Capítulo 10
Sesshomaru llevaba apenas un día en su rancho y ya los problemas se habían hecho presente. Una repentina ola de frío se había anunciado, sus trabajadores estaban comprobando si el ganado estaba bien y algunos otros acondicionando los establos; Iba entrando al salón cuando escuchó el teléfono de la casa sonar insistentemente.
¿Sí? –tomó el teléfono y reconoció el número de Jaken -
Sesshomaru, disculpa por llamarte a esta hora pero Rin aseguró llamarme en cuanto estuviera contigo– empezó Jaken – y aún no lo ha hecho. ¿Podrías pasármela?
¿Rin?
Salió por la tarde hacía las Tierras del Oeste – siguió explicando– En la última llamada que nos hizo, dijo que ya no estaba muy lejos.
Aún no hemos tenido noticias suyas, así que empezamos a preocuparnos.
¿No está contigo? – Preguntó sorprendido –
No ha llegado aún. ¿Qué transporte utilizó? – quiso saber Sesshomaru -
Se ha llevado su automóvil – el tono de voz empezaba a tomar un matiz de angustia- Le pedimos que esperara a mañana para salir mañana temprano, pero necia insistió en partir esta misma tarde.
La distancia entre Sengoku y las Tierras del Oeste eran aproximadamente 4 horas en automóvil. Era tiempo suficiente para que estuviera con Sesshomaru.
Jaken – dijo seguro- Voy a salir a buscarla. No se preocupen, la traeré conmigo.
Te lo agradezco– escuchó mientras cortaba la llamada –
Sesshomaru rápidamente salió en su todo terreno para empezar a recorrer la zona. Había descendido bastante la temperatura y había una amenaza de tormenta. Era preciso encontrarla lo más pronto posible.
Llevaba aproximadamente 20 minutos manejando cuando vio un automóvil parado. Se acercó rápidamente y descendió.
Era el automóvil de Rin. Ella se encontraba dentro, abrió rápidamente la puerta.
¿Estás loca? – Pregunto enojado -
¿Por qué no tienes encendida la calefacción? - Pudo notar que estaba tiritando de frio–
El auto se ha apagado – confesó temblando – Todo iba bien pero de repente se ha apagado y no ha vuelto a arrancar. Mi teléfono también está muerto.
Como me pareció no estar tan lejos, salí e intenté seguir caminando a su casa pero empezó a descender la temperatura, así que decidí regresar y esperar en el auto. Algún automóvil tendría que pasar.
Sesshomaru la ayudó a salir del auto mientras escuchaba su explicación. Le indicó que subiera a la camioneta mientras él tomaba la pequeña maleta que había visto en su automóvil.
Le pasó una manta gruesa que traía atrás de su vehículo.
Tápate con esto– ordenó -
Gracias – respondió quedamente-
¿Y mi auto? – Preguntó temerosa- La mirada que le había lanzado desde que la vio la había congelado más que el frio que estaba sintiendo en ese momento.
Vendrán por el después – Se veía bastante molesto.
Durante el trayecto a la casa, Rin le lanzaba miradas, parecía que su presencia no le hacía ninguna gracia pensó decepcionada.
Llegaron a su destino y entraron a la casa, la cual estaba vacía y silenciosa. La única luz que estaba encendida era la del salón.
Sesshomaru tomó de su mano, subieron unas escaleras y entraron a un pasillo, abrió la puerta de lo que lo parecía ser su habitación, la dejó momentáneamente parada mientras él autómata abría una puerta continua y se metía para preparar la tina del baño; salió después de ordenarla que se quitara la ropa y se sumergiera. Su cuerpo tenía que entrar en calor no tenía idea de cuánto tiempo había permanecido sin la calefacción del auto.
¿Cómo se le ocurría ir a visitarlo con este clima? ¿Qué no se fijaba en el pronóstico del tiempo?
Regresó más tarde para indicarle que saliera, dejándole toallas y un albornoz. Cuando volvió a entrar al baño pudo notar que ya se había secado y el albornoz le quedaba bastante grande. Parecía una niña traviesa probándose la ropa de su papá.
Aprovechando que estaba parada frente a sí, tomó una pequeña toalla y empezó a sacarle la humedad de su cabellera.
He llamado a Jaken – habló por fin – Para informarle que ya estás conmigo.
¿Estaba preocupado? –Rin subió un poco el rostro para verlo -
Lo estaba, solo le he explicado un poco del porqué de tu demora - seguía frotando su pelo – Pero creo está más preocupado por la reacción de Kaede.
¿Por qué? – Le preguntó-
Porque ella no está muy convencida de que venir y quedarte en mi casa sea una buena idea.
Ahhhh -De repente se percató que llegar sin avisar no era buena idea - Tal vez debí hacerle caso y no venir, a usted no parece agradarle mucho verme.
Sesshomaru dejo salir un pequeño suspiro al notar que el rostro de Rin era una combinación de pena y desilusión. Tal vez lo mejor sería aclararle la situación.
Rin… – empezó – Acababa de recibir la llamada de Jaken informándome que venías en camino y por el tiempo transcurrido ya tenías que estar aquí. Me diste un buen susto al verte ahí encerrada en el automóvil.
¿No pudiste esperar a que el clima estuviera mejor? – mientras la buscaba había temido por ella. –
¿Cómo podía recibirte con los brazos abiertos? ¿Qué hubiera pasado si ningún auto pasaba o si no te hubiera encontrado?
Podrías haber sufrido una hipotermia o peor aún morir congelada – respondió el mismo a sus preguntas -
Tenía ganas de verlo – refutó rápidamente – Lo he extrañado mucho Sr. Sesshomaru.
Sesshomaru notó algo diferente en el tono en el que le dio su respuesta que continuo con su explicación.
En cuanto a lo que piensa tu nana- Rin lo miró interesada en que continuara – Desde el primer día que te conocí. He reprimido mis deseos de acercarme a ti y debido a tu cooperación, debo confesar que no lo he logrado muy bien.
Te deseo, te lo he dicho; te deseo lo suficiente como para seducirte ¿Comprendes? Tal vez por eso tu nana crea que no era conveniente que vinieras ya que represento un peligro para ti. Pero si sucede algo entre nosotros será porque tú estás segura, la decisión siempre dependerá de ti, nunca te presionaría. Así que está bien que hayas decidido visitarme, puedes considerarte bienvenida y segura aquí.
Sesshomaru tomó el secador y se puso a secarle el pelo en silencio.
Aquella declaración dejo a Rin sumergida en sus pensamientos. Estaba muy quieta mientras él continuaba con su tarea. Todo ese tiempo sin tener noticias de él le había permitido aceptar la fuerte atracción que ejercía sobre ella. En tan poco tiempo había hecho que se olvidará de su desamor. Ya no le importaba Kohaku, solo tenía pensamientos para él, había pasado días añorándolo sintiendo que la casa estaba vacía sin su presencia llenando el espacio. Nunca tuvo dudas en su decisión, aunque hubiera sido una imprudencia no podía negarse el capricho de salir inmediatamente para verlo.
Sesshomaru no le transmitía ningún sentimiento de peligro, al contrario quería conocerlo más. Descubrir todas las facetas de su personalidad.
Mientras le secaba el pelo, sentía sus manos sobre su cabeza, lo hacía sentirse tan relajada y segura que cerró los ojos y suspiró.
No te duermas – la reprendió –
No lo hago – respondió abriendo los ojos – Estaba pensando en la forma de explicarle porque estaba presurosa de verlo.
Lo miró directamente a los ojos y se generó un silencio que permitía escuchar los latidos de su corazón. Se encontraba nerviosa pero segura de lo que haría. Sesshomaru la había rescatado de Naraku y nuevamente la rescataba del frio. Se sintió conmovida al ver que no solo le preparaba una tina con agua caliente para evitarle la hipotermia si no que ahora también le secaba el pelo.
Lo que te dije anteriormente no fue porque esperaba una respuesta inmediata – dijo Sesshomaru rompiendo el silencio - Puedo esperar.
Pero yo no – Rin tomó su brazo haciendo que la tarea que estaba realizando se detuviera – No sé cuándo fue que me acostumbre tanto a usted que me era complicado seguir en Shikon sin poder verlo. Todo este tiempo me ha hecho sufrir sin tener noticias suyas; ha sido tan malo y ni siquiera una llamada, un mensaje… le preguntaba al abuelo y nada… temí que se había olvidado de mi… aunque yo no lo he podido hacerlo…
Hoy por fin el abuelo me comentó que ya estaba de regreso y como me había prometido que íbamos aclarar esto que pasa entre nosotros, decidí tomar su invitación para pasar unos días aquí y vine inmediatamente, este tiempo sin tener noticias ha sido insoportable…
Rin había empezado a hablar, lo hacía siempre que estaba nerviosa. Vio como Sesshomaru con toda la calma del mundo apagó la secadora y se volteó para guardarla; su rostro no emitía algún indicio de que algo de lo que ella le había confesado le hubiera afectado. Empezaba a sentir un ligero dolor al percatarse de que debía verse como una tonta niña ilusionada al confesarle sus sentimientos a un amor platónico.
Pensaba en como escapar de esa situación incómoda cuando los labios de Sesshomaruse encontraron con los suyos. Empezó a sentir suaves besos en su rostro mientras unas manos la exploraban, le bastaron unos segundos para corresponderle y otros más para que su albornoz estuviera en el suelo. Era la primera vez que Rin besaba a alguien desnuda, le devolvía los besos con pasión decidida a no permitir que se arrepintiera. Desnuda ante él era lo más excitante que había vivido en toda su vida.
Cómo me apetecía hacer esto -jadeó Sesshomaru deslizando su mano hacia su cuerpo- Aún es momento para detenerme. Si no lo haces, no podré parar.
Ni se le ocurra – dijo en tono de advertencia -
La levantó y sin dejarla de besar, la llevó a la cama y la depositó suavemente en el centro.
Sesshomaru comenzó a tocarla con delicadeza. Su boca exploraba su cuerpo, sintiendo como se contraía ante cada caricia. Desde que la había conocido se había imaginado ese momento y era increíble. La tenía allí, desnuda, tumbada en su cama, dejando que explorara su cuerpo... y las sensaciones que sentía estaban sobrepasando su imaginación.
Rin sintió que debía ayudarlo a quitarse la ropa. No era justo, él aún se encontraba vestido. Así que mientras acariciaba su torso empezó a desabotonar su camisa.
Sesshomaru se encontraba totalmente excitado por su tacto, se dio cuenta de que podía llegar a hacerse adicto a aquellas caricias, se separó para quitarse el resto de su ropa.
No se vaya… – Le pidió entre susurros –
Solo un momento... – Contestó con voz ronca – No había nada más impresionante que el rostro de Rin ruborizado por el deseo.
Sesshomaru se reunió con ella y continuó acariciándola.
Escuchaba a Rin emitir gemidos suaves, todo en ella era suave. Soltó un pequeño grito cuando su mano alcanzó su parte más íntima. Le separó un poco las piernas y metió lentamente su dedo viéndola cerrar los ojos.
Aquello la fascinó.
¿Te duele? -preguntó al notar su estrechez -
No -consiguió decir – Se siente un poco incómodo, pero siga, no se detenga…
Rin - Una duda surgió en él y se detuvo un momento - ¿has tenido relaciones?
Ella se movió incomoda y alcanzó a ladear el rostro dándole a entender su negativa.
¿Durante todo este tiempo con él…? – preguntó
No, nunca – volvió a negar buscando la mirada dorada-
Es un verdadero tonto –le sonrió abiertamente -
Shhhh – dijo Rin deteniendo un de sus dedos en sus labios – Sr. Sesshomaru por favor… siga, no se detenga…
No podría aunque quisiera - sus ojos destellaron por el deseo - Rin despertaba algo intenso y profundo dentro de él.
La besó, hambriento, mientras su dedo encontraba un lento y dulce ritmo que provocaba los sensuales gemidos. Se sentía orgulloso de ser él quien provocara todas esas sensaciones y placeres.
Sesshomaru sintió las pequeñas y curiosas manos explorarlo. Él se arqueó de puro placer y sonrió complacido a causa de las sensaciones que le producían sus caricias. No recordaba haber reaccionado así ante una mujer, en ese momento sentía que solo ella podía tocarlo y con esa caricia llevarlo al cielo y al infierno al mismo tiempo. Aquella iba a ser una noche de descubrimiento mutuo, de íntimo placer.
Poco a poco iba perdiendo el control que le quedaba, debía ser cuidadoso. Sabía que sería su primera vez y le produciría dolor, solo esperaba que fuera momentáneo. Ella estaba tan ansiosa como él. No podía pensar en nada más que poseer ese hermoso cuerpo. Se separó nuevamente de ella para buscar protección. Desconocía si ella estaba tomando precauciones pero al tener más experiencia que ella, se sentía con la responsabilidad de cuidarla.
Abrió sus piernas, sin necesidad de más caricias sus caderas se elevaron para encontrarse con las de él, ella estaba preparada para recibirlo. No dejaba de observarla mientras entraba en ella lentamente, rompiendo todas las barreras que los separaban. Empujó suavemente su miembro, sintiendo como el pequeño cuerpo se tensaba por el avance; Empezó a cubrirla con besos y caricias para ayudarla a relajarse. Sentía sus uñas clavarse en su espalda cuando finalmente la penetró. Rin sintió la necesidad de rodearlo con sus piernas y pudo notar como su compañero la miraba con esos ojos dorados llenos de deseo y empezó un vaivén de sensaciones extraordinarias. Ella se estremecía con cada embestida que iba aumentando las olas de placer que sentía, dejando salir gemidos de ruego hacia Sesshomaru.
Mi dulce Rin —susurró sensual mientras se apoderaba de su boca— Eres solo mía.
Finalmente un nuevo e intenso grito surgió de los labios de Rin a la vez que sentía cómo se estremecía el cuerpo de su compañero sobre ella. Segundos después, él dejó todo su peso sobre ella, que lo aceptó con regocijo, abrazándolo mientras recuperaban el ritmo normal de su respiración.
¿Te he lastimado? —susurró él unos minutos después junto a su oído mientras se movía un poco para besarla en los párpados, mejillas y boca. La tocaba cual delicada porcelana.
No. Oh, no. –Contesto dulcemente – La había envuelto en una burbuja de placer haciendo que su primera experiencia fuera inolvidable.
Nunca me vuelva a abandonar Sr. Sesshomaru – susurro mientras le devolvía el abrazo- Después de un rato, empezó a sentirse somnolienta y cansada.
No está en mis planes – Le contestó – Se volvió contra su cuerpo desnudo, la abrazó dulcemente y la jaló hacia sí. Ella había respondido tan dulce y apasionada, tenían por delante más noches y él le enseñaría todo lo referente a su nueva intimidad, pero después de todo lo pasado lo mejor era dejarla descansar.
Aún no ha acabado la semana y como se los prometí traigo un nuevo capitulo. \(^o^)/ yeah!
He releido el capitulo antes de subirlo, tal vez les parezca un poco sencillo el lemmon, pero hice mi mejor esfuerzo. ¡No sean crueles !
Penny-hey - los celos de Kohaku son demasiado infantiles y si, cuando terminé de escribirlos me dí cuenta que este perfil del personaje me cae mal. Él está enamorado de Kanna pero se comportó como cuando niño no quieres un juguete y viene otro y lo toma, de inmediato recobras el interés. Demasiado egoísta como puedes ver y tienes razón, si sigue así se ganará un linchamiento del pueblo entero. ja ja ja
No les doy fecha para el siguiente capítulo porque no quiero quedarles mal, lo que si prometo es continuar escribiendo para actualizar lo más pronto posible.
Gracias lectores por sus reviews, me gusta leerlos y saber que la historia es de su agrado.
Saludos.
Peyhana
