Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, lo único mío es la trama.
Un Zombie Vegetariano
-10-
Bella
Golpee fuertemente la puerta, pero esta no cedía fácilmente. Podía apostar que no solo estaba cerrada con llave, sino que también la habían atracado con algo, sabía que mi padre lo había hecho a propósito, él sabía muy bien que era hábil abriendo puertas por eso no solo la había atracado sino que estaba segura que había alguien atrás de esta puerta por si, milagrosamente, yo podía salir.
― Te vas a romper algo si sigues lanzándote de esa manera a la puerta. ―me dijo Alice de manera cancina.
― ¡Cállate! Solo cállate. Todo esto es tú culpa.
― ¿Mi culpa?
― ¿Mi culpa? ―la remede burlonamente. ― No, me apoyaste cuando más te necesitaba. Dejaste que se lo llevaran junto a esa otra traidora. ―dije furiosa recordando como Vanessa se había lavado las manos fácilmente.
― Lo hice por tu bien, ¡le iban a disparar! Y si no te quitabas te dispararían a ti.
― ¡Es mentita! ¡Lo van a matar! ―dije cayendo rodillas. ― ¡Lo sé!
….
2 horas antes
Mire por la ventanilla del Jeep, a esta distancia podía ver los muros de nuestro hogar. A pesar de que estaba feliz por regresar, también estaba asustada por lo que pudiese suceder.
― ¿Todo bien? ―pregunto Alice.
― Un poco, no se lo que vayamos a encontrar ahí adentro.
― Veras que todo saldrá bien. ―me tomo de la mano. Le sonreí, agradecía a cada momento que ella estaba conmigo.
― Eso si pasamos la puerta primero. ―como siempre la niña arruinaba el momento.
― ¿A ti quien te hablo? ―pregunte molesta.
― Como sea. ―siguió con la mirada fija en la carretera.
Alice me miro con el señor fruncido.
― No creo que debas seguir tratándola así. ―rodee los ojos, ya estaba cansada de que siempre me dijera eso, es como si fuera alguien importante.
― Ella comenzó ofendiendo a Edward. ―mire a Edward que seguía inerte. Era tan raro. ― ¿Estas bien? Le toque el rostro, el alzo la vista. Sus ojos seguían igual de amarillos pero ahora se veían diferentes, eran igual de amarillos pero ahora eran de un amarillo llegándole al dorado en lugar de uno opaco y sin vida. ― Te ves diferente.
― Soy… diferente. ―me sonrió… o eso creí.
― Eso creo. ―le acaricie su sucio cabello. ― Necesitas un buen pero un buen baño.
― Si eso crees. ―gruñí de nuevo.
― Este será un viaje largo. ―susurro Alice, yo rodee los ojos de nuevo.
Claro que sería largo.
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.
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Pasar por las puertas no fue tan difícil como pensé, simplemente puse mi clave. No nos registraron ni nada. Me mantuve inquieta todo el camino, lo buen es que los vidrios eran polarizados así que Nadia sabía lo que teníamos dentro, me pase al asiento del copiloto para que la gente me mirara y así no levantar sospechas la persona extraña.
― Ahí está. ―señale las oficinas donde mi padre trabajaba. ― Tenemos que esconder a Edward para poder pasar.
― ¿Y cómo lo haremos, genio?
― Pues esperaba que la genio, osease tú, nos ayudara.
― No tengo ni la menor idea, se supone que ya debías tener todo planeado para la llegada.
― Lo mejor será, que enfrentemos todo de frente. ―dijo Alice. ― Porque no tardaremos en llegar y no hay tiempo para hacer un plan.
Alice tenía razón, en parte reconocía que Vanessa la tenía igual, en ningún momento me puse a pensar en un plan para cuando llegáramos aquí, como decía Alice, lo mejor sería enfrentar todo de frente y esperar que papá y los demás nos dieran tiempo para explicar las cosas.
― Tienes razón, Alice, ―reconocí. ―lo mejor será enfrentar a papá y a los demás de frente.
― ¿Tu papá?
― Si, él es que mantiene el control aquí, se puede decir que es algo así como el presidente. Es lo único que tengo.
― Vaya. ―la manera en como lo dijo sonaba como orgullo.
Volví a mirar a Edward y tome su mano.
― Todo saldrá bien.
― Yo.. te..pro…tejo…―sentí un pequeño apretón en mi mano, le sonreí.
― No será necesario, te lo prometo.
En ese momento, la puerta del copiloto se abrió abruptamente, frente mío estaba un muchacho moreno que no había visto antes, a su lado estaban mis amigos, pero ninguno de ellos traía buena cara. Es como si supieran lo que estaba pasando.
― ¡Alice! ―Jasper grito. ― ¡Sal de ahí!
― ¿Qué pasa? ―Alice asomo la cabeza.
― No tengo ni la menor idea. ―le conteste.
En cuestión de minutos muchos soldados estaban alrededor de la camioneta, comencé a asustarme de inmediato, mire alrededor, de repente una de las puertas de atrás se abrió, me pase rápidamente a la parte trasera, intuía lo que iba a pasar, me situé frente a Edward.
― ¡Alto! ¡No!
― Isabella. ―escuche a mi padre, pero no me moví, no confiaba en que estos no le hicieran nada a mi esposo. ― ¡Sal de ahí!
― ¡Primero aleja a tus primates de aquí! ―grite.
― ¡Sal ahora! ―al no responder el gruño. ― ¡Quítense! Yo me hare cargo de mi hija.
Respire un poco más tranquila, solo un poco.
― Bien. ―mire a Edward que parecía algo asustado. ― Todo saldrá bien, lo juro. ―mire a Alice. ― ¿Estás conmigo?
― Sabes que sí, aunque no entiendo cómo es que se enteraron de nuestra llegada.
Claro que yo sabía cómo.
― ¿Dónde está esa niña?
― Tú crees que…
― No creo, estoy segura.
No era momento para pensar en ella, pero si tenía algo que ver en esto, se las iba a ver conmigo.
― Vamos.
No alcanzamos a dar un paso afuera cuando Alice y yo, nos vimos sujetadas de dos mastodontes mientras que mi Edward era sujetado por otras personas. Comenzó a removerse al verme atrapada, gruñendo y lanzando mordidas, temí que eso fuera más perjudicial que beneficioso para nosotros. Escuche el clic de un arma al ser cargada.
― ¡No! ¡Esperen! ―grite tratando de zafarme. ― ¡Es inofensivo!
― ¿Cómo puedes decir que no hará daño? ―vi a mi padre frente mío. ― míralo, solo quiere atacarnos.
― ¡Es porque me tienen presa!
El me ignoro.
― Muchachos saben que hacer―dijo.
― ¡No!
― ¡Esperen! ―dijo Vanessa― No creo que matarlo sea lo mejor.
Yo la mire con coraje. Mientras que mi padre la veía como si estuviera presenciando un milagro.
― Tu…
― Si, después hablamos de eso. ―dijo, ¿me había perdido de algo?
― Sí, sí. Gracias por avisarnos. ―vi todo rojo.
― ¡Así que fuiste tú! ¡Maldita traidora! ―grite, lanzando patadas para lograr zafarme.
― ¡Isabella, tranquila!
― ¡No! ―grite y le di una patada en la pantorrilla de mi captor logrando zafarme, corrí hacia la traidora pero fui detenida por otro. ― ¡Suéltame!
― No te atrevas, Isabella. ―doble ¿qué?― Llévenlas a la sala B.
Si, si me dejaba a solas con ella no quedaría nada de su rostro.
― ¿A las 3, señor?
― No, solo a Bella y Alice.
¿Qué?
― Claro que no. ―logre soltarme y ponerme frente a Edward, quien aún seguía apuntándolo con un arma. ― Si quieren dispararle tendrán que dispararme primero a mí.
― ¡Bella, será mejor que hagas lo que te dicen! ―me grito Alice.
¿En serio?
― No puede ser. ―eso les dio tiempo de cargarme y junto con Alice nos alejaron del lugar. De reojo vi a mi padre muy cerca de Vanessa, parecía muy cómodo a su lado, la veía como si me estuviera viendo a mí, cosa que ni a mí me dio una segunda mirada cuando dio la orden.
Lo mire hecha una furia antes de que nos alejaran del grupo, mire derrotada a Edward, que solo seguía mirándome y tratando de liberarse.
Esto no podía estar pasando.
…..
― ¡Y mi padre se puso de su lado inmediatamente! ―golpe de nuevo la puerta. ― Eso jamás se lo voy a perdonar.
― Es que hay un motivo, Bella.
― No me importa, saldré de aquí y no solo me encargare de esa chiquilla, sacare a Edward de aquí y jamás nos volverán a ver.
― No creo que quieras hacer eso.
― ¡Claro que sí! ―volví a golpear más la puerta. ― Soy capaz de dispararle en medio de los ojos, porque créeme que eso hare.
― Isabella, ¡ya basta! ―me grito sobresaltándome. La mire y tenía cara roja, ¿estaba enojada conmigo acaso? ― No vas a hacer eso porque…
La puerta se abrió lentamente cortando su comentario, que para ser sincera no me importaba, me hice hacia atrás para dejar, a quien fuera, entrar a la habitación. De la nada, apareció la tal Vanessa miro hacia atrás un momento antes de que yo la tomara de la chaqueta y la estampara contra la pared, golpeándose con un sordo sonido.
― ¿Qué haces aquí traidora? ―oprimí mi brazo contra su cuello. ― Has venido a que te mate ¿cierto? ―su cara comenzó a ponerse roja.
― ¡Bella, espera! ―Alice lo intento pero la ignore. ― No querrás hacer algo de lo que después de vas arrepentir.
Comencé a reír ante su comentario.
― No digas estupideces, Alice. Es lo que más he deseado desde que la conocí.
Alice trato de detenerme pero le di un empujón tirándola, mi brazo aún seguía contra su garganta, ella comenzó a ponerse morada por falta de aire. Conseguí que perdiera el conocimiento, en ese momento sentí como unos fuertes brazos me atraparon alejándome de ella. Yo patalee para que me soltara y terminar lo que había empezado, entre mi locura logre ver el rostro de Emmett, quien era el que me sujetaba.
― ¡Maldita sea, Emmett! ¡Suéltame! ―estaba empujándome contra su duro pecho.
― Tranquila, Isabella. ―me dijo. ― Estabas a punto de matar a tu…
― ¿Que pasa aquí?
Mi padre venia entrando, lo mire y quise ir hacia él y darle un buen golpe-sí, era mi padre, pero no importaba- quería golpearlo hasta que entrara en razón.
― Nada―dijo Vanessa quien inexplicablemente había recobrado el conocimiento. ― Solo entre…
― ¿¡Ahora tienes voz y voto aquí!? ―grite. ―Ella ni siquiera pertenece aquí. ―le dije a mi padre quien solo miraba a Vanessa con rostro preocupado― ¿Ahora es más importante ella que yo? ―dije aún más enojada. Él me miro de reojo, pero parecía que me ignoro.― ¡Bien, no me importa! ¡Solo dime donde tienen a Edward y me iré con él, así tú te quedaras con tu nueva hija!
― ¡Isabella, cállate! ―me quede de piedra, Charlie nunca me había alzado la voz, mucho menos me había gritado. Eso hizo que mi odio hacia esa niña creciese.
― Bien. ―lo mire, en el reflejo de sus ojos me vi a mí, con los ojos rojos y lagrimosos, tanto por la decepción como el coraje. ― Solo dame lo que quiero y me iré.
― No iras a ninguna parte. ―contesto. ― Y quiero que le pidas una disculpa a Vanessa.
Debe ser una broma.
― Dime donde esta Edward. ―no iba a ofrecerle ninguna disculpa. ― ¿Dónde se lo llevaron?
― Rosalie, lo esta estudiando. ―respondió Vanessa, la mire de reojo e ignore su comentario.
― Sino me dices donde esta y me llevas con él, juro por mi madre y mi hermana, que la matare. ―señale a la chica que soltó un grito ahogado. ― No podrás vigilarla las 24 horas, y tampoco habrá sitio en este lugar el cual no conozca y no pueda salir.
Sabía que sonaba como una completa y total desquiciada. Pero no me importaba que tantas cosas dijera ni a cuanta gente amenazara, lo único que importaba era que me dijera donde tenían a mi esposo.
― Isabella, estás diciendo puras tonterías. ―lo mire frunciendo el ceño.
Sonreí burlándome de él, sin darles tiempo de moverse, le di un codazo a Emmett tan fuerte que no solo me dolió a mí, sino que lo doblo del mismo dolor y con una habilidad única en mi saque su revolver de su funda y corrí hacia ella, apuntándole tan cerca que no habría manera en que yo fallara.
― ¿Esto te parece una tontería?
Mi padre se quedó estático y con la cara blanca.
― Bella…―me dijo ella.
― ¡Cállate!
― Isabella, de verdad, no cometas una locura. ―mi padre trato de acercarse a mí, pero a cada paso que daba yo acercaba más el arma. ― No puedes hacerlo
― ¿Por qué no? ― jale el martillo* del revolver― Ahora dime, ¿Dónde está Edward?
Me sentía tan estúpida haciendo esto era lógico que no le iba a disparar a esta tonta, pero si era la única manera de lograr que me llevaran con Edward, la usaría.
― Esta en el laboratorio de pruebas, tu sabes donde es.
Claro que sabía dónde era.
Apunte mi arma hacia ellos quien la instante retrocedieron, llegue lentamente a la puerta y antes de salir volví a apuntar a Vanessa con el arma. Y sin pensarlo dos veces dispare. Todos gritaron incluso Alice, que se veía más preocupada por ella que por mí. Parecía que hoy todos eran Team Vanessa. Todos abrieron los ojos al no oír ningún estadillo.
― De verdad que poco me conocen, ―abrí la palma de mi mano para mostrarles las únicas tres balas que tenía. ― me sorprende y decepciona que estén de su parte en lugar de la mía, y sobre todo tu Alice, pero en fin, en estas circunstancias es donde se ve quienes están de tu parte y quienes no. ―golpee el botón que cerraba la puerta y le puse código para cerrarla.
Respire dos veces antes de correr hacia el laboratorio de pruebas, guarde las balas en mi bolsillo y deje la pistola descargada, no iba a matar a nadie pero un poco de intimidación y/o miedo no hacía daño a nadie. Por el camino me encontré a varias personas que trabajaban con mi padre, pero los ignore y de reojo note que me miraban con lastima, ¡qué asco! En cuestión de minutos llegue al laboratorio de pruebas, abrí la puerta de un solo golpe asustando a Rosalie y a otro chico que reconocí como Seth, uno de nuestros genios de aquí. La imagen que tenía ahí no era lo que esperaba, quiero decir, pensé que ya no encontraría "vivo" a Edward, es más ya lo imaginaba abierto a la mitad del cuerpo o en partes pero no, Rosalie y Seth estaban frente a él, solo escribiendo, mientras que Edward -quien estaba rodeado de cables- miraba al techo sin expresión alguna.
― ¿Bella?
― ¡Edward! ―grite ignorándola y llamando su atención, corrí hacia él y le quite los cables que tenía en su cuerpo. ― ¿Estas bien?
― Be…lla. ―me miro sonriendo… creo.
― ¡Vaya! ―exclamo Rosalie. ― Es la primera vez que reacciona.
― ¿Cómo? ―pregunte, poniéndole atención.
― Que en el tiempo que estuvo aquí no había hecho ningún movimiento o sonido.
― Es porque no le agradas. ―lo tome del brazo. ― Nos vamos de aquí.
― ¿Qué? ―dijo ella acercándose a mí. ― Tu padre dijo…
― Charlie no tiene voz ni voto aquí―la interrumpí. ― Edward es mi esposo, y todo lo que tenga que ver con él.
― Pero…―volvió a intentar.
Juro que no quería sacar el revólver, pero sino me dejaba ir…
― Ella no ira a ningún lado.
¡Demonios!
Voltee y en efecto, estaban tanto Charlie, Alice, Jasper, Emmett y Vanessa junto a otros dos que no conocía bloqueándome la salida, de inmediato me puse frente a Edward.
― No sé cómo salieron, pero aquí no me quedo… quedamos.
― Así como dijiste tú, no hay lugar aquí que no pueda abrir, lo sabes muy bien Isabella y me sorprende que lo hayas olvidado por un tonto arranque de valentía. ―me dijo cruzándose de brazos. ―Ahora, dejaremos esta cosa…
― Edward, por si lo olvidaste, su nombre es Edward. ―dije molesta.
― Como sea. Si te pone más tranquila, no le haremos nada hasta que Rosalie lo estudie y sepa el porqué, según tú, es diferente a los demás y nos de argumentos para no darle un tiro en la cabeza.
― Sabes perfectamente que eso ya no me importa, nos iremos de aquí, y tú y tu nueva hija, podrán vivir alegremente sin que nosotros interfiramos.
Vi como el rostro de Vanessa se volvía triste. No entendía la razón.
― Todo lo que estás diciendo son tonterías, tú eres mi hija… tanto como Vanessa.
¿Qué?
― ¿De qué demonios hablas? ―dije riendo sin humor.
― ¿Qué no lo ves? ―me señalo a la chica, que me miraba con dolor. ― ¿No lo puedes ver?
Mire a los rostros de todos, ellos parecían saber de lo que mi papá hablaba, me sentía la chica estúpida que no sabía la lección pero los demás sí.
― Charlie, ella no…―intento Alice pero fue interrumpida.
― Sé que puede verlo, pero su mente se niega a reconocerlo.
Yo seguía igual de confundida, por eso no dije nada.
― ¡Demonios! Vanessa dame esa foto. ―extendió la mano hacia ella.
― ¿Qué? Oh sí. ―de su bolsillo saco un papel arrugado, mas papel parecía una fotografía, que tonta pues eso le pidió.
Charlie la tomo y después de verla un segundo extendió la mano entregándomela. Indecisa de que fuera una trampa para alejarme de Edward, saque el revolver de nuevo, si, no tenía balas pero sería una buena arma para golpear a alguien. Tome la fotografía y la mire, en ella estaban cuatro personas, en seguida reconocí a mi papá, un poco más joven y sin bigote, y por ende a mí pero la otra mujer estaba a su lado y me abrazaba se me hacía algo confusa, se notaba que me amaba alguien tendría que ser ciego para no verlo, al instante supe que era mi madre, Renee, pensé al instante… pero lo que más me petrifico fue ver a la niña, no tendría más de 10 años, era una copia en miniatura de mi madre… oh no.
Mire hacia arriba, esa niña era…
― No, no puede ser. ―solté el arma y la fotografía. ― Es imposible.
― No, Bella, no es imposible. ―dijo mi padre. ―Es un milagro, tu hermana está aquí con nosotros.
― No…―no me salía otra palabra, retrocedí hasta que sentí el cuerpo de Edward, por un instante me había olvidado de él. ― Ella…
Vanessa era mi hermana… la chica que ayudo a Alice a encontrarme.
A la cual yo trate mal desde un principio.
La misma a la cual ofendí y ataque.
Ella, la cual amenace con matar…
Ahora entendía todo lo que ella me había dicho desde que nos conocimos.
― ¿Qué no recuerdas lo que esas cosas nos hicieron?
― Lo recuerdo bien, muchacha. ―dije molesta. ― No eres la única que perdió algo aquí.
― Yo perdí a mi madre, ¿ok? ― contesto más enojada. ― Nos separaron, y lo que más me sorprende es que ni siquiera te has dado cuenta.
.
.
― Bella, creo que debes saber algo…―comenzó Alice.
― ¡No! ―interrumpió. ―No merece saberlo, yo al instante me di cuenta, pero ella está más ocupada defendiendo a esa cosa, que en notar lo que tiene en frente.
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Alice lo sabía y no me lo dijo, dejo que la tratara mal todo este tiempo. La mire y ella solo me veía con cara de disculpa.
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― ¡¿Quieres dejar de mirarme?! ―dije una vez que no aguantaba su mirada. ― Si, Edward es un zombi, si, lo llevamos a mi casa, y si no pienso permitir que le dispares.
― Sigo sin creer que puedas verlo. ―fue lo último que dijo antes de regresar su mirada a la carretera.
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― ¡Oh por dios! ―sentí que mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, me tape mi boca con ambas manos para callar mis gemidos.
― Bella…―ella me miro, y en su rostro no mostraba nada de odio hacia a mi o resentimiento. Eso solo hizo que me sintiera peor.
― No…
Mi cabeza comenzó a doler, mil y un imágenes comenzaron a pasar por mi cabeza, cada una peor que la otra, en todas ellas me mostraban a la misma niña jugando conmigo, ambas acostadas en una pequeña cama con una sola lámpara alumbrándonos, yo le leía mientras ella me veía con adoración.
― Te quero, hemanita. ―me susurro antes de cerrar tus ojos.
― Yo también te quiero, Vanessa. ―le di un beso en la frente.
― ¡NO! ―grite antes de que todo se volviera negro.
*Martillo o Hammer: Palanquita del revolver que se jala hacia atrás que al presionar el disparador o gatillo, se dispara el arma (definición de Paulipedia :p)
Esta vez no salgo de ningún escondite, me enfrento a ustedes como todo una machita miedosa.
¡Hola! Sí, soy yo. Creo, creo que esta vez tarde menos de lo que usualmente hago (si, es una vergüenza que aun así tarde mucho en actualizar), pero como ya es costumbre en mí, mi única escusa es el trabajo que tengo que no me deja nada de ganas de pensar en otra cosa que no sea descansar, pero entre hoy y ayer no sé qué me paso que me llego la inspiración y aquí tienen un nuevo capítulo.
Bueno, volviendo al tema que nos interesa ¿Qué les pareció? Como les dije en el capi pasado, nos íbamos adentrar ya en el momento en que todos se conocen y blah blah, en un principio no pensaba que Bella se enterara que Vanessa era su hermana hasta un poquito más adelante, pero al final solito salió sin forzar nada.
Pues, no me queda nada más que decir, que espero que lo hayan disfrutado porque esa era la intención y como siempre muchísimas gracias por sus comentarios, cada uno de ellos es el motor para que siga escribiendo, aunque tarde un poquitín.
Me despido, por ahora.
Paulina R.
