NOBIS
MI FAMILIA SIMBIONTE
Capítulo 11
Comenzar de cero, como si hubieran borrado la mayoría de las cosas que le eran habituales en su vida diaria; así se sintió ese primer día de muchos, el primero en que ya no eran solo Venom y el.
Se sintió tan irreal cuando finalmente llegaron al departamento de Anne y Dan, bajando del auto después de que su ex le trajera algo de ropa para colocarse: una camiseta negra y unos pantalones deportivos. Le costó un poco vestirse estando sentado en la parte trasera del auto, eso sí, sin dejar de vigilar a su bebé dormido dentro del moisés, ese artilugio terminó siendo muy útil para que ellos pudieran descansar un poco los brazos; otra de las cosas nuevas que serán habituales en su nueva vida como padres, los bebés agotan el cuerpo y también la mente.
― Dios... necesitamos un buen baño. ― Eddie susurro apenas entraron al departamento con Sleeper en sus brazos, andando a paso cansado y algo dolorido por las heridas que aún no terminaban de sanar, Venom adjudicó la tardanza en curarse gracias al agotamiento físico por el parto, y el nuevo consumo de nutrientes invertido en alimentar a su nuevo hijo. ―
― Eddie, creo que sería bueno un pequeño chequeo médico para ambos. ― Dan observó el caminar notablemente incómodo del periodista. ― No será nada invasivo, tan solo necesito estar seguro que ustedes están bien de salud.
― Una ducha caliente, necesito es una ducha caliente. Luego hablaremos sobre revisiones, Dan. ― Eddie lo miró con cansancio. ― No quiero ser grosero, pero... diablos, en verdad han sido muchas cosas al mismo tiempo desde que este niño decidió nacer, y mi cabeza solo piensa en ducharse, ropa limpia y una cama. ― Se dio media vuelta para ir a la habitación que había utilizado mientras estuvieron de reposo obligatorio. ―
― ¿Podemos cuidar al bebe mientras te duchas? ― Anne se ofreció al pensar en que un agotado Eddie no podría con todo. ―
― Están olvidando a V. ― Eddie palmeo su hombro derecho, sintiendo al simbionte unos segundos antes de que brotara en ese justo lugar. ―
― Nosotros estamos para ayudar a Eddie. ― Venom se mostró apenas sobre el hombro de su amante, afianzando la respuesta que les brindó a la pareja. ―
Dan y Anne no estaban muy seguros de que tan útil sería el simbionte en este nuevo reto de cuidar a un bebé "en apariencia" humano. Ya estaban un poco preocupados porque Eddie pudiera criar un niño, y si le sumaban a la ecuación un alienígena que no sabe nada de la dinámica humana sobre crianzas, la lógica les decía que debían tratar de ayudar.
Mientras ellos discutían sobre lo siguiente a ser útiles, en la habitación, Eddie dejo con mucho cuidado al bebé sobre la cama, dentro del moisés. Agradeció las insistencias de Anne sobre estar preparados cuando superaron el altercado de un posible parto prematuro.
― Ahora... ― Eddie miró al niño dormido, aún envuelto en la toalla. ―
La sensación de irrealidad que venía sintiendo desde que nació el bebé se asentaba, como el sedimento aquietándose en el fondo del agua, tomando su lugar. Realmente era aterrador pensar en que debían cuidar a ese pequeño, cubrir sus necesidades físicas, emocionales y económicas. Mientras lo miraba se fueron deslizando vagos recuerdos de su infancia con un padre descuidado y abusivo, una madre ausente a una muy tierna edad, tan tierna que Eddie no lograba darle un rostro. No tenía muy buenos recuerdos de su niñez, siempre trato de borrar, o al menos, tapar las cicatrices de una infancia poco agraciada. Era muy joven aun cuando se aventuró lejos de su hogar, intentando descubrir mundo, ser libre e independiente, pero en el fondo, la realidad era que él solo deseaba ser necesitado, apreciado, amado.
― Eddie, nosotros te amamos. ― El simbionte sobresalió más aún en su hombro, estirando varias extremidades por el pecho y cuello de su amante, acariciando, formando un espeso y cálido manto que emulaba un abrazo, consolando las sensaciones de vacío y soledad que empezaron a llenarlos. Sabía que Eddie tenía sus recuerdos desagradables bien guardados y que nunca salían a flote, hasta hoy. ―
― Lo sé, cariño. ― Sonrió un poco, llevando sus manos hasta el rostro del simbionte, juntando sus frentes. ― Sé que me amas, y que lo amas a él también, pero aún se ve tan irreal, tan increíble. No sé cómo lo haremos, tengo miedo de no ser bueno en esto.
― No somos tu progenitor.― Como una delicada serpiente fue estirando una de sus extremidades negras dentro del moisés, acariciando la mano del bebé. ― Nosotros lo amamos y él nos ama, lo sentimos.
― Quizás si puede ser diferente. ― Soltó el rostro de Venom para también estirar su mano, buscando acariciar la mejilla del bebé, se sentía tan tibia, suave. ― Sé que no somos perfectos, pero lo intentaremos. ¿Me ayudaras, V? ¿Me ayudaras a no olvidar que podemos con esto?
― Lo prometemos, Eddie. Siempre te recordaremos que podemos hacer esto. ― Sonrió ampliamente, mostrando sus afilados dientes, al mismo tiempo que emitía sensaciones agradables para ambos, tratando de mejorar los ánimos de su anfitrión. Las hormonas eran un torbellino ajustándose dentro de ellos luego del parto. ―
― Gracias, cariño.
― Podremos con él, y con más bebés también.
― Eh... ― Dio un respingo frente a la cama, alejando en un segundo toda sensación melancólica para ahora volverse un manojo de asombro y terror. ― ¡No hemos pasado ni 24 horas de haber tenido a Sleeper y ya me estás hablando de más bebés!
― Eddie, lo aceptaras en su momento. ― Venom le golpeó suavemente la frente con su cabeza, seguro que su compañero cambiaría de parecer en un tiempo no muy lejano. ―
― No habrá más bebés, ni uno más. ― Le señalo acusadoramente con su dedo índice. ― Mejor ayúdame a darnos un baño.
No estaba seguro si Venom le asaltó con esa loca idea para que el dejara de estar triste con su pasado, o sinceramente el simbionte tenía un naciente instinto paternal que le llevaba a desear más bebés. Sea cual sea el caso, no era divertido pensar en más niños cuando aún estaba tratando de comprender cómo harían con este pequeño, sin mencionar todas las incomodidades físicas que vivieron y que aún vivían. Eddie solo sabía que estaba agotado a un punto único, deseaba con el alma dormir un poco más, pero primero debían asearse, sacarse todos los vestigios del parto, como la sangre seca y el sudor pegado a su piel. También debían asear a Sleeper, cambiarle el pañal y vestirlo adecuadamente al frío clima otoñal que comenzaba a sentirse.
Eddie tuvo la gran idea de hacer todo de una sola vez, así que entró al pequeño baño privado de la habitación, abrió la llave de la regadera dejando que el agua corriera un poco, que se ajustara a una temperatura adecuada que no lastimara la piel de un bebé tan pequeño; mientras esperaba, rebusco entre las cosas de su hijo, encontrando lo que en su poco o escaso conocimiento le pareció lógico y necesario: una toalla limpia, jabón para bebés, un pañal nuevo y una muda de ropa abrigada.
Dejo todo sobre la cama, listo y a la mano para cuando saliera de la ducha, lo único que se llevó con él fue el jabón y la toalla. Tomo a Sleeper en sus brazos después de sacarle la toalla y el pañal que tenía puesto, acunándolo contra su pecho para que no perdiera calor mientras entraban al baño.
― V, puedes sujetarlo con mucho cuidado mientras yo me ducho primero, no quiero meterlo bajo el agua directamente. ― Miro como el simbionte sobresalía sobre su hombro, al mismo tiempo que estiraba varias extremidades negras, envolviendo el cuerpo desnudo de su hijo, como un pequeño ovillo donde quedó acunado protectoramente. ― Gracias.
― Está despierto. ― Venom observó con atención como el pequeño Sleeper abría sus ojos, tratando de buscar el origen de los nuevos y desconocidos sonidos que escuchaba, arrugando su frente en una clara muestra de incomodidad por la experiencia. ―
Se desvistió tan rápido como pudo para entrar a la ducha, sintiendo el calorcito agradable del agua cayendo sobre sus músculos cansados, pasando a limpiar su cuerpo rápidamente mientras veía de vez en vez como el capullo negro que había formado su compañero se mecía suavemente, intentando calmar los gorgoteos de molestia que emitía el bebé.
― Ya voy a cargarte, no llores. ― Eddie estiró su mano fuera de la ducha, acariciándole la cabeza, sintiendo como aquel contacto logró exactamente lo contrario a sus palabras. ―
Sleeper se estremeció dentro del manto negro que había creado su padre, retorciéndose un par de veces antes de empezar a llorar. Eddie intentó darse prisa en terminar con su aseo personal para poder ocuparse del bebé, pero el pequeño lloraba cada vez más fuerte, el periodista estaba seguro que Anne y Dan no tardarían mucho en querer saber qué le sucedía.
― Está realmente molesto. ― Al simbionte le era relativamente fácil captar las emociones tan básicas de su hijo con solo tocarlo. ― Date prisa, Eddie.
― Ya termine. ― Estiró sus manos para acercar a Sleeper dentro de la ducha, teniendo mucho cuidado de no quedar bajo el agua directamente. ― Shsss vamos a hacer esto rápido.
Sleeper seguía envuelto en las extremidades de Venom mientras Eddie fue usando una pequeña toalla de mano humedecida en el agua tibia, siendo lo más cuidadoso posible al pasarla por todo el cuerpo de su hijo, de pies a cabeza, eliminando los últimos vestigios de sangre seca pegados a su pequeño cuerpo.
― ¡Listo! ― Sonrió triunfante al terminar con su labor. ― Ahora si estamos limpios.
― Eddie, estamos sucios.
― Dond... ― Suspiro pesadamente al ver parte de su pecho y vientre bañado en finas líneas de líquido perlado, el estridente llanto del bebé solo causó una obvia reacción natural del cuerpo adaptado a su nueva labor de alimentarlo. ―
Sin más palabras Eddie tomó al niño entre sus brazos, meciéndolo un poco, entendiendo que solo se callaría de un modo. Volvió a suspirar llevando a Sleeper a su pecho, confiando en que el simbionte le sujetaba para ayudarlo a que el lograra limpiarse nuevamente, medio secarse el cuerpo con una toalla y salir de la ducha.
No fue nada fácil maniobrar con un bebé aferrado a su pecho sin ninguna intención de soltarse, así acabó sentado en la cama vistiendo al niño como mejor podían. Venom resultó sumamente útil cuando le ayudo a levantar las piernas de Sleeper para colocar el pañal nuevo, también colaboró al ponerle un monito cuerpo completo con botones que se abrían por el frente. Y Sleeper quedó listo y bien abrigado mientras Eddie seguía mojado, tiritando de frío y con solo una simple toalla amarrada a su cintura; otra de las cosas que se aprende a aceptar cuando eres padre: tu tiempo ya no es tuyo, le pertenece a ese pequeño ser que demandará sin límites tu atención.
― Hijo... muero de frio, necesito vestirme. ― Intento separarlo de él, consiguiendo que el pequeño empezara otra tanda de llantos muy potentes al sentirse interrumpido en su comida. ―
― Aún tiene hambre, Eddie.
― Demonios, no se llenará fácilmente. ― Masculló con resignación. ―
― Te dijimos que su metabolismo es más acelerado que el de un humano, necesita suficientes nutrientes.
― Entonces tendremos que comprar fórmula para bebés ― Lo movió a su otro pecho para intentar calmarlo. ―
― No hace falta, nuestro cuerpo está trabajando frenéticamente en ajustar el nivel calórico de la leche a sus necesidades, pronto estará perfecta, pero debemos aumentar nuestras comidas, más proteínas, Eddie.
― Es imposible que salgamos a buscar esas proteínas extras, lo sabes muy bien, V. ― Bajo la mirada lleno de duda. ― No podremos movernos fuera por un tiempo, sería riesgoso para Sleeper, un bebé tan pequeño no debe estar en la calle por la noche.
― ¿Comeremos más sustitutos?
― Si, cariño. Más sustitutos.
― Extrañamos el sabor de un buen cerebro... pulmones, páncreas.
Mientras Venom iba rememorando sus "comidas favoritas" Eddie podía sentir la innegable sensación de hambre en el simbionte, también como su misma boca empezaba a salivar como acto reflejo a las sensaciones de su compañero.
― Ahh... hey chico, con calma. ― Sintió como repentinamente Sleeper succionaba con desesperación y más fuerza, influenciado ante las sensaciones de hambre que compartieron sus padres. ― No te quedarás sin comida, nos encargaremos de solucionarlo.
― Percibe todas nuestras emociones y todo lo que sucede químicamente con nuestro cuerpo, Eddie.
― Me asustan un poco las capacidades que puede llegar a aprender con eso, si puede controlarme a mí, quizás lo haga con otras personas, volverse un manipulador. ― Dio un suspiro largo, sin quitar la mirada del pequeño. ―
― Le enseñaremos lo bueno y lo malo, como aprendimos nosotros. ¡Solo comerá chicos malos!
― ¡El no comerá ningún humano, ni bueno ni malo! ― Eddie se escandalizó ante la mínima idea de ver a su hijo haciendo algo así: canibalismo. ― ¡Se alimentara como un humano normal!
― Necesita nutrientes, su parte simbionte lo pide, Eddie.
― Un paso por vez, cariño. Aún estoy procesando como alimentarlo sin morir en el intento. Cuando crezca un poco más pensaremos en otras comidas.
La discusión terminó cuando el frío hizo temblar más aún a Eddie mientras el pequeño continuó comiendo feliz, sin inmutarse por los movimientos que hacía su progenitor en un vano esfuerzo por intentar secarse el cuerpo para no seguir muriendo de frío.
― Sujetaremos a Sleeper mientras nos vestimos.
Eddie observó como el simbionte hacia una rudimentaria cangurera con sus extremidades retráctiles, manteniendo al bebé fijo en su lugar contra su pecho.
― Al menos tendré las manos libres para vestirme.
Eddie le sonrió en agradecimiento, poniéndose cuidadosamente de pie para terminar de secarse, sintiendo un dolor débil en su baja espalda y muslos, algo parecido a lo que uno sentiría después de una extenuante sesión de ejercicios físicos. El periodista no le prestó mucha atención, suficiente con la extraña sensación de ser succionado y vaciado que ejercía el bebé cuando se alimentaba. Entre movimientos muy cuidadosos logró ponerse ropa interior, un pantalón de pijama y una franela ancha que no pudo terminar bajar de su pecho hasta que Sleeper sació su apetito.
― Parece que le hubiéramos drogado, mira su cara, como un gordito feliz después de una gran comilona. ― Eddie bromeó al ver la carita de Sleeper, ya dormido con su pequeña boca manchada de los últimos vestigios de comida y su cuerpo retozando entre sus brazos. ―
Acabaron acostados en la cama con el bebé rendido sobre su pecho, dándole suaves palmadas en su espalda para hacerlo eructar. Luchando con el sueño que le ganaba la partida, ni el hambre que comenzaba a sentir Eddie podía obligarlo a levantarse de esa cama.
― Duerme, amor. Nosotros cuidaremos de Sleeper. ― Venom fue sujetando al bebé entre sus extremidades negras, moviéndolo de lugar hasta dejarlo acostado junto a Eddie. ―
― Solo dormiré un poco... debemos comer algo. ― Balbuceo más dormido que despierto, sintiendo como el simbionte se expandía por su cuello, pecho y vientre en una fina capa que emitía un calorcito agradable, pasando también hacer lo mismo con Sleeper, ocupándose de que su anfitrión e hijo pudieran dormir cómodos. ―
Mientras dormían, Venom se quedó acurrucado entre ambos, como un perro fiel echado a los pies de la cama de su dueño, esperando con paciencia a que despierte. Sintiendo el respirar acompasado de ambos, detallando cómo el corazón de su hijo latía mucho más rápido que el de Eddie, como también hacía movimientos involuntarios de succión con su pequeña boca, además de tratar de comprender a la parte simbionte del bebé que se conectaba a él. En su planeta los simbiontes se comunicaban tocándose entre sí, transmitiendo pensamientos y químicos, casi inmediatamente después de nacer podían hacerlo, pero nunca se quedaban con su prole lo suficiente como para comunicarse, para entenderse; así que todo esto era tan nuevo para Venom, intensificando su capacidad de comprender los sutiles cambios emocionales y químicos del bebé, sintiéndose orgulloso de saber cuándo Sleeper tenía hambre, estaba molesto o feliz, pero aun no conseguía una retroalimentación al respecto, todo era en una sola vía; quizás el lado simbionte de su hijo aún estaba muy inmadura para comprender que también podía responderle. Ya tendría tiempo de ayudarlo a entender, se emocionaba al pensar cuando Sleeper fuera capaz de controlar su herencia genética, enseñarle cosas de simbiontes, quizás no podría enseñarle a cazar y comerse chicos malos, eso ponía notablemente histérico a Eddie, pero si enseñarle otras cosas, cosas que sospechaba que su pequeño niño podría hacer: como tomar una forma menos humana. Recordaba que al inicio de todo esto Sleeper era una masa de células amorfas que luchaban entre ser humano y ser simbionte dentro del vientre de Eddie, que solo al mes de la concepción tomo control su lado humano, pero de vez en vez allí dentro, él podía sentir como el bebé dejaba salir a una parte de su forma simbionte, cuando estaba muy alterado, cuando se asustaba, especialmente cuando corrió peligro su vida.
Eddie despertó totalmente alterado por las sensaciones de alerta que daba el simbionte en su cabeza, retumbaba como un taladro enorme que gritaba su nombre, cuando por fin pudo abrir los ojos en medio de la oscuridad de la habitación noto como Venom estaba con su hijo, lo mantenía cargado entre varias de sus extremidades que parecían temblar y erizarse a la medida que lo llamaba. El instinto de Eddie fue tomar al bebé entre sus brazos, pero Venom hizo visible su rostro desde su hombro, mirándolo intensamente, evitando que lo tocara.
― ¡Eddie! El bebé se derrite.
― ¿Qué diablos? ― Su cabeza aun saturada en las sensaciones confusas que le daba Venom no procesaba la frase. ― Déjame cargarlo.
― Eddie, se está derritiendo, se sale su parte simbionte. ― Finalmente el simbionte dejó al bebé en la cama, permitiendo que Eddie lo viera. ― ¡Mira!
Entre nervios el periodista encendió la pequeña lámpara de noche junto a la cama, necesitaba ver que tanto anunciaba Venom con angustia. Su rostro pasó por una gama de expresiones que iban desde el susto, asombro y duda, mirando a su bebé que estaba empezando a hacer amaino por despertar.
― V, cariño. Cálmate, Sleeper no se está derritiendo. ― Eddie se llevó la mano al rostro, restregándose los ojos para después levantarse con cuidado de la cama. ― Está sucio, no colocamos bien el pañal y se salió lo que hizo. Cuídalo mientras busco las cosas para cambiarlo.
― ¡Eso no puede ser mierda humana! ¡Es negra! la tuya no es negra.
― Dios... ― Eddie suspiro cansado, había despertado más agotado de lo que se acostó. ― No sé porque es negra, de acuerdo, pero no necesito que te alteres así.
― ¡Llama a Dan! él es médico de humanos, no puede ser normal que sea negra, parece algo muy malo. ― Señaló con una de sus extremidades la mancha negra que había en las sabanas y parte del trasero del bebé. ―
― No te detendrás de resonar en mi cabeza hasta que vayamos con Dan. ― Gimió derrotado, sabía que Venom no se calmaría hasta que resolvieran el misterio de la defecación color negro de su hijo. ―
Sin más palabras el simbionte volvió a cargar al bebé entre sus extremidades, sin prestar atención en lo más mínimo a que estuviera sucio y que Eddie intentará detenerlo para al menos limpiarlo. Venom prácticamente tomó control de su cuerpo, obligándolo a salir de la habitación, caminando hasta la de su ex, deteniéndose en la puerta.
― Al menos toca la puerta, no sabemos si están dormidos. ― Eddie no deseaba conseguirse con alguna escena íntima que perjudicara la convivencia en esa casa. ―
Venom golpeó la puerta con otra de sus extremidades, al tiempo que empezó a mecer a Sleeper que ahora sí había despertado y comenzó a llorar. Cuando Anne abrió la puerta de su habitación se consiguió con una muy peculiar escena: Un Eddie despeinado y con el rostro ojeroso, saliendo de él muchas extremidades de Venom que formaban una especie de capullo donde era evidente que estaba el bebe llorando a todo dar, y la cabeza flotante de Venom que parecía muy ansioso por cómo se movía sobre el hombro de su amante.
― ¿Qué sucede? ― Anne enseguida se hizo a un lado para que Eddie entrara, estaba claro que necesitaba algún tipo de ayuda por su aparición repentina. ―
― Eddie. ― Dan estaba sentando en la cama, ya listo para levantarse cuando los vio entrar. ―
― ¡Su mierda es negra! ― Venom gruño en un tono notablemente angustiado. ―
― ¿Como? ― Anne miró a su esposo buscando una respuesta tanto como Eddie y Venom. ―
― El bebé se hizo y es de color negro, Venom está realmente volviéndome loco por ese hecho y necesito que nos digas si es normal o no, yo no sé nada de esto. ― A Eddie se le hizo un nudo raro en su garganta, estaba temblando un poco, tendría un ataque de ansiedad por sentirse inútil al tratar de calmar al simbionte y ahora también a su hijo que lloraba desconsolado y sucio, esto era mucho para él. ― ¿Es malo que sea así? ¿Hice algo mal? Yo solo le di el pecho... y más nada, no hice más nada para que sea así.
― Ok... vamos a calmarnos antes que nada. ― Dan se levantó de la cama, pasando a darle un par de palmaditas en el hombro al pobre hombre que estaba frente a él, se veía cansado y notablemente estresado por todo eso. ― El bebé está bien, no has hecho nada malo, Eddie. Solo hizo su primera evacuación, siempre es de color negro y parece un alquitrán pegajoso.
― ¿No tiene nada malo?
― Así es, Venom. No tiene nada malo, quizás haga de color negro por un par de días más, pero luego será de otro color.
― Me siento tonto en hacer este escándalo por eso. ― Con mucho cuidado Eddie saco al bebe de entre las extremidades del simbionte, acunándolo entre sus brazos, sin importarle mucho que estuviera sucio. ―
― No hay problema, pero creo que es mejor que revisemos al bebé, puedo hablarles de algunas cosas que quizás no sepan, y así no tendremos que pasar estos sustos sin necesidad. ― Dan le hablo con cuidado, no quería alterar a los nuevos padres por su deseo de revisar la salud del bebé. ―
― Me parece razonable, lo limpiaremos y podrás revisarlo. ― Eddie vio como el simbionte asentía con su cabeza, aceptando la decisión. ― Es mejor saber esas cosas curiosas de los bebés, no sabíamos qué podía hacer de ese color.
― Nueva información, Eddie. La mierda humana viene en varios colores.
Continuará...
¡Bueno, he regresado! más llena de energías para este nuevo arco, decidí dejarlo en Nobis para que no perdamos el hilo de todo, además de que los nuevos lectores no se pierdan. Quiero darles las gracias por su paciencia, por los mensajes que recibí de apoyo, de cariño y fuerza ante la situación que estamos afrontando aquí en Venezuela, de verdad son parte vital para poder seguir adelante, y pensando en cosas mejores, espero les gustara el nuevo capítulo. Iré mostrando como Eddie y Venom afrontan el nuevo rol, como no es tan fácil pero también como está lleno de amor ese camino ¡Nos leemos prontito! ¡Los quiero!
