Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…
Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3
Diálogos entre -.-
Pensamientos en cursivas
Antes De Conocerte…
Capitulo 9: Amarrado…
-hee¡ de verdad dijo algo así?- la azabache afirmo con la cabeza, feliz y segura de sus palabras, mientras la sacerdotisa mas adulta la veía como si la mas joven realmente hubiera quedado cu cu (loca)…
Me sentía un poco extraña hablando de estas cosas con Kikyo, pero no pude evitarlo, la emoción y la felicidad que sentía en estos momentos pudieron más conmigo…
-Inuyasha no es malo, solo es un poco desconfiado… pero ahora, se que todo mejorara…-
Afuera de la cabaña finalmente caía la primera nevada del invierno, era una noche fría pero una fogata aun bastaba para pasar una agradable noche. Yo y Kikyo bebíamos un té de menta que Kaede había preparado, la pequeña ya estaba haciendo sus primeros pininos para llegar a ser, la gran sacerdotisa en la que sé que se convertirá. Se suponía que este té en particular debe de ayudar con los dolores musculares, algo que en estos momentos, las dos necesitamos en verdad mucho…
Al final la azabache termino contándole que Inuyasha la había ido a ver si se encontraba bien después de la batalla que ella tuvo con los youkais que amenazaban la aldea, que después de ver que tal vez ella hubiera podido salir lastimada, le había prometido protegerla o más bien que lucharía por ella, aunque la morena afirmaba que era casi lo mismo, aunque Kikyo le explico que luchar por uno y "proteger" realmente tenían significados distintos, pero que si no se tomaban de manera exacta, entonces si, era casi lo mismo…
-hoy vinieron a verme de una aldea mucho más alejada…- la más joven que se había perdido en el suave y lento caer de la nieve. Al escucharla, le prestó total atención a la miko más adulta.
-hay un demonio que al parecer y por la forma en que me lo describieron, es muy poderoso, tenía pensado ir al recuperarme, pero la nieve solo fortalece su energía, si esperamos mas, podría volverse un verdadero problema…-
La nívea sacerdotisa observo durante varios segundos a la azabache, la mirada marrón levemente mas oscura vieron de manera casi interrogante a los ojos canela…
-me gustaría saber realmente cuanto puedes llegar a confiar en Inuyasha?…-
Kikyo parecía incluso avergonzada de su pregunta, jugaba con su taza de té como si fuera una cohibida adolecente…
-estas proponiendo que sea yo la que vaya a deshacerme de ese demonio… y además que lleve a Inuyasha conmigo?...- ella me miro un tanto sorprendida, no sabía qué era lo que estaba pensando, o si le había atinado a sus pensamientos, pero yo estaba segura de gritar a los cuatro vientos que confiaba en Inuyasha, aunque todos los demás, incluso el mismo Inuyasha parecían reacios a aceptarlo…
-bueno es que… no es por menospreciarte, deberás… pero este demonio es incluso difícil para mí y la verdad es que no sé realmente y con seguridad hasta donde pueda llegar tu poder, me has demostrado que la perla se mantiene pura contigo y que eres de confiar, aunque tienes algunas manías un poco extrañas – ella hizo una pequeña pausa, supongo que con manía se refería a lo de andar con Inuyasha…
- pero aun así puedes distinguir algunas cosas exclusivas de las sacerdotisas de alto nivel, …de las que nacen siendo sacerdotisas…- me sentí extraña, estaba siendo alagada por Kikyo?, bueno eso creo… aunque me llamo extraña, pero me dijo que era confiable, eso cuenta no?…
-además no ando de humor para tratar con un youkai que prometí no matar, últimamente los demonios han aumentado pues el poder de la perla ya comenzó a atraerlos de nuevo, de hecho hasta mucho ya se habían tardado… proteger la aldea, la perla… si pudieras quítame una sola de mis preocupaciones te lo agradecería mucho…- bueno, eso estaba más claro… me estaba pidiendo ayuda, …derrotar un demonio y alejar a Inuyasha para que ella pudiera pelear más tranquila, …eso si podía hacerlo…
…
La nieve seguía cayendo a pesar de que el sol ya estaba bastante alto. No podía evitarlo, el tiempo así, me daba demasiada flojera, prefería quedarme dentro de esta cueva, al menos aquí, las orejas no se me congelaban, además puedo ver claramente el rio y la ruta que ella suele usar todos los días para buscar agua… feh¡ seguramente se quedara dentro de su cabaña todo el día, como la mayoría de los débiles humanos que un poco de frio los asusta… además, aun así… no creo tener ninguna excusa para ir a verla… que aburrido clima…
Para matar el tiempo el ambarino saco de entre sus ropas una pequeña conchita cerrada, su madre solía usarlo para darle color a sus labios, era la única cosa que había podido rescatar de ella después de ese trágico día en que la había perdido. Se estaba perdiendo de nuevo en esos dolorosos recuerdos mientras la crema enrojecida del contenido de la pequeña ostra le recordaba toda la sangre que había sido derramada por sus manos o en el caso de su madre, por su culpa. Sacudió con fuerza su cabeza y cerro la pequeña conchita de golpe, escondiéndola de nuevo entre sus ropas.
Maldición, ni siquiera sé porque fui a buscarla, estaba bien ahí con ella…
El hanyou la saco de nuevo el maquillaje y se puso a jugarlo entre sus dedos. Mientras lo rolaba no dejaba de recordar una y otra vez lo que había pasado hace tan solo un día…
Después de decirle a Kagome que lucharía por ella, hasta segundos después, realmente cavilo lo que le acababa de decirle… la soltó de súbito y opto por largarse de ahí, aun recordaba la sonrisa y la intensa mirada que solo ella sabia darle y que tanto le encantaba. Sus palabras las repetía una y mil veces en su cabeza y se preguntaba cómo demonios es que llego a decirlas realmente. La desesperación de perderla y la obsesión por su aroma se le terminaron juntando para jugarle una mala broma… durante y después de su confesión, pues antes de darse cuenta ya se había encaminado a la aldea donde descansaba su madre. Se había tardado toda la noche en ir y volver, corriendo a toda prisa, la primera nevada lo habían sorprendido en el trayecto de regreso y ahora, no dejaba de jugar con el pequeño maquillaje pensando alguna manera para entregárselo a la azabache que al final de cuentas, había jurado proteger…
-Inuyasha¡- escucho su llamado y por unos segundos se cuestiono si realmente la había escuchado o si había sido una broma de su imaginación, pues no había dejado de pensarla durante toda la mañana… un segundo alarido de su nombre, le confirmaron que efectivamente ella estaba por ahí…
Salí de la cueva guiándome únicamente del sonido de su voz, la nieve no me permitían sentir los aromas a mi alrededor, era un poco desesperante. Finalmente pude captar su ligero aroma a flores, que estaba matizado con la fría nieve. Acelere aun más la carrera y casi enseguida pude tenerla en mi campo de visón. Se veía graciosa, enfundada en sus gruesos atuendos de sacerdotisa, con un extraño y gran sombrero de paja que los humanos usaban para la lluvia o en este caso para nieve, además de un ridículo trozo de mimbre que le envolvía los hombros y que le ayudaba de igual manera a mantenerse seca…
-pareces una anciana con esas cosas…-
-y que propones?... que me enferme únicamente para que tú puedas tener una visión más agradable?...-
-keh¡ los humanos son tan débiles…-
-si, si, si, si…- tres años de tratar con el primer Inuyasha la habían ayudado a poder ignorar esta clase de comentarios poco sensibles, aun la molestaban, pero sabía que era la única forma que él conocía de iniciar una conversación, eso lo había descubierto después de un par de años a su lado… sacaría ventaja de eso…
-tenemos una misión Inuyasha…- él levanto una ceja intrigado, la palabra "tenemos" en plural y que lo incluía a él, no le había pasado para nada por alto…
-tenemos?...-
-si tenemos…- ella simplemente ignoro su dorada mirada escéptica y siguió hablando…
- al parecer a tres días de aquí hay un demonio muy poderoso, que esta causando problemas, su poder aumenta con las nevadas así que mientras más rápido vayamos y lo derrotemos, mejor…-
El ambarino se quedo un poco pasmado por la actitud de ella, tan tranquila y segura de sí misma y del simple hecho de considerar que él iría, si o si, ni siquiera le había preguntado, simplemente había dado por sentado su cooperación.
Por su simple orgullo, no se movió, la dejo caminado sola hasta que después de varios metro ella se dio cuenta de que Inuyasha no la estaba siguiendo…
-vamos Inuyasha, me gustaría llegar a la siguiente aldea antes del anochecer o podría ser muy peligroso y más si la tormenta aumenta…- él seguía reacio a moverse… pero la mirada achocolatada viéndolo de esa manera tan insistente, podía llegar a ser muy persuasiva…
-keh¡- le irrito de sobremanera su confianza y altanería, pero aun así la siguió. De nuevo el saber que podría estar en peligro fue lo que lo obligo a seguirla… se había dado cuenta de ese hecho y se había cabreado aun mas con si mismo… maldición, porque tengo que seguirla?, porque tengo que ayudarla? Porque tengo que acceder a lo que ella me pide? Porque?... porque no puedo dejar de pensar en ella?...
Suspiro derrotado, mirando el blanco manto de nieve, que marcaba las pisadas de la pelinegra… se dio cuenta que si él tenía su carácter, definitivamente la morena que avanzaba al frente, tenía un carácter igual o más fuerte que el suyo, después de todo, esa seguridad era lo que en un principio lo habían prácticamente obligado a ser su "amigo", se sonrió para sus adentros, es palabra y la manera en que ella se lo hacía ver día con día, empezaba a agradarle cada vez más. Volteo a verla un poco más alegre y vio que ella cargaba además de todo ese exceso de ropa, su arco, sus flechas y una mochila de color azul oscuro que se veía realmente repleta de cosas…
-keh¡ si andas con todo eso andarás lenta y nunca llegaremos a la aldea esa antes de que caiga la noche…- lo sentí tirar de las correas que sostenían mi mochila de mezclilla, me sentí tan alegre de saber que ahora si era seguro que iría conmigo, realmente me había preocupado de que prefiriera quedarse. Cuando no me siguió al principio, me di cuenta que había forzado su cooperación como antes solía hacer con Inuyasha, el de 50 años en el futuro… tuve miedo de que realmente no me ayudara… miedo de saber que aun no era lo suficiente importante para él…
…
Caminaba detrás de ella, simplemente siguiéndola, se me hacía imposible dejar de mirarla, aun con todas esa ropas holgadas y gruesas, se me hacia tan fácil distinguir esas suaves curvas femeninas, recordaba el calor de su piel y la suavidad de su cuerpo pegado al mío, el sabor de sus labios y el dulce aroma de su transpiración… oh Kami¡ ni siquiera el maldito frio de los copos de nieve que caían lenta y odiosamente me ayudaban a enfriarme…
Me gustaría preguntarle, acerca de ese momento… ese beso… maldición¡ me encantaría perderme de nuevo en una caricia como esa… yo…
Ella giro de golpe y yo me asuste que hubiese podido leer mis pensamientos que en estos momentos no eran muy decentes… trague grueso intentando calmarme…
-creo que aquí es un buen lugar para comer, no crees?- solo pude asentir mientras ella me daba esa sonrisa de la que me sentía adicto, mire a mi alrededor y me di cuenta que habíamos llegado a las orillas de un redondo y profundo lago, un conjunto de piedras que de hecho parecían puestas apropósito, daban el lugar perfecto para una mesa y un lugar para sentarse…
La vi rebuscar entre la mochila que yo había dejado en el suelo, saco unas extrañas cajitas de colores y una tetera, después esa cantimplora trasparente que ya había visto antes, era un objeto tan extraño… me aguante el preguntarle de dónde sacaba esas cosas. Después de calentar el agua vacio en contenido en esas cajitas de colores y el delicioso aroma a sopa me lleno los sentidos…
-oi¡ que es eso¡- se me hizo tan lindo verlo olfatear el aire sin disimulo y sin dejar de mirar las sopas instantáneas que había preparado, termine de prepararlas agregándole unas verduras previamente cosidas y le ofrecí la suya…
-son sopas instantáneas, o como uno amigos solían llamarle, comida ninja, y en mi… em… el lugar del que vengo, es una comida muy común…-
-oh¡ esta muy buena…- el comió como desesperado, me dio ternura, hay cosas que nunca cambiaran…
…
Ya había oscurecido desde hace rato, la pequeña antorcha que él llevaba, apenas y alumbraba una pequeña parte del camino, pero Inuyasha insistía en que no faltaba mucho para llegar a la aldea, bueno, eso había dicho hace más de una hora, pero al menos me alegraba saber que podríamos dormir bajo un techo, jejejeje… Kikyo me había dicho que si encontraba al terrateniente, le dijera que iba por parte de ella, en una misión de purificación y que era seguro que me daban hospedaje, que incluso se lo darían a Inuyasha sin siquiera hacer preguntas. Definitivamente tengo que aprender estas cosas, primero Miroku y ahora resulta que Kikyo también se cobra favores de este tipo, je…
…
Me pregunto si habrá algún momento en que ella deje de sorprenderme… Estábamos dentro de una de las habitaciones, dentro de la mansión del terrateniente, una de las casas mas grandes del pueblo. Los dos… ella y yo… por Kami¡ aun no sé cómo es que termine accediendo a quedarme aquí, cuántos años tiene ya que no duermo dentro de una casa, menos aun con mi aspecto de hanyou, todavía con mi aspecto humano había tenido la necesidad de hacerlo en un par de ocasiones…
No podía dormir… me era imposible… sentía que en cualquier momento la gente se amontonaría en la puerta y pediría a grito de antorchas y tridentes que me largara de aquí…
Cuando trajeron la cena estuve a punto de tirar la comida por miedo a que la hubieran envenenado o algo… ella tan confiada me aseguro que no pasaba nada, bueno, había tenido razón en eso. Pero aun así, tenia mis dudas, aunque después de todo, prefería estar aquí… nervioso y sin poder dejar de mirar hacia afuera, pero era mejor que ese bosque.
Al final terminamos llegando cuando la noche ya había caído. Pero ese bosque no me daba para nada confianza, había una fuerza maligna rodeándolo y aunque ella no se hubiera dado cuenta de eso, yo no iba a permitir que algo le pasara…
Pude velar su sueño por primera vez… era una sensación tan extraña, verla dormir… tan tranquila, ahora estaba más que seguro que sus palabras eran ciertas, ella realmente confiaba en mi… me sentía tan extraño… y al mismo tiempo solo deseaba seguir a su lado…
…
Salimos temprano por la mañana… el día pareció repetirse, pero no me importo, era la primera vez en muchísimos años que sentía que tenía algo que hacer, y verla caminar frente a mí, era un buen espectáculo. Ya no nevaba así que el feo sombrero y la fea cortina de mimbre habían sido guardadas, aun desconozco como, dentro de la mochila azul que yo cargaba. Su cabello negro, suelto, ondeaba suave con la fría brisa matutina, brindándome mas del suave aroma de sakuras… me sorprendí al descubrir que de hecho extrañaba esas faldas o esos atuendos extraños que solo en ella había visto en más de una ocasión… con esas ropas de sacerdotisa se veía casi como una de esas pinturas de santos en los templos, tan irreales e inalcanzables. Con sus extrañas ropas de alguna manera, me parecía más real… de alguna manera, casi accesible… no sé porque… es más fácil si está loca, mucho más fácil a que sea una santa…
…
De nuevo nos quedamos bajo un techo, esta vez nos habían dado una cabaña un poco apartada de la aldea, destinada a aquellos viajeros que ellos consideraban merecían su apoyo. El nombre de Kikyo pesaba mucho por estos lugares…
Esta vez pude relajarme más, con lo alejados que estábamos, los ruidos mermaban bastante y me fue posible el considerar el intentar dormir un par de horas, ya lo necesitaba…
La veía dormir tan tranquila, recostada dentro de ese grueso futon que nos habían prestado. Su suave respiración provocaba el parsimonioso subir y bajar de su pecho… era gracioso cuando sonreía entre sueños, se veía tan tranquila, me hubiese gustado contagiarme de eso al menos por un momento. Supe que estaba soñando en el momento que ella se acerco a besarme de nuevo, su dulce aroma me inundo por completo, mientras acariciaba sus suaves y blancas piernas que apenas y eran cubiertas por esa faldita oscura a cuadros, oh Kami¡ era tan suave y deliciosa, su piel tan tersa¡ … no pude aguantarme más, me volqué sobre ella y comencé acariciarla aun sobre ese gi blanco tan fino y entallado, lamia su cuello que palpitaba bajo el contacto de mi lengua, mientras los suaves murmullos de su voz se colaban hasta mis orejas, oh¡ su manos acariciando mis orejas era la sensación más increíble que había sentido nunca, pequeñas correntadas recorrían entero mi cuerpo, que comenzaba justo en donde sus dedos me acariciaban y concluía deliciosamente en un eléctrico camino hasta mi entrepierna, endureciéndome por completo… su suave risa se escucho tan real… tan real… sus manos igual…
Abrí los ojos pesadamente intentando recuperar el aliento sin que ella lo notara, yo recostado medio sentado contra la pared y ella arrodilladla frente a mí, acariciaba mis orejas… ella... ella estaba… ah¡ maldición¡
Aparte el agarre de sus manos y termine de despertar, oh Kami, ese maldito sueño lo había sentido tan real, pero ahora ya estaba despierto y ella de nuevo con esas ropas holgadas y gruesas me lo confirmaban, solo quedaba una cosa…
-qué demonios estás haciendo?...-
-ah¡ gommen Inuyasha, es que no pude aguantarme, hace tanto tiempo que deseo tocarlas…- ella alargo sus manos intentando rehacer el contacto sobre mis sensible orejas, pero yo se lo impedí agarrando sus manos y devolviéndoselas como si fueran un objeto…
-no me gusta que agarren mis orejas…-
-por que no? Son tan lindas…- su risita de niña chiquita era exactamente igual a la de mi sueño, así que si fue su risa después de todo…
-son orejas de demonio… como podrás saber… no son muy al gusto de los humanos…-
-pues a mi me parecen muy lindas…- esa confesión me dejo fuera de combate… de verdad le parecían lindas?... como demonios puede pensar que algo como eso es lindo?... para ellos es casi como una deformidad, no?… oh Kami¡ cerré los ojos ante el suave e insistente contacto de sus dedos sobre mis orejas, intente contenerme. Dejaría que las tocara si eso era lo que quería. Pero maldición su toque me estaba endureciendo otras partes… ni siquiera sabía que eso tenía relación. Aunque realmente nunca nadie me las había "acariciado", solo mi madre y eso era cuando era un niño… el contacto que los demonios o humanos tenían con ellas, casi siempre eran por accidente y con intenciones violentas, cuando descubrían que de hecho era una parte muy sensible, entonces las usaban como un punto débil…
Finalmente su tortuoso y excitante toque se detuvo, abrí los ojos y ella me veía casi extasiada. Como algo tan "raro" como esto podía alegrarla a este grado?…
-será mejor que sigamos avanzando…- carraspee un poco, mi voz había salido mas gruesa de lo normal…
-la siguiente aldea es donde reside el demonio que te encargaron eliminar…-
Solo atine a afirmar con la cabeza, oh Kami¡, se veía tan lindo, con las mejillas sonrojadas y sus ojos, dios¡… parecían oro fundido a punto de ser moldeado. Aun sentía la suavidad de sus aterciopeladas orejas entre mis dedos, me hubiese encantado dejarme perder en esa mirada tan dilatada y hermosa. El finalmente se levanto y recogió la mochila, dejándome como siempre mi arco y mis flechas.
Caminamos toda la mañana, cada vez hacia mas frio y aunque no había vuelto a nevar, el manto blanco seguía tan presente dificultándome el paso y congelándome los pies, aun dentro de los gruesos calcetines y las botas de cuero… siempre me pregunte como es que a Inuyasha nunca se le congelaba nada, andaba descalzo como siempre y se que su haori es casi térmico, pero aun así me sorprende…
-como es que no te da frio?...-
-keh¡ yo no soy tan débil como los humanos…- porque esa siempre era su respuesta para casi todo?...
-además… la rata de fuego que me dejo mi madre me mantiene caliente…- me dio tanta nostalgia escuchar esa explicación "de nuevo" me sentí extraña… no pude controlar mis impulsos, avance un poco mas rápido hasta darle alcance y lo abrace del uno de sus brazos… me quede colgada de él, sonriéndole y esperando a que se le pasara su asombro… su cara era un poema, entre incredulidad, sorpresa y vergüenza…
-anda… sigamos…- el ambarino apenas y confirmo con un movimiento de cabeza, mientras intentaba coordinar como caminar de nuevo. Se había sorprendido mucho al sentirla aferrarse a su brazo, pero ahora caminar con el continuo contacto con ella, se preguntaba si acaso no seguía soñando… un par de minutos después se percato que no era un sueño, que ella si estaba abrazada a él y que a pesar de todo le era tan fácil sentir la calidez de su piel atreves de toda esa ropa, la suavidad de sus pechos en contacto con su brazo era una sensación tan diferente y extraña pero sumamente agradable…
Si su intención era que entrara en calor, definitivamente lo había conseguido… pero dudo que por el motivo que ella creía…
-porque haces esto?...- su voz había salido más gruesa de lo que él hubiera querido, pero las sensaciones que comenzaban a invadirlo gracias a ella, estaba haciendo estragos en su cuerpo y en sus instintos…
-hay… gommene… te molesta… yo… gommen… - ella se detuvo y lo soltó de pronto, se reprendió internamente por ser tan impulsiva, este no era "su" Inuyasha y aun no se tenían suficiente confianza… se sintió dolida de su rechazo y al mismo tiempo se convenció que era lo más lógico. La azabache sintió sus mejillas arder y evitando la mirada del ojidorado retorno la caminata a la prisa, para adelantarse y que él no notara su excesiva vergüenza…
-espera no…- no deseaba deshacer el agarre y ahora una tonta pregunta habían alejado su cálido contacto. Cuando la vio alejarse, impulsivamente tomo su mano, enredando sus dedos y aferrándola para que no se siguiera alejando. Ella regreso la mirada intrigada y feliz, el avergonzado la soltó de prisa…
-yo no… no me molesta… es solo… solo que… es raro… - la azabache parpadeo confundida… esa respuesta no se la esperaba…
-raro?...- la ojicanela se acerco de nuevo y trato de mirarlo a los ojos, pero el ambarino evitaba su mirada ladeando su rostro y girando levemente su cuerpo…
-es que… no es… no es… yo… bueno pues no es muy común… normalmente yo no…- casi sentí romperse mi corazón al escuchar esa confesión de sus labios, no termino la frase pero la entendí perfectamente, tuve que tragar grueso para que mi voz no saliera quebrada… no era común, que alguien tuviera contacto con él… oh Kami¡ no es normal que alguien muestre agrado por su presencia… eso ya lo sabía pero… creo que jamás dejara de dolerme…
-está bien… yo fui muy impulsiva… pero no te molesta?- bajo su mirada y no pude ver sus ojos que se habían escondido entre el flequillo de sus cabellos de plata. Una rápida negación de cabeza fue toda su respuesta. Me enternecí terriblemente, ganas no me faltaron de besarlo hasta que no me quedara mas aliento, pero únicamente lo abrace de nuevo por uno de sus brazos. Seguía sin poder ver su mirada, pero comenzó a caminar de nuevo… estaba feliz, fue la caminata más dulce que recordaba haber tenido nunca… recosté mi cabeza en su hombro y el aroma a sándalo de su piel casi me adormeció… todo era tan perfecto…
…
Ni siquiera necesitaron entrar a la aldea para encontrar al demonio, su youki era tan grande que tanto Kagome como Inuyasha lo habían sentido con facilidad. El ambarino había tomado la delantera haciéndola de carnada, mientras la miko preparaba su arco y sus flechas. El demonio tenia forma de un gran lobo blanco, su cuerpo sumamente estilizado, en lugar de ojos poseía cuatro cristales ovalados que brillaban con intensidad, era realmente muy rápido, su aliento congelaba y su aura demoniaca creaba una espesa neblina. Inuyasha apenas y lograba esquivar sus ataques y mucho menos lograba acertar con sus garras. Kagome lanzo un par de flechas purificadoras que limpiaban el área y mantenían el demonio a la vista, este intentaba ocultarse en la blancura del ambiente.
En vista de que el camuflaje no le funcionaba, a causa de la miko, opto por un ataque más directo, agrediendo de lleno al hanyou que saltaba ágilmente frente a él, había conseguido herirlo en la espalda y el desgarrador grito de la preocupada sacerdotisa, atrajeron al veloz demonio, en menos de un segundo la había aplastado con una de sus grandes patas, todo su pecho y parte de sus caderas yacían debajo de esa enorme extremidad, cargada de peligrosas y enormes garras, Kagome sentía el absoluto peso que la apresaba, impidiéndole respirar, mientras los cuatro y azulinos cristales veían extasiados la calidad de la presa que había logrado conseguir, mientras olfateaba descaradamente los negros cabellos desperdigados que enmarcaban su rostro… iba a morderla… devorarla hasta que no quedara nada… Kagome cerró los ojos intentando concentrarse para crear un campo de energía, pero el terror no la dejaba coordinar sus pensamientos. La húmeda y caliente lengua degusto con premura el blanquecino rostro de la miko, mientras un desgarrador grito de la fémina, lo hicieron regocijarse del control que poseía de la situación… un extraño youki a su espalda lo hicieron detenerse, pero ya era muy tarde, las poderosas garras partieron en varias partes el cuerpo del gran lobo. Kagome sonrió aliviada y se incorporo a medias antes de sentir un nuevo impacto que la regreso a su posición en el frio suelo… un nuevo terror la abordo por completo al ver a Inuyasha, sobre ella, sus dorados ojos ahora eran de un azul oscuro bordeados de una cornea enrojecida, sus marcas moradas atravesaban sus mejillas y sus enormes colmillos sobresalían de su boca semiabierta, mientras sus garras la sujetaban de los hombros y la mantenían pegada al piso…
-Inuyasha¡…- se revolvió bajo su agarre intentando soltarse, no sabía que hacer, el hanyou sonrió victorioso y hundió con calma su rostro entre los pechos de la sacerdotisa, se lleno del suave aroma de su piel, la suavidad de sus cálidos montes y por un momento recordó lo mucho que deseaba sentir y saborear esa dulce piel que lo había obsesionado horas antes…
Sonrojada y bastante asustada Kagome sentía como el rostro de Inuyasha se untaba en el medio de sus pechos, un hormigueo la recorrió completa al escucharlo ronronear con fuerza… deseo desde lo más profundo que se calmara, esperaba que regresara a la normalidad, no deseaba morir bajo sus garras…
Sus afilados dientes se cerraron contra la tela del grueso gi blanco, antes de levantar con fuerza el rostro y llevarse con sus colmillos la tela que cedió como un simple trozo de papel, la azabache sintió el frio viento colarse directamente entre su piel, sus pezones se endurecieron por el drástico cambio de temperatura y avergonzada veía la manera en que sus dos senos quedaba a la vista lasciva del peliplateado sobre ella…
Un extraño y excitante tirón ataco su intimidad cuando la boca de Inuyasha se cerro húmeda y caliente sobre una de sus aureolas, ladeo el rostro pensando mil cosas al mismo tiempo pero sobre todo alguna manera de detenerlo… de entre los pedazos de tela despedazados vio casi con alivio como el rosario de cuentas moradas sobresalía de entre el blanco de la nieve…
Cerro los ojos, sin poder evitarlo recordó el momento exacto en que Kikyo le había dado aquel broche de seguridad…
Oooo0000 oooo … flash back… oooo 00000ooooO
La nívea sacerdotisa sostenía entre sus pálidas manos, el rosario de perlas negras… la azabache únicamente levanto una de sus cejas preguntando silenciosamente, que se supone que era eso…
-esto es el rosario kotodama, sirve para sellar demonios…-
-no voy a necesitarlo Kikyo, a menos que quieras como mascota al demonio de la aldea que nos pidieron ir a derrotar…-
La mas adulta rio entre irónica y molesta…
-sabes para quien te lo estoy dando…-
-no lo necesitare Kikyo… Inuyasha no…-
-escucha, no te estoy diciendo que se lo pongas… si?… solo quiero que lo tengas y que sepas como usarlo, como un… un broche de seguridad, está bien? Ni siquiera tienes que decirle para que lo tienes, solo úsalo si lo vez necesario… por favor… si supieras usarlo, estaría mucho más tranquila… en especial ahora que viajaras con él…-
La azabache suspiro resignada y dejo que Kikyo le explicara la manera en que el sello podía colocarse, y la manera de usarlo una vez puesto… habían dos maneras de ponerlo, una era simplemente colocándoselo como se pone un simple collar y la otra más drástica, era diciendo un rezo que mandaba las cuentas directamente al cuello del demonio en cuestión… ese fue el método que Kikyo insistió que perfeccionara…
Oooo0000 oooo … flash back… oooo 00000ooooO
Salió de sus pensamientos en el momento que el cálido contacto abandono su pecho, el cual se enfrió casi al instante, al estar húmedo y en contacto directo con el frio viento… un escalofríos recorrió entera su espalda al sentir al hanyou apoderarse de su otro pezón, el abrasivo calor de su boca la estremeció por completo, sin poder evitar un sonoro suspiro, por unos segundos se pensó seriamente en dejarlo continuar, pero no… no sería la manera correcta, además de que podría lastimarla y muy seguramente al terminar el hanyou ni siquiera recordaría nada…
Intentando concentrarse entre sus hambrientas lamidas y succiones que él ojiazul le daba y que le provocaban el correr de excitadas mariposas por todo el cuerpo, la morena movió una de sus manos, con cuidado de no llamar la atención del exaltado youkai sobre ella, en el momento que sus dedos rosaron una de las cuentas moradas, estas salieron disparadas y se enrollaron como si fueran una luminosa y veloz serpiente en el cuello del peliplateado…
-oswari¡- el golpe de su cuerpo la cimbro completa pero la relajaron al escuchar su voz, molesta pero al menos ya se escuchaba como él…
-hay… que demo?...- quede paralizado al levantar mi rostro después de ese doloroso golpe y verla a ella, tirada en la nieve, viéndome con esa intensa mirada, sus arreboladas mejillas, su cabello revuelto y en perfecto contraste con el blanco de la nieve que nos envolvía, su gi estaba destrozado y su par de pechos coronados por esas aureolas rosadas estaba a mi completa disposición. Mis garras estaban clavadas en sus hombros que impedían que ella se moviera, el aroma de su sangre fue lo que me regreso a la realidad, me quite de sobre ella, le di la espalda y me agache intentando recordar que demonios había pasado. Los restos del demonio desperdigados en la nieve y el abrasivo dolor en mi espalda, me recordaron lo que había ocurrido, como un doloroso y fugaz momento.
Después de que sus garras destrozaran mi espalda, caí casi en la inconsciencia, perdiéndome entre la oscuridad de mi mente mientras el dolor me ahogaba por completo, no podía respirar y el sabor a sangre inundaba mi boca, el desgarrador grito de ella fue lo que me despertó de mi doloroso letargo, haciendo un increíble esfuerzo apenas y logre levantar mi mirada para poder verla, ese asqueroso demonio estaba lamiéndola y regocijándose con su sabor, mientras sus garras la mantenían apresada contra el suelo… la desesperación me embargo por completo pero el dolor en mi cuerpo no me dejaban moverme… después todo se volvió negro, recuerdo haber cortado algo con mis garras y después su aroma me relajo enormemente, pero no recuerdo nada mas, después solo el intenso golpe y desperté sobre ella…
-Inuyasha…- me estremecí al escuchar su suave llamado, estaba avergonzado y era consciente del dulce sabor en mis labios… algo había hecho, estoy seguro, aunque no lograba recordarlo, pero sé que tiene que ver con su ropa destrozada…
Voltee la mirada lentamente, casi esperando encontrarla apuntándome con una flecha purificadora, pero solo estaba ahí parada, viéndome con esas mejillas infinitamente sonrojadas, con sus manos y las mangas de su gi, intentaba cubrir su pecho desnudo, la vi temblar levemente y encogerse cuando una fría brisa de aire de removió sus ropas rotas…
El frio se me colaba por debajo de piel, o al menos así lo sentía, comenzaba a volverse casi doloroso. El simplemente se incorporo mientras me veía de medio lado, dándome la espalda se quito su haori, con la corta pausa de sus movimientos pude distinguir que noto el nuevo rosario en su cuello. Sin voltear a verme me extendió esa roja prenda que no dude en tomar, mmm estaba tan cálida y olía deliciosamente a sándalo, a él… me envolví en la gruesa prenda y casi de inmediato el frio desapareció, dejándome una agradable sensación de comodidad…
-que fue lo que paso?... Kagome- su mirada avergonzada y triste me confirmaron que efectivamente no se acordaba de nada o al menos de muy poco… no quería ser directa pero no me quedaba de otra
-te transformaste… Inuyasha…- el ambarino hizo una mueca de desagrado, sospechaba que algo así había pasado pero aun tenía la esperanza que no hubiera sido eso…
-pero no te preocupes, no paso nada…- ella sonrió lo mejor que pudo, pero él no había quedado muy seguro…
-esas heridas… en tus hombros…-
-mm… no te preocupes Inuyasha, solo son unas pequeñas rasguñadas, no es nada… me preocupan más las heridas de tu espalda- el ignoro su preocupación y no muy confiado, le dio un nuevo vistazo a toda la escena, sus heridas escocían pero nada que no hubiese superado antes, el peso del rosario llamaron de nuevo su atención… lo tomo con precaución y trato de sacárselo, descubriendo con cierto temor el simple hecho de que era imposible quitárselo…
-que demonios?...- la morena rio un poco avergonzada y él la miro aun mas desconfiado y levemente preocupado…
-bueno es que… te pusiste un poco loco y con eso te calme…je je je…-
-que?...- por alguna razón que no entendió muy bien, se sintió atrapado, amarrado, la desesperación de la esclavitud se le coló profundo bajo la piel y erizo cada uno de sus poros, desesperado intento quitar el collar de cuentas una y otra vez, mientras este solo brillaba rechazando su acción cada vez…
-maldita sea¡ Kagome¡ quítame esto¡… no estoy jugando…-
-hay vamos, no es tan malo y demás… si no te lo hubiera puesto… no se que me hubieras hecho…- él se detuvo ante la confesión de ella…
-Kagome…- hablo suave, forzando a su mente a recordar – que fue lo que paso, de verdad… Kagome…-
-bueno pues…- ella suspiro profundo y el ambarino inconscientemente se preparo para recibir una represalia…- te transformaste, mataste al demonio y luego… mmm- el rubor de sus mejillas encendieron las del hanyou aunque aun dudaba del porque…
-enserio no recuerdas nada? Inuyasha…-
-ya… ya…- no podía dejar de tartamudear, no recordaba, pero tenía una leve duda… - yo… yo… bueno… keh¡… pues si no paso nada… sigamos… ya… ya derrotamos al demonio no?... regresemos a la aldea y terminemos con esto…-
-espera¡ tenemos que avisar a la aldea, además Kikyo dijo que nos darían un pago por esto…-
-keh¡ mujeres interesadas…-
-no Inuyasha¡ no es dinero, nos darán víveres y medicinas… unas especificas que no crecen por la aldea… las necesitamos… y además me gustaría atenderte la espalda-
…
En la aldea fueron recibidos como verdaderos héroes, incluso recibieron entusiasmados a Inuyasha, en menos de minutos, estaban de fiesta, a Kagome no solo le repusieron su gi roto, además le regalaron un par de hermoso kimonos para ella y Kikyo. Ella aprovecho la ocasión para ponerse uno hermoso de color azul eléctrico con adornos de flores negras y obi negro a juego. Después de una rápida curación, pues el hanyou estaba reacio a recibir cuidados de gente extraña, la miko decidió dejarlo por la paz, después de colocar unas forzadas vendas con un ligero unguento, al menos las heridas ya no sangraban, al parecer la transformación en youkai las había hecho cicatrizar con increíble velocidad.
El festín duro toda la tarde y parte de la noche. El ambiente alegre contagiaron de sobremanera a Kagome, quien en un dejo de nostalgia recordó a sus amigos y a su familia, no pudo evitar pasarse con el delicioso y casi dulce sake que le habían servido… empezaba a ver borroso pero la música y la alegría literalmente la habían embriagado…
-Kagome… deja eso…- el peliplateado le quito una tasita con sake que una de las muchachas se encargaba de servirle casi exclusivamente…
-oh¡ vamos Inuyasha¡ -
-estas cada vez mas ebria… no lo vez?...-
-yo no estoy ebria¡ tu estas demasiado sobrio…- ella lo apunto con el dedo, descubriendo lo difícil que era mantener el equilibrio y eso que estaba sentada… el hanyou se tallo el rostro intentando darse paciencia. Le quito la tasita definitivamente y la cargo al hombro, como se levanta un saco de papas…
-ya fue suficiente, nos vamos a dormir¡- la gente comenzó a reír y Kagome rio estruendosamente igual…
-si cariño¡ vámonos ya¡ wui¡ que divertida montaña rusa¡-
Llegaron a la habitación que les habían prestado, entre canciones mal coreadas y risas repentinas de la morena. La recostó en el futon y él se fue a la esquina a la espera de que la azabache durmiera o se desmallara de borracha, lo que ocurriera primero…
-Inuyasha… baby¡- que demonios significa baby?...
-ven aquí, la noche es fría¡…-
-duérmete ya niña¡-
-no quiero Inuyasha…- una estruendosa risa crisparon a Inuyasha…
-sabes que quiero cariño…- hastiado y siguiéndole la corriente, le contesto de mala gana…
-que es lo que quieres?…- todo paso en cámara lenta… incluso respirar se volvió algo superfluo cuando la ojicanela se abrió con rapidez el kimono azul, liberando completamente ese par de perfectos pechos, dejándolos a completa visión y disposición del hanyou...
-quiero que vuelvas a hacerme eso que me hiciste haya afuera… Inuyasha…- ella se acaricio los pechos y se apretó los pezones de manera sugestiva y él se exito completamente…
...
CONTINUARA… jojojojo, soy mala . xD lo deje en la mejor parte, *w*, bueno, de nuevo, no se como es que cuando me doy cuenta ya tengo acabado un capi, xD y nunca logro escribir todos los puntos de interés que tenia pensado xD… bueno… creo que a este paso la historia quedara mucho mas larga de lo que había pensado XD…
Dejen sus reviews porfas, me inspiran a seguir, son el alimento de mi musa…
Y si pueden pasar a leerse mi otra historia "DESPERTAR" es gore, con rape, pero también me encanta mucho, Inu se arrepiente después de que lastima a Kagome, y decide volverse algo así como que su sirviente, además estoy a un capi de subyugar a Inuyasha a manos de la azabache xD… dios amare ese capi lo juro… le pondré todas mis ganas para volverlo de los mejores lemones que haya hecho XD o al menos lo intentare =P…
Atte: Kagome Nekko
