Y con ustedes, el último capítulo del primer final alternativo! Gracias por leer hasta aquí y gracias por comentar :D Los próximos capítulos serán de Rin, creo, pero pueden ser los de Haru ;)
Espero que les guste! Gracias por la paciencia también xD
Quién ganó no te importaba ni te enteraste. Estabas como en un estado de coma en las gradas. No sabías qué estaba pasando. Lejanamente, notaste que tu amiga te zarandeaba el hombro. Y que una voz aguda gritaba desde tu teléfono, en medio de todo el ruido del público y el del agua de la competencia.
Kou te seguía hablando. A su lado estaba la profesora, y el resto del equipo, que animaba a Haru y a su vez te hacían señas.
Acabó la carrera pero tu no acababas de reaccionar.
Tus ojos sí lo hicieron: se llenaron de lágrimas. Y tu corazón empezó a latir desbocado. Te paraste y abandonaste las gradas a todo correr, ignorando todo lo demás. Ya no estabas segura de lo que hacías, simplemente dejabas que tus pies te guiaran.
Cuando quisiste acordar, estabas abajo, en la zona en donde el aire se enfriaba y se salía del recinto techado de la pileta... Por donde salían los competidores. Corrías y esquivaste gente; hasta creíste (sin estar segura) evitar con habilidad a unos guardias de seguridad.
Corrías hacia lo que querías. Y al primero que pudiste alcanzar, lo abrazaste, como si fuera lo último que hicieras.
La ropa se te humedeció, pegándosete al estómago, pero así sentiste el abdomen de Haru, caliente y familiar, tan cerca de tu piel que te generó una extraña sensación de adrenalina. Tu nariz estaba justo sobre su clavícula, olías el reciente aroma a cloro del agua, y por debajo, el olor a Haru, ese que buscabas con tanto afán aquella noche. Tus manos estaban en su espalda; los músculos se ondulaban suavemente, la piel estaba resbalosa por el agua. Unas gotas te cayeron, las que caían del cabello.
Qué importaba que la gente viera, qué importaba hacer el ridículo; ellos estaban ahí, como por arte de magia, del destino, estaban ahí. Contigo. Tal vez significaba que debías disculparte, no debías huir. Una redención.
Se te había roto aún más el corazón, si eso era posible; los remiendos que habías intentado construir se habían desatado. Estabas llorando sin ruido, pero las lágrimas eran imparables, parecían que salían de tu corazón, amargas y calientes.
-Haru –el chico parecía indiferente, nada te decía su cuerpo tibio, no sentías la tensión del enojo o el rechazo del desprecio, excepto aquella sensación de mariposas en el estómago, aunque eso lo sentías tu...
No lo imaginaste: unas manos tocaron tu espalda, ¡después de todo lo que le habías hecho lo hacía! Te abrazaba. Lo apretaste más, temiendo que se separara de ti, y te dejara sola en la fría realidad. Miedo además, de que comenzara a hablar. No abriste los ojos; incluso si lo hacías, no podrías dejar de llorar.
"Lo siento" no podías pronunciarlo, la garganta estaba cerrada. Y cuando pudiste abrir la boca, comenzaste a sollozar fuerte, como una niña perdida que hubiera encontrado la salvación al fin.
-(Nombre).
Oh, Rin.
Las manos de Haru treparon a tus hombros y te obligaron a separarte de él. Te resististe, pero no mucho, y mantuviste la cabeza gacha, en parte para que cayeran más rápido tus lágrimas y que no se te viera el estado lamentable de tu rostro. Rin apoyó su mano en tu hombro; estaba cerca, tan cerca. Estaban tan avergonzada, pero giraste y lo abrazaste con las mismas ganas que a Haru. Rin destilaba fuerza, no tranquila energía como el chico de ojos azules, y te abrazó como era su estilo. Tenías las mejillas tan calientes que agradeciste el contacto con la piel húmeda y fresca de los pectorales del chico pelirrojo.
Y entonces lo dijiste.
-Lo siento.
Rin tomó tu cara y pasó sus dedos por los surcos de las lágrimas, borrándotelas.
Se oían algunas risas y comentarios de otros competidores y el resto de la gente, pero no hacían caso. Te llevaste las manos a la cara, tapándote los ojos. Aún no los habías mirado a la cara, ¿cómo podrías?
-¡(Nombre)!
Nagisa y Kou corrían hacia ti mientras Rei esbozaba una disculpa a los organizadores y hacía lo mismo. El chico rubio se colgó de ti mientras te abrazaba, emocionado y Kou estaba eufórica. El de anteojos decía algo como:
-Les dije, según mis cálculos la probabilidad de que estuviera era del 100%.
-Gracias a que leyó los mensajes –protestó Kou. Descubriste a Makoto, que te miró con alivio.
Y recuperaste el habla.
-No leí ningún mensaje; desde hace dos días estoy sin mirar el teléfono.
-¿Ehh?
-¡Entonces...
-¿cómo es que...?
-¿...estás aquí?
-Un golpe de suerte –miraste las gradas, donde estaba tu amiga. "¡Oh, dios, de verdad esto está pasando? ¡Es demasiado increíble!". Y las lágrimas comenzaron a salir de nuevo.
-Los de nuestra edad no participan, pero sí pueden entrar en el relevo, ¡clasificamos! ¿Nos verás, verdad?
Nagisa estaba ilusionado; te preguntaste por qué, si los habías abandonado así de rápido.
-Chicos, yo...
-No digas nada, (Nombre).
Rin habló muy suavemente. Miró a Haru, que asintió. Y Makoto terminó la frase.
-Ya hablaremos después de la competencia.
Acabaste sentada en su sitio, mientras los chicos iban al vestuario a prepararse para el relevo. Tu amiga no entendía nada de lo que estaba pasando, pero después de ver todo lo que había pasado supuso que era un asunto importante y se quedó cuidando tu mochila mientras te saludaba del otro lado. La profesora te recibió amablemente y Kou a cada rato trataba de hablarte pero se contenía, en parte por los músculos que había para ver. Mikoshiba no estaba, así que no podría sentir celos.
El equipo de relevo de Rin no estaba muy consolidado y esa era la única competencia que podían tener todos los de Iwatobi. Pero ¡otra coincidencia! Tu amiga te estaba señalando uno de los equipos. Prestaste atención, sin mucho ánimo y ¡los reconociste! Eran tus antiguos amigos de natación. Claro que muy cambiados, ya no eran niños: el doble de altos que cuando los recordabas y con un físico totalmente diferente.
Pero ignorabas si te recordaban, o si eran buenos. Al menos todos eran muy altos. Incluso uno era más que Makoto. La altura era una ventaja si además eran veloces. Y al resto de los equipos (de otras ciudades del mundo y tu país) no los conocías. ¿Quién querrías que ganara?
Sonó el aviso de largada y comenzó la competencia. Al instante se oyó el golpe del agua de los primeros nadadores y los gritos de la gente. Tus manos apretaron la baranda metálica y contuviste la respiración, sin pensar nada, en parte porque no querías ni podías hacerlo, no con claridad.
Los tres equipos que conocías estaban muy parejos, pero el local llevaba la delantera. Cuando llegó el estilo mariposa el de Rin quedó muy atrás (no nadaba en su especialidad) y el de Iwatobi tampoco repuntaba. Parecía que estaba todo asentado, pero entonces llegó el último estilo. Y sabías que algo iba a pasar.
Cuando saltó Haru tu mundo se detuvo. Después fue Rin el que cortó el aire y se abrió paso en el agua, y las distancias comenzaron a emparejarse de manera asombrosa.
Y el resultado era obvio para ti. Aunque por milésimas, la mano que tocó primero la tarima fue la de Haru.
Te sentaste tranquilamente, sin sentir nada. Viste a los chicos festejando y estabas feliz por ellos. Tu amiga había desaparecido de las gradas, de pronto la viste, corriendo hacia sus amigos. "¿Así me veía yo'" pensaste, pero te dijiste que probablemente habías lucido desesperada y no feliz como ella. Los del equipo local enseguida la saludaron y bromearon con ella, quien se giró y hizo señas para que bajaras. Los chicos alzaron la cabeza y al decirles algo, rieron y te saludaron, probablemente recordándote. Respondiste tímidamente.
-¿Los conoces? –preguntó Kou-. ¿Viniste a verlos a ellos?
-No, tampoco sabía que estaban aquí, son antiguos compañeros de natación.
-¡¿En serio?! ¡Pues vamos!
-Pero...
Ella te arrastró hacia debajo de las escaleras para que se encontraran.
-¡Hola, (Nombre)! ¿Que contás? Todavía recuerdo tu malla.
-¿Qué tenía mi malla? -te escandalizaste.
-Era la más linda de todas –el que lo dijo se sonrojó y los demás se rieron de él.
-¿Qué diablos...? -claro, era cierto que te habías esforzado mucho consiguiéndola hace años, una pena que no te quedara ya, pero que la recordaran... era otro asunto.
-Fue una pena que no volvieras, éramos un gran equipo...
-Oh, pasaron muchas cosas...
-¿Y estás entrenando?
-No, en realidad no.
Tu amiga te pasó tu mochila y te la colgaste al hombro con cierta torpeza debido al momento incómodo.
-Ah, ella es Kou –les presentaste a la pelirroja que estaba admirando disimuladamente el físico de tus compañeros; reíste para tus adentros-. Es una amiga de Japón.
-¿En serio? ¡Waa! Es un placer...
-Soy manager del equipo de Iwatobi y mi hermano es del Samezuka –dijo con orgullo.
-¡Vaya, los dos equipos que casi nos dejan atrás! –los chicos se giraron para ver a los otros y te alarmaste, porque los tuyos estaban mirando la escena y algunas caras eran celos puros.
-¿Por qué nos los presento? –y no esperaste respuesta- ¡Ey, chicos! Vengan. Ellos nadaban conmigo...
-¡Ah, hola! –todos saludaron más o menos alegres, pero Haru te había clavado los ojos y presentías su reproche –"Tú no nadaste conmigo". De pronto te sentiste mal otra vez. Cuántas cosas tendrías que explicar...
-Nos vemos después, (Nombre). Me estoy helando, voy al vestuario –dijo el capitán de tus compañeros, besándote la mejilla (¡qué familiaridad en el trato!) poniéndote nerviosa y llevándose a equipo. Quedaste con los de Iwatobi y Rin, que estaba cruzado de brazos con una ceja alzada. Dios, ahora qué pasaría...
-Este... son muy efusivos.
-Se nota que han sido cercanos –dijo Rin, sin dar a entender nada.
-Y eso que no los veo desde la infancia. Y a ella tampoco –y les explicaste cómo habías llegado ahí, gracias a una extrema casualidad producto de un encuentro increíble con una amiga de la infancia.
Al rato también se fueron para las duchas. Y de nuevo, no sabías qué hacer.
Se había hecho de noche. Casi. Y estabas en la sala de espera del complejo, esperándolos. Kou se había ido por un momento y tu amiga se había despedido después de todo un rato de repetir de lo que te hubieras perdido si no le hubieras hecho caso. Pasaban deportistas con cabello húmedo por el pasillo y por afuera también, varias competencias de distintas disciplinas se habían dado ya. Ni siquiera habías entendido qué se ganaba (si es que se ganaba algo) o si seguían otras estancias de competencia. Aunque ella te lo había explicado, tu cerebro solo podía manejar el hecho de los encuentros que habías tenido en tan poco tiempo. Y en qué hacer con ellos.
¿Y los chicos de Iwatobi? ¿Cuánto se quedarían?
"¿Por qué no invitarlos a casa? Hay lugar para que se queden a dormir... no, ellos tienen un hotel adonde ir, Amataka no los dejaría. Pero cenar ¿por qué no?"
Avisaste a tu familia; primero no te creyeron y después, cuando vieron grabaciones de la competencia en la televisión, se mostraron muy sorprendidos. Aceptaron al final. Aunque no dijeron nada de... "¡Oh, no! ¿Habrán filmado mi escena?". Te asustaste, pero después lo pensaste mejor... Nadie habría gastado cinta y tiempo para un estallido emocional de después de la competencia. A los camarógrafos no les pagaban para eso; bueno, más les valía.
Oíste unos pasos suaves. Giraste la cabeza, y al mismo tiempo enrojeciste. Haru te estaba mirando, sin dejar ninguna emoción escapar.
-Hola.
Silencio de nuevo. ¿Ahora qué?
No dijo nada y seguían estáticos. Quizás esperaba que tú hablaras.
Te pusiste de pie. Pero al abrir la boca, callaste enseguida: un tremendo barullo provino de las escaleras, después unas risotadas masculinas. Oh, los chicos. Los otros chicos. Que cuando vieron que estaban abajo, callaron de pronto, sorprendidos:
-¿Oh, nos estabas esperando? Tardamos porque nos olvidamos un bolso, y...
Calló de repente, porque vio que Haru lo miraba de una manera, poco amistosa.
-Esteee, interrumpimos algo?
Varios pares de ojos te miraron. Sonreíste con la mueca artificial de las situaciones delicadas:
-Bueno, algo así. Adiós, chicos.
Diste a entender que querías estar sola.
-Ok, nos vemos, (Nombre). Qué bueno que nos hayamos encontrado.
Cuando los pasos del equipo se perdieron por la salida, te acercaste a Haru, pero seguiste sin poder decir nada. Porque:
-¡(Nombre)!
La voz de Rin te hizo latir fuerte el corazón. Las luces tenues de la escalera dejaban su figura oscura, pero notabas sus ojos brillantes. Al segundo, llegaron los otros. Suspiraste: nada de conversaciones privadas por ahora. Simular una visita cualquiera.
-¿Quieren conocer a mi familia?
Pizzas y un par de horas después, Amataka recordó a la reunión que los chicos debían regresar al hotel dentro de poco. En tu casa todos se habían comportado como encantadores amigos de toda la vida pero notabas como si fueran gritos las miradas que te echaban tus amores. Y no estabas segura de si alguna vez tendrías la oportunidad de hablar con valentía; la tenías ahora, ¿cuánto duraría? Entonces te decidiste.
-Vamos a la plaza, Rin, Haru, les quiero mostrar algo.
-¿A esta hora? –protestaron los mayores.
-Sí, se ve mejor de noche, es... eh, un ave nocturna que tiene un nido -claro, muy normal. Pero por suerte, los chicos estuvieron a la altura de la ocasión.
Caminaban los tres por las calles silenciosas, iluminadas por farolas y la luna. Ibas en medio y les tomaste las manos. Rin se mostró incómodo.
-¿A que viene esto?
-Todos sabemos que tú eres el romántico, no chilles.
-Tch!
Al llegar a la plaza se sentaron en un banco y aspiraron el olor de unas flores, unos jazmines que crecían tímidos sobre un arbusto.
Sabías que tendrías que hablar con el resto del grupo. Pero primero lo más delicado.
-Chicos, lo siento.
Faltaban los grillos para ocupar el silencio; por desgracia no había.
-¿Por qué lo hiciste? –inquirió Rin.
-Creí, que era lo mejor.
Haru te miró de repente, pero fue el pelirrojo el que habló.
-Nos dejaste plantados, sin mencionar que nos engañaste. ¿Te parece lo mejor, (Nombre)?
Enrojeciste. También te lo habías preguntado.
-Lo siento, en serio. Yo...
-¿Por qué no me dijiste que estabas con Haru? No te habría besado ni... –pero sabías que no era cierto. Rin estaba loco por ti.
-No saben lo mal que me siento por eso. ¡Pero no puedo decidir entre ustedes! –exclamaste. Ellos se sorprendieron.- Haru primero, él me mostró primero lo que era amar. Y luego tú, con esa pasión que tienes es... irresistible también. Y yo, caí ante la tentación. Y eso es todo. Y cuando lo descubrieron, me sentí horrible, yo era la culpable de que estuvieran enojados. ¡No sabía que hacer! Y como terminaba mi primer plazo de intercambio, decidí volver... acabarlo antes. Pensaba que si me iba, se olvidarían de mí tarde o temprano y ustedes volverían a ser lo que eran antes. Cuando yo no estaba para generar problemas.
Respiraste después de soltarlo todo de golpe. ¡Qué sencillo había sido! Maldita tu estupidez anterior, escaparte a la otra punta del mundo en lugar de decir un par de frases para aclarar las cosas que hubieran solucionado todo tan rápido... Ninguno de los dos dijo nada. Estaban sorprendidos y era la mejor perspectiva que podías tener.
-¿Volverás?
Había sido Haru. Lo miraste, mientras Rin también giraba la cabeza para prestarte total atención.
-No lo sé.
-¡Decide! –Rin saltó con un dejo desesperado-. Vuelve con nosotros.
-No estoy segura...
De pronto estaba arrodillado frente a ti y tomaba tus manos.
-¡Sí puedes tienes que regresar! ¡Por favor, prometo no molestarte nunca más!
Sonreíste con tristeza, Rin estaba algo loco.
-Yo también quisiera que estés con nosotros, (Nombre) –susurró Haru.- Podemos... hacer como si nunca nos hubiéramos peleado. Nos olvidaremos de ésto.
-¿Me perdonan? –murmuraste tímida.
-Sí –se apuró Rin-, si vuelves- y sonrió.
Te contagió la sonrisa y miraste a Haru. Él tenía algo muy parecido a una, con su estilo suave y delicado. Asintió levemente, con los ojos cerrados. Estabas perdonada, algo que jamás habrías creído.
El brazo de Haru estaba pegado al tuyo, tibio y las dedos de la mano rozaban tu pierna. Tan cercano como las manos de Rin que tomaban la tuyas.
Ya no te sentías sola.
Ya estabas segura de lo que harías.
Aww! Qué tierno... Vaya si a la protagonista le gusta hacer las cosas exageradamente xD Todo era taaan simple. Claro que es difícil pensar con claridad en situaciones tan inesperadas... En fin.
Y...
¡Se vienen los capítulos que el público estaba esperando! XD Aunque tengo una duda terrible. No sé si es mejor seguirlo desde este final o mejor continuarlo desde el final anterior. Mmm aún no me decido. Si alguien quiere tirarme una idea, bienvenida sea jaja! (estos escritores de hoy en día ya no trabajan en serio xD ) Naa mentira, voy a tratar de apurarme. Antes de que sea demasiado tarde y de verdad no tenga suficiente tiempo O.o
Adiós y cuídense! Nos leemos :D
