha desvanecido y que tú la has llevado al hospital.

-No hay de qué preocuparse –traté de tranquilizarla-. Ya la han atendido, todavía no me dijeron nada, pero no ha de ser algo grave, tenía mucha fiebre y por eso perdió el conocimiento.

-Qué alivio, muchas gracias Syaoran.

-No hay que agradecer. Te avisaré cuando tenga novedades y pueda llevarla a casa.

-Está bien querido. Cuídala por favor.

-Lo haré –respondí para mí mismo ya que la llamada ya había finalizado para cuando la respuesta salió de mis labios.

Permanecí en mi lugar viendo como todos alrededor trabajaban o esperaban ser atendidos. El teléfono sonaba cada cinco minutos y los doctores y enfermeros iban de un lado a otro charlando entre ellos o concentrados en los papeles que leían en su camino. De la habitación donde se encontraba Sakura salió la médica que nos había atendido, luego de encontrarme con la mirada dirigió sus pasos a mi dirección.

-Usted es el que trajo a la jovencita… -pronunció cuando estuvo frente a mí.

-Kinomoto Sakura –dije yo.

-Kinomoto, bien. ¿Usted es pariente de ella? –preguntó mientras anotaba cosas en una pequeña agenda.

-Sí, su hermano. ¿Se encuentra ella bien? –pregunté algo ansioso. La verdad es que estaba un poco preocupado por la chiquilla.

-Oh si, por supuesto que sí. Solo fue un susto, tenía la fiebre muy alta, pero he logrado bajársela un poco, aunque aún no despierta por el cansancio.

-Qué suerte, muchísimas gracias.

-No hay de que –me entregó el papel en el que antes había escrito-. Ahora bien, esos son algunos medicamente que recomiendo que tome sin falta, junto con bastante reposo hasta que no sienta ningún malestar.

-No se preocupe, me encargaré yo mismo de eso. Gracias –agradecí nuevamente.

-Me debo retirar a atender otros pacientes, puede pasar a la habitación, dispongan de ella el tiempo necesario hasta que pueda recuperarse bien la joven Kinomoto.

Luego de agradecerle por tercera vez, me dirigí hacia el sitio donde se encontraba Sakura. Abrí con cuidado la puerta para no hacer ningún ruido y allí estaba ella. Tranquila como pocas veces la había podido ver, su respiración era acompasada y sus rasgos relajados. Parecía todo un ángel, sumido en un profundo sueño. El color ya le había vuelto al rostro y las gotitas de transpiración habían desaparecido, aunque su ropa aún permanecía empapada.

Me senté en una silla que se encontraba al costado de la camilla donde estaba recostada y empecé a analizar su rostro dormido. Tenía pequeñas pecas cerca de la nariz, esta era pequeña y respingada, sus mejillas con un rubor suave, que cuando se avergonzaba o enojaba aumentaba. Detrás de sus parpados, un par de orbes del verde más hermoso que jamás había visto, la chica tenía unos ojos realmente envidiables. Sus labios eran rosados y carnosos y yo los había probado, sabían a gloria.

Unos minutos después despertó abriéndo perezosamente los parpados mientras acostumbraba la vista a la luz del lugar. Miró todo extrañada y luego posó su mirada en la mía.

-¿Qué paso? –preguntó de manera inocente y tranquila.

-Estamos en el hospital Sakura –dije refiriéndome a ella por su nombre-. Te has desmayado cuando salías del instituto –expliqué al ver su cara de sorpresa.

-¿Y tú me has traído?

-Sí, he sido yo. Tomoyo llevó tus cosas a la casa.

-¡Oh! Ya veo –guardó silencio unos segundos, pero no despegaba la vista de mi rostro, lo cual en el fondo me empezaba a incomodar- ¿Qué hacías en el instituto? –y ahí estaba ella con su maña de hacer preguntas por todo.

-¿No te cansas de hacer preguntas mocosa? –se ruborizó como tantas veces solía hacerlo-. Tu madre estaba preocupada por que habías asistido con fiebre a tus clases, por lo que decidí buscarte.

-Muchas gracias por preocuparte Li –dijo apenada.

-Eres una descuidada. No tendrías que haber asistido en el estado en el que estabas. Nos hiciste preocupar a todos –reprendí.

-Lo siento –se disculpó-, tenía examen de química y si no asistía me iban a reprobar.

-La próxima vez intenta ir más abrigada al menos –dije señalando la falta de abrigo que cargaba en ese momento-. Si sigues tomando frío de esa forma pescarás algo más que un resfriado o fiebre.

-Lo siento –volvió a disculparse-, y gracias por preocuparte y traerme al hospital.

Su comentario de había descolocado y sentí mi rostro enrojecer, algo que no pasaba muy a menudo. No era por el hecho de que me agradeciera, sino la forma en que lo hacía, completamente avergonzada y de manera tímida, con sus mejillas teñidas de un hermoso color. Volteé mi rostro para que no me viera y así se aprovechara de la situación, porque sabía que si la castaña lo hubiese notado, me molestaría el resto de mis días.

-La doctora me ha recetado unos medicamentos para que tomes y me ha dicho que hagas reposo –le conté para cambiar el tema-. Yo mismo te ataré a la cama para que no muevas tu inquieto culo por todos lados.

Nuevamente el sonrojo junto con una cara de sorpresa apareció. Se quedó callada mientras su ceño se fruncía levemente.

-Eres un bruto Li –pronunció de manera seca.

-No tanto como tú. ¿Ya te sientes mejor? –Asintió a mi pregunta-. Pues ven, iremos a una farmacia a comprar las cosas y luego a casa así te acuestas para descansar. Sin rechistar.

El camino fue silencioso, ella estaba pensativa mirando por la ventanilla y lanzando algún que otro estornudo debido al frío que había tomado. Yo por mi parte me concentraba en el camino, ya había recogido los medicamentos y la entrada de la mansión ya estaba a mi vista.

-¿Ocurre algo? No es normal que estés tan callada –dije tratando de picarla un poco, pero no hubo reacción alguna.

-No pasa nada que te importe–respondió simplemente pero con un tono algo furioso. Mi ceño comenzó a fruncirse ¿y ahora que miera le pasaba a la mocosa?

Entré a territorios Li y estacioné el auto cerca de la entrada, bajé rápidamente y me encaminé a la puerta dejando atrás a Kinomoto y a su infumable carácter. Nadeshiko y Daidouji escucharon mi entrada por lo que se asomaron a ver qué pasaba y al ver mi cara prefirieron no opinar y salieron inmediatamente tras la castaña que me miraba extrañada.

¿Qué mierda me pasaba a mí? ¿Desde cuándo parecía afectarme tanto el trato que la chiquilla tenía conmigo? Bufé lo suficientemente frustrado y me dirigí a mi habitación.

-Amigo, ¿cómo…

Corté la frase de Eriol por mitad con el portazo que di luego de entrar a mi destino. En ese momento me sentía capaz de escupir fuego. Me molestaba todo. Me molestaba tratar de ser amable con la tonta de Kinomoto, ¿para qué me sirvió? Al primer momento que pudo me trató mal. Me molestaba verme tan afectado por sus cambios de humor, sus enfermedades y todo lo que concernía a su persona. Y sobre todo me molestaba no saber porque ocurría eso. Estaba confundido y no encontraba la raíz del problema.

Prendí la televisión para desconectarme de todo y todos, prefería no pensar en ese tema hoy, mi mente se nublaba y mi humor se convertía en el peor, y lo sabía. Cambiaba los canales sin siquiera prestar atención a los programas que pasaban cada uno. La puerta de al lado se abrió y empecé a escuchar leves murmullos. Subí el volumen del aparato. No quería saber nada de la torpe por ahora.


Abrí mis ojos con pereza, me había quedado dormido al parecer. Miré la hora en el reloj. Eran pasadas de las diez de la noche, por lo que de seguro los habitantes de la casa se encontraban cenando. Mi escasez de hambre impidió que bajara. Además recibiría más de una mirada inquisidora y alguna que otra pregunta.

Abrí el agua de la ducha, me desvestí y entré para que el agua pudiera hacer su trabajo y relajar mis músculos. Cerré los ojos y suspiré con pesadez. Me costaba reconocerlo –el orgullo que me invadía lo impedía- pero en verdad había actuado como un chiquilín. Ahora que estaba con la cabeza fría tanto literal como figurativamente me daba cuenta de aquello. La mocosa no se sentía muy bien por lo que su humor tampoco debía ser el mejor y yo me dejé llevar lo que todavía no entendía porque había ocurrido.

Terminé de lavar mi pelo y salí con una toalla envuelta en la cintura y alguna gota rebelde que resbalaba por mi cuerpo. En realidad le debía una disculpa a la castaña y no permitiría que mi orgullo entrase de nuevo en acción, convivía con la chica por lo que prefería que la relación sea amena. Además me caía bien, solo eso.

Busqué mi pijama en el armario, para luego colocármelo y meterme en la cama nuevamente. El día había sido bastante agitado por lo que mi cuerpo estaba lo suficientemente cansado como para no querer hacer nada en lo mínimo restante del día. Prendí el equipo de música y las canciones comenzaron a sonar una tras otra invadiéndome por completo de acordes, disonancias y melodías perfectas.

Si tenía un defecto en mí vida era que nunca podía dejar mi cabeza en paz, nunca lograba tener la mente en blanco, siempre estaba trabajando, ya sea por cosas de la empresa o por cosas de mi vida personal. En ese caso Kinomoto, la cual, aunque lo evitase, estaba rondando en todos mis rincones todos el día todos los días.

Unos golpes leves en la puerta me despertaron de mi ensoñación. Abrí la puerta y me encontré con aquellos orbes verdes que tanto me gustaban.

-Hola Li –saludó de manera tímida.

-¿No deberías estar en cama descansando? –pregunté algo brusco pero con un tono de preocupación, su tono rojo en su rostro se alejaba de ser por vergüenza o enojo.

-Yo solo…

-Ven pasa, hace frío en el pasillo, y no te hará bien –dije invitándola a mi habitación lo que me incomodaba bastante, pero ante todo, era un caballero.

-Gracias –su voz fue un susurro que me costó oír.

Entró y comenzó a mirar con ojos curiosos cada rincón del lugar, se sentó al pie de la cama sin dejar de inspeccionar nada, imité su acción y me situé a su lado esperando a que me diga la razón por la cual aparecía a esa hora.

-Li, quería disculparme por lo de hoy, la verdad es que actué mal, tú estabas ayudándome y yo…

-A mí me debes disculpar Kinomoto, te sentías mal, acababas de salir del hospital, era entendible tu humor, solo que yo no cuento con mucha paciencia –lancé una risa nerviosa, me sentía como un adolescente-. En verdad lo siento.

-Al parecer los dos necesitábamos disculparnos –una sonrisa iluminó su rostro haciéndome sonreír también.

-¿Te encuentras mejor? –le pregunté refiriéndome a su estado de salud.

-Mucho mejor, los medicamentos me han hecho bien, aunque mañana también permaneceré en reposo.

-Me parece bien, hasta que no te sientas del todo bien, no deberías levantarte.

El silencio se apoderó de la habitación que era iluminada solo por la pequeña lámpara situada en mi mesa de noche. Sakura jugaba con sus manos y a la vez con el cobertor de la cama, se notaba que estaba bastante nerviosa, y yo la conocía lo suficiente para saberlo. En ciertas situaciones era un libro abierto para mí.

-Oye Li, ¿puedo preguntarte algo? –simplemente asentí de forma silenciosa-. Pues quería saber si podíamos llamarnos por nuestros nombres. Ya sabes, somos "hermanos" y creo que podríamos dejar la formalidad de llamarnos por nuestros apellidos. Además tú ya me has dicho Sakura varias veces.

Levanté la vista que hasta ese momento estaba dirigida al suelo y observé esos hermosos ojos que decoraban su rostro. En algún momento de la charla nos habíamos acercado más ya que rozaba apenas su cuerpo con el mío y sentía el calor que este emanaba.

-Claro, Sakura –susurré mientras inconscientemente me acercaba más a ella.

Desde que nos habíamos besado con la castaña nunca hubo otro tipo de acercamiento de ese tipo. El de este momento era lo más cercano a aquel momento vivido en nuestras pequeñas vacaciones y aunque me costaba reconocerlo, no me desagradaba en lo absoluto. Sentí su respiración chocar con la mía y entremezclarse de una forma exquisita. El aroma de su perfume me invadió embriagándome por completo.

Nuestro contacto visual no había sido interrumpido en ningún momento, y ninguno parecía querer cortarlo. Un leve roce de nuestros labios provocó toda una corriente por mi espalda, como un escalofrío, pero mucho más agradable. Sus ojos se cerraron. Los míos siguieron el mismo camino y terminé con toda la distancia que podía existir entre nosotros.

Me sentía un completo adolescente, estaba nervioso, emocionado, hasta creía que me sudaban las manos. La calidez de la boca de Sakura me inundaba, no quería alejarme porque sabía que el frío me golpearía de nuevo, permanecimos así unos segundos sin movernos, hasta que la chica se separó rápidamente como si se estuviera quemando.

-Yo, lo siento Li –dijo completamente avergonzada y con un rubor extremo que alcancé a ver antes de que se levantará para dirigirse hacia la puerta- Buenas noches Syaoran.

Y yo me quedé ahí perplejo. Una vez más la había besado, de la forma más casta e inocente pero lo había hecho. Nuevamente la confusión me atormentó. ¡Es que cada vez que la mirara fijamente iba a hacer aquello!

Resoplé y me tumbé de espalda en mi cama con la vista fija en el techo. Realmente Sakura lograba descolocarme completamente y eso me divertía y asustaba. Lo primero porque era una sensación agradable y extraña, sobre todo porque una chiquilla de diecisiete años lo lograba, pero me asustaba porque no sabía a donde me llevaría todo eso. Recordé mi nombre pronunciado por su dulce voz y solté una leve risa.

-¿Que me estás haciendo Kinomoto?


N/A: Bueeeeeeeenas mis queridos y apreciados lectores! Espero que estén sumamente bien (:

Les cuento que esta semana ya arrancó nuevamente mis estudios (tanto en el conservatorio, como idioma que estudio por hobbie) por lo que quizaaaaaa se me haga más complicado escribir y por tanto actualizar por falta de tiempo, pero trataré de que no pase, no se preocupen, igual no abandonaré la historia por nada.

¿Qué les ha parecido el capitulo? Sak siempre tan descuidada, pero su héroe Shao siempre está ahí, empujando rubias huecas (soy rubia, y no soy asi D:) para rescatarla! Son taaaaan divinos. Ambos con constantes cambios de humor, el castaño porque no cuenta con mucha paciencia y la ojiverde por vaya a saber que cosa que pasara por su cabeza, ¿ustedes que opinan? Hagan sus apuestas jajaja.

Y con el final no resistí, no pude dejarlos "peleados" y el segundo besiiin tan esperado llegó, eso nadie se lo esperaba eh! Lo malo es que Sak salió corriendo D: Va a tener que explicar la razón de eso y de porque no se le abalanzó cuando tuvo oportunidad.

Espero que hayas disfrutado el cap, en mi particular, me gustó mucho :3

Un muy feliz día a todas las mujeres! (perdón el atraso :P)

DATO: Mi número favorito es el 7 y el de la suerte el 24. Adoró los caballos, los delfines, los pingüinos, los pandas y todo animal que sea tierno y gordito :3 (los bebes gorditos también me gustan aunque no cuentan como animal jajaja) Me gusta leer libros de fantasía, los adoro *-* (acabó de terminar la tercera entrega del ciclo el legado, adoro los dragones :B)

Respuesta a reviews:

Sayu (Flowerxlady): Holaaaaa! Que suerte que te haya gustado tanto el capitulo, Nakuru es definitivamente divina cada vez que aparece :3 Eriol y Tommy están hechos el uno para el otro, no puedo evitar que ya se lleven bien, a diferencia de los castaños que se pelean y se aman en cuestión de segundos. Shao es hermoso, cada vez que escribo su nombre en alguna parte de la historia o lo describo me derrito, es tan perfecto :3 y Sak es tan enamoradiza, que el combo es explosivo! Jaja. Tus deseos son ordenes! Aquí un pequeño besin de dios jajaja. Pero desde la perspectiva de Shao :) Espero que te haya gustado! Nos estamos leyendo! Besitos sabor a frutillas para ti! (:

Isied: Holaaaa! Gracias, espero que la piel de gallina haya sido algo bueno jajaja. Ojala te haya gustado este capitulo (: Nos estamos leyendo. Besos sabor a mousse de limón para ti (:

Tommyzombie-chan: Buenaaaaas! Me dan ternura cuando se llaman por su nombre :3 y ahora empezaran a hacerlo más seguido! :D Si Sak ya reconoció que se muere por el castaño, aunque debe seguir algo confundida, por algo salió corriendo de la habitación de Shao, no? Tooodo un misterio a resolver. En cuanto a lo que siente el, es bastante dudoso, se siente comodo y confundido a la vez, aunque todavía no reconoció ningún tipo de atracción y/o afecto hacia Sak :/ Es bastante lerdo jajaja. Espero que te haya gustado este capitulo :D Nos estamos leyendo! Besitos sabor a ciruelas para ti! (:

Sakura cc fan: Holaaaa! A pedido aquí un pequeño beso entre los castañas para saciar un poco las ganas de esos pequeños momentos jajaja, espero que te haya gustado el capitulo, nos estamos leyendo! Besitos sabor a melocotón para ti (:

Sabrina Motorpsico: Hola hola holaa! Si, Sak ya avanzó solo nos queda que nuestra cebollita (Li) avance jajaja, lo cual va a ser un poco difícil digamos :P Muero por ver celoso a Shao, debe ser encantador *-* Espero que te haya gustado este cap :) Es un poquitín mas largo que el otro, igualmente espero que lo disfrutes :D Gracias por comentar, nos estamos leyendo, besitos sabor a uvas para ti (:

Cloudy Nights: Holaaaaa! Si, trato de subir con bastante frecuencia, iba a subir ayer, pero se me complico bastante asique hoy ya subi :D Este es desde el punto de vista de Shao, quizá no haya mucho referido a lo de los chocolates, pero hubo bastante para entretenerse jajaja. Sak celosa es divina, además de despistada es poco disimulada lo que la hace tierna :B Y ojala pronto nuestro Shao se ponga de igual forma :3 Adoro a Nakuru y su personaje, por lo que espero poder ponerla mas adelante asi nos sigue alegrando con su personalidad :D Ninguna mujer puede con nuestro castaño, es taaaaan lindo *-* Me hiciste acordar mucho a Sak con lo de llegar tarde al cole jajaja, siempre hay algo con lo cual identificarnos en nuestros animes favoritos jajaja. ¡Aguanten las viejitas! Nos estamos leyendo, besitos sabor a ananá para ti (:

Muchas gracias a todos los que leen, y muchisisisimas gracias a los que se animan a comentar para dejarme sus opiniones, las cuales adoro (:

Disculpen si hay errores de ortografía :s jajaja.

Besitos sabor a canela para tooooodos.

LadySuzume-Chan.