La carta llega dos meses después, en otra muy cálida tarde de Agosto cuando Blaine no sabe qué hacer con él mismo, solo en la casa silenciosa.
No hay información alguna en el sobre, y la estampilla está tan manchada que es imposible saber de dónde vino. Incluso la dirección está mecanografiada. Pero la clara letra en la única hoja de papel en el interior es inconfundiblemente familiar, y por primera vez en semanas, Blaine sonríe.
No puede dejar de reír.
Te tengo conmigo en mi corazón.
Me lo pones más fácil cuando la vida se pone dura.
Eso es todo, sólo dos líneas, un puñado de simples palabras en medio de una hoja blanca. Pero es suficiente. Es un mundo para Blaine.
Están vivos. Kurt está vivo.
...
Blaine no le muestra la nota a nadie, ni siquiera lo menciona, pero a menudo abre su diario donde vive ahora y simplemente respira con la certeza de que en algún lugar, Kurt se preocupa lo suficiente para hacerle saber que están bien. Y una vez que se da cuenta de que las líneas provienen de una canción, las preguntas nunca dejan su cabeza.
¿Acaso Kurt quería que la escuchara? ¿Tiene un significado especial?
¿Puede ser que él le está diciendo a Blaine que está enamorado de él? ¿Que se encontrarán de nuevo algún día no muy lejano?
Él no tiene respuestas. Pero la carta es suficiente para comenzar a sanar.
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La pelea cuando Rachel se entera es peor que cualquiera que jamás han tenido -y han tenido muchas últimamente. Ella está paseando por la pequeña habitación que alquilan, lista para hacer trizas a alguien, apenas manteniéndose bajo control. Kurt se desconecta en algún momento después de "¡Una pista, una pizca de evidencia y nos encontrarán si saben que no estamos muertos!" No es nada que él no haya pensado antes.
Se detiene finalmente, molesta con su silencio.— ¿Y bien?
Kurt se encoge de hombros.— Tuve cuidado. Y Blaine no le dirá a nadie.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro? —Su voz es fuerte y estridente, y Kurt se estremece.
— Sólo lo sé. ¿Y... Rach? Sé lo que se siente un duelo. No quiero este dolor para él.
Ella se arrodilla frente a él y toma su mano con mirada suplicante y confundida. Su voz es suave otra vez, apenas más que un susurro.
— Pero, Kurt, él es sólo un niño. No vale la pena que arriesgues todo por él.
— Sin embargo, sí lo vale. —Sostiene su mirada, abierta y sin miedo, y eso es suficiente para que ella lea dentro de su alma.
Él la deja.
—...oh Dios mío. Kurt, ¿estás...?
Él espera.
— Lo amas.
Sus ojos son enormes, sus dedos apretados en la mano de Kurt, casi dolorosamente, y Kurt se inclina para besar su frente.
— Sí.
-8-8-8-8-8-
Para cuando la escuela comienza de nuevo, el "misterio Hummelberry" se está convirtiendo rápidamente en una leyenda urbana local, envuelto en tanta mierda que es casi irreconocible. Pacto suicida. Asesinato. Abducción alienígena. Culto religioso. La protección de testigos ha salido mal. Abuso de menores.
No ayuda que no hubo funeral, ni siquiera una ceremonia, y los padres de Rachel y Kurt se mudaron en silencio durante el verano.
Blaine sólo se encoge de hombros cuando le piden su opinión.
Él sabe la verdad, al menos un poquito de ella, y eso es lo que cuenta. Y él nunca traicionaría su confianza. Así que se remonta a sus libros y al club Glee y a sus inscripciones para la universidad, a la espera. Siempre esperando.
Pero no hay más mensajes, ningún contacto en absoluto, y con el paso de los meses, la duda se apodera de la mente de Blaine. ¿La nota fue realmente de Kurt? ¿O se lo imaginó? El papel está arrugado y muy desgastado por el manejo constante, y aunque todavía proporciona una prueba y resuelve las dudas de Blaine, en realidad no promete nada.
Tal vez sea la única vez que Blaine sabrá de ellos. Tal vez la carta es el último recuerdo de un inusual amor de secundaria que parecía más grande que la vida, pero que fue interrumpido.
Tal vez no debería pasar toda su vida esperando.
Es marzo, cuando coloca cuidadosamente la nota en una caja con sus pertenencias más preciadas, junto con el corbatín que simplemente ya no puede usar más, y se dice a sí mismo que la vida continúa. Desde agosto, ha ido a través del alivio y la alegría y la calma y la anticipación, a través del desesperado anhelo y el dolor y la miseria. Ahora él simplemente está triste.
Una tarde tranquila, después de la cena, les dice a sus padres acerca de Kurt. Ya no le duele más, el nombre en su lengua todavía es pesado y desgarrador, pero suave a causa del tiempo. Él habla de la amistad, del amor que creció durante meses, acerca de su suicidio. Explica la situación de los hermanos, todo lo que sabe de ello, y la necesidad de mantener el secreto, y pide a sus padres que lo guarden para ellos mismos, por si acaso. Incluso ahora, él no quiere generar chismes revelando al mundo algo privado. Y puede confiar en sus padres, él lo sabe. Aún así, no menciona la carta.
Sus padres lo abrazan, su mamá llora un poco y le dice que siente mucho su pérdida. El hecho de que estaba enamorado de un niño ni siquiera provoca una mirada de preocupación o una ceja levantada. Lo que importa es que amó y que tuvo el corazón roto.
Él trata de seguir adelante.
No es fácil sentir la chispa de nuevo cuando el fondo de su corazón todavía está vivo, obstinadamente e irremediablemente. Aún así, lo intenta. Él sale con algunas chicas, pero nunca por más de tres citas; incluso ha tenido relaciones sexuales dos veces. Es agradable y bueno y dulce, pero no lo es.
Piensa acerca de salir con un chico, incluso visita un bar gay por primera vez. Ha tratado de ligar un montón de veces, pero nadie provoca las mismas reacciones que Kurt le provocó. Estando ahí se siente mal, como si estuviera engañando, por lo que se va y no vuelve más.
En mayo, New Directions finalmente gana las Nacionales. Entre sus emocionados amigos, Blaine no puede dejar de sentir los dos espacios vacíos a su lado donde ellos debían estar. Es como un dolor fantasma, que todavía quema. Se pregunta si alguna vez va a desaparecer.
Va al baile con una de las porristas, una bonita rubia que parece un sueño en su vestido dorado. Después, pasan la noche juntos en una habitación de hotel. Blaine sabe que en cinco años ni siquiera recordará su nombre.
Se gradúa. Pasa su últimas vacaciones en casa y tan pronto como empieza agosto, está en Nueva York. Nueva vida, nuevas posibilidades, borrón y cuenta nueva. Encuentra un trabajo, se establece en su dormitorio, inicia las clases. Los recuerdos de la secundaria lentamente comienzan a desvanecerse -entre ellos los más vivos, los más importantes- aunque todavía hay días en que le duelen como una herida abierta.
Y entonces, una noche de lluvia a finales de octubre, Blaine abre la puerta para encontrar ahí un par de familiares ojos azules tempestuosos.
Pero esa es otra historia.
... FIN ...
