Capitulo 9. Tentación

La señora Achlys se había hospedado en una pequeña posada de la ciudad, un lugar que todos identificaban por su mar olor y hallarse cubierto de moho.

Jeremy había ido a hablar con ella un par de ocasiones antes de que Elaine fuera a visitarla. El hecho de que la chica no hubiera ido antes se debía, en gran parte, a que aun se negaba a hacerlo a pesar de que lo había prometido, pero él había insistido hasta el cansancio hasta que por fin cedió.

En ese momento se encontraban atravesando la olorosa y la alegre sala común de la posada, en dirección a las habitaciones.

Subieron por una escalera de dudosa resistencia para encontrarse con un largo pasillo, Jeremy la guió a través de él hasta que finalmente se detuvo frente a uno de los cuartos. El chico llamó a la puerta y dentro de la habitación se escucharon varios ruidos antes de que ésta se abriera.

—Pasen por favor —los invitó una voz femenina.

De inmediato Jeremy siguió adelante pero Elaine permaneció de pie en el umbral, lanzando un último vistazo al extenso y oscuro pasillo. Esperaba de todo corazón que Jeremy supiera lo que estaba haciendo. Soltó un suspiro y entró tras él.

—Elaine, ella es la señora Achlys —indicó Jeremy, de pie junto a la aludida.

Elaine se la había imaginado como una anciana temblorosa, de espalda encorvada y de rostro cansado, pero la mujer frente a ella era todo lo contrario. Tendría aproximadamente treinta años, era bastante alta, de piel blanca, su cabello castaño caía ondulado sobre sus hombros y su cara estaba adornada con un par de pecas.

—Es un placer conocerte —la saludó la mujer, ofreciéndole su mano y acercándose a una distancia incomoda. —Jeremy me han habla mucho de sobre ti.

—A mi también me ha hablado mucho sobre usted —aseguró, estrechándole la mano.

Al igual que el resto de la posada, el cuarto lucia antiguo y tenía un penetrante olor a humedad. El mobiliario era sencillo, compuesto únicamente por una cama, un armario, dos viejas sillas y una mesa de noche con una vela a medio consumir descansando sobre ella.

—Espero que te haya contado cosas buenas sobre mí. Pero tomen asiento —indicó Achlys, señalando las sillas a un costado de la cama.

—Gracias —dijeron los dos al unisonó, sentándose.

Ella por su parte se acomodó en la cama, quedando justo frente a ellos. —Jeremy me contado cosas asombrosas, y tengo que decir que su historia es bastante intrigante.

—¿De verdad? —respondió Elaine, claramente abrumada.

—Espero que Jeremy te haya dicho que yo puedo ayudarlos —prosiguió.

—Sí, lo ha hecho —afirmó la chica. Sus manos sudaban y algo oprimía su pecho.

Los tres permanecieron en silenció. Elaine podía sentir a aquella mujer inspeccionándola de arriba abajo, su mirada era demasiado pesada y sus ojos parecían poder penetrar hasta el alma.

—Por qué no bajas a la taberna pedir la comida —dijo de pronto Achlys, dirigiendo al chico. —Necesito hablar a solas con tu amiga.

Él se removió nervioso. —Preferiría quedarme —admitió, mirando de reojo a Elaine.

Jeremy le había prometido que permaneceria todo el tiempo con ella, pero se daba cuenta de que Achlys no estaba dispuesta a hablar mientas Jeremy estuviera presente.

—Estaremos bien, y estoy segura de que te contara todo lo que ocurra aquí. ¿No es así Elaine?

—Sí Jeremy —dijo ella de mala gana, haciendo un movimiento con la cabeza indicándole que lo hiciera

Jeremy se mordió el labio inferior.—De acuerdo —refunfuño, poniéndose de pie —No tardare.

Camino hacia la puerta y Elaine lo vio desaparecer tras la oscuridad del pasillo. No quería perder ni un minuto a si que se apresuro a hacer la pregunta— ¿Sabe que está sucediendo? — dijo aun con la mirada sobre la puerta, provocando una media sonrisa en el rostro de Achlys.

—Eres impaciente—comentó, poniéndose de pie con un movimiento rápido y elegante. —Pero no veo razón por la cual hacerte esperar—respondió dirigiéndose hacia el ropero.

Achlys abrió un cajón buscando algo entre la ropa contenida en el mueble. Elaine frunció el ceño, incorporándose y marchando hacia ella.

La mujer giro y extendió su mano, ofreciéndole el objeto que sostenía entre sus dedos. Ella la observó desconfiada, pero termino por agarrarlo. Se trataba de reloj de bolsillo plateado, que resplandecía con la escasa luz que entraba por la ventana.

Elaine lo tomó de la cadena y lo sostuvo frente a su rostro. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. —Es imposible—murmuró internamente.

El reloj se le hacia terriblemente familiar ya que tenía uno idéntico guardado en el ático de se casa. Lo recordaba perfectamente, se lo había regalado la abuela de Sam en su noveno cumpleaños.

Le había parecido muy hermoso pues era totalmente plateado y dentro tenía gravados extraños símbolos que se mesclaban entre lo números, pero era un reloj viejo y al parecer inservible, por eso, una semana después ya estaba en el ático acumulando polvo.

Temblando abrió la tapa para ver su interior.

Observándolo mejor, se daba cuenta de pequeñas diferencia con el suyo. Mientras que éste era nuevo y reluciente, el de ella era viejo, con la tapa rayada y el cristal cuarteado, pero todo lo demás era exactamente igual.

Las manecillas permanecían estáticas así que Intento darle cuerda, pero como sospechaba no funcionaba.

Se fijó atentamente en los símbolos y sintió la misma frustración que había tenido a los nueve años, era la misma sensación que se siente cuando quieres recordar algo y lo tienes en la punto de la lengua, sin embargo, por más que te esfuerzas no puedes recordarlo.

Deslizó sus dedos sobre el cristal y los números cobraron vida, iluminándose de azul. Elaine jadeó y por poco deja caer el reloj.

—¿Habías visto algo similar? —preguntó Achlys al odio de la chica, sobresaltándola.

— ¿Qué es esto? —quiso saber, ignorando su pregunta. Se negaba a confiar en ella a pesar de todo lo que le había dicho Jeremy, y en al ver ese reloj confiaba aun menos. Primero quería escuchar todo lo que tenía que decirle antes de decidir sí debía confiar o no.

—Esto —dijo divertida, tomando el reloj de sus manos —es nuestro más grande tesoro. Rodeó a Elaine y fue a sentarse de nuevo en la cama

Elaine tuvo que moverse de nuevo para poder verla—¿Nuestro?

—Sí nuestro. —Achyls presionó con fuerza el reloj y los símbolos comenzaron a brillar tal y como lo habían echo los números. —Es de todos nosotros, de los que tenemos el poder de manejar el tiempo. Como tú, como yo.

Los músculos de Elaine se tensaron y contuvo el aliento. — Nadie puede manejar el tiempo y menos yo —balbuceó, dando un paso atrás

La mujer sonrió de manera seductora. Los símbolos brillaban con más fuerza y comenzaron bailar, acomodándose para formando palabras incompresibles entre los números

—Pruebas, no eres capaz de creer sin ellas, las necesitas tanto como el oxigeno que respiras —lamentó Achyls. —Si tanto las quieres basta con que te asomes a la ventana —le indicó con un movimiento de cabeza.

Elaine frunció el ceño incrédula pero de todas maneras se dirigió lentamente hacia la ventana, procurando no perder de vista a la mujer. Recorrió la cortina dejando lugar a una de las calles principales de la ciudad, pero la escena ante sus ojos estaba mal, todo afuera corría en cámara lenta, desde los niños que jugaban hasta los hombres a caballos y las aves que volaba. Todos se movían con una lentitud inverosímil.

—¿Cómo hiciste eso? — dijo temblosa, sin poder apartar la mirada de la calle.

—Es algo muy sencillo, fácil de dominar con la práctica —respondió Achyls, satisfecha con la reacción que había provocado en la chica.

Elaine aun observaba por la ventana cuando todo retomo su ritmo habitual. —Hay más… —tartamudeó, recargándose con dificultad en el en el marco de la ventana —¿Hay más personas capas de hacer eso?

Achyls entrecerró los ojos y asintió —Claro que hay más aparte de nosotras.

—¡Yo no se manejar el tiempo! —chilló exasperada. Era completa y absolutamente una locura.

—La negación ante la verdad es una buena defensa para evitar afrontar la realidad —expresó la mujer lanzando el reloj sobre la cama.

Eliane comenzó a hiperventilar, sus manos tiritaban terriblemente y tuvo que cruzar los brazos sobre su pecho para evitar que lo siguieran haciendo —¿Por qué crees que yo puedo manejar el tiempo, y qué tiene que todo con que Jeremy y yo estemos en Narnia?

Detrás de todo su temor había indignación. Había ido por una solución y lo único que había recibido eran más acertijos inexplicables.

—Tantas dudas —señaló dulcemente Achyls. —Yo también las tuve al principio, no es algo fácil de aceptar.

— Y es más difícil de hacerlo si la persona que tiene las respuestas se niega a decirlas. — Escupió las palabras irritada

—Lo hago y lo seguiré haciendo mientras tu sigas a lado de los Pevensie.

No importaba lo que dijera Jeremy era claro que la intensiones de esa mujer no eran buenas, ¿por qué otra razón le pediría que se alejara de los Pevensie?

—Crees que ellos son dignos de confianza —adivinó ella ante el silencio de Elaine. —Pero quién te asegura que no están mintiendo o que te están escondiendo la verdad. Es evidente lo que eres, cómo es posible que no te lo hayan dicho…

—No les serviría de nada ocultármelo — la cortó bruscamente.

Achyls se echó a reír. —Somos extremadamente valiosas, podemos hacer lo que nadie espera que suceda ni en los sueños. A cual quiera le servimos y más tú que no conoces ni un poco de tu capacidad.

—Ellos jamás me utilizarían

— ¡Oh pequeña, claro que te utilizarían! —Se burló con un gesto cruel marcando en el rostro. —Son humanos y los humanos actúan para su propio beneficio. Por eso debes aprender a manejar tu poder, cuando desarrolles al máximo tu capacidad veras que todo cambiara.

—Supongo que tú querrás ser mi maestra. —Intentó ser sarcástica pero no lo consiguió, por el contrario, se escuchaba perturbada

—Sólo imagínalo —dijo la Achyls — cambiar el pasado, poder corregir tus errores, salvar a los que amas de terribles destinos. Ver la infinidad de posibilidades que hay para el futuro y escoger la que más te agrade. No te das cuenta todo lo que puedes hacer, el tiempo se encuentra en tus manos. —Cuando termino de hablar su voz temblaba de la emoción.

—Cambiar el pasado y escoger el futuro —concluyó Elaine en un susurro. Algo imposible para todo el mundo, pero si era cierto lo que le decía, ella podría hacerlo. Tan sólo con desearlo podría podría manejar el tiempo.

Únicamente necesitaba mentir, decir que no permaneceria más con los Pevensie y entonces Achyls le revelaría todo. —No me interesa—bramó contradiciendo sus pensamientos.

Sin esperar respuesta se encamino hacia la puerta, sorprendida incluso ella misma de la determinación con la que estaba actuando. Sabía sí escuchaba algo más terminaría por ceder, necesitaba irse ahí lo más rápido posible.

Se apresuró a la puerta y Achyls la tomó por el brazo cuando paso a su lado —Estaré aquí cuando quieras escuchar— le juró con un brillo intenso en los ojos.

Elaine sintió un escalofrío recorriendo su espalda y se zafó de su agarre. Salió a toda prisa a la oscuridad del corredor que ya la esperaba. Mientras trastabillaba hacia las escaleras podía sentir la mira de Achyls sobre ella, pero no se atrevió a volver la vista para comprobarlo.

Cuando finalmente logró llegar al piso inferior iba prácticamente corriendo.

El ambiente de la sala común era tan alegre como cuando había llegado y Jeremy se había unido a un grupo de chico con los que platicaba despreocupado, Elaine pasó a su lado como una exhalación sin siquiera fijarse en él.

Echó a corre por las calles, evitando por poco chochar con las personas. Escuchaba los pasos corriendo tras ella y su nombre que era repetido una y otra vez pero aun así no se detuvo. Cambiar el pasado y escoger el futuro ¿Por qué las palabras no dejaban de gritar dentro de su cabeza?

—Elaine — Jadeó Jeremy, tirando de sus hombros hacia atrás, detenido así su loca carrera. El chico jadeaba totalmente sofocado después de tanto correr— ¿Qué fue eso Elaine?

Ella pestaño. El aire frío del otoño narniano iba haciendo milagros sobre su mente agitada, ordenando sus ideas y haciendo que se tranquilizara. A su alrededor la vida seguía su ritmo acostumbrado y ella se sintió desvanecer.

—¡Ya no quiero saber nada, quiero olvidarlo todo! —Exclamó desalentada, girando hacia Jeremy. —Desearía que no hubieras visto nada en el bosque. No hubiéramos ido a ese estúpido campamento.

Jeremy tardo un segunto en comprender lo que le decía. —Supongo que de una u otra manera el destino nos hubiera alcanzado —declaró preocupado.

—Me hubiera alcanzado —lo corrigió, restregándose el rostro con las manos. Era evidente había jalado Jeremy con ella a Narnia. —Volvamos a Casa, regresemos a nuestra vida normal —suplicó, anhelando una solución inexistente.

El chico movió la cabeza tristemente. —Si tan sólo pudiera hacer algo —añoró.

—Pero yo si puedo —dijo Elaine en voz tan baja que él no fue capaz de escucharla. Cambiar el pasado y escoger el futuro. Sonaba tan fácil, tan tentador.

—Volvamos al castillo —propuso Jeremy ignorando los ideas de su amiga. Colocó una mano sobre su espalda para dirigirla —Hace mucho frío.

—No deberías volver con Achyls. —le preguntó, y al decir aquél nombre sintió como si algo le quemara la garganta.

Él Negó. —Es mejor que este contigo, me necesitas más.

—Y tengo muchas cosas que contarte —reconoció totalmente agotada.


Hola!

Bueno creo que con este capitulo acaba la etapa de pregunta y empieza la de respuesta, aparte de que ya van a salir mucho más los Pevensie XD