Bueno, ustedes saben que por muchos motivos y principalmente por lo que pasa en este capitulo y lo que pasara en el siguiente, este fic estaba catalogado bajo la letra M. así que por favor, lean a conciencia. Disfrútenlo, si es que pueden, besos.

Este capítulo esta dedicado a Joalma Lora Peña y Zally Moor, para que sepan que todo llega, las malas situaciones terminan y nos hayan a apreciar los que tenemos, suerte, besos,

Repito, que una excelente niña, Rainbow raw hizo un fanmade en youtube de esta historia: : www .youtube watch?v = dhSoQZdvfJo(todo junto); así que si pueden pasen y lo ven, gracias.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.


A quienes les pueda interesar, publique un libro llamado "La delicia de Nicolás", si les interesa mandenme un pm y se los envio por mail. esta basado en el fic "beautiful freak". gracias


En tres semanas subo la continuación de este capitulo, gracias.


La ira

"Déjame oírte, escuchar detrás de cada palabra lo que realmente deseas, lo que necesitas que haga contigo; déjame amarte, marcarte con mi cuerpo y alma. Dame el permiso para poseerte y jugar a que tienes la opción de negarte…" (Sickness)

Caos…El caos existe, las moléculas chocan constantemente dejando mucho o poco espacio intermolecular según la masa a rellenar y moldear, entonces, bajo este concepto básico, donde se demuestra la cualidad de cada componente de la creación¿Cómo esperar que alguna vez se detuviese la potencia? ¿Pretender, si quiera, a que la calma intentase tomar lugar? Si el mismo universo es el caos constante, si la violencia forma parte del día a día; esta en todo, es parte de todo, era parte de él y estaba en ellos. Era insistente y agotador, no se detenía por más que así lo quisiera, la barbarie, la ira…los celos. Creyó controlarlo, mantenerlo fuera del alcance de los demás, particularmente de ella, pero estuvo ahí, saboreando, pasando su asquerosa lengua putrefacta por la piel de ella, probando lentamente antes de engullirla. Todo fue parte de la mentira, la que tuvo que adornar con sonrisas, encantos y besos apasionados; le hizo creer que eso era él, que lo máximo obtendría de castigo serían gritos y acusaciones silenciosas, le engaño para luego… ¿pero era cierto? ¿Alguna vez le había mentido? Durante 15 largos y arduos años se lo advirtió, con más o menos entereza según la ocasión, casi le suplica que se aleje, que comprenda que su mundo no es feliz ni dulce, que no existía nada bueno bajo la superficie, solo la oscuridad que nacía del mismo abismo que alguna vez ocupo su alma.

Todo se delimitó, cada movimiento y accionar, a lo que ella pudiese sentir o pensar, así que hizo el esfuerzo extremo de continuar, de ignorar el gruñido, la incesante molestia de la bestia que le indicó la realidad, guiándole hacía el futuro, pero él prefirió no escucharlo, y se acumuló, bajo su desconocimiento, ya que siempre mintió pero no a ella sino a si mismo. Fue goloso, lo quiso todo, obtener la paz y el amor de ese hermoso latido, acunarse en ese respirar y aspirar a la salvación con esos besos; pero también fue una mentira, porque cada fibra de su cuerpo lo murmuró, tensándole, dándole importancia a lo superfluo ya que nada pasaba desapercibido para él y sobre todo cuando era algo referido a ella. Y lo vio tras cada sonrisa de ella, porque no pudo estar pasando, no era merecedor de tanta belleza, de lo único y esencial, todo acabaría eventualmente, era parte del orden natural, no sé mezcla lo puro y lo obtuso sin consecuencias nefastas; por lo que intentó, luchó y aun así no alcanzó, nada alcanzó. Y todo simplemente se desato, por obra y gracia de la puta fortuna, todo se comploto para que la verdad saliera de donde jamás debió ser contenida: un mal momento, un pésimo encuentro, un horrible pensamiento y las monstruosas ganas que fluyeron, sin tope alguno, porque ella no escucho, jamás escucho ¡¿Por qué mierda no escucho?! Ella amaba lo que no existía y ahora ya no quedaba nada, porque la destrucción había dejado su marca quedando lo siniestro de las huellas y el llanto de ella detrás de él.

Y… ¿Quién tenía la culpa? ¿Tal vez ella? Si él fue prudente durante tantos años, dando indicios que hasta un ciego podría ver, pero ella no, no quiso entender razones, únicamente tomando las falsedades, lo fantástico, quizás idealizadas por su mente joven y sentimientos puros. Ella no acato lo que su propio cuerpo le advertía, no atendió a la tensión que él emanaba, como los bellos de sus brazos se alertaban pero no ante la expectación sino por el peligro; él era un predador y ella no lo vio de esa manera, ella sencillamente no vio nada. Y ahora pagaba las consecuencias de su estupidez, de creer que todo puede ser solucionado con amor y comprensión, que nada era tan horrible e irremediable, que solo la muerte era el final y todo lo demás era parte de un problema que podía ser resulto ¿Tal vez la culpa fue de él? por ser lo que era, por lo que jamás quiso comprender de si mismo, no supo de lo que sería capaz, aguanto durante tanto tiempo que supuso que no vería la luz, que no mancharía esa hermosa piel pálida, que no se presentaría ante esos ojos chocolates, que no la penetraría con furia solo por el placer de verla sangrar y poseerla. Y el martirio de tener que escuchar los sollozos que no se detenían apretaba su garganta, de como cada acto tiene su consecuencia, de como nada sería como antes y el no detenerse, aun cuando vio las lagrimas de ella recorrer su rostro.

Pasó débilmentela mano por sus cabellos, reposando su espalda a la esquina izquierda de la cama, sentado sobre el piso, no pudo ir más lejos, sus piernas no se lo permitieron; estaba atento a cada vibración del ambiente, atenuando su propia respiración para no perderse nada, tratando de no incomodarla, tratando de no dejar de oírla. Ella no paraba de sollozar aferrada a las sabanas como si estas le brindasen protección de lo que había pasado, manteniendo la boca cerrada pero aun así los lamentos escapaban entre sus labios; le era imposible gobernar su cuerpo, que no paraba de temblar adolorido y lastimado. Cada inhalación era más prepotente que la anterior, intentando aclarar sus ideas, de resguardarse de las sensaciones que le abatían sin piedad y los pensamientos que tomaban más fuerzas a medida que pasaba los minutos. Tenía que haber una explicación, nada podía ser dado por el azar, porque no podía haber pasado y aun así, sentía el dolor entre sus piernas, el ligero olor a sangre y la lastimadura en su labio inferior originada cuando él la mordió con ira. Nada tendría que haber salido de esa manera, porque no era consistente con lo sucedido desde hacía tiempo ¿Donde habían quedado sus planes? ¿Y lo maravilloso de tenerlo a su lado? ¿El esperado futuro juntos? ¿Y el sentir su amor a cada instante? Siempre lo supo y ahora había probado la realidad, lo que él siempre advirtió y aun así, no podía parar de llorar, porque todo se rompió y al fin conoció al monstruo tras esos hermosos ojos verdes.

Cerró los ojos un instante, no podía pensar, estaba vacío, porque no quedaba nada, todo se evaporo en el mismo momento que ella tomo su brazo para charlar, para explicar lo que su mente no estaba preparada para escuchar; no es posible que la lógica ni la razón gobierne sobre los sentimientos y las sensaciones, no cuando se imagino perderla y solo protegió lo suyo, de forma violenta y vil, explayando el mismo caos dentro de él, y no pudo hacer más de lo que hizo. No había nada…nada quedaba de lo que fue, las promesas, las aspiraciones y el esfuerzo continuo…nada de eso quedaba, y le destruía el llanto de su ángel. No estaba ahí, el monstruo aun con su mente obtusa y enferma comprendió perfectamente lo que había hecho, supo que estaba mal y las consecuencias que eso acarrearía, así que había escondido como un animal asustadizo, pero había dejado tras de él la saciedad, como se regodeo ante el manjar probado, y a Edward para que solucione la destrucción de lo la mano por sus cabellos, bajando la cabeza abrió los ojos y miro hacía su regazo, sobre su pene, ahora dormido, había muestra de la barrera de ella, la que rompió como un animal, y arrugo el rostro conteniendo en su garganta hinchada las ganas de gritar.

Había picado bajo la piel, estirándola hasta hacerla doler, los celos, las ganas de matar al miserable perro mugriento, pero se controlo, lo hizo por el bien de ella y ella… ¡¿Por qué mierda no corrió?! ¿Por qué no huyo? O al menos ¿lo presintió? Por un momento ahí lo perdió, se perdió entre la ira, las privaciones, lo horrible y la locura. Fue una fracción de segundo lo que determino todo, si solo hubiese respirado hondo, si solo se hubiese ocultado de ella unas horas, si solo ella no le hubiese tocado pidiendo lo imposible ¡grito ensordecedoramente ! ¿Cómo ella no escucho el clamor de la bestia? ¡Grito fuerte y claro! Y todo se presiono dentro suyo, aun cuando todo fue silencio, solo la voz de ella estaba en el exterior pero lo que pasaba por el interior era caos ¡el puto caos y los celos! Ella era suya, siempre lo fue y aun así jamás lo comprendió de esa manera, creyó que podía ir libre por la vida sin consecuencias algunas, sin pagar el precio por estar a su lado, sin darse cuenta lo que su mente perversa había planeado ¡y no se iba! no, no se había ido, estaba ahí, murmurando entre sus sesos, aunque Edward no le comprendía, ya nada tenía sentido, ningún postulado se concatenaba con el anterior y ella seguía llorando detrás suyo.

Abrió ligeramente su boca, liberando un suspiro contenido, tan pesado y horrible dando a conocer la carga, lo que jamás se fue y no importaba lo que hiciera, jamás se iría de ahora en más. Así que movió su cabeza hacía atrás, sin encontrar una superficie para apoyarla y miro el techo de su habitación; los lamentos seguían proviniendo tras él y eso jamás se borraría…nada se iría pero eso no importaba porque la maldad estaba realizada y la bestia al fin se había alimentado. Y aun, bajo esta siniestra realidad, donde la ira y la posesividad esta plasmada tras cada acción, pensamiento y mirada, donde el amor se vuelve locura y lo deforme es lo único que queda tras la tormenta, donde la destrucción es total y nada queda por salvar ¿Por qué siguen convenciéndose que esta es una hermosa historia de amor? ¿Qué la bestia merece algún tipo de simpatía o esperanza? ¿Qué la miseria es temporal? ¿Qué hay algo bueno tras cada hecho? ¿Quién dijo que él aprenderá su lección en el futuro? ¿y quien…un escalofrió recorrió su espalda cuando sintió que ella se movió de la cama tras él y el mundo, con toda su enfermedad y oscuridad, volvió a cubrirlo oscureciendo sus ojos verdes; suspiro tembloroso y pensar, que al igual que todos ustedes, todo había resultado perfectamente para Edward durante mucho tiempo ignorando la verdad.

El doctor Aro Volturi suspiro pesadamente, estaba destrozado, no por el cargo que desempeñaba como director del hospital, que implicaba una larga jornada laboral y muchas responsabilidades, sino porque su vida familiar se había convulsionado; lo noto en la mirada de su hijo menor, Ben, se había enterado de la verdad y eso significaba futuras penurias en su vida. No había justificación para su comportamiento, lo que había hecho, lo hizo consciente, pero al mismo tiempo no había pensado las implicancias y consecuencias, se permitió ser caprichoso, ser como había sido su propio padre, pero a diferencia de su madre, su esposa no pasaría por alto el engaño y como 29 años de matrimonio fueron obviados; hasta cierto punto, quería suplicarle a Ben que no hablase, quería comprarlo de alguna manera, pero lo capto en su mirada, el asco que ocasionaría en el joven tal propuesta. Había fallado, no solo como marido, sino también como padre y era un gran peso tener que soportar los efectos colaterales de disfrutar el placer de una jovencita de 26 años en su cama. Cubrió su rostro con sus manos, quería esconderse, no enfrentar el odio de sus hijos, como sentía que se le escapaba entre sus dedos todo lo que construyo con ahínco y esfuerzo; era un hombre espeso, por mucho tiempo fue considerada una autoridad moral en todo sentido, y ahora, cuando se permitió cometer un error, tendría que pagar con creces, no solo su pecado sino también la penitencia de ser juzgado por personas que ni lo conocían.

¿Cómo explicar que un día se levanto y simplemente se permitió ser humano? Se equivoco, no quiso dañar a nadie, y especialmente a su esposa, nadie le puso un arma en la cabeza para acostarse con Maggie, pero no pensó ¡y ahora estaba pagando las consecuencias! ya intuía el desastre que traería consigo la verdad, cuando el engaño se descubriese públicamente, porque todo al final del día se sabe, y en especial, los errores. Podría mentir, indicar que fue a consecuencia de la costumbre, la misma rutina desgasto a la pareja y el engaño fue el resultado de esto, también podría sugerir que la jovencita le había seducido y se sintió alagado al punto de rendirse ante sus encantos. O quizás podría argumentar, sin tener que entablar ningún tipo de juicio desacertado, que no había ya amor en la pareja pero no por eso quería divorciarse, pero ya había dañado a su esposa, y lo supo en el mismo momento cuando en tono monocorde le indico por teléfono que no regrese a la casa y que le enviaría sus pertenencias a la casa de su hermano; eso fue lo que le mato, porque hubiese esperado gritos, llantos, reproches pero no lo que recibió, la nada misma, que era mil veces peor. No quería perderla, mas no estaba bajo su control, todo simplemente se desbarato como una casa de naipes y no quedaron siquiera los cimientos. No era un mal hombre, simplemente cometió un error, y eso determino que pudiese perder todo, y no quería, se sentía como un niño desprotegido, porque no se merecía lo que se vendría sobre él, el infierno que se desataría…cometió un estúpido error ¡por todo lo santo! Pero él siempre fue un hombre correcto y ahora, al atreverse cometer un error jodió a todo cristo y más, y eso predecía la perdida de todo lo que considero inalterable y propio.

Quería llorar, estaba sobre su pecho el peso y la necesidad de hacerlo, pero no se lo permitió, sabía que no tenía derecho a hacerlo siendo quien cometió la falta, el peor crimen del mundo, defraudar a quienes más amaba. Y ahora, cuando todo lo que cuido y quiso se volvía contra él, comprendió lo que muchos no entienden jamás, aunque tardo 53 años en hacerlo, nadie puede juzgar a nadie, nadie puede odiar a otra persona por errores que son humanos, nadie es juez y jurado para condenar a nadie a la miseria siendo que ya es pesado tener que compensar las heridas causadas, siendo que cada respiro parece que la agranda, como si se le echara sal para que arda más; este simple descubrimiento, que nadie en si quiere adquirir, sería la comprensión que obtendría Bella en el futuro, dándole la pauta que tenía que hacerse cargo de sus acciones y enfrentar las consecuencias, por más que los demás no aceptasen que ella no era una niña, sino una mujer que sabía exactamente lo que amaba. Se fijo en el reloj de pared, eran las 17hs no podía ir a la casa de su hermano, aunque Marcus le había recibido con los brazos abiertos, no quería importunar, solo quería desaparecer, pero como la misma física no lo permitía la opción que le quedaba era ir a dormir a un hotel.

Un golpe en la puerta le obligo a reponer su porte, nadie tenía que saber cuanto le estaba afectando la situación, era un tema privado y doloroso, por lo que acomodo su traje y aspiro aire, relajándose.- adelante.- invito a quien estaba del otro lado, y lentamente, con su característica faz pacifica, entro el Dr Cullen. Sin decir palabras, se sentó en la silla vacía del otro lado del escritorio, quedando frente a Aro, que acepto lo que tácitamente su viejo amigo le ofrecía, ningún tipo de cuestionamientos estúpidos ni decreto inoportuno. Se quedaron en silencio, a lo que Aro giro su silla tenuemente para mirar hacía la ventana tras él.- ¿crees que tu hija al fin dejara de acosar a mis residentes esta semana?- Carlisle levanto una ceja y sonrió.

-no lo creo.-le indico, y Aro reprimió su risa, Rosalie había realizado una pasantía durante un mes en el ala pediátrica de cuidados intensivos y sala media; pero a diferencia de los demás que tenían que completar ciertas tareas para aprobar la asignatura, la joven Cullen quedo maravillada con los niños, ocasionando que se presentara al menos tres veces por semana, como mínimo, para asistir a las madres cansadas que tenían que realizar guardia junto a sus hijos en los respectivos tratamientos, entretener de cualquier manera a los niños para olvidar, al menos por un segundo, que se debatían entre la vida y la muerte, y simplemente reír divertidos. Esto no sería un gran problema, a no ser que también había tomado como parte de su responsabilidad vigilar a los residentes y enfermeras para que se movieran con suma diligencia y prontitud para obtener los resultados más óptimos; la manera poco gentil y agresividad de Rosalie para presionarlos ocasionaron muchas quejas. Aro tomaba seriamente los reclamos, o al menos, eso pretendía, ya que desde que Rosalie se convirtió en la pesadilla de los médicos y técnicos, la excelencia en el área pediátrica había aumentado y ubicaba al hospital en unos de los más famosos en la zona este del país para la atención infantil. Lo bueno que junto al "diablo en tacos", como todos llamaban a Rosalie, era que su novio, Emmett McCarty, un prometedor jugador de Futbol norteamericano, también ayudaba y su despreocupada y alegre personalidad se anteponía perfectamente con la su novia, animando a todo el personal.-sabes muy que ella esta en una cruzada contra los "malditos médicos incompetentes"…

-¿malditos médicos incompetentes?- se sorprendió Aro, a lo que Carlisle asintió.

-en los cuales estoy incluido…-ambos rieron quitando momentáneamente el rigor que estaba sobre los hombros de Aro, el Dr Cullen lo noto, conforme de lograr su meta.-..El único que no esta en la lista es Edward…

-jamás lo va a estar.- le afirmo Aro, volviendo su atención hacía la ventana, soñador.- creo que jamás conocí un hombre como él.-acomodándose en su asiento, Carlisle frunció el ceño.

-¿a que te refieres?-

Tratando de dar forma a sus ideas, Aro apretó los labios ligeramente, antes de continuar.- a que…es como...-hundió un poco los hombros porque no podía exponer lo que todos sabían y aun así nadie se atrevía a nombrar.- es casi inhumano…no es una critica…-se apuró para que su amigo no se ofenda.- yo durante mucho tiempo trate de serlo, simplemente impecable en todo, pero es pesado serlo, lo hice por mi padre más que nada y después por mis hijos…pero él no tiene que serlo por nadie y aun así lo es, es como si fuese natural ser de esa manera…todos tus hijos son realmente buenos pero Edward es algo más…-proceso lentamente lo que le expuso, porque no había palabras para explicarlo y aun así, fue la descripción más acertada que alguien alguna vez tuvo de su hermano, al cual crio como su hijo. Se tensiono en su lugar, ya que no existe la perfección y aun así, no podía contradecir lo obvio, Edward se mantenía inalterable ante todo, siempre fiel a los suyos sin causar problemas o compartir alguna inquietud, demasiada entereza y pulcritud para un solo cuerpo; no era una queja, sino una verdad, porque lo perfecto no existe y aun así, Edward era perfecto en muchos niveles, que casi consideraba que no conocía lo que había bajo ese rostro amable.-perdona, no debí…-se avergonzó Aro para luego tratar de aminorar la situación, la duda que emanaba su amigo por cada poro.- ¿y donde esta ahora?

Agitando la cabeza, no permitiendo que su mente desvaríe ni se pierda en reflexiones insulsas e injustificadas, contesto.-creo que en su casa, es muy hogareño cuando no trabaja…tuve mucha suerte que con Bella se llevasen bien, ya que a ella también le gusta permanecer en su casa…-y abrió un expediente para hablar de un caso, aunque quedo colgando, tras su cabeza, la duda.

Lentamente percibió como recorría con su dedo índice sus labios, suavemente, manteniendo los ojos cerrados y podía sentirlo, se había grabado en su piel, su perfume la envolvía y le llevaba a conseguirlo todo. Se tentó y estuvo por morder su labio, pero resistió como una guerrera, ya que él estaba al mando y ella disfrutaba del placer; percibía los ojos de él estudiando cada centímetro de su piel, el escalofrió que recorría su columna se lo indicaba. Estaba acostumbrada al peso de él sobre ella, como lo opuesto se complementaba perfectamente, lo femenino con lo masculino, lo pequeño con lo grande, sus nervios con lo el control de él; se sentía ligeramente cohibida, pero a cada rastro de sus dedos sobre ella quitaba cualquier tipo de restricción que pretendiese dominarla por lo que abrió ligeramente la boca permitiéndole que hiciese lo que quisiera. El dedo de Edward se detuvo momentáneamente, y creyó oír como la respiración su respiración se mutaba a un ligero gruñido, todo su cuerpo era tocado por el de él, y aun sin intentar nada más, conseguía que la temperatura se elevara y alimentara cada terminación nerviosa de su cuerpo. Todo había cambiado entre ellos, nada volvió a ser como era, aunque no hubo mucho más progreso en el arte amatorio, no habían retrocedido, casi todos los días él acariciaba su cuerpo, procurando reconocer cada parte de ella, llevándola a la gloria con sus manos o boca; era tortuoso pero esplendido, sentir como sus dedos potenciaba cada reacción de su cuerpo, manejándola como si fuese algún tipo de títere.

Un par de veces lo había tocado también, era grande y caliente, casi perdió la cabeza cuando lo vio enteramente ante ella, quiso besarlo, deslizarlo entre sus labios y saborearlo, porque se veía tan carnoso y venoso, delicioso y prohibido; al final Edward no lo permitió, solo una vez le permitió ayudarle a acabar pero fue mientras ambos se masturbaban, y él no pudo controlar ni detenerla antes de que ella alcanzara su objetivo. y adorando como sus facciones se retorcieron frente a ella, como se sonrojo y tembló solo para ella, mostrándole lo hermoso de la vida, sudado y necesitado, capto ligeramente la esencia de él, como todo se guardaba, se ocultaba de ella, muchas veces lo había percibido, era potente, salvaje y violento, y por un segundo, se asusto. Edward lo susurraba por cada poro, llegando a ella el sonido, estaba ahí, no se iría, ya que pertenecía a él, era él mismo y eso era inquietante. Comprendía perfectamente que él se restringía, que actuaba calculando con suma atención cada paso que daba, porque él también lo sabía solo que procuraba no darle mayor lugar en la superficie, pero ella si estaba consciente que la lucha era agotadora, solo que prefería mentirse e ignorarlo, solo amarlo, disfrutarlo y ser feliz. Cuando la sensación aparecía todo se disolvía, cada duda y temor era remplazado por las ganas y como la dermis se tensaba ante lo maravilloso. Frunció el ceño, porque casi podía jurar que dolía, cuando él bajo su rostro para lamer su cuello, pasando su lengua codiciosa, cual manjar prohibido, y la conmoción afecto todo su cuerpo, mientras Edward, lentamente, introducía sus dedos en sus labios.

Escapo de su boca un ligero gemido, no sabía si de clemencia o resistencia, no importaba, y él paseo su lengua por su piel, llegando hasta su quijada, cual animal degustando la comida; levanto sus manos, sin realmente saber que hacer con estas, las coloco sobre los hombros de él, sin intentar apartarlo ni acercarlo, solo moldeando el tamaño de su gran espalda. Edward sonrió sobre su mejilla y ella lo pudo sentirlo curvando sus finos labios, a lo que la temperatura de su cuerpo se elevaba al punto de creer que tenía fiebre; el latido en su centro, producto de su excitación se hacía cada vez más fuerte, alterando cada musculo de su cuerpo que quería retorcerse para expresar el placer que de a poco le inundaba.-¿te gusta, Bella?- susurro sobre su oído, provocador y presumido, mientras que sus dedos se balanceaban dentro de sus labios, humedeciéndolos; quiso hablar, pero solo escapo un suspiro cuando el dedo índice encontró ese punto entre sus labios que Dios creo para demostrar lo grandioso de la existencia. Estiro su cuello, alargando su espalda, mientras él continuaba su labor tanteando ese lugar caliente y mojado de ella; sus jugos bañaban sus dedos, pero eso no era lo más excitante, sino que observar ese hermoso cuerpo desnudo delante de él. Era preciosa, perfecta en cada centímetro de su extensión, su pecho se movía agitado, elevando sus pezones erectos, pequeños y rosa pálido. Su pubis estaba ligeramente cubierto con pelo pero no le molestaba, le gustaba como cada vez que la chupaba le causaba cosquillas; su carne sensible se hinchaba en sus dedos, estimulados por el contacto delicado y constante, y el sonrojo de rostro se extendía por todo su cuerpo, casi especulando que quería tomar su verdadera forma, la de una roja manzana prohibida.

Descendió su cabeza hacía el pecho de ella, tomando uno de sus pezones entre sus dientes, cuidadoso de no lastimarla, lo rodeo con sus dientes y estiro un poco de este, sin quitar su vista de ella; se regodeo cuando Bella traslado sus manos de sus hombros hacía su cabeza, incitándolo a que siga. Trato de bloquear el malestar y satisfacción que le proporcionaba las marcas temporales que su piel tenía cada vez que él la tocaba; se limitaba cada vez, pero la piel de ella era tan sensible que un simple chupetón se transformaba en un moretón que tardaba en desaparecer. Le fastidiaba lastimarla pero a conciencia que fueron realizados por él, cuando se marcaba sobre su piel era esplendoroso, se sentía lleno y al monstruo se le iluminaban los ojos emocionado de tal maravilla. Se desplazaba fácilmente sus dedos dentro de los labios de su vagina, estaba mojada, excitada y caliente, por lo que jugo ligeramente con su clítoris, dándole la más apreciada agonía a su ángel.- Edward…-libero, girando su cabeza a un costado, tratando de ocultarse de lo que se estaba formando dentro de ella, el globo que tenía que romper, que juntaba todas sus fuerzas en su centro y ese maldito palpito que le desesperaba. Él alejo su torso y cabeza de ella, habiendo dejado un rastro de saliva sobre su pecho, y su ceño se frunció, bajando su vista hacía la entrepierna de ella; la pelvis de ella se movía, bailando en forma tan provocativa sobre su mano incitada por el movimiento de sus dedos, buscando más fricción y así liberar lo único y fantástico. Su mirada vago por su cuerpo que estaba dispuesto hacía él, y en esos momentos, casi se olvidaba la edad de ella, que él debía ser el adulto que tenía que protegerla, y que según los ojos de los demás, ellos dos eran considerados como "hermanos".

¿Cómo no era posible que nadie pudiese ver lo que ella era? No era una niña pero tampoco una mujer ¿Cómo clasificarla? Ella era quien obligaba a su corazón a latir, a impartir proezas excitantes y peligrosas cada vez que la tocaba, a marcarla como suya ante los demás a cada instante del día. Y no podía hacer ni una milésima de sus aspiraciones, porque estaba mal, era lo asqueroso y rompería cada uno de los huesos de ella; su mismo cuerpo acumulaba el hambre, porque es horrible tener que experimentar el cielo, porque todo eso era suyo y al mismo tiempo no podía poseerlo como deseaba. Porque siempre fue lo mismo, nada cambio dentro de él, solo se juntaron las ambiciones, sumándose con otras atrocidades deliciosas que quería implementar en ella y para ella; la bestia quería verlo todo, sentirlo todo y morder vorazmente. Era delicada bajo su tacto, tan pequeña y sumisa, perfecta para aplicar todo lo que el infierno había planeado para ella, y no poder disfrutar completamente el simple hecho de tenerla a su lado, por más que aun había tantas cosas que podían hacer juntos en el futuro recalcaba una simple verdad, todo estaba mal y él tenía tanto miedo de perder el control, estaba aterrado y prefería mentirse, porque así todo era más fácil por más que molestase bajo la piel. Su pene estaba segregado de esas reflexiones fugaces y acertadas, que siempre molestaban incluso en un espectáculo esplendoroso como acariciar su vulva, y se hincho dentro de sus pantalones, palpitando, pulsando desde el tallo hasta la punta, intentando obtener la relajación requerida. Apretó ligeramente los dientes, apresando no solo su misma necesidad física sino también esas malditas e improductivas reflexiones. Porque él fue hecho para que ella disfrute y no caería en la tentación, lucharía ante las más adversas circunstancias por más que quisiese hundirse en ella y perderse en su piel.

Hipnotizado se quedo en ese erótico meneo de caderas, como su estomago temblaba, y el calor envolvía sus dedos; quería acompañarla, guiar sus caderas pero no con sus manos como lo hacía hace meses sino que acomodar su pelvis sobre la de ella y solo imponer el tempo para una hermosa balada violenta y apasionada ¿Cómo se sentirá cuando su vagina lo reciba? ¿Cuan gustosa lo acunara? ¿Cuan apretada se presentara? Y sin perder el compas en sus manos, sin realmente reflexionarlo, movió su dedo mayor y jugo ligeramente con la entrada de su centro, manteniendo la punta de su dedo ahí un momento captando como quería absorberlo dentro de ella; antes de poder moverse sintió como ella se tenso bajo su cuerpo y volvió a dirigir su atención al ella. Bella estaba colorada, sudada, pero al mismo tiempo su rostro estaba petrificado, dudoso de lo que él estaba haciendo; estuvo a punto de detenerse, de quitar la mano de su vagina pero recordó cual era su propósito y desplazo, nuevamente sus dedos entre los labios inferiores de ella, sin volver a detenerse en su entrada. Parecía que ella quiso hablar, pero el accionar de la mano de él, la distrajo y comenzó a jadear cada vez con más fuerza y profundidad ¿no tienes ganas de verla sangrar? Murmuro el monstruo en su oído, no tuvo tiempo para ignorar la pregunta cuando mecánicamente, disparo su vista hacia la vagina de ella y movió con más rapidez su mano, para darle placer y volviendo a chupar el pecho de ella sin quitar su visión del trabajo que se estaba realizando sus ojos sonrieron porque era cierto, quería verla sangrar, sería magnifico y sería todo lo que había ambicionado desde que se apreso a si mismo tras la fachada de hombre bueno y correcto.-…Edward…-ella susurro cuando él pincho su clítoris.-déjalo ahí…déjalo…no te muevas…-y molestaba bajo la piel el maldito monstruo que quería liberarse de una buena vez.

-no podemos seguir haciendo esto….-estableció en un murmullo, tímida y cautelosa; no podía mirarle a los ojos, pero era cierto, no lo amaba, ella jamás lo había amado, todo lo que habían hecho juntos fue solo satisfacer las necesidades sexuales que su misma edad imponía. No quería perderlo, porque él era una de las mejores personas que conocía, siempre leal y compañero, su simple sonrisa podía derretir cualquier tempano y aminorar los ánimos de cualquier legión colérica; había una realidad, y era que no lo podía amar, no a él, intento que su corazón palpitara fuerte cada vez que se veían, se obligo a añorar sus besos y abrazos, a esperar con ansias sus exploraciones sexuales. Pero no lo había logrado, simplemente el corazón ni los sentimientos respondían a lo que salva la cordura y la salud de una persona, trato de enamorarse, lo intento con tantas fuerzas y no lo consiguió. Así que no podía seguir engañándose pero principalmente no podía seguir con el juego que habían impuesto ambos, no se arriesgaría a que él se enamore de ella, porque no quería perder a ese maravilloso ser. Él la miro un momento, y suspiro pesadamente, como si un gran peso se hubiese ido de su pecho, porque tampoco la amaba y era relajante que ella no guardase ningún tipo de esperanza entre ambos.

-estoy de acuerdo Al…-le aseguro con una sonrisa cálida Jacob, al observar que ella fruncía el ceño, se apuró en aclarar.-…es decir, te amo como amiga y hermana….-consiguiendo que ella abriese los ojos desorbitadamente, y él se sonrojara.-…bueno no como hermana…-se atropelló con sus propias palabras.-…yo no me acostaría con ninguna de mis hermanas, o sea son mis hermanas…pero ¡puaj!...no es que tu seas puaj, pero….- Alice coloco una mano sobre la mejilla de él para que levante el rostro y se calmara.

-esta bien Jake, entiendo y tampoco te considero puaj…-bromeo y ambos rieron, a lo que él alcanzo su remera que estaba a un costado de la cama de Alice para volver a colocársela. Era bueno el sexo entre ambos, una respuesta natural de la misma necesidad humana, pero no existía la chispa, simplemente era monotonía pura expresada con estocadas libres dentro de ella; era un adolescente de 14 años, que tuvo la fortuna, según él, de conocer el sexo con solo 12 años de edad, cuando en un reunión familiar, conoció una prima segunda de parte de su madre, de 15 años llamada Omaira y pudo desenfundar su pene con torpeza pero llegando al objetivo estimado. Por este motivo, no tuvo restricción alguna que una noche, después de varias cervezas, en el viejo galpón de su casa Alice confesara que le gustaría tener sexo sin sentimientos y él se ofreció como sujeto de pruebas; muy pocas había entablado una conversación con el hermano de Bella, Jasper, y por más que siempre se haya mostrado educado y amigable, el daño que había causado en Alice era tan grave que realmente quería partirle el alma a trompadas. Y desde que el joven Cullen había regresado a la ciudad, aunque nadie por que motivo, Alice parecía una hoya a presión a punto de explotar; en si, jamás había tenido una novia, por su apariencia y estatura, le era fácil salir con algunas chicas sin tener que prestarse a establecer una relación duradera, pero estaba seguro que jamás jugaría con los sentimientos de una chica, no después de ver lo mal que había quedado Alice después del paso de Jasper en su vida y cama.

Para muchas jovencitas, aun en los tiempos actuales, era importante tener el primer coito con un chico que realmente hace girar sus mundo y palpitar en forma desaforada sus corazones, y estaba seguro, que ese era la razón por la cual Alice había entregado su virginidad a Jasper, un chico 4 años mayor que ella, porque la pequeña hada llena de gracia y sonrisas amaba a ese joven distante y reservado pero al final él no le correspondió y rompió cualquier tipo de sueño que tuviera de ellos dos juntos. A veces se preguntaba como era posible que personas tan cariñosas y buenas como el señor y la señora Cullen tuvieran un hijo tan insensible como Jasper, aunque ya que estaba preguntando, sería bueno obtener la misma respuesta con respecto al mayor de los hermanos Cullen, Edward. El medico, que todo el mundo amaba y casi todas las mujeres querían podía congelarle las venas y querer huir hasta el fin del mundo para alejarse de su mirada, que muchas veces parecían indicar que le deseaban la muerte de la peor manera. No quería hondear en el tema, tal vez era cuidadoso de su hermana menor y de cual era responsable, Bella, porque no podía haber otra razón, porque estaba seguro que Edward lo odiaba aunque no sabía porque. Por estos estipulados, no estaba conforme con los hermanos Cullen pero ahora centraría su rencor en Jasper, que con su inconciencia había destruido el amor de su amiga y por lo tanto, desemboco que ambos estuviesen teniendo sexo sin sentido durante algunas semanas.

No se quejaba, el sexo es sexo y era algo sumamente bueno, mas no si no se puede disfrutar como corresponde, porque tenía sentimientos por Alice, no la amaba pero si quería protegerla de cualquier mal. Y ya la situación se estaba tornando engorrosa para ambos. Era bueno que ella lo haya expresado porque no sabía como terminar con eso, y a medida que el tiempo pasaba, se daba cuenta que los demás jóvenes comprendía algo que él siempre supo, Isabella Swan era una joven muy hermosa y tenía miedo de perder su oportunidad si seguía con Alice; porque él sería un novio fiel, de eso estaba seguro, solo necesitaba que la joven Swan le de una oportunidad para demostrarle que él era todo lo que necesitaba. Alice se sentó a su lado en la cama y apoyo su cabeza sobre el brazo de él.-así que ¿termino?...-él miro hacía el techo de la habitación.

-creo que si, Al…-acoto para luego sonreír.-pero sabes bien que si quieres que muerda tu galletita con toda devoción solo tienes que avisarme…- a lo que ella se avergonzó y le golpeo la pierna.

-¿recibes clases de Emmett para ser tan vulgar?- él rio, recostó su torso sobre la superficie del colchón, ella lo siguió y ambos quedaron mirando el techo, que tenía pegatinas en forma de estrellas que se iluminaban en la oscuridad.- fue divertido mientras duro ¿no es cierto?- él busco con su mano la mano de ella y cuando la encontró, entrelazo los dedos con los de ella, mientras giraba a mirarla a la cara cosa que ella elevo su rostro para mirarlo a los ojos.

-no solo fue divertido, Al, estoy seguro que fue una de las mejores cosas que experimentare en mi vida…-dijo sin faltar a la verdad, porque ambos se comprendían perfectamente y aunque no hubiese ningún tipo de amor entre ellos había algo importante, que era mostrar lo profundo sin miedo alguno. Ella se sonrojo y quiso golpearse por no poder amarlo, pero los sentimientos son caprichosos y perpetuos en muchas ocasiones sin dejar opciones para remplazar las ausencias de los cuerpos necesitados.- ¿te puedo pedir un favor?

-si, dime…-él dudo un segundo y al final, hablo.

-realmente son dos cosas…no le digas nada a Bella de lo que paso entre nosotros ¿de acuerdo?- podía sentir la tensión en él y ella beso suavemente su hombro por encima de la ropa.

-no te preocupes, Jake, no le diré…será un secreto entre nosotros dos…-él asintió, pero aun parecía ligeramente consternado.- ¿Qué otra cosa quieres?

-no vuelvas con Jasper…-soltó y ella se quedo petrificada, sintiéndose patética de lograr tal grado de preocupación en su amigo; sabía perfectamente que cedería sin dudarlo si el joven Cullen la buscaba para tener sexo, trato de resistirse, pero las tres veces había fracaso miserablemente para sentirse desdichada después. Bella no le había dicho porque, aparentemente, había tomado un receso de la universidad y había regresado a vivir con sus padres; nadie sabía que había retornado, hasta que una noche, que se había quedado a dormir en la casa de los Cullen, salió del cuarto de Bella para tomar un vaso de agua y se encontró a Jasper, mirando hacía el patio de fuera de la casa, con el rostro destruido. Estuvo a punto de ignorarlo, de darle privacidad, además que la ultima vez que se habían visto había sido cuando él tomo su virginidad y se fue al día siguiente con su novia a la universidad y de la ciudad; así que las cosas no estaban bien entre ellos, pero verlo así le inquieto y se dirigió hacia él para saber si podía asistirlo de alguna manera. Esa noche, él casi ni hablo pero empezó a besarla, como si realmente la quisiera a ella, como si realmente la necesitara, y ella accedió pero mientras le penetraba sentía el dolor de él, cuanto sufría y como realmente no la estaba disfrutando sino que se estaba descargando con ella. No la había lastimado e incluso se preocupo para que llegara dos veces al orgasmo pero no había cariño en su toque y eso le hizo sentir sucia y vacía por dentro. Se habían encontrado en otra oportunidad, pero esta vez tuvieron relaciones apoyados sobre un árbol, nada romántico ni cómodo; y lo más triste de todo es que ella accedería de nuevo a hacerlo, no porque fuese una puta, algún tipo de regalada que no tenía amor propio, aunque sería una puta solo para él sino porque quería ofrecerle lo único que él parecía buscar en ella, sexo y nada más.

Lo que no contaba Alice es que Bella se enterara, más que nada porque había encontrado las bragas de ella bajo la cama de su hermano, en otra de su innumerables expediciones en busca de alguna prenda que pudiese reclamar como suya. Desde ese entonces, Bella había escarbado lentamente toda la información de Alice llenando los pedazos que le faltaban; no supo que paso entre Jasper y Bella desde ese entonces, pero al parecer la joven le había puesto los puntos en claro a su hermano mayor y desde ahí no se había vuelto a acercar a Alice. Le repudio a Bella su intervención y tuvieron una gran pelea, que termino con los llantos de Alice, descerrajándose tras cada aliento y Bella consolándola en forma maternal; ahí entendió perfectamente lo mal que estaba y fue cuando comenzó su aventura sexual con Jake. Se había prometido a si misma superarlo, pero se hacía tan difícil, era doloroso cada respiro y aun así no se moría, a cada paso más pesada e inútil, queriendo regresar a él por más que al final del día se sintiese más asqueada de ser ella misma.

-no te preocupes…-trato de animarlo, pero también fue para convencerse a ella misma.- tengo otras cosas que hacer….-él no pareció convencido, y ella quiso exponer su punto.- ¿quieres salir con Bella?- le pregunto como sino supiera la respuesta, levantando su torso, sostenida con su brazo para mirarlo directamente. Él giro los ojos, y frunció la nariz.

-sabes bien que si, Al…- ella sonrió con un destello imaginario en sus ojos, planeando más allá de las probabilidades.

-bueno, entonces ahí tienes tu respuesta, porque esto consumirá todas mis fuerzas y tiempo, porque mi joven aprendiz, estas muy lejos de poder salir con ella si sigues con tu estrategia…-Jacob levanto una ceja.

-¿a que te refieres?- Alice apoyo su torso encima del suyo, antes de continuar.

-bueno, Jake, lo cierto es que jamás vi a Bella interesada en nadie, pero sé que eso se puede arreglar, solo tiene que despertar al mundo, eso es todo….pero el más grave problema no va a ser ella sino que él…

-¿él? ¿Quién es él? ¿Te refieres a su padre?-quiso darse esperanzas aunque conocía la respuesta de ella.

-tu sabes bien quien, no te hagas el tonto, creo que por eso Bella no demuestra interés por nadie, pero ¿Cómo culparla? Si yo viviera con Edward, me encantaría apretarle el trasero…-suspiro ilusionada haciendo que Jacob se fastidiara.- aunque los motivos de ella, creo que son porque no quiere molestar a su hermano, además por lo que capto, él es muy sobreprotector de ella…así que ahí tienes tu obstáculo…obtener el permiso de Edward, si lo obtienes, seguro que Carlisle no dirá nada, y te juro que nada te detendrá, más que probable que después seas capaz de atrapar balas con los dientes, porque creo que el doc tiene un mal carácter cuando se lo propone…-Jacob paso las manos por su rostro, a lo que Alice le palmeo la mano animadamente- pero no te deprimas, con mi ayuda, al fin vas a salir con Bella.

-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a bailar alrededor de Edward para distraerlo mientras yo me intento escabullir con Bella?- trato de sonar divertido pero estaba bastante desesperanzado.

-suena tentador pero no…voy a hablar con Edward para alisar el camino…así que no te preocupes…-

Jacob se enfoco en ella.- ¿Qué le vas a decir?

-algunas cositas por aquí, por allá, algunas verdades o mentirillas, no te preocupe, no van a dañar a nadie pero te servirán…-concluyo y fue así, que este simple plan determinaría que el infierno en la cabeza de Edward se desatase para terminar quemando a su ángel.

Su hombro estaba adolorido, por lo que movió el calentador hacia atrás, acercándose al omoplato; si fuese una persona rencorosa, hubiese ido a buscar a Steven fuera de la práctica y acomodarle algunas ideas en su estúpida cabeza. Todos lo sabían, debían alejarse de su hombro, tenía que descansar lo mayormente posible hasta el gran juego del viernes, dentro de dos días; pero el idiota quiso presumir sus habilidades, a sabiendas que no se podría defender apropiadamente y lo tiro al piso, él único que lo logro por primera vez en años. Igualmente Steven tuvo que pagar las consecuencias, no solo las criticas de sus mismos compañeros de equipo y el entrenador, ya que Collins, que jamás pudo guardarse nada para si mismo, se lo hizo saber a la hermosa mujer con boca de camionero que era su novia. Rose apareció el día siguiente y soltó tal cantidad de palabrotas, que puso en vergüenza a Steven en frente de todos, claro que él mismo recibió lo suyo por no haberle avisado lo que había sucedido. Cualquier otro se hubiese avergonzado de que su novia le hubiese defendido en tal situación, pero el carácter de Emmett no se lo permitía, amaba cada parte de Rose, y no la cambiaría por nada. Por suerte, no necesitaba cirugía, pero tampoco pudo descansar apropiadamente la articulación, no cuando los reclutadores se encontraban buscando el próximo afortunado entre medio de tantos jugadores.

Hubiese mentido si negaba que no le preocupaba, amaba el futbol, era parte de lo que era, quería demostrar que tenía el talento y la tenacidad para llegar a jugar en la NFL, tal vez no ser una gran estrella, pero eso no era lo importante, quería ser parte de algo grande, quería demostrar que no era la misma escoria que su padre. Todo dependía de él, no culparía a otros de su fracaso o caída, no sería como ese maldito hombre que siempre puso escusas para no hacerse responsables de todas las mierdas a las que expuso a su madre y a él durante muchos años; él era su propia persona, podían compartir la misma sangre y una anatomía similar pero no sería como él, no podía permitirse tal atrocidad. Quienes lo rodeaban jamás podrían decir que algo le perturbase, nada en él lo indicaba, pero ella si lo sabía, siempre lo supo ¿Quién pensaría que esa joven egocentrista y superficial podría ver algo más que ella misma y sus sueños? Pero Rose siempre lo supo, jamás lo tuvo que decir en voz alta, pero siempre le dio la pauta que lo captaba. Emmett McCarty estaba aterrado, odiaba la genética, la detestaba, como ciertos comportamientos de los padres los hijos lo repiten, como muchos son apresados por pecados que no cometieron pero aun así tienen que ser sancionados por compartir el mismo ADN; él jamás engañaría, él jamás ignoraría a sus propios hijos, él jamás se emborracharía y gritaría que odiaba el nacimiento de su prole, él jamás le levantaría la mano a una mujer. Por lo que tenía que demostrar que no era ese hombre, tenían algunos gestos comunes, algunos hábitos difícil de erradicar como rascarse la nuca cada vez que pensaba profundamente o morder la zona interna de su mejilla cuando estaba nervioso, pero eso era todo, tenía que ser todo. Él lo lograría, sería una mejor persona, sino llegaba a ser un jugador profesional al menos no se rendiría, porque había tantas cosas que hacer que dejarse fundir en la miseria misma.

Por lo que aguantaba el dolor para que nadie se preocupara, si Rose tuviese alguna sospecha que le dolía el hombro hubiese hecho lo posible para que no jugara y esta era su oportunidad, quería darle todo a su novia, a su futura esposa, y obtener una beca era el primer paso para hacerlo posible. No fueronfáciles los meses que estuvieron separados, quiso salir con varias chicas pero simplemente se sintió tan mal; y en más de una oportunidad quiso odiarla tanto, gritarle en la cara toda la mierda que ella estaba haciendo, la destrucción que había dejado tras ella, pero no pudo porque sería exponerse de forma horrible y no hubiese sido productivo de ninguna , lo mágico sucedió, sin que él tuviera que hacer nada, aun recordaba esa perfecta tormenta que había anegado las carreteras y como alguien golpeo la puerta en su apartamento; mojada y hermosa, con el maquillaje corrido y las ropas arruinadas ella apareció en la entrada y sin mediar palabras se abalanzo hacia sus brazos para besarlo desesperadamente. Y si hubiese sido una persona rencorosa, la hubiese rechazo para que sufra lo que él sufrió, pero tenerla para él, amarla y vivirla era más importante que recordarle el infierno que le hizo pasar. Con ella a su lado, el miedo se iba, era la única que lo aceptaba tal como era: desprolijo, distraído, bromista, vulgar, perezoso, comelón, atareado, impuntual, inoportuno, molesto, lujurioso, imaginativo, alegre, conciliador, presumido, humilde, enamorado pero principalmente aterrado de no repetir los pecados de su padre; ella lo entendía perfectamente y aun así lo amaba, de la misma forma que él la amaba a ella.

Frunció ligeramente su ceño adolorido cuando quiso rotar la articulación sintiendo la presión punzante bajo , tan pronto terminase la temporada descansaría, así que tenía que hacer el ultimo esfuerzo y conseguir lo deseado. Al instante, se recupero cuando ojeo como sus compañeros entraban a los vestidores.-…por eso te digo que es una mierda, no puede hacer un examen cuando sabe que estamos yendo hacía las regionales…-se quejo Nahuel, que se quito el equipo para dejarlo en su casillero, prontamente el vestuario se lleno de jóvenes y sus respectivos olores característicos de un entrenamiento agitado.

-es un viejo de mierda, seguro que tiene algún tipo de trauma con el equipo de futbol por eso rompe por estas fechas.-prosiguió Brady furioso, el examen de física sería difícil y más de uno se las vería negras a partir del resultado. Emmett se recostó sobre sobre el banco y mantuvo una sonrisa misteriosa, cosa que llamo la atención de Collins.

-¿Qué te pasa?-pregunto fastidiado.- sabes que tu también tienes que hacer el puto examen ¿no es cierto?-Emmett soltó la bolsa caliente, que cayo al piso y levanto las cejas presumido, ocultando el dolor punzante en su hombro.

-si, ya lo sé, y Rose también lo sabe…así que me estuvo preparando hace semanas para el examen, esto es lo bueno de que jamás se olvide de nada, sabe exactamente que temas va a tomar el viejo…-todos los ojos se dispararon hacía él, que disfrutaba su ventaja ante el futuro examen.

-¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo?...-repitió Nahuel tirando sus piernas al piso para sentarse, Emmett se levanto y se dirigió a su casillero mientras se quitaba los pantalones para dirigirse a tomar una ducha.- ¿ella sabe las preguntas del examen?

-no dije eso, pero me explico algo de encontrar los patrones en los temas…-frunció el ceño tratando de rememorar que le había explicado ella, pero se le escapo, lo cierto que su plan de estudio era bastante novedoso y erótico; Emmett tenía un serio problema para enfocarse en lo que le aburría, y como Rose no admitiría que repruebe ninguna materia había desarrollado mediante una serie de estímulos un programa que constaba de castigos y recompensas que variaba si respondía bien una pregunta. Cada buena contestación ella se quitaba una prenda, si la no estaba desarrollada correctamente la respuesta no sucedía nada, y si fallaba cambiando el resultado, ella se volvía colocar la prenda; por lo que se había convertido en un estudiante muy aplicado, seguro que aprobaría los exámenes SAT con el mejor promedio alguna vez registrado.- y bueno, algo así, por lo que hace rato que estoy estudiando…-aclaro quitándose sus calzoncillos quedando desnudo, como casi ya el todo el sudoroso equipo de futbol.

Brady suspiro soñador.- tienes una suerte, amigo, lo que daría tener una novia como la tuya.- después de ojear hacía Emmett que buscaba el jabón que estaba exactamente enfrente suyo pero no lo encontraba, negó con la cabeza resignado.- es hermosa, alta, rubia, inteligente, sexy, además universitaria ¿Qué fue a verte?-. Emmett se giro hacía él y sonrió, profundizando esos hoyuelos en sus mejillas.

-adora mi trasero…-meneo la cola para que todo el mundo las notara, causando algunos quejas.-…Rose se gano la lotería conmigo.

-¿hablaste con tu cuñada?- le demando impaciente Nahuel, hacía tres semanas que esperaba una respuesta pero Emmett parecía olvidarse de su pedido; como siempre, Emmett frunció el ceño sin saber a lo que se refería, causando que varios reirán y Nahuel murmurara en italiano "schemo".-¡Emmett! Hace rato que te estoy diciendo que le preguntes si quiere salir conmigo…-Emmett tomo su mentón, como si le costara procesar las palabras.

-ahí viene, ahí viene…-se burlo Collins, hasta que la mente de Emmett se ilumino.

-en serio, yo no sé como tiene la novia que tiene.-acoto Brady yendo a las duchas, prendiendo el agua para quitarse la pestilencia de su cuerpo. Emmett prendió la ducha y dejo que agua tibia quitase el malestar de su hombro.

-ve a preguntarle tu…-contesto después de varios minutos.-ya no esta más Jasper para arrancarte la cabeza ni Rose para secundarle, así que ve, no seas gallina…porque hasta que yo me acuerde…-Nahuel paso la cabeza bajo el agua para distenderse una rato.

-no es por eso, jamás la encuentro por ningún lado, por eso te pregunto además sé que si intento algo es posible que sus hermanos vengan a matarme…-

-eso es cierto… ¿Por qué estas tan interesado en salir con Bella?- Demando perdido.

-¡Vamos, Emmett!-contesto por Nahuel, Tayler.- sabemos que estas embobado por tu novia, pero ¿no te diste cuenta tu cuñada?- por la expresión en su rostro el resto se entero que no sabía a lo que se refería.- es hermosa, en una forma particular, algo pequeña, pero eso lo hace más tentador.- de nuevo se presento un silencio mientras Emmett trataba de captar de lo que estaba hablando.

-ahí viene, ahí viene…-reitero Collins, hasta que Emmett metió su cabeza bajo el agua para refregarse la cabeza.

-ah…bueno, hoy hablare con Bella, no te preocupes, Rose viene a buscarme a la salida y voy para su casa…-de pronto a Steven se le resbalo el jabón de las manos, llamando la atención de todos, cuando un jabón caía al piso de las duchas se convertía automáticamente en un objeto perdido para siempre causando un minuto de silencio hacía el objeto muerto para todos.

En el estacionamiento mientras se despedía de sus amigos vio un auto negro, un Ford fiesta, que identifico automáticamente como el auto de Jasper, que se bajo del auto para recibirle.- ¡oh, Rose! ¿Qué te hiciste en el cabello?- le dijo cuando llego hacía él, causando que Jasper girara los ojos.

-súbete al auto…-le gruño, no sin antes notar como Nahuel parecióestremecerse ante su presencia. Una vez en el camino, contó.-le pedí a Rose si te podía venir a buscar y…

-aguarda un momento.-le corto Emmett y ya por su mirada se intuía que diría una reverenda estupidez.- ya sé que hay miradas y toques que pudieron confundirte, pero sabes que le soy fiel a Rose, aunque si te pones una peluca podría obviar el hecho que…

-¡Emmett, Cállate!- le grito Jasper fastidiado, pero eso hizo sonreír más a aludido.

-de acuerdo, Rose.

Suspirando pesadamente, controlando su temperamento, que cada vez estaba más volátil a consecuencia de su propia historia, Jasper pregunto- quería saber ¿Qué tal si nos mudamos juntos?- Emmett se enfoco en él, presenciando los rasgos duros de Jasper, él sabía exactamente que le había sucedido e hizo apego a su madurez, que era mayor de lo que realmente demostraba hacía los demás.-encontré un departamento cerca del tuyo, tiene dos habitaciones y creo que si entre los dos pagamos el alquiler sería más barato que lo que estas pagando ahora…-su tono se tiño ligeramente en una suplica, tratando obtener el interés de su cuñado. Emmett frunció el ceño, proyectando las consecuencias de la convivencia con Jasper.

-sabes bien que soy el novio de tu hermana ¿no es cierto?- Jasper no entendió a lo que se refería, por lo que Emmett continuo.- yo tengo relaciones con tu hermana, Jazz…-tal recordatorio hizo que el joven Cullen apretara las manos al volante, blanqueciendo sus nudillos mientras remarcaba su mandíbula.-…y no voy a dejar de tenerlas porque tu estas cerca ¿vas a poder lidiar con eso?...-tomándose unos minutos, conociendo que no podía seguir en la misma casa que sus padres, no cuando ya se había acostumbrado a vivir sin que nadie lo mandara, asintió lentamente.

-si…puedo con eso…si fuese Bella sería otra cosa, así que puedo soportarlo ¿y que dices? ¿Quieres mudarte conmigo?- Emmett se rasco la nuca, mientras sonreía.

-hubiese esperado algunas citas y arrumacos antes de que nos mudemos juntos…-el rostro antipático de Jasper le dio la pauta que tenía que cortarlas con las bromas.-…pero si, avísame cuando y arreglo el tema de la finalización del contrato. Tienes que relajarte más, querido Jazz, ya sabes, dejar la cara de culo y follar un poco…creo que ese es el problema con ustedes dos…

-mi problema no es follar, y ¿Quién nosotros dos?- le interrumpió Jasper llegando a la casa Cullen.

-el tuyo y el de Edward, les falta follar, relajarse, ya saben…dejar de masturbarse y tener sexo, hace bien al alma y al temperamento de mierda que ambos tienen…

Se desperezo un poco mientras miraba algunos informes, por su talento y destreza muchos esperaban su opinión sobre distintos casos, ignorando a colegas con más trayectoria que la suya; era un trabajo insufrible, pero alguien tenía que hacerlo, y su excelente reputación le hacía responsable de repasar esos tediosos informes. Era lo bueno de estar en la casa de su madre, el único lugar que en sí se podía concentrarse lo suficiente como para completar sus tareas, porque su casa era un lugar pequeño y oscuro, que le asfixiaba pero de forma placentera; el perfume de ella estaba en cada superficie, distrayéndolo y emborrachándole, tentándole a desnudarla y tocarla como tanto adoraba. Y aun así, cuando leía sobre luxaciones y desniveles de glucosa en sangre de aun paciente, cada tanto su mente viajaba, como si tuviera un sensor termo- calórico y trataba de localizarla en alguna parte de la casa; la lucha era constante, a veces pensaba que sus huesos se desintegrarían por la gran presión que experimentaba, porque todos nos volvemos polvo y a veces consideraba que tenía demasiados milenios de sacrificio sobre sus espaldas. Era extenuante no saber que hacer o lo que verdaderamente quería, algo muy común entre los adictos, porque ella era suya, se lo demostraba cada día, mas cada tanto el monstruo murmuraba lo que él mismo presentía, había mucho más que hacer y sería asombroso poner en práctica algunas de sus ilusiones. El cuerpo es pequeño cuando la imaginación es basta y peligrosa, por lo que ignoraba el maldito susurro sobre su oído, peleaba contra la fuerza dentro de su cuerpo, como todo quería explotar para alcanzar el objetivo deseado porque eso estaría mal, tan mal que sería delicioso.

Estaba confundido, perdido entre el deber, la acción, los sentimientos, las sensaciones y lo que quería y necesitaba, no podía troquelar ninguna de estas y realmente estaba podrido de luchar; no existía la vergüenza, lo cierto es que le podía importar tan poco lo que los demás pensaran, habría consecuencias, algunas penetrantes y sangrantes, pero en si no le podían importar menos. Pero en si quedaba el miedo y el hambre, estaba aterrado de perderla, de que ella al fin entienda sin duda alguna la miseria que él era, el desastre y caos que había tras su mirada, y como no importaba cuando se alimentara, cuanto lamiera sus jugos, siempre tenía hambre. El choque era continuo, entre las privaciones, el esfuerzo, la sensación y todo se potenciaba porque era de él, por más que no pudiese tomarla completamente; estaba orgulloso por no ceder a lo visceral, pero había llegado a un impasse que a cada minuto quería romperlo, destruir lo construido y simplemente dejar fluir lonaturalmente, como siempre fue destinado a pasar. Refregó sus ojos cansado, dejando sus lentes de descanso a un lado, aun tenía trabajo que hacer y tener que soportarse a si mismo, hastiado de tener que pensar, de su puta mente que jamás le daba respiro, estaba haciendo horrible la carga de tener que controlarse.

No comprendía las revistas de modas, como forman un atuendo apropiado para cada ocasión pero jamás tienen en cuenta el presupuesto mensual de cada persona y que ningún cuerpo se asemeja a los de las modelos de las revistas. Lo que le llamaba la atención era los artículos referidos a sexualidad y formas de explorarla; había tantas cosas que hacer y experimentar, como colocar las manos o manejar la lengua sin llegar al coito propiamente dicho, y quería informarse apropiadamente para complacer a Edward. Quería que él también disfrute, ya que estaba siendo egoísta, él siempre le llevaba al orgasmo y ella no podía ofrecer la asistencia necesaria para que él lo haga. Lo había visto desnudo varias veces, como cada musculo de su cuerpo se marcaba y tensaba, como su pene se llenaba y sobre su ranura salía esa sustancia blancuzca; quería probarlo, conocer su sabor y presenciar su rostro modificado por el placer. Había tantas cosas que podían hacer juntos, pero él la alejaba, no le permitía entrenarse y saber lo que él le gustaba, aunque también tenía que admitir que parecía disfrutar lamerla vorazmente. Se sonrojo al pensar eso, pero al mismo tiempo no tuvo vergüenza, porque era fabuloso ver como él pasaba su lengua de arriba para abajo, agitándola directamente sobre su clítoris y como sus ojos le instigaban a mirarlo directamente mientras se venía sobre su boca.

Tal vez al aceptar sin tapujos que le gustaba lo que él hacía era un paso para demostrarle que estaba lista para hacer más, no solo probarlo, sino también llegar al punto cometido, poder recibirlo y amarse mutuamente sin restricción. No era tonta, dolería, Alice había indicado que no fue dolorosa su primera vez, pero Rose había indicado que si le dolió mucho, aunque también recordó que fue la primera vez de Emmett y ambos no sabían bien como actuar, así que por esa razón todo había sido más complicado. La cuestión regía en el simple hecho de convencer a Edward, sabía lo mucho que se esforzaba por mantener y aceptar las cosas como estaban ahora, mas tenía la esperanza que si lograba avanzar y establecer que estaba preparada podían llegar a hacer más, mucho más. Mordió sus labios cuando se concentro en los puntos erógenos en los hombres y trato de visualizarse como tocar a Edward para ceda aunque sea un poco.- ¿y que te parece?-Rose salió del baño, con un conjunto de ropa interior de encaje color rojo que quedaba perfecto en contraste con sus piel y figura. Sintió envidia de las curvas generosas de su hermana, siendo que a veces se sentía amorfa por lo cual, se retrasaba cuando se desnudaba a comparación de la perfección de Edward.

Se giro sobre la cama para mirarla con más comodidad, mientras que Rose se dirigía al espejo de cuerpo completo que estaba a un costado de su cuarto.-te queda hermoso, Rose…a Emmett le va a gustar tanto.-apoyo su cabeza sobre sus manos, mirándola melancólicamente.

-me podría poner una bolsa de papas y a él no le importaría, esto es para mí…-se dio vuelta para mirar como la tanga remarcaba su trasero, cuando observo el rostro de su hermanita.- ¿Qué sucede?- Bella reacciono, y agito la cabeza sonriendo ligeramente.

-eres hermosa…-Rose percibió el tono desganado y fue hacía ella tomando la revista que estaba a su lado, sabía perfectamente que Bella tenía un complejo importante con su cuerpo, y frunció los labios molesta.

-tu también eres hermosa y no deberías leer estas porquerías, solo las compro para tomar algunos patrones y colores que no conozco, pero después dicen solo estupideces…-Bella se quedo pensativa unos instantes para aclarar.

-tu eres una verdadera mujer, Rose, mira los pechos que tienes y tu culo esta tan parado que podríamos usarlo para colocar una taza…-ambas rieron, a lo que Rose se sentó a su lado, y levanto la mano para acariciar su cabeza.

-una verdadera mujer no se basa como es físicamente, estoy muy feliz con mi cuerpo pero eso no significa nada, tu eres tan mujer como yo, y no por eso tienes que tener mis tetas…eres hermosa, Bella…créelo…-Isabella suspiro pesadamente, no aceptando sus palabras. Rosalie ojeo la página que Bella estuvo leyendo y abrió los ojos impresionadas.- no creo que tu problema sea con respecto a tu figura, Bella ¿tienes algo que contarme?

Al enterarse que Rose vio lo que le intereso se sonrojo furiosamente, y agito la cabeza.-nada, era solo curiosidad…-pero la joven Cullen levanto la ceja, perceptiva.

-mira…no tienes que ser una modelo para conquistar a un hombre ni tampoco hacer nada de lo que estas revistas dicen para conservarlo a tu lado…-le aconsejo pausadamente Rose, sin querer presionarle pero si alentarle.-…cada hombre es diferente, pero lo que he aprendido, y también por comentarios de mis propias amigas, es que debes establecer desde un principio lo que quieres y como lo quieres…-Bella levanto la cabeza, frunciendo el ceño.-…el hombre, aunque parezca que no es así, siempre se rige a lo que una mujer quiere, puede tener fantasías y toda la mierda esa, pero acepta aunque no lo quiera lo que una mujer quiere, por eso debes imponerte, todo lo que tienes que hacer es jugar y ver que te gusta y ahí veras como tu pareja se mantendrá interesado en ti o atraerás a alguien sin problemas. Por eso, no hagas caso a esta revistas…te aseguro que Emmett es más sensibilidad en el lóbulo que algunos lugares que dicen en esta nota…-de pronto la puerta se abrió y Jasper asomo la cabeza.-¿no puedes golpear antes?-se enojo Rose, sin intentar cubrirse.

Jasper giro los ojos antes de responder.-estuve golpeando y no respondiste, la comida ya esta lista…-sin sorprenderse que su hermana este en ropa interior frente a él; entonces, enfoco su vista en Bella que se estaba levantando de la cama para ir hacía la planta baja.- ¿esa no es mi remera de "the clash"?- señalando la remera que tenía puesta su hermanita, a lo que Bella respondió sin arrepentimiento.

-era tu remera de "the Clash", ahora es mía…-abriendo más la puerta, Jasper salió hacía el corredor para avisar escalera abajo.

-¡má! Bella tomó, de nuevo, una de mis remeras.-y la jovencita fue tras él para también indicar hacía abajo, donde seguro escucharía su madre.

-pero él ya no la usa, la encontré tirada como todas las demás.- no era mentira, la encontró tirada dentro del cesto para lavar la ropa, y según ella eso implicaba que él ya no la usaría nunca más. La puerta de la habitación de Edward se abrió, para mirarlos a los dos enojado.

-no griten, si tienen algo que decir vayan abajo, no lo digan desde acá…-pasando su vista, vio a Rose en medio del corredor en ropa interior, viendo como se veía en el espejo que estaba a un costado, que según ella tenía mejor iluminación.- ¡má! Rose esta desnuda, de nuevo, en medio del pasillo…-los ojos azules de la joven se enfocaron en su hermano, fastidiada.

-¡Má! Edward se esta comportando como un idiota, de nuevo, y no estoy desnuda…-

-¡pueden dejar de gritar y bajen a comer!- vocifero, interrumpiéndolos, Esme desde la cocina.- ¡Emmett deja pan que ya vamos a comer!...-Rose se introdujo rápidamente a su cuarto, cerrando la puerta para cambiarse y Jasper descendió para reunirse con su madre, dejándolos a Edward y Bella solos en el se mantuvo quieta, sonriéndole mientras se sonrojaba tenuemente. Edward asintió, como si estuviera respondiendo una pregunta no dicha y sonrió bajando la cabeza, yendo hacía la planta baja; esta actitud desconcertó a Bella, y decidió que su hermana tenía razón, tenía que dejar sus dudas de lado, porque si él no daba el próximo paso, ella lo haría, por más que él no quisiera.

Después de una cena bulliciosa, todos se retiraron a dormir, generalmente los días martes y miércoles, tanto Edward como ella se quedaban en la casa de sus padres, más que nada para dar acto de presencia, aunque fuera molesto tener que estar lejos de él y no poder expresar cuanto le gustaría que él demostrara algo hacía ella. Sabía que tenían que mantener las apariencias, y por eso lo aceptaba de esa manera, ignorando su propia consciencia que le indicaba que todo lo que representaba hacía su familia era una maldita mentira. No dejando que sus reflexiones y deseos la frenaran, espero paciente a que solo el silencio se escuchara en la casa; se estaba comportando osadamente y también existía el peligro que alguien la atrapara, pero quería comprobar que era posible realizar su empresa y así impartir pluralidad en su relación con Edward. No quería estancarse ni tampoco quería esperar más tiempo, quería instruir que podía ofrecer más y no había nada que temer. Nerviosa, temerosa de que el propio latido de su corazón le delatara, recorrió sigilosamente el trecho desde su habitación hacía la puerta de Edward; estuvo a punto de golpear, mas no lo hizo, y lentamente giro la perilla de la puerta para descubrir que no estaba trabada.

Sin hacer ruido, abrió la puerta cautamente, ligeramente temblorosa y sin dejar de vigilar alrededor de ella. La puerta cedió sin problemas, y se deslizo para entrar dentro de la habitación que solo se encontraba iluminada por la lámpara del escritorio; cerrando la puerta tras ella, apreció como Edward se encontraba dormido sobre la silla, en cualidad de haber leído reportes hasta que el sueño le venció en medio de su trabajo. Su figura caía pesadamente en la silla, apoyando su cabeza sobre el respaldo y con sus anteojos deslizándose por el puente de su nariz; sus cabellos cobrizos se revoloteaban hacía todos lados, y su rostro duro mostraba tanta paz, como si un hermoso sueño le estuviera visitando tras sus ojos. Tal tranquilidad le fascino, siendo tan poco frecuente tal estado en Edward, y sonrió satisfecha de poder contemplarlo de esa manera; su camisa blanca estaba remangada, permitiendo que la piel toque el ambiente y ofrezca en primer plano sus fibrosos brazos. Fue hacía él, sin realmente pretender realizar su objetivo, pero maravillada de tal esplendor, como una actividad tan mundana en él se veía excepcional. Una vez frente a él, estudio los contornos de su rostro, como sus labios se abrían ligeramente, invitándola a degustarlos; la necesidad no era solo parte de su propia edad y hormonas, sino de lo que alentaba con maneras tan preciosas y sugestivas, por más que no lo intentara, por más que solo estuviese durmiendo, todo le sugería que lo tentara, que le tocara, que lo amara, porque el mundo era de ellos dos y por eso, tenía que sentirlo inmediatamente.

Se inclino hacía delante, sin tocarlo, pasando, como él hizo en muchas oportunidades, su nariz cerca de su piel, para captar su aroma. No necesitaba una colonia, ya que su mismo cuerpo parecía reproducir un característico perfume, la perfecta mezcla de menta, café y canela, el aroma a hombre. Aventurera, poso suavemente sus labios sobre los de Edward, sin cerrar los ojos para estar preparada ante cualquier imprevisto, no dejaría pasar la oportunidad, él no podría marcharse, no cuando estaban en la casa de sus padres, sería su forma, no tan sutil, de acorralarlo e imponer un nuevo estatuto en su relación. Él no se movió, sino que respiro profundamente pero sin despertarse, y ella aprovechando, abusiva de su postura desprotegida, paso sus manos por el pecho de Edward. Podía sentir el calor de su cuerpo a través de la tela, se agito al aproximar sus manos hacía su objetivo, pero no se detendría no cuando ya no aguantaba las ganas. Sintió como él comenzó a despertarse, y una audacia inusitada creció dentro de Bella que, abriendo las piernas, se sentó sobre él, rodeándolo; los ojos verdes de Edward se presentaron desorientados por lo que ella apretó sus labios contra los de él, para que no dijera ninguna palabra que pudiera romper el encanto, y sus manos se detuvieron el hebilla del cinturón de él. Al principio, Edward no supo como reaccionar, sorprendido por ser despertado de tal manera, mas entendiendo al instante que no era parte de algún sueño;yendo contra su instinto, utilizando la poca moral que le quedaba, tomo desde las muñecas de Bella rápidamente, para detenerla. Un atisbo de sonrisa dibujo su rostro.-no te atrevas, Edward…-le advirtió en tono profundo, que le dejo paralizado.

Y ahí se emociono el monstruo, apareciendo como si jamás descansara, hipnotizado de la postura predadora de ella, era torpe, no solo su respiración sino también su toque, pero estaba en sus ojos chocolates el reto, la apuesta a más, algo que le entusiasmo de sobremanera. Edward cerro los ojos fuertemente, reprimiendo algo potente, pero se sobresalto cuando los cortos dedos de Bella lucharon contra la hebilla de su cinturón; su rostro se transfiguro en dolor, porque costaba, ella estaba ahí, encima de él, besándole, tocándole, y llevándole al limite. Tenía que negarse, no era tiempo, no aun y aun así, comenzó a reaccionar, palpitando, acumulando las fuerzas desde cada parte recóndita de su cuerpo para llevarlo al centro de la creación, donde se erigía su pene. Podía sentir la agitación de las manos de ella, como la temperatura en los labios de Bella aumentaba, indicando que se estaba sonrojando, y perdió fuerza su agarre cuando ella se abalanzo hacía delante, acomodándose mejor encima suyo, rozando con sus manos sobre el cierre del pantalón, justamente donde su miembro estaba despertando. Siéntelo musito el monstruo para que no intentara alguna estupidez, como detenerla. Fue así, que simplemente dejo que pasara, obtener un poco más, no hacía daño a nadie ¿no es cierto? Solo un poco más, no tenía que lograrlo todo, probar algo no haría ningún mal. Sus manos perdieron fuerza, soltando lentamente las muñecas de Bella, pero no abrió los ojos, negándose a lidiar con lo malo de la situación; podía darse un gusto, no dañaba a nadie y sería beneficioso para los dos. Percibió como ella abandono su boca para pasar sus labios por su mejilla derecha, suavemente, como una caricia, a lo que Edward frunció los labios, para no dejarlo escapar, para que no se vaya y se muestre, porque no podría controlarlo, manteniéndose tesio, no dejaría que se propague por el ambiente.

Las dedos de Bella lograron desabrochar el cinturón mientras que sus labios fueron desde su quijada hasta su cuello y aspiro el aroma a él; Edward se quito los anteojos, que cayeron al suelo al instante cuando sintió el clamor de su cuerpo, como la temperatura quemaba desde adentro y el palpito molestaba, apretaba y exponía la verdad subyacente, el monstruo estaba ahí, disfrutando todo, limitado solo por la tenacidad de Edward, pero a un solo paso de gobernar el cuerpo para lograr lo hermoso y evitar temblar, cuando ella desabrocho el botón de su pantalón, apoyo sus manos sobre la cabeza de ella, que también estaba paralizada sin besarlo, mas sin detener el accionar de sus manos. Hundió sus dedos entre los cabellos de ella, que le parecieron finas hebras de seda y respiró pesadamente, cuando escucho que bajo el cierre lentamente;advirtió como ella temblaba, y quiso hablar, hacer lo correcto de una buena vez en su vida, decirle que podía detenerse, que no tenía que hacerlo, pero sería mentira porque tenía que hacerlo, dolía su pene, presionaba para obtener la dicha, todo su anatomía lo aseguraba, no aguantaba más. Entonces, porque el universo no entiende del esfuerzo, el sacrificio y como es tan fácil cometer sacrilegio, ella saco la lengua para pasarla por su piel, lamiendo su traspiración.

¿Pueden oír como gira el tambor una y otra vez? ¿Lo ven sobre la nuca de Edward? ¿Contemplan como el cañón quema su piel? Desde hace mucho tiempo que jugaba a la ruleta rusa, siempre excitante y avasallante, paralizando cualquier intento de retractarse, era peligroso pero la adrenalina ¡oh, la adrenalina! Como el cuerpo se adapta a la sensación de plenitud, como el miedo se vuelve emoción y estimula la dermis en forma placentera, aumentado el ritmo cardiaco y la sangre viaja libre por las venas, alimentando las ansías, lo oscuro y profundo. Pero ¿no sienten la amenaza? ¿Cómo todo puede romperse fácilmente? ¿Cómo cada parte de su vida se transformará cuando la bala se libere? Y él tampoco lo veía aun cuando sentía la presión sobre su cabeza, impulsando a apretar nuevamente el gatillo, pero se creyó inmortal, inmune a la realidad, por más que todas las señales estuviesen presentes. Aunque ¿Quién podría decir que fue el único que fallo? Si nadie más lo percibía siendo que estaba ahí, a simple vista, la tensión y la bronca tras cada mirada, y ella, su erótica y prohibida ángel, le estaba lamiendo, le estaba tentando, le estaba acorralando para apretar nuevamente el gatillo y que la bala destroce sus sesos, esa prometedora bala que le liberaría. Un gruñido escapo desde su pecho, expresándose en su garganta, mas eso no amedrento a Bella, que siguió su empresa y abrió su bragueta; Edward tomo su cabeza, para obligarla a mirarlo, y cuando sus ojos se encontraron, ella pudo presenciar lo esperado, lo que convulsiono su corazón y le enamoro aun más.

Los rasgos de Edward se presentaban salvajes, tensionando su mandíbula, reprimiendo lo imparable; sus ojos verdes estaban oscurecidos, cada contorno de su rostro demostraba lo tanto que la necesitaba, no solo podía sentir la hinchazón que quería demostrarse bajo la tela de la ropa sino que cada poro expedía la importancia de no resarcirse, de continuar y ofrecerle algún tipo de asistencia, que se venga y ser ella quien impartiese la tarea. Edward dirigió su rostro hacía ella, besándola, introduciendo su lengua violentamente dentro de su boca, a lo que ella lo recibió, bloqueando cualquier tipo de preocupación, ellalo había buscado y ahí estaba el resultado; cuando el mismo palpito en su centro comenzó a aumentar, supo que tenía que obviar su necesidad y tenía que hacerlo, no permitirle alejarse, por lo cual apurada, empujo del borde del pantalón, junto al bóxer, para exponerlo. Y por primera vez, tal vez presuroso, tal vez excitado, tal vez quien sabe porque, él no se negó, sino que se levanto ligeramente del asiento, sin quitarla de encima y le ayudo a descubrir su hombría. Su pene se alzó, venoso, grueso y rojo, por lo que ella, sin dejar de besarlo lo tomo entre sus manos y sintió como él tembló ante el toque; estaba caliente bajo su mano, pero aun así, experimentalmente supo que hacer, por lo que impuso un tiempo acotado, reduciendo la velocidad y ferocidad del beso, no solo por ella, que estaba concentrada en el labor sino también para él, para que lo disfrute adecuadamente. Su mano se deslizo por la piel sensible y suave, se movía palpándole sin prisa alguna, percibiendo como estaba duro pero aun así, la piel se movía en contorno de sus músculos internos.

Separándose de sus labios para respirar, bajo la vista ligeramente y observo la cabeza del pene y como la piel se movía de arriba para abajo, bombeándolo lentamente; no estaba temerosa ni de su tamaño ni de su textura, sino que se alentaba a cada instante, porque escuchaba la respiración agitada de él, los ligeros jadeos escapaban de su boca. Rozando sus labios sobre la frente de ella, Edward murmuro.-más…-y ello lo supo, sonrojada pero no cohibida, sino que dispuesta a obtener la gracia del cada día, mordió su labio inferior para luego pasar sus labios por el cuello de él, sintiendo como la barba que quería crecer le raspaba. Movió sus piernas hacía atrás, para levantarse de encima de él, y percibió como la respiración de él se detuvo para luego, tomar una gran bocanada de aire; los ojos de Edward se localizaron en ella, y fue más el deseo, la excitación y prontitud, que sus propias dudas, así que no la detuvo, sino que presencio lo magistral frente a él. Bella dirigió su vista hacía su miembro, sin dejar de masajearlo, sintiendo la vena gruesa que se desplazaba por toda la parte trasera del glande y palpitaba sobre su mano; empujando sus piernas entre las piernas de Edward, que las abrió sin resistencia, ella descendió lentamente, arrodillándose, dirigiendo su cabeza directamente hacía su pelvis. ¿Has visto algo tan hermoso? Demando entusiasmado el monstruo, y tuvo que asentir, porque si había visto algo tan maravilloso, la desnudez de Bella era igual de provocativa y celestial. Bella apoyo su mano izquierda sobre su muslo para no caerse, inclinando su cabeza hacía delante, abriendo la boca; ya sin ningún tipo de conjetura ni queja, el monstruo manejo las manos de Edward, para tomar sus cabellos, recogiéndolos, para no privarse del espectáculo. Ella sonrió suavemente, y él respondió el gesto, a lo que abrió la boca y dio un pequeño beso a la cabeza de su pene.

El líquido pre seminal salía de su ranura y ella lo saboreo, amargo y viscoso, pero no le importo, porque era parte de él y eso era lo único que interesaba. Sacando su lengua hacía afuera, la deslizo por donde palpitaba la gran vena, desde la punta hacía la base, acercándose a sus huevos; sintió como él masajeaba sus cabellos, animándola a proseguir mientras que con su mano derecha impulsaba la piel de arriba para abajo, en un ritmo pausado pero insistente. Quemaba en la piel el sentimiento, como las sensaciones lo bombardeaban sin clemencia alguna, despojándole de cualquier tipo de coherencia solo enfocado en el accionar de ella sobre su pene; era primitivo, no había otra explicación, ningún titulo universitario, ningún doctorado ni ningún refinamiento existía en él, solo lo básico y esencial, la boca de ella y su pene, lo demás era innecesario. Sus pulmones no daban abasto, mientras que la dermis se tensionaba y los toques eléctricos provocados por el toque y la lengua de ella le asaltaban sin descanso; el calor quemaba, las ganas se juntaban y el dolor en la impaciencia de su necesidad le instigaba a acariciarle la cabeza para que no dejara de lamerlo. Cuando ella trato de tragar completamente su miembro, llegando solo a tomar la mitad, curvo su espalda cuando los espasmos se fueron presentando, cuando la urgencia tomo lugar y todo se presiono dentro de su glande para al fin liberar su semilla. Comenzó a mover su cadera, bombeando dentro de la boca, a dentro y afuera en repetidas ocasiones, para marcarla y que sepa el ritmo de tan intenso tango; ella lo succionaba en forma descontrolada mientras él seguía introduciéndose dentro de su boca. Estaba cerca, tan cerca que podía significar la muerte sino llegaba a la meta.

Sus bolas golpeaban el mentón de ella, y le impresiono que ella no se detuviera, sino que estuviese tan aplicada en satisfacerlo te lo dije, pero jamás quisiste escucharme comentó el monstruo gruñendo mientras que daba mayor velocidad a su cadera, porque estaba ahí, era pesado pero aun así era excelente. Las ganas se acumularon en su pene, hinchándolo, marcando las venas y fue ahí, cuando los ojos de Bella abandonaron su centro para enfocarse en los ojos de él, consumiéndole dando la pauta la siguiente verdad expresada por el monstruo te dije que ella quiere más, lo quiere, y tu también lo deseas, podemos lograrlo ¿te imaginas lo excelente que sería verla sangrar un poco mientras grita tu nombre? Sería la vida misma. Fue ahí cuando su pene dijo basta, y se hundió potente en la garganta de Bella, destruyendo cualquier tipo de acto gentil y delicado alguna vez dado; apretando los dientes, a lo que sus huevos temblaron y se apretaron para dar más fuerza a la descarga, desde su espalda nació la relajación, el placer único yendo hacía su pene. El semen fluyo hacía la garganta de Bella, saliendo un poco por los costados de su boca, a lo que su cuerpo se calmo, pesado y agotado, con el mejor orgasmo alguna vez experimentado; sonriendo feliz de tal hazaña, se dio cuenta al instante que había acabado en la boca de ella y se le paralizo cuando regreso lentamente la sinapsis neuronal. Pero Bella no demostró molestia alguna, tal vez sorpresa pero no enojo, a lo que pausadamente saco su miembro de su boca, que cayó adormecido, dejando un hilo de saliva que salía de sus labios pegado a su piel; y sonrojada, no dejo de mirarle mientras se levanto lentamente para colocar su rostro a centímetros de distancia de Edward, que paciente espero.

Ella sonrió, pasando su lengua por el costado de sus labios, limpiando el rastro de sus fluidos y se abalanzo adelante para besarlo, a lo que él la recibió, ya que no hacía nada malo ¿no es cierto? No lastimaba al probar un poco más ¿o sí? Solo un poco más, que al final del día, era realmente era nada a comparación de lo que quería hacer con ella. Y el tambor de la pistola giro de nuevo, para la siguiente vez que apretase el gatillo.

Era el día del examen y no tenía ningún tipo de preocupación, en si jamás les desvelo las notas, pero estaba en el ultimo año y tenía que graduarse a tiempo, Rose le había amenazado en reiteradas oportunidades para que lo hiciera. El día siguiente, a la noche, tenía el juego, y aun así no estaba tan preocupado tampoco, estaba en paz con el universo y consigo mismo, la misma naturaleza estaba sincronizada con sus pensamientos y era más que probable que si comenzase a cantar pájaros y ardillas viniesen a su encuentro, un perfecto momento Disney. Se vio tentado a hacerlo, pero reprimió ese aspecto aniñado de sus ilusiones, más que nada porque tenía que llegar a tiempo a recoger a Rose; de reojo, vio como el auto de Jasper se alejaba rápidamente y bajo del vehículo, para ir al encuentro de su novia. No llego a golpear cuando la puerta se abrió y rápidamente el Dr. Cullen salió.-hola Emmett…-le saludo presuroso.-…buena suerte en el juego de mañana…-no pudo responderle, cuando él se abalanzo hacía su vehículo para irse.

-Adiós, papá…-le grito, sin ser una broma, desde siempre le decía a sus suegros papá y mamá, considerando que hacía establecía un antecedente para cuando se casase con Rose, adaptándose, de esta manera, más rápidamente a la familia, por más que prácticamente viviera en la casa Cullen. Entro a la casa, y fue directamente a la cocina, donde Rose, Esme y Edward estaban aun desayunando; dando un beso en los labios a su novia, se sentó a su lado, saludando al resto. Su té con leche estaba preparado, junto algunas tostadas y una porción de pastel, la señora Cullen estaba acostumbrada a que Emmett desayunara o cenara en la casa, cuando Rose estaba cerca.

-¿estas nervioso por el partido?- pregunto feliz Esme mientras toma una taza de café a lo que Emmett se encogió de hombros, demostrándole que no era algo que le disturbase; la noche anterior, cuando Rose le acompaño a su departamento, no solo tuvieron sexo en el auto, sino también en las escaleras y dos veces más antes de llegar a la cama, por lo cual ahora estaba en paz con el universo.

-no….-entonces, algo le llamo la atención, fue algo tan extraño como alucinante, periféricamente, capto como Edward, con su mente perdida en algún recuerdo o proyección futura, sonrió conforme consigo mismo antes de tomar un sorbo de su infusión. Este comportamiento no paso por alto por nadie, ya que incluso Esme se veía emocionada por lo que sea le causara esas formas en su hijo mayor; frunció el ceño, era muy extraño ver a Edward tan relajado, no era un completo huraño pero tampoco era dador de risas ni corazones de chocolates, así que tal actitud era bastante llamativa. Giro para ver a su novia, preguntándole con la mirada que le sucedía a su hermano, pero Rose pareció desconocer el motivo. Realmente, no iba a comentarlo, incomodo con romper tal encanto raro y exótico en Edward Cullen, por lo que intento enfocarse en otra cosa cuando de pronto su propia mente vago hacía un recuerdo, una jabón que caía al suelo y como todos sus compañeros de equipo se resignaba a sus procesos mentales, incluso podía escuchar como Collins diciendo "ahí viene, ahí viene…"-¿ya se fue Bella?- pregunto.

-Jasper la llevo a clases hoy ¿Por qué?- Rose se levanto de la silla, dejando su taza en el lavado, tenía un día bastante agitado antes de ir a la tarde a su cita con su consejero estudiantil para saber a cual carrera avocarse, había tantas opciones y era tiempo de tomar una decisión, algo muy difícil entre los Cullen.

-nada…-tomo otro sorbo.-…me dijeron que le preguntara si quería salir con uno de los chicos del equipo…-dos pares de ojos se enfocaron en él, felices del tal noticia.

-¿Quién te pregunto eso?- se apuró Rose, Esme se acercó hacía delante para socavar información, aunque Bella tenía 15 años, una niña para los ojos de su padre y hermano, sabía perfectamente que era el momento adecuado para demostrar algún tipo de interés en los chicos, cosa que jamás hacía. Se rasco la nuca, porque no podía precisar quien fue ¿Collins, Brady o quizás el hombre de la limpieza?

-no lo sé…-quiso rememorar la conversación ¿Quién le había preguntado? ¿Qué era lo que tenía que preguntar? ¿A que hora tenía el examen? ¿Qué día era? Bueno eso lo sabía, no tanto, pero el día siguiente era el gran juego y a la noche Rose le daría un adelanto de lo que recibiría el fin de semana.

-pero uno de tus amigos quiere salir con ella ¿no es cierto?- se entusiasmo Esme, quería ver a sus hijos felices, que Bella se desenvuelva más, que al fin llegue el momento que su hija acuda a ella para conversaciones sobre chicos y sobre lo que una mujer debe hacer ante cada caso; estaba preparada para eso, con Rose no tuvo mucha posibilidad, no pudieron compartir muchas cosas a consecuencia de la recuperación de la movilidad de sus piernas, y no perdería esta posibilidad con la menor de sus hijos.

-si…si…-no le dio importancia y tomo otro pedazo de pastel, ella esperaron pero Emmett siguió comiendo como si no hubiese dicho nada desde un principio, por lo que Rose, le saco el pedazo de pastel.- ¡eh! Bebe, sabes bien que no te puedes meter con mi comida…- Rose tronando sus dedos frente a él, le dijo.

-concéntrate, Emmett… ¿Quién esta interesado en Bella? No quiero que el estúpido de Steven o el pervertido de Mike se le acerquen así que quiero información…-Esme la hubiese sancionado por su forma de pedir las cosas, mas estaba interesada en saber cuan popular era su hija, y cuantos suspiros dejaba a s paso.

-no me acuerdo, Rose…-tomo su pastel, ceñudo.-…son muchos, hay varios, algunos del equipo también quieren salir con ella.- comió el pastel de un tirón, para evitar que Rose se lo quisiese quitar de nuevo. Sonriendo ilusionada, Esme se apoyó en el respaldo de su asiento.

-¿varios chicos están interesados en mi niña? ¡Dios!- Rose asintió feliz.

-si…la tonta no cree que sea linda, pero lo es…-ambas se miraron extasiadas.

-si es hermosa, en una forma particular, algo pequeña, pero eso lo hace más tentador.-repitió como disco rayado Emmett.

- que suerte que lo contaste cuando mientras no estaba Jasper o papá, esos dos tienen serios problemas…-razonó Rose, la forma casi colonial de ver a Bella, como una niña y no una adolescente hubiera causado una serie de comentarios pocos propicios. El silencio gobernó unos instantes la mesa, hasta que Edward, que se había mantenido al margen de la conversación se levanto, manteniendo la cabeza gacha para ir hacía el corredor.

-¿ya te vas?- le pregunto su madre, cuando él pasó el umbral.

-si…-respondió secamente.-…tengo doble turno…-y sin despedirse, cerro la puerta tras él, dejando desconcertadas a su madre y hermana.

-estúpido bipolar….-murmuro Emmett tomando otra galleta para tragarla después sin ceremonia alguna.

La jornada escolar había pasado aburrida y larga para Alice, que refunfuño por quinta vez en menos de una hora, yendo en contra de su usual humor, pero seamos honestos ¿para que necesitaba saber el la velocidad de los objetos en caída libre? Si tenía la mala suerte de caer de una terraza, lo que había aprendido en física no lo aplicaría, porque no importaba la rapidez de la caída más el peso del cuerpo, nada cambiaría que su cuerpo terminaría chamuscado una vez que tocara el suelo, simple lógica y no por eso tenía que hacer una cuenta matemática. Ella no necesitaba saber muchas cosas, que al final del día seguro que las olvidaría pero aun así tenía que pasar varias horas catedras aprendiéndolas; en ese aspecto envidiaba a su hermana, Irina, que ya estaba libre para hacer lo que quisiera. Aunque en el caso de su hermana jamás eran buenas sus decisiones. Pero lo que le ayudo afrontar ese tedioso día era su creciente curiosidad en el comportamiento de Bella, que parecía abstraída por algún motivo, pero no se le había escapado que a cada tanto su amiga se sonrojaba. Intento interrogarla en la cafetería, mas el nerviosismo de Jacob no le dio la posibilidad de hacerlo, ya que la operación "conquistar a Bella" estaba en marcha y el joven tenía aplicar la estrategia ideada por Alice, pero el extraño accionar de Bella no lo estaba permitiendo. A la hora de educación física, tuvo su oportunidad para plantar su semilla en la mente de Bella, para que considerara la posibilidad de salir con Jacob.

Como siempre aplicando uno de sus miles de trucos para no hacer gimnasia, además que todos preferían mantener a Bella fuera del alcance de cualquier instrumento que pudiese transformarse en un arma mortal en manos de la chica; por lo que ambas quedaron al margen de cualquier actividad física para dedicarse a pintar pancartas de aliento para las porristas.-me parece seriamente humillante estar haciendo esto…-acoto Alice, poniendo brillantina para que resaltara las palabras, Bella asintió lentamente enfocada en no pasar la línea de las letras mientras las coloreaba.-…ellas tendrían que hacer esto, no nosotras ¿mañana tu mamá me pasa a buscar para ir al juego? No puedo contar con Emmett, es una suerte que ese idiota se acuerde que mañana tiene que jugar.

-si…-contesto, abriendo los ojos desmesuradamente cuando se paso la línea que tenía que remarcar y sonrojada, trataba de cubrir su torpeza con marcador. Alice asintió, y vio su oportunidad.

-después hay una fiesta en la Push, podemos ir…-pero Bella intentaba desesperadamente, haciendo un mayor enchastre en arreglar la pancarta.-… ¿te diste cuenta que Jacob parece más grande de edad?

-¿eh?...-suspiro pesadamente cuando quedo un manchón enorme, y tuvo que resignarse a comenzar de nuevo la tarea, tirando el trabajo conseguido.

-muchas quieren salir con él, ya sabes, es bueno, muy apuesto, musculoso, además de gracioso…-Bella asintió, porque era cierto, Jacob tenía mucho a su favor, aparte de esa sonrisa que podía cautivar cualquier corazón obtuso y complejo. Se alegró por su amigo, aunque joven, tenía mucho que ofrecer a las mujeres, aparte de un encanto magistral y seguro que conseguiría una preciosa chica para salir.-…harían muy linda pareja ustedes dos…-al principio no entendió lo que dijo, encauzada en combinar el violeta con el marrón, pero cuando las palabras llegaron a su corteza cerebral, se sonrojo furiosamente; este hecho, dio la señal equivocada a Alice, que creyó que tenía cierta atracción hacía su amigo. Bella no pudo refutarle, cuando la entrenadora, utilizando su silbato las llamo, interrumpiéndolas, y esa conversación que paso a un segundo plano para Bella se convirtió en la base para la mentirilla de Alice.

Eres un imbécil ¿lo sabías? Siempre con tus malditas escusas, siempre un zopenco, eres un marica de porquería el monstruo reiteraba, caminando de un lado al otro, cada tanto clavando sus garras sobre los sesos de Edward para liberarse; no podía controlarlo, porque ni él mismo podía controlarse ¿de que lado estaba? ¿De la moral y lo correcto? ¿De la maldad y lo corrupto? En la abstinencia, cuando la desesperación aumenta, cuando no se ve y no se puede correr, no había forma de escapar de la verdad…la odiaba, era una miseria de persona por su culpa, estaba podrido de tener que aguantarse porque dolía, ardía bajo la piel y monstruo no lo dejaba en paz ¡¿Por qué mierda nadie le dejaba en paz?! Fue feliz, se despertó conforme, no pleno pero fue suficiente para mentirse, para fingir que respiraba en plenitud ¿Por qué demonios nadie se calla? Quería mentirse ¡necesitaba mentirse! Y el estúpido de Emmett fue a abrir la boca, y él tuvo que escucharle, cada mísera palabra, que le parecían mas asquerosa que la anterior, como vomito putrefacto. "Me dijeron que le preguntara si quería salir con uno de los chicos del equipo" dijo frente a él, "Si es hermosa, en una forma particular…" dijo haciendo que el monstruo chillara furioso dentro de su cabeza, tensando cada musculo y exhalando fuego por su nariz, "… algo pequeña, pero eso lo hace más tentador" reiterando lo que alguno de esos malditos pendejos que complacido mataría en forma desgarradora.

No le permitieron disfrutar su aparente paz, ella le había chupado, lo había mamado con cierta torpeza, pero no importaba, era ella y eso era único. Ella lo saboreo, pareciendo disfrutarlo, imponiendo otra zona de toque para ambos; ella lo quiso, él no tuvo que hacer nada para atraerla. Sonrió verdaderamente, lo disfruto ¿y porque mierda le quitaban eso? ¿Por qué lo atormentaban? ¡Necesitaba un puto respiro! ¿Nadie lo entendía? Quería tomarla, necesitaba tomarla, ver como ella bailaba sobre su cadera en perfecta unión y la mentira ayudaba a aguantarse, a resistir y no ceder ante la constante presión. No quería ser malo, no quería lastimarla por más que quisiese entregarse a sus instintos, a los impulsos que se denotaban sabrosos y magníficos; el monstruo estaba furioso, otros la habían visto, habían captado el hermoso estigma que ella era, como lo bueno del cielo se representaba en un solo cuerpo. No era el perro sarnoso la única amenaza, ella podía revolucionar a muchos hombres sin intentarlo, ella podía estar con cualquiera y él no quería perderla, no podía perderla. Ella un día se daría cuenta, lo comprendería sin necesidad de palabras, verían lo horrendo tras sus formas, como cada contorno que lo componía era asqueroso y diabólico;estaba aterrado, porque no podría resistirlo ¡por todo lo santo! ¡Ella era suya! Siempre lo fue, desde el primer día que la vio, la perfecta combinación entre Eva y Lilith, la elegida y la prohibida, una jugosa manzana que lucía sabrosa.

Y regresaba al mismo punto, tenía que soportarlo, porque no podía marcar su territorio como tanto deseaba, porque era incorrecto, porque no era el momento, porque ella merecía más o al menos mentirse que podía escapar de él, porque eres un maldito hijo de puta, es mía, sigue así y la perderás, la perderé y entonces te matare, maldito infeliz interrumpió el monstruo deformando sus costillas como si quisiese sacar púas por su piel, tal vez preparándose para una batalla incierta, porque no había punto medios con Edward, era todo o nada, era un caprichoso y por eso jamás cedía ante nada. El choque podría destruir a cualquiera, entre lo bueno y lo malo, como nada es lo que parece y los celos estaban haciendo estragos en él. Paso la mano por sus cabellos, en un desgraciado intento de despejarse, en dejar al monstruo de lado y como siempre tenía la razón. Suspirando profundamente, miro el pizarrón donde se escribían las cirugías que se harían, la cirugía había terminado y no tenía otra planeada, pero se sentía con tantas fuerzas que necesitaba enfocarse en algo o explotaría en forma bestial ante la más mínima oportunidad. Incluso en su galante porte, se podía percibir que estaba furioso, como lo enigmático lo rodeaba y había cierto toque de hombre malo en él, que atraía a las mujeres. Varias enfermeras, pacientes y doctoras, pispiaban de a ratos para estudiarlo y deleitarse con tal hermoso hombre, que parecía contener todo lo que buscaban en él; hacía tiempo que no realizaba una cirugía cardiovascular pero al menos podría asistir al cirujano al mando, reflexiono cuando el monstruo continuos sus quejas, haciendo zumbar sus oídos en un intento de hacerlos sangrar.

-¿quieres venir a tomar unas cervezas?- propuso tras él, Dimitri, llamando su atención.

-no gracias, es día de semana…-le dijo sin quitar la vista de la pizarra mientras que las letras se desdibujaban para formar nuevas palabras tales como, es mía, haz algo, maldito idiota el monstruo tenía muchos trucos y formas de presentarse ante él.

-de acuerdo…-acepto sin más Dimitri, ligeramente confundido ante la hostilidad tacita que Edward parecía expedir.- ¿estas bien?-frunciendo el ceño, aplicando una fuerza titánica, puso doble revestimiento en la cárcel del monstruo, que casi le muerde en un intento de arrancarle la yugular, y así alejarlo de la superficie. Sonrió, quitando en un instante la tensión que tenía, y relajo su figura.

-si, es un día tranquilo y estoy aburrido, eso es todo.-agitando la cabeza, creyendo que fueron ideas suyas la agresividad de Edward, Dimitri continuo más tranquilo.

-hay mucha emoción con el juego de mañana ¿ahí juega el novio de tu hermana?

-si…Emmett juega para los lobos de Forks…

-no te ofendas pero si aun me interesaran las mujeres, hubiese ido tras tu hermana tan pronto cumplió los 18 años.-se sincero Dimitri. Había sido duro por mucho tiempo tener que mentirse a si mismo, pero con el tiempo, entendió que no podía seguir luchando con su verdadera forma, no era feliz con la mentira, y más cuando Benjamín, a riesgo de recibir una paliza, le beso. Desde ese día, hace un año, eran pareja, un hecho no muy conocido, pero todos lo que le rodeaban ya sabían la connotación de la relación; Sam no tuvo problemas, incluso bromeo sobre eso, Alec al principio estuvo algo incomodo, pero al darse cuenta que eso no había cambiado la esencia de su amigo, lo acepto, no sin cierta presión de su esposa, Tanya.

-si me dieran un dólar cada vez que alguien intenta salir con Rose…-acoto Edward, Dimitri coloco una mano sobre su hombro en muestra de compasión por su amigo.

-me estaba olvidando, tu hermano esta esperándote en la sala de descanso del primer piso…-le aviso, resignado que tenía que ir a cirugía.

-¿Qué quiere?-

-no lo sé, es tu hermano…-termino, y ambos se alejaron en distintas direcciones.

Cuando entro a la sala de descanso, encontró a Jasper tomando un paquete de papas fritas que había comprado de la maquina expendedora; tan pronto como visualizo su rostro, se dio cuenta que tenía un problema. Por su carácter de hermano mayor, además de que sospechaba que ambos compartían algunas preocupaciones similares o al menos, temperamentos aparentados, Jasper recurría a Edward cada vez que estaba contrariado, no era muy frecuente pero cuando lo hacía era cuando sentía que el problema se le había ido de las manos. Sin decir una palabra, Edward señalo con la mano que le siguiera fuera del hospital; a medida que pasaban, como siempre sucedía, llamaban la atención de todos, tanto mujeres como hombres, no solo por sus portes elegantes y facciones hermosas, sino también por la rigidez en sus miradas, intuyendo que poseían personalidades tan potentes que podían devastar ejércitos de un soplo. Llegando al estacionamiento, alejándose de donde pasaban las ambulancias, Jasper saco un paquete de cigarrillos, para cederle a Edward uno, que también nervioso en lo que se impedía profundizar lo tomo para sorpresa de su hermano. Prendiendo su cigarrillo, le dio el encendedor a Edward que le imito y tomo una calada.-estoy cansado de hacer lo correcto…-indico Jasper, y los orbes de verdes de Edward se fijaron en él, que tenía los hombros tensionados pero caídos, como un ángel que le habían quitado las alas.

-¿Qué sucedió?- demando sin hacer ningún preámbulo, no perdería el tiempo en cosas que no servían, iría directo al punto, como a ambos les gustaba. Tomando otra calada, libero el humo antes de hablar.

-me acosté con Alice mientras salía con María…-contó sin más, y espero algún tipo de reproche, porque era lo mínimo que merecía, ya que Alice tenía apenas 14 años y él, 18 para esa época. Pero Edward miro hacía el cielo y cerro los ojos fuertemente, para luego fumar de nuevo y mirarlo sin ningún tipo de expresión, ni simpatía ni asco, esperando que continuara; agradeció esto, ya demasiado tenía que aguantar de su propia consciencia,dos años después rememoraría esta situación y odiaría más a Edward por todo el mal que ambos habían ocasionado mientras miraba como Bella trataba de respirar mediante un tubo.- sé que suena enfermo…-y se intrigo por como, fugazmente, Edward comprimió la mandíbula.- …pero siempre me gusto, y…bueno paso lo que paso…-suspiro pesadamente, feliz de haberlo sacado de su pecho, de decirlo en voz alta y que nadie le juzgara, ese era el bueno de Edward, un ser comprensible y maduro, siempre se podía contar con el bueno de Edward…siempre lleno de mierdas el bueno de Edward.-…al día siguiente me fui, no quería saber nada con lo que había hecho y me fui para la universidad, pensé que fue un desliz, nada más…- se sentó en una banqueta, y Edward se sentó a su lado, inclinando su torso hacía delante mientras fumaba.

-¿y que paso con Alice?- Jasper se estremeció y se apoyó pesadamente sobre el respaldo mirando la nada.

-no sé, no intente comunicarme con ella, creí que si no le hablaba tal vez todo desaparecería y sería mejor de esa manera.- tomando otra calada, frunció el ceño.-entonces Emmett fue a visitarme, ya sabes que Rose no me quería hablar porque estaba con María, y salimos a pasear, fue ahí cuando me mostro una foto de él con Alice y Bella…entonces me di cuanta que no importaba la distancia o el tiempo, aun así quería estar con Alice, conserve la foto, y María la encontró…-Edward reacciono rápidamente, girándose hacia su hermano.

-¿puede ser que…-pero no llego a terminar la pregunta cuando Jasper asintió, sonriendo amargamente.

-me dijo que por eso aborto, no podía estar con un hombre que quería a otra mujer…la muy perra siempre quiso mi fideicomiso y sabía que le obligaría a hacerse una prueba de ADN para poner a la criatura mi apellido…-sus ojos azules se cristalizaron, queriendo llorar pero se lo negó, no lloraría por lo que pudo ser.

-o sea que tenías las sospechas que no era tu hijo ¿no es así?- se informo Edward, soltando el cigarrillo a un costado porque ya estaba consumido.

-¿y si lo era, Edward? ¿Y si la criatura era mía? Ella lo mato sin consultarme y después quiso culparme de eso, no me pidió mi opinión…¿y sabes que es lo peor? No la odio por eso, no la detesto, nos hizo un favor a ambos, pero pudo haber sido mio y yo pude hacerme cargo si ella no lo quería, pero odio a Alice, la odio porque si ella no hubiera aparecido esto no hubiera pasado. No hubiese engañado a María, no me sentiría como una basura por no comportarme como un hombre, la odio porque no puedo parar lo que siento por ella ¿cuan enfermo suena eso?- se rio sin humor, amargado por lo insensato de sus emociones.-…Al no hizo nada y aun así no puedo parar de culparla, me acosté otras veces con ella, y quería tanto poder gritarle que era su culpa, pero todo es mi culpa y aun así la odio ¿tiene sentido, Edward?- le pregunto suplicante.- no me acerco a Alice porque tengo miedo de lastimarla más de lo que ya lo hice y aun así la culpo por todo, la quiero a mi lado y realmente estoy cansado de hacer lo correcto y estar lejos de ella. Dime, Edward ¿Qué hago? ¿Qué mierda debo hacer?- tragando en seco, el doctor Cullen bajo la cabeza, mientras pasaba sus manos por su cabello.

-no lo sé, Jasper, no tengo la más mínima idea que tengo que hacer….-y Jasper estaba tan sumergido en su problemática que paso por alto que Edward estaba hablando de si mismo.

Le era difícil contener la emoción, después del juego, Edward iría a buscarla y tal vez podrían revivir lo sucedido; tenía que admitir que le dolía la mandíbula, y se maravillo que no se hubiese quedado trabada por haberla mantenido abierta durante esos largos minutos. No lo veía desde el jueves a la mañana, y como su móvil se había roto cuando Rose lo tomo para tirárselo por la cabeza a Jasper en una de sus tantas peleas, no podía mantenerse comunicada con él. Le hubiese gustado hablar después, pero se besaron tanto, hasta que altas horas de la noche y cayo rendida en un sueño profundo, para despertarse la mañana siguiente en su cama pero con el gusto de él en su boca; Edward siempre arreglaba toda su agenda para compartir más tiempo con ella, y este fin de semana tendrían tiempo suficiente para amarse. No podía impedir que su mente viajara, se perdiera entre sus sueños, porque ellos dos estaban destinados a estar juntos y habían nacido para morir juntos; quizás si mantenía su entereza y se aplicaba a su objetivo, podrían pujar un poco más sus limites, no estaría nada mal pedirle hacer el amor. No sabía si estaba lista, mas concluyo que no existe momento perfecto para tener relaciones solo la persona indicada, si seguía dándole vuelta al asunto, dejaría que las dudas y otras cosas innecesarias le intimiden y él lo intuiría.

Era él. Siempre fue él, todo pasa por un motivo, incluso amarlo, dejar que la vida, la muerte y otras tonterías pasasen a segundo plano cuando él se presentaba; así que lista o no, le explicaría, incluso le extorsionaría de alguna manera para tantear al menos el terreno y si la sangre pulsaba con demasiada fuerza, si la piel se estiraba casi dolorosamente, si las ganas constriñeran dentro de ambos y el sudor los bañaba, quizás se podría entregar a él para sentirlo dentro suyo. Podía ser que eso implicara ser una mujer, mostrar seguridad en sus acciones y deseos, en lo que quería o lo que rechazaba y si se demostraba de esa manera ante él, no se podría negar; sabía perfectamente que hacía tiempo que él no practicaba el sexo y su cuerpo, por más que él se lo negase, lo necesitaba, si ella misma, que jamás lo había practicado, estaba deseosa de hacerlo. Por lo que estaba impaciente, trato de planear que le diría o haría, como se movería o actuaría, pero sabía que no importaba cuando su mente esquematizara la situación, algo que había aprendido, tras largos años de conocimiento y dolor, que con Edward las cosas jamás sucedían como debían, y esa reflexión le estremeció imperceptiblemente. Mordió su labio inferior, pasando su vista hacía el resto de la clase, asustada de ser tan obvia con respecto a sus preocupaciones y le parecía un misterio como nadie se daba cuenta de la verdad, con eso, confirmo lo que todo el mundo sabe: la verdad esta al alcance de todos pero no significa que la quieran, porque la verdad es totalitaria y no deja lugar a dudas, aunque la verdad jamás aplica los sentimientos, lo físico y lo químico, sino que maneja en otro plano, uno rígido y estático, donde ningún humano se puede mover, porque el mundo es tan rico y horrible que no se puede llegar a las ideas, donde se maneja la verdad, sin antes matar al cuerpo y liberar el alma.

Por un instante considero que estaba comportándose precipitadamente, no tenían que conseguirlo todo ahora, podrían disfrutar por un tiempo más de lo logrado y lentamente aumentar al fulgor de la travesía. Mas al rechazo esa idea al instante, porque no era cierto, no era una acción precipitada, porque todo su cuerpo lo manaba, estaba preparada y había llegado el momento, siempre lo quiso, de cualquier manera posible solo que ahora, con 15 años podía tenerlo completamente. La relación de ellos no se marcaba por lo carnal, había tantas otras cosas, silencios y palabras, sentimientos y sensaciones, acciones y reacciones, todo lo demás había sido tocado e implementado, ahora impondría lo que faltaba, lo que la carne necesitaba, conseguir la dicha del toque y no detenerse ante el dolor y las escusas. Asintió para si misma, faltaban un par de horas para que el juego comenzase y después, todo se desarrollaría, no retrocedería, porque no era una niña, no podía serlo si quería conservarlo a su lado; tenía que dar el siguiente paso, y así rectificaría ante él lo que sentía, que lo amaba y eso era todo lo que importaba. Lo que Bella no sabía, y más tarde comprobaría, es que el amor no es suficiente, no cuando el hambre es más grande, no cuando los gritos del monstruo aturdían dentro de la cabeza de Edward, que no quiso escuchar explicaciones y no cuando ella misma no estaba dispuesta a darle el espacio que necesitaba, armando la perfecta bomba molotov, primitiva pero eficiente para destruir todo a su paso.

Estudio a su hijo, y le disgusto las grandes ojeras que rodeaban sus orbes; como esposa de un doctor y madre de otro, sabía perfectamente sobre horarios insalubres y jornadas extenuantes, aunque eso no significaba que lo aceptara fácilmente. Sin decir palabras, coloco la taza de café negro delante de Edward, que mantenía los ojos cerrados, expresando, a través de sus facciones, lo agotado que estaba. Su hijo no pareció escucharla rodeando a su lado y creyó que se había dormido sobre la silla, aunque le inquieto cierta dureza en su mandíbula, como si estuviese apretando los dientes, como si quisiese gritar; frunció el ceño, desestimando esa idea, abrió la boca para ofrecerle lo que sabía de antemano que rechazaría, mas aun así lo propondría, cuando Carlisle, con mala cara apareció en la sala seguido por Jasper.- no escuchare otra palabra Jazz…-trato de terminar la conversación que había estado teniendo, y por la expresión del joven no lo aceptaría.

-no te estoy preguntando, te lo estoy informando, papá.- interesada por el desconocido tema, Esme se dirigió hacía ellos.

-¿Qué pasa?-. Carlisle la miro de reojo y agito la cabeza en señal de que no era importante. Levantando la mano hacía su hijo, le indico que no continuara. Algo que odiaba Esme es que la dejaran fuera de los problemas, no cuando ella tenía que lidiar luego con todas las consecuencias.- ¿Qué es lo que sucede?- reitero, elevando una decima su tono.

-nada, cariño, tonterías…-Jasper entrecerró los ojos, porque si era importante y no daría marcha atrás. Esme miro hacía su hijo, cruzando sus brazos sobre su pecho, esperando su respuesta.

-no son tonterías ¿Por qué cada vez que hablo son tonterías? Claro esta que si Rose habla es importante, y si Edward lo hace el mundo se detiene para prestarle atención, pero cuando yo digo algo no interesa…-Edward agito la cabeza, inclinándose hacía delante en el sillón, mirando el café sobre la mesita. No estaba de humor para peleas, ya demasiada mierda tenía que soportarse de si mismo, y estaba agotado después de casi 36 horas de trabajo.

-a mi no me metas...-acoto Edward, yendo hacía la cocina sin calzado y con el cabello alborotado, tomando el café.-…si tienes un problema, no te ocultes tras de mí o Rose…-desapareció tras la puerta. Jasper se sonrojo tenuemente, porque tenía razón, ya era un hombre y no podía acudir a intrigas tontas si quería probar que estaba en lo correcto.

-dejaré la universidad…-instruyo a su madre causando que su boca se abriera y sus brazos cayeran a un costado de su cuerpo.

-¿Cómo que dejaras la universidad? Acordamos que después de lo que paso, te tomarías un semestre sabático, pero regresarías...-Esme rememoro para que no haya duda el trato entre ellos. Jasper asintió lentamente, con cierta vergüenza.

-no voy a regresar mamá…-reinstauro suavemente, haciendo que Carlisle girara los ojos fastidiado.

-no, de esto no habrá discusión, el próximo semestre esta cerca y vas a regresar.-se impuso, pero Esme se quedo con lo que su hijo no decía, ya que tras esos ojos azules había dolor y un pedido de ayuda. Y dentro de ella todo fue despertando, odiando a la joven que había jodido reverendamente a su hijo, como sus miserias habían llegado a Jasper y parecía que lo habían marcado.

-es mi vida…-trato de decir, a lo que Carlisle apretó los puños.

-pero es mi dinero…-le interrumpió colérico, endureciendo su figura y como un efecto colateral, Jasper también lo hizo.

-no necesito tu dinero, tengo trabajo y…-el doctor Cullen dio un paso hacía delante en amenaza, a lo que Esme agradeció que Edward volviese a aparecer para colocarse cerca, observando la situación dispuesto a interceder si era necesario.

-¡vives bajo mi techo!-vocifero, no hay nada peor que tratar con adolescente, puede ser un trabajo de muerte; lo que no entienden los hijos, es que los padres no son perfectos, no pueden serlo porque son humanos, y a medida que los chicos crecen acumulan broncas ante los errores cometidos para recalcarlos ante la más mínima sanción. Y no existe peor manera de vivir que ver las decisiones equivocadas que los hijos toman, junto a los resultados desastrosos de estas; porque, aunque no lo parezca, a veces los padres saben mejor, solo que no saben como instruir de manera sensata.- no voy a permitir…-no dejándose arrastrar por su propio carácter, Jasper respirando profundamente, cerrando los ojos para luego abrirlo demostrando su determinación.

-ya encontré un departamento…-la frase paralizo a sus padres, mientras que el mentón de Carlisle tembló, atemorizado, no solo de las consecuencias, sino que estaba acorralado, no podía imponerse y hacerle entender a Jasper que no era el mejor camino a tomar.

-no tienes que irte de la casa, Jazz…-trato de que entrara en razón Esme, mientras que sus ojos se llenaban de lagrimas. El joven quiso consolarla, no quería lastimarlos, pero tenía que formar su propio rumbo, no sentía que perteneciera en la universidad, al menos no por ahora; no podía decirlo en voz alta, porque sería descubrirse ante la verdad, no lo hacía por lo que María había hecho sino por él mismo. No podía seguir pretendiendo, no podía siquiera fingir que le importaba, no se estaba rindiendo ya que no iría hacía Alice, pero tampoco podía continuar lejos de lo primario, lo que se negó porque fue muy cobarde para aceptarlo.

Jasper negó lentamente con la cabeza.-si tengo que hacerlo, mamá…-Edward fue hacía el sillón, mientras que sus padres estaban en silencio procesando lo que estaba pasando, había más miedo que bronca en Carlisle así que no reaccionaría precipitadamente. Colocándose nuevamente sus zapatillas, chequeo su móvil, verificando que dentro de poco el partido comenzaría y había prometido que iría a verlo para luego llevarse a Bella consigo.

-me voy…-murmuro, sacando de su transe a su madre que giró hacía él. Sin mostrar emoción, le dijo.

-si estas muy cansado puedes traer a Bella aquí, así puedes…-Edward paso la vista por la sala, estudiando a los tres y como la conversación futura se denotaba pesada y larga para cada uno.

-nos vemos…-se retiro. Fue en esa conversación que Jasper descubrió ante sus padres que no era una decisión atropellada, que había reflexionada su futuro y que él ya no era el chico que ellos creían, sino un hombre con muchos secretos, asemejándose aterradoramente a Edward.

Apretó los nudillos, las luces de los reflectores del campo le cegaban periféricamente, pero no le molestaban, estaba abstraído por el nerviosismo. Sonrió para si misma, se sentía como si estuviera rindiendo un examen definitorio, y hasta cierto punto, era cierto; no quería perderla como amiga, mas necesitaba saber si tenía una posibilidad con ella. Siempre hubo el mismo problema con Bella, su mente estaba protegida bajo mil llaves y cadenas, aislada del mundo, únicamente sus sonrojos y formas daban entender algo pero no demasiado sobre ella. Por intuición podía captar algunas cosas, como el hecho que le dolió profundamente cuando Sue, por temas laborales, se mudo junto a Seth y Junior hacía la otra parte del país, y así perdiendo contacto diario con parte de su familia; de igual manera, sabía que ella no estaba segura con ella misma por algún motivo, desconociendo al resto del mundo, como muchos chicos querían acercarse a ella pero no lo lograban. Trataba de no formular ninguna hipótesis, mas cada tanto su masa se paraba, congelándose, cada vez que el Doctor Cullen se aproximaba, cual amenaza predadora, y sentía que él ocasionaba que ella no compartiera nada de lo que su mente codificaba. Sabía perfectamente que podía ofrecer muchas cosas a cualquier chica, no solo un buen físico y facciones, sino que tenía una buena personalidad y sentimientos; y aun así, estaba muy nervioso.

Agito la cabeza, desechando cualquier intento de su mente para retroceder en su cometido, confiaba en Alice, si alguien podía conseguir lo imposible sería ella, aunque no estaba seguro que sería lo que diría. Miró hacía el puesto de comidas y se dirigió hacía ahí, donde Bella estaba esperando para comprar.

-…y yo le dije perfectamente que si iba a la fiesta, que no me llame nunca más.- contó una joven a su amiga, delante de Bella que paciente esperaba su turno en ser atendida; era el entretiempo, Alice se estuvo quejando que tenía hambre, y aunque no se ofrecio para hacer la diligencia, fue la designada de ir a comprar algo para comer.

-vine a ayudarte.-se coloco a su lado Jacob, haciéndose notar, Bella asintió mirando hacía un costado para ver si la fila de gente se acortaba, pero parecían estar atareados atendiendo.

-detesto cuando esto pasa.- se quejo, a lo que Jacob sonrió.

-si es una cagada…

-pero prefiero esto que estar escuchando a Rose gritando sobre fallos y no sé que cosa.-bromeo, era conocida la actitud descontrolada de su hermana a la hora de los partidos.

-cuando me fui seguía criticando, no sé que cosa del referí.- señalo Jake haciendo tronar sus nudillos, obviamente, nervioso llamando la atención de Bella.

Dando dos pasos hacía delante, donde la fila ya se estaba moviendo, le pregunto.- ¿te pasa algo?- el joven se sonrojo para mirar hacía arriba, procurando no enfocarse en ella.

-no, no…-dijo atropelladamente, tomando una gran bocanada de aire, que inflo sus pulmones, continuo.-tengo que hablar contigo después del juego…

-¿Qué les puedo ofrecer?- llamo la chica que atendía, cortando la conversación.

Localizo fácilmente donde estaba su hermana y Alice, dejando una estela de mujeres interesadas mientras pasaba para tomar su lugar en las gradas; al notarlo, Alice le llamo con la mano levantada, a lo que aproximo para tomar un lugar al lado de ella. Rose miró hacía él, pero no hizo ningún comentario, estaba enfadada, no solo porque era su actitud en los partidos, sino también porque no habían ido sus padres; Edward saludo a Alice, dándole un beso en la mejilla, cosa que despertó los celos de las muchas mujeres próximas, para luego decirle a su hermana.-después te cuento…-Rose solo se encorvo de hombros como sino le importara, aunque su rostro indicara lo opuesto.-¿y como va el juego?

-no lo sé.- contesto Alice.-estoy con internet.-indico hacía su móvil.- pero creo que vamos ganando…-sentandose, estudio los otros asientos, frunciendo el ceño.

-¿y Bella?-

-esta con Jacob.-alertando al monstruo que endureció su mandíbula, pronunciando los colmillos en modalidad de ataque, por más que el porte de Edward no se viese influenciado. Se enfoco hacía el campo, mientras que la gente iba de un lado al otro aprovechando el descanso en el juego. Alice supo que era el momento, era rara la oportunidad para hablar con el "hermano" mayor de Bella y tutor.- ¿te puedo contar algo?- un deje oscuro se cernía sobre los ojos de Edward pero se presentaba despreocupado.

-dime, Alice-guardando su móvil en su chaqueta, se inclino ligeramente hacía él.

-a Bella le gusta Jacob…-susurro cerca de su oído, como quien cuenta un chisme. "Déjalo salir, déjalo entrar, déjalo estar, que no te ahogue" reitero una y otra vez dentro suyo, el monstruo estaba callado, mudo ante las circunstancias, "solo respira, no te ahogues, no permita que te ahogue" pero la fiebre subía desde sus mismos pies, naciendo de las todas partes de su cuerpo, como lava que quería derretirlo.-...no lo dijo en tantas palabras, pero se nota ¿no lo crees?..-"déjalo salir, déjalo entrar, déjalo estar, que no te ahogue" prosiguió y calaba en sus huesos el miedo, consumiendo cada musculo y fibra; su pierna derecha comenzó a moverse de arriba hacía abajo rápidamente en un intento de mantenerse en la realidad, "respira ¡maldición! Que no te ahogue" el liquido llenaba su nariz, quemándola; apretaba en su garganta, asfixiándole y el exterior era ajeno a la muerta prematura de Edward.-…creo que van a comenzar a salir dentro de poco, porque a él también le gusta Bella….Jake es un muy buen chico ¿no es cierto?- sus pulmones se llenaban de veneno, no permitiendo que aire le despeje, su corazón latía con fuerza, doliendo dentro de su pecho, resistiendo lo inevitable. La muerte bailaba dentro de él, haciendo que cada órgano dejara de desempeñar su labor, "¡que no te ahogue!" pero dentro suyo todo vibraba, luchando contra la corrosión de lo verdadero, de la naturaleza detrás de su porte y mirada, porque lo primitivo era lo único y estaba tomando lo que era suyo, el cuerpo de Edward.- ¿vas a dejarla ir a la fiesta después del partido?

Jamás me escuchaste ¿no es cierto? acoto amargado el monstruo te lo dije y aun así no me escuchaste "déjalo salir, déjalo entrar, déjalo estar, que no te ahogue" siguió pero era tarde porque estaba ahí, asaltándole sin piedad, porque todo fue reprimido con tanto ahínco que se estaba liberando, repeliendo cada intento de salvación. No bastaría con respirar, el aire no ayudaría en nada porque su muerte estaba a un paso y nada lo evitaría; el universo se estaba expandiendo, abarcando cada molécula, que aun peleaba pero miserablemente, el caos, junto a sus agujeros negros y estrellas muertas, se explayaba en forma potente, rompiendo sus huesos, tomando su forma. El aliento de vida se estaba yendo, y nadie se daba cuenta, a nadie le importaba ya que su apariencia magnifica ocultaba la mierda dentro de él; Alice no se callaba, el monstruo no paraba y se estaba ahogando, no podía respirar, no podía pensar, trataba de no morir y nadie le ayudaba. ¡Oh! ¿Dónde estaba el supremo que le prometió el cielo y en su lugar le dio esto? ¡Tenía que huir de si mismo! Porque lo estaba perdiendo, se estaba diluyendo entre lo oscuro, y el monstruo siempre tuvo la puta razón ¿Por qué no me escuchaste? Hubiera sido tan fácil si hubieras cedido dócilmente se burlo escupiendo saliva negra ¿te duele? ¿Dónde duele? Ojala que te esté despedazando quería gritar, tenía que gritar, tenía que destruir, tenía que quitarse las ganas, tenía que…se levanto rápidamente, haciendo que Alice frunciera el ceño, había percibido un ligero endurecimiento pero nada preocupante.

-..Sé que Bella no te dirá nada pero…-desesperado por no ahogarse, asintió hacía la chica.

-si ella quiere salir, que lo haga…ya regreso.-se fue, el aire le estaba sofocando, el calor dentro suyo, la ira y bronca, las ganas de matar y aun así no detenerse para admirar el desastre aumentaban; tenía que correr, agotarse y pensar dime ¿Cómo lo detendrás? Al menos ¿quieres que se detenga? ¡Te lo dije y no me escuchaste! Lo estaba perdiendo, tenía que escapar, porque todo estaba en su mente, nada era al azar, Bella no le haría eso, ella no lo haría, ella lo amaba a él ¡tenía que amarlo! ¡Era suya! ¡¿Por qué simplemente no se callaba?! Te duele rio el monstruo colérico, porque la amenaza era verdadera y aun así Edward continuaba mintiéndose, si lo sentía bajo la piel, quemaba, ardía y le estaba incinerando "déjalo salir, déjalo entrar, déjalo estar, que no te ahogue" fue hacía los puestos de comida tras las gradas, cerca del estacionamiento. En si no estaba enfocado en nada, cuando algo llamo la atención de él, a unos 15 metros, Bella estaba apoyada en una pared mientras, ocultando su rostro a un costado, mientras que le mugriento perro sarnoso estaba reclinado hacía ella, besándola.

Palidecio, perdiendo vigor en sus piernas, drenadas para ser remplazadas por un contaminante, los celos y la destrucción, ocultando al sol que le daba vida; y sus ojos verdes se oscurecieron para dar paso a lo que jamas debio reprimirse. ¡Aaahhhh! Te lo dije, te dije que te mataría si la perdía, te lo dije maldito hijo de puta, ¡muere, maricón de mierda! Vocifero fuera de sí el monstruo, rompiendo cada hueso de Edward, para tomar su lugar. Ese mismo momento, Edward Anthony Cullen murió para dar lugar a la verdad.

Estuvo tentada en darle una bofetada, pero se controlo porque su madre le había enseñado mejor que eso; no supo como pudo ser más rápida y mover su rostro a un costado antes de que Jake pudiera posar sus labios sobre los de ella, aterrizando sobre su mejilla. Estaba encabronada y no le dijo ni una palabra, le empujo a un costado y fue directamente hacía donde estaba Rose y Alice; ¿cuan tonto podía ser Jacob? ¿Alguna vez había demostrado interés por él de esa manera? Él trato de detenerla pero no quería saber nada de él, y al mismo tiempo, estaba tan enojada con ella misma por no haber intuido sus intenciones, fue una completa ciega y le acompaño no considerando que buscaría otro tipo de relación con ella. Se sentó a la otra punta de él, y tanto su hermana como Alice se dieron cuenta al instante que estaba fastidiada por algo; intuitiva, Rose se entero que algo había pasado con Jacob que se mostraba avergonzado y por la mirada de pena de Alice, comprendió que ellos dos estuvieron tramando algo para atrapar a Bella. Estaba por decir algo, pero el juego comenzó y Emmett salió al campo, atrayendo su atención. Ya al final del partido, Rose noto que Bella se fijaba por todos lados, ignorando completamente a Jacob.-mamá y papá no vinieron.-le informo, por lo que su hermanita la miro.

-ya sé…busco a Edward-. Ambas estaban esperando en el estacionamiento y el volvo plateado no estaba ahí. Alice se despidió con palabras entrecortadas y se fue junto a Jacob, así que ellas dos esperaban a Emmett.

-que raro, vino, pero hace rato que no lo veo ¿ya se fue?-se apoyó sobre su auto pensativa, siendo imitada por Bella.

-¿Cómo que vino?

-si…vino para el segundo tiempo.-entonces Emmett salió de dentro del edificio mientras gritaba junto a sus compañeros, habían ganado por amplia diferencia y era hora de celebrar.

-¡soy lo máximo!-aulló acercándose hacía su novia que le recibió con los brazos abiertos e introduciendo su lengua dentro de la boca de ella, si alguien parecía follar con tan solo un beso eran ellos dos. Después de algunos minutos, se separaron para tomar aire, enterándose que Bella estaba cerca, colorada y visiblemente incomoda por la muestra de afecto de ellos dos.-¡eh! Cuñadita…ganamos…-y la tomo entre sus brazos para alzarla y hacerla girar, haciendo apego de su fuerza y la pequeñez de Bella. Cerro los ojos para no marearse y rió feliz.

-vamos suéltala, parece ser que Edward se fue ¿quieres venir a la fiesta o…

-llevame a mi casa, Rose, no quiero ir a ninguna fiesta.- y los tres se introdujeron al auto de Rose.

El cuarto estaba tan calmo, callado y solitario, pero adentro de él no, era ira, caos y destrucción, la miseria representada en un cuerpo, porque todo continuaba, nada paraba y el monstruo estaba enardecido. Estaba perdido entre la bruma de los celos, entre lo que jamás fue dicho pero siempre sintió; su mente no paraba, el monstruo no se detenía, que gritaba y chillaba enardecido porque ella era suya, no solo su toque y sentimientos, sino también su alma. Era suya, tenía que devorarla, tenía que alimentarse, tenía que continuar, tenía que hacerlo todo. Ella. Todo lo que hizo se vio limitado a ella; nada tenía sentido y aun así…no importaba, porque había besado al puto perro que tenía que ser apaleado ¿acaso no vio su pelea diaria? ¿No sintió las ganas que expedía y no mostraba? ¿No entendió que no era juego? Era cuestión de vida o muerte, y ahora, había muerto, cada acto bueno y sensato, cada parte que alguna vez le llevo hacía lo correcto, cada idea de salvación se habían evaporado. Creer, deber, poder, sentir, amar, odiar, matar todo lo bombardeaba, inflaba su garganta, ya no podía respirar, estaba ahogado, tenía que huir, tenía que relajarse y ella lo había besado ¿A dónde iría? ¿Qué haría? ¿Cómo seguiría? ¿Por qué nadie lo entendió? ¡Necesitaba parar para poder seguir! ¿Y a quien mierda le importo? ¿El esfuerzo, la privación, el hambre que casi consumió sus huesos? ¿A quien carajo le importo su sacrificio? Y se escuchaba de nuevo ahí cerca mientras que el cuarto estaba en silencio, aturdía, gritaba y hacía sangrar sus sesos.

No podía distraerse, simplemente mentirse con estupideces, apenas podía contener las ganas de explotar; el arma estaba en su contra, no apuntaba en su nuca sino en su frente, dispuesta a todo para lograrlo, el monstruo estaba desgarrando, consiguiendo lo que añoraba, su cordura se estaba yendo, dejando devastación y carencia. Estaba hambriento, rugía sus tripas putrefactas, era lo que tanto retuvo ahora se impulsa por la misma necesidad suya ¡ella lo había besado! ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo fue tan cruel? ¿Cómo…apretó los puños, los nervios, la tensión que erizaba la piel, la mierda que era le dejaba sin aliento. ¡Déjame en paz! No tienes nada que hacer aquí, tiene que aprender ¡tu lo sabes! Es mía, no tuya, jamás lo fue ¡es mía! Tomo su corazón para apretarlo, que sufra y se muera, tenía que hacerlo, porque no lo permitiría, no dejaría que esto continuara de esta manera, basta de dudas y penurias, basta de privaciones y estupideces, todo se cumpliría y nada se lo impediría. ¿con cuantos más le habría engañado? Se pregunto incoherente, porque parte de él sabía que no era verdad y aun así no era lo importante, no tenía que pensar, pero estaba ahí ¡oh, Dios! ¿no lo oyen? Estaba expandiéndose, extendiendo las sombras por todos lados, dejando que la oscuridad sea lo único posible. El aire, la vida, la luz no existía, porque su Bella lo había engañado, le había dañado y al fin estaba la escusa para dejar que todo pase, porque no podía perder, no cuando no había opción a nada.

Paso la mano por sus cabellos, apretando los labios en una línea dura, oprimiendo la mandíbula, agotado, pero no pudiendo dormir ¡y no se callaba! Su cuerpo lo clamaba, su cuerpo lo necesitaba, rendirse ante lo primordial y solo dejarse ir. Estoy agotado ¿no lo estas tu también? Solo muere le pidió el monstruo para que entre en razón, porque era cierto, estaba agotado, quemaba respirar, pesaba el corazón y la piel molestaba, picaba y se tensionaba, porque tenía fluir cual caudal de agua es lo mejor, tu lo sabes, solo muere y no dolerá nunca más, te lo prometo, hazme caso, es lo mejor para todos.

La puerta se abrió y Bella entro lentamente, extrañada por la oscuridad en la casa; buscando a tientas el interruptor, prendió la luz para luego girarse para despedirse de su hermana y cuñado. Cerro la puerta tras de ella, fue hacía la cocina y estudio el ambiente.- ¿Edward?- llamó pero no obtuvo respuesta, tomando una botella de agua, tomo un sorbo para ir a buscarlo. Sabía que estaba en la casa ya que el auto estaba estacionado en la puerta.- ¿Dónde estas? luces del pasillo estaban apagadas y fue directamente a buscarlo en la habitación, un escalofrió que le sacudió, en premonición de algo horrible, recorrió su espalda y abrió la puerta precavida. La luz del velador estaba prendida, iluminando pobremente la habitación, donde se encontró a Edward a un costado, sentado sobre un sillón, inclinado hacía delante con las manos cubriéndose el rostro, luciendo devastado. Rápidamente, fue hacía él, alertada y antes de que pudiera tocarlo él se movió a un costado, como si detestara su toque.

-no…-le advirtió, levantando la cabeza y vio la dureza en sus facciones, inflexibles y alertas. Asustada pero más que nada consternada, se sonrojo encogiendo los ojos.

-Edward…- él paso la mano por su boca, deteniendo lo que quisiese salir de esta, como si se estuviera limpiando.

-no, ahora no quiero escuchar nada, vete…-le dijo cortante, yendo hacía el baño, alejándose y dejándola sorprendida, ofendiéndose al instante por el tono amargo de él.

-¿Qué te sucede?- le demando rudamente, presintiendo que algo crecía, aparecía y se concentraba en ella, por más que él estuviese yendo hacía otra dirección. Edward agito la cabeza lentamente, como si le costara dominar su propio cuerpo, y lo noto por el temblor que presento.

-ahora no, ahora vete…-empeorando su entonación, como si quisiese gritar, despotricando por algún tema desconocido. Entonces, aplicando su reflexión, para poner en práctica su teoría de lo que significaba una mujer, tomo su brazo para detenerlo, ya que ella quería hablar y él no se lo impediría. Y todo se junto, lo que quiso retener y apresar, lo que se notaba pero no mostraba, porque ella no supo entender que no quería hablar, tenía que relajarse antes de hacerlo, pero en este maldito mundo donde nadie te da el tiempo para hacerlo, su ángel le instigo a enfrentarlo cuando aun no estaba preparado, cuando no quería salvarse sino perderse en el pecado. ¿Quién era ella para obligarlo? ¿Quién mierda se pensaba que era? ¡Porque mierda no le dejaban en paz! ¡Ya basta!-¡déjame solo!- quiso empujarse a un costado para no verla, pero ella aferro su agarre también furiosa por su actitud.

-¡no, me vas a escuchar!-ella se impuso.

Y se escucho el crack en el cráneo de Edward, como se rompió por la presión, la bala se soltó y lo libero, a lo que el monstruo rio grotescamente; girándose velozmente hacía ella, la tomo de los brazos fuertemente, para acercarla hacía él sin un apéndice de amabilidad y la beso vorazmente, estampando sus labios con los de ella. Y ella jamás lo entendió, al igual que todos ustedes, ella no comprendió la bestia tras esos ojos verdes, como la verdad es horrible y no tiene oportunidad para el perdón ¿Cómo pudieron creer que esta historia es un hermoso cuento de hadas? ¿Que la maldad y la locura no era importante? ¿Qué tontería es esa que el amor es más fuerte y rompe todos los demonios y barreras? ¡¿Cómo lo no escucharon gritar?! Edward tenía que morir para que todo pase y ella, su hermosa Bella, fue su ángel de la muerte, matando con cada respiro cualquier intento de ser feliz. Lo intento pero el arma fue más fuerte, porque el pecado es más hermoso que la salvación ¿Quién quiere la austeridad cuando el manjar esta ahí? ¡el hambre es más poderoso y te puede volver loco! Introdujo su lengua dentro de la boca de ella, que tan pronto como intento responder el beso, cada rasgo hermoso de él se endureció, para tomar su labio inferior y morderlo haciéndolo sangre, disparando un dolor punzante en la boca de Bella, que trato alejarse pero él era más fuerte, siempre lo fue. El monstruo grito extasiado y excitado…y ahora díganme ¿Dónde esta el amor? ¿Dónde esta la felicidad? ¿Dónde esta lo bueno y lo puro de cada día? ¿Cómo no lo entendieron? Él lo impuso en cada acción y palabra, él lo vocifero sin hablar, él lo advirtió y nadie escucho, así que ¿Dónde mierda estaba ese maravilloso hombre? ¿Dónde mierda estaba lo que ella amaba, incluso todos ustedes? Pero principalmente díganme: ¿Y quien mierda dijo que esta historia tendría un final feliz?


Espero que les haya gustado. Hasta el próximo capítulo.