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En busca del pasado
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros; así como los de X-men pertenecen a MARVEL. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Luego de ciertos sucesos que ocurrieron en su vida, Wolverine recuerda retazos de su pasado y, entre ellos, quienes son sus familiares. ¿Se imaginan a Logan siendo un Potter? ¿Y viniendo a Londres en busca de su hermano y padre? ¿Que será de él al saber que Lord Voldemort ha destruido todo lo que una vez amo? Solo Albus Dumbledore le da una esperanza, al decirle que no esta solo en el mundo.
-.Situado luego del 4to libro de HP.-
Parejas: Logan Potter (Wolverine)/Sirius Black, Remus Lupin/Lucius Malfoy (lo sé… no me peguen, es más fuerte que yo ToT) Severus Snape/Remy LeBau (Gambito) Charlie Weasley/Warren Kennet Worthington III (Arcángel) (dedicado a mi beta Angeli, Bill Weasley/Scott Summer (Cíclope) y las que vayan apareciendo ¬¬U
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, mucho amor y un tío y padrino bastantes posesivos. ¬¬ Esto es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo, así que no quiero quejas ¬¬.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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--´--´--´--´--´--´X-MEN/HP--´--´--´--´--´--´
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Capitulo 11: Navidad y sorpresas mágicas.
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-Oh… eso es… interesante.
Logan frunció el ceño mirando al director. Albus Dumbledore sonreía mientras sus ojos brillaban, estallando un caramelo de limón en su boca.
-Que Sirius se este sintiendo mal hace meses no me parece interesante, más bien preocupante, Albus.- gruñó.- ¿Tienes alguna idea de que le esté pasando?
-Oh, por supuesto que lo sé, o al menos creo tener una idea.- sonrió.- Mi muchacho, has vivido mucho tiempo en el Mundo Mágico. Supongo que sabes que los magos hombres también pueden concebir, ¿cierto?
El rostro del mutante palideció.
-Pero… eso es imposible.- balbuceó.- Eso solo ocurre entre magos.
-Logan, ustedes tienen sangre mágica por sus venas, la que solamente ha mutado para darle poderes especiales. Solo debes tener algo de magia por las venas para poder fecundar a otro mago.- sonrió.- Por otro lado, Sirius es un mago sangre pura, eso aumenta las probabilidades.
-¿Cómo podemos comprobarlo?- preguntó ansioso.- Sé que no podemos llevarlo con Pomfrey.
-Pídele a Severus una poción para saber si estoy en lo cierto. No le costará nada hacértela.
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-.Mazmorras.-
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Enarcó una ceja al terminar de escuchar el pedido de ese odioso mutante. Aunque una ligera alarma se prendía en su mente. Sabía que había dejado una importante información de lado mientras se revolcaba con su pareja.
-¿Estás seguro que pueda ser eso?- preguntó tratando de mantener la compostura.
-El viejo me lo dijo.- se encogió de hombros.- ¿Me la vas a hacer o no? Necesito saber si es eso lo que tiene Sirius.
-Ven a buscarla mañana por la tarde, Potter.- siseó.- La tendré preparada para entonces.
Cuando Logan se retiró, Severus se apresuró a preparar esa poción, con una cantidad mayor a la requerida por el otro mutante. Se maldecía una y mil veces por no haber pensado en eso antes. Con la cantidad de veces que había tenido relaciones sexuales con Remy bien podía estar experimentando lo mismo. Aunque, siendo que las torturas del Lord se repetían con cada reunión, las probabilidades eran muy pocas. Sin embargo, un niño engendrado con magia era difícil de concebir, como muy difícil de perder una vez que pasaban las tres primeras semanas de gestación.
-¿Qué haces, précieux?- susurró Gambito, abrazando a Severus por la espalda.
-Una poción que sirve como prueba de embarazo.
-Oh…- sonrió.- ¿alguna alumna ha hecho de las suyas?
-No, de hecho esta poción es para saber si el perro pulgoso esta preñado.
El mutante se alejó mirando ceñudo a su pareja.
-Pero Sirius es un hombre…
-Magia, Remy.- fue lo único que masculló Snape.
Una mano detuvo el corte de las hojas que estaba llevando a cabo. Levantó la mirada y vio una extraña seriedad en el rostro del más joven.
-¿Tú podrías…?
-No lo creo.- sacudió la cabeza.- Para gestar un niño debes ser una mago saludable…- hizo una mueca.- Sinceramente, mi trabajo de espía no me hace un mago saludable, precisamente.
Un incomodo silencio se estableció en la mazmorra, solo cortado por los ocasionales sonidos que hacía el pocionista mientras preparada el líquido. Remy miraba su trabajo, perdido en sus pensamientos. La verdad es que su corazón había saltado en pánico cuando Severus le había dicho (a su manera) que los magos hombres se podían embarazar. Sin embargo, luego de escuchar lo que su pelinegro le dijo con respecto a su trabajo, una extraña desilusión se apoderó de él. ¿Es que en verdad esa pequeña posibilidad de tener un hijo con Severus le había gustado?
-…sin embargo,- siguió el mago después de mucho tiempo.- Voy a tomarla para asegurarme.
-¿Cuándo?- preguntó ansioso.
El Slytherin levantó la cabeza y enarcó una ceja al mirar a su novio.
-Por la tarde de mañana.
-¿Puedo estar contigo para ver los resultados?
Snape frunció el ceño, extrañado de ver esa actitud en el francés. No le quedó de otra que asentir con la cabeza.
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--´--´--´--´--´--´X-MEN/HP--´--´--´--´--´--´
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Un deslumbrante, apuesto y bien vestido pelirrojo entró a la casa ubicada en Grimmauld Place Nº 12. Al verlo entrar Scott frunció el ceño hasta formar una sola línea.
-¿Y que tal estuvo la noche?- Hestia preguntó sonriendo maliciosa.
-Perfecta. Era una hermosa dama, aunque un tanto tímida. Pero no es nada que no pueda solucionar.- sonrió radiante.
-Eres todo un caso, Bill.- rió ella.- No se como encuentras tiempo para una cita con todo lo que tenemos encima.
El pelirrojo se encogió de hombros y subió a su habitación sin intercambiar una sola mirada con Scott. Desde aquel incidente de su primera vez, el moreno se había negado siquiera a dirigirle la palabra al pelirrojo. Sabía que estaba actuando infantilmente, porque no estaba enojado con Bill, sino consigo mismo, por haber sucumbido a las caricias del otro hombre. Por haber hecho eso siendo que su fallecida prometida aún estaba presente para él. O eso es lo que él quería pensar…
Y ahora esto… estaba rabiando porque el auror acababa de tener una cita con quien sabe que zorra. Gruñó enfadado y subió a grandes zancadas a la habitación que compartía con el otro. Entró y cerró de un portazo y se sentó con los brazos cruzados en su cama.
El aliento se le fue cuando, quince minutos mas tarde, el mayor emergía del baño completamente mojado y con solo una pequeña toalla alrededor de su cintura y otra secándose el cabello.
-¿Deseas decirme algo, Scott?
-No…- murmuró.- ¿Por qué lo preguntas?
-Solo decía… como estas con la boca abierta.- sonrió.
El moreno lo fulminó con la mirada.
-¿Qué tanto hiciste esta noche?- siseó sin poder resistirse.
- Esta noche…- sonrió soñador, a propósito. Se felicito internamente al ver la furia celosa a través de aquellos lentes rojos.- Salí con una chica. ¿Por qué?
Summers se negó a conectar miradas, desvió el rostro mirando por la ventana.
-¿La besaste…?- susurró después de un tiempo.
-Por supuesto, no sería yo si no probara los labios de una cita.
El mutante volvió a mandarle la peor de sus miradas y prácticamente arrolló al divertido mago para poder entrar al baño y cambiarse. Ya era bastante tarde y él se había quedado esperando como idiota a que el pelirrojo regresara. No sabía porque se torturaba de esa manera, pero se había quedado esperando, en vano, a que el otro llegara antes de su cita, diciendo que había sido espantosa.
Cuando salió del baño, cambiado de ropas por su pijama, notó que la luz estaba apagada y la silueta del auror se veía en la cama que le pertenecía, gracias a la ligera luz del baño. Frunció el ceño inseguro de que hacer. Era claro para él que no había disfrutado para nada que Bill tuviera contacto con otra persona que no fuera él mismo. Suspiró amargamente y se encamino a su cama.
Bill sonrió de lado al sentir la mano que tocaba a tientas su cuerpo, se giró atrapando esa mano e instó al chico para que se acostara. No se dijeron nada, solo se entregaron a la pasión que sentían, dejando las palabras para después. Lo que ahora necesitaban era unir sus cuerpos hasta el cansancio.
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-.Hogwarts.-
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-Deberías decírselo, Draco. ¿Qué pierdes con intentarlo?
-Ya te dije que no es lo mismo, Blaise.- siseó enfadado, apartando su mirada de aquel sonriente moreno.- Tú relación con el Weasel nunca fue como la que yo tengo con Potter. No hay esperanzas de que corresponda a mis sentimientos.
-Nunca lo sabrás si no lo intentas.- comentó Theodore.
-Ya les dije que no insistan…- masculló.
-Draquito, tú no eres así, cielo. Se que no eres un Gryffindor, pero tampoco nunca te has quedado de brazos cruzados cuando quieres algo.- dijo Pansy, mirándolo con condolencia.
-Dejen de meterse en mis asuntos. Potter y yo jamás podemos ser otra cosa que rivales.
-Oh, vamos. Se llevan más que bien durante las reuniones del ED, solo debes aflojar un poco tu carácter de cabrón inaguantable, seducirlo y lo tendrás comiendo de tu mano.
-¡Vete a la mierda, Zabini!- gruñó el rubio.
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-.Mesa de Gryffindor.-
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-No, George.- gimió Cedric, espantado porque su novio estaba mordisqueando su oreja frente a toda la escuela.- Aquí no, todo el mundo nos ve.
-Eso es exactamente porque lo hago.- susurró apretando el agarre por la cintura.- Quiero que todos sepan que eres mío. Sobre todo la Chang esa.- gruñó.
Diggory dirigió su mirada a la mesa de Ravenclaw y comprobó que Cho los estaba mirando con una mueca asesina en su rostro. Sonrió de medio lado y se acomodó para recibir mejor las caricias del gemelo.
-Soy todo tuyo entonces.
-John, mi encendedor andante.- ronroneó Fred.- ¿Vas a permitir que mi hermano de semejante espectáculo… sin hacerle la competencia?- sonrió acercándose sensualmente al cuerpo de su novio.
-Ni se te ocurra.- siseó con el ceño fruncido.- Yo no soy exhibicionista, lo que quieras lo haremos lejos de ojos curiosos.
-¿Lo que quiera…?
-No sean asquerosos, Fred, George. Hay niños aquí.- gruñó Ron.
-Awww… Ronnie.- arrullaron ambos.- ¿Por qué nos reprendes?- siguió George- Deberías tomar notas de lo que hacemos para poner en práctica con tu novio Sly.
-¡¿Novio Sly?!- saltó Ginny.
-Oh, ¿no sabías…?- Fred sonrió apretando disimuladamente un muslo de Pyro, quien saltó en su asiento.- Atrapamos a Ronnie en posiciones bastante comprometedoras con el Slytherin: Blaise Zabini.
El aludido respingo en su mesa al ver que todas las miradas de los leones se dirigían hacia él. Ron, por su parte, se ruborizó hasta las orejas.
-No nos habías dicho nada, Ronald.- había una nota de reproche en su voz, sin embargo Hermione sonreía.
-Estaba buscando el momento adecuado.- musitó.
-Bien… entonces… felicidades, compañero.- murmuró Harry, saliendo del shock.
Y así siguieron todas las felicitaciones, para consternación de Ron, quien estaba más ruborizado si es que cabía la posibilidad.
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-.Límites de Bosque Prohibido.-
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-Entonces… ¿ya no te confundo?
Warren solo agitó su cabeza en negación.
-¿Y como debo tomar eso?
El rubio se encogió de hombros. Charlie suspiró.
-¿Quieres que intentemos algo…?
El otro agachó la cabeza y se ruborizó, todavía negándose a hablar.
-Podría besarte para ver si te decides…- tanteó.
Los ojos azul-verdosos se levantaron sorprendidos y anhelantes, algo que encantó al pelirrojo. Con un imperceptible asentimiento el mutante dio su permiso. Ambos estaban sentados en el césped junto a uno de los grandes árboles que pertenecían al siniestro Bosque que rodeaba el castillo de Hogwarts.
Sin poder dejar de sonreír ante lo extraño del asunto, ya que le parecía haberse transportado al pasado… cuando era un adolescente que tenía su primera cita y tenía que convencer a la virginal muchacha para besarla. Solo que la cosa era diferente ahora, él ya estaba en edad para casarse y el de allí en frente no era una virginal muchacha. Aunque, estaba seguro de que si era virgen, al menos en cuanto a relaciones homosexuales se tratara. Algo que complacía a Charlie Weasley sobremanera.
Como ambos estaban sentados uno frente al otro, el domador de dragones solo tuvo que inclinarse un tanto para poder juntar sus labios con el otro. Notaba el nerviosismo de Warren, por eso solo dejo que sus labios se tocaran antes de ir más allá. Cuando lo sintió relajarse, se aventuró a colocar una mano sobre una de las mejillas pálidas, acomodando la rubia cabeza para profundizar el beso. El mutante gimió y permitió la entrada de la lengua contraria. Sintiéndose victorioso por ese gesto, Charlie fue empujando el otro cuerpo hasta acostarlo en la hierba. Había encantado especialmente ese lugar para que no tuviera nieve y estuviera cálido, ya que las nevadas propias del invierno y la próxima Navidad ya estaban presentes.
Se besaron durante largos minutos, degustando a conciencia la boca del otro, gustosos de al fin poder besarse, rompiendo aquella tensión que se venía dando cada vez que estaban cerca. Fue el Weasley quien rompió el beso para luego conectar sus ojos castaños con los del otro chico.
-¿Aún estás confundido?- susurró.
Warren sacudió su cabeza.
-Bésame…
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-Bien… no te lo había dicho, pero ayer hablé con Dumbledore y me dijo que es lo que te puede estar pasando, Sirius.
Snuffles levantó la cabeza, cruzó sus patas delanteras y volvió a acomodar su hocico con ellas.
-Quisiera hablar contigo al respecto, Sirius.- gruñó Logan enfadado.- Es algo eh… serio.
-¿Serio…?- preguntó preocupado, volviendo a su cuerpo humano.
-Depende de cómo quieras tomarlo.- dijo el otro, sentándose junto a su pareja.
-No entiendo, dime ya que pasa.
-El director dice que puede ser que estés embarazado.- murmuró. Bueno, el siempre decía que no era bueno en eso del tacto para dar noticias.
-Oh…
-Le pedí a Snivellus que me hiciera una poción para saber si eso es lo que sucede.- suspiró y sacó el pequeño frasco de líquido azul brillante del bolsillo de su chaqueta de cuero.
Black palideció mirando con aprensión el objeto.
-Siri…- susurró Potter, tomando las manos de su pareja.- Estoy aquí ahora y no voy a volver a dejarte. Sea cual sea el resultado, voy a apoyarte en todo. Un hijo siempre es bienvenido, aún en tiempos de guerra…
-¿Lo dices en serio…?
-Nunca he hablado más en serio en mi vida.
El más joven asintió inseguro y compartió un casto beso con su pareja.
-Debemos poner la poción en un recipiente. Según Severus debes poner una gota de tu sangre para que se mezcle con el líquido y el color nos dirá si estas esperando o no.
Ambos inspiraron nerviosos cuando la poción comenzó a cambiar de color, luego de entrar en contacto con la sangre del mago.
-¿Y bien…?- preguntó acojonado el pelinegro-azulado al notar el mutismo de su pareja.
-Positivo, mi amor.
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-.Mazmorras. -
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Snape miraba el recipiente como si se tratara del mismísimo demonio.
-¿Vas a haceglo ya?- gruñó Remy, ansioso por saber.
-No estoy seguro de querer comprobar algo que no creo que esté pasando. No he tenido síntomas ni nada.
-Ayeg comiste el chocolate que te regalé. En todos estos meses que llevo tratando de conquistgte nunca los habías probado siquiera.
-Es porque odio el chocolate.- gruñó, sintiendo alarma en su pecho.
-¿Lo vez?- sonrisa de lado.- ¿El embagazo masculino es igual al de las femmes? ¿Puede seg que hayas tenido un antojo?
Severus sacudió su cabeza y, tras un largo suspiro, pinchó uno de sus dedos, permitiendo luego que una gota de su sangre entrara en contacto con la poción que preparara el día anterior. Indudablemente, ambos líquidos se mezclaron.
El pelinegro estrelló su cabeza contra la madera de la mesa, Remy no pudo decir si el sonido que salió de su garganta fue un gruñido o un gemido.
-¿Qué pasa?- preguntó mirando la poción, ceñudo. Era de un color verde muy bonito.- Dime…
-Si la poción sigue azul es porque nada pasa…- murmuró Severus. Levantó la cabeza para mirar a los ojos a su pareja.- Verde saludable es positivo.
Se instaló un incomodo silencio para el pocionista, ya que no podía leer la reacción del mutante, su cara era ilegible. Suspiró negando con la cabeza. Eso estaba mal, muy mal, él no podía gestar a un niño siendo quien era. El Lord no se lo permitiría, estando en estado no era útil como Mortífago, a pesar que a él solo lo necesitaban para pociones y para llevarle información de lo que ocurría Hogwarts, nunca para incursiones en barrios muggles. Pero, simplemente, eso era algo inadmisible para su Señor, sobre todo cuando se enterara que el otro padre de su niño no era otro que un mutante amigo de Logan Potter. Estaba seguro que el mismo Voldemort se iba a encargar de hacerlo abortar si es que seguía adelante con el embarazo. Debería hablar con Dumbledore cuanto antes.
-Puedes quedarte tranquilo…- comentó intentado que su voz sonara neutral- No voy a tenerlo.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!- Severus se sobresaltó al ver la alarma en el rostro de Gambito.
-Soy un espía, Remy.- negó con la cabeza.- El Señor Oscuro no permitirá que yo tenga un hijo, mucho menos si llega a enterarse de que tú eres el padre.
-Pero puedes hablar con el viejo, decirle que es lo que está pasando, estoy seguro que puede ayudarte. ¿Acaso no tienen otro espía en sus filas? El puede hacerse cargo de todo hasta que nazca el bebé.- la desesperación en LeBeau era evidente, ya que ni siquiera su acento francés estaba presente mientras hablaba.
-No te entiendo…
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Tu reacción. Hablas como si realmente desearas al bebé.
-Lo hago.- dijo el mutante muy seriamente.
Severus se tomó sus segundos para recuperarse del shock que le causaron esas rotundas palabras. Una pequeña esperanza creció en su pecho, pero la desplazó enseguida. Eso no era correcto, no podía permitirse el lujo de gestar a un niño en este momento.
-No voy a dejarte abortar.- gruñó Remy, sus pupilas rojas brillando extrañamente. Se acercó hasta Severus y atrapó la estrecha cintura en un movimiento brusco.- Desde que me dijiste ayer que había esa posibilidad lo he estado pensado. Quiego tener un niño y si él ya esta en camino… no voy a dejag que lo mates.
-¿Acaso no entiendes?- siseó, mitad irritado mitad agradecido por esa reacción.- No solo su vida está en peligro, sino también la mía, Gambito. Si el Lord se llega a enterar…
-No se va a enterar… vamos a hablar con el viejo.
Sin escuchar las replicas de su pareja, el mutante castaño arrastró a Severus hasta la oficina del director de Hogwarts.
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Una semana después de recibir esas noticias, la Navidad había llegado. Solo unos pocos alumnos habían decidido quedarse en el colegio y otros, como Harry y compañía, habían salido para pasar las fiestas en familia. El lugar en cuestión era la vieja Mansión Black. Todos estaban allí, menos Hermione, aunque había prometido estar allí el día 26.
Decir que se habían sorprendido cuando Draco Malfoy se les unió en la estación para llegar todos juntos a Grimmauld Place era decir poco. Ron miró todo el camino de vuelta al rubio como si no se creyese que en verdad estuviera allí. Ni siquiera los ocasionales codazos de Ginny lograron sacarlo de su estupefacción. Y ya para cuando llegaron, la pelirroja tuvo que detener la futura caída de su hermano cuando vio a Lucius Malfoy compartir un beso apasionado con Remus Lupin.
Harry y Draco hicieron una idéntica mueca, mezcla de sorpresa, agrado y asco, al ver la escena.
-Muévanse.- gruñó Logan, esperando que se abriera un gran hueco para que pasara su pareja.
Los adolescentes más Sirius bufaron y giraron los ojos, desde que se enterara que iba a ser padre, Logan estaba insoportablemente cuidador. No permitía que Sirius corriera a sus anchas cuando estaba transformado en su forma de animago, es más, mientras menos se trasformara mejor para el mutante. Aunque, lo que le gustaba a Black era ser consentido por su novio, eso si era bueno. Logan era tosco y a veces bruto, pero cuando quería podía ser muy cariñoso y complaciente. Algo que, definitivamente, Padfoot estaba disfrutando.
-Oh, ya están aquí.- murmuró Remus avergonzado.
-Oui, hace como cinco minutos.- LeBeau sonrió malicioso.- Pego como estaban tan entretenidos no se diegon cuenta.- guiñó un ojo.
Lupin se ruborizó hasta las orejas mientras Lucius le lanzaba la peor de sus miradas. Afianzó el agarre sobre la cintura de su licántropo y procedió a saludar a su hijo y demás. Ignorando olímpicamente a Logan.
La repartición de los cuartos para los chicos fue dificultosa. La casa era grande, pero tambien iba a albergar a muchas personas para esas épocas de fiesta, por ello, tras una difícil decisión, Molly puso a Harry y a Draco en una misma habitación (para horror de ambos) y a Ron y Ginny en otra. Los gemelos estaban en una misma habitación, la pelirroja se aseguró de decirles que no se atrevieran a hacer de las suyas y mucho menos a cambiarse de lugar con John, avergonzando al joven por lo que eso implicaba.
Para cuando la cena de Navidad llegó ya todos estaban más o menos habituados a compartir casa con tantas personas. Ya todos sabían de la relación de Warren y Charlie, la de tira y afloje de Bill y Scott, la sorprendente de Remy y Severus y del niño que venía en camino para la pareja Potter-Black. Eso sin contar con la de los gemelos y Ronnie.
Todos estaban alrededor de la mesa vestidos con sus mejores galas. Los Malfoy eran quienes más llamaban la atención, ya que su nobleza los obligaba siempre querer resaltar. Por lo mismo, Logan había obligado a Harry a ponerse una hermosa y costosa túnica negra, para no ser menos que los rubios.
La Señora Weasley había puesto empeño en remodelar el comedor para realizar la fiesta en ese lugar, dejando de lado la cocina, donde eran que comían antes. El comedor era bonito, pero se podía notar aún lo siniestro que fue cuando los viejos Blacks vivían allí. Sin embargo, los arreglos Navideños, las Hadas y demás cosas lograban opacar todo lo malo, ya que tambien se incluía el espíritu navideño y feliz que reinaba en el lugar a pesar de que afuera había una guerra, olvidada solo por hoy.
-¿Esta bien que comas eso, précieux?
Severus se tensó en su asiento y miró para todos lados, suspiró tranquilo al ver que nadie prestaba atención a las palabras de su pareja.
-Deseo comer esto, Remy. Deja de fastidiar.- gruñó.
Al final, Dumbledore había encontrado una solución (como siempre) y le había proporcionado un hechizo que protegería al niño en caso de tortura hasta que el pocionista llegara a los seis meses. Era entonces cuando debería revelar su verdadero lado y abandonar todo. Lamentarían perderlo como espía, pero Albus entendía que Severus ya había tenido demasiado y se merecía tener a ese bebé.
-Oh…- sonrió tiernamente.- ¿Nuestro bebé tiene antojos?
Aquello sirvió para que la mesa entera enmudeciera. Severus no necesitó levantar la cabeza para comprobar que todos los miraban estupefactos e incrédulos. Se masajeó el puente de la nariz procurando calmar su enojo. Hasta podía jurar que de seguro Dumbledore sonreía mientas sus malditos ojos azules brillaban divertidos.
-¿Perdón…?- Remus fue el único que se había recuperado.- ¿Has dicho bebé?
-Si… Sev esta embagazado de nuestro hijo.- frunció el ceño al ver la palidez de algunos.- ¿Qué pasa?
-Remy…- siseó Severus.- Te dije que era un secreto.
-Oh…- sonrió apenado.- Pego aquí estamos todos en familia, ¿no? Ellos megecen saber que estamos esperando un niñito.
Snape gruñó y siguió con su comida, aún sin atreverse a mirar la cara de los demás.
-Oh, Merlín…
-¡Sirius!
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-¿Qué haces, Potter?- siseó Draco, frunciendo el ceño.- Entra de una vez.
-Es que…- pestañeó confundido.- No puedo moverme.
Draco avanzó hasta la entrada de la habitación que compartían y se encontró con que él tampoco podía moverse. Miró a Harry y se ruborizó ligeramente al notar que tan cerca estaban.
-¿Qué mierda es esto?
-Oh, mira cielo.- Ambos chicos respingaron y giraron para ver la sonrisa maliciosa de Fred Weasley y la semisonrisa de John Allerdyce.- Otros incautos que han caído en la trampa de nuestros efectivos muérdagos mágicos de Navidad.
Harry y el rubio levantaron la cabeza y vieron el dichoso muérdago adornar la entrada de su habitación.
-¡¿Cómo se les ocurre ponerlo en la entrada de nuestra habitación?!- chilló Draco, rojo de vergüenza e indignación.
-Oh, vamos es Navidad.- John sonrió tomando la cintura de Fred.- Que lo disfruten…
-¿Disfrutarlo…?
-El hechizo solo se rompe si se besan en los labios… por más de tres minutos.
Anonadados los vieron irse muy sonrientes hasta la habitación del gemelo, en la cual el mutante tenía prohibida la entraba. El Slytherin gruñó y se giró para encarar a Potter. Si su corazón ya latía a mil al saber lo que tenía que hacer para romper el hechizo, éste definitivamente se detuvo unos segundo para luego volver a golpear como loco en su pecho. Harry sonreía con un tipo de sonrisa que jamás le había visto, todos los bellos de su cuerpo se erizaron.
-Bueno, yo deseo acostarme ya. Así que…
Sin otro aviso previo arremetió contra la boca de Malfoy. Una vez dentro, el asunto continuó, durmieron en la misma cama, pero solamente compartiendo besos y caricias. No se sentían totalmente seguros para ir más allá.
Evidentemente, esas Navidades seria una de las que jamás se les olvidaría a ninguno de los que compartieron ese día en Grimmauld Place.
Continuará…
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Notas de la Autora: Creo que he perdido lectores… porque los comentarios se han reducido u.u
En fin, yo igual seguiré hasta el final, porque solo faltan tres XD
Espero que hayan tenido gustote este especial de Navidad y sí… soy adicta al Mpreg ñ.ñ
Este fic cuenta con 14 capítulos.
¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!
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