LUNA ROJA

CAPITULO 10

LAS BESTIAS CAZADORAS DE DEMONIOS

Las llamas ardientes de un fénix cubrían las penumbras dibujando tétricas imágenes en las paredes. Tarareando con voz seductora una mujer movía su cadera a los compas que marcaba su melódico susurro. En su mano derecho una copa de cristal vacía reposaba manchada en sangre.

-Filika… -susurro el nombre del fénix sin detenerse a verla. Con sus ojos cerrados la mujer dibujo la figura del ave en su memoria.

La majestuosa criatura llameante levanto su cabeza y contemplo a su ama, su eterna compañera con ojos ardientes.

El cabello rojo lizo de pandora caía como cortinas de fuego sobre su espalda cubriendo su exuberante descote.

-Llama a Sebastián y a Samuel… -concluyo deteniendo su baile. Giro con lentitud y para mirar a su compañera, dándole la espalda a la victima de su belleza.

-Le aconsejo mi ama dejar que lord Estefan se encargue de los invasores… no debes involucrarte más en este asusto… su hermana menor no le permitirá su intromisión. -aconsejo el ave.

-Mi hermana es solo una niña… aun no muestra la madurez de un antiguo… su sangre lo podrá ser, pero sus acciones y reacciones le llevaran a la derrota… y me asegura que aun es víctima de la inmadurez… el juego que realizado con nuestros hermanos le han desequilibrado hasta el punto de sentir compasión por nuestro alimento…

-Las criaturas que enfrentara no son humanos…- replico el Filika.

-Eso es algo de lo que estoy segura querida… sin embargo ella hasta rodeada de humanos y les desea proteger… como si perteneciera a ese mundo… mi gentil hermana es como esta copa... hermosa y frágil… si la dejamos caer se romperá y sentiremos la furia de nuestro padre si se marchita la belleza de su paz… y yo valoro mi existencia como mi más apreciado tesoro… -concluyo dejando la copa sobre una de las mesitas cercanas.

-Sus deseos serán cumplidos mi ama… iré en busca de sus hermanos… -Filika abrió sus alas que llamearon cuando las vatio y tomando el impulso emprendió su vuelo dejando su ama detrás con su moribunda víctima.

-Lamento pasar por encima de su poder Estefan… pero el fuego canta la destrucción que se avecina si no detenemos al enemigo… si la flor de nuestro padre se oscurece y sus pétalos caen marchitos nuestro padre nos destruirá porque Hermione es…

-Su más preciado tesoro… -concluyo Estefan mirando las sombras desde su oficina… con sus codos sobre el escritorio y las manos entrelazadas donde reposaban su barbilla. Detrás de él Elio su cuervo miraba la luna con sus ojos carmín.

Ajena a todas las acciones que estaban tomando sus hermanos Hermione camina junto a sus amigos como antaño, riendo de las tonterías de Ron y los sonrojos de Harry cada vez que sus manos se tocaban tímidamente.

Su rostro mostraba paz, serenidad, dicha y mucha felicidad, en ese momento ella no era un demonio, en ese momento ella era Hermione Granger miembro del trió de oro. Su andar lento y pausado, el sonido de sus pasos y retumbar de los corazones rebosante de salud de sus amigos componían una sinfonía de sonidos que no deseaba dejar de oír.

Tras unos minutos llegaron a una especie de corrar que mantenía una jaula en medio, muy grande y cubierta con una lona negra que evitaba mirar aquella criatura que mantenía presa.

Hermione pudo oír varios corazones latiendo dentro de aquella aula. Pudo contar las criaturas. Eran sangre caliente, pudo dibujar cada una de sus extremidades descubriendo lo que eran. Lo que le inquietaba era la extraña presencia y el olor peculiar que despedían aquellas criaturas. Tenía un mal presentimiento. Busco rápidamente a Luna y Theo los cuales no tardo en ubicar cerca muy cercas del corrar observando fijamente la jaula tratando de adivinar lo que había dentro de ella.

-¿Ocurre algo Hermi…? –pregunto Harry atreviéndose a tomarle la mano un poco rojo.

Harry había visto el rápido cambio de expresiones de Hermione al mirar la jaula. Ella se estaba transformando en un misterio para él. Y esa sensación de alejamiento no le gustaba. Durante todos esos días había estado exprimiéndose el cerebro buscando el motivo del cambio de Hermione, y aun no daba con la respuesta a todas sus preguntas. Sin embargo ella seguía allí, junto a él. Cada vez que le pillaba mirándola se giraba y le sonreí acelerando su corazón, enviándole escalofríos.

-No pasa nada Harry, solo me pregunto qué clase de criatura extraordinaria esconderá Hagrid detrás de esa lona…

-Conociéndole bien debe ser algo muy peligroso. –respondió mirando con curiosidad igual que todos los estudiantes ya que fuera lo que ocultaba Hagrid no emitía sonido alguno.

Draco, Blaise y Pansy miraban a su alrededor con el seño fruncido, en esa clase estaban todas las casas reunidas y no solo eso habían estudiantes de dos años… no entendía de que iba todo aquello, de lo que si estaban seguros era de que ansiaban ver lo que ocultaba aquella lona.

-Mira Harry las serpientes se vuelven a enrollar entre ellas. – susurro venenosamente Ron al oído de su amigo. Susurro que claramente oyó Hermione y el cual ignoro ya que no quería entrar en discordia con su amigo, ya suficiente era con el que casi no le dirigía la palabra.

Hermione cerró sus ojos suspiro cuando sintió el fuerte corazón de Hagrid acercándose con pasos torpes.

Hagrid miro a cada uno de sus estudiantes y sonrió a legre, sonrisa que disminuyo cuando se fijo en aquella figura oscura que resaltaba entre todos los estudiantes bajo la sombra de un árbol.

Se había estado cuidando de Hermione. Por ello había tenido mucho cuidado de que ella no sintiera la presencia de aquellas criaturas. Pero como podría el burlar los sentidos de aquel ser.

-¡Buenos días! –sonrió con su habitual alegría sobándose la barriga mirando a los estudiantes que le miraban curioso… un acostumbrado nerviosismo se apodero de él y el cual se acentuó cuando miro a Hermione.

-Esta es una clase especial ya que lo que les voy a mostrar no estaba dentro de su programa escolar de este año… esta será una clase extraordinaria… muchos de ustedes se preguntaran que escodo allí. –Hagrid se giro hacia la jaula y la señalo con su dedo gordo e inusualmente grande debido a sus genes de gigante.

-Lo que verán a continuación no son simples criaturas, muchos de ustedes le habrán visto en incontables libros de criaturas asombrases e historias tenebrosas. –muchos de los estudiantes jardearon y algunos miraron a los Slytherins con mirada acusadora la cual se encargaron de ignorar.

-Profesor ansiamos ver las criaturas. –hablo Ginny deseando ver aquello que le atraía.

Hagrid suspiro y tomo la lona con manos temblorosas lleno de emoción, quería ver el rostro de sorpresa de los estudiantes.

Hermione cerró sus ojos y susurro el nombre de Theo y Luna que se tensaron a escucharlo a pesar de la distancia. Hermione tambien invoco Artemis ordenándole que se quedara en la distancia.

Hermione abrió los ojos en cuando la jaula quedo al descubierto revelando en su interior unos cachorros que les miraban con ojos brillosos.

Muchos estudiantes rieron al con temblar las hermosas criaturas, ellos esperaban algo terrorífico no cacharros de lobo.

Hermione apretó los puños al ver los lobos. Ahora entendían el porqué del cementerio alrededor de la barrera, si sus suposiciones eran ciertas las madres de esas criaturas estaría cerca. Y sin poder evitarlo temió. Aquella loba no mataría a los estudiantes pero si les dejaría al borde de la muerte y a ella sin duda alguna intentaría matarla. Y si hería a los alumnos y estos sangraban todo se iría al demonio… toma aire y camino hasta Hagrid y se detuvo frente a él interrumpiendo su monologo.

-Que criaturas tan comunes y a las vez extrañas y difícil de encontrar Hagrid… me pregunto si conoces las consecuencias de que mantengas a los pequeños cachorros en cautiverio… su madre debe estar deseando encontrarlos. –susurro tranquila arrugando la nariz ante el olor de los lobos que prestaron atención en sus palabras como si entendieran cada una de ellas.

-Cuando les encontré no había rastro de la madre. Por ello les traje… últimamente he visto muchos lobos y quería enseñarles sobre ellos a mis queridos alumnos. –rio con nerviosismo al ver la molestia en el rostro pálido de Hermione.

-Liberales… es peligroso que les tengas… hay criaturas que no se les debe perturbar Hagrid… deberías saberlo… su madre les está buscando. –concluyo tomando una bocada de aire, escuchando el silencio perturbador y la suave briza espelúznate que erizaba los bellos.

El viento cambio de dirección y pudo percibir el olor desagradable de un depredador al asecho.

Los cachorros comenzaron aullar como si invocaran al mismísimo mal.

Luna y Theo no esperaron a que Hagrid abriera la jaula ellos por si mismo lo hicieron sabían antes de que les fuera ordenado lo que debían hacer.

-¿Que está pasando Hermione? –pregunto Ron mirando en todas las direcciones, un aura espesa de apodero de todo a su alrededor y los alumnos comenzaron a juntarse en pequeños grupos temerosos del silencio abrumador que les abrazaba.

-Manténganse alerta la madre de los cachorros esta aquí… -hablo en una voz audible mirando en una dirección en especifica conteniéndose. Sin poder hacer uso de sus habilidades.

La loba sabia de su existencia… sabía que estaba junto a sus cachorros. Y tambien sabía que ella le creía culpable de su captura. Maldijo la hora en la que Hagrid se le ocurrió tomar a los cachorros.

Busco los ojos de Harry y le miro, comunicándose en silencio. El sintió su temor y ella el de él… como lo hacían desde que sus ojos se encontraron por primera vez.

Sumergido en aquella mirada Harry camino hasta ella y tomo su varita de su bolsillo acción que emitieron los presentes. Podían oír jardeos y las poderosas pisadas de la criatura.

Chillidos se dejaron oír por parte de la población femenina.

Hermione busco con la mirada los cacharros y para horror de ella todos buscaron direcciones diferentes ajenos al peligro que enfrentaban si uno de ellos se perdía.

Rápidamente fue obligada a prestar más atención a los pasos que de pronto se detuvieron. Sus ojos se abrieron de sorpresa y miro hacia arriba, empujo a Harry sin aplicar mucha fuerza, pero si la suficiente para alejarlo de ella y la loba que cayó sobre ella, derribándola dejándola a su merced.

Gritos de terror ensordecieron sus oídos, el pestilente aroma de miedo la embriagaba como un dulce licor que la inducia a sacar a relucir su verdadera naturaleza.

Miro el hocico del lobo abierto mostrándole amenazadoramente sus letales colmillos blancos, largos y tan afilados como los suyos. Estuvo tentada a gruñirle, pero si lo hacía descubrirían lo que era. Maldijo su suerte y Hagrid.

"¡¿Como hozas poner tus garras sobre mis cachorros. Demonio?!" –pregunto la loba directamente a la mente de Hermione, derribando toda barrera mental, dejando sus pensamientos y ambiciones al descubierto.

Todos escucharon gruñidos amenazantes.

Harry se puso de pie algo aturdido por el golpe.

Miro el enorme lobo comprendiendo el temor de Hermione. Asustado y temeroso por la seguridad de su Hermi camino con pasos decididos con intención de maldecir el mismo a la loba cuando uno de los cachorros se paro frente a él. Y le gruño.

-"¡Humano tu olor… tu valor… tu poder… eres digno de mi lealtad! Madre no le hará daño a la dueña de tu corazón ya que te elegido… mi nombre es Trueno y soy tu acompañante" –aseguro el cachorro dejando a Harry pasmado en su sitio con sus ojos ampliamente abiertos.

El cachorro de un pelaje castaño rojizo le miraba con sus ojos de un verde bosque similar a los de él le miraba con intensidad esperado una palabra o algún gesto de el más allá de la obvia sorpresa que dibuja en su rostro.

Luna y Theo no dudaron a salir en rescate de su ama. Sin embargo al igual que Harry dos cachorros de lobo se interpusieron en su camino impidiéndole el paso conectándose directamente a sus mentes.

Un lobo blanco con manchas amarillas se detuvo frente a Luna y le miro directo a los ojos del mismo tono azul… "detente… madre no le hará daño ya que te elegido como mi acompañarte… soy Aurora y nuestra ama estará a salvo mi dama." –la cachorrita inclino su cabeza en señal de respeto.

Al mismo tiempo Theo miraba sorprendido al cachorro frente a él, escuchando cada una de sus palabras resonantes en su cabeza. El cachorro era blanco al igual que de Luna pero sus patas eran completamente negras a igual que parte de su cola. Su nombre es Abismo.

La loba gruño aun con más fuerza y Hermione rio como histérica.

Lo sabia… podía sentir la concepción de que estaban haciendo aquellos cachorros. Y lo mejor fue cuando de los cachorros totalmente negro se paro frente a su madre y gruño mostrando sus largos colmillos como el arfil dispuesto a proteger su nueva compañera...

La gran bestia a ver la clara advertencia de su cacharro rugía airada, y al escuchar la risa burlona de vampiresa no mejoro en nada su ira.

Un aullido enfrió el aire más que aquella risa… un aullido que partió desde la garganta de Hermione abriéndose paso entre sus afilados colmillos.

La bestia le miro aturdida. Aquel aullido. Distinguía el tono y las notas que le conformaban. Sabía que llamaba a alguien. Otro lobo. La bestia no se atrevió a desviar la mirada de su presa, hacerlo sería condenarse a muerte y sus cachorros estaban confundidos… algo les habían hecho. Sintió la tierra floja bajo sus garras de las patas traseras.

Sus ojos como el oro brillaban fundido en el fuego de su ira… su furia contenida no le dejaba ver más allá de criatura oscura que tenia presa bajo ella. El pestilente olor de la vampiresa le quemaba sus fosas nasales y las vías respiratoria… el respiración de aire que liberaba le quemaba como asido…

Los estudiantes miraban aquella escena incrédulos, por la falta de miedo de Hermione y su estruendosa risa macabra. Por la intervención de los cachorros que buscaron direcciones diferentes quedando cada uno al lado de asistentes diferentes… tambien estaba el hecho de aquella enorme loba de un tamaño considerable… ahora comprendían lo peligrosos que serian aquellos cachorros y que no debieron dejarse engañar por su hermosa apariencia.

La respiración de Harry era agitada, la varita entre sus dedos blancos a causa de la presión que ejercía en ella temblaba. Sus ojos se mantenían fijos en la bestia sin perder ningún movimiento. No se atrevía apartar la vista para ver el cachorro a su lado… aun le costaba asimilar las palabras de Trueno y el significado de ellas. En ese momento no quería pensar en ellas, su prioridad era Hermione. Maldijo la hora en la que Hagrid tomo la camada de la loba… había sido muy estúpido de su parte… pero que mas podía ocurrir conociendo la obsesión de su viejo amigo por las criaturas peligrosas… ya debía estar acostumbrado a los peligros que generaba esa estúpida fascinación que le podía causar daño a su Hermione en ese momento. Sus ojos y cuerpo mostraron la alteración cuando un aullido procedente de la bruja rompió el enfermizo silencio. No era la primera vez que le veía aullar, sin embargo en la primera no sintió aquel extraño sentimiento de temor abrigarlo hasta el punto de faltarle el aire.

Draco se obligo a no mostrar temor… el lobo junto a él gimió sin embargo se mantuvo firme a su lado… aun no entendía que estaba ocurriendo en esa estúpida clase… sin embargo algo se le estaba escapando de las manos… la presencia de aquellas magnificas criaturas en Hogwarts, los extraños acontecimientos que estaban agitando una vez más las escazas fuerzas del mundo mágico con aquellos terroríficos ataques de enemigos no identificados, la vampiresa que le obligaba a regresar a Hogwarts y la extraña actitud de Granger y su oscura magia… Nott y Lovegood… todos esos elementos tenían algo en común… todas esas acciones y reacciones tenían un punto de unión que no podía unir aun… pero de algo estaba seguro indagaría hasta dar con la respuesta de todo aquel enigma que solo mostraba un hilo de la gigantesca telaraña que les envolvía a todos…

Miro a su costado aun con la varita entre sus dedos, la extraña actitudes de Theo y lunática seguían presentándose… miro sus cuerpos tensos, no como el de él, sino una forma diferente pudo notar con facilidad la ansiedad de ir en el encuentro de Granger.

Junto a ellos tambien lobos, junto a muchos de los estudiantes a decir verdad. No quiso hacer memoria en ese momento de las palabras del lobo junto a él. Más tarde le dedicaría tiempo, ahora solo quería estar presente y ver como se desarrollaban las cosas y como Granger salía de ese apuro. Su risa le obligo a enfocarse nuevamente en ella. Esa risa fría y hueca no esa su risa. Se estremeció al notar que esa burla le costaría caro, le miro en los ojos de la bestia. Realmente la sangre sucia era valiente y estúpida.

Entonces el aullido estallo entre sus tímpanos y fue en ese momento que tu cuerpo tembló de un extraño terror que le recorrió como corriente por todo su cuerpo. Quiso correr y alejarse de aquel sonido.

La loba miro los ojos de Hermione y vio un destello de locura, de crueldad, de miedo un profundo miedo, pero ese miedo no era provocado por su presencia… la oscuridad que le rodeaba era una capa que protegía una pequeña llama de luz… el corazón, el alma de la vampiresa.

El sonido de cuatro patas pisando sobre las hojas secas se dejo escuchar, la suave respiración y el zumbido del viento helado provoco una densa niebla que se extendió como una bomba de humo hasta volver la respiración pesada y la calidez del día en un frio intenso como los crepúsculos de invierno.

Hagrid que se había visto superado por todo movió su varita enviando un patronus en busca de ayuda, ahora comprendía la magnitud de sus acciones, Hermione y la gran bestia sobre ella amenazando su existencia… estaba seguro que se dejaría matar antes de revelarle a Harry lo que verdaderamente era. Con sigilo y nerviosismo le hiso seña a los estudiantes para que se alejaran y buscaran refugio en castillo. Y ahora que podía suspirar un poco aliviado al solo unos pocos estudiantes vio como Artemis se abría pasó entre los árboles en dirección a su ama, aumento su ansiedad y una extraña emoción se apodero de su pecho.

Artemis caminaba despacio con su cabeza erguida, dado cada paso con solemnidad, su pelaje blanco inmaculado sin ninguna mancha de suciedad brillante ante los escasos rayos del sol. Sus ojos grises como el cielo ahora turbio mostraba una frialdad que podían los presentes hasta sentir en los huesos. Su belleza era indiscutible y el poder que emanaba les obliga a mostrar respeto y algo más que aun no podían definir algunos.

El orgulloso lobo notablemente más pequeño que la bestia que mantenía a Hermione entre sus patas, mostro una extraña mueca en su rostro, una mueca que cambio su angelical rostro por uno siniestro que no logro empañar su belleza oscura.

La loba miro el demonio frente a ella, sabiendo lo que era y lo que le aria. Sin embargo tambien sabía que no podía atacarla teniendo ella a su ama al alcance de sus colmillos, uno solo movimiento y todo terminaría y el caos daría se apoderaría del silencio y la quietud en la que les había atrapado.

Pero último que se espero la bestia fue sentir aquella extraña caricia…

Como sintiera asco retrocedió un poco, solo un poco ya que no le daría la oportunidad a la vampiresa de atacarle.

-Eres hermosa. –susurro Hermione sintiendo la textura de aquel fino pelaje. –Tus ojos… son como el ámbar derretidos por el fiero fuego… fuego que ha sido apagado… tus ojos se oscurecen por el frio abandono… hay algo cálido… -susurra sintiendo como su cabeza late molestosamente.

Cierra los ojos sin importarle el peligro que represente la loba cazadora de demonios que estaba sobre ella… oh si porque esa bestia cazaba bestias… era el ser que les cazaba y les perseguía. Lobos bendecidos por una magia astral.

Hermione sintió el filo y terrible dolor doblegar sus sentidos un grito agónico lucho por salir de su garganta, sin embargo solo gimió.

Sus manos volaron hacia la cabeza de la bestia y la sostuvo con fuerza tratando de alejarla de su hombro y cuello donde sus colmillos se clavaban como dagas escamosas. El dolor era enloquecedor. Sintió como era elevada y sacudida y mantenida así.

Todo a su alrededor se volvió oscuro. Ella era la causante de aquel terrible dolor, ella dio la oportunidad de ser atacada. Ella…

Nadie reaccionaba al ver el cuerpo de Hermione siendo mantenido a tres metros de altura y como aquella espesa sangre negra escurría y quemaba la boca del animal como asido.

La palidez que se apoderaba del cuerpo de Hermione era simplemente enfermiza, sus venas azules y verdes podían ser claramente vistas como raíces de un viejo árbol bajo la capa cristalina del agua.

Artemis sin transformase en su verdadera forma ataco a la bestia clavando sus enorme colmillos cerca del cuello de la bestia causando que aullara de dolor soltando su presa.

La loba miro a Hermione bajo su hocico ensangrentado y antes que el demonio le volviera atacar emprendió su huida mal herida, pero conforme por haber descubierto un secreto que los cazadores apreciarían y perdonarían su falta. Dejaría a sus cachorros atrás, ellos había tomando sus decisiones y debían vivir con ellas.

Harry y fue el primero en correr desesperado en el encuentro de Hermione sin importarle la presencia del lobo ensangrentado junto a ella.

Ron, Ginny, Neville no se movían presas de miedo y el shock.

Luna y Theo no tardaron en llegar y trataron de ayudar a Harry que permanecía de rodilla junto a Hermione evaluando el daño sin atreverse a moverla y profundizar sus heridas.

Draco, Blaise y Pansy. Tambien miraban la escena en shock.

Draco miro la sangre que desprendía el cuerpo de Hermione, era tan oscura. Una sangre sucia… algo completamente ilógico. En su pecho se izo una presión y el oxigeno se volvió escaso, miro a su costado notando que sus compañeros se mostraban en el mismo estado. Algo en sus cabezas latía con fuerza.

No entendía que rayos estaba sucediendo.

Lumpin llego corriendo seguido de la directora y un par de extraños que pasaron juntos a ellos.

Les miro, tratando de reconocerlos, sin embargo no tardo en descubrir que no les conocía, y no les había conocido porque su apariencia y porte era algo que nunca olvidaría…

Hagrid con pasos torpes no dejaba de llorar temiendo lo peor.

Harry lloraba fuera de control mirando a Hermione.

Theo miraba la herida evaluando los daños abriendo el vestido de Hermione mirando la profundidad de las heridas. Sin duda alguna aquellos colmillos le había atravesado. Una herida como aquella significa la muerte inmediata de la víctima. Sin embargo Hermione no era humana, aquella herida no la mataría pero si la estaba dejando en estado alarmante. Se necesitarían mucha sangre para que se recuperara…

En ese momento sintió las parecencias oscuras. Elevo su cabeza alerta, Luna desenfundo su varita con una velocidad envidiable al notar la oscuridad que envolvían aquellos hombres de belleza inquietante. No cabía duda alguna que la sangre de Hermione había hecho lo suyo en sus cuerpos, agudizando todas sus habilidades.

Los hombres no se inmutaron por la bruja que les amenazaba, ni por los magos que estaba a su alrededor. Solo miraron al pequeño y frágil cuerpo de la castaña sobre la hierba marchita a causa de la sangre oscura que consumía todo lo que tocaba hasta la muerte.

-Artemis. –susurro arrastrando la voz uno de los hombres sin mirar al demonio que se dirigía.

El Artemis le miro con indiferencia, sin inmutarse por lo que le estaba ocurriendo a su ama.

-Su deber es protegerla… veo que eres un completo incompetente para no seguir tan simple regla. –susurro con frialdad mirando como su hermano se inclinaba y tomaba entre sus brazos el frágil cuerpo de su hermana. Continúo hablando mirando a los presentes involucrados y sus nuevos acompañantes que gimotearon llenos de terror ocultándose detrás de sus compañeros.

-Lamento que se haigan visto involucrado en esta situación, les agradeceré que no comentaran lo que ha ocurrido y el estado de la señorita Granger. Ella volverá a sus actividades en cuánto se recupere por completo. En cuanto a usted directora espero que discuta con el profesor a cargo de la clase la consecuencia de robarle los cachorros a esa clase de bestia y el peligro que representa para la población estudiantil. –concluyo mirando a la anciana Macgonadall que retrocedió un paso al ver los ojos fríos del vampiro recaer sobre ella con una amenaza evidente escritos en ellos. El rubio sin mostrar esa chispa de juguetón en sus ojos, esa insana malicia que les caracterizaba.

Están airados, no solo con el profesor a cargo de la materia y su incompetencia, con Artemis y su fallo, su mayor enojo era con su hermana, ¿cómo podía ser tan estúpida para dejarse atacar por una bestia como esa conociendo las consecuencias?

-Es hora de irnos. Su estado empeora. –susurro Sebastián a su hermano que asintió.

-¿Esperen quienes son…? ¿A dónde la llevan? –pregunto Harry poniéndose de pie como un resorte cuando escucho las últimas palabras. No pensaba permitir que le alejaran de su Hermione, no en aquel estado en el cual no estaba seguro si viviría o moriría el segundo siguiente.

-Señor Potter… por favor no se involucre. –suplico Minerva con voz temblorosa.

La presencia de aquellos seres le tenía los nervios de punta, sabía lo que eran. Y nada más, nada de ellos, pero de algo estaba segura. Y eso era que estaban furiosos por lo ocurrido. Y lo peor del caso es que ellos no tenían un juramento inquebrantable que le garantizara que no matarían a los alumnos.

-¡No…! Hermione es mi amiga y no permitiré que un pal de extraños se la lleven sin darme explicación alguna… yo iré con ellos…-Minerva miro con pesar a Harry y le apunto con su varita dejándole inconsciente.

-Lo siento… el no sabe quiénes son. –se disculpo rápidamente aun mostrando el inconfundible miedo en sus ojos.

Sebastián no mostro emoción alguna e emprendió su viaje hacia el bosque.

-Esperen ese criatura entro en el bosque. –hablo Theo algo inseguro sabiendo que aquellos dos hombres eran vampiros.

Sebastián se detuvo, pero no por las palabras de Theo si no por el cachorro de lobo que le había seguido con timidez.

Samuel miro a su hermano y siguió su mirada hasta el cachorro completamente negro de ojos dorados.

-Ella viene con nosotros hermano… -susurro y Sebastián solo asintió y continúo marchando hacia el bosque.

Samuel miro a Theo y luego a Luna oliendo el perfume exótico de la sangre de su hermana corriendo por sus venas, sonrió e inclino sus cabezas comunicándoles con el gesto que les había reconocido.

Ambos vampiros cargando con su hermana menor se internaron en el bosque hasta perderse de la visión de los magos y brujas.

Miles de murciélagos surcaron los cielos formando un rio negro siguiendo una sola dirección que se perdía en la lejanía del ancho cielo.

Luna, Pansy, Harry, Theo, Draco, Blaise, Ron y Neville. Sabían que algo en ese día les había cambiado sus vidas dándoles un vuelco en una dirección llena de misterios, con destino desconocido para cada uno de ellos. Y la causa estaba allí junto a ellos mirándoles con sus ojos de los mismos tonos de ellos.

Ocho lobos presentándose nuevamente hablando directamente a sus mentes, invadiéndolas sin esfuerzo alguno susurrando.

Macgonadall suspiro, y se llevo una mano temblorosa a su corazón, no encontraba las palabras para abordar toda aquella situación. Miro a Hagrid con furia en sus ojos. La matarían de un susto. Eran tan desconsiderado… pensó antes de dirigirse al profesor que genero aquel caos.

-¡Tiene la menor idea de que ha causado sus actos irresponsables Hagrid…! ha puesto en peligro la vida de los alumnos trayendo esas criaturas a los terrenos del colegio. –sus palabras duras y filosas no reflejaban completamente el enojo que sentía la anciana directora en ese momento, sus mejillas estaban rojas de la furia y sus ojos estaban completamente dilatados.

Cuando miro a aquellos dos hombres aparecer en su despacho sin invitación alguna presentándose como los hermanos de Hermione, su corazón se había detenido a causa del miedo y el peligro que representaban para todos los estudiantes, y lo peor se dio cuando se les dio el aviso de lo que estaba ocurriendo en la clase de cuidados de las criaturas mágicas. Rogaba a Merlín que a Hermione no le ocurriera nada, no quería ni imaginarse la venganza que darían inicio aquellos seres.

-Lo lamento.- susurro con voz ahogada Hagrid sonando su redonda nariz dejando que gruesas lágrimas recorrieran la poca piel de sus mejillas.

Sin embargo Macgonadall aquella lamentable escena no removía nada dentro de ella. Estaba segada por la furia y el miedo.

-Sentirlo no es suficiente… esas cri… esas personas. –Se corrigió a tiempo…- no aceptaran un simple lo siento… no quiero imaginable que hubiera ocurrido si la señorita Granger hubiera muerto… será suspendido temporalmente de su cargo como profesor Hagrid… tome ese tiempo para que analice la series de situaciones que han generado su absurda obsesión con esas criaturas peligrosas que se empeña en mostrarle a los alumnos. –la directora tras dirigirle una última mirada iracunda al profesor se dirigió a los estudiantes y luego a los cacharros junto a ellos.

-Hagrid desásete de esas criaturas. No queremos una segunda visita de esa bestia… los daños serian irrecuperables…-concluyo temblorosa mirando a los cachorros con mirada aguda.

-No puede… -hablo Luna con una mirada llena de determinación que por un momento izo dudar a la directora de su decisión.

-Y asegún usted señorita Lovegood ¿por qué no puedo? –pregunto haciendo uso de todo su auto control para no gritar como poseída en ese instante. Que era lo que más ansiaba hacer antes de perder la cordura completamente.

-La madre les ha abandonado… y la profesora Granger a pagado con su sangre el precio por los cachorros, ellos ahora nos pertenecer y son nuestra responsabilidad… -concluyo mirando a su cachorra que asentía entendiendo cada una de sus palabras. –A demás ellos son lobos cazadores… -continuo tras una dramática pausa volviendo sus ojos de aquel azul soñador. – cazadores de demonios. – mirando a la lobita junto a ella. – y ella y yo tenemos un pacto que es igual de fuerte que el juramento inquebrantable. Les presento Aurora y se quedara conmigo en el castillo e ira conmigo a cada lugar al que vaya. –concluyo mirando a la directora.

Macgonadall se quedo cayada ante la mención de Hermione.

Theo sonrió ante la rápida e ingeniosa que fue Luna al crear tan rápida historia. Miro a su lado a su acompañante. Tornado que asentía con firmeza.

Draco caminaba con pasos lentos hasta aquel escondido jardín. Siguiendo sus pasos iba aquel cachorro. Con el rabillo del ojo lo miro. Cerró sus ojos tratando de asimilar todo lo que había ocurrido en la mañana.

Cerró sus ojos y suspiro, miro el cielo azul despejado. Siguió sus pasos adentrándose a un angosto pasillo, algo oscuro. Al final de aquel pasillo que desviaba en una perfecta U. miro al final de este una brillante luz. Sus pasos continuaron siendo lentos.

Se adentro en redondo pasillo, en ese donde ella le había sorprendido.

Frunció el seño y piso el pasto verde, sintió los cálidos rayos de sol quemando su piel. Suspiro al oír aquella suave cantal del los ruiseñores. Aquel lugar le ayudaba a pensar, era su refugio de aquel infierno que le rodeaba, en estos momentos le agradecía a su antiguo profesor de pociones y padrino Severus Snepe.

Camino hasta un sombrío árbol, el único en aquel solitario jardín y se sentó bajo su sombra despreocupado. Miro el sol sobre su cabeza.

Sintió el suave viento jugar con su cabello sin gel.

Apretó su mandíbula al recordar que no estaba solo. Miro a su lado al lobo que permanecía en pie, mirándoles con esos ojos grises.

Y esos ojos le hicieron recordar lo que hora antes había ocurrido.

Apretó sus manos volviéndolas puños, sus ojos se volvieron vacios y fríos por un segundos, para volver a la normalidad mostrando la indiferencia propios de ellos.

-¿Porque aun me sigues? –pregunto esperando una respuesta de aquella criatura.

-Porque es mi deber seguirle… usted y yo estamos ligados por el destino. Mis hermanos y yo sabíamos que teníamos que venir a este lugar lleno de magia. En este lugar encontraríamos aquellos que debíamos proteger y los que nos cuidarían… sus almas anhelaban nuestras presencias y nosotros acudimos a ustedes, aunque teníamos miedo en acércanos, esa criatura es peligrosa para nosotros. Ella podía matarnos sin piedad y nuestros cometidos nunca se llevarían a cabo… sin embargo nuestra hermana le olio y le gusto su olor. La hipnotizo, la reclamo como su ama. Y fue la oportunidad que no podíamos dejar pasar… huimos de nuestra madre cuando ella cazaba. –concluyo su monologo el cachorro, desviando su mirada de los ojos de Draco que seguían sin comprender nada, ante la poca claridad del cachorro.

-Eres un cazador… no es así… ¿qué criatura habita en el castillo que amerite tal temor de tu raza? –pregunto con curiosidad.

.-Aun no soy un cazador, y si usted me acepta yo podre protegerle a usted y los suyos, obedeceré cada una de sus ordenes a su debido tiempo, cuando tenga el tamaño, la madurez y el entrenamiento necesario.

-¿Qué esperas a cambio…?

Draco estaba consciente que su mundo egoísta nadie dada algo sin esperar beneficiarse de alguna manera.

-Nuestra magia…nuestras vidas solo pueden ser larga si nos unimos a un humano… y se unimos a un mago nuestra magia crecerá como lo ha hecho la de nuestra madre. Su magia se desarrollo gracias a su ama… ustedes solo me dará un hogar… y me alejara de esa soledad que rodea a los nuestros. Usted y yo somos iguales… mis ideales serán los suyos, sus objetivos serán los míos… - volvió hablar sin abandonar por un momento los ojos de Draco.

-Hay algo mas allí, no es cierto… crees que con toda esa salda de buenas de intenciones podrás engañarme. Hay algo más allí que no logro ver… ¡exijo saber que escondes!

- Usted será un cazador… ese es su destino… cazara vestías y demonios… seres tan oscuros que no se podrían comparar con la oscuridad en la que se ha visto envuelto.

Draco rio con frialdad y miro al pequeño cachorro que le miraba desde lejos con su pelaje plateado y ese extraña manchita en su frente que formaban un lucero...

-No puedo cazar algo oscuro cuando yo soy un ser despreciable… proveniente del mismo lugar.

-Eso no lo he de negar… puedo ver a través de sus ojos. Ninguno de sus secretos está a salvo de mí ahora. Cada uno de sus secretos es mío ahora. No es preciso que trate de persuadirme o atemorizarme. Se lo que enfrentare si me quedo a su lado. La pregunta es; ¿usted es capaz de dejar ir el pasado y dar el primer paso hacia el futuro?

-Crees que eso me importa… que veas en mi mente…- evadió la última pregunta mirando al lobo con ira.

-No… pero quizás si le importe aquella quien es su amo…

-¡Yo no le sirvo a nadie…! - protesto con frialdad mirándolo con odio.

-En eso se equivoca… ella es una vampiresa al igual que la guardiana de los terrenos de esta colegio. –soltó sin preocupación alguna, atrayendo la atención de Draco como esperaba.

-¿Hagrid…? – no pudo evitar indagar su curiosidad le condenaría.

-No me refiero al cazador… me refiero a la criatura oscura a la que le temíamos…-

´-Por tus palabras veo que ya no le temes… ¿quién es esa criatura…? ¿Cuál es su nombre…? – el lobo izo una mueca, el ya le había dado una pista de quien era, si él no le había tomado era su problema.

-Eso amo es algo en lo que no lo puedo complacer… ella es tan poderosa que cuando su nombre sea pronunciado usted y yo estaríamos condenados a la muerte… ella sabe utilizar la magia… su descendencia… su antigua sangre unidad con la pura magia le hacen un ser tan poderoso que su poder aun no puede ser vislumbrado completamente. – concluyo con la vaga esperanza que esta vez sí dedujera de quien hablaba.

-¿Porque tu madre a atacado a Granger…? –desvió el tema, tenía mucho que pensar, repasar cada punto hablado desde que conocía al lobo hacia ya una hora.

-Por su sangre…. –respondió pensativo sin encontrar otra respuesta lógica.

-¿Por ser sangre sucia…? -Pregunto nuevamente.

-Si su sangre es sucia… -coincido. - pero no creo que usted se refiera a la misma suciedad a la que hago referencia… -concluyo despertando nuevamente la curiosidad de Draco quien recordó en el momento el color de aquella sangre y sus extrañas características.

-Explícate… -exigió recostándose del tronco del árbol sin apartar la vista del lobo.

-No puedo explicar algo que apenas estoy entendiendo amo… solo le he visto una vez…- susurro sentándose algo agotado.

-¿Sabes quienes eran esos hombres…? –pregunto recordando aquellos misteriosos hombres que se habían llevado a Granger al bosque prohibido en busca del algún punto de desaparición. Sin embargo algo le inquietaba esos hombres, despedían un aura extraña, oscura sin duda alguna. Similar a la de sangre sucia, de eso tampoco había duda. La pregunta era; ¿Qué relación tenia Granger con aquellos hombres…? Y ese extraño aullido aun le ponía los pelos de punta.

-No, pero por el olor de su sangre puedo asegurarle que ellos y ella comparten la misma suciedad en sus sangres…

Aquellas palabras descolocaron a Draco, dando sentido a su teoría… ahora la siguiente pregunta era ¿Quién demonios era Hermione Granger y qué relación tenia con los resientes acontecimientos?

Harry miraba el lobo frente a él. Sin mover, los ojos de la criatura le perturbaba de sobremanera. Eran el mismo tono de color que los de él, era como ver sus propios ojos frete al espejo.

Trueno movió su cola, algo inquieto.

-¿Porque tu madre a atacado a mi Hermione? –pregunto con un tono frio y oscuro. Un tono que solo Hermione Voldemort habían oído. Un tono que mantenía oculto del resto del mundo. Su alma estaba manchada al igual que sus manos y en sus memorias solo había sangre. Su mundo se había transformado, toda la felicidad que irradiaba era una vil mentira. Nada para Harry era lo mismo, sus sueños no eran placenteros y sus días solo eran soportables debido a la presencia de Hermione, estaba caminando en la delgada línea de la luz y la oscuridad. Perdería la cordura si Hermione muriese. Ya sentía perderla ante la incertidumbre de no conocer su estado.

-Por su sangre… por su presencia… amo usted lo ha sentido no es cierto… el aura oscura que le rodea… -aseguro trueno sin mover su hocico para hablar… hablando directamente a la mente de Harry.

Harry no contesto, el era conocedor del cambio sufrido del aura de Hermione, sin embargo no le tomaba importancia, después de toda la suya se había manchado en igual de proporciones. Hermione le seguía mirando igual. Estaba seguro que ella le amaba y no le lastimaría y no se alejaría de el bajo ninguna circunstancia, su lealtad así el era innegable. Mientras ella estuviera a su lado no le importaba que aquella perturbadora magia se adueñara de él tambien.

Pansy miraba a Tormenta, su loba color castaña. Que observaba con curiosidad todo a su alrededor. Blaise hacia unos minutos que se había retirado a su habitación junto a su acompañante… habían llegado a la conclusión que la compañía de aquellos lobos no los ponía en una buena situación. Aun así no podían negar la fascinación que sentían al tener aquellas criaturas…

En las profundidades de un bosque silencioso, rodeados por las tinieblas se encuentra un castillo, de una extraña belleza gótica, antiguo, tenebroso e imponente. Sus erguidas torres parecen las lanzas que desgarran los cielos. Sus amplios ventanales son espejos que reflejar el miedo. En una de las amplias habitaciones del castillo del rey de la noche. La más pequeña de sus hijas, aquel que atesora y quien robo de los brazos cálidos y protectores de una antigua familia humana. Ella quien le atrajo con su cantarina voz y su riza hechizante, ella que le hipnotizo con sus ojos brillantes que resplandecían como el sol en el día y la luna en la noche. La pequeña flor que nació en la luz y creció en la oscuridad en el que la encerró siglos después. Su pequeña flor gemía en la agonía. Su hombro desgarrado despedía el olor de la carne muerta, su herida burbujeaba como si estuviera siendo consumida por un potente asido. Su piel ardía como si estuviera bajo la fiebre ardiente de ese fuego que recorría su cuerpo haciéndola temblar.

Sus ojos se mantenían apretados y parte de su cuerpo desnudo. Aunque su rostro y cuerpo se mostraban la agonía que padecía su mente esteba completamente desconectada. Aquel veneno que recorría su cuerpo le izo abrir una pequeña y minúscula caja en las profundidades de sus memorias. Una cajita de planta brillante que producía una armoniosa notas musicales tarareada por la voz infantil desconocida a sus oídos, trato de averiguar de quien era aquella voz. Sin embargo sus esfuerzos se vieron infructuosos cuando fue arrancado de aquel lugar siendo arrastrada una vez más a la realidad. Sus ojos se abrieron lentamente, aun permanecían de un rojo carmesí. Su visión al principio borrosa se fue aclarando rápidamente hasta ver con una nitidez envidiable. Sus ojos se desviaron hasta posarse en una despeinada pandora, algo que le sorprendió de sobremanera. Su mirada siguió la ruta de las otras presencias en la habitación. Miro a Estefan junto a la puerta con los brazos cruzados y sus ojos mirándole sin emoción alguno, sin poder seguir mirando aquellos ojos siguió en busca de las otras presencias. Notando a dos de los sirvientes de su hermana junto a Filika. Continúo con sus búsqueda hasta posarse en los rostros de sus gemelos hermanos que le miraban con preocupación. Trato de sonreírles pero solo una mueca algo retorcida se poso en sus labios.

-Trata de levantarte. –ordeno Pandora alejándose un poco de la cama para darle un poco mas de espacio que agradeció silenciosamente. Hermione trato de moverse, su cuerpo pesaba una tonelada y su hombro izquierdo parecía estar ardiendo bajo las llamas del fuego maldito. Ahogo un grito de dolor cuando se levanto un poco mas cayendo nuevamente de espalda sobre la cama dura en la que se encontraba recostada.

-Ayúdala a sentarse. –ordeno Estefan a Sebastián que asintió.

Con cuidado Sebastián metió su mano bajo la glacial piel de Hermione que se estremeció al notar que su piel hacia contacto directamente con su hermano notando por primera vez la desnudes de la que era presa. Sin embargo no tuvo la fuerza para protestar o cubrirse. Todas sus fuerzas eran consumidas por aquel fuego que le abrazaba parte de su cuerpo.

Apretó sus dientes tensando su mandíbula. Cerró sus ojos con fuerza tratando de ahogar el grito que se abría paso por su garganta. Sentía como su carne se abría nuevamente, sintiendo una vez más como aquellos colmillos se abrían paso entre ella como dagas ardientes.

Pandora cerró sus ojos, ordenándose a sí misma no gritarle por su descuido. Cuando sus hermanos se presentaron ante ella trayéndola entre sus vasos con la firme amenaza de desaparecer. Estuvo a punto de perder la cordura. De tan solo imaginarse de que Hermione desapareciera era una condena de muerte lenta y llena de todos los horrores hasta ahora nunca conocidos. Su padre les había ordenado mantenerla a salvo hasta el día de su despertar. Y sus órdenes era ley. Tuvo que recurrir a todo las artes de curación que conocía y otras mas que no tenía la remota idea de que existían. Después de una semana había recuperado la conciencia.

Ahora la miraba allí frente a ella, sentada. Cerró sus ojos para no guardar aquella imagen en su memoria pero era algo imposible ya la había visto, ya su estado estaba grabado en fuego en su memoria. Los abrió con lentitud al sentir los ojos de Hermione mirarla. Allí con ojos carmesí muestra de su profunda sed, con grandes ojeras moradas y piel tan blanca como la harina de trigo, con sus largos risos sin vida, su piel solo aforraban los huesos. Sus boca solo mostraban sus colmillos preparados a perforar cualquier cuerpo que bombera sangre cálida.

-Te ves hermosa. –susurro con sarcasmo Samuel poniéndose frente a ella apartando un mechón de cabello de su rostro.

Hermione le miro con ojos brillosos ocasionando que la mirara de Samuel se endureciera.

-¿En qué demonios estabas pensando?, ¿por qué no te defendiste y te quedaste allí ofreciendo tu cuello en bandeja de plata? –pregunto dejando fluir su ira. La habitación se lleno de un silencio, todos se hacían la misma pregunta.

-No quería que el supiera lo que soy… -susurro con pesar.

-El… te refieres a ese mago… Potter… ¿es el por quien ofreces tu existencia…? ¿Y nuestras existencias que Hermione…? ¿No te detuviste a pensar en nuestras vidas por un segundo? –pregunto Pandora enojada en un susurro que alerto los sentidos de Hermione.

-Lo siento hermana. –susurro apretando sus manos sin atreverse a mirar a la peli roja que frunció el seño aun mas.

-Tranquilícense. –intervino Estefan abandonando su lugar cerca de la puerta caminando en dirección a Hermione. - El peligro ya ha pasado y estoy seguro que Hermione no arriesgara su existencia nuevamente… Ahora debes alimentarte, tu estado ha inquietado el sueño de nuestro padre. Y ambos sabemos que no debemos perturbar nuevamente su sueño sin ser castigado cuando su sueño llegue a su fin... Ahora pequeña es mejor que te alimentes de nuestra sangre. Ya que con las fuerzas que posees ahora no podrás cazar a ningún humano... –concluyo Estefan aflojando el moño de su corbata y desbrochando los botones de su camisa. Liberando su cuello largo y blanco donde las venas se dibujaban en líneas que hacían crecer los colmillos de Hermione que se dejo caer sobre el hombro de Estefan rosando su nariz en su cuello embriagándose por su olor. Estefan se estremeció al sentir como Hermione rosaba su nariz sobre la suave y sensible piel de su cuello. Gimió cuando la lengua humedad y fría lamio su piel deleitándose con su sabor. Abrió su boca sofocando un grito de placer cuando los afilados colmillos se hundieron en su piel y Hermione comenzó a succionar su sangre con urgencia. Era la primera vez que ella tomaba sangre de su hermano mayor y el comprendió porque su padre le ofrecía a su hermana menor su sangre. Era el placer que obtenía cuando ella bebía con tan desespero, como si lo él podía satisfacerla.

Samuel y Sebastián se acercaron a Hermione y ejercieron presión en sus hombros para separarla del cuello de Estefan que comenzaba a tener un color enfermizo. Hermione gruño amenazante cuando se vio obligada a soltar su presa dispuesta a atacar a sus hermanos que retorcieron inmediatamente. Sin embargo no pudo reaccionan cuando unos fuertes brazos le la rodearon y un cuello se ofreció a calmar su sed. En este caso se dejo llevar por sus instintos y una vez más su colmillos perforaron se abrieron paso en busca de su alimento. Pandora gimió inconforme por la brusquedad con la cual había sido sometido su cuello. Tras un par de minutos Pandora alejo a Hermione de su cuello. Le miro por unos segundos antes de dirigirse a Sebastián.

-Tu turno. -Le dijo conteniendo una extraña frustración que crecía en su interior.

Sebastián asintió y camino lentamente hasta Hermione que aun no estaba insatisfecha.

-Hermi… ven con papá pequeña… te ayudare a calmar el ardor que te quema la garganta a causa de la monstruosa sed. –Hermione camino hacia a él hipnotizada por sus palabras como una niña obediente. Sebastián se inclino un poco para que ella tuviera acceso de su cuello. Con una extraña calma mordió su cuello y comenzó a beber con más calma su sangre. Lentamente fue capaz de ir recuperando la cordura perdida a causa de la sed. Un extraño sueño se apodero de ella mientras bebía. No sabía diferenciar su esencia de la de su hermano, no sabía diferencial la barrera que les separaba. Tenía absceso a sus recuerdos, sin embargo no quería husmear en ellos. Temía ver algo desagradable, algunos de sus traumas o peor aun alguno de sus recuerdos de aquellas fiestas que acostumbraba hacer con mucho sexo y alcohol.

Sebastián la alejo de él sin mucha dificulta. Busco con la mirada a Samuel que estaba a unos pasos de él indicándole que era su turno.

Samuel tomo a Hermione entre sus brazos levantándola con cuidado guiándola hasta la cama, se sentó en ella y a Hermione sobre sus piernas y la guía a su cuello con cuidado. Hermione aun perturbada solo atino a morder aquel nuevo cuello. Cerró sus ojos dejando fluir lágrimas de sangre sintiendo una repentina angustia. Sintiéndose culpable. Escucho la voz de su hermano susurrando en su oído. Se abrazo con fuerza a él. Sintió la mano de su hermano peinan su cabello con cuidado. Lentamente se alejo de él.

-Tenia tanto miedo… creí que nunca irían por mi… tenía miedo a ser descubierta y ser despreciada… mamá… -gimió ocultando el rostro en pecho de Samuel que siseo apretándola con cuidado…

-Despierta Hermione. –susurro ocasionando que Hermione dejara de llorar y sus temblores cesaran y se alejara de él unos centímetros para verle a los ojos.

-¿Hermano…? -susurro desconcertado dándose de cuenta que no estaba en su casa viviendo como humana.

-Lo siento Hermione, pero era la única forma de controlarte un poco… no queríamos que perdieras tu esencia a causa de la sed… -le pidió disculpa por haberla hechizado.

-Hermione. –Esta vez fue Estefan quien le hablo sentado en una de las sillas de la habitación algo pálido… -Eres consciente de lo que hemos hecho… todos te hemos alimentado… y como todo en nuestro mundo trae consecuencias… una vez más tu cuerpo a envejecido unos siglos… si algo como lo que te ha ocurrido vuelve a ocurrir no podremos alimentarte todos de nuevo… tu cuerpo no está preparado para el poder de nuestra sangre… eres la ultima en renacer y la mayor de los cuatro… padre no le agradara saber que te hemos alimentado… así que esta vez se mas prudente… ahora es hora de que todos nos alimentemos… -Estefan miro a uno de los sirvientes de su Pandora que asintió abriendo la puerta dejando de entrar a un gran número de humanos que veía desconcertado aquella amplia habitación con aquellos hermanos hermosos como ángeles que sonrieron acentuando su belleza siniestra.

Hermione ya no podía seguir huyendo… no le tenía salida más que aceptar su verdadera naturaleza… ella no era humana y nunca más lo seria. Y el juego de sus hermanos había culminado… y no volvería a comenzar una vez más. Sintió la sangre de su primera víctima en su lengua, disgustando su dulce sabor. Escucho el concierto de gritos agónicos perforar sus oídos. Sus ojos miraron como el grupo de humano caía uno a uno calmando la sed provocada por en ella en sus hermanos. Cerró sus ojos cuando dejo caer su víctima sin vida en sus pies. Sin mirar el rostro del desdichado camino con lentitud hasta su siguiente víctima… ella era una vampiresa… hija del rey de la noche…

Continuara…

N/A:

Hola!

Lamento mucho mi tardanza… espero que el cap lo haiga recompensado… le agradezco a las siguientes personas por sus comentarios y constante apoyo:

lunatico0030

nikyta

moonlight10060

Maggie Night

Serena Princesita Hale

Muchas gracias… besos…