N/A: Las mini-vacaciones empiezan, así que espero poder actualizar más seguido.

¿Qué puedo decirles sobre el estado actual de esta historia? Pff. Pues bueno, hasta ahora la situación no tiene pinta de resolverse, y los personajes continúan como al principio sino es que peor. Éste capítulo podría ser uno de mis favoritos precisamente porque es cuando las cosas parecen tener oportunidad de cambiar...un poco (aunque al principio parezca que vamos por el mismo cuento de siempre con Inuyasha, lol).

Abajo sigo contándoles y respondo a los r, ¡disfruten leyendo!

DISCLAIMER: Inuyasha es de la autoría de Rumiko Takahashi. Yo hago esto sin fines de lucro y shalalá.


SOMBRAS

..

.

.

Capítulo: Once

"No me mires así, no me he vuelto loco" continuó Izuko, chasqueando la lengua con socarronería "Pero no me dejaste explicarme con prudencia, verás: tomé una de las almas de Kagome con una vieja espada que conseguí. Y no fue fácil, pero ahora tengo el cuerpo de Kikyô a punto de regresar a la vida…o algo así. Lo que a ti te toca hacer es relativamente fácil"

Inuyasha lo miraba, sin recabar bien la información. Sólo una pequeña parte de la explicación caló en su cerebro, esa parte en la que Kikyô estaba viva o 'algo así'.

"¿Qué-diablos?" pensó, en voz alta.

"Oh, y en cuanto Kikyô viva, Kagome probablemente morirá..., pero veamos el lado amable, ella es una chica fuerte y tiene un alma enorme, habrá que correr el riesgo" fingió un suspiró "Lo que tú tienes que hacer es traer a Kagome y quedarte cerca mientras yo me encargo de lo demás"

Inuyasha le gruñó con odio, jurando que estaba siendo burlado por Izuko con respecto a sus sentimientos por ambas mujeres.

"Hijo de perra" así que empuñó su espada y la rozó sobre el cuello de híbrido. Le hubiese volado la cabeza si éste tuviese reflejos más tardíos. Y lo intentó tres veces más, sin éxito.

"Oh, calmado. No estoy fingiendo hacerte un favor" farfulló su gemelo, sacudiéndose las ropas lejos de él "Ofrezco tratos. Es decir, tú ganas porque yo gano"

"¿Qué ganas tú con esta mierda?"

"Necesito a Kagome" admitió Izuko, lamentándolo de cierto modo. En realidad, aunque ella le atraía como mujer, el hecho de afectarla significaba para él apenas un pequeño sacrificio que no lo sumergía en tantos dilemas. Porque él era así, después de todo. Al final del día, Izuko realmente era sólo una extensión más del monstruo que fue Naraku. Y estaba decidido a cumplir con las mismas metas "Descubrí que la perla reacciona desde que esa chica llegó, y por eso creo que necesito la fuerza espiritual de una Kagome destrozada que pueda oscurecer la Shikon para mí" sonrió autosuficiente "¿Ves? Ni siquiera te estoy diciendo que no me des pelea para impedir que me una con la perla, sólo te pido hacerle un poco de daño a Kagome…y es justo, si lo piensas. Ella los arruinó a todos"

Inuyasha aflojó el agarre de su espada y miró al suelo, pensativo.

Durante un buen rato se oyó únicamente el silbido del viento. Buena señal, según Izuko: Inuyasha lo estaba considerando seriamente. Su némesis se dispuso a tomarse su tiempo, emocionado por la casi segura respuesta.

"…No veo aquí a Kikyô"

Izuko mostró sus dientes en una sonrisa.

¡Inuyasha lo aceptó! Sólo tenía que llevarlo a donde resguardaba el cuerpo de barro de esa sacerdotisa y esperar a que le trajera a Kagome como pago.

"Sígueme"

Izuko fue obedecido luego de marchar veloz hacia el lugar, corriéndo los dos directo a una colina poco prominente en la que se cimentaba una cueva.

El aire helado pegó sobre las mejillas de ambos hanyoüs. Sobre sus cuerpos caló el frío y, sabiéndo que de ser Youkais completos eso no sucedería, ellos se miraron de reojo, incómodos por compartir el pensamiento. Al llegar al destino, Inuyasha reparó en la longeva sacerdotisa de kimono negro y cabello canoso, piel pálida y ojos pequeños y extraños que cuidaba del cuerpo vacío de Kikyô.

El pecho de Inuyasha se encogió al observar a esta última.

Hermosa. Sin vida.

Vestida con ese kimono verde, se parecía a…

"Su similitud con Kagome es indiscutible. El rostro es casi el mismo" susurró de pronto Izuko, como en contemplativa admiración.

Irritado con el evidente deslumbramiento del sujeto, Inuyasha resopló sintiéndo harto desagradable el modo en que su enemigo pronunciaba el nombre de Kagome mientras parecía analizar el cuerpo frente a ellos buscándole parecidos. Era casi como si, por alguna odiosa razón, él creyése estar íntimamente familiarizado con Kagome. E Inuyasha estaba dispuesto a recordárle -a golpes- que se equivocaba.

A menos que fuera cierto..., ¿hasta dónde se conocían Izuko y ella?

"¿Y bien, Inuyasha? Ya irás por Kagome, supongo"

"Debe ser rápido" agregó la bruja, hasta entonces callada "éste cuerpo no servirá si tarda en traer a la otra mujer"

Inuyasha miró a su similar, presionado por la frase de la anciana.

"¿Cómo lograrás que Kagome ensucie la perla?"

"Oh, digamos que, quizás yo juegue un poco con su mente y otro poco con su cuerpo" advirtiendo cómo se fruncía el ceño del otro hanyô al oírle insinuar sobre la parte...física, Izuko tuvo que reprimir su sonrisa de placer. Rápidamente procedió a agregar "Aunque no lo sé en verdad. Dependerá de qué tanto soporte su alma. Lo primordial es que tú estés ahí y no intervengas, eso es lo que romperá su espíritu...¿y bien? ¿Ya te has decidido?"

Inuyasha no se echaría para atrás ahora, especulaba Izuko. Por la forma en que quedaba embelesado con Kikyô, era improbable; lucía como si en cualquier instante fuera a hincarse patéticamente y a sostener a su amante muerta. Sin embargo muy pronto se percató también de la expresión problemática en su rostro…y de cómo los puños le temblaban, acaso producto de algún conflicto interno.

Izuko frunció los labios, recordando el inconveniente principal.

"Oh, por favor, no me digas que prefieres a-"

"¡No!" espetó Inuyasha.

"La quieres…"

"¡LA ODIO!"

Ese atormentado rugido sonaba a mentira para Izuko. Así que, dándose cuenta de que comenzaba a provocar en Inuyasha una falsa seguridad que provenía puramente de la rabia, el alivio volvió a él y decidió proseguir de ese modo. Si continuaba haciendo preguntas que reprimieran las dudas de su enemigo y lo avergonzaran, lo conseguiría pronto.

"No puedes dominar tu deseo por Kagome ¿eh?"

Lo que recibió como respuesta fue la ruda mano de Inuyasha enredándose en el cuello de su traje para acercarlo a su rostro, de ojos asesinos.

"Lo haré, ¿me oyes?" fue lo le dijo, con la lengua enredada por la ira "La traeré"

Izuko, falsamente desinteresado, lo empujó para liberarse.

"Que así sea"

Y así fue.

La irreflexión llevó a Inuyasha a partir -no sin antes darle una última mirada a Kikyô- con la convicción de entregar a Kagome. En el camino repitiéndose que, después de todo, ella merecía lo que estaba por llegarle...

Sí, lo merecía. Sin duda.

Porque Inuyasha había tenido la vaga esperanza de que ella llorara lágrimas de sangre, de que llegara arrepentida suplicando piedad, aceptando cualquier infierno para conseguir el perdón. Pero en cambio, ella escogió poner su cara de inocente hasta el final, aún cuando las evidencia habían sido crudas en su certicidad: la conveniente función del pozo supuestamente sellado que se abrió justo cuando ella lo necesitó, la burla de Naraku ante cómo ella los había dejado morir por despecho, y en el ambiente nada de sangre que indicara que ella luchó.

...Y al siguiente día, ella había llegado como si nada hubiese ocurrido.

Ninguno de ellos había podido comprender entonces, ¿cómo pudo alguien de buen corazón dejar morir a quienes había llamado amigos, por simple y llano resentimiento?, pero lo entendieron pronto: en algún momento que todos pasaron inadvertido, Kagome había cambiado. Y de pronto, en ella ya hubo buen corazón, sólo insensibilidad, inconsciencia y deslealtad...

La odió aquél día como nunca odió a Kikyô en medio de su supuesta traición, como nunca odió a Naraku por el infierno que le trajo a su ya de por sí horrible vida. Lo que él sintió ni siquiera podía llamársele odio. Desde ése momento, el eje de su mundo se concentró en ella -en todas las malsanas y negativas formas posibles. Decidido a matarla, se había ido sobre Kagome y con sus garras consiguió herir superficialmente su cuello, parte de su cara y pecho. Cosa muy insuficiente para matar a alguien...y es que, por más deseoso que se hubiese sentido entonces, simplemente no pudo hacerlo. Sus gritos y sus dulces ojos horrorizados lo habían ablandando, y al final no había podido hacer más que echarla de ahí.

«Pero ahora es diferente» se sacudió del pasado «Esta vez pagará lo que hizo»

El aire lo rodeó al correr por el campo y, mientras más cerca estaba del pozo, más seguro se sentía. La entregaría porque era lo que debía hacer, Kikyô volvería a tener una oportunidad; en tanto Kagome...ella pagaría por su traición lenta y agónicamente. Y él la vería sufrir hasta saciarse, hasta que decidiera que ya era suficiente, y entonces...entonces no más castigos. No, no más. Una vez terminado aquello, él haría que la vida de Kagome volviese a la tranquila y dulce normalidad de su época.

Ahora que todos sus argumentos eran –o le parecían legítimos, el ambiente se tornaba de frío a helado.

En el mundo de Kagome su sensación con el clima persistió, por lo que Inuyasha comenzó a temblar como humano común y corriente al acercarse al templo de la familia Higurashi.

Sí, temblaba...y sin embargo, cuando tuvo justo frente a él aquella casa, se sintió absurdamente paralizado.

Deseos de arrepentirse se alzaron sobre él, allí parado. Alzó las pupilas y divisó la ventana de su habitación, sin atreverse a mover ningún músculo.

Finalmente, fue el recuerdo de Kikyô lo que motivó su cuerpo a actuar.

Lo haría. Maldito sea si no.

Al subir de golpe, Inuyasha evitó asombrarse de la ventana abierta.

No era por él.

«Nada de lo que ella hace es por mí» repitiéndoselo a sí mismo para evitarse ilusiones insulsas, se introdujo a su habitación oscura con cautela.

Apenas dentro, Inuyasha se acercó a la figura femenina que descansaba sobre su cama, con intención de tomar a la mujer desde los codos y preparárse para elevarla. Como sea, su plan fue interrumpido por un ínfimo detalle.

Un pequeño papel que él pasó inadvertido se deslizó de las manos de Kagome, y ella, aún medio dormida, pareció buscarlo al rededor. Mierda.

Sólo por suerte él pudo encontrar el papel entre las sábanas y acercárselo a los dedos. Pero para entonces, Kagome pareció perder interés. El interés que en Inuyasha despertó al momento en que pudo divisar una palabra "perdon" en aquél papel arrugado que antes ella pareció querer cuidar como insinuando su contenido altamente privado.

De cualquier forma él, sin importarle un demonio y bufando por lo bajo, tomó el papel y lo abrió. Ciertamente no iba a darle explicaciones aún si ella lo descubría husmeando.

"Temo no despertar un dia de estos y de no haberme despedido de ti, mamá…

Decía el primer renglón.

y temo también que sufras injustamente, por no haberte explicado, por no haberte dicho

que desde hace años no estoy bien.

Todas esas veces que tú preguntaste, yo mentí. Perdón por eso. De estar en otra situación, hubiera pedido ayuda. Pero ahora...

Creo que está bien que cargue con las consecuencias de mis errores.

Supongo que es justicia. Siempre estuve a favor de ella, incluso ahora. Así que está bien.

Yo jamás te conté qué pasó en esa época, por qué regresé de ahí como regresé, ni el por qué desde ese entonces no he sido la hija considerada y feliz que todos ustedes amaban.

Veras..

Es porque soy responsable de algo horrible, mamá.

No quise hacértelo saber. Es lo bastante malo como para que prefiera guardarme los detalles. Yo sé que aunque te lo explicara, tú no dejarías de quererme...eso me alivia. Pero no quiero causarte más penas, no debo hacerlo.

Lo que ocasioné tuvo consecuencias muy duras. Eso es todo lo que he de decir. Aunque no actué con intenciones de que sucediera, parece que eso poco importa. Lo supe en el momento que le juré a esa gente del Sengoku que yo no quería, no quería...

y ellos se negaron siquiera a escucharme.

Yo en verdad no quería que pasara...hubiera preferido morir. Pero quejarme ahora de mis pesadillas,

me convertiría en una...basura más grande de lo que ya soy .Yo los escucho, en mis sueños y a veces incluso despierta, y lo seguiré haciendo.

Al menos tengo consuelo, al menos sé que en cuanto termine, alcanzaré a mi padre. Donde sea que vaya yo a parar, solo espero que ahí esté él.

Por eso,

Mamá

si algún día no despierto, o si

no regreso de ese lugar otra vez,

no te sientas mal, no lo merece. Piensa que estaré con papá,

Dile a Sôta que lo siento, y cuida del abuelo

Sigan adelante.

Los quiero. Y les pido perdón por cuanto les he hecho pasar,

nunca disfruté preocupar...ni mentir, ni evitar. También me dolió. Tanto"

Inuyasha pasó por su boca las últimas líneas, sin comprender. Las letras que acababa de leer estaban echas a pulso flojo y tembloroso, escritas por un alma abatida, moribunda... Eran palabras de un corazón totalmente roto, sin esperanza alguna.

¿Kagome sufría?

La traidora egoísta ¿sufría?, pero ¿por qué?...¡Ella no podía estar así de afligida antes del castigo! No. No tenía sentido. Al menos no para Inuyasha.

Deseaba saber qué pensar, sólo eso…

Había cierto lío en su garganta, le ardía. Y ahí, en el pecho, en donde ella siempre hacía doler, ahí también.

"¿Qué pasa contigo, perra?" pensó, pero también salió de su boca.

Algo frente suyo se movió y lo sacó del lugar tétrico en el que su mente había entrado. Era ella, nadie más estaba ahí. La miró moverse sobre su lugar y poner su rostro a la vista. Él, nervioso, inferió que estaría por despertar y se apresuró hasta la ventana...

Y entre las sombras, él corrió. Corrió como alguien que, en lugar de marcharse, huía, como sumido en un aturdimiento extraño, hasta su propia época. E incluso ahí, él siguió corriendo. Con toda su anterior firmeza de repente fraccionándose hasta dejarlo como antes...sin absoluta idea de qué hacer.


N/A: ¡Casi se atreve con lo del 'intercambio'! Probablemente nadie pensó que lo iba a hacer...¿o sí? Si lo pensaron, no los culpo, estamos hablando de Inuyasha y su ya bien conocida torpeza en lo que respecta a Kikyô.

Les respondo rews, pero antes debo generalizar y decirles que a todas les agradezco muchísimo que lean y me lo haga saber. En serio, miles y millones de gracias, lo aprecio un montón.

caliu: Sé que soy cruel, ñiam. "Maldito inuyasha traidor!" lol, el hombre aún no había hecho nada pero lo que dijiste es acertado. Me encanta saber que sigues leyendo y saber qué piensas. Aw, y gracias por desearme suerte, afortunadamente parece que la tuve, jaja. Espero que tu también estes super bien! Lady-Shine: Mujerss! Leer toda tu emoción me emociona a mí, qzz y saber que te gusta como escribo me emociona aún más, no sabes como. ¡Y justo cuando volví a reeler el capítulo diez y llegué a la parte en donde K lo manda a la sheet, se me vino a la mente que seguro eso te gustaría!LOL Sé que volví a tardar, ¡pero no me llames a ninguna mafia! Espero actualizar más seguido xD. Ojalá éste chap no te haya dejado tan enojada jaja. ScarletSide: ¡Ta-dáaan! He ahí lo que Izuko planeaba. Y definitivamente, Kagome no iba a salir nada beneficiada. Por fortuna IY fue chismoso y leyó lo que tenía que leer. Quizás las cosas mejoren en algunos aspectos a partir de ahí. Guest: Oh, Kikyô sí. Pero...al final parece que no. Así que no te preocupes por ahora, juajua. Me encanta que casi casi dices "¡nooo, TODO menos Kikyô!" xD. lilakane: ¡Con nachos! lolol. Me alegra que te parezca extraño-pero-interesante el ff, sólo espero que te lo siga pareciendo, ¡y muchas gracias por dejarme el comentario! de esa forma yo sé que estás leyendo y puedo agradecerte mejor.

¡Muchos saludos a toda/os!

De nuevo gracias y que tengan un gran inicio de semana, ¡nos estámos leyendo!