- Me odia, - suspiró House tras arrojar su mochila y su bastón sobre la mesa de té. Así se dirigió al baño y cerró la puerta.
- Asumió lo nuestro, eso es un paso... – Cameron se encogió de hombros y fue hasta la habitación para quitarse allí la chaqueta y buscar un camisón en el ropero.
- ¡Se resignó, que no es lo mismo! – gritó desde el baño. Salió precisamente en el momento en que su novia se quitaba la camiseta y quedaba en sujetador, de espaldas a él. Aprovechó para acercarse a ella y rodearla con ambos brazos por la cintura, haciéndole notar que ya no llevaba nada puesto.
- ¿Otra vez dejaste toda tu ropa tirada en el baño? – interrogó mientras se recostaba contra su pecho.
- Sí, excepto los bóxers. Ésos te corresponden por derecho.
- Me ganaste de mano. Llevas ventaja.
- No, tú llevas ventaja. A mí me quedan por sacarte los pantalones, las botas, el sujetador... Suelta ya ese camisón, no lo necesitas.
Cameron rió divertida y soltó la prenda junto a la cama. Giró la cabeza lo suficiente para recibir un beso antes de sentir que los labios de su pareja emprendían un lento recorrido por el borde de su mandíbula, el cuello, el hombro... Las manos que estaban en su cintura comenzaron a trazar líneas descendentes y ascendentes que cada vez llegaban más bajo por encima de la ropa.
- House... – lo llamó. Escuchó un gruñido que le indicaba claramente que no quería ser interrumpido, pero le pasó una mano por la mejilla y se detuvo. Le alzó la barbilla para que la mirara a los ojos. - ¿Tienes idea de a qué estás por enfrentarte?
Suspiró y bajó la mirada, liberándola del abrazo. Cojeó hasta su lado de la cama y se sentó con la cabeza entre las manos. Ella se acercó y se arrodilló en el suelo frente a él.
- Estoy por tomar el riesgo más grande de mi vida, ¿qué tan seguro crees que estoy?
- ¿Considerando tu actitud al tomar riesgos? Con saber que has decidido tomarlo me basta... – Le sonrió tranquilizadora. Esperó a que la mirara a los ojos y agregó: - Que no te importe mi familia, ¿sí? Esto es cosa nuestra... Y creo recordar que me debes un festejo... – Deslizó un dedo suavemente por encima de la costura central de los boxers y lo vio estremecerse.
- ¡Mujer! ¡Eres ansiosa! ¿Qué diría tu padre si se enterara? – se atrevió a bromear. Un nuevo roce le hizo poner la piel de gallina y sentir que la única prenda que aún llevaba encima lo iba a ahogar, así que tiró de los brazos de Cameron para que rodeara su cintura y pegara la cabeza a su abdomen. – Festejemos. Los detalles, para más tarde...
X x x x x x x x x x X
Hora y media más tarde reposaban tumbados en la cama, House abrazado a Cameron, que le daba la espalda, ambos completamente amoldados y tapados con la sábana hasta la cintura.
- ¿Sigues despierto? – quiso saber ella al notar que la respiración de su pareja se iba acompasando.
- Juraría que estoy soñando, - respondió con voz ronca. La inmunóloga sonrió y suspiró:
- Tenemos que avisarle a tus padres del compromiso...
- ¿Quieres hablar de mis padres después de hacerme el amor?
- Lo siento, yo...
- Ya les avisé. A mamá, por SMS, cuando fui al baño en el restaurante.
- Eso no es una noticia que deba darse por SMS... – protestó divertida. – Vas a lograr que le dé un infarto.
- Le he dado peores noticias. Una vez le mandé un telegrama de urgencia para decirle que me hicieron RCP tras meter un cuchillo en un tomacorriente...
- Wilson me contó. Eres un desgraciado... ¿Y tu padre?
- Mamá se lo habrá dicho en cuanto vio el mensaje. Quizá por eso no me contestara... – añadió pensativo. Cameron se acomodó en sus brazos y cerró los ojos.
- En el desayuno hablaremos de los primeros detalles, ¿de acuerdo?
House asintió contra su cabeza. Y ambos cayeron rendidos apenas un minuto más tarde. Por alguna extraña razón, ambos recordaron en sueños el comienzo de su relación.
...
