Dragon Ball es y será siempre creación de Akira Toriyama. Que los fans amemos la serie como nuestra y escribamos historias no significa que Akira Toriyama deje de recibir remuneración. La fantasía es de todos, sin fines de lucro.

Nota de Autor: Parte del reto Ozharu de "Por los que leemos fanfics de Dragon Ball".


"CÓMO SANGRA EL SUBSUELO"

Capitulo X:

Imprescindible

Un Darkfic de la Red Ribbon

Por

Esplandian

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo."

Abel Pérez Rojas

Son Gohan "El Grande" no había salido de Monte Paoz en un lustro, pero la situación actual lo obligaba a hacerlo.

— ¿Te vas porqué el monstruo regresó a atacarnos? —su nieto de cabello indomable curioseaba sobre su hombro.

—En parte sí, en parte no —suspira—. Igual, ni se te ocurra salir de la casa en la noche, ¿entendido?

— ¡Sí! —rectifica el chiquillo con jovialidad, meneando su cola de un lado a otro, acunando su rostro infantil entre sus palmas. Poco después, arruga el entrecejo, adentrándose en una profunda reflexión…

— ¿Y si ocupo ir al baño?

Terminando de hacer un nudo al fardo que planeaba llevarse a espaldas, Gohan pausa un momento.

—Tienes mucha razón; eso es muy importante. Aguántate si puedes, si no… ¡ve afuera, pero con los ojos cerrados, y vuelve rápidamente!

—Después de que vi la luna me quede dormido. Cuando desperté estaba allí solito, después viniste tú. Me siento mal por no haber podido ayudarte…Te prometo volverme muy fuerte, así el monstruo que sale de la luna llena no nos tomará por sorpresa. Podremos luchar contra él si se le ocurre atacarnos—la chispa, el fuego…

¡Se parecían tanto! Tarde o temprano su nieto pediría ir en busca de sus propias aventuras... ¿era egoísta alejarlo del mundo?

—Sé que te volverás muy fuerte Goku. Algún día vencerás a El Monstruo que Sale de la Luna Llena. Si lo conoces a lo mejor te darás cuenta de que no es tan malo, pero sí peligroso: por eso tiene que irse, por eso tengo que viajar. Además, voy a ir por algo de ropa ¡creciste mucho!, medicinas, y por tus vacunas.

El chiquillo, con una velocidad pasmosa, se esfuma debajo de la única cama de la pequeña choza.

—Vamos. ¿Qué te puede hacer una agujita? He practicado con cientos de naranjas, no dolerá —garantizaba con un guiño paternal, inclinándose.

— ¿Lo prometes?

— Bueno, a lo mejor te duele un poquito, ¡pero muy poquito! —recalcaba infructuosamente. El anciano de changshan naranja agitaba la cabeza,suspira. El veterano guerrero era hábil en combate, pero suministrar inyecciones simplemente no era su fuerte; por suerte, animar a su nieto si era una de sus cualidades.

—Eres valiente, sobrevivirás a una inyeccioncita. Además esta vez te regalaré mi báculo sagrado. ¿Qué dices?

Dos ojos atentos asoman desde debajo de la cama.

—Entonces ya está todo arreglado. Corta leña, trae comida, practica tu kung-fu, ¡no hay que ser descuidados con nuestro entrenamiento! Ah, y si ves a una chica se amable, invítala a quedarse en nuestra casa, prepárale algo rico de comer, y dile que tienes un abuelo muy encantador, ¿si?

Goku se rasca la cabeza, sin terminar de entender. Son Gohan, sonriendo, acaricia el alborotado cabello de la joven testa. No le había explicado muchas cosas del mundo: su trabajo como abuelo era precario, pero su amor por Goku lo era todo.

—Goku, si no vuelvo, quiero que sepas que te quiero mucho. Me eres imprescindible.

— ¿Impresio-ni-ble? ¿Qué es eso, abuelito?

—Imprescindible es… como respirar, como beber agua, como comer… algo sin lo que no puedes vivir.

—Ah, ahora sí, ya entiendo.

La dulzura en sus ojos no se oculta para aquel niño que sentía suyo, no por el lazo de sangre sino por uno de amor. De todo lo que tenía, busca en una caja empolvada el objeto más preciado. Una esfera de cuatro estrellas rojas, de rubíes nadando en un cielo de ámbar.

—¿Qué es eso?

—Es un abuelito. Soy yo, para cuando me extrañes. Para que sepas que siempre estoy a tu lado.

—Pero no se parece a ti…


Son Gohan abre los ojos cuando la carreta brinca en un bache. Todavía bajo el influjo del sopor, regresa a soñar con una sonrisa, con los brazos de quien le espera.