Era una mañana nublada. Ese sábado parecía que en cualquier momento se pondría a llover. Los dos jóvenes se levantaron temprano y se dirigieron rápidamente al Museo de Tokio donde Kaito Kid había hecho el anuncio.
Cuando llegaron, el Inspector Nakamori, como siempre estaba muy emocionado, dando órdenes a sus subordinados.
—¡Oh Kaito-kun! ¡Qué bueno es verte recuperado! Es bueno que ya estés retomando tu vida normal. Aoko te está esperando en la cafetería.
—Muchas gracias. No pensé que Aoko quisiera venir —dijo Kaito.
—No tenía muchas ganas, pero cuando supo que estarías acá dijo que quería acompañarte —Luego el inspector Nakamori miró a Shinichi y agregó—. Veo que ya conoces a Kudo, él nos ha ayudado mucho las últimas 3 veces que Kid ha robado.
—Inspector Nakamori —dijo Shinichi—. ¿está seguro de que el aviso es real?
—Nos llegó como siempre, a través de un mail, y no hemos podido rastrear su origen. Así que lo único que podemos hacer es esperar a ver si aparece. En cualquier caso, si decidió volver, ¡está vez lo atraparé definitivamente!
El inspector después los dejó solos, para seguir dando órdenes.
—Shinichi, ¿te entró la duda de que este aviso no sea real? —preguntó Kaito.
—No lo sé… Es que es muy extraño que vuelva de la nada después de tanto tiempo. ¿Qué pasó todo este tiempo? ¿Por qué siempre tiene estos periodos en que no roba?
—Debe ser por alguna razón importante… —dijo Kaito serio más para sí mismo que para Shinichi.
—¿Eh?
—No importa, no es nada... —dijo Kaito sonriendo—. Bueno, iré a buscar a Aoko por mientras. Ten cuidado con tu maldición, no quiero que asesinen a nadie aquí, por favor.
—¡Kaito! ¡Que no es una maldición! —dijo Shinichi.
—Bueno, con tu atracción de asesinatos, coincidencias, como quieras llamarle —dijo Kaito molestándolo—. ¡Nos vemos en un rato!
Shinichi ya no pudo contestarle porque el mago desapareció rápidamente. Kaito por su parte fue a buscar a su amiga, quien estaba muy feliz de verlo. Luego de comer juntos en la cafetería, mientras se la pasaban molestándose como siempre, fueron a buscar a Shinichi quien seguía preparándose para el retorno del ladrón.
—¿Cómo estás Nakamori? Es bueno volver a verte —dijo Shinichi.
—Muy bien Kudo-kun —dijo Aoko feliz—. Con la esperanza de que hoy atrapen a Kid.
—¡Eso no pasará! —dijo Kaito—. Si es tan bueno como todos dicen ser, será imposible que ustedes que no saben de magia puedan atraparlo.
—No existe nada como la magia, siempre hay un truco detrás. Si uno es observador, es fácil darse cuenta del engaño —dijo Shinichi orgulloso.
—Entonces ¿serás capaz de atrapar a Kaito Kid esta vez? —dijo Aoko.
—Eso espero. Siempre puedo ver a través de él, así que es posible —respondió el detective.
—Pero, aun así, viendo a través de él —interrumpió una voz— Kaito Kid sigue por ahí libre, e incluso podría estar justo en frente de ti sin saberlo.
Los 3 se giraron hacia dónde venía la voz, para ver a Saguru Hakuba llegar al lugar.
—Saguru, al fin llegas —dijo Aoko.
—Disculpa mi retraso, Aoko-san —dijo Hakuba—. Aunque no me esperaba a ver a Kuroba-kun por aquí después de tanto tiempo.
Kaito lo miraba y no reaccionaba. Había algo en él que le molestaba, pero no sabía qué era. Sus pensamientos fueron interrumpidos por su amiga, quién le hablaba.
—Kaito, él es Hakuba Saguru de quien te he hablado. ¿Recuerdas a Saguru? Él llegó a nuestro curso este año.
—No… lo siento, no sé quién es…
—Me alegra verte bien, Kuroba-kun —dijo Hakuba—. Aunque ahora podré saber qué tan bien estás en realidad… No podía creer cuando Aoko-san me dijo que no recordabas nada de los últimos meses. Y sigo sin creerlo, más ahora que estás justo aquí.
Kaito no sabía qué decir. Había una provocación en sus palabras, pero seguía sin entender. A diferencia de Shinichi, por el cual sintió que podía confiar en él desde el principio, sentía un rechazo hacia Saguru. Mientras tanto, el detective inglés estaba muy pendiente de Kaito, pero al ver su reacción confundida, pudo notar que no parecía estar fingiendo. Eso sólo hizo que él mismo se sintiera confundido por la situación.
—¿Qué estás diciendo Hakuba? —preguntó Shinichi—. ¿No ves lo confundido que está con lo que dices?
—No me mal entiendan. Es difícil de asimilar la noticia de que uno de tus compañeros estuvo en coma. Me alegro de que te veas bien, aunque no tengas tus recuerdos. Tal vez deberías seguir así. —luego se acercó a Kaito y le dijo sólo a él—. Después de todo, es una extraña coincidencia, ¿no lo crees?
—¡Saguru, no digas esas cosas! —le dijo Aoko— ¿Cómo que debería seguir así?
—Hay gente que no es capaz de soportar su pasado. Sólo me preocupo que Kuroba-kun no vaya a ser una de esas personas —dijo el detective inglés.
—No hay problema con eso —dijo Kaito desafiante—. Eso no me sucederá a mí. Te lo puedo asegurar. Así que no tienes que preocuparte por mí.
—Vaya, sigues con la misma actitud de siempre —dijo Hakuba.
Mientras ellos hablaban, Shinichi se acercó a Aoko para hablarle despacio.
—Nakamori, ¿acaso ellos dos se llevaban mal en la escuela?
—Bueno, a veces peleaban mucho y siempre parecían que estaban en desacuerdo —dijo ella recordando—. Saguru siempre dice que no confía en Kaito, pero nunca entendí porqué.
—Ya veo… —dijo Shinichi para luego dirigirse al otro detective—. Oye, Hakuba, ¿ya revisaste el lugar?
—Sí, lo hice antes de que ustedes llegaran. Pero prefiero que lo comentemos a solas. Sabes que debemos tener cuidado.
—Está bien... —dijo Shinichi.
Los dos detectives se alejaron, mientras Kaito y Aoko prefirieron irse de la sala por el resto de la tarde. Ya cuando se acercaba la hora del robo, todos se reunieron en la sala de exhibición.
—¿Y bien? —dijo Aoko—. ¿Ya terminaron de hablar secretamente?
—Lo lamento, Aoko-san —dijo Hakuba—. Si quieres que atrapemos a Kid esta noche, todas esas precauciones son necesarias.
—¡Espero entonces que esta noche sí sea el último robo de Kid! —dijo Aoko entusiasmada.
—No sé si será así... —dijo Shinichi.
—¿Por qué? —dijo Aoko.
—No lo sé, pero siento que algo no está bien…
—Puede que sea porque Kid no roba hace mucho tiempo ¿no? —dijo Kaito—. Tal vez ya sientes extraño volver a esto.
—Puede ser… —dijo Shinichi sin estar convencido.
—O quizás es porque ya sabes que él se escapará —dijo Saguru.
—¿Qué estás insinuando, Hakuba? —dijo Shinichi sin entender bien a lo que se refería.
—No es nada. Sólo una loca idea que se me vino a la mente.
En ese momento, fueron interrumpidos por el inspector Nakamori, ya que sólo quedaban unos minutos para que se cumpliera la hora. Los 4 se quedaron callados metidos en sus propios pensamientos. Aoko pensaba en que ésta podría ser la noche en que todo acabaría y Kid sería atrapado. Hakuba estaba pendiente de Kaito, pensando si estaba fingiendo o no su enfermedad, o si tenía planeado algo diferente para esta noche. El mago por su parte se sentía incómodo, como que no debía estar ahí y que no debería haber ido, además de que la presencia de Hakuba le incomodaba por alguna razón. Por último, Shinichi tenía un mal presentimiento. El hecho de que Kid no hubiera robado en el último tiempo y apareciera de la nada era algo extraño. Seguía sintiendo que algo no calzaba bien.
A las 22:00 horas, la habitación se llenó de humo y en medio de la sala, apareció Kaito Kid. Saguru miró a Kaito que estaba a su lado, mirando muy fijamente y sorprendido a la figura blanca. El ladrón no habló, sino que en silencio miró a todos y luego salió por el techo de la habitación.
Muchos policías fueron detrás de él, pero Kaito Kid empezó a disparar hacia ellos y logró escabullirse hacia el siguiente piso del edificio. Sin embargo, al llegar arriba resbaló en el piso, y al caer, fue inmovilizado y esposado.
Mientras todo ese escándalo sucedía, abajo en la sala donde estaba la joya, el inspector Nakamori recibía la noticia de que el ladrón había sido atrapado.
—¡Sí! ¡Atrapamos a Kid!
Hakuba iba a hablar, pero antes de que pudiera, Shinichi se le adelantó.
—Lamento decepcionarlo, inspector… Pero ese hombre es un impostor. No es el verdadero Kaito Kid.
—¿Qué? —dijo el inspector sorprendido—. ¿Por qué lo dices?
—El traje era distinto. El color azul de la camisa era un poco más oscuro al color normal que ocupa, y el nudo de la corbata no estaba hecho de la misma manera, sino que era más grueso. La capa tenía unos dos centímetros más de largo. El traje completo no era el mismo que siempre ocupaba. Además, ese hombre no habló, era ligeramente más alto y no hizo ningún truco ni nada del espectáculo que a Kaito Kid tanto le gusta hacer.
—Estoy de acuerdo —dijo Hakuba—. Él no es el Kaito Kid que nosotros conocemos. Hay que averiguar quién es y qué propósito tiene haciéndose pasar por él.
—Bien. Interrogaremos al sospechoso —dijo Nakamori.
Mientras todo eso sucedía, Kaito se sentía extraño. Sabía que algo no estaba bien. Cuando apareció el falso Kaito Kid, por un momento fue como si se viera reflejado en él, viéndose a sí mismo usando ese traje blanco.
"¿Pero qué estoy pensando? ¿Por un momento era como si yo fuera él? ¿Qué quiere decir eso? ¿Es como si yo… quisiera ser como él? ¿Será porque es un mago también? Esto es extraño, me siento extraño… Siento que esto no debería estar pasando, esto en un error, es peligroso… ¿Qué me sucede?"
Mientras tanto, Shinichi y Hakuba hablaban al respecto de lo que había sucedido. En pocos segundos, un grupo de policías llegaba a la sala, trayendo consigo al falso Kaito Kid. Llevaron al impostor ante el inspector Nakamori, quién estaba muy nervioso.
—¡¿Quién eres?! ¡¿Por qué te hiciste pasar por Kaito Kid?! —preguntó el inspector.
—Yo… yo no lo sé… —respondió el hombre muy nervioso.
—¡Responde!
—De verdad que no lo sé… ellos me mandaron…
—¿Ellos… quiénes?
—N-No lo sé, no lo sé…
En ese momento, Shinichi quien estaba al frente de la ventana se dio cuenta que afuera en el edificio que estaba cruzando la calle podía ver una pequeña silueta en el techo de éste. Lamentablemente no podía ver muy bien debido a la oscuridad. En esos momentos extrañaba sus gafas que le permitían ver a bastante distancia, pero en un segundo pudo ver efectivamente que la silueta tenía algo que reflejó una luz. Al mismo tiempo, Hakuba vio como un puntero láser empezaba a moverse por la habitación. Los dos detectives se dieron cuenta de lo que sucedía y gritaron al mismo tiempo.
—¡Apaguen las luces inmediatamente! —dijo Shinichi—. ¡Rápido!
—¡Todos al suelo ahora! —dijo Hakuba.
Los policías cercanos a las luces acostumbrados ya a las órdenes de ambos jóvenes hicieron caso a lo que dijeron. Hakuba lanzó al sospechoso al piso, mientras todos escuchaban confundidos como el sonido de una bala pasaba justo por el lugar donde había estado de pie el hombre y se incrustaba en el suelo. De pronto todo era oscuridad y todos se había tirado al suelo confundidos al escuchar el disparo.
—¡¿Qué está pasando?! —dijo el Inspector Nakamori.
—¡Inspector! —dijo Shinichi—. Si los helicópteros aún están aquí encima, dígales que enfoquen a la azotea del edificio del frente!
—¡Que no quiten en ningún momento las luces del techo! —agregó Hakuba—. ¡Estaban tratando de matarlo a él!
El inspector al entender lo que sucedió, dio las órdenes que le dieron los detectives. Sin embargo, no se encontró a nadie buscaron con el helicóptero. Cuando todo pasó, volvieron a encender las luces y el inspector volvió a interrogar al sospechoso.
—Es mejor que hables —le dijo seriamente—. Si colaboras con nosotros todo será más sencillo.
El hombre muy nervioso aún, empezó a hablar.
—S-Sé muy pocas cosas… Un día me contactó un tipo, me dijo que me ofrecían un trabajo en que debía hacerme pasar por Kid y que me pagarían bien. Y-Yo me negué en un principio, pero el tipo empezó a insistir y empezó a chantajearme. Ellos sabían todo de mí, dónde vivo, dónde trabajo, mi familia, mi novia, mis amigos… No tuve otra opción más que aceptar…
—¡¿Realmente es así?! —dijo Nakamori—. ¡Una persona común no dispararía como tú!
—¡N-No, no, se equivoca! ¡Yo soy miembro de un club de tiro al blanco! S-Sólo lo hice para despistar, no apunté a nadie para herir. Ellos querían que les disparara en caso de estar acorralado, pero no fui capaz. S-Sólo lo hice para hacerle creer a ese hombre que lo hice con esa intención… y decir que fallé al intentarlo…
El hombre se veía muy nervioso y por como dijo enseguida toda la información y su tono de voz no parecía mentir.
—¿Qué sabes de ese hombre que mencionas? ¿Su nombre? ¿Su aspecto? —preguntó Hakuba.
—N-No sé nada. El hombre me decía que debía dirigirme a él como "Shark". Siempre vestía de negro, con sombrero, abrigo y lentes de sol. No podía ver su rostro. Tenía una voz muy ronca, y era alto, medía como 1,90 metros probablemente.
—Shark… debe ser una especie de código. Una mafia —dijo Hakuba.
Shinichi al escuchar eso entró en alerta. No pudo evitar sentir un poco de miedo. Una mafia que vestía de ese color y que chantajeaba para manipular a las personas le recordaba todo lo que había vivido hace unos meses atrás. No quería tener que lidiar con algo así de nuevo.
—Pero ¿por qué quieren a Kaito Kid? —dijo Shinichi.
—Y-Yo una vez pregunté eso. Me dijo que no me metiera en sus asuntos, que Kid sólo era un intruso que se metía en sus planes.
—¿Planes? —dijo el inspector Nakamori.
—Probablemente se refiere al robo de joyas —dijo Shinichi—. Puede que ellos busquen robar joyas también y traficar con ellas.
—O puede que Kid tenga alguna que ellos también quieran o sean de esos delincuentes a los que Kid le gusta desenmascarar —dijo Hakuba.
—Esto es todo muy confuso —dijo el Inspector Nakamori.
—De todas maneras, creo que deberíamos ir ahora a investigar el edificio del frente —dijo Shinichi—. Podemos encontrar algo allá. Tal vez sigan ahí.
—Sí, vamos para allá —dijo Nakamori—. Enviaré también un escuadrón al lugar.
Apenas el inspector dejó de hablar y dejó la habitación que el detective sintió inesperadamente como Kaito le tomaba la mano fuertemente. Shinichi se dio vuelta entonces a ver al mago y se dio cuenta que estaba pálido. Kaito con todo lo que el hombre había dicho, había empezado nuevamente con sus mareos y miraba fijamente hacia la ventana, sin pestañar, como si estuviera en trance.
—¿Kaito? —preguntó Shinichi.
—Ellos… no vayas tras ellos… ¡No vayas Shinichi! —dijo el mago con mucho miedo sin moverse.
—¿Qué…? ¡Kaito!
El mago empezó a murmurar palabras sin que Shinichi pudiera escucharlas todas.
—Ellos... No puedo permitirlo…
Shinichi asustado tomó a Kaito de los hombros.
—¡Kaito! ¿Qué estás diciendo? ¿Me escuchas?
En ese momento Kaito empezó a pestañear, un poco mareado sin poder enfocar bien miró a Shinichi.
—Kaito, ¿estás bien?
—No sé qué me pasó… sólo me vino un miedo muy fuerte y empecé a marearme… no lo sé… No me siento muy bien... Ellos son muy peligrosos, no sé porqué siento eso, pero lo sé. Ten cuidado por favor.
El detective sólo lo abrazó mientras respiraba un poco aliviado al ver que no había pasado nada más grave.
—Tranquilo, no pasa nada...
Hakuba al ver que algo le sucedía al mago volvió al lado de ellos. Se preocupó al ver su reacción y lo que había dicho.
—Kuroba-kun, ¿estás bien? —preguntó Hakuba.
—Sí… sólo es un mareo.
—Kaito, ¿seguro que es sólo eso? —preguntó Shinichi preocupado.
—Sí, es como que la cabeza me da vueltas… pero nada más —dijo el mago—. No estoy acostumbrado como tú a vivir este tipo de situaciones, creo que sólo me ha alterado todo esto.
Hakuba se puso a pensar. La reacción de Kaito le hacía sospechar que él sabía quiénes eran esos hombres, aunque no pudiera recordarlos. Y si ellos lo estaban buscando, no era precisamente para hablar. Hakuba quería atrapar a Kid, pero le preocupaba que al mago no le fuera a suceder algo malo. Y la otra duda que tenía era qué tanta información tenía Shinichi. Al parecer no sabía de la otra identidad de Kaito, pero no podía asegurar si efectivamente era así.
Se notaba que Kaito no estaba bien y la situación preocupaba también a Shinichi. Le dio a tomar un poco de agua, lo hizo sentarse y cuando vio que estaba mejor, decidió no quedarse más en aquel lugar.
—Hakuba —dijo Shinichi—, me llevaré a Kaito a su casa, la situación es demasiado para él.
—Está bien, Kudo. Aunque pareciera que no te interesara el caso. Qué extraño en ti —dijo Hakuba para ver la reacción de Shinichi.
—¿Qué estás diciendo? —preguntó Shinichi desconcertado.
—Es extraño… alguien como tú que estuvo desaparecido por tanto tiempo y apenas ha asistido a los robos de Kaito Kid conociera tan bien los detalles de su ropa… y ahora prefieres marcharte… espero que no estés involucrado, o tratando de encubrir al verdadero Kid.
—No digas tonterías, eso no tiene nada que ver… ¿cómo podría encubrir a Kid si no conozco su identidad? Pero ahora es mejor que él no esté aquí. Claramente le puede venir una recaída.
Hakuba lo escuchó atentamente, dándose cuenta que al parecer Shinichi no sabía nada relacionado a Kid o a estos hombres. Antes de que los otros dos jóvenes se fueran, Hakuba se acercó a Shinichi y le susurró en el oído.
—Ten cuidado. Mantente alerta de quien tienes alrededor.
Shinichi no entendió bien a lo que se refería, así que prefirió no responder.
Finalmente, los 2 jóvenes salieron del museo y empezaron a dirigirse hasta la casa del detective. Primero caminaron un poco en silencio, hasta que Shinichi todavía preocupado, le habló al mago.
—Kaito, ¿de verdad estás bien?
—Sí, no fue nada. Ya estoy bien. Sólo fue por un momento.
—Si te vuelve a pasar ahora puede ser peor —dijo Shinichi preocupado—. Podemos tomar un taxi mejor o...
Kaito sonrió.
—¿Siempre tratas de hacerte el héroe, detective?
—¡No digas eso como si fuera malo...! ¡Es sólo que…! Espera, esa frase… me dijiste lo mismo el día que nos conocimos —dijo el detective pensativo.
—Vaya, lo recordaste —dijo Kaito sonriendo—. No te preocupes, estoy bien y me siento tranquilo contigo. Es extraño… pero desde ese día que nos conocimos sentí una conexión especial contigo.
Shinichi sonrió al escucharlo sin decir nada.
—Tal vez es porque eras detective y en alguna parte de mi subconsciente ya sabía eso —continuó hablando Kaito—. Después de todo, eres un detective famoso que hace buenas deducciones. Y muchos te admiran por eso.
—¿Me estás alabando en vez de reírte de mí y de decirme sólo soy un engreído?—le dijo el detective con desconfianza.
—Bueno, tienes razón, sí eres engreído, eso no lo niego… Es bueno que ahora ya lo reconozcas —dijo Kaito sonriendo.
—¡Eso no fue lo que dije! —dijo Shinichi molesto.
—Pero aparte de ser un maniático serio y engreído —continuó Kaito sin hacerle caso—. Debo reconocer que eres un buen detective. Hoy por ejemplo... Tu deducción del ladrón fue muy buena… Y sólo al verlo unos segundos lo supiste...
—Bueno sí… He visto y hablado con Kaito Kid muchas veces, puedo saber si es él realmente…
—Pero Hakuba y el inspector dijeron que tú recién habías regresado y apenas habías estado 3 veces en sus robos… Y creo que Aoko había mencionado algo parecido hace tiempo.
Shinichi se puso nervioso al recordar que la mayoría de las veces siempre se había topado con Kid cuando era Conan.
—Sí, no… es que…fueron esos 3 robos...
—Sigues siendo pésimo mintiendo, Shinichi.
—N-No digas eso —respondió Shinichi más nervioso.
—Bueno, si no me quieres decir, tendrás tus razones, como todo lo que ocultas… Kaito Kid parece una persona increíble, que le encanta el espectáculo… debes tener grandes historias con él.
—Sí, así es… —respondió Shinichi para luego suspirar—. La verdad... tienes razón. Yo sí iba a sus robos muy seguido, aunque nadie más que Kid lo sabe… Por eso todos los demás se extrañan de cómo hablo de él. Nos enfrentamos muchas veces, por eso lo conozco bien… y de alguna forma, igual me preocupa que no haya aparecido durante todo este tiempo.
—Hablas como si lo extrañaras, Shinichi…
El detective se puso serio.
—No lo sé, Kaito. Es raro, no me había puesto a pensar en su desaparición, pensé que había encontrado lo que buscaba. Pero luego de lo que pasó ahora… me da miedo que le haya pasado algo grave.
El mago lo miró un poco sorprendido. Lo veía de verdad preocupado. Por alguna razón, sintió algo en su corazón al ver esa reacción. Era como si sintiera un gran cariño dentro de él debido a esa reacción, un poco de culpa y un poco de también de preocupación, pero no entendía porqué.
—Él está bien —dijo Kaito muy seguro de sí mismo—. Si es tan increíble como dicen… te aseguro que él está bien.
Shinichi lo observó con curiosidad al ver que hablaba así.
—Sí. Tienes razón.
Kaito miraba hacia el cielo, hacia la luna que resplandecía.
—El mago de la luz de la luna… —dijo Kaito como con pena mientras seguía mirando el cielo.
Shinichi lo miró en ese momento y se quedó observándolo. Había algo muy familiar en la mirada del mago.
"Esos ojos… esa mirada… yo he visto esa mirada antes, pero ¿dónde? ¿en quién?"
—Shinichi —dijo el mago deteniéndose.
—¿Eh? ¿Qué pasa?
—Dime tú qué pasa —dijo Kaito sonriendo—. Te quedaste mirándome como si me estuvieras investigando. ¿O me estabas admirando tal vez?
Shinichi se avergonzó al escucharlo, sonrojándose levemente.
—L-Lo siento. Sólo me quedé pensando y...
—Es tan fácil ponerte nervioso —dijo Kaito sonriendo.
—¡No digas esas cosas! —dijo Shinichi medio molesto.
Kaito se acercó y abrazó fuertemente al detective.
—No es algo malo, te ves muy lindo cuando te pones así.
Luego Kaito se acercó a él y los dos jóvenes se besaron en medio de la oscuridad de la noche.
Shinichi despertó intranquilo. Lo que había pasado la noche anterior con el falso Kaito Kid le había dado miedo. Por lo que desde que se acostó la noche anterior tenía la idea de investigarlo. Podría ser que el ladrón ahora estuviera involucrado en algo peligroso y por eso se había alejado. Conocía a Kid. Sabía que si alguien utilizaba su nombre, probablemente saldría a desmentirlo y a probar que él era el real, pero no apareció. Lo que dijo aquel hombre daba pistas de que podía ser otro tipo de mafia parecida. Que el ladrón ahora no apareciera lo asustaba.
Y por último, la reacción que había tenido Kaito también lo intrigaba. Era como si supiera quiénes eran.
Shinichi se levantó con cuidado para no despertar a Kaito y fue a su computador en la biblioteca. Lo primero que hizo fue buscar la noticia del retiro del ladrón, y vio el reportaje que hicieron aquel día.
—El famoso ladrón fantasma Kaito Kid —decía la presentadora de noticias—. ha enviado un anuncio que ha entristecido a sus fans. El anuncio dice: "Lo siento, mi estimado público, pero por cosas del destino debo dejar de lado mis shows durante un periodo indeterminado. Espero sinceramente que esto sea temporal y que el tiempo pueda reunirnos pronto nuevamente bajo la luz de la luna. Kaito Kid". La policía hasta el momento no ha realizado ninguna declaración…
Shinichi tomó un lápiz y anotó en su libreta la frase del anuncio.
"Que extraño… hay un aire de despedida en el mensaje, como si hubiera surgido algo que le impedía volver."
Luego de eso, empezó a buscar las noticias de Kaito Kid. Imprimió todas las que había encontrado y las había separado. Por ahora, estaba revisando todos los robos a los que él no había ido, ya que conocía esos casos y también porque habían fotos de él como Conan. Verse como niño no le agradaba mucho, y ahora debía enfocarse más en los casos que desconocía.
—¿Trabajando desde tan temprano, detective? —dijo Kaito que aparecía en la puerta de la biblioteca.
—Lo siento, no puedo dejar de pensar en lo que pasó ayer —respondió Shinichi sonriendo.
Kaito se acercó y Shinichi se levantó para besarlo. Luego Kaito observó lo que tenía sobre el escritorio.
—¿Estás investigando al ladrón? —preguntó el mago.
—Sí... Creo que está involucrado en algo peligroso que tiene relación con lo que sucedió ayer, y quería ver si encontraba algo. Pero no hay nada. A menos de que pudiera toparme con él y preguntarle, va a ser difícil saber si es así o no.
Kaito se quedó callado por un momento. Hojeó varias de las noticias que estaban ahí encima, y después de un rato se quedó viendo una en particular. Empezó a tener nuevamente pequeñas imágenes en su mente.
—La luna… —murmuró Kaito.
—¿Qué?
Kaito tomó una de las noticias que tenía una imagen de la joya "Blue Birthday". Al tenerla entre sus manos, la levantó hacia arriba, hacia el techo, para mirar el papel contra la luz que entraba por la ventana. Shinichi estaba sorprendido, su actuar era muy raro.
—Kaito, ¿qué estás haciendo?
—Al ver las fotos de estas joyas… recordé la luna. Es como si pudiera ver la luna llena y estas joyas en la noche.
—La luna… —dijo el detective llevándose la mano a su mentón—. La luna… Ahora que lo dices… déjame ver…
Shinichi empezó a ver cada noticia que tenía. Luego buscó en su computador las fechas de los robos y el ciclo de la luna.
—Las fotos… las fechas… Kaito Kid siempre roba cuando hay luna llena. Al menos la mayoría de sus robos es así… ¿Será coincidencia?
—No, hay una razón para eso —dijo Kaito convencido.
—¿Por qué lo dices?
Kaito no dijo nada. Tuvo la sensación de que había hablado de más y que no tenía que contar nada.
—No lo sé, sólo fue una impresión —dijo Kaito sonriendo.
—De cualquier manera, si fuera así… —dijo Shinichi—. Que él robe cuando hay luna llena no me dice nada. ¿Por qué tendría que ser así?
—Oye, Shinichi... ¿Kaito Kid siempre roba de noche?
—Sí. Todos los robos que recuerdo han sido de noche. La verdad, no sé si habrá alguno que haya sido durante el día.
Kaito al escuchar eso, recordó uno de los sueños recurrentes que tenía. Siempre era de noche, había luna llena y estaba de nuevo el niño al cual esta vez no podía verle la cara. Aún tenía la noticia en sus manos cuando empezó a marearse. Las imágenes de sus sueños, la noche, la luna y las joyas daban vuelta por su cabeza. Kaito se apoyó en la mesa, mientras Shinichi al ver que se había puesto pálido, se había acercado a él.
—¡Cuidado, Kaito!
—Estoy bien, sólo fue un mareo. Creo que me afectó mirar mucho hacia la luz.
—¿De verdad estás bien?
Kaito siguió con el mareo y de pronto, se desmayó en los brazos de Shinichi.
Kaito estaba en absoluta oscuridad. No había nada a su alrededor.
—¿Estás seguro de querer recordar?
Nuevamente la misma frase. La misma que se repetía en muchos de sus sueños. Kaito escuchó esa voz a los lejos y sintió un escalofrío por su espalda. No sabía dónde estaba, no sabía qué hacer, y esa sensación de recién sólo le hacía sentir peor.
De pronto, vio a lo lejos una silueta blanca con sombrero, capa y monóculo que lo miraba.
—Tú… —dijo Kaito—. ¿Kaito Kid?
El mago se acercó a él y vio que era la persona que él más admiraba.
—¡¿Qué…?! ¿Papá?
Luego Kid se sacó el monóculo, y la cara ya no era la de su padre. Era la de él mismo. Era su cara.
—¡¿Quién eres?! ¡¿Qué significa esto?! —gritó Kaito.
—Tranquilo. Ese momento está cerca. Ya entenderás todo —dijo Kid con su misma voz.
Después de decir eso Kid empezó a correr y se alejaba cada vez más de él.
—¡Oye, espera!
Kaito corrió por un momento siguiéndolo, pero se detuvo cuando se vio nuevamente rodeado sólo por oscuridad. Kid había desaparecido completamente. El mago entonces empezó a sentirse mal, mareado, con frío, sentía que no podía mantenerse de pie. Se arrodilló, frustrado de no poder entender nada, mirando el suelo. Sólo se quedó ahí, en silencio, absolutamente solo. Sentía que no lograba nada y que tal vez debía rendirse. Podía ser que al final de verdad era mejor no recordar. Estaba sufriendo mucho a causa de eso y ya no quería más. Empezó a sentirse muy cansado, a sentir su cuerpo pesado, por lo que terminó recostado en el suelo y empezó a tener problemas para respirar.
De pronto, escuchó una voz muy lejana.
—¡Kaito!
"Lo estoy imaginando… ¿cierto? Estoy solo acá en la oscuridad. Nadie me buscaría..."
—¡Kaito! ¿Me escuchas? ¡Kaito!
La voz se hacía más fuerte y lo llamaba con urgencia.
"No, alguien de verdad me llama… Esa voz…"
—¡Kaito! ¡Por favor, responde!
"¿Shinichi? ¿Eres tú?"
—¡Kaito! ¡Reacciona!
"No puedo moverme bien… ¿Dónde estás Shinichi? ¿Estás aquí?"
Kaito pudo mover un poco su cabeza. Se sentía tan pesado. Luego vio una luz a lo lejos. Era una luz cálida, que le hacía sentía tranquilo y le aliviaba su sufrimiento. Se sintió mucho mejor y con aún un poco de dificultad, se apoyó en sus brazos y logró al menos levantar bien su cabeza.
—¡Responde por favor! ¡Reacciona!
De repente Kaito empezó a abrir los ojos. Era de día, lo cual lo sorprendió un poco ya que no recordaba lo que había pasado. Estaba acostado en el asiento trasero de un auto, apoyado en las piernas de Shinichi y respiraba rápidamente.
—¡Kaito despertaste! ¡Al fin…!
Kaito vio entonces a Shinichi a su lado. Su cara mostraba mucha preocupación y él le tenía tomada la mano. Kaito se la apretó suavemente, no tenía muchas fuerzas aún.
—Shinichi… ¿qué pasó?
—Te desmayaste de pronto. ¿Cómo te sientes?
—Mi cabeza me duele... pero… te podía escuchar en mi sueño… se siente tan familiar… como si siempre lo hubieras hecho…
Shinichi se sonrojó al escuchar esa frase de Kaito y se puso muy nervioso.
—Kaito… no hables, estás débil. Ahora vamos ya camino al hospital, aguanta un poco más.
—Está bien…
Shinichi estaba nervioso mientras esperaba a que terminaran de examinar a Kaito. A pesar de los pequeños malestares que tenía el mago, era la primera vez que se desmayaba por tanto tiempo y eso le preocupaba. Generalmente despertaba en unos minutos, pero esta vez estuvo alrededor de 40 minutos sin reaccionar.
Llegaron al hospital, e internaron enseguida a Kaito quien seguía sin poder despertar bien. Shinichi se quedó impaciente en la sala, sin saber qué hacer. Luego de una espera que le pareció eterna, el médico salió a hablar con él.
—Kaito-kun tuvo una recaída importante. Sus signos vitales estuvieron fuera de los niveles normales por un tiempo, pero logramos que se estabilizara. Tendrá que permanecer un par de horas aquí en observación, probablemente lo mejor es que se quede todo el día aquí, y si se ve que no tiene recaídas, podrá irse en la tarde.
—¿Por qué le sucedió eso? ¿Le va a volver a pasar?
—Su cerebro aún está en recuperación. Al parecer sufrió un evento un poco traumático que le afectó. Si recibe un shock emocional importante, es normal que esto suceda. Por eso mismo ahora deberá tener más cuidado. Existe una probabilidad de que en uno de estos sucesos o si de pronto recuerda algo traumático caiga en coma de nuevo.
Shinichi palideció al escuchar eso.
—¿Qué podemos hacer para que no ocurra?
—Bueno, evitar cualquier emoción fuerte o noticia impactante que le vaya afectar mucho. Si sucede alguna tragedia, si sabes de malas noticias o situaciones complejas, es mejor que se los mantengan en secreto. De igual manera que no creo que sea conveniente que sepa el riesgo que tiene ahora. Podría ponerlo más ansioso y las cosas pueden afectarle aún más. Le dejaré recetado un medicamento que es un tranquilizante no muy fuerte. Lo ayudará a sentirse más relajado en caso de que algo suceda. Que siga con su vida normal, sólo que no tenga preocupaciones.
—Gracias doctor.
El detective fue hasta la habitación de Kaito,
—Al fin apareces, Shinichi. Estoy muy aburrido aquí —dijo el mago sonriendo.
—Tendrás que aguantar aquí durante más rato, así que ten paciencia. ¿Cómo te sientes?
—Estoy bien, ya quiero irme. ¿Qué te dijo el doctor?
—Sólo fue otro desmayo, aunque dijo que todo está bien —dijo Shinichi mintiendo, pero preocupado.
—Me alegro… tenía miedo de que hubiera sido algo peor… —dijo Kaito un poco triste.
Shinichi sentándose en la silla que estaba al costado, lo miró con preocupación.
—¿Por qué lo dices? ¿Recordaste algo?
—No, fue distinto. Es que me sentí muy mal esta vez —dijo Kaito serio, para luego sonreír—. Pero que bueno que todo esté bien. Es un alivio...
Shinichi un poco angustiado sonrió y le tomó la mano.
—Sí, es un alivio...
El resto del día Shinichi acompañó a Kaito en el hospital. El mago estaba inquieto y le hacía trucos de magia a todas las enfermeras que entraban en su habitación. El doctor como lo veía igual de animado cada vez que iba a controlarlo, decidió darle el alta un poco antes de lo que pensaba. Estaba atardeciendo cuando llegaron a la casa del mago. Kaito se sentó en la sala de estar y prendió el televisor mientras Shinichi se servía un vaso con agua.
—Shinichi, ¿podemos ir a comer a la pastelería? Tengo ganas de comer ese pastel de chocolate —dijo Kaito.
—¿Qué? Claro que no. Tienes que descansar.
—¡Por favor! La comida del hospital es tan mala…
—¿Cómo que mala? Me obligaste a llevarte galletas a escondidas porque no querías comer… —lo retó Shinichi.
—Sí, pero no era pastel —dijo sonriendo—. Por favor…
—Podemos ir mañana, ¿está bien? Cuando regrese del instituto podemos ir.
—Bueno, ¡pero mañana vamos sí o sí! Te estaré esperando —dijo Kaito muy feliz.
—¿No te cansas de comer tantas azúcar? Te hace mal —dijo Shinichi.
—Claramente no.
—Tú no tienes remedio… Por eso eres tan inquieto...
Shinichi iba a tomar su vaso, pero de pronto vio que ya no estaba.
—¡¿Qué hiciste con mi vaso?! —dijo medio molesto.
—Oh, ¿te refieres a éste? —dijo el mago levantando el vaso que tenía en su mano—. Ya que no voy a comer pastel, me dio sed, así que me tomé tu agua.
—Mago inmaduro… Me podrías haber dicho que tú también querías en vez de robar la mía —dijo Shinichi sacando otro vaso.
—Es que es más divertido molestarte así.
Shinichi se rió y se fue a sentar al lado del mago. Los dos pasaron el resto de la tarde juntos relajados. Cuando ya era de noche, al ver que Kaito ya se estaba quedando dormido temprano, Shinichi prefirió irse a su casa para ir a ordenar ya que no había estado en todo el día, dejando descansar al mago.
Cuando el detective llegó a su casa, fue a la biblioteca a ordenar. Había dejado todo desordenado en la mañana cuando había salido con el mago hacia el hospital.
Estando en su escritorio, Shinichi volvió a revisar las noticias de Kaito Kid que había impreso y que habían quedado esparcidas. Empezó a pensar nuevamente sobre el tema.
"Kid siempre decía en sus atracos que no era la joya que buscaba, por eso cuando se retiró pensé que ya la había encontrado, pero… esos hombres que simplemente querían matar al Kid impostor cuando fue atrapado… Esto es muy complicado. Tal vez Kid estaba amenazado para ayudarlos… O era parte de ellos y luego se rebeló, y al hacerlo..."
Shinichi se estremeció sólo ante la idea de pensar que su rival podía estar muerto.
"No, no puede ser. Kid es inteligente, sabría cómo enfrentarlo… Pero es una situación muy rara. Aparece un falso Kid, lo quieren asesinar al ser atrapado… hombres de negro que al parecer buscan joyas... ¿quieren encontrar al verdadero Kid? ¿Por joyas? Pero Kid no se queda con ninguna gema…"
El detective se levantó y miró por la ventana hacia la casa de Kaito. Tenía todas las luces apagadas.
"Kaito reaccionó muy raro cuando sucedió todo eso… dijo que tenía miedo. Cuando tuvo su accidente estaba siendo perseguido por alguien… sus sueños con unos hombres de negro… y su último desmayo vino cuando revisó las noticias de las joyas… Dijo que podía ver la luna con las joyas y la pose que usó... ¿Está todo esto relacionado?"
Shinichi de pronto palideció cuando una idea apareció en su mente.
—¡No! ¡No me digas que…!
"No… no puede ser…. Kaito Kid es… ¡No! Él sería incapaz de serlo… ¡Sólo son coincidencias, sólo son coincidencias…! Pero también practica magia… Y las palabras de Hakuba tendrían sentido si él realmente fuera… ¡No! ¡No puede ser!"
Shinichi se sentó en el escritorio de nuevo con sus dos manos en la cara, apoyando sus codos en la mesa.
"¿Q-Qué voy a hacer si realmente es así? ¿Qué haré? Un ladrón… No puedo estar con alguien que es un criminal… Y si es así… ¿esos hombres andan detrás de él?... No, esto no tiene sentido, no puede ser..."
De pronto, el detective miró la hora y vio que ya eran las 2 de la mañana. Se le había pasado muy rápido el tiempo. Fue entonces cuando se levantó y con la mirada decidida dijo en voz alta.
—¡Es imposible! Voy a investigar y voy a demostrar con pruebas que todo sólo es una coincidencia. Que Kaito y que Kid… no son la misma persona.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien :3 yo ando un poco triste hoy, pasó algo que me bajoneó un poco :/ Así que por eso decidí sumergirme en el mundo ficticio de los anime y fanfics ahora para distrarme :3
¡En este capítulo sucedieron muchas cosas! :O ¿Qué les pareció? Sólo me demoré un día más en subirlo, así que no fue mucha la espera :3
Este capítulo fue mucho más largo de lo normal xD Generalmente escribo 3.000 a 4.000 palabras, ¡y ahora fueron 6.000! :O Un pequeño regalo, podría haberlo separado en dos capítulos, pero siento que queda mucho mejor si dejaba todo unido de esta manera. Y así también es un pequeño regalo para ustedes para que tuvieran más que leer :3
Siento que ya debía hacer aparecer a Hakuba xD Sigue como siempre desconfiando de Kaito. Como se supone que está saliendo con Aoko, decidí que la llamara "Aoko-san", lo respetuoso no se le va a quitar xD
El falso Kaito Kid resultó ser de la organización :O ¿qué tramará la organización? La idea se me ocurrió pensando en el episodio 345, cuando Vermouth obligó a cometer el asesinato al hombre lobo y lo había chanteajado con su familia. Me imagino que esta organización actúa de forma parecida a la de los hombres de negro.
Kaito ya al parecer está muy cerca de recordar todo y su salud se ve afectada por eso D: ¡Y Shinichi después de tanto tiempo al fin unió todas las pistas! Aunque no lo quiere aceptar.
¿Qué sucederá ahora? ¿Qué hará Shinichi? ¿Le diré la verdad a Kaito? ¿Preferirá no decirlo? ¿Lo va a aceptar? ¿Lo va a juzgar? ¿Kaito logrará recordar? Hay tantas opciones de lo que puede suceder *.*
¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios y mensajes! :D Me hacen muy feliz siempre que recibo notificaciones y veo sus emociones *.*
¡Nos estamos leyendo!
PD: ¿Ya leyeron el file 1020?
¡SPOILER ALERT! De aquí en adelante hablaré del file 1020 del manga, si no quieres saber no sigas leyendo. ¡Están advertidos!
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¡¿Cómo dejan el final del file de esa forma?! ¡O sea es demasiado emocionante!
¡Heiji a punto de besar a Kid! asañlmjlkdnhjncif es demasiado jajajaja xD
Igual me entusiasma demasiado lo de Morofushi *.* Amé esa teoría desde que la leí y ahora ya es realidad *.*
Y ya estoy con depresión porque el manga se va a hiatus por 9-10 semanas T.T Esto ya me está preocupando mucho, no es normal y ya me parece que ocultan algo :( Me gustaría pensar que es por la elaboración del final del manga xD pero así como lo veo me parece que Gosho no está rindiendo como antes :( O tal vez es algo más que no mencionan. Tengo mucho miedo de que venga un hiatus eterno T.T
Pero por otra parte animarán el arco de la excursión en dos especiales en enero *.*
En fin, el próximo capítulo comento el final de este caso del manga :3
¡Nos estamos leyendo!
